En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Hazrat Zaid Bin Harithah (ra)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Hay algunas anécdotas más de Hazrat Zaid (ra) bin Harizah, las cuales relataré hoy.

En relación a una expedición que fue enviada a Banu Sulaim en Rabi-ul-Ajir del sexto año después de la Hégira, Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) escribe en el Sirat Jatam-ul-Nabiyyin:

“En este mes, en Rabi-ul-Ajir del sexto año después de la Hégira, el Santo Profeta (sa) envió a algunos musulmanes a la tribu de Banu Sulaim, bajo el mandato de su esclavo liberado e hijo adoptado, Zaid (ra) bin Harizah. Esta tribu residía en la región de Nalld en un lugar llamado Yamum, y había estado en guerra contra el Santo Profeta (sa) durante algún tiempo, urdiendo estratagemas, e intentando batallar contra él . Esta tribu desempeñó un papel muy importante contra los musulmanes en la Batalla de la Fosa [Jandaq]. Cuando Zaid (ra) bin Harizah y sus compañeros llegaron a Yamum, que estaba situado a una distancia de aproximadamente 50 millas de Medina, la encontraron vacía. Sin embargo, fueron capaces de encontrar a una parte de los Banu Sulaim que estaba pastando su ganado, gracias a una mujer llamada Halimah de la tribu de Muzainah, oponente del islam. Aprovechando esta información, Zaid (ra) bin Harizah atacó el lugar. Este ataque repentino provocó que la mayoría de la gente huyera y se dispersara por doquier. Sin embargo, los musulmanes fueron capaces de capturar a algunos prisioneros y algo de ganado, y regresaron a Medina. Casualmente el marido de Halimah también estaba entre los prisioneros, y aunque era un enemigo de guerra, considerando la ayuda de Halimah, el Santo Profeta (sa) no solo liberó a Halimah sin rescate, sino que también liberó a su marido en un acto de benevolencia. Poco después Halimah y su marido regresaron felices a su tierra”.

En relación a otra expedición de Hazrat Zaid (ra) bin Harizah que fue enviada hacia el lugar de Is y que tuvo lugar en el mes de Yamadi ´ul-Ula en el sexto año después de la Hégira, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe en Sirat Jatam-ul-Nabiyyin:

“No habían pasado muchos días desde el regreso de Zaid (ra) bin Harizah, al volver de la tribu de los Banu Sulaim, cuando el Santo Profeta (sa) lo envió desde Medina una vez más, durante el mes de Yamadi´ul-Ula, junto a 170 compañeros. Los sabios del Sirat [vida del Santo Profeta (sa)] han escrito que la razón de esta expedición era una caravana de los Quraaish que estaba llegando desde Siria, y el Santo Profeta (sa) envió este escuadrón para que interceptase esta caravana. Hay que recalcar que estas caravanas de los Quraaish siempre estaban armadas, y mientras viajaban entre la Meca y Siria pasaban muy cerca de Medina y por tanto eran una amenaza constante. Aparte de esto, tal y como se ha mencionado anteriormente, estas caravanas, siempre que pasaban provocaban a las tribus de Arabia en contra de los musulmanes. Debido a esto se había expandido por todo el país un peligroso fuego de enemistad contra los musulmanes, por lo que su intercepción era más que necesaria.

En cualquier caso, tras recibir noticias sobre esta caravana, el Santo Profeta (sa) envió a Zaid (ra) bin Harizah para interceptarla. Se movió con gran astucia, y aprovechando las oportunidades, fue capaz de alcanzar e interceptar la caravana con éxito en este lugar llamado Is. Se trata de un lugar situado a una distancia de cuatro días desde Medina, hacia el océano. Puesto que se trataba de un ataque repentino, los miembros de la caravana fueron incapaces de repeler este ataque de los musulmanes. Abandonaron todas sus pertenencias y huyeron. Zaid (ra) capturó a algunos prisioneros y se apoderó de la mercancía de la caravana. Salió hacia Medina y se presentó ante el Santo Profeta (sa).

Hay que mencionar que cualquier expedición que era enviada, si tenía lugar una batalla, era porque habitualmente había amenazas desde las caravanas, por las constantes conspiraciones en contra de los musulmanes para lanzar algún ataque.

Hazrat Zaid (ra) bin Harizah fue enviado a otra expedición en el mes de Yamadi-ul-Ajir en el sexto año después de la Hégira, a Taraf.

En relación a esto, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe:

“Algún tiempo después de la Batalla de Banu Lihyan, en el mes de Yamadi-ul-Ajir en el sexto año después de la Hégira, el Santo Profeta (sa) envió un escuadrón de quince Compañeros bajo el liderazgo de Zaid (ra) bin Harizah, hacia Taraf, que estaba situado a una distancia de 36 millas de Medina. En aquellos días, la gente de Banu Za’labah residía allí; pero antes de que Zaid (ra) bin Harizah pudiese llegar, la gente de dicha tribu recibió una alerta a tiempo y se dispersó. Tras ausentarse unos días, Zaid (ra) bin Harizah y sus compañeros regresaron a Medina [no hubo batalla alguna, ni fueron tras ellos en su busca]”.

