Mirza Jurshid Ahmad – La humildad personificada

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’wwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) declaró:

Hace dos días, falleció un antiguo servidor de la Comunidad Ahmadía, el respetado Sahibzadah Mirza Jurshid Ahmad Sahib. “Inna Lil-lahi Wa Inna Ilaihi Rayi’un” [A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos.] Al-lah el Exaltado le otorgó el honor de tener una conexión espiritual con el Mesías Prometido (as) y ser parte de su familia. Esta es la ley de Al-lah el Exaltado: aquel que viene a este mundo, tiene que partir algún día. Todo perece. El único Ser Eterno es Al-lah el Exaltado. Sin embargo, afortunados son aquellos que intentan hacer de esta vida presente, otorgada por Al-lah el Exaltado, una vida plena e intentan alcanzar el agrado de Al-lah el Exaltado. Entienden que su simple parentesco con cualquier persona justa o Wali [un amigo de Dios] o Profeta no puede hacer que sus vidas tengan un propósito ni les den derecho a obtener el agrado de Al-lah el Altísimo. Más bien, es la propia acción y conducta de una persona, lo que le permite alcanzar el agrado de Al-lah el Exaltado.

El Mesías Prometido (as) mencionó en una ocasión que el Santo Profeta (sa) solía decirle a Hazrat Fátima (ra):

“¡Oh, Fátima! No puedes alcanzar el agrado de Al-lah el Exaltado simplemente por ser mi hija. Para alcanzar Su agrado, intenta moldear tu vida de acuerdo con Sus mandamientos. Una vez que lo hayas hecho, aún debes infundir el temor de Al-lah el Exaltado, [orando] ‘¡Que Al-lah el Exaltado acepte mis esfuerzos y haga que mi fin sea un buen fin a través de Su Gracia!’”

Tuve una relación cercana con Mirza Jurshid Ahmad Sahib y tuve la oportunidad de observarlo de cerca y personalmente estoy al tanto de este hecho y muchas personas también me han escrito a mí y he recibido numerosas cartas en las que indican que se esforzó por cumplir su Waqf [consagración de la propia vida] y cumplió con sus responsabilidades con gran humildad. Nunca exhibió ningún orgullo ancestral.

El año pasado, mientras estuvo aquí para el Yalsa [la Convención Anual] me expresó su preocupación por su buen final. Dio el ejemplo de un hombre muy justo que, cuando estaba a punto de morir, repetía “¡todavía no, todavía no!”. Finalmente, murió en ese mismo estado. Sus discípulos oraron con mucha seriedad [para averiguar] cuál había sido la razón para decir: “¡todavía no, todavía no!”. En una ocasión, un discípulo vio al mismo hombre santo en su sueño y le preguntó por qué repetía, “¡todavía no, todavía no!” en el momento de su fallecimiento. Ante esto, él respondió: “La razón es la siguiente. Cuando llegó mi hora de la muerte, Satanás se me acercó y me dijo: ‘has logrado escapar de mí.’ ‘Has logrado realizar tales y cuales acciones virtuosas.’” “Yo, sin embargo, seguí repitiendo: ‘todavía no, todavía no.’ Mientras respire, quién sabe qué acción puedo cometer. Por lo tanto, incluso en el momento de la muerte, estaba diciendo ‘¡todavía no!’ a Satanás. Al-lah me quitó la vida en ese estado y ahora estoy en el paraíso.”

Así es como se inquietan aquellos que están preocupados por su final. Tal es el camino de aquellos que temen por su fin. En cualquier caso, este es el ejemplo que me narró. Estaba muy preocupado. Entendió el espíritu de Waqf [devoción] y fue una figura de elevado rango que trabajó manteniendo esto a la vista.

De acuerdo con nuestra hora local, falleció anteayer aproximadamente a las 10 de la noche. Tenía 85 años. Era bisnieto paterno del Mesías Prometido (as). Era nieto de Hazrat Mirza Sultan Ahmad Sahib, el hijo mayor del Mesías Prometido (as). Era hijo de Hazrat Mirza Aziz Ahmad Sahib (ra). Hazrat Mirza Aziz Ahmad Sahib (ra) fue ese nieto paterno del Mesías Prometido (as), que hizo el Bai’at [juramento de lealtad] antes que su padre [Hazrat Mirza Sultan Ahmad].

Nació el 12 de septiembre de 1932 en Lahore. El 21 de abril de 1945, a la edad de doce años y medio, completó la formación [Waqf] para dedicar su vida [al servicio de la Yama’at]. En ese momento, estudiaba en el noveno grado. Se graduó en la escuela secundaria de Qadián. Luego recibió su educación de la Universidad T.I., tras lo cual, de acuerdo con las instrucciones de Hazrat Musleh-e-Mau’ud [¡que Al-lah esté complacido con él!] obtuvo una maestría en inglés del Government College en Lahore. El 10 de septiembre de 1956, se unió al College T.I. en Rabwah como devoto y prestó sus servicios allí en el campo de la enseñanza del inglés durante diecisiete años. Preparaba sus conferencias con gran diligencia. Fue también mi profesor y muchos estudiantes me han escrito que venía muy bien preparado y que enseñaba con gran diligencia. Tenía el control completo sobre su materia. Esta es la razón por la que era popular entre los estudiantes y por qué les gustaba. En 1964, vino a Inglaterra durante un año con una beca del British Council para un curso de fonética inglesa. Aquí, adquirió su educación en la Universidad de Leeds.

