Los hombres más virtuosos III

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’wwuz y Surah Al-Fatihah, Jalifatul Masih V (aba) declaró:

Con referencia a la influencia espiritual del Santo Profeta (sa), el Mesías Prometido (as) declara:

“Es mi creencia que la influencia espiritual del Santo Profeta (sa) fue tan magnífica, que ningún otro profeta en el mundo tuvo este honor. El secreto que respalda el progreso del islam es que el Santo Profeta (sa) poseía un inmenso poder de atracción. Además, sus palabras tuvieron un impacto tal que cualquiera que lo escuchaba quedaba cautivado.”

Además, afirma:

“Aquellos que fueron atraídos por él se purificaron completamente”

Luego, en relación con el tipo de cambios que el Santo Profeta (sa) provocó en sus compañeros, el Mesías Prometido (as) declara:

“Cuando miramos la condición de los compañeros, no vemos a ninguno de ellos que mintiera, mientras que si miramos la condición inicial de los árabes, los vemos sumidos en todo tipo de inmundicia, absortos en la idolatría, usaban descaradamente la riqueza de los huérfanos y estaban sumidos en todo tipo de males viviendo como bandidos. En resumen, estaban inmersos en las obscenidades de cabeza a los pies. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) provocó una revolución entre ellos, que no se encuentra parangón en ninguna otra nación.”

En otra ocasión, el Mesías Prometido (as) declaró:

“Este milagro del Santo Profeta (sa) es tan grande que es suficiente para abrir los ojos del mundo.”

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“Reformar a un individuo es difícil [ya de por sí es muy difícil reformar incluso a una sola persona]. Sin embargo aquí se preparó a una nación [entera], que mostró un ejemplo de su fe y sinceridad, dejándose matar mansamente como ovejas por el bien de la verdad que ellos eligieron. La realidad es que ya no eran de esta tierra. Más bien, la enseñanza, la guía y la amonestación efectiva del Santo Profeta (sa) los hizo celestiales adquiriendo atributos sagrados. Este es el ejemplo del islam, que presentamos ante el mundo.”

Declara, además:

“Fue solo debido a esta reforma y guía que Al-lah el Exaltado, por medio de una profecía, nombró al Santo Profeta (as) ‘Muhammad’. Iba a ser alabado en este mundo porque llenó el mundo de paz, reconciliación, moral excelente y virtud.”

Incluso hoy en día, vemos que aquellos que se adhieren a la justicia, no pueden negar y admiten que el Santo Profeta (sa) transformó en gente bien disciplinada y santa a aquellos que eran extremadamente ignorantes, maleducados e inmersos en todo tipo de vicios inmorales.

Hace unos años, un erudito judío se reunió conmigo y me dijo:

“Aunque a los judíos se les prohíbe entrar a la mezquita de Al-Aqsa [en Jerusalén], fui allí y pude ver el entorno”.

Los detalles de esa visita [que me narró] son largos. Sin embargo, afirmó:

“En varias ocasiones el supervisor de la visita sospechaba que yo no era musulmán. En todas ellas, yo decía algo para que pensara que era musulmán, y para satisfacerle incluso recité la shahada [la declaración islámica de fe] ‘la ilaaha il-lal- lah Muhammad ur-Rasulul-lah’. Sin embargo, una vez visitada toda la mezquita, el supervisor me dijo: ‘a pesar de que has recitado la shahada, todavía tengo algunas reservas sobre que seas musulmán. Ahora que has visto la mezquita, dime la verdad.”

Le dije que “tenía razón al decir que no soy musulmán, sino judío. En lo que respecta a recitar el Kalima [credo musulmán], creo en “la Ilaaha Il-lal-lah, es decir, “Nadie es digno de ser adorado sino Al-lah”. Además, también creo en la declaración de Muhammadur Rasoolulah [Muhammad es el Mensajero de Al-lah]. La razón de esto es que estoy al tanto de la historia de los árabes y de las circunstancias de los árabes en esa época. El estado de los árabes antes de la declaración del Santo Profeta (sa) solo pudo haber sido reformada por un Profeta. Un líder mundano no podría haber reformado ese estado. Por lo tanto, independientemente de si creo en el Santo Profeta (sa) o no, lo considero un Profeta enviado por Dios.”

