En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Convención anual de Francia 2019

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Taawwuz y el Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

Hoy, con la Gracia de Dios Altísimo, va a comenzar vuestro Yalsa Salana [convención anual]. El Mesías Prometido (as) ha descrito el Yalsa como “una reunión puramente religiosa”.

Por lo tanto debe quedar claro a todos los asistentes que hoy nos hemos reunido aquí con el fin de progresar y avanzar en la religión, en el conocimiento y en la espiritualidad. Nos hemos reunido aquí hoy y permaneceremos aquí durante los próximos tres días para reflexionar y meditar profundamente sobre cómo podemos mejorar nuestra condición en la fe, en el conocimiento y en la espiritualidad. Si no pensamos así, no hay ningún beneficio en venir aquí.

Hoy en día, el mundo se está olvidando de Dios Altísimo; los seguidores de todas las religiones se están apartando de sus religiones. Las cifras que se divulgan anualmente indican que un gran número de personas expresa escepticismo en la existencia de Dios Altísimo. Incluso la condición de los musulmanes indica que solo son musulmanes de nombre, y que el materialismo se ha apoderado de ellos.

Ante estas circunstancias, si nosotros – que afirmamos creer en el Imam de este tiempo, enviado por Dios Altísimo en esta época, de acuerdo con la profecía del Santo Profeta (sa) con el fin de revivir la fe y hemos hecho el pacto de ayudar a cumplir la misión del Mesías Prometido y Mahdi (as) – no prestamos atención en mejorar nuestros comportamientos, entonces nuestro reclamo de haber entrado en el  Baiat del Mesías Prometido (as) es una expresión vacía de todo espíritu; y nuestro pacto del  Baiat es simplemente una alianza en apariencia y estamos fallando en cumplirla y nuestra asistencia a este Yalsa equivale a asistir a un festival mundano. Por ello, cada áhmadi debe reflexionar mucho sobre ello. Es necesario prestar atención en evaluar nuestros comportamientos con gran preocupación porque si somos culpables de pensar así, esto no produce ningún beneficio.

Si nos analizamos a nosotros mismos, teniendo en cuenta los objetivos del Yalsa Salana que el Mesías Prometido (as) ha establecido para nosotros, no sólo estaremos cumpliendo el objetivo de estos tres días, sino también seremos beneficiarios de las oraciones que el Mesías Prometido (as) ofreció a favor de los asistentes al Yalsa. Embelleceremos nuestra vida en este mundo y en el Más Allá haciendo de [estos objetivos] una parte permanente en nuestras vidas. No sólo mejoraremos nuestros propios comportamientos sino que nuestro esfuerzo en buscar buenas acciones y actuar según ellas también hará que nuestras próximas generaciones se mantengan firmes en la fe, las acercaremos a Dios Altísimo y serán receptoras de Sus bendiciones. En una época en la que el mundo se está distanciando de Dios Altísimo y de la religión, nuestra progenie se acercará a Él y será un medio para aproximar al mundo a Dios Altísimo.

Por tanto, si deseamos cumplir con el pacto del Baiat y salvar nuestra descendencia, debemos ser conscientes de los objetivos del Yalsa. Necesitamos observar estos tres días con la firme resolución de que estos objetivos continuarán formando parte de nuestras vidas. El Mesías Prometido (as) dijo que los asistentes al Yalsa debían preocuparse por su Más Allá. Este Yalsa se celebra para que los asistentes, al estar en este entorno, desarrollen una inquietud por el Más Allá, inculquen el temor a Dios, la rectitud, la ternura, un ambiente de amor mutuo y la hermandad, la humildad, la modestia y para que se afiancen sobre la verdad y se vuelvan activos en el servicio de la fe.

Así, este es el propósito de nuestra reunión hoy aquí. Según las palabras del Mesías Prometido (as), cada discípulo, ya sea hombre o mujer, viejo o joven debe estar preocupado por su Más Allá hasta el punto que las cosas materiales no tengan valor alguno. Viviendo en este mundo materialista, esta es una tarea colosal y un desafío enorme, y para lograrlo necesitamos emprender una gran Yihad.

Uno se preocupa por su Más Allá cuando cree realmente en la existencia de Dios Altísimo y tiene una fe firme de que este mundo solo es para unos pocos años. Como máximo, se puede vivir 80 o 90 años o alrededor de los 100 años, pero la mayoría ni siquiera se beneficia de eso y se va antes de este mundo. Después viene la vida del Más Allá, que es eterna.