Presentaré ahora algunos de sus servicios a la Yama’at. En los días de disturbios en 1974, el respetado Sahibzada Mirza Jurshid Ahmad Sahib sirvió y ayudó a Hazrat Jalifat-ul-Masih III. Se quedó en la residencia del Jalifa para prestar su ayuda. Permaneció en la residencia de Jalifa por un período de dos o tres meses continuados. De manera similar, con la aprobación de Hazrat Musleh-e-Mau’ud [¡que Al-lah esté complacido con él!] a mediados de 1962, se estableció un instituto llamado Al-Nusrat para el cuidado, la educación y la crianza de niños huérfanos y pobres. Más tarde, Hazrat KJalifat-ul-Masih III cambió su nombre a Imdad-e-Tulaba [ayuda y apoyo para los estudiantes]. Estuvo a cargo de este departamento desde 1978 hasta julio de 1983. Después de eso, esta tarea fue confiada a Nizarat Talim [departamento de educación].

El 30 de abril de 1973, fue nombrado Nazir Jidmat-e-Darweshan [director de servicio a los derviches de Qadián]. Desde el 1 de mayo de 1976 hasta 1988, prestó sus servicios como Nazir-e-A’la adicional [director ejecutivo adicional de Sadr Anyuman]. También tuvo la oportunidad de servir como miembro de varios comités. Desde octubre de 1988 hasta septiembre de 1991, prestó sus servicios como Nazir Amur-e-‘Amah [director de asuntos generales]. Sirvió como Nazir Amur-e-Jariyyah [director de asuntos externos] desde agosto de 1992 hasta mayo de 2003. Después de esto, durante mi Jalifato, lo nombré como Nazir-e-Ala [director ejecutivo], así como el Amir Muqami [Amir local de Rabwah]. Prestó este servicio de la manera más hermosa. También desempeñó como miembro de Maylis Iftaa y Qadha Board [juntas judiciales] durante aproximadamente doce o trece años. En 1973, Al-lah el Altísimo le permitió realizar el Hall [peregrinación].

El 26 de septiembre de 1955, Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) dirigió su Nikah [anuncio de matrimonio]. Hubo otros cinco o seis anuncios de matrimonio que se resolvieron ese día. Con respecto a Mirza Jurshid Ahmad Sahib, Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) dijo en su sermón:

“Este muchacho perteneciente a nuestra familia también ha consagrado su vida. Mirza Aziz Ahmad Sahib pudo permitirse brindarle a este niño una muy buena educación. Por lo tanto, este hijo suyo está completando su maestría. Todavía no la ha aprobado (es decir, todavía no ha completado su maestría), pero está presentando sus exámenes de su maestría en inglés. Se dice que él es muy competente en inglés. Es mi deseo que él sirva como profesor en una universidad después de esto”.

También dijo que también será un recurso en el campo de la traducción junto con otros.

Al-lah el Exaltado lo bendijo con seis hijos. Cuatro de sus hijos están consagrados. Dos de ellos son médicos. Uno tiene un doctorado y ejerce como subdirector en Nazarat-e-Ta’lim [el departamento de educación]. Del mismo modo, uno de ellos estudió derecho y trabaja como asistente en la oficina del asesor legal. Tuvo la oportunidad de servir en varias capacidades en las organizaciones auxiliares. También sirvió como Sadr Ansaru’lah desde 2000 hasta 2003. Uno de sus hijos, el Dr. Mirza Sultan Ahmad Sahib escribe:

“Tenía un gran amor por Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra). Hace unos años, comenzó a padecer de una enfermedad cardíaca. De hecho, sufrió esto durante varios años, pero aumentó lenta y gradualmente y fue cuando viajó a Okara que se enteró de esto. Uno de sus hijos fue a traerlo de vuelta. El Dr. Nuri estaba con él también. Viajaban allí cuando lo encontraron en el camino de regreso, y al verlos, Mirza Jurshid Ahmad Sahib dijo que “recé durante todo el viaje para llegar a Rabwah, para poder fallecer a los pies de Hazrat Jalifat-ul-Masih II.'”

En otras palabras, el lugar donde está enterrado y el área que él poblaba. Esta fue la historia de su amor y afecto hacia Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra). Él además escribe:

“Cuando cayó enfermo, se despertó una noche, se sentó con gran angustia y dijo que acababa de ver un largo sueño en el que algunas personas están criticando a Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) y nadie les responde. Debido al hecho de que la gente no respondía, se puso muy inquieto y, como resultado, no volvió a dormirse. Con frecuencia solía decir que los oponentes son muy rencorosos hacia Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra), de hecho, incluso más que hacia el Mesías Prometido (as).”

La razón de esto es que los oponentes creen, lo que es correcto hasta cierto punto, de hecho, es correcto en gran medida, que Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) estableció y fortaleció el [sistema] Nizam de la Yama’at. Si no hubiera establecido el Nizam de la Yama’at, esta Yama’at habría sido erradicada a los ojos de los oponentes. Esta es la Yama’at de Al-lah el Exaltado, que estaba destinada a florecer y todo esto estaba destinado a tener lugar. Sin embargo, muchas personas se opusieron a Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) cuando dotó a la Yama’at de un Nizam [sistema] fuerte y firme.

