En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La construcción de mezquitas y nuestras responsabilidades

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar Tashahud, Ta áwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) recitó el versículo 18 de Surah Al-Taubah y luego dijo:

Después de un largo período, Dios Altísimo ha permitido a la Comunidad Musulmana Ahmadía de Francia construir otra mezquita aquí. Por la gracia de Dios, hay una gran cantidad de conversos y áhmadis no pakistaníes en esta ciudad de Estrasburgo; más bien el 75% de ellos no son pakistaníes. Por la gracia de Dios, son muy sinceros y leales, y Dios Altísimo les ha otorgado una mezquita aquí. Ahora, los áhmadis que residen aquí pueden forjar una relación aún más fuerte con la Comunidad local. ¡Que Dios Altísimo les permita hacerlo!

Ahora leeré la traducción del versículo que recité anteriormente y que todos vosotros habéis escuchado:

“En verdad que sólo es digno de conservar las Mezquitas de Al’lah quien cree en Al’lah y en el Último Día, cumple la Oración, paga el Zakat y no teme a nadie sino a Al’lah; son éstos los que tienen la mayor posibilidad de contarse entre los guiados.”

Dios Altísimo ha mencionado estos atributos de aquellos que construyen mezquitas, las pueblan y que creen en Dios, es decir, tienen una fe firme y completa de que Dios Altísimo es la Fuente y el Dueño de todos los poderes y que todo lo demás en comparación con Él no tiene valor. Por lo tanto, es vital postrarse ante Dios Altísimo y adorarlo para alcanzar este nivel de fe. Dios Altísimo aumenta la fe de los que se inclinan ante Él con fe y certeza.

Además, la creencia en el Más Allá es otro atributo o una condición que Dios Altísimo ha establecido para aquellos que vienen a las mezquitas porque es la creencia en el Más Allá lo que alienta a adorar a Dios Altísimo de una manera que es puramente para obtener Su agrado. Aclarando este asunto, en una ocasión el Mesías Prometido (as) declaró:

“Creer en el Más Allá sirve como un medio para alcanzar la comprensión divina y la verdadera comprensión divina no puede lograrse sin el temor de Dios. Por lo tanto, recordad que cuando una persona comienza a dudar del Más Allá, pone en peligro la fe de una persona y corrompe las perspectivas de un buen final.” (Es decir, en tales circunstancias, ya no se garantiza que haya un buen final, ni hay certeza de que tal persona permanezca con fe).

Por lo tanto, un verdadero adorador y uno que puebla mezquitas es de hecho alguien que nunca tiene dudas en su corazón sobre el Más Allá y que permanece postrado ante Dios Altísimo para lograr un buen final.

Luego se afirma que solo aquellas personas que pueblan o construyen mezquitas obtendrán beneficios si afianzan las oraciones. Proclaman que no han construido esta mezquita simplemente para mostrarle al mundo que ellos también tienen una mezquita, sino que se aseguran de ir a las oraciones cinco veces al día y luego lo convierten en su deber. Dios Altísimo ha declarado aquí que debemos afianzar la oración: esto implica ofrecer oraciones en congregación.

Después de esto está el aspecto de estar atento al Zakat [dar limosna] y hacer sacrificios financieros. Por lo tanto, hacer sacrificios por la propagación de la religión de Dios Altísimo y cumplir los derechos de la creación de Dios deberían ser cualidades distintas de aquellos que pueblan las mezquitas. Todo esto se lleva a cabo para que el temor de Dios Altísimo aumente en nuestros corazones y para que dediquemos todos nuestros esfuerzos en obtener Su agrado. Dios Altísimo dice que quienes hacen todo esto son las mismas personas que, a la vista de Dios, son guiados o que serán contados entre las personas guiadas. Por lo tanto, debemos ofrecer esta plegaria continuamente, hacer esfuerzos de acuerdo con ella y ofrecer esta súplica mientras nos sometemos ante Dios Altísimo.