Por lo tanto, el hombre sensato es aquel que sacrifica su vida temporal por una vida permanente. Sin embargo, lo que ocurre es que solemos sacrificar la vida permanente por el bien de esta vida temporal. Sin embargo, a pesar de ello, esta gente mundana se considera sabia y poderosa. Pero un creyente actúa justo al contrario, y así ha de ser. Sólo entonces puede ser considerado un creyente.

Debe tener el temor de Dios Altísimo en su corazón. Su corazón está dedicado en permanecer humilde ante Dios Altísimo. El amor de Dios Altísimo reemplaza todos los otros afectos mundanos. No es humilde ante Dios Altísimo porque será castigado en la otra vida una vez que fallezca. Lo hace porque no desea que su Amado Dios se disguste con él. Solo cuando estos sentimientos de amor se desarrollan, la persona se esfuerza por actuar de acuerdo con los mandamientos de Dios Altísimo. Cada acción de esa persona se realiza teniendo en cuenta el Más Allá. Está seguro que “es solo mi Dios el que le otorga los medios para mis provisiones”. “Es solo mi Dios quien me bendice con Sus recompensas”. Esto incluye todas las formas de recompensas, tanto materiales como espirituales. Cree que “si continúo cumpliendo con los derechos de Su adoración, si continúo sometiéndome ante Dios, y Le considero Poseedor de todos los poderes, continuaré recibiendo Sus premios, inshaa’lah [si Dios quiere]”.

“Si vivo en concordancia con Sus mandamientos y prohibiciones, continuaré siendo receptor de Sus bendiciones”. “Si cumplo los derechos de Dios Altísimo y los derechos de Su creación, mostrando completa obediencia a Él y manteniendo la rectitud, Dios Altísimo estará complacido conmigo”.

Este modo de pensar y actuar ciertamente permite a una persona a convertirse en el destinatario de las recompensas y bendiciones de Dios Altísimo según Su promesa. Además, estas personas, que tienen esa mentalidad, son mencionadas como aquellas que caminan por la senda de la virtud. Es decir, aquellos que actúan según los mandamientos de Dios Altísimo y cuyos corazones se han enternecido ya que Dios se encuentra dentro de sus corazones en cada momento de su vida. Estas son las mismas personas que tienen sentimientos de amor hacia los demás por el bien de Dios Altísimo. Es decir, su amor y hermandad no se debe a sus intereses personales, sino exclusivamente por el bien de Dios Altísimo.

Del mismo modo, estas son las personas que pisan el camino de la rectitud y desarrollan la modestia. No son únicamente modestos con los que son más elevados en estatus y riqueza que ellos, sino también con los pobres y necesitados. Estas son las personas que defienden la veracidad en todo momento y los que creen que decir el “qaole sadid” [la palabra verdadera] les conduce a Dios Altísimo y la falsedad conduce al Shirk [asociar copartícipes con Dios].

Por lo tanto, cuando una persona tiene presente al Más Allá, teme a Dios Altísimo, comprende la realidad de la rectitud, entonces, ¿cómo puede esa persona decir falsedades después de haberse hecho creyente? Además los que logran estas cualidades y comprenden el verdadero espíritu de las virtudes, son de hecho, los que son verdaderamente activos en el servicio de la religión. De lo contrario, este servicio también se convierte en un medio superficial de adquirir intereses personales. Observamos que cientos de eruditos entre los musulmanes, que parecen ser muy activos en el servicio de su fe, en realidad están cometiendo crueldades en el nombre de la religión. Carecen de rectitud, el temor a Dios no puede verse en ellos y los intereses mundanos son más queridos para ellos que el Más Allá, aunque hablen sobre Dios y el Más Allá.

Por lo tanto, es esencial comprender el verdadero espíritu de las directrices que el Mesías Prometido (as) deseaba que lográramos. Es decir, que no deberíamos simplemente realizar esto superficialmente, sino más bien comprender el verdadero espíritu y la esencia [de estas enseñanzas]. Debemos evaluarnos a nosotros mismos mientras somos conscientes de ello. Es decir, ¿asistimos a esta Convención con esta intención? ¿Tenemos el deseo sincero de alcanzar estos objetivos? Si debido a debilidades humanas, nos hemos equivocado en el pasado mientras nos esforzábamos por alcanzar estos objetivos, ¿estamos dispuestos ahora con pasión renovada a esforzarnos, poniendo lo mejor de nosotros mismos, para exhibir y establecer las bondades dentro de nosotros? ¿Vamos a adoptar esta práctica? ¿Podemos prometer hoy que nos convertiremos en personas más preocupadas por la vida del Más Allá que por la vida de este mundo?