Como mencioné, en 1974, sirvió en el equipo, que fue formado por Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh). Tuvo la oportunidad para servir allí y permanecer en la residencia del Jalifa. Después de esto, después de quizás un período de un mes o un mes y medio, recibía permiso para visitar a su familia incluso una vez a la semana. En otras palabras, visitaba a su familia durante una o dos horas después de los siete días y sus hijos también iban allí para visitarlo. Dijo, “en aquellos días observé que Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh) no durmió durante varias noches. Más bien, descansaba mientras estaba sentado y pasaba todo el día y toda la noche ocupado en el servicio de la Yama’at u ocupado ofreciendo oraciones. Como consecuencia, las personas que estaban realizando tareas junto a él también permanecían despiertas.”

Su hijo narra otro relato con respecto a él:

“También formó parte del equipo formado por Hazrat Jalifat-ul-Masih IV (rh) en el período extremadamente problemático de 1984. Solía decir que siempre que surgían circunstancias de inquietud, Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh) así como Hazrat Jalifat-ul-Masih IV (rh) estaban muy relajados en lugar de entrar en pánico. También recibió el honor de ser parte de la comitiva de Rabwah a Karachi en el momento de la migración de Hazrat Jalifat-ul-Masih IV (rh).”

De manera similar, a pesar de su enfermedad, cuando el incidente ocurrió el 28 de mayo de 2010 en Lahore [asesinato en masa en la mezquita áhmadi de Lahore], primero y principalmente controló y manejó la situación completa en estas circunstancias de inquietud con gran valentía. En segundo lugar, a pesar del calor, él personalmente dirigía la oración fúnebre de cada mártir que llegaba [a Rabwah] y también iba a su entierro. Del mismo modo, siempre mantenía en consideración el respeto pertinente a cada uno de acuerdo con su rango. Su hijo, Mirza Adil Ahmad escribe:

“Cuando enviamos los informes de la región local de Rabwah, a veces habíamos escrito negligentemente [la letra árabe] Saad después del nombre de El Santo Profeta (sa), mientras que habíamos escrito completamente “que la paz sea con él” después del nombre del Mesías Prometido (as). Ante esto, llamó particularmente nuestra atención hacia la necesidad de respetar a todos según su estado y que debemos escribir completamente “que la paz y las bendiciones sean con él” siguiendo el nombre de El Santo Profeta (sa).

Era muy regular en oraciones. Solo combinaba oraciones en las circunstancias más apremiantes. Incluso durante los días de su última enfermedad cuando ingresó en el hospital, ofreció todas las oraciones, aparte de algunas, en el momento designado y por separado.”

Estuvo sirviendo como Nazir-e-Ala durante tiempo antes de su fallecimiento. Exige una tremenda responsabilidad este cargo, ya que hay varios asuntos relacionados con la Yama’at y casos que deben ser supervisados. Cuando ingresó en el hospital, continuamente preguntaba sobre las actualizaciones y las fechas de los tribunales de diferentes casos. Al recibir invitaciones de boda de las personas, asistía a eventos como Nazir-e-‘Ala y Amir Muqami. Decía: “dado que represento a Jalifatul Masih, ahora esto es una obligación para mí.”

Del mismo modo, sus virtudes incluían visitar a las personas durante los entierros y otras ocasiones trágicas, conocer a los enfermos y a los necesitados para preguntar por su bienestar, venir a la oficina y trabajar durante todo el horario de oficina a pesar de la enfermedad. Durante sus últimos días cuando estaba muy enfermo, llegó a la oficina y observó que muchos no estaban presentes. Envió una circular que decía: “Si esta persona humilde puede ir a la oficina, ¿por qué no pueden venir el resto?”

Desde una perspectiva administrativa, era estricto cuando era necesario y, al mismo tiempo, explicaba las cosas a los demás de manera compasiva. Cuando Hazrat J­­alifatul Masih III (rh) falleció en Islamabad, Pakistán, tuvo el honor de dirigir las oraciones fúnebres mientras estuvo en Islamabad, ya que era un representante de Sadr Anyuman Ahmadía. Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) también estuvo presente, y pidió a Mirza Jurshid Ahmad Sahib que dirigiera las oraciones fúnebres. Mirza Jurshid Ahmad Sahib le pidió a Huzur IV (rh) que las dirigiera él ya que era mayor [en edad]. Sin embargo, Huzur IV (rh) le pidió que las dirigiera ya que él era el representante de Anyuman. Del mismo modo, también tuvo el honor de lavar el cuerpo de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) en el momento de su fallecimiento.

El respetable Mirza Ghulam Ahmad Sahib [no es el Mesías Prometido, sino otra persona] escribe:

“Durante los hechos acaecidos en 1974, Mirza Jurshid Ahmad Sahib se quedó con Hazrat Jalifatul Masih III (rh). Cuando la situación mejoró, Hazur (rh) le aconsejó que se fuera a casa. Sin embargo, Hazur (rh) le asignó algún trabajo y le indicó que debía darle un informe diario durante el desayuno. Mirza Jurshid Ahmad Sahib recibía instrucciones de Hazur (rh) todos los días y regresaba al día siguiente con un informe diario sobre la implementación de esas instrucciones.”