Los nuevos conversos áhmadis y aquellos que son áhmadis de antiguo deberían tener esto en cuenta, y, de hecho, los áhmadis antiguos, especialmente aquellos que han venido de Pakistán, tienen una mayor responsabilidad de ser conscientes del hecho de que tienen que dar buenos ejemplos para los nuevos áhmadis. Deben orar para que tras la construcción de esta mezquita, manteniendo este objetivo y moldeando sus comportamientos según el mandato de Dios, que nos conceda la capacidad de poblar esta mezquita e incluirnos entre aquellos que han sido guiados. No debería darse el caso de que, debido a nuestras debilidades y torpezas, arruinemos nuestra vida en este mundo y en el Más Allá como consecuencia de no actuar acorde con este mandamiento de Dios Altísimo que se refiere a los que pueblan la mezquita. ¡Que Él tenga misericordia de nosotros, nos proteja de extraviarnos, continúe guiándonos en el camino correcto y siempre mantenga nuestras intenciones puras y virtuosas y nos incluya entre aquellos que cumplen los derechos de Dios y nos convierta en quienes transmiten el mensaje de la religión de Dios en esta área! ¡Que nosotros, junto con la construcción de esta mezquita y de acuerdo con la guía del Mesías Prometido (as) enviado, seamos los que hacen de esta mezquita un medio para la propagación del islam! ¡Que Dios derrame sus bendiciones sobre nosotros y nos haga cumplir el dicho del Santo Profeta (sa) en el que dijo que quien construya una mezquita por Dios Altísimo, Dios a su vez construirá una casa similar para él en el Paraíso! Por lo tanto, que Él nos haga verdaderos creyentes y continúe derramando Sus favores sobre nosotros.

Para lograr esto, cada áhmadi debe ante todo evaluar si se ofrecen regularmente las cinco oraciones diarias y también si están ofreciendo las oraciones en congregación. No es suficiente decir simplemente que nuestra mezquita ha sido construida. No es suficiente simplemente construir una mezquita para obtener una casa en el Paraíso. La fe debe ir acompañada de acciones. También es necesario seguir los mandamientos de Dios Altísimo. También es esencial cumplir con el debido derecho de estar en la Yamat del Mesías Prometido (as).

Cada año, los musulmanes construyen miles de mezquitas. Sin embargo, si se pronuncian sermones sobre el sectarismo en lugar de discutir cómo se debe temer a Dios Altísimo y cumplir con los derechos de Su Creación, si las discusiones se realizan simplemente sobre intereses personales o sobre los intereses de esa secta en particular, si los llamados eruditos están permitiendo innovaciones que no tienen relevancia con la tradición del Santo Profeta (sa), entonces tales mezquitas no conducen al Paraíso a la vista de Dios Altísimo y Su Mensajero (sa). Por lo tanto, cumplir con los derechos de una mezquita, convertirla en el medio de llevar a una persona al Paraíso y construir una casa para sí mismo en el Paraíso constituye una enorme responsabilidad, y cada áhmadi debe comprender esta responsabilidad, tratar de actuar de acuerdo con ella y esforzarse por cumplir con sus debidos derechos. Además, es necesario comprender y actuar de acuerdo con la manera en que el devoto apasionado del Santo Profeta (sa) nos ha guiado en esta era sobre cómo convertirnos en verdaderos musulmanes, cómo cumplir los derechos de nuestro culto y mezquitas y cómo podemos cumplir con los derechos de la creación de Dios Altísimo. Solo entonces podremos decir que tenemos una fe firme y completa en Dios Altísimo, que tenemos fe y certeza completas en el Día del Juicio, que establecemos y mantenemos nuestras oraciones para obtener el agrado de Dios Altísimo. Y que también sacrificamos nuestra riqueza para cumplir con los derechos de la creación de Dios Altísimo. Si tenemos que tener miedo de cualquier ser, entonces que sea solo de Dios Altísimo. Solo el temor de Dios Altísimo se puede encontrar en nuestros corazones ya que tenemos amor por Él. No tememos nada en este mundo material, ni amamos ningún objeto mundano de la misma manera que amamos a Dios Altísimo. Somos aquellos que sacrifican sus intereses mundanos por el bien de nuestra fe y religión.