Sin embargo, a pesar de esta apreciación mundanal, testificó y reconoció esta magnífica revolución del Santo Profeta (sa). Por lo tanto, si alguien observa este hecho con justicia, viendo las reformas extraordinarias que se llevaron a cabo en los compañeros a través del poder espiritual del Santo Profeta (sa), no tendrá más remedio que reconocer el hecho de que el Santo Profeta (sa) fue sin duda un Profeta de Dios.

Con respecto a los compañeros, a su estado extraordinario y a las reformas extraordinarias que operaron dentro de ellos, el Mesías Prometido (as) dijo en una ocasión:

“Observad el ejemplo de los compañeros. De hecho, los ejemplos de los nobles compañeros se asemejan a los de todos los Profetas. Dios solo ama nuestras acciones. Ellos sacrificaron sus vidas como si fueran ovejas. Su ejemplo nos muestra la realidad del Profetazgo, que comenzó desde los tiempos de Adán (es decir, la forma, apariencia y el rango que tenemos del Profetazgo, que empezó desde Adán) y que no se comprendía. Sin embargo, los nobles compañeros iluminaron y manifestaron esta percepción y nos mostraron qué era en realidad la veracidad y la sinceridad.”

El Mesías Prometido (as) declara:

“Además, el ejemplo de la vida tan difícil que vivieron tampoco puede encontrarse en ningún otro sitio. El grupo de los compañeros era un grupo único. Era un grupo digno de honor y digno de seguir. Sus corazones estaban llenos de certeza y convicción.”

El Mesías Prometido (as) declara:

“Cuando [una persona está dotada de] convicción, gradualmente desea sacrificar su riqueza en las etapas iniciales. Después de esto, cuando aumenta su certeza, esa persona llena de convicción ofrece sacrificar su vida por el bien de Dios.”

Además, haciendo mención de la grandeza de los compañeros, el Mesías Prometido (as) declaró en una ocasión, [árabe] (Al-Nur: 38).

Al-lah el Exaltado declara en el Sagrado Corán que a quienes ni el comercio ni los negocios les apartan del recuerdo de Al-lah.

Explicando esto, el Mesías Prometido (as) declara:

“Este versículo solo es suficiente para demostrar [el rango de] los compañeros. Hicieron grandes cambios. Incluso los británicos reconocen el hecho de que es difícil encontrar a gente similar. Siendo personas del desierto, sin embargo, fue asombroso ver tanta valentía y coraje.”

El Mesías Prometido (as) declara:

“Son tales personas, a quienes ni el comercio ni los negocios les apartan del recuerdo de Al-lah. En otras palabras, su amor por Dios es tan absoluto que los compromisos mundanos, independientemente de su abundancia, no pueden interrumpir ni perturbar su estado.”

El Mesías Prometido (as) declara, además:

“Recordad que el verdadero servidor de Al-lah el Exaltado es aquel sobre quien Al-lah ha dicho: “[árabe] [a quien ni el comercio ni los negocios les apartan del recuerdo de Al-lah]. Es decir, cuando el corazón de una persona desarrolla una verdadera relación amorosa con Dios, no puede separarse de Él. Este estado se puede entender de esta manera: cuando el hijo de una persona cae enfermo, por ejemplo, independientemente de dónde vaya o aunque esté ocupado en una determinada tarea, su corazón y atención se centran en su hijo. De manera similar, aquellas personas que forman una verdadera relación con Dios basada en el amor, no pueden olvidar a Dios bajo ninguna circunstancia.”

Por lo tanto, los nobles compañeros [que Al-lah esté complacido con todos ellos] habían desarrollado una relación amorosa tan verdadera con Al-lah el Exaltado, que era completamente imposible que se volvieran negligentes con Dios o que dudaran en hacer cualquier forma de sacrificio. Hay muchos ejemplos en relación con los compañeros del Profeta.

