El poder de la oración

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’wwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Khalifatul Masih V (aba) declaró:

Mientras elaboraba sobre la filosofía de la oración, en una ocasión el Mesías Prometido (as) declaró:

“Cuando un niño que es impulsado por el hambre llora por leche, entonces la leche se genera en los pechos de la madre. El niño ni siquiera sabe qué es la oración, pero sus llantos ¿por qué producen la leche?”.

Continúa diciendo:

“A veces, cuando la madre no percibe la presencia de leche en sus senos, los gritos del niño ayudan a producirla. Entonces, ¿cómo puede ser que nuestros gritos ante Al-lah el Exaltado no produzcan nada? Ciertamente producen todo, pero los sabios y filósofos, en su ceguera, no pueden verlo. Si una persona reflexionara sobre la filosofía de la oración, teniendo en cuenta la conexión y la relación que un niño tiene con su madre, le resultaría fácil entender este asunto”.

Es un favor especial de Al-lah Taala sobre los áhmadis tanto en los pequeños como en los grandes, que han llegado a comprender que si, de forma persistente, con profundas súplicas y con humildad, nos inclinamos hacia Al-lah el Todopoderoso y Le pedimos algo, entonces Al-lah Taala escucha las oraciones. A veces, Al-lah Taala muestra tales señales de la aceptación de la oración, que llaman la atención incluso de los ajenos. Hay personas que me escriben explicando cómo a veces viéndose rodeados por el fracaso caen en un estado de desesperación, y que tras inclinarse hacia Al-lah Taala, Él los favoreció de tal forma que acrecentó y fortaleció notoriamente su fe.

Algunos de estos ejemplos me llegan en forma de informes, que voy a presentarles a continuación.

Nazir Da’wat Ilal-lah [director de divulgación] de Qadian escribe:

“El Amir [presidente] del distrito de Hoshiarpur informó que hace unos años, debido a la falta de lluvia en su pueblo, Kira Acharwal, los aldeanos estaban profundamente preocupados. Incluso el agua en el pozo había disminuido al nivel más bajo. Los hindúes, que eran mayoría, pidieron al mual-lim [misionero local] que orara. (En Punjab del este se conoce a los mual-lim o maulvi como ‘mian yi’). Creían firmemente que si pedían oraciones al mual-lim áhmadi, ciertamente llovería. Sin embargo, nuestros mual-lim, al principio, les enseñaron el protocolo islámico de la oración y les contaron sobre los atributos de Al-lah el Exaltado. Luego los dirigió en oración. Al-lah el Altísimo aceptó la súplica de los mual-lim áhmadis y, dice que, gracias a la Gracia de Al-lah Todopoderoso, en dos o tres horas, Al-lah el Todopoderoso hizo que lloviera profusamente. Por lo tanto, Él proporcionó una prueba de que Él contesta las súplicas. Por la gracia de Al-lah el Altísimo, este incidente tuvo un efecto en todo el pueblo. La gente del pueblo abiertamente expresó que fue debido a la oración de los áhmadis que había llovido.”

Del mismo modo, Amir Sahib [Presidente Nacional] de las Islas Fiyi escribe:

“Antes de partir para una gira por Tuvalu, el misionero de Tuvalu narró que había una pequeña isla cerca de Fiyi donde no había llovido durante bastante tiempo, pero los residentes de la isla dependían del agua de lluvia. Por lo tanto, antes de salir de gira, también me escribió. Envió una carta y me pidió que rezara para que lloviera.”

Luego dice:

“Cuando llegamos a Tuvalu, la gente expresó su grave preocupación de que su suministro de agua se estaba agotando”.

Dice:

“Anuncié la misma noche en las oraciones de Ishaa [oraciones de la noche] que debíamos orar por la lluvia en la postración final del Salat (había llegado de viaje el Sr. Amir por la noche).”

De este modo, Al-lah el Exaltado aceptó esta oración. Durante la noche, la Misericordia de Al-lah descendió [sobre nosotros] y comenzó a llover, tras lo cual llovió tres o cuatro veces más, a pesar de que, según el servicio meteorológico, se preveía un período seco durante muchos días.”

Dice:

“A donde fuera que íbamos después de esto, la gente señalaba que llovió como resultado de vuestra visita. Además, el obispo de la iglesia católica, así como un respetado jefe de la tribu Funafuti aludió al hecho de que llovió aquí de una manera tan extraordinaria simplemente por el resultado de las bendiciones de Al-lah el Exaltado, así como de la Yama’at y las oraciones del Jalifa. Además, esta lluvia no solo sirvió como un medio para aumentar la fe de los áhmadis, sino también sirvió como un signo de la veracidad del Mesías Prometido (as) para los no-áhmadis.”

