En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
There is none worthy of worship except Allah, Muhammad is the Messenger of Allah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

¿Enseñó el Profeta Muhammad (sa) a mentir a los musulmanes con el fin de difundir el islam?

El concepto de Taqiyya o “mentir bajo circunstancias especiales” no tiene ninguna base en el islam. Antes de tratar este concepto directamente, haremos hincapié en tres cosas.

En primer lugar, el argumento de la Taqiyya es el argumento “evasivo” decisivo. Básicamente dice: “no tienes razón, pero incluso si demuestras que la tienes, estás mintiendo, por lo tanto, estás equivocado.” En otras palabras, este argumento no prueba nada en contra del islam – sino que, injustificadamente, asume que todo lo que dice el islam es falso. De la misma forma que en un evento deportivo amañado se conoce el ganador antes de que el juego comience. Opinamos que esta táctica es abominable en la vida cotidiana, y cualquier buscador de la verdad pensará que que esta táctica es aborrecible cuando se discuten asuntos intelectuales.

En segundo lugar, incluso los más acérrimos enemigos del Santo Profeta Muhammad (sa) como Abu Jahl [1], Abu Sufyan [2], Umaiyya y su mujer [3] reconocen que el Profeta Muhammad (sa) nunca mintió. De hecho, cuando el Profeta Muhammad (sa) anunció, por primera vez, a los habitantes de la Meca su rango de profeta, les pidió que reconocieran su veracidad – hecho que toda la comunidad hizo [4]. Su vínculo con la verdad fue tan estricto que permitió a sus seguidores a hacer bromas bajo la condición de que no se mintiera a la hora de hacerlas. [5]. También el Sagrado Corán considera decir la verdad, y no mentir, como un deber religioso [6], y enfatiza observar la verdad y la justicia bajo cualquier circunstancia – incluso cuando se testifica en contra de uno mismo [7]. En un incidente conocido, los habitantes de la Meca exigieron saber si el Profeta Muhammad (sa) era la persona que hablaba contra los ídolos. Bajo amenaza de muerte, el Profeta Muhammad (sa) dijo únicamente la verdad y no demoró en hacerlo. Cuando se dio el momento propicio para practicar el Taqiyya, el Profeta Muhammad (sa) hizo lo contrario y no declaró nada más que la verdad. Su ejemplo -frente al peligro mortal- y el testimonio de sus enemigos debería ser suficiente para que cualquier persona justa o imparcial reconozca que la mentira no tiene cabida en el Islam.

En tercer lugar, la palabra Taqiyya no se menciona ni una sola vez ni en el Corán, ni en los dichos del Profeta Muhammad (sa)  (Hadiz). ¿Cómo podemos responsabilizar al islam de un concepto que no existe en la jurisprudencia islámica? Con este contexto tan importante, repudiamos las alegaciones que los críticos del Islam hacen en apoyo de la doctrina de Taqiyya.

Los críticos, a menudo, citan el versículos 16:107 del Corán: “Quien deja de creer en Al-lah después de haber creído, -salvo quien se vea obligado a ello por encima del límite de su tolerancia y mientras su corazón permanece firme en la fe- aquellos cuyos corazones están contentos con el rechazo: sobre ellos caerá la cólera de Al-lah; y sufrirán un severo castigo”. [8] La palabra clave es ukriha (obligado). La raíz kariha es trilateral y aparece 40 veces en el Corán. Denota odio hacia algo, dificultad o coacción.  

Un versículo posterior [9] define alguien “obligado” como un individuo que, debido a su fe, emigra de su hogar y, si después de dedicarse a predicar intensamente, sufre persecución, podría retractarse de su fe si no soporta tal persecución. Esto, es decir, no profesar abiertamente su propia fe y ocultarla por temor a que le maten, es lo que el Sagrado Corán permite -retractarse bajo extrema coacción y sufrimiento.  

Además, incluso cuando los musulmanes se enfrentaron a las más hostiles circunstancias en la Meca, éstos no ocultaron su fe y sufrieron una persecución extrema durante doce años. Si el taqiyya fuera un mandato islámico, entonces la época de la Meca hubiera sido el mejor momento para ponerlo en práctica.

También es necesario relatar algunos versículos coránicos que demuestran enérgicamente que el Islam condena la mentira. El Corán declara: “Y no confundáis la verdad con la falsedad ni escondáis a sabiendas la verdad.” [10] “La falsedad no puede acercarse a él ni por delante ni por detrás. Es una revelación del Sabio, el Merecedor de alabanza.” [11] del mismo modo:

“¡Oh vosotros, los que creéis! sed estrictos en la observancia de la justicia, actuando de testigos por la causa de Al-lah, aunque sea contra vosotros mismos, vuestros padres y familiares. Sea rico o pobre, Al-lah está más atento a ambos que vosotros. No sigáis pues los bajos deseos para que podáis actuar con equidad. Y si ocultáis la verdad o la eludís, recordad que Al-lah conoce muy bien todo lo que hacéis.” [12]

Por tanto, estos y otros muchos versículos demuestran sin lugar a dudas, que la mentira no tiene cabida en el Islam.