Se narra con respecto a Hazrat Jubbab bin Al-Aratt que cuando se acercaba el momento de su fallecimiento, temía tanto a Al-lah el Altísimo que pidió que trajeran su ataúd para poder echarle un vistazo. Al verlo descubrió que el ataúd estaba hecho de un material noble. Preguntó a los miembros de su familia: “¿me vais a dar un ataúd tan lujoso?” Comenzó a llorar y dijo que el tío paterno del Santo Profeta (sa), Hazrat Hamza, recibió un ataúd que consistía en un pedazo de tela e incluso que era tan corto que, si cubrías sus pies, su cabeza permanecía descubierta. Y si cubrías su cabeza, sus pies permanecían descubiertos. Siguiendo las instrucciones del Santo Profeta (sa), sus pies fueron cubiertos de hierba. Después de esto, dijo con gran aprensión que durante el tiempo del Santo Profeta (sa), yo no poseía ni siquiera un dinar o dirham. Sin embargo, hoy, como resultado de las bendiciones del Santo Profeta (sa), debido a los favores de Al-lah el Altísimo, como resultado de aceptar estos sacrificios, Al-lah el Exaltado me ha dotado de tanta abundancia de riquezas que la caja en la esquina de mi casa contiene cuarenta mil dirhams. Dijo además que Al-lah el Altísimo me ha dado tanto que temo que Al-lah el Altísimo me haya dado la recompensa por mis obras en este mundo y que me vea privado de las recompensas del Más Allá y de la vida venidera.

En su última enfermedad, cuando los compañeros iban a visitarle, y le consolaron diciendo que parecía que ya iba al encuentro de los compañeros que ya se fueron, comenzó a llorar y dijo que no creáis que lloro por miedo a la muerte. Al contrario, lloro porque el rango de los compañeros a quienes habéis denominado mis hermanos, era muy elevado. Incluso no estoy seguro si soy digno de ser su hermano. Dijo además que esas personas, que se fueron antes que nosotros, no se beneficiaron de las ventajas mundanales que nosotros hoy disfrutamos. Su temor a Al-lah el Altísimo y el estado de su rectitud era tal que se consideraba el más débil de todos ellos. Estaba temeroso de Al-lah el Altísimo y preocupado por si Dios estaría complacido con él después de su muerte. Además, esta fue su oración para que Al-lah el Altísimo estuviese complacido [con él]. Sus sacrificios y servicio a la fe no eran menores que los de cualquier otra persona. Hazrat Ali [que Al-lah esté complacido con él] dirigió su oración fúnebre durante su jalifato y habló con exaltación sobre él. El rango de Hazrat Jubbab se puede medir por estas palabras. Dijo [Hazrat Ali]:

“¡Que Al-lah el Exaltado tenga piedad de Jubbab! Aceptó el islam con gran amor y entusiasmo y luego tuvo la oportunidad de emigrar [a Medina]. Después, la vida que vivió fue la de un Muyahid [un luchador por la causa de Al-lah]. Pasó por pruebas severas y demostró ejemplos de la máxima paciencia y firmeza. Hazrat Ali dijo además que Al-lah el Altísimo no deja que la recompensa de esas personas, que actúan virtuosamente, se desperdicie. Observad el magnífico rango de Hazrat Jubbab ante los ojos de Hazrat Umar. Una vez, Hazrat Umar llamó a Hazrat Jubbab, y lo colocó junto a su asiento diciendo: “¡Jubbab! Eres digno de sentarte en este asiento junto a mí. No creo que, a excepción de Bilal, haya alguien que merezca sentarse en este asiento junto a mí. Él, es decir, Hazrat Bilal también soportó muchas dificultades como resultado de haber aceptado el islam en sus primeras etapas.”

Hazrat Jubbab dijo:

“¡Oh Amir-ul-Muminin! [jefe de los creyentes]. Por supuesto Bilal también es digno, pero la realidad es que hubo quienes estuvieron presentes para salvar a Bilal de los idólatras, y por eso Hazrat Abu Bakr (ra) le compró y lo liberó. Sin embargo, no tuve a nadie que me librara de esta crueldad e incluso hubo un día en que los incrédulos me agarraron y me arrojaron al fuego, y uno de los opresores puso su pie sobre mi pecho por lo que me era imposible escapar del fuego. Me quemaron la espalda con el carbón ardiente. Después de reavivar el carbón, me dieron la vuelta.”