¿Nos comprometemos a dar preferencia al temor y al amor de Dios sobre todo lo demás? ¿Nos esforzaremos tanto como sea posible para andar por el camino sutil de la rectitud, y seremos amables de corazón para con los demás? ¿Incrementaremos nuestro amor y hermandad hacia los otros en la medida en que seamos un ejemplo [a seguir] para otros? ¿Nos convertiremos en aquellos que progresan en humildad y cortesía? ¿Se convertirán la honestidad y la “palabra verdadera” en nuestra característica distintiva de tal manera que todos afirmen: “Los áhmadis siempre se mantienen firmes en la verdad, y la mantienen a cualquier precio incluso si tienen que soportar grandes pérdidas al hacerlo?” ¿Estaremos dispuestos a brindar servicios ejemplares para nuestra fe? Para que esto se logre, ahora más que nunca debemos esforzarnos por propagar el mensaje de la religión de Dios a cada individuo en nuestra sociedad. Debemos darles a conocer la verdadera imagen del islam. Si podemos cumplir esta promesa y vivir nuestras vidas de acuerdo a esto, entonces habremos cumplido el juramento de lealtad.

¡Entonces, venid! Establezcamos nuestro plan de acción para alcanzar estos objetivos. Una persona que se preocupa por el Más Allá y teme a Dios Altísimo, centra su atención en salvaguardar Su adoración. Esa persona trata de buscar el objetivo principal de la vida que Dios Altísimo ha establecido para ella.

En relación a esto, Dios Altísimo declara:

[árabe]

El Mesías Prometido (as) ha traducido este versículo de la siguiente manera:

“Lo que significa que los yinn y los humanos han sido creados para que puedan reconocerMe y adorarMe”.

Él dice: “Por lo tanto, a la luz de esto, el verdadero objeto de la vida de una persona es adorar a Dios Altísimo, alcanzar el conocimiento de Dios y volverse devoto de Él”.

Él declara:

“Es obvio que un ser humano no posee condiciones para decidir sobre el propósito de su vida [aunque el ser humano [intenta] decidir, sin embargo, no tiene la [capacidad] de hacerlo], porque no viene a este mundo por su propia elección, ni se va por su propia elección. Es simplemente una creación. Quien le creó y le otorgó fortalezas excelentes y superiores en comparación con otros animales, ha establecido un propósito para su vida, independientemente de que el ser humano lo entienda o no. El propósito de la creación de la humanidad, sin duda, es adorar a Dios, dedicarse totalmente a buscar el conocimiento de Dios y sumergirse en Él”. Sin embargo, ¿cuál es la forma de adoración que Dios Altísimo nos ha enseñado para lograr este objetivo? Es establecer la oración.

Dios Altísimo dice:

[árabe]

“Ciertamente la Oración se ordena a los creyentes para que sea practicada en los momentos prescritos.”

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Ofrecer oraciones a horas fijas es algo a lo que doy mucha importancia”.

Esto significa que es vital ofrecer oraciones en su horario fijo. Sin embargo, hoy en día vemos que las oraciones no se ofrecen a su hora debido a razones muy triviales, y las personas muestran negligencia a este respecto. Dejando a un lado el tema de las oraciones en la hora prescrita, hay algunas personas que no ofrecen oraciones completas. Ofrecen tres o cuatro oraciones en lugar de las cinco oraciones diarias y muestran indolencia en este sentido. En cambio, Dios Altísimo ha ordenado a los creyentes cumplir con sus oraciones.

Dios Altísmo afirma:

[árabe]

“Cumplid las Oraciones, y la Oración intermedia.”

Lo que significa que se deben cumplir las oraciones, particularmente la oración intermedia. Sin embargo, debido a los negocios y al empleo, algunas personas no hacen sus oraciones de Zuhr y Asr, y debido a los programas de televisión u otros planes personales por la noche, pierden sus oraciones de Maghrib e Ishaa. Algunos pierden el Fallr y usan al sueño como excusa. Por lo tanto, cada uno de nosotros debemos evaluarnos a nosotros mismos y ver si estamos actuando o no según el mandamiento de Dios Altísimo. Hay algunas personas que ofrecen oraciones en congregación durante los programas especiales de la Yamaat o el mes de Ramadán y consideran que siguen el mandamiento de Dios Altísimo, sin importar si actúan o no en consecuencia el resto del año. Sin embargo, uno debe prestar atención a lo que Dios Altísimo y Su Mensajero (sa) han dicho sobre la importancia de observar la oración.