Los críticos también citan el siguiente Hadiz:

Nos encontrábamos en compañía de Abu Musa Al-Ash´ari y en ese momento existían  relaciones de amistad con la tribu de Jarm. Abu Musa se presentó con un plato que contenía pollo. Entre la gente que estaba sentada, se encontraba un hombre con la cara enrojecida que no se acercaba a la comida. Abu Musa (le) dijo: “¡vamos (come)!, porque he visto al apóstol de Al-lah comerlo” (es decir, comer pollo). El hombre dijo: “Lo he visto comer algo (sucio) y desde entonces me desagrada y he jurado que no lo voy a comer. Abu Musa dijo: “vamos, te  voy a relatar (o te voy a contar algo). En una ocasión fui con el Apóstol de Al-lah con un grupo de Al-Ash´aiyin y le vi enojado, distribuyendo algunos camellos del zakat. Le pedimos monturas pero juró que no nos daría ninguna y añadió: “No tengo nada sobre lo que montaros”. Mientras tanto, algunos camellos del botín fueron llevados ante el apóstol de Al-lah y él preguntó dos veces: “Dónde están los Al-sh´ariyin?”. Así que nos dio cinco camellos bancos con grandes jorobas. Descansamos un rato (después de haber recorrido una pequeña distancia), y dije a mis compañeros: “El apóstol de Al-lah ha olvidado su juramento. Por Al-lah, si no se lo recordamos, nunca tendremos éxito. Así que volvimos con el Santo Profeta y dijimos: “Oh apóstol de Al-lah!, te pedimos monturas pero juraste no dárnosla; pensamos que te has olvidado de tu juramento”. Él dijo: “Es Al-lah quien os las ha dado. Por Al-lah y, si Al-lah quiere, si hago un juramento y después encuentro algo mejor, entonces hago lo que es mejor y expío mi juramento [13]

En primer lugar, en relación a los juramentos en los juicios, el Profeta Muhammad (sa) dijo: “si alguien hace un falso juramento cerca de este púlpito, ocupará un lugar en el fuego” [14]. Dijo en otra ocasión, “¿queréis que os diga cuáles son los mayores pecados? Son tres: asociar copartícipes con Al-lah, desobedecer a los padres y dar falsos testimonios (o dijo) mentir” [15] El Sagrado Corán corrobora la esencia de estas declaraciones [16]

En segundo lugar, existe una diferencia sustancial entre un juramento de lealtad y los juramentos habituales que se hacen a diario – y el Hadiz (tradición) mencionado se refiere claramente a esto último. Los juramentos normales no se pueden romper, pero pueden ser reemplazadas por juramentos mejores. Ni siquiera Abu Sufyan, un enemigo acérrimo del Profeta Muhammad (sa), pudo relatar al César Heraclio un solo juramento que el profeta Muhammad hubiera roto. En este Hadiz, Abu Musa está intentando convencer a un hombre que había jurado no comer pollo, comer uno que le habían servido. La importancia de mantener un juramento bajo cualquier circunstancia y el temor de romperlo quedó tan grabada en los corazones de los musulmanes, que este hombre, se negó a tocar el pollo. Este acto sólo confirma la lealtad hacia la verdad que el islam había infundido a sus seguidores. Abu Musa cita el ejemplo del Profeta Muhammad (sa), que en un momento, se comprometió a no dar ningún camello a un grupo de Al-Ash´ariyin. Sin embargo, cuando las circunstancias cambiaron y obtuvo más camellos, el Profeta Muhammad los distribuyó entre ellos.

Finalmente, es importante reconocer el pretexto con el que el Profeta Muhammad (sa)  cambió su posición – él encontró “algo mejor”, pero ¿mejor para quién? ¡Ciertamente no para él! Encontró un método por el cual podía ayudar a otros de forma más efectiva. Entregando los camellos a los Al-Ash´ariyin, el Profeta Muhammad (sa) no violó ningún derecho, ni cometió injusticia alguna, ni engaño a nadie. Por el contrario, cambió su posición porque se dio cuenta que el cambio le permitiría ayudar de forma más efectiva a los necesitados. El acto del Profeta Muhammad (sa) no fue diferente al de una persona que se compromete a entregar un dólar en caridad pero recibe fondos inesperados y aumenta su promesa a 100 dólares. ¿Puede llamarse a esa persona mentirosa? ¡De ninguna manera!

[1] Dala´il al-Nabuwwah,Baihaqi, Dar al-Kutub al -´Ilmiyya, Beirut, Líbano

[2] Bujari, vol 4, Libro 52, # 191.

[3] Bujari, vol. 4, Libro 56, # 826.

[4] Muslim, Libro 1, # 406.

[5] Sunan Tirmidi, Libro de Justicia

[6] Corán 2:9-21, 4:70, 136, 5:9, 9:119, 33:36, 61:3-4.

[7] Corán 4:136.

[8] Corán 16:107.

[9] Corán 16:111.

[10] Corán 2:43.

[11] Corán 41:43.

[12] Corán 41:136 (añadido el énfasis)

[13] Bujari, Libro 67.

[14] Muwatta, Libro 8.

[15] Muslim, Libro 1

[16] Corán 3:77-78; 16:92-93.

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