Similarmente Mirza Ghulam Ahmad Sahib escribe:

“Después del fallecimiento de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) y la elección de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) al siguiente día, el anillo del Mesías Prometido (as) en el que se lee, “¿Acaso Al-lah no es suficiente para Su siervo?”, se extravió. Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) estaba extremadamente preocupado por ello. Hazur (rh) llamó a Mirza Jurshid Ahmad Sahib y dijo que “Mian Jurshid es una persona fiel al Jalifato y a mí” por lo que le informó acerca del anillo extraviado y le dijo que lo buscase. El anillo fue encontrado posteriormente con la Gracia de Al-lah el Todopoderoso”

El año pasado su mujer falleció y él se puso muy enfermo posteriormente debido a una enfermedad cardíaca. Le invité para que viniera al Yalsa. En primer lugar, estaba muy preocupado de que quizás no pudiera viajar, pero aun así vino. Su condición mejoró significativamente cuando estuvo aquí y recuperó su actividad. Solía venir y visitarme cada noche pese al mal tiempo. Nunca le preocupaba el mal tiempo y, cuando estaba aquí, venía a verme cada noche.

Fauzia Shamim Sahiba, Sadr Lallna Lahore, hija de Hazrat Nawaab Amtul Hafiz Begum Sahiba que era la hija más joven del Mesías Prometido (as) escribe:

“Sus virtudes pasaron a ser más prominentes después de convertirse en el Nazir-e-Ala. Era un muy humilde sirviente de la Yama’at. Solía llamarle muchas veces en relación a temas oficiales. Si se encontraba en una reunión, me llamaba de vuelta posteriormente. Muchas veces se dio el caso en el que recibía una petición urgente de ingresar una cantidad de Maryam Shadi Fund con muy poca antelación. Le llamaba y pedía disculpas por la poca antelación y le explicaba el problema existente. Solía de forma calmada indicar que recolectara los ahorros de Amir Sahib o me solía aconsejar que me encargara del gasto, y que él enviaría los ahorros posteriormente. Era una persona muy compasiva”.

Dice:

“Nunca he visto a alguien con un corazón tan tierno como el suyo. Había una chica joven de un pueblo que estaba pasando por una etapa muy complicada. Esta chica estaba fuera de control y no escuchaba a nadie. Elevé este caso a Mirza Jurshid Ahmad Sahib y resolvió la situación con inmensa simpatía y afecto. Me informó acerca de su visita a Qadián en aquel momento.”

Esto no tuvo lugar durante el Yalsa de Qadian, sino que se trataba de otra visita a Qadian que él había planeado.

“Me dijo: ‘He rezado especialmente por esta chica en Bait-ud-dua”

Ella dice:

“Por la Gracia de Al-lah el Todopoderoso la chica volvió al camino recto y también se casó. Él le envió a ella un set de joyería muy bonito como regalo de boda, y continuó preocupándose por su bienestar posteriormente. Era una persona muy afectiva.”

Ella dice:

“Cada vez que buscaba su consejo, me daba excelentes recomendaciones. Era una persona muy espiritual y deseaba lo mejor para todos. ¿Dónde podemos encontrar a un hombre tan noble ahora? Siento un gran dolor en mi corazón en este momento. ¡Que Al-lah el Todopoderoso otorgue al Jalifato otro sustito mejor y que Al-lah el Todopoderoso otorgue a la familia del Mesías Prometido (as) otra persona como él!”

Hablando de él, Chaudhry Hamidul-lah Sahib, Wakeel Ala Tehrik-e-Jadid escribe:

“Cuando el Talim-ul-Islam College fue transferido, muchos profesores no áhmadis que enseñaban inglés en Lahore no se trasladaron a Rabwah. Mirza Jurshid Ahmad Sahib fue quien reorganizó el departamento de inglés en 1956. Su inglés era muy bueno. Recuerdo que, durante su etapa, el nivel de inglés mejoró de forma significativa.”

Chaudhry Hamidul-lah Sahib también escribe:

“Era una persona muy tierna, compasiva y tolerante. Solía proveer a los pobres, tanto de forma personal como a través de sus capacidades administrativas.”

A continuación, comenta:

“Durante su etapa en la universidad, me ayudó con todas las materias relacionadas con Judam-ul-Ahmadía y Mall’lis Ansaru’lah así como los preparativos de Yalsa. Solía compartir la tristeza y la alegría de la gente. Ya fuera en una boda o en un funeral, él siempre estaba ahí. Una vez, un voluntario con experiencia del Yalsa Sanala falleció y Mian Sahib no fue informado acerca de ello. Él se lamentó mucho de ello.”

Uno de los trabajadores de Nazarat-e-‘Ulya, Tufail Sb, afirma:

“Tenía muchas cualidades y no es posible mencionarlas todas. Era una persona muy afectiva, cariñosa, sociable y colaborativa, y siempre trataba con gran compasión a todos aquellos afligidos con dificultades. Era una persona muy sencilla, pero poseía una personalidad muy digna. Era muy querido. Tuve la buena suerte de servir bajo sus órdenes durante aproximadamente 10 años. No recuerdo un solo momento en el que expresase enfado o descontento. Si se producía un error, solía guiarme con inmenso amor, ternura y compasión”.