Hazrat Jubbab levantó la tela de su espalda y mostró dónde estaban marcadas las líneas blancas. Dijo que estas marcas eran el resultado de haberle tumbado sobre el carbón abrasador. Su piel y grasa se quemaron, y luego esta piel blanca desde adentro emergió. Hazrat Jubbab también luchó en la Batalla de Badr, la Batalla de la Zanja y la Batalla de Uhud. A pesar de todo eso, en el momento de su muerte, su único pensamiento era si Al-lah el Todopoderoso estaría complacido con él.

Luego había un compañero, Moaz Bin Yabal. Era famoso por realizar la oración de Tahayyud y realizar la adoración de forma prolongada. Sus parientes describieron sus oraciones de Tahayyud de la siguiente manera. Suplicaba a Dios:

“¡Oh mi Señor! En este momento todos están en su sueño y todos sus ojos [de las personas] están cerrados. ¡Oh Al-lah, Tú eres el que vive y subsiste por Sí mismo! Te pido Tu Paraíso, pero soy perezoso. En otras palabras, soy débil en hacer buenas acciones y soy demasiado débil y frágil para escapar del Fuego. Sé que existe el Fuego del Infierno y uno debe hacer buenas obras para [salvarse] de él, pero soy demasiado débil para salvarme de él. ¡Oh Al-lah, concédeme la guía de Ti mismo, esa guía que también merezca en el Día de la Resurrección, en ese día que no actuarás en contra de Tu promesa!”.

Gastaba mucho en el camino de Al-lah e incluso se endeudaba al actuar así.

Con respecto a Hazrat Moaz bin Yabal, el hijo de Hazrat Ka’ab bin Malik dice:

“El trato de Al-lah el Todopoderoso con Moaz era asombroso. Era muy apuesto, generoso, sus oraciones a menudo eran aceptadas, cualquier cosa que le pedía a Dios, Él se lo concedía. Al-lah el Todopoderoso tenía una relación especial con él. Incluso si se endeudaba, Al-lah el Todopoderoso proporcionaba los medios para saldarlas. Al-lah el Todopoderoso lo bendijo con una comprensión y un entendimiento extraordinarios”.

Como resultado de su amor por Al-lah el Todopoderoso los compañeros desarrollaron un amor hacia el Santo Profeta (sa), o como podría decirse, debido a su amor hacia el Santo Profeta (sa) desarrollaron un amor por Al-lah el Todopoderoso. Fue la influencia espiritual del Santo Profeta (sa) la que desarrolló el descubrimiento de Al-lah el Todopoderoso en su interior. Como he mencionado, la influencia espiritual del Santo Profeta (sa) causó una revolución en ellos y, si no hubiera sido así, estas historias nunca hubieran sido documentadas. El amor que Al-lah el Todopoderoso tenía por el Santo Profeta (sa) fue también de tal magnitud que no tiene parangón, tal y como el Mesías Prometido (as) mencionó.

Por tanto, el incidente de Hazrat Shammaas Bin Uzman (ra) ha sido preservado en la historia, convirtiéndose en un ejemplo del amor por el Santo Profeta (sa) y uno de los mayores niveles de sacrificio por la causa del islam. Durante la Batalla de Uhud, donde tuvo lugar el incidente de Hazrat Talha (ra) en el cual puso su mano para proteger el bendito rostro del Santo Profeta (sa) de modo que ninguna flecha le pudiera herir, Hazrat Shammaas también jugó un gran papel en ese momento. Hazrat Shammaas estuvo al lado del Santo Profeta (sa) y recibió los golpes en todos los enfrentamientos. El Santo Profeta (sa) afirmó en relación a Hazrat Shammaas que si tuviera que comparar a Shamaas con algo, lo asemejaría a un escudo, porque durante la batalla de Uhud fue como un escudo para mí. Me protegió por delante, por detrás, por la derecha y por la izquierda y peleó hasta su último aliento. Allá donde el Santo Profeta (sa) mirara, veía a Hazrat Shammaas peleando con un coraje sobresaliente. Cuando el enemigo triunfaba en su ataque al Santo Profeta (sa) y él cayó inconsciente, incluso entonces Shamaas estuvo a su lado como un escudo, hasta el punto que fue gravemente herido. Era en este estado en el que fue llevado a Medina. Hazrat Umme Salma dijo “es el hijo de mi tío y soy su familiar más cercano, y por tanto debería ser tratado en mi casa”. Debido a la gravedad de sus heridas, falleció al cabo de uno o dos días. El Santo Profeta (sa) dijo que Shammaas debería ser enterrado con las ropas que llevaba como era costumbre con otros mártires.