Dios Altísimo declara:

[Árabe]

“En verdad que sólo es digno de conservar las Mezquitas de Al’lah quien cree en Al’lah y en el Último Día.”

El Santo Profeta (sa) declaró:

“Cuando veas a alguien en la mezquita para ofrecer oraciones, entonces debes testificar que esa persona es un creyente. Esto se debe a que Dios Altísimo afirma que solo esas personas que pueblan la mezquita creen en Dios y el Último Día”.

Aunque todos nos llamamos a nosotros mismos creyentes, solo aquellas personas que son creyentes a la vista de Dios y Su Mensajero (sa) pueblan Su casa, y esto es porque creen en Dios Altísimo y el Último Día. Por lo tanto, también se aclara aquí que no es suficiente solamente con venir a la mezquita; más bien, es vital asistir a la mezquita con una firme creencia en Dios y en el Más Allá. Quien tenga esta mentalidad temerá a Dios, no vendrá a la mezquita para crear desorden y no será uno de esos adoradores cuyas oraciones se convierten en la causa de su caída. En lugar de alcanzar el contento de Dios, esos adoradores incurren en Su ira. Sin embargo, aquellos que son verdaderamente virtuosos se preocupan por el Más Allá y temen a Dios Altísimo en sus corazones.

Sus corazones son tiernos y están llenos de amor, afecto y hermandad. Son humildes y se mantienen en la verdad. Propagan el mensaje pacífico del islam. Sus mezquitas son lugares no temidos y tampoco son lugares donde se generan disputas. Es por esta razón por la cual Dios Altísimo afirma que debéis permanecer en esas mezquitas, cuyos cimientos han sido establecidos para el Taqwa [rectitud] y no para propagar el mal y el desorden. Por lo tanto, aquellos que pueblan las mezquitas, mientras permanecen firmes en el Taqwa, cumplen los derechos debidos de Dios y también los derechos de Su creación. Con respecto a estas mismas personas, el Santo Profeta (sa) ha dado la buena noticia de que en el Día del Juicio, la primera pregunta sobre la que se preguntará a Sus siervos es la observancia de la oración. Dios Altísimo preguntará a los ángeles si ofrecieron o no sus oraciones obligatorias; aquellos que hayan ofrecido todas sus oraciones, su cuenta a este respecto se completará y se declarará que han observado todas sus oraciones. Sin embargo, aquellos que tienen algunas deficiencias en sus oraciones obligatorias, Dios Altísimo preguntará acerca de sus oraciones nafli [oraciones voluntarias]; si hay alguna deficiencia en la observancia de las oraciones obligatorias, se puede cumplir con las oraciones nawafil. Por lo tanto, cuando Dios Altísimo declara “Mis siervos” significa que estas personas se esfuerzan por la adoración de Dios Altísimo y buscan cumplir Sus debidos derechos. A veces, en ciertos casos, y debido a debilidades naturales, puede haber defectos o uno se puede olvidar, pero Dios Altísimo, otorgando Su misericordia y perdón, satisface las deficiencias de las oraciones obligatorias aceptando sus nawafil  [oraciones voluntarias] en su lugar y así perdona a Su siervo y aumenta sus obras de esta manera. Sin embargo, aquellos que ofrecen las oraciones nawafil son los que temen a Dios Altísimo en sus corazones. Los nawafil son unas oraciones que uno ni siquiera requiere salir de casa para ofrecerla, sino que se ofrece en aislamiento y en privacidad, por lo que uno que ofrece las oraciones nawafil, realmente teme a Dios Altísimo. Estas son las mismas personas con respecto a las cuales Dios Altísimo declara que son “Mis siervos”. En efecto, Sus siervos pueden equivocarse pero no siguen cometiendo pecados persistentemente, de hecho buscan expiar esos pecados.