Presentaré algunos de los consejos del Mesías Prometido (as), que nos ha dado para convertirnos en verdaderos áhmadis y verdaderos siervos de Dios Altísimo.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Ninguna de las facultades (tales como las manos, los pies, los ojos, la mente) dotadas por Dios Altísimo han sido otorgadas al hombre para que puedan ser desperdiciadas; más bien, su disciplina y uso apropiado es el verdadero medio por el cual se nutren y desarrollan (¿cómo pueden nutrirse? Podrán hacerlo a través de su uso apropiado y no a través de un mal uso de ellos). Es por ello que el islam no enseña que se sacrifiquen por completo las facultades de virilidad o se arranquen los ojos. En cambio, enseña su uso apropiado y la purificación interior (no enseña que si una persona se sintiera inclinada a mirar mal, se le deban quitar los ojos, sino más bien que sean usados apropiadamente, ni tampoco se deba destruir su facultad de virilidad. Más bien la verdadera acción es usarlos de manera piadosa y apropiada).

A este respecto, Dios Altísimo declara:

[Árabe]

“Ciertamente, el éxito llega a los creyentes”.

Luego, después de ilustrar la vida de una persona recta, Dios Altísimo llega a una conclusión en las siguientes palabras:

[Árabe]

“Y son ellos quienes prosperarán”.

En primer lugar, Dios Altísimo explicó las cualidades de un creyente y dijo:

[árabe]

y luego dijo

[árabe])

Es decir, aquellos que siguen el camino de la rectitud; los que creen en lo invisible; quienes establecen o enderezan su oración cuando comienza a caer (es decir, cuando otros pensamientos aparecen durante la oración, ellos vuelven a mantener su concentración); aquellos que dan de lo que les es otorgado por Dios; aquellos que, independientemente de sus propios pensamientos y deseos, creen en todas las escrituras divinas enviadas por Dios pasadas y presentes (dado que Dios ha declarado creer en todas las escrituras, ellos creen en ellas), finalmente alcanzan el nivel de certeza. Son estas personas las que realmente son guiadas y quienes recorren un camino equilibrado hacia adelante que lleva a una persona al éxito. Por lo tanto, son esas personas las que triunfan y alcanzan su destino final, y quienes son liberados de los peligros del camino”.

El Mesías Prometido (as) luego dice:

“Por lo tanto, desde el principio, Dios Altísimo nos ha dado una enseñanza de rectitud y nos ha otorgado un libro, que también brinda consejos sobre cómo desarrollar la piedad. Y así, que mi comunidad se aflija, más que en cualquier otra cosa, sobre si posee rectitud o no”.

¿Cómo se puede determinar si se posee o no Taqwa [rectitud] y quién es realmente un Muttaqi [una persona justa]?

Al exponer sobre esto, para dilucidar si una persona es muttaqui (recta) el Mesías Prometido (as) declara:

“La Palabra de Dios declara que los justos son aquellos que caminan con humildad y modestia, y no hablan con arrogancia (es decir, son humildes y no muestran signos de arrogancia). Hablan como si fueran personas humildes dirigiéndose a su superior. En cualquier caso, debemos actuar de forma que nos lleve a la prosperidad. Nadie puede reclamar un monopolio sobre Dios Altísimo, porque Él solo desea la rectitud. Quien adopte la rectitud alcanzará un estatus elevado”.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“El Santo Profeta (sa) o Abraham (as), no heredaron el honor. Aunque creemos que Abdul’lah, el venerado padre del Santo Profeta (sa) no fue un idólatra, no fue debido a esto que al Profeta del islam se le confirió su profetazgo. Le fue otorgado el profetazgo por gracia divina debido a las virtudes presentes en su naturaleza. Esto es lo que atrajo la gracia de Dios. Fue el sentido de sinceridad y rectitud lo que llevó a Abraham (as), el Padre de los Profetas, a sacrificar a su hijo sin dudarlo. Incluso él mismo fue arrojado al fuego. Tan solo reflexionad sobre la sinceridad y devoción de nuestro Líder y Maestro, Muhammad, el Mensajero de Dios (sa). El Santo Profeta (sa) se mantuvo firme contra todas las formas del mal. Soportó diversas pruebas y tribulaciones, pero no le importó lo más mínimo. Fue esta sinceridad y devoción lo que movió a Dios Altísimo a derramar Su gracia sobre él.

Es por esta razón que Dios Altísimo declara:

[Árabe]

“Al’lah y Sus ángeles envían bendiciones al Profeta. ¡Oh vosotros, los que creéis! Invocad también bendiciones sobre él y saludadle con el saludo de la paz.”