Otro compañero, Said Bin Zaid era el cuñado de Hazrat Umar (ra). Debido a su aceptación del islam, Hazrat Umar (ra) se adelantó para golpearle, pero entonces la esposa de Said, la hermana de Hazrat Umar (ra), se interpuso y resultó herida. Este hecho tuvo un gran efecto en Hazrat Umar (ra) quien comenzó a mostrar interés en el islam.

Hay un incidente en relación al nivel de autosuficiencia y miedo a Dios de Hazrat Said. Se ganaba la vida mediante sus propiedades, con sus parcelas de terreno. Una mujer también tenía una parcela de terreno adyacente a la suya. Ella reclamó la propiedad del terreno de él diciendo que él había invadido parte de su terreno. Hazrat Said respondió que no había necesidad de iniciar una disputa, y renunció a todas sus tierras. Le dio la parcela a la mujer y dijo:

“He oído que el Santo Profeta (sa) dice que, si alguien quita de forma ilícita, aunque sea un palmo de la tierra de otro, en el Dia del Juicio, tendrá que llevar el peso de siete tierras. Por tanto, no deseo que esto incurra sobre mí y no deseo pelear, pero no quiero que la gente diga que he arrebatado la tierra a alguien.”

La gente podría haber dicho que robó las tierras de una mujer y ahora que ha corrido la noticia ha devuelto la parcela de terreno. Por tanto, para evitar dicho alegato, comenzó a hacer súplicas y pedía por esta mujer que, si ella no había sido perjudicada, y por el contrario ella era la opresora, entonces que Al-lah el Todopoderoso la castigara y que su final no fuera bueno.

Cuentan los narradores que esta mujer murió perdiendo la vista, siendo, por ende, una lección para los demás.

Era el hábito de los compañeros hablar la verdad y no temer a nadie. Se narra acerca de Said Bin Zaid (ra) que un día el gobernador designado de Kufa, Amir Muawiyyah estaba sentado en la mezquita. Hazrat Said también fue allí. El gobernador le recibió de forma muy hospitalaria ofreciéndole un gran respeto y le hizo sentarse junto a él. En ese mismo momento un hombre de Kufa vino e insultó a Hazrat Ali (ra). Hazrat Said se enfadó por ello, y no permaneció en silencio, como podría “haber pensado de forma sabia” al estar junto con el gobernador. En cambio, dijo que había oído que el Santo Profeta (sa) dijo que Abu Bakr, Umar, Uzman, Ali, Talha, Zubair Bin Al-Awwam, Sa’ad y Abdur Rahman Bin Auf irían al paraíso. También dijo que hay un décimo cuyo nombre no iba a mencionar. Cuando insistieron en preguntarle dijo que era él, Said Bin Zaid.

También hay otro Hadiz narrado por él en el cual se afirma que el mayor crimen, es decir, un acto ilícito, es el de atacar injustamente el honor y la integridad de un musulmán. Esto es exactamente lo que los musulmanes han olvidado hoy, y tanto a mayor como a menor escala en las confrontaciones, vemos que los musulmanes están atacando el honor de otros musulmanes para satisfacer sus propios intereses.