En ocasiones, el comienzo de la lluvia demuestra ser un signo del socorro y las oraciones aceptadas por Al-lah el Todopoderoso, mientras que, en otras ocasiones, el cese de la lluvia se convierte en el signo de la aceptación de la oración. Además, acepten o no el islam los no-áhmadis, sin duda dan testimonio del hecho de que el Dios del islam es Quien escucha las oraciones.

En el país africano de Guinea Bissau, hay un mual-lim [maestro religioso] llamado Abdul-lah. Dice:

“Fuimos a un pueblo llamado Sainchang Kangsa para predicar. Reunimos personas y les presentamos el mensaje de la Comunidad Ahmadía. Mientras les estábamos predicando, comenzó a llover fuertemente. Dice que, debido al ruido de la lluvia, los asistentes no pudieron escuchar mi voz y parecía que esta gente estaba a punto de levantarse y marcharse.” [La gente se angustiaba y estaba a punto de irse]

Dice que en ese momento oró:

“¡Oh Al-lah! La lluvia Te pertenece y el mensaje con el que he venido también Te pertenece. Sin embargo, debido a la lluvia, estas personas no pueden escuchar Tu mensaje y están a punto de irse.”

Dice que solo unos pocos momentos después de ofrecer esta súplica, Al-lah el Exaltado detuvo la lluvia, y después de eso, prediqué a aproximadamente a ciento cincuenta personas que estuvieron presentes allí. Además, dice que, Alhamdulil-lah [todas las alabanzas pertenecen a Al-lah], después de haberles transmitido el mensaje, todos ellos pudieron realizar el bai’at [pacto de lealtad].

En este incidente, mientras que la oración por el cese de la lluvia aumentó la fe del mual-lim [maestro religioso], también manifestó a estas personas la presencia de Al-lah el Todopoderoso, Aquel que responde las oraciones. La gente pregunta cómo se puede ver a Dios. Dios se ve a través de la manifestación de Sus poderes.

Esas mismas personas que estaban a punto de irse debido a la lluvia, permanecieron sentadas como resultado de presenciar esta bendición de Al-lah el Altísimo. Como cuestión de hecho, aceptaron Ahmadíat, el verdadero islam.

De manera similar, el misionero de Bandundu, Hafiz Muzzammil, dice:

“Partí para visitar una aldea con el mual-lim local [maestro religioso] y dos judam [jóvenes entre los 15 y los 40 años]. En el camino, comenzó a llover fuertemente. Parecía imposible ir más lejos ya que el camino estaba sin pavimentar y era extremadamente resbaladizo.”

Dice:

“Nos detuvimos en un lugar y suplicamos ‘¡Oh Al-lah! Vamos a transmitir el mensaje de Tu Mesías (as). Bendícenos de manera que todos los obstáculos en nuestro camino sean eliminados. Ya habíamos enviado un mensaje allí [a la aldea] y la gente ya se había reunido. Dice que Al-lah el Altísimo inmediatamente aceptó nuestra oración y la lluvia cesó en ese momento. Como parecía que la lluvia continuaría por la noche, estábamos muy angustiados. Sin embargo, Al-lah el Exaltado derramó sus bendiciones [sobre nosotros] y llegamos a la aldea a tiempo y de acuerdo con el programa realizamos los las actividades relacionadas con el Tabligh [divulgación del verdadero mensaje del islam] y Tarbiyyat [formación moral y espiritual].”

Luego, en relación con la lluvia que se detiene debido a las oraciones, Wahhab Tayyab Sahib, misionero en Suiza, dice:

“La comunidad había comprado una parcela de tierra para la construcción de una mezquita en el área de Zuchwil. Organizamos un evento en el cual plantamos árboles para simbolizar la paz y para esto también invitamos a los huéspedes. Según el pronóstico, se suponía que llovería mucho el día que teníamos la intención de plantar los árboles.”

Como todo el proceso del evento iba a tener lugar al aire libre, estaban muy angustiados. También me escribieron en relación con esto y recibí muchas cartas de ellos. Dice:

“Cuando fuimos allí el día del evento, comenzó a llover mucho y no había señales de que la lluvia se detuviera. Sin embargo, como resultado de [nuestras] oraciones, Al-lah el Exaltado derramó Sus bendiciones [sobre nosotros]. Quedaba una hora hasta el comienzo del evento y la lluvia se había detenido por completo y el sol había salido. Dice que en el momento del evento, el presidente del consejo local también estaba presente. Lo primero que preguntó con gran asombro fue que ¿también habéis negociado el clima para vuestro evento? Sobre esto, le informamos que habíamos realizado súplicas y que también habíamos escrito en busca de oraciones de nuestro Jalifa. Además, estábamos absolutamente seguros de que Al-lah el Exaltado derramaría Sus bendiciones [sobre nosotros]. De esta manera, este evento resultó ser un éxito, fue cubierto por los periódicos locales y, a través de esto, se presentó la Comunidad a muchas personas.”