Por lo tanto, se nos ha ordenado que si deseamos que nuestras oraciones sean aceptadas, entonces debemos recitar el Durud [invocar saludos al Santo Profeta (sa)]. Sin recitar el Durud, las súplicas no pueden llegar a los cielos y tampoco se puede alcanzar ninguna forma de éxito. Por lo tanto, para mejorar el estándar de adoración y alcanzar la cercanía de Dios Altísimo, debemos recitar el Durud. De hecho, aquel que recita el Durud, naturalmente será consciente del noble ejemplo del Santo Profeta (sa). ¿Qué dijo el Santo Profeta (sa) sobre las oraciones y qué instrucción impartió a sus seguidores? El Santo Profeta (sa) declaró que la Salat era el deleite de sus ojos. Del mismo modo, el Santo Profeta (sa) estableció tal ejemplo con respecto a cumplir los derechos de la creación de Dios, que no se puede encontrar uno similar. El Santo Profeta (sa) no mostró ninguna preocupación por su propio bienestar, más bien lo que tuviera, incluso si la riqueza era igual al tamaño de un campo, lo distribuía entre las personas y cualquier persona que acudía a él buscando ayuda nunca se iba con las manos vacías. Aparte de esto, el Santo Profeta (sa) siempre estaba complacido y dispuesto a extender su mano para ayudar a la humanidad. Por lo tanto, cuando uno recita el Durud, teniendo en cuenta el noble ejemplo del Santo Profeta (sa), solamente entonces puede la atención permanecer enfocada en buscar emular los ejemplos perfectos establecidos por el Santo Profeta (sa). Cuando uno desarrolla esta condición, Dios Altísimo, debido a nuestra expresión de amor al recitar el Durud sobre el amado Profeta (sa) de Dios, acepta nuestras súplicas. Es solo entonces que podemos alcanzar la cercanía de Dios Altísimo y demostrar mansedumbre y humildad; y ser contados entre aquellos que recorren el camino de la rectitud; y son estas personas quienes prosperarán.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Si uno solo posee afirmaciones verbales, debe recordar que esto no tiene beneficio. Para tener éxito, uno debe adoptar Taqwa (si desea tener éxito, entonces debe convertirse en una persona recta). El verdadero Taqwa le permite a uno alcanzar el conocimiento de Dios Altísimo y adherirse a Sus mandamientos”.

Con respecto a la realidad de la oración y la descripción de la condición de la verdadera oración, el Mesías Prometido (as) declara:

“Hay muchas personas que profesan verbalmente su creencia en Dios. Sin embargo, en una investigación más a fondo se hace evidente que de hecho son ateos. La razón de esto es que cuando están ocupados en sus actividades mundanas pasan por alto la ira y la grandeza de Dios. Por lo tanto, es vital que cada uno de vosotros ore a Dios Altísimo para buscar el verdadero conocimiento de Su existencia. Sin embargo, la plena certeza solo puede ser alcanzada cuando uno se da cuenta de que abandonar a Dios equivale a la muerte.

Cuando uno reza para abstenerse del pecado, al mismo tiempo, nunca debe abandonar las medidas requeridas para lograr esto. Buscar la oración y ejercer los propios esfuerzos físicos son esenciales. Debéis evitar toda reunión que os incite a cometer pecado”.

Cada uno de nosotros puede determinar por sí mismo qué tipo de reuniones, encuentros, programas de TV, etc. empujan a uno hacia el pecado, y por lo tanto debe abandonar. No solo debe abandonarlas sino que debe rezar para conseguirlo, ya que sólo gracias a la Benevolencia de Dios Altísimo uno puede abandonar tales males.

“¡Mirad! A menos que uno consiga la ayuda de Dios Altísimo, nunca puede evitar las pruebas que están destinadas para él.” 

La oración que se ofrece cinco veces al día alude a esta verdad. Hasta que uno no esté protegido de las pasiones y pensamientos internos, no se considerará ciertamente una oración verdadera. La oración no significa realizar movimientos físicos ni ofrecer un mero ritual o una práctica habitual. La oración brota cuando el corazón siente y el alma se derrite, y en un estado de respeto extremo, cae en el umbral de Dios.