Encontramos mención a otro compañero, Hazrat Suhaib bin Sanaan Rumi (ra). Cuando a los musulmanes les fue dado el permiso por parte de Al-lah el Todopoderoso de migrar, Hazrat Suhaib (ra) también decidió migrar. Gradualmente progresó en la vida, dado que inicialmente llegó como un esclavo (a Mecca), fue liberado y posteriormente comenzó comerciando hasta que finalmente se convirtió en un rico mercader y ganó mucho dinero por medio de su comercio. Cuando se disponía a migrar, la gente de Meca le dijo: “cuando llegaste a la ciudad eras un pobre esclavo y, por tanto, nunca te dejaremos llevar la riqueza que has ganado aquí”. Respondió, “muy bien, dejaré mi riqueza aquí; ¿ahora me dejaréis ir?” Dejó atrás la mitad de su riqueza con los mequíes y comenzó a hacer las preparaciones para migrar. Cuando marchó a Medina con su familia, algunos de los Quraishies le siguieron. Suhaib (ra) era un hombre muy valiente, y un arquero muy hábil. Cuando vio a los kuffar (incrédulos) acercándose a él, sacó todas las flechas de su carcaj y las puso en el suelo. Entonces dijo, “¡Oh Quraishies! Sabéis muy bien que tengo más habilidad en la arquería que vosotros y hasta que no agote mi última flecha no podréis alcanzarme. En ese momento, blandiré mi espada y tendréis que pelear conmigo en ese modo, por lo que es mejor que me dejéis ir pacíficamente y os permitiré llevaros toda la riqueza que había ahorrado para mí y para mi familia en diferentes sitios”. Por tanto, con gran sabiduría y sacrificando su riqueza, consiguió salvar a su familia y a sí mismo y llegó a Medina de forma segura. Cuando Suhaib (ra) se presentó al Santo Profeta (sa) y le informó que había llegado allí sacrificando toda su riqueza y salvando su propia vida, así como su fe, el Santo Profeta (sa) respondió que esto no era una transacción en vano, sino que era una muy beneficiosa.

Por tanto, cada uno de los compañeros tenía sus propias y únicas cualidades.

En una ocasión Hazrat Umar (ra) dijo a Hazrat Suhaib (ra),

“Eres extremadamente generoso alimentando a los demás, y sin embargo temo que seas demasiado ostentoso con ellos”.

Hazrat Suhaib respondió,

“La comida que doy es debido a una orden del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) me aconsejó que el mejor de entre vosotros es el que alimenta a los demás y extiende el saludo de Paz”.

Decir Assalamo Alaikum Wa Rehmatullah Wa Barakatahu es una buena obra y el Santo Profeta (sa) lo describió como una cualidad de las personas excelentes.

Hazrat Suhaib (ra) afirma, “Seguí este consejo que me dio el Santo Profeta (sa) cuando llegué a Medina, y solo gasto de lo que es lícitamente correcto y no caigo en extravagancias.”

Hazrat Umar (ra) tenía a Hazrat Suhaib (ra) en muy alta estima y, por tanto, escribió en su testamento que Hazrat Suhaib (ra) dirigiera su oración funeral, y afirmó que, hasta que el próximo Jalifa no fuera elegido, él dirigiera las oraciones.

Hazrat Usama era el hijo de Hazrat Zaid (ra) quien era un esclavo que había sido liberado por el Santo Profeta (sa). Hazrat Usama (ra) era extremadamente afortunado dado que el Santo Profeta (sa) le había mostrado gran amor. El Santo Profeta (sa) le quería tanto que el propio Hazrat Usama (ra) afirma que el Santo Profeta (sa) solía colocar a Hazrat Hussain junto a él sobre su regazo y decir,

“Oh Al-lah! Muestra amor a ellos dos puesto que yo también los quiero”.

Sin embargo, cuando se trataba de la formación moral y asuntos relacionados con la fe, entonces ese amor personal ya no existía y lo único que importaba era Dios y Sus mandamientos.

Durante la época del Santo Profeta (sa), Hazrat Usama (ra) era muy joven, de hecho, solo tenía 18 años en el momento de la muerte del Santo Profeta. Sin embargo, aun así, participó en algunas de las batallas. Hay una anécdota suya en la que, durante una batalla, un káfir [incrédulo] se enfrentó ante Hazrat Usama (ra) e inmediatamente recitó el Kalima [declaración de fe islámica], sin embargo, él aun así lo mató, ya que creía que solo lo había hecho por miedo a morir.