Luego, Jawayyah Muzaffar Sahib, un Murabbi (misionero) que trabaja en Nazarat-e-Ulya, dice:

“Se enfrentó a una larga y dura enfermedad con inmenso coraje y dignidad. Tuve la oportunidad de servir a su lado durante mucho tiempo. Era más agradable que cualquier padre afectivo, era tierno, poseía un elevado rango a la hora de servir a la humanidad. Muchas veces se daba el caso de que cuando alguien necesitado le pedía ayuda, él solía dar la aprobación para su alimentación y hospicio, y les otorgaba asistencia financiera. En ocasiones después de que la persona necesitada se marchara, solía llamarme, me indicaba que les visitara en sus hogares, investigara más acerca de ellos y le informara a la vuelta.”

Murabbi Sahib a continuación afirma:

“Al día siguiente de que yo le informase al respecto solía decir, ‘Mi corazón siente que esta persona necesita más ayuda y que no le hemos asistido como le corresponde.’”

Por lo que no solo él ayudaba a aquellos que lo pedían, sino que, también indagaba con el fin de proveer la ayuda correspondiente a la necesidad en cuestión.

A continuación, escribe:

“Tenía una disposición muy benevolente y tolerante, siempre tenía una sonrisa en la cara y siempre olvidaba y perdonaba a los demás. Si alguien presentaba una queja o si no se seguían las instrucciones de acuerdo a su deseo, les aconsejaba con amor. Escuchaba pacientemente a los demás durante mucho tiempo”.

Este atributo es responsabilidad de cada persona que mantiene algún cargo en la Comunidad. Si los trabajadores escuchan pacientemente lo que la gente tiene que decir, entonces se pueden erradicar muchos problemas y quejas.

Murabbi Sahib escribe:

“En una ocasión, alguien presentó su caso de manera irrespetuosa y demostró una gran falta de paciencia al romper la solicitud en muchos pedazos. Mirza Jurshid Ahmad Sahib permaneció en silencio. Quizás estaba orando para esta persona”.

Él declara, además:

“Yo estaba de pie cerca y no me gustó la actitud irrespetuosa de esta persona. Estaba a punto de hacer algo, sin embargo, Mirza Jurshid Ahmad Sahib dijo: ‘No te preocupes por eso y déjalo ir. No le digas nada.’ Dijo: ‘Todos tienen su propio modo de conducta.’ Tras ser testigo de su paciencia y tolerancia, envidio el hecho de que, a pesar de ser tan débil (debido a su enfermedad), poseía tanta fuerza en sus facultades. Su memoria también era muy encomiable y excelente. Reflexionaba muy cuidadosamente sobre cualquier asunto”.

Dice, además:

“Revisaba miles de cartas e informes diariamente. Sin embargo, en numerosas ocasiones sucedió que algún asunto había sido presentado con meses de anticipación, y cada vez que la persona que había presentado el caso buscaba una actualización o solicitaba oraciones sobre su asunto pendiente, los trabajadores comenzaban a buscarlo en su computadora, pero Mirza Jurshid Ahmad Sahib recordaba la actualización o estaba al tanto de las instrucciones relevantes relacionadas con un caso específico y el número total de páginas en el archivo correspondiente”.

Por lo tanto, estaba totalmente informado de todos los archivos y tenía un conocimiento completo de las cuestiones administrativas.

Rashid Yavid Sahib, Nasim Qaza dice:

“Hubo un caso entre un marido y su mujer en el cual el marido deseaba la reconciliación bajo cualquier circunstancia. Todo estaba acordado pero la mujer demandaba al esposo que le devolviese el dinero que había tomado de ella. El estado financiero del esposo era muy débil.”

Nazim Qaza dice:

“Me reuní con Mian Sahib y le solicité verbalmente que contribuyera algo para ayudar a este hombre y que yo también haría algo al respecto. Luego le dije: ‘Usted es nuestro mayor, por favor, ¿puede pagar toda la cantidad?’ Mian Sahib sonrió al escuchar esto y dijo: ‘Si esto ayuda con la reconciliación, entonces envíe esta solicitud por escrito.’ A continuación, él hizo ese pago y la reconciliación de la pareja se arregló en minutos.”

Rabbani Sahib, un misionero de la fundación de Fazle Umar, dice:

“En una ocasión visité Rabwah con mis hermanas. Ellas sufrían de una enfermedad de la piel y solicitaron alojamiento en el nuevo edificio de Darul Ziafat para tener habitaciones limpias. Debido a las normas administrativas mis hermanas fueron informadas de que para los casos excepcionales se necesitaba el permiso de Nazir-e-Ala. Mis hermanas dijeron: ‘Estábamos muy preocupadas sobre cómo podremos pedir cita y encontrarnos con una persona tan ocupada y con un rango oficial tan elevado de la Yama’at. A pesar de todas esas reservas le visitamos. Nos invitó a su oficina y nos trató como un padre cariñoso trataría a sus hijas y de inmediato resolvió nuestro asunto concediéndonos el permiso. Por esta razón, nuestra confianza en la administración de la Yama’at fortaleció y también aumentó nuestra fe.’”

El Amir del distrito de Jushab, Munawar Mayoka Sahib, escribe:

“Era un excelente administrador, noble de naturaleza y ayudaba en gran medida a los demás. Supervisaba con detalle incluso los asuntos más pequeños bajo su responsabilidad”.