No hay duda de que no negociamos el clima, ni podemos hacerlo. Sin embargo, ciertamente nos sometemos ante el Dios, que controla el clima y manifiesta Su poder.

Ahora relataré algunos incidentes relacionados con la aceptación de la oración que no están asociados con el clima. Nuestro Dios no es simplemente el Dios del clima. Más bien, Él es Omnipotente y Único, Quien escucha las súplicas. Él tiene muchos atributos y manifiesta estos atributos.

El mual-lim [maestro religioso] de la comunidad de Benín, Matin Sahib, dice:

“Hace unos días, un nuevo converso vino a mí y me dijo ‘Murabbi Sahib, por favor, ven a nuestra casa’. Dijo que la condición de su esposa era muy delicada. Sobre esto dice que llamé a mi esposa y fui a su casa con mi esposa. Como el tema de su esposa estaba relacionado con el parto, necesitábamos una mujer. El tiempo [para el parto] era muy cercano, sin embargo, ella estaba sufriendo de fiebre severa. Debido a la fiebre severa y como resultado de las contracciones del parto prematuro, no podía dar a luz al bebé. Dijo que, en las dos ocasiones anteriores, surgió la misma condición en la que o bien el niño se salvaba o la madre. Por lo tanto, en ambas ocasiones salvaron a la madre, lo que resultó en la pérdida de los niños. Esta es ahora la tercera vez que esto ocurre. El mual-lim [maestro religioso] de la comunidad dijo, que en tales circunstancias, ofrecemos súplicas junto con tratamiento médico y también escribimos a nuestro Imam, solicitándole oraciones. Sin embargo, ahora ya no disponemos de tiempo. Ciertamente ofreceremos la oración de manera formal. Dado no hay tiempo para escribir [una carta], rezaremos nosotros mismos. Por lo tanto, él dice que invocando los nombres puros de Al-lah el Exaltado así como el nombre del Santo Profeta (sa), comencé la oración. Después de terminar la oración, recité Surah Al-Fatihah y soplé sobre un poco de agua y se lo di a la mujer. Dice que repetí esto dos o tres veces y le envié un poco de agua para que la mujer lo bebiera después de soplar sobre el agua. La tercera vez, el esposo regresó alegremente diciendo que Al-lah el Altísimo no solo había protegido a su esposa, sino que también los había bendecido con un niño. Por la gracia de Al-lah el Altísimo, la creencia en Dios de este nuevo converso se hizo aún más fuerte y su convicción en [la aceptación de] las oraciones también aumentó. Además, desde entonces también ha comenzado a ofrecer súplicas de forma regular y con atención, modestia, humildad y fervor.

Del mismo modo, hablando sobre una persona enferma, el Amir Sahib de Kenia escribe:

“El Sadr Sahib [Presidente] de una de mis Yama’ats [comunidades] estaba muy enfermo. Cuando pregunté por su salud, dijo que dos hospitales ya lo habían enviado a casa [sin ninguna esperanza]. Actualmente, mi condición es terrible y es posible que recibas noticias graves en cualquier momento. El color de su piel también cambió drásticamente y su cuerpo estaba frío y parecía sin vida. Le tranquilizamos y animamos a que no perdiera la esperanza.”

El mual-lim le pidió que orara y también me escribió pidiéndome oraciones. El mual-lim dice:

“Después de una semana cuando visité la misma Yama’at para dirigir las oraciones del viernes, vio que su condición había mejorado y después de unos días también recibió mi respuesta [es decir, de Su Santidad] que decía: ‘¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda una completa recuperación!’”

Luego dice que su salud continuó mejorando y en poco tiempo se recuperó por completo. Ahora se ocupa de todos sus asuntos. Por lo tanto, por la Gracia de Al-lah Todopoderoso le fue otorgada una nueva vida a través de oraciones y eso fortaleció su fe.

El Amir del distrito Karnataka, India, escribe que un presidente de una de las Yama’ats le escribió diciéndole que le habían diagnosticado un tumor cerebral y que lo habían ingresado en el hospital. Los doctores clasificaron su enfermedad como incurable y declararon que podría perder la vida durante la operación. También me escribió y también recibió mi respuesta diciendo:

“¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda una recuperación total!”.

Dice que después de un mes los médicos realizaron un nuevo examen y se quedaron completamente asombrados, ya que no pudieron encontrar el más mínimo rastro del tumor. La recuperación completa de Hussain Sahib se debió únicamente a la Gracia de Al-lah el Todopoderoso y el resultado de las oraciones.