Es gracias a la misericordia del Dios Altísimo por la cual, por un lado, ha declarado que la oración no es un asunto ordinario y que es la primera cosa acerca de que se le pedirá cuentas, por lo tanto uno debe prestar atención a esto, pero por otro lado Dios Altísimo también ha declarado que si uno entra en la servidumbre de Dios y cumple con los derechos de Su adoración mientras adopta el Taqwa (rectitud), entonces los nawafil tendrán el mismo rango en virtud que las oraciones obligatorias y cubrirán a Sus siervos en el manto de Su perdón.

Por lo tanto, mientras que Dios Altísimo ha dado buenas noticias de Su perdón, también ha llamado nuestra atención hacia ofrecer las oraciones nawafil para recibir Su gracia. Por lo tanto, un creyente es aquel que, al adoptar el temor de Dios Altísimo, no sólo dirige su atención a observar las oraciones obligatorias, sino que también observa los nawafil, para que pueda cubrir cualquier deficiencia en las oraciones obligatorias. Estas son las personas que verdaderamente temen a Dios Altísimo y adoptan el Taqwa – y es gracias al Taqwa que su atención se dirige entonces hacia el cumplimiento de otros actos virtuosos también. Sus corazones se vuelven tiernos unos con otros y en vez de buscar venganza, se perdonan unos a otros. Para alcanzar el amor de Dios Altísimo, se tratan unos a otros con amor y afecto y sus corazones se llenan de humildad. Desarrollan un espíritu de sacrificio por el bien de los demás. Por lo tanto, en este sentido, cada uno debe evaluar su propia condición en cuanto a si tienen estas características. Un verdadero creyente es aquel que se esfuerza por adoptar toda forma de virtud. Si una persona no muestra amor hacia su hermano, entonces no tiene verdadero Taqwa en su interior. Del mismo modo, uno debería preocuparse si no es bondadoso. Aquel cuya esposa e hijos están profundamente molestos con él por su conducta, carece de Taqwa. Del mismo modo, las esposas que no cumplen con los derechos de sus maridos e hijos y hacen demandas injustas, sus corazones también están desprovistos del Taqwa. Aquellos que se tratan con amor y bondad por el bien de Dios Altísimo, son los que verdaderamente adoptan el Taqwa. El Santo Profeta (sa) declaró que en el Día del Juicio, Dios Altísimo declarará:

“¿Dónde están los que se aman por Mi gloria? Hoy los cobijaré en Mi sombra en un día en que no hay más sombra que la Mía”.

Aquellos que se aman unos a otros mientras se adhieren a los mandamientos de Dios Altísimo puramente por Su causa, son los que se convierten en los receptores de Su gracia. Por otro lado, aquellos que no hacen esto, pueden incurrir en el desagrado de Dios Altísimo. Por lo tanto, todos y cada uno de nosotros debemos inculcar este espíritu en nuestro interior. Proclamamos el eslogan de “amor para todos, odio para nadie”, pero debemos practicarlo en nuestros propios hogares y en nuestras sociedades, para que este mensaje pueda difundirse en el mundo en el verdadero sentido. Además, con un pequeño esfuerzo por nuestra parte, podemos cobijarnos bajo la sombra de la misericordia de Dios Altísimo. En numerosas ocasiones, el Santo Profeta (sa) ha dado consejos sobre cómo establecer la paz y la tranquilidad en la sociedad y aumentar el amor, el afecto y la fraternidad entre uno y otro. Al respecto, el Santo Profeta (sa) declaró una vez:

“Los musulmanes son hermanos entre sí, no trata a su hermano injustamente ni lo abandona.”

El Santo Profeta (sa) también declaró:

“Aquel que permanece ocupado ayudando a su hermano, Dios Altísimo mismo satisface sus necesidades. Cualquiera que alivie la aflicción de su hermano, Dios Altísimo disminuirá una aflicción suya en el Día del Juicio. El que oculta la culpa de su hermano, Dios Altísimo también ocultará su culpa en el Día del Juicio.”

Dios Altísimo otorga Su misericordia y benevolencia a través de diferentes medios y provee medios para nuestra indulgencia. Sin embargo, el hombre, debido a sus propias ineficiencias, el ego y la terquedad, incurre en el desagrado de Dios Altísimo.