Debemos intentar infundir, en la medida de lo posible, un estado de emoción de intenso fervor y súplica con total humildad para liberarnos de la desvergüenza y del pecado que se encuentra en la propia naturaleza. Esa es la oración que está llena de bendiciones. Si uno persevera en esto, verá que, pronto, bien durante el día o la noche, una luz espiritual descenderá sobre su corazón, y la naturaleza desvergonzada del Nafse Amara [el alma que incita al mal] desaparecerá poco a poco. Del mismo modo que una serpiente lleva veneno, también lo lleva el Nafse Amara [el alma que incita al mal] y así Aquel que lo ha creado, posee su antídoto.  En otras palabras, es sólo Dios Altísimo, quien nos puede salvaguardar de tales males. Por ello, uno siempre debe buscar las bendiciones de Dios Altísimo para librarnos de las maldades y pecados del alma.

Explicando la importancia de la oración, el Mesías Prometido (as) declara que la Salat [oración] es la esencia de la adoración y, sin ella, no se pueden cumplir los derechos legítimos de Dios Altísimo. Así, uno debe recordar que sin la Salat o sin adherirse a los métodos prescritos por Dios Altísimo, uno no puede cumplir con Sus derechos. Del mismo modo, la Salat conlleva varias condiciones que deben cumplirse. Mientras observamos la Salat, debemos recordar siempre que debemos presentarnos ante Dios Altísimo con total respeto y cortesía; humildad, completa concentración y buscando las bendiciones de Dios Altísimo.

Exponiendo más sobre la condición de la Salat, el Mesías Prometido (as) declara:

“En una ocasión estaba reflexionando sobre la diferencia entre Salat y la plegaria [en general]. En el Hadiz se dice que:

[árabe]

“La Salat es la oración y la esencia de la adoración.”

Cuando una persona reza únicamente para las cosas mundanas, no se denomina Salat. Una persona implora, asiste a la mezquita, comienza a ofrecer las cinco oraciones diarias y demuestra mucho fervor en sus oraciones, pero solo lo hace porque atraviesa dificultades mundanas.

Si uno reza sólo para conseguir los beneficios mundanos, esto no puede llamarse Salat. Sin embargo, cuando uno reza con la intención de buscar la comunión y la complacencia de Dios Altísimo y se presenta ante Él con total cortesía, humildad y concentración, no por razones personales, sino para buscar el placer de Dios Altísimo, esto sí se puede denominar Salat. La verdadera oración es la que establece un vínculo de relación sincera y sagrada entre Dios y el adorador. Este es el medio a través del cual uno puede alcanzar la cercanía de Dios Altísimo y salvaguardarse de las cosas inapropiadas.

El objetivo principal de la oración es buscar el placer de Dios Altísimo, y a partir de entonces, es permisible orar por las necesidades mundanas. Por lo tanto, primero se debe orar para conseguir el placer de Dios Altísimo y después para las necesidades mundanas, porque estas sólo pueden alcanzarse a través de Su Gracia. Esto es así porque a veces, las dificultades mundanas pueden afectar a los asuntos religiosos, especialmente en estos tiempos difíciles y complicados por los que el mundo está pasando. Cuando una persona es débil y atraviesa dificultades, entonces los asuntos mundanos pueden ser un medio para tropezar. Así, primero es primordial establecer una relación con Dios Altísimo y después rezar por las necesidades mundanas.

El Mesías Prometido (as) declara que la palabra “Salat” alude a quemarse como si algo ardiera en el fuego. El nivel de fervor de uno en la oración debe ser similar a este estado de ignición. La verdadera Salat es alcanzar un estado como la muerte.

Por lo tanto, esta es la realidad de la Salat que debemos lograr. ¡Que Dios Altísimo nos conceda la oportunidad de hacerlo!

Continuando, el Mesías Prometido (as) declara que si uno alega ser creyente es esencial ofrecer las oraciones. Es erróneo ofrecer sólo 3 o 4 oraciones al día como hacen algunos y decir que se es creyente, porque la Salat es la raíz de la fe. El que está desprovisto de esta raíz es como un árbol hueco que es arrancado con un mero soplo de brisa. El Mesías Prometido (as) declara que al igual que en un día caluroso, las nubes se juntan y comienza a llover, lo mismo ocurre en el caso de la Salat. La pasión intensa de la fe permite cumplir con lo que uno busca. La Salat significa ponerse de pie delante de Dios Altísimo con intenso fervor, pasión y cortesía.