Hazrat Usama (ra) relata:

“Mencioné este incidente al Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) respondió: ‘¿Lo mataste incluso después de haber recitado el Kalima?’. Respondí: ‘él solo lo recitaba para salvarse de la muerte.’ El Santo Profeta dijo: ‘¿habías abierto su corazón y comprobaste si era así? ‘, dijo, además, ‘¿lo mataste a pesar de que había recitado el Kalima Shahada?’”

Hazrat Usama (ra) relata:

“El Santo Profeta (sa) repitió esa frase tantas veces que yo deseé que no hubiese sido musulmán antes de este día.”

Hazrat Usama (ra) declara, además:

“Prometí desde entonces nunca matar a nadie que recitara el Kalima.”

¡Ojalá que los musulmanes de hoy pudieran entender esto! No solo están cometiendo crueldades contra los no musulmanes en nombre del islam, sino que los mismos musulmanes están matando a otros musulmanes. Por ejemplo, con respecto a la guerra en Siria, se dice que en los últimos años desde que esta guerra comenzó, cientos de miles de musulmanes han sido asesinados por otros musulmanes. Aquellos que recitan el Kalima están matando a sus compañeros musulmanes, y lo hacen en su nombre. De la misma manera, en Yemen, aquellos que recitan el Kalima son atacados y están siendo sometidos a todo tipo de persecución y tortura.

¡Que Al-lah guíe a los musulmanes para que se abstengan de levantar falsos eslóganes de amor para el Santo Profeta (sa) y sus compañeros (ra), y en su lugar actúen de acuerdo a su ejemplo! En realidad, estas personas están satisfaciendo sus propios egos en nombre del islam, y ni siquiera conocen los principios básicos de las enseñanzas islámicas. Solo desean parecer superiores; verbalmente, solo proclamarán el nombre de Dios; sin embargo, en el fondo solo se preocupan por sí mismos.

Con el fin de establecer la verdadera justicia en el mundo de hoy, Al-lah el Todopoderoso ha enviado al Mesías Prometido (as). Si observamos la condición de los musulmanes en el mundo, nos damos cuenta de que ellos nunca podrán reformarse a sí mismos a menos que crean en el Mesías Prometido (as). Viendo su condición deberíamos sentir una enorme gratitud porque Al-lah el Todopoderoso nos ha permitido aceptar al guía de esta era, a quien Al-lah el Todopoderoso envió como el ferviente devoto del Santo Profeta (sa).

El Mesías Prometido (as) nos informó del estado de los nobles compañeros y nos aconsejó seguir su ejemplo. Nos explicó cuáles eran las conductas de los compañeros y también dijo que deberíamos considerarlos como nuestros modelos a seguir y esforzarnos por emular su ejemplo. Si tenemos en cuenta estas cosas y hacemos todo lo posible para entenderlas y, posteriormente, actuar sobre ellas, solo entonces podremos convertirnos en verdaderos musulmanes.

En una ocasión, el Mesías Prometido (as) declaró:

“La verdad del asunto es que, a menos que un individuo abandone todos los deseos y pasiones, y luego se esfuerce en acercarse a Dios, nunca podrá lograr nada y en su lugar se dañará a sí mismo. Sin embargo, cuando uno renuncia a todas sus pasiones y deseos carnales, y recurre a Al-lah el Todopoderoso con las manos vacías y un corazón puro, entonces Al-lah el Todopoderoso le concede y Al-lah el Todopoderoso le socorre con el auxilio divino. Sin embargo, la condición es que una persona debe estar dispuesta a experimentar la muerte para eso y estar preparada para sufrir todo tipo de humillación y también probar la muerte.”

Luego, el Mesías Prometido (as) declara:

“Observad que este mundo es un lugar transitorio, sin embargo, uno solo puede saborear el deleite del mundo si lo evita (al mundo) por la causa de Al-lah el Todopoderoso”.