Con respecto a sus cualidades de cuidar de los pobres y cumplir sus deberes meticulosamente, él escribe:

“Voy a relatar un incidente muy pequeño que ha dejado una impresión eterna en mi mente con respecto a su gran personalidad. Fue a principios de 2015 que me senté en mi oficina y dos señoras que eran muy pobres (pertenecían al área de Jushab) vinieron a mí y me dijeron que Mian Sahib, Nazir-e-A’la Sahib, las había enviado a mí para buscar alguna ayuda y una autorización del Amir de Jushab. Las entrevisté y, después de escuchar a las mujeres, decidí que les ofreceríamos ayuda a través de nuestra propia administración del distrito local en lugar de enviarlas a la sede central. Envié a las dos al secretario de Amur-e-A’ama [asuntos generales] de nuestro distrito y ambas recibieron ayuda. Al día siguiente estaba sentado en mi oficina y Mian Sahib me llamó directamente para preguntarme sobre el asunto y dijo: ‘Ayer envié a dos señoras que venían de tu distrito y se enfrentaban a algunas dificultades financieras, para que pudieran obtener tu recomendación y autorización, sin embargo, no han venido hoy para recibir ningún tipo de ayuda/asistencia y me preocupa que tal vez las hayas mandado de regreso, por lo tanto, envíame tu recomendación y mándalas a ellas aquí de nuevo para que puedan recibir ayuda inmediatamente.’ Le informé que no les había mandado de vuelta a la sede porque les habíamos proporcionado ayuda a nivel del distrito.”

Amir Sahib [Jushab] escribe, a continuación:

“Este pequeño incidente sirve como un pequeño tributo a su gran personalidad con respecto a su cuidado por los pobres, al servicio de la humanidad y cuidando hasta el más mínimo de los asuntos.”

Este sentido de responsabilidad debe desarrollarse en todos nuestros trabajadores con respecto a cómo cumplir con nuestros trabajos. No debe darse el caso de que uno simplemente ordene que algo suceda. Cuando se presenta una solicitud, el que la presenta seguramente trate de seguirla, pero también deben hacerlo los responsables de departamento y deben continuar supervisándola hasta que se implemente o hasta que la queja se haya resuelto o la tarea se haya cumplido en lugar de simplemente descuidarla. Como mencioné antes, si este hábito se inculca en los responsables de departamento, entonces muchos de nuestros problemas se resolverían.

Hafiz Muzaffar Ahmad Sahib escribe:

“Soy testigo del hecho de que Hazrat Mia Sahib cumplía con sus responsabilidades de tal manera que el gran amor y devoción por el Jalifato quedaba de manifiesto. Y hasta su último suspiro no descuidó absolutamente nada con respecto a su obediencia al Jalifatul Masih y su promesa de Waqf. Pasó gran parte de su vida cumpliendo con los derechos de Dios y de las personas. Tenía un cargo muy elevado en la Yama’at y, a pesar de ello, era una persona muy humilde. Poseía cualidades morales excelentes y era un administrador disciplinado.”

Hafiz Sahib escribe en relación a esto:

“Fue un excelente modelo en cuanto a la observancia de la oración en congregación. Cuando fue nombrado presidente de Ansarul-lah (organización auxiliar de mayores de la comunidad), siempre nos recordaba que debíamos cumplir con la oración y con la oración en congregación. De hecho, decía: “pensaréis que siempre repito lo mismo, pero ¿qué puedo hacer? No estaré desempeñando, con verdadera justicia, mi responsabilidad si no os lo recuerdo”.

Me he dado cuenta de que [comentario de Seyedna Huzur], si la oración en congregación falla, algunos encargados pierden por completo su oración.

“Del mismo modo, tanto si hacía frío como calor, él siempre dejaba la oficina a la hora prevista”.

Muhammad Anwar Sahib un trabajador de la oficina de Nazarate-Uliya escribe:

“Es imposible olvidar su bondad, compasión y amor. Era siempre puntual y fue un ejemplo para todos nosotros. A pesar de su avanzada edad y enfermedad, llegaba a la oficina a tiempo y permanecía ocupado en sus trabajos de oficina. Siempre daba prioridad a servir a la fe sobre sí mismo. Antes de su fallecimiento, la última vez que asistió a la oficina fue el 1 de enero y tenía muchas dificultades para respirar. Era claramente visible que estaba experimentando muchas dificultades, sin embargo, hizo todo lo posible para ocultarlo. Me dijo: ‘No me siento bien hoy, por lo tanto, saldré temprano de la oficina para irme a casa, pero esto no significa que no vaya a hacer el trabajo'”.

Después dijo a los miembros del personal:

“traerme rápidamente todas las cartas que deban ser firmadas”. El miembro del personal dice, “conforme a la instrucción, presenté rápidamente las cartas. Después de firmar algunos archivos del departamento de Wasiyyat, le dije que como no se encontraba bien, podíamos firmar estos archivos más tarde. Sin embargo, dijo que trajera el resto de los archivos también, y que no sucedería nada. A continuación dio importantes instrucciones y se reunió con algunos Naziran (directores de Sadr Anjuman) y otros jefes demostrando así con su propio ejemplo el modo cómo uno debe servir a la fe y el verdadero espíritu de Waqf  (dedicación)”.