Si una persona, a pesar de ser un siervo de Dios, muestra negligencia, Dios Altísimo es Autosuficiente y no le importa. Las naciones pueden sobrevivir mientras mantengan una relación con Dios Altísimo. La oración es la base de la fe. Algunos insensatos preguntan por qué Dios Altísimo necesita nuestras oraciones.

El Mesías Prometido (as) dice:

“¡Insensatos! Dios Altísimo no necesita nada. Sois vosotros los que necesitáis las oraciones para que Dios Altísimo dirija Su atención hacia vosotros. Todos los trabajos truncados pueden arreglarse si Dios Altísimo está con vosotros. La oración puede eliminar miles de pecados y convertirlos en una fuente de acercamiento hacia Él”. 

Esto no se limita solo a la oración; a través de esto se obtiene la cercanía de Dios, los pecados son perdonados y los trabajos incompletos se pueden completar. Además, el Santo Profeta (sa) dijo sobre los que van a la mezquita con sinceridad y esperan las oraciones, que es como si estuvieran ocupados en la oración. Si una persona recuerda a Dios Altísimo mientras está sentado en la mezquita, es como si estuviera rezando, y los ángeles le envían bendiciones diciendo: “¡Dios, ten piedad de él, perdónalo y acepta su arrepentimiento!” ¡Qué grande es la recompensa para los que ofrecen sus oraciones en la mezquita! La recompensa no es solo para quien va a la mezquita a rezar, sino para la persona que espera a que la oración comience. Estos reciben una recompensa de Dios Altísimo, y los ángeles rezan por ese individuo. Por lo tanto, debemos mostrar una gran preocupación para cumplir con los derechos de adoración de un Dios tan benevolente y asistir a la mezquita para realizar las cinco oraciones diarias.

Mientras explica el hecho de que el propósito de la religión es establecer la unidad y crear un pueblo y una comunidad, el Mesías Prometido (as) dice:

“Dios desea hacer a toda la humanidad como si fuera un solo ser. Esto también se puede llamar una singularidad democrática. Bajo este concepto la humanidad diversa podría considerarse como un solo individuo. El propósito de la religión es también que la raza humana esté unida al igual que las cuentas de un Tasbih (rosario) lo están en un hilo.

El propósito de la oración en congregación o Salat también es para lograr esta unidad y para que todos los adoradores estén unidos. La razón por la que se nos instruye ponernos de pie hombro junto a hombro es para que la persona con mayor carisma espiritual pueda influenciar al más débil. Se espera que la influencia espiritual de los sabios se difunda entre los débiles. El Hall también sigue el mismo propósito.

Dios comenzó el plan de la singularidad democrática instruyendo a todos los musulmanes de una localidad que rezaran las cinco oraciones en congregación en la mezquita local para que las cualidades morales puedan ser intercambiadas y que la sabiduría y la luz reemplazaran las debilidades. Mediante esta interacción, los musulmanes se conocen unos a otros y sienten afecto por los demás. Tal interacción es muy importante ya que conduce al afecto que es la base de la unidad. En la medida en que un enemigo conocido es mejor que un amigo desconocido. Cuando uno conoce a una persona en un país extranjero y dialogan entre sí, entonces se forma un afecto natural en los corazones. La razón de esto es que cuando uno está lejos del lugar donde haya tenido una disputa, el rencor que se desarrolló – que es sólo un sentimiento temporal – desaparece y todo lo que queda es su conocimiento.

La segunda instrucción Divina es que el viernes los musulmanes deben reunirse en la mezquita principal de la localidad para la oración del viernes. Es difícil para todos los habitantes de la localidad reunirse a diario. Por lo tanto, se sugirió que todos los ciudadanos de una ciudad deberían, al menos semanalmente, conocerse unos a otros y promover la unidad. (A pesar de que aquí las distancias son mayores, los que tienen medios de transporte pueden venir fácilmente a la mezquita todos los días. Además, si se tiene la intención de poblar la mezquita, entonces no hay razón para no ir. Sin embargo, incluso si alguien vive lejos y tiene dificultades, entonces es vital que venga el viernes). Siguiendo este plan, poco a poco, todos se unirán en un cuerpo o singularidad. Anualmente Dios ha prescrito que las oraciones del Eid se pronuncien a nivel regional para que el conocimiento y el afecto se amplíen y ayuden en el proceso de la singularidad democrática.