Por esta razón, hemos sido testigos de que una persona que es querida por Dios, como escuchamos [por ejemplo] de los relatos de las vidas de los compañeros, los cuales abandonaron las actividades mundanas por la causa de Al-lah el Todopoderoso, pero a cambio Él les otorgó bienes en abundancia. Sin embargo, a pesar de que se les otorgaron bienes profusamente, aun así, estaban preocupados por su final y el Más Allá, lo que indica que se habían sometido por completo a [la voluntad de] Al-lah el Todopoderoso.

El Mesías Prometido (as) escribe:

“Quienquiera que es querido por Al-lah el Todopoderoso, Dios a su vez difunde Su aceptación y reconocimiento en todo el mundo, para lo cual las personas mundanas hacen mil intentos para lograrlo; por ejemplo, para que reciban un título, o para que se les conceda un rango de honor, o para que se les conceda un lugar en la corte real o un asiento en un santuario. Por lo tanto, Él les otorga todo tipo de honores mundanos [es decir a los amados de Dios] y cada corazón está embriagado con la grandeza y admiración de aquellos que están dispuestos a abandonar todo por Su causa. Y no solo están dispuestos a abandonarlo todo, sino que lo demuestran prácticamente.”

En esencia, aquellos que sacrifican todo por el bien de Dios reciben de todo y no abandonan este mundo hasta que se les otorga una variedad de lo que han sacrificado en el camino de Dios. Al-lah el Todopoderoso no retiene ninguna cantidad de las personas, pero, por desgracia, las personas que son conscientes de la realidad de estos asuntos y lo aceptan son escasas.

¡Que Al-lah el Todopoderoso nos permita actuar sobre estas enseñanzas a través de las cuales podemos convertirnos en los verdaderos seguidores de Al-lah el Todopoderoso y Su Mensajero (sa) y también seguir Sus mandamientos!

Después de las oraciones, dirigiré la oración funeraria de la Sra. Amatul Mayid Ahmad Sahiba, esposa de Chaudhry Nasir Ahmad Sahib, que es Naib Amir [vicepresidente] del Reino Unido y también jefe de la Oficina Central de Yaidad. Falleció el 9 de enero de 2018. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos! Ella era la bisnieta paterna de Hazrat Maulvi Abdullah Sanoori Sahib, el compañero del Mesías Prometido (as). Después del matrimonio, ha estado residiendo cerca de la mezquita Fazl de Londres desde 1978.

Era regular en sus oraciones, guardaba los ayunos y pagaba su Chanda [contribución obligatoria]. Ella era muy compasiva, saludaba a todos alegremente y era muy hospitalaria. Era una mujer muy sincera y piadosa. Compartía el dolor y la desgracia de todos. Tenía una fuerte conexión con el Jalifato y también alentaba a sus hijos a permanecer firmemente unidos a él. Los instaba a ser regulares en sus oraciones. Se esforzó por dar un buen entrenamiento moral a sus hijos y también tuvo la oportunidad de enseñar el Sagrado Corán a los niños locales.

Sirvió en los departamentos de Jidmat-e-Jalq y Ziafat para Lallna Imail-lah en el Reino Unido y también desempeñó como Nazima de Mehman Nawazi [hospitalidad de huéspedes] en el Yalsa Salana, Reino Unido. A ella le sobreviven su esposo, Chaudhry Nasir Ahmad Sahib y cuatro hijas. Tanto la actual Sadr Layna [presidenta de la Asociación de Mujeres] como la ex Sadr Layna, Shamaila Nagi Sahiba, han escrito diciendo que era una persona que mostraba amor a todos y que todos los que la conocieron apreciaron este amor desinteresado. Durante Yalsa sirvió como Nazima de Mehman Nawazi por un largo tiempo y sirvió con total dedicación y sinceridad. También tuvo la oportunidad de servir como secretaria de Ziafat e hizo ese servicio con gran humildad.

¡Que Al-lah el Todopoderoso eleve el estatus de la difunta y que Él permita que sus acciones virtuosas continúen a través de sus hijas! Como mencioné antes, el funeral está presente. Saldré afuera para dirigir la oración. El resto de la congregación debe asegurarse de que se colocan en filas para la oración funeral.