Por lo tanto, debemos estar muy preocupados y reflexionar profundamente sobre este asunto. Durante estos días, puesto que la atención y las emociones de todos se dirigen hacia la virtud y también os habéis reunido aquí con la idea de participar en un encuentro en el que váis a escuchar discursos de virtud y piedad, debéis evaluar vuestras condiciones y prestar atención al cumplimiento de los derechos de Dios Altísimo y de Su creación. Debéis tratar de reconocer la verdadera esencia de desarrollar la bondad y el amor los unos por los otros y también la humildad. Esto también es importante para nosotros porque la promesa del Baiat que hemos hecho con el Mesías Prometido (as) es sobre las condiciones de abstenerse de Shirk, observar las oraciones -tanto obligatorias como voluntarias-, pero además de estas condiciones, también debemos recordar que: bajo el impulso de cualquier pasión, él/ella no causará ningún daño en absoluto a las criaturas de Dios en general y a los musulmanes en particular. Esto no sólo se limita a los compañeros musulmanes o a los miembros de la Yamaat. De hecho, debemos empezar desde nuestra propia casa, luego en nuestras relaciones con otros musulmanes, y en última instancia, esto debería aplicarse a toda la humanidad y deberíamos tener amor y afecto en nuestros corazones por cada una de las personas. Debemos liberarnos de nuestras pasiones inferiores y también debemos tratar a nuestros subordinados con amabilidad. Nuestra conducta debe ser tal que si alguien desea evaluar y determinar si nuestro estándar está de acuerdo con lo que proclamamos, pueda hacerlo. Por otra parte, cuando otros evalúan nuestro estándar y está verdaderamente de acuerdo a lo que proclamamos, sólo entonces podemos decir que de hecho somos verdaderos creyentes y que estamos cumpliendo con los debidos derechos de nuestro Baiat.

Otra condición de nuestro Baiat es que él/ella renunciará completamente al orgullo y a la vanidad y adoptará la humildad y la mansedumbre. Adoptar la humildad y la mansedumbre no es sólo uno de los objetivos para los cuales el Mesías Prometido (as) estableció el Yalsa [convención anual], de hecho, adoptar la mansedumbre y la humildad está también entre las condiciones del Baiat que hemos aceptado con el Mesías Prometido (as). Por lo tanto, es nuestra responsabilidad cumplir este compromiso y, de hecho, este es el primer paso hacia la veracidad: cumplir con el compromiso que hemos hecho. Por lo tanto, debemos leer regularmente las condiciones de nuestro Baiat y evaluar si nos mantenemos fieles a estas condiciones y nos esforzamos por llevar nuestras vidas de acuerdo a ellas. Si este no es el caso, entonces nuestra afirmación de querer reformar el mundo es errónea y por lo tanto debemos primero tratar de reformarnos a nosotros mismos, de lo contrario seremos uno de aquellos cuyas acciones no están en armonía con sus palabras y Dios Altísimo ha expresado Su desagrado hacia tal gente. Además, en tal caso, en lugar de testificar la verdad, nuestras acciones testificarían la falsedad. Cuando hay incongruencia entre nuestras palabras y obras, entonces nuestra pretensión de servir a la fe y todos nuestros esfuerzos hacia ella también serán falsos.

Ciertamente, el Mesías Prometido (as) es verdadero, sus afirmaciones son verdaderas, no hay duda de que Dios Altísimo ha respondido a Sus promesas de concederle la victoria, de hecho Dios Altísimo ha prometido concederle una Yamaat de devotos sinceros, pero si nuestra condición sigue siendo la misma entonces no estaremos incluidos entre los verdaderos ayudantes de la Yamaat del Mesías Prometido (as). Por lo tanto, para recibir las bendiciones de nuestro Baiat, debemos evaluar nuestros comportamientos y también reflexionar sobre los objetivos del Yalsa. Somos muy afortunados de que se nos hayan concedido tres días de Yalsa para reflexionar sobre esto. Por lo tanto, todos y cada uno de vosotros debéis evaluar vuestra condición y en lugar de entablar una conversación ociosa, debéis dedicar vuestro tiempo a las súplicas, buscando el perdón y enviando bendiciones al Santo Profeta (sa) [Durud], es entonces cuando realmente podemos beneficiarnos de los Yalsas.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Los miembros de mi Yamaat, dondequiera que estén, deben escuchar con atención. El propósito de unirse a este Movimiento, y establecer conmigo una relación mutua de preceptor y discípulo espiritual es lograr un alto nivel de buena conducta, buen comportamiento y rectitud. Deberán mantenerse alejados de las malas acciones, fechorías y conductas impropias”.