En el mismo sentido, para la unidad del mundo entero, Dios ha prescrito que se realice el Hall por lo menos una vez en la vida para que las personas se reúnan en La Meca (es decir, aquellos que tienen la capacidad de realizar el Hall deben realizarlo). En resumen, es el deseo de Dios de que el afecto y el amor entre la humanidad progresen”.

Con respecto a sus oponentes, el Mesías Prometido (as) dice que son completamente ajenos a la sólida filosofía del islam. Aquellos que se oponen al islam no son conscientes de la realidad de estos asuntos, pero hacen acusaciones contra las cinco oraciones diarias y por qué los musulmanes tienen que ofrecer la oración del viernes una vez a la semana y el propósito de las oraciones del Eid, etc. El Mesías Prometido (as) dice que hay una filosofía detrás de estas oraciones y debemos tenerla en cuenta.

“No hay descuido en los mandamientos del Dios Altísimo y nunca es posible abstenerse de ellos por completo. Uno puede mostrar negligencia o descuido hacia el cumplimiento de las obligaciones de sus superiores en los asuntos mundanos, sin embargo, no es posible mostrar negligencia y abstenerse completamente de los mandamientos de Dios. Independientemente del nivel de fe del musulmán, al menos ofrecerá las oraciones del Eid. El beneficio de todas estas reuniones es que el resplandor espiritual de uno tendrá un impacto sobre el otro y así los fortalecerá”. Cuando las personas se encuentran e interactúan entre sí, ciertamente tiene un impacto. Sin embargo, esto es para aquellas personas que son muy débiles en su fe. La verdadera fe es que uno debe ofrecer sus cinco oraciones diarias en la mezquita.

Ahora que Dios Altísimo os ha concedido esta mezquita, debéis mostrar el ejemplo de unidad mencionado anteriormente reuniendo a todos, especialmente a aquellos que tienen medios de transporte. Derivad las bendiciones de Dios al poblar la mezquita, ya que entonces Dios Altísimo os concederá Sus favores, tal y como he mencionado anteriormente que Dios Altísimo nombra a los ángeles para que oren por esa persona que ofrece las cinco oraciones diarias [en la mezquita]. Además, Dios Altísimo ha declarado que la oración en la congregación es veintisiete veces más bendecida. Por lo tanto, si Dios Altísimo ha delineado estos favores y a pesar de tener la oportunidad, no los valoramos, entonces seremos muy desafortunados. Todos los áhmadis deben reflexionar sobre esto y deben esforzarse por venir a la mezquita.

El Mesías Prometido (as) dice:

“¡Oh pueblo que os consideráis miembros de mi comunidad! Seréis contados como tales en el cielo cuando verdaderamente recorráis los caminos de la rectitud. Así que, ofreced las cinco oraciones diarias con tanto temor y con tanta atención como si estuvieráis contemplando a Dios Altísimo. Observad sinceramente vuestros ayunos por Dios. Que todo aquel que esté obligado a pagar el Zakat lo haga y todo aquel para quien el Hall se haya hecho obligatorio y que no se enfrente a obstáculos, realice la peregrinación. Haced el bien de una manera hermosa y deshaceros del vicio con repugnancia. Tened bien presente que ninguna acción vuestra, que esté vacía de rectitud, puede alcanzar a Dios. La rectitud es la raíz de toda bondad. Ninguna acción que esté enraizada en la rectitud será en vano.”

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“Siempre que os ocurra algún daño, será de vuestras propias manos y no de las manos de vuestro enemigo. Aunque perdáis todo el honor en la tierra, Dios os concederá el honor eterno en el cielo. Así que no le abandonéis.”