Hafiz Ehsaan Sikandar Sahib, misionero en Bélgica, escribe sobre un miembro de la comunidad llamado Daud Sahib que cayó enfermo y fue ingresado en el hospital. Su hígado, riñones y pulmones habían fallado y sufrió un ataque cardíaco en el hospital. Le fue colocado un respirador. Después de un tiempo, los doctores abandonaron la esperanza y su familia solicitó ayuda a la Yama’at en lo que respecta a los arreglos para el funeral. El señor Hafiz dice que me escribió a mí también, y se mantuvo ocupado con oraciones y animó a la Yama’at a hacer lo mismo. Al día siguiente, cuando acompañó a la delegación de la Yama’at – la cual consistía en el Sadr Ansarul-lah, secretario de Tabligh, y el propio Hafiz Sahib – que iba a visitarle, los doctores le informaron acerca del milagro que había tenido lugar. Dijeron que la misma medicina que le habían dado en el pasado y estaba siendo rechazada por su cuerpo, estaba comenzando a funcionar y que su condición había comenzado a mejorar. Dice que “informamos al doctor que esto era debido al milagro de la oración” y Al-lah el Todopoderoso le otorgó una nueva vida de este modo.

Hay varios otros incidentes sobre la aceptación de la oración que son una fuente de fortalecimiento de la relación de la gente con el Jalifato, así como de su creencia en la veracidad de la Yama’at y en Al-lah el Todopoderoso.

Mustafa Sahib de Arabia Saudí relata:

“Le escribí a usted (es decir a Su Santidad) pidiendo oraciones para que mi trabajo fuera transferido a una ciudad en concreto, en la cual sería capaz de vivir con mi familia. Aparentemente, esto parecía imposible en primera instancia. Sin embargo, debido al milagro de la oración, hubo un súbito incremento en el intercambio del lugar de empleo, y aunque estaba el trigésimo tercero en la lista (para ser transferido) ahora soy el primero de la lista. Por tanto, me será otorgada la posibilidad de ser transferido y podré vivir con mi familia”.

Dice:

“Esto no es sino un milagro para mí”.

Todos somos conscientes de nuestras propias circunstancias personales y algunas cosas pueden parecer insignificantes, pero evidentemente la persona que discurre por dichas circunstancias puede percibir el milagro que presencia debido a la Gracia de Al-lah el Todopoderoso y las oraciones.

Latif Sahib, un Mua’lim de la región de Morogoro, en Tanzania, escribe:

“Alguien robó la batería del sistema solar de nuestra mezquita. Al día siguiente cuando los miembros de la Yama’at lo descubrieron, decidieron que, en lugar de realizar una denuncia a la policía, sería mejor rezar a Al-lah el Todopoderoso. Pensaron que no se solucionaría nada si recurrían a la policía. Registrarían el caso y eso sería todo. Decidieron rezar a Al-lah el Todopoderoso para que castigase a aquella persona que hubiera robado la batería, y que asegurase su retorno. Algunos no áhmadis estaban presentes cuando esto ocurrió por lo que la noticia de que los áhmadis estaban rezando contra la persona que robó su batería se propagó a lo largo de toda la aldea. Los no áhmadis también comenzaron a decir que las oraciones de los áhmadis suelen ser aceptadas y que, por tanto, el ladrón sería capturado sin duda al no tener escapatoria. Después de un solo día la persona que robó la batería la devolvió dejándola a escondidas enfrente de la casa del Sadr [Presidente] de la Yama’at”.

Dice que de este modo Al-lah el Todopoderoso escuchó las oraciones de los áhmadis, y fortaleció aún más la fe en la oración de los que no eran miembros de la Yama’at acerca de cómo los áhmadis son ciertamente personas justas y veraces.

De cualquier modo, es evidente de este caso que incluso los ladrones tienen miedo de Dios y tienen miedo incluso del nombre de Al-lah el Todopoderoso. Sin embargo, los corazones de los ulemas en Pakistán se encuentran completamente vacíos del miedo hacia Dios. Usando el nombre de Dios van en contra de Sus mandamientos y estas son las causas de todos los enfrentamientos y conflicto en ese lugar. ¡Que Al-lah el Exaltado tenga misericordia sobre esta nación y rápidamente la salve de estos ulemas!