Este es el estándar del verdadero Taqwa, en el que deben quedar libres de tales males.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Deben realizar las cinco oraciones diarias regularmente, en congregación, no deben decir falsedades, y no deben dañar a nadie con la lengua. No deben incurrir en ningún vicio y no deben permitir que se acerque a su mente el pensamiento de una mala acción, malevolencia, desorden o descontrol. Deben evitar todo tipo de pecado, ofensa, acción indeseable, pasión y comportamiento descortés. Deben convertirse en siervos de Dios Altísimo puros de corazón y mansos (deben convertirse en individuos cuyos corazones son puros que están libres de todos los males y mantienen la mansedumbre). Y ningún germen venenoso debe florecer en su ser.

La simpatía hacia la humanidad debe ser su principio, y deben temer a Dios Altísimo. Deben proteger sus lenguas, sus manos y sus pensamientos contra todo tipo de impureza, desorden y deshonestidad. Deben unirse a los cinco servicios diarios de oración sin dilación. Deben abstenerse de todo tipo de maldad, transgresión, deshonestidad, soborno, abuso y parcialidad “.

Debemos abstenernos de usurpar los derechos de los demás, mostrar prejuicios ilícitos y de causar daño a los demás.

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“No deben participar de ninguna mala compañía”.

Los jóvenes deben ser conscientes de asegurarse que se abstienen de las malas compañías, y los padres también deben ser conscientes de ello y asegurarse de que sus hijos no tengan malas compañías; pues, de lo contrario, se influenciarán y se volverán como ellos.

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“Si se demuestra que alguien frecuenta la compañía de otra persona que no obedece los mandamientos de Dios … o que no tiene en cuenta los derechos de las personas, o que es cruel o malvado, o que tiene un mal comportamiento, entonces debe ser su deber rechazarle y mantenerse alejado de alguien tan peligroso (por tanto, los áhmadis siempre deben rodearse de buenas compañías)”.

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“No deben planear ningún daño contra los seguidores de cualquier religión, o contra los miembros de alguna tribu o grupo. Deben ser verdaderos simpatizantes de todos ellos”.

Si uno desea aconsejar a otros, debe hacerlo de manera sincera; es decir, que el discurso y las acciones deben ser de tal naturaleza que las palabras de consejo produzcan un impacto positivo, y no mostrar parcialidad hacia nadie.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Y tened cuidado de que ninguna persona malévola, viciosa, trastornada o de mal comportamiento, forme parte de vuestra compañía, o que deba morar entre vosotros; porque una persona así puede ser, en cualquier momento, la causa de vuestro tropiezo “.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Es el deber de cada miembro de mi Yamaat actuar de acuerdo con estas instrucciones. No debéis permitiros ninguna impureza, burla o chanza en vuestras reuniones. Caminad sobre la tierra con buenos corazones, temperamento puro, y pensamientos puros. No ataquéis a nadie indebidamente, y mantened vuestras pasiones bajo un riguroso control. Si participáis en una discusión o en un intercambio de puntos de vista sobre un tema religioso, expresaos amistosamente y sed corteses. Si alguien se porta mal con vosotros, retiraos de su compañía con un saludo de paz.”

Dios Altísimo desea que os convirtáis en una Yamaat que sirva de ejemplo de bondad y veracidad para todo el mundo. Por lo tanto, manteneos alerta, sed buenos de corazón, gentiles y justos. Seréis conocidos por vuestra asistencia regular a los servicios de oración y vuestras altas cualidades morales.”

Por lo tanto, seréis reconocidos por vuestro cumplimiento de las cinco oraciones diarias y vuestras elevadas cualidades morales. Si sois capaces de desarrollar estos rasgos, considerad entonces que habéis cumplido con las obligaciones de vuestro Baiat.

El Mesías Prometido (as) declara, además,

“El que tiene la semilla del mal incrustada en él, no podrá someterse a esta advertencia”.

Es decir, que aquel que tiene introducida la semilla del mal en su ser no podrá ajustarse a esta advertencia.

¡Que Dios Altísimo nos conceda la capacidad de cumplir con las obligaciones de nuestro Baiat con el Mesías Prometido (as) y de cumplir con sus instrucciones y con sus expectativas! ¡Que también seamos capaces de aprovechar el mayor beneficio posible de este Yalsa y que, de este modo, mejoremos nuestras condiciones religiosas, espirituales e intelectuales, y podamos luego continuar arraigados en estos actos virtuosos!