Después, un misionero de la comunidad, Malik Muhammad Afzal Sahib afirma:

“Se sentaba en la mezquita con la cabeza cabizbaja, completamente inmerso en el Dars (comentario) del Sagrado Corán después de la oración del Asr durante el bendito mes de Ramadán; y si alguien le presentaba algún problema personal, él felizmente y con tranquilidad escuchaba lo que tenían que decirle y le daba una solución. Estos eran los rasgos que los habitantes de Rabwah veían a diario”.

Él continúa:

“En una ocasión, durante mis estudios en Yamia, pasé un período sumamente preocupante. La situación parecía estar fuera de mi control y solo la oración podía resolver las circunstancias. Fui a visitar a Mirza Jurshid Ahmad Sahib en su oficina y, a pesar de sus inmensas responsabilidades y compromisos, me invitó a su oficina. Le expliqué toda la situación y, aunque mi intención era solo pedirle que pidiera por mí, sin embargo, escuchó todas mis preocupaciones y me hizo más preguntas al respecto. Antes de llegar a su oficina, nunca pensé que me dedicaría tanto de su tiempo, pero me mostró gran afecto y me concedió mucho tiempo. Cuando salí de su oficina, sentí un alivio en mi corazón y una nueva sensación de esperanza”.

Este es el tipo de confort que cada responsable de un cargo debe ofrecer a otros.

También escribe:

“Era extremadamente bondadoso y compasivo, como si fuera un ángel. Un amigo mío me relató en una ocasión: “yo era un adolescente, estaba aprendiendo a montar en moto y choqué contra la valla de la casa de Mia Jurshid Ahmad Sahib. Dio la casualidad que él mismo se encontraba regando las plantas cerca de la valla en la parte exterior en la calle. Yo me sentía muy nervioso y muy avergonzado pues no solo tenía la culpa, sino que también conducía siendo menor de edad. Además, me caí en frente de él y, de ser otra persona, tal vez me habría reprendido con dureza ya que le había estropeado el jardín. Sin embargo, se mostró muy afable y compasivo; inmediatamente se acercó a mí, y me ayudó a ponerme en pie. Luego me preguntó si había sufrido alguna lesión importante, y me dijo, de manera muy afectuosa, que debería valorar y cuidar mi vida”.

Del mismo modo, sentía mucho amor y afecto por los misioneros y los Waqifin [los que han consagrado su vida]. Y a pesar de poseer un gran caudal de conocimiento, siempre mostraba humildad y afirmaba cortésmente que no tenía sapiencia en ningún asunto.

Durante su primera ceremonia [oficial] de la convocatoria de la clase de Shahid [último año] de Yamia Ahmadiyya [Pakistán] en la que yo le designé como mi representante, en su discurso a los estudiantes de Yamia dijo:

“He pasado toda mi vida escuchando las instrucciones de los misioneros y los eruditos, ¿qué más os puedo decir?”.

Luego impartió algunos consejos y dijo:

“Este humilde servidor solo os insistirá en un punto, que no solo es importante, sino absolutamente vital, y que consiste en que actuéis conforme a las instrucciones de Jalifatul Masih V (aba). Debéis escucharlas todas, y después de haber reflexionado sobre ellas, debéis actuar conforme a las mismas, con la máxima diligencia, en vuestra capacidad de titulares de cargos y misioneros.

Todos debemos hacer de esta guía una parte intrínseca de nuestras vidas, y esforzarnos en actuar en consecuencia. También debemos orar a Dios Todopoderoso para que nos conceda la oportunidad de actuar de acuerdo con estas instrucciones”.

Un misionero de Baddomalhi, Masud Sahib, escribe:

“Tuve la oportunidad de saludar a Mian Sahib en varias ocasiones. Cada encuentro estaba lleno de un océano de amor y afecto. Tenía una personalidad atractiva que expresaba inmenso amor y compasión para todos. Él era una verdadera encarnación de humildad y de excelente moral. Se levantaba de su silla para saludar a todos los que entraban en su oficina y estrechaba sus manos, incluso si el invitado era un niño pequeño. Cada vez que alguien venía a su encuentro, dejaba de lado sus tareas importantes y escuchaba atentamente lo que la otra persona tenía que decir. Es por eso por lo que todos acudían a él a contarle sus problemas”.

Todas las personas han escrito esto mismo acerca de él. En su oficina trataba con justicia a cada persona, fuera rico o pobre, titular de cargo o áhmadi ordinario. Cuando alguien le relataba un problema, buscaba enseguida una solución y trataba a todos como personas valiosas.

El doctor Nuri Sahib escribe:

“Se preocupaba de los sentimientos de los demás y cuidaba de sus emociones, además de atender sus necesidades y requisitos.”

El doctor Sahib dice, además:

“Recuerdo que en una ocasión un paciente pidió una angioplastia, por la cual recibió un subsidio del cincuenta por ciento. Más tarde, cuando el paciente contactó con él (Nazir-e-A’la Sahib), recibió una exención de la otra mitad de la tarifa.”

El doctor Nuri Sahib dice:

“Él [Nazir-e-A’la Sahib] después me informó de que Hazur (aba) había instruido ayudar a todos los pacientes que lo necesitasen, por lo tanto, era nuestra responsabilidad cumplir con esta instrucción.”