El misionero jefe de Guinea Conakry relata un incidente:

“Un sincero joven converso llamado Soleiman Sahib expresó su deseo de dedicar su vida y servir a la Comunidad. Por tanto, le aconsejaron a que se uniera a Yamia [seminario] Ahmadía en Sierra Leone. Alegremente aceptó y comenzó los preparativos. Cuando llamamos a sus padres (los cuales no eran áhmadis en ese momento) a la misión para obtener su consentimiento, parecían satisfechos con la idea, y al cabo de dos días de informarse, volvieron. Al volver, se aconsejaron por su Maulwi (ulema), quien les influenció y les hizo denunciarnos a la policía, alegando que la Comunidad Musulmana Ahmadía era una organización terrorista no islámica que está incitando a este joven a radicalizarse. Dice que estábamos muy preocupados sobre este asunto e incluso me escribieron pidiendo oraciones al respecto. Les respondí diciendo: ‘¡Que Al-lah muestre Su Gracia! Continuad haciendo esfuerzos y continuad rezando.’ Por tanto, cuando la policía completó su investigación y fueron presentados a la Comunidad y les entregamos folletos, por la Gracia de Al-lah el comisario no solo cerró el caso, sino que también dijo que parecía que nuestro islam era más correcto y pacífico. También dijo que le proveyéramos con más información, dado que deseaba formar parte de la Comunidad.”

Mustenser Sahib, misionero en la región de Mali narra el siguiente incidente:

“Este año los miembros de la comunidad fueron instados a participar en masa en la Convención Anual de Mali. Dado que el Yalsa iba a tener lugar en un sitio bastante lejano, aproximadamente a 400 km de distancia, llegar al evento costaba a las personas pobres viviendo allí 10.000 Francos CFA. Es muy difícil para las personas pobres ahorrar el dinero suficiente para traer a la familia al completo. Un miembro, Yahya Sahib pesca en el río y vende el pescado en el mercado. Hizo grandes esfuerzos durante el año para ganar lo suficiente para que una sola persona pudiera ir. Dado que había participado el año anterior y dado que solo tenía la cantidad para que solo fuera una persona, decidió enviar a su mujer al Yalsa. El misionero le dijo que su intención era buena, pero que él debía intentar ir y participar también en el Yalsa y rezar a Al-lah el Todopoderoso para que le permitiera pescar un pescado del río tal que le permitirá cobrar lo suficiente para pagar su propio viaje también. Por tanto, a las 8 de la noche anterior a que el grupo se marchase, vino a la misión portando un enorme pez que pesaba aproximadamente 12 kilos. Dijo que cuando fui esta mañana a poner la red, recé fervientemente porque el grupo se iba mañana y yo no tenía los suficientes ahorros.  Recé: ¡Oh Al-lah! Mis intenciones son puras, ayúdame para que pueda participar en este Yalsa. En torno a Asr (la oración de la tarde) retire la red y este pez estaba atrapado dentro de ella. Cuando llegué a la costa, un hombre vino y lo compró por 18.000 Francos CFA y le pregunté si antes podía enseñaros este pez. Debido a este pez tengo los ahorros para que mi mujer y yo podamos asistir al Yalsa, y aparte ahorramos dinero adicionalmente.”

Hay un incidente que destaca como Al-lah el Todopoderoso fortalece la fe de los áhmadis y les mantiene firmemente ligados al Jalifato, a través de la aceptación de sus oraciones.

Un áhmadi de Mali, Idris Traore Sahib menciona un incidente suyo cuando yo [Su Santidad Hazur] visité Ghana en 2008 y asistí al Yalsa, el año del centenario del Jalifato (en ese momento él también participó en el Yalsa). Dice:

“En ese momento solía ganarme la vida gracias a mis gallinas. Dejé a mis gallinas cuando me fui a Ghana y todas murieron. Cuando la persona cuyo dinero presté para llevar a cabo mi negocio descubrió que era un áhmadi y que iba a participar en una reunión de áhmadis y que mis gallinas habían muerto, se volvió incluso más severo en mi contra. Después de que volviera me transmitió el mensaje de que a lo largo de la semana debía devolver sus 150.000 Francos CFA. Me preocupé mucho puesto que no tenía el dinero y este oponente me deshonraría. Pasé la noche rezando profusamente: “¡Oh Al-lah! Provéeme. He participado en el Yalsa por amor hacia el Jalifa”. Vi en mi sueño que había algo de grano que había caído de un camión y me encontraba recogiéndolo. Una ubicación específica me fue mostrada en la cual se encontraba el camión. Cuando fui por la mañana, no había ningún camión allí, pero había algo de grano que había caído. Comencé a recogerlo cuando de repente encontré una bolsa de plástico negra. La abrí y dentro había 180.000 Francos CFA. Acudí a los lugareños de la zona y les pregunté. Me dijeron que había un camión aparcado ahí por la noche pero que se había ido hacia Senegal. Le dije a la gente que había encontrado ese dinero ahí tirado, y que si pertenecía a alguien que debían decírmelo. Sin embargo, nadie lo reclamó. En cualquier caso, cuando el prestamista vino por la tarde pidiendo su dinero de vuelta tornó a una postura abusiva. Le dije que fuera paciente, que le daría su dinero, que Al-lah el Todopoderoso había hecho los preparativos para mí. Y le devolví su dinero.”

Dice que, a día de hoy, después de varios años, nadie ha reclamado el dinero o se ha quejado al respecto.

De forma similar, el misionero Hafizul-lah Bharwana Sahib de Alemania cuenta que hay un nuevo converso llamado Ihsan Sahib que es libanés. Le conocí en Alemania y durante mi encuentro me mencionó sus dificultades en relación a su asilo. La policía le informó que podía ser enviado de vuelta en cualquier momento. Sin embargo, la fe de este hombre se incrementó aún más cuando Al-lah el Todopoderoso le mostró un milagro en relación a este caso, en el que, a pesar de que la policía no esperaba que el gobierno le otorgase asilo alguno y que tendría que volver a casa, fue otorgado tres años de asilo oficial y ahora está muy contento, y cuenta a todo el mundo que Al-lah el Todopoderoso les mostró este milagro gracias a las oraciones.

Al-lah el Todopoderoso también manifiesta signos de Su aceptación de las oraciones de los áhmadis incluso a los no musulmanes, que acaban siendo convencidos de que el Dios del islam escucha las oraciones. Mirza Afzal Sahib de Canadá escribe que asistió a una conferencia interreligiosa en una ciudad del oeste de Vancouver. Buscó en un directorio telefónico y llamó a un sikh diciéndole que habrá una conferencia interreligiosa aquí, así que también queremos conocerlo. Con mucho cariño nos recibió en su casa, nos dio comida y nos permitió rezar nuestras oraciones Zuhr y Asr en su casa. Prometió ayudar de cualquier manera posible para la conferencia. Cuando estábamos a punto de irnos, dijo muy humildemente que su hijo tenía tres hijas y que rezáramos para que Al-lah el Todopoderoso le otorgara un hijo. Dijimos que alzaríamos las manos para orar allí y le dijimos que también le escribiremos a nuestro Jalifa para las plegarias. Por la Gracia de Al-lah, el Exaltado, después de un año y medio, llamó alegremente diciendo que Al-lah el Todopoderoso le había otorgado un nieto.

Estos fueron solo algunos incidentes relacionados con la aceptación de la oración. El Mesías Prometido (as) declara:

“Los ejemplos para la aceptación de la oración también se pueden encontrar dentro de las leyes de la naturaleza”.

Por ejemplo, (como mencioné al principio del sermón) que la leche se genere en los pechos de la madre cuando el niño llora, es parte de la ley de la naturaleza.

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“De acuerdo con estas leyes de la naturaleza, Al-lah el Todopoderoso envía señales vivientes en todas las épocas. Por lo tanto, si uno desea formar parte de estos signos vivientes, entonces hay ciertos requisitos y condiciones que deben cumplirse”.

Algunas personas afirman que su oración no ha sido aceptada, sin embargo, hay ciertas condiciones que deben cumplirse. El Mesías Prometido (as) declara:

“En lo que respecta a las condiciones esenciales para la oración, antes que nada, es necesario que uno desarrolle acciones virtuosas y tenga una creencia firme. Quien no defiende las creencias correctas ni adopta acciones virtuosas, ni mejora y, sin embargo, reza, entonces equivale a poner a Al-lah el Todopoderoso a prueba [metafóricamente]”.

Por lo tanto, no solo es importante fortalecer nuestra creencia, sino también modelar nuestras acciones de acuerdo con el placer de Al-lah el Todopoderoso y Sus mandamientos. No debería darse el caso que en circunstancias normales descuidemos el mandamiento de Al-lah el Todopoderoso de observar las cinco oraciones diarias y de cumplir los debidos derechos de los demás, pero cuando nos encontremos en dificultades, de repente recordemos a Al-lah el Todopoderoso y cumplamos con los derechos de los demás. Por lo tanto, es importante que uno mejore sus propias acciones. No se puede lograr esto solo mejorando el nivel de creencia, sino que uno también tiene que adoptar acciones virtuosas. Y, estas acciones virtuosas consisten en cumplir con los debidos derechos de Al-lah el Todopoderoso y también de Su creación. Cuando esto suceda, Al-lah el Todopoderoso responderá nuestras oraciones. ¡Que Al-lah el Todopoderoso nos permita a todos vivir nuestras vidas de acuerdo con Sus mandamientos y también nos permita cumplir con los debidos derechos de Su adoración y también los debidos derechos de la oración!

Después de las oraciones, dirigiré dos oraciones funerarias in absentia. La primera oración funeraria es de Chaudhry Naimatul-lah Sahi Sahib. Dedicó su vida después de jubilarse, de hecho, lo hizo antes de eso, y sirvió como Nazim Yaidad en Sadr Anyuman Ahmadiyya, Pakistán. Falleció el 15 de enero en Canadá. [árabe]. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él debemos retornar! El Ahmadíat entró a su familia a través de Hazrat Hussain Bibi Sahiba, la madre de Hazrat Chaudhry Zafrul-lah Khan Sahib, quien fue a Qadian y realizó el Bai’at debido a un sueño que vio. Ghulam Ahmad Sahib también fue a Qadian e hizo el Bai’at a manos del Mesías Prometido (as). Era el hermano menor de Hazrat Nasrul-lah Khan Sahib, que era el esposo de Hussain Bibi Sahiba. Ghulam Ahmad Sahib era el abuelo de Chaudhry Naimatul-lah Sahib. Chaudhry Naimatul-lah Sahib tuvo la oportunidad de servir a la Yama’at en varias formas. Sirvió como el Amir de Hyderabad, Nazim para la organización auxiliar para los Ansar en Hyderabad, Qaid Juddam-ul-Ahmadiyya Hyderabad y también Nazim Yaidad en Sadr Anyuman Ahmadiyya Rabwah, Pakistán. Era habitual en él ofrecer Tahayyud [oración voluntaria antes del amanecer] desde su infancia, y continuó esforzándose en esto hasta su último aliento. Ofrecía regularmente sus oraciones diarias en congregación y, a pesar del frío o la lluvia, siempre hacía un esfuerzo para ofrecer sus oraciones en congregación en la mezquita. Tenía una creencia extraordinaria en la oración. Tenía un gran amor por Jilafat y daba mucha importancia a participar en la convención anual Yalsa Salana.

Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) estaba una vez de gira en Hyderabad [esto fue antes de su Jilafat] y, de camino se detuvo en la casa de Chaudhry Sahib por un corto tiempo. Chaudhry Sahib en ese momento no estaba en casa, pero Hazur le dijo a su esposa que le dijera a Chaudhry Sahib que ahora debería servir a la fe. A pesar de que estaba sirviendo a la Yama’at como responsable de departamento, sin embargo, después de recibir este mensaje, escribió una carta en la que ofreció su vida como Waqf [devoto de la vida]. Siempre trataba de llegar a la oficina antes que el resto del personal. Era extremadamente paciente y agradecido y se preocupaba profundamente por el dolor y el sufrimiento de los demás. Tenía un gran control sobre sus emociones y poseía un temperamento muy tranquilo. No hablaba nunca sobre sus enfermedades o dolores leves. Mientras trabajaba, tenía un ingreso sustancial, pero a pesar de esto nunca gastó extravagantemente en sí mismo y tampoco expresó su riqueza de ninguna manera. Trabajó con gran honestidad y fue por esta razón que los propietarios de las fábricas textiles tenían mucha confianza en él. Debido a su nivel de honestidad cuando su hijo comenzó a trabajar en el sector textil en Faisalabad, muchos de los propietarios de fábricas textiles se ofrecieron para trabajar con él sin buscar ningún garante; ser hijo de Chaudhry Sahib era suficiente como garantía. Era una figura muy prominente en la industria textil. Siempre aconsejaba a sus hijos que le escribieran a Jalifatul Masih. Le sobreviven tres hijas y dos hijos. Por la gracia de Al-lah el Todopoderoso, era un Musi [miembro del sistema de Al-Wasiyat].

Uno de sus conocidos más cercanos escribe:

“El padre de Chaudhry Naimatul-lah Sahib, Chaudhry Inayatul-lah Sahib, era el primo de Chaudhry Zafrul-lah Khan Sahib. Chaudhry Zafrul-lah Khan Sahib supo una vez que Chaudhry Inayatul-lah Sahib estaba disgustado con su hijo por algo. Entonces, Chaudhry Zafrul-lah Khan Sahib le escribió al padre de Chaudhry Naimatul-lah Sb diciendo que cuando estaba en Pakistán, supe que estabas disgustado con el joven Naimatul-lah por un asunto. (Dijo que no estaba al tanto de la razón por la que estaba disgustado). Sin embargo, eres consciente del hecho de que en la época en que Aziz Naimatul-lah permaneció en Inglaterra (vino a estudiar aquí en la época en que Chaudhry Sahib residía aquí) se encontraba regularmente conmigo. Durante el período de su enfermedad cuando estaba en Suiza, se encontraba allí también. Chaudhry Zafrul-lah Khan Sahib escribe: ‘Puedo decir con la mayor convicción de que Aziz siempre ha sido leal, compuesto, disciplinado y un trabajador educado. En su calidad de padre, debería estar orgulloso de su elevada moralidad y disposición virtuosa’. Luego escribe: ‘Durante todo el tiempo que estuvo en el extranjero, vivió piadosamente y estoy muy complacido con él. Rezo por él constantemente e incluso ahora rezo por él en cada oración.’ Luego dice: ‘Honestamente puedo decir que de entre los tres [hermanos] Azizs … (Aziz Naimatul-lah estaba estudiando en Inglaterra en ese momento, escribe:) … de los tres, Aziz Naimatul-lah era el más piadoso y virtuoso por naturaleza.’”