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Sois la última comunidad de Dios, así que practicad la virtud al máximo. Cualquiera de vosotros que se vuelva perezoso será expulsado de la comunidad como una cosa asquerosa y morirá con pesar y no podrá hacer daño a Dios. Con mucho gusto os informo que vuestro Dios realmente existe. Aunque todo sea Su creación, pero Él escoge al que le escoge a Él. Él viene al que acude a Él. Concede honor al que lo honra.” (es decir, al hombre)

¡Que Dios Altísimo nos capacite para entender estas sinceras palabras del Mesías Prometido (as) y nos capacite para aumentar nuestra fe! ¡Que nos permita cumplir con los derechos de la adoración y nos permita formar una conexión activa con Dios Altísimo, y que nos permita mantener esta mezquita poblada!

Ahora voy a presentar algunos detalles sobre la mezquita. Por la gracia de Dios, se hizo un esfuerzo concertado para esta mezquita hace unos años y Dios Altísimo nos concedió este sitio, que tiene un total de 2.640 metros cuadrados. Existía antes un edificio de tres plantas que cuenta con 15 habitaciones y un gran vestíbulo. Para poder comprarlo, se pidió un préstamo al Markaz [la sede central] en ese momento. El Amir Sahib [el Presidente Nacional] dice que ahora casi todo ha sido reembolsado con la excepción de 50.000 euros. El ayuntamiento planteó varias dificultades que se resolvieron en reuniones posteriores. Durante varias reuniones con el alcalde, los planes fueron presentados y por la gracia de Dios fueron aprobados. Según los planos y bocetos que se presentaron, el arquitecto estimó que el coste del proyecto sería de 1 millón de euros, que el Mall’lis Juddam-ul-Ahmadía de Francia se comprometió a donar y asumió como responsabilidad suya. Sin embargo, por la gracia de Dios, esta mezquita se terminó en 530.000 euros. En la actualidad, Mall’lis Juddam-ul-Ahmadía de Francia ha donado 350.000 euros y el resto fue pagado por la Yamat [sede central]. Mall’lis Juddam-ul-Ahmadía de Francia ha prometido que pagará la cantidad restante – Mall’lis Judam-ul-Ahmadía ha prometido cumplir con esto y tal vez lo haga, no tal vez, sino que Dios mediante lo harán, pero ¿por qué el resto de la Yamat se abstiene de participar en esto? Si esta mezquita ya está terminada, entonces Lallna y Ansar deberían trabajar juntos para construir otra mezquita y deberían construirla en un plazo de tres años.

Para la construcción de esta mezquita se formó un comité compuesto por el Sr. Aslam Dauri Sahib, Shahbaz Sahib y Muhammad Asim Sahib. Según su informe, Mansur Sahib ha trabajado muy duro para esto, que Dios Altísimo le recompense. La capacidad oficial de esta mezquita es de 250 fieles, que el ayuntamiento ha evaluado según sus cálculos. Hay aparcamiento para 50 coches, una oficina para la Yamat, una oficina para Lallna, una biblioteca para hombres y mujeres y hay servicios sanitarios adecuados. El gran aparcamiento está cubierto y, en caso de emergencia, hay espacio para 125 personas más para rezar allí. El edificio preexistente contiene 15 habitaciones que fueron renovadas y que ahora pueden ser utilizadas. Esta mezquita está situada a unos 15 kilómetros de Estrasburgo. Esta no es una gran distancia en el sentido de que aquellos que viven lejos no puedan venir por oraciones, ya que pueden venir fácilmente.

El área cubierta para la mezquita y los pasillos es de 303 metros cuadrados. También hay una casa para el misionero con cuatro dormitorios, así como una casa de huéspedes. No se otorgó permiso para la construcción de un minarete, sin embargo, se dio permiso para construir una cúpula, que se encuentra a una altura de 8 metros y se encuentra al lado derecho de la mezquita. Es muy bella y, de hecho, el Mihrab está en el interior, y hay una escritura en la parte circular.

¡Que Dios Altísimo la bendiga en todos los aspectos y que bendiga enormemente la progenie y la riqueza de aquellos Juddam que se sacrificaron para construir esta mezquita! ¡Que este sacrificio no se limite solo al sacrificio financiero, que Dios Altísimo les permita comprender el espíritu de poblar las mezquitas! ¡Que Dios Altísimo eleve el nivel de adoración de los Juddam y también eleve los niveles de adoración del resto de los miembros de la Yamat!