Hay otra expedición de Hazrat Zaid (ra) bin Harizah hacia el lugar de Hisma, que tuvo lugar en el mes de Yamadi-ul-Ajir en el sexto año después de la Hégira.

En relación a esto, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) escribe:

“En este mes, Yamadi-ul-Ajir, el Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Zaid (ra) bin Harizah con 500 musulmanes hacia Hisma, al norte de Medina, que era el asentamiento de los Banu Yuzaam. Esta expedición estaba relacionada con un Compañero del Santo Profeta (sa) llamado Dihyah Kalbi (ra) que regresaba de Siria tras reunirse con el César de Roma. Llegaba con regalos, etc. por parte del César, y también mercancias para sus negocios. Cuando Dihyah (ra) pasó por la zona de Banu Yazam, el jefe de la tribu, Hunaid bin Arid, junto a una parte de su tribu atacó a Dihyah (ra) y se apoderó de todas sus pertenencias, hasta el punto de no dejar nada en el cuerpo de Dihyah (ra) para cubrirse salvo algunos harapos. Cuando esta noticia alcanzó a los Banu Zubaib, que era una rama de los Banu Yazam, algunos de los cuales se habían convertido al islam, persiguieron a los Banu Yazam y reclamaron la mercancía robada. Dihyah (ra) tomó las pertenencias y regresó a Medina. Al llegar, Dihyah (ra) relató el incidente al Santo Profeta (sa), ante lo cual, el Santo Profeta (sa) puso en marcha a Hazrat Zaid (ra) bin Harizah y envió a Dihya (ra) junto a Zaid (ra).

El escuadrón de Zaid (ra) avanzó hacia Hisma, viajando con inteligencia y con precaución, escondiéndose durante el día y viajando durante la noche. Atacaron a Banu Yazam al amanecer. Los Banu Yazam contraatacaron pero fueron incapaces de hacer frente al ataque repentino de los musulmanes y huyeron tras una breve batalla. El campo de batalla permaneció en poder de los musulmanes, y Hazrat Zaid (ra) bin Harizah regresó con muchas pertenencias, riqueza y ganado, así como cien prisioneros. Sin embargo, Zaid (ra) aún no había llegado a Medina cuando la tribu de Banu Zubaib, que era una rama de los Banu Yazam, recibió la noticia de esta expedición de Zaid (ra). En compañía del jefe de tribu, Rufa´ah bin Zaid (ra) se presentaron ante el Santo Profeta (sa) y dijeron: “¡Oh Mensajero de Al-lah! Nos hemos convertido en musulmanes y se nos otorgó un documento que garantizaba la protección del resto de nuestra gente. ¿Por qué entonces gente de nuestra tribu fue incluida en este ataque?” El Santo Profeta (sa) respondió: “Tenéis razón, pero Zaid no era consciente de esto”. El Santo Profeta (sa) expresó reiteradamente su pena por la gente que fue asesinada en esta ocasión. Ante esto, un compañero de Rufa´ah (ra) llamado Abu Zaid (ra) dijo: “¡Oh Mensajero de Al-lah! No pedimos nada por aquellos que han sido asesinados. Fue un accidente que ha pasado debido a un malentendido. Pero para aquellos que están vivos, las pertenencias de nuestra tribu de las que se ha apoderado Zaid, se nos deberían devolver”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí, tienes razón” e inmediatamente envió a Hazrat Ali (ra) hacia Zaid (ra). También envió su propia espada como símbolo con el mensaje a Zaid (ra) de que todos los prisioneros y riquezas que se habían tomado de esta tribu, fuesen liberadas al instante. Tras recibir esta orden, Zaid (ra) liberó de inmediato a los prisioneros y también devolvió las riquezas adquiridas”.

Este era el noble ejemplo del Santo Profeta (sa) en relación a honrar su palabra. No les infligió injusticia alguna. Es posible que algunas de las tribus tomasen parte en esta batalla de manera intencionada, pero dado que este hecho era un malentendido por parte de los musulmanes, el Santo Profeta (sa) liberó a todos y devolvió sus riquezas.

Luego se menciona otro aspecto de Hazrat Zaid (ra) bin Harizah hacia Wadi’ul-Quraa que tuvo lugar en el mes de Rayab en el sexto año d.H. Se dice que:

“Tras, aproximadamente un mes desde la expedición de Hisma, el Santo Profeta (sa) envió, una vez más, a Zaid (ra) bin Harizah a Wadi’ul-Quraa. Cuando el escuadrón de Zaid (ra) bin Harizah llegó a Wadi’ul-Quraa, la gente de Banu Fazarah estaba lista para el combate. Como tal, muchos musulmanes fueron martirizados e incluso