Además, uno de los empleados de Yaidad (departamento de mantenimiento de la propiedad) que se encarga de asuntos relacionados con propiedades oficiales, escribe:

“Él nunca nos trataba como un superior, sino que más bien, le veíamos como una persona mayor y benevolente. Rebosaba de humildad y tenía una disposición sagaz. Tenía mucho éxito en su vida secular y prestó servicios en diferentes posiciones destacadas.  A pesar de ello era muy humilde y mostraba extremo respeto y cortesía con sus superiores. Aunque su superior fuera más joven de edad, le trataba con respeto y honor.”

También ha escrito, y esta declaración es absolutamente correcta, que desde que fue aceptado como Waqfe Zindagi (devoto de por vida) evitaba todo tipo de vanidad. Renunció a todo tipo de egoísmo interior. También escribe:

“Muchas veces, cuando acudía a su oficina, estaba ocupado con el recuerdo de Dios.”

Además, escribe:

“A pesar de que era amable con sus familiares, cuando se trataba de asuntos de la Yama’at, ponía de lado todas sus relaciones personales y amistades.”

También escribe:

“En una ocasión, un áhmadi de Rabwah confiscó un terreno que pertenecía a la Comunidad y dio la imagen de que era muy amigo de Chaudhry Sahib, por lo que nadie debiera indagar al respecto. Cuando se enteró Chaudhry Sahib, trató a este hombre de forma muy severa.”

Escribe que antes de este incidente, aunque había otras personas que habían usurpado tal terreno, nunca le vio tratar a nadie de forma tan severa como lo hizo con su familiar.

Después dice:

“En una ocasión Chaudhry Sahib me dijo que nunca había peleado con su mujer. Sus ojos se iluminaban con la sola mención del Jalifato. Hace cierto tiempo, su hijo se comprometió en matrimonio con cierta persona. Él [es decir, Chaudhry Sahib] se enteró a través de ciertas fuentes del hecho de que Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) no aprobaba tal propuesta. Llamó a su hijo y le dijo: ‘Aunque no te voy a obligar a romper este matrimonio, te informo, sin embargo, que me acabo de enterar que Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) no aprueba este matrimonio, por lo que no voy a participar en la ceremonia de boda.’ Al oír eso, su hijo terminó el compromiso por su cuenta.”

¡Que Al-lah el Todopoderoso eleve el rango del fallecido y ayude a sus hijos a continuar con sus obras virtuosas!

El segundo funeral es de Zafrul-lah Khan Buttar Sahib de Karto, Sheijupura. Falleció el 9 de enero [2018]. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él debemos retornar! Era áhmadi de nacimiento. Su padre, Chaudhry Al-lah Dita, aceptó el Ahmadíat en 1928. Tuvo la oportunidad de prestar servicios como Sadr (presidente local) en la ciudad de Karto, en Sheijupura. Observaba con regularidad el Tahayyud (oraciones voluntarias de antes del amanecer) así como las cinco oraciones diarias. Escuchaba con regularidad mis sermones y también era puntual en pagar el chanda [contribución obligatoria]. Tenía una naturaleza bondadosa, aunque en los asuntos relacionados con la educación de sus hijos era muy meticuloso y observaba los más pequeños detalles. Le han sobrevivido tres hijas y tres hijos. Uno de sus hijos, Sajid Mahmud Buttar Sahib es un misionero, que actualmente sirve como maestro en Yamia Ahmadía Internacional de Ghana. Debido a sus responsabilidades oficiales, no ha podido viajar a Pakistán para asistir al funeral de su padre. ¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda paciencia y constancia!

Escribe:

“Desde la infancia, nuestros padres se aseguraron de que tuviéramos una buena educación. Él (es decir el difunto) siempre me llevaba con él a la mezquita. Cada vez que un invitado venía a nuestra casa, les decía complacido: ‘He consagrado a mi hijo al servicio de la religión y lo enviaré a Yamia.’”

Continúa diciendo:

“Debido a ello, no sentía deseos de estudiar ninguna otra asignatura y siempre tenía en mi mente que iría a Yamia.” 

¡Que Al-lah permita que sus obras virtuosas continúen a través de sus hijos! Que Al-lah ayude a su hijo a cumplir con su Waqf (dedicación de su vida) con el verdadero espíritu del sistema y con la misma pasión y entusiasmo con que su padre lo consagró. ¡Que Al-lah eleve el rango del difunto, le conceda su perdón y derrame bendiciones sobre él!

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