El afirmó también:

“Cuando estaba recibiendo tratamiento en el hospital, le decía a los enfermeros-, los enfermeros y enfermeras que estaban en formación- que compraran jerséis para todos como regalo suyo y pidió a su hijo que pagara por ello. Así el apreciaba los esfuerzos de otros”.

El doctor Nuri Sahib continúa diciendo:

“Un día me escribió diciendo que ‘en ocasiones uno alberga ciertas emociones y sentimientos que es imposible expresarlos a otro verbalmente, es decir, expresarlos frente a frente. También tuve sentimientos y emociones similares cuando me iba, es decir, cuando salía del hospital. ¡Que Al-lah el Todopoderoso te conceda inmensas bendiciones por esto!”

Sentía un amor y afecto sin reservas por el Jalifato. El doctor Nuri Sahib también escribió que tenía una conexión especial con Tahir Heart [El Hospital].

Escribe:

“En una ocasión me dijo: ‘Nuri, Tahir Heart es como un hijo del Jalifa de la época. ¡Que Al-lah el Todopoderoso satisfaga los deseos del Jalifa y que este instituto se convierta en el verdadero Dar-ul-Shifa [morada de la curación]!’”

También le dijo a Nuri Sahib que rezaba todos los días para que Al-lah el Todopoderoso pueda cumplir todos los deseos del Jalifa.

Nuri Sahib dice:

“Cuando escribía un informe diario [sobre su salud] …” Nuri Sahib me enviaba una actualización sobre su estado diariamente. Continúa: “… un día me tomó de la mano y, emocionado, me dijo: ‘aparte de enfermedades y de dolor, ¿no tenemos buenas noticias que presentarle a Hazur (aba)?'”.

Asimismo, hay muchas cartas que mencionan incidentes similares a estos. Todas hablan de su calidad de humildad y compasión. Él expresó su amor y conexión con el Jalifato en un incidente cuando mi esposa una vez le preguntó:

“Mientras que reza por el Jalifa, por favor también acuérdese de mí y de mis hijos en sus oraciones”.

A esto, él respondió:

“En un Salldah [postración] especifico, cuando rezo por el Jalifa de la época, también rezo por su mujer y sus hijos.”

Mientras él mencionaba esto, se sintió abrumado por la emoción.

Su obediencia al Amir y también sus superiores era de un estándar muy elevado. En el año 2000, cuando Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) no se encontraba bien, yo mismo y Mirza Jurshid Ahmad Sahib vinimos a Londres. En aquello momento, yo servía como Nazir-e-A’ala. Tuvimos un desacuerdo en relación a un asunto, por lo que él rechazó severamente una de mis afirmaciones. En cualquier caso, el tema se solucionó. Regresé de Londres a Rabwah unos días antes que él. Unos días más tarde vino a mi oficina y se sentó con una expresión solemne.

Luego dijo:

“He venido a pedir disculpas porque he cometido un grave error.”

Le dije:

“¿A qué te refieres? Porque no recuerdo nada así.”

Dijo:

“En el desacuerdo que tuvimos en Londres, cuando hablé mostré mi enfado. Y eso va en contra del respeto que debe mostrarse a un Amir. Por lo tanto, te pido disculpas y busco tu perdón en relación a este asunto.”

A pesar de que le dije que no era necesario disculparse, repetidamente mostró su lamento. Este era el nivel de su humildad y respeto por el Amir.

Luego, en relación a la reforma interna, comenzaba en casa. No se daba el caso de que advertía a los demás niños, pero descuidaba los suyos propios. Hace unos años, escribí una carta al Jandaan [miembros de la familia del Mesías Prometido (as)] en la que les recordé sus obligaciones y responsabilidades. Les aconsejé en general acerca de ciertas quejas que había recibido. Cuando envíe esta carta a Pakistán le pedí que reuniera a los miembros del Jandaan y les leyera mi carta. Cuando leyó la carta a los miembros del Jandaan, le sobrecogió la emoción y dijo:

“Quiero que quede muy claro que mis propios hijos no están exentos de estos temas que acabo de destacar. Les aconsejo a ellos y a sus hijos que corrijan estas faltas y cumplan las expectativas del Jalifa.”

Este era el nivel de su veracidad y virtud. ¡Que Al-lah el Todopoderoso permita a sus hijos continuar sus acciones virtuosas! ¡Que Al-lah conceda a la Yama’at y a los ayudantes del Jilafat-e-Ahmadía que sean leales, sinceros y que se adhieran a los sutiles puntos de la virtud!

Mirza Anas Sahib, el hijo mayor de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) me ha escrito diciendo:

“Mi querido hermano Jurshid sirvió a la Comunidad hasta su último suspiro bajo la sombra del Jalifato. ¡Que Al-lah eleve su estado y acepte sus servicios! Además, que Él conceda innumerables bendiciones sobre él y le mantenga en el cobijo de Su Misericordia. Él cumplió su pacto.”

Esto es absolutamente correcto, en el sentido de que ciertamente cumplió su pacto. ¡Que Al-lah el Todopoderoso nos permita a todos cumplir con la verdadera esencia de nuestros pactos y nos permita llevarlos a cabo!

Dios Mediante, después de las oraciones, dirigiré su oración funeral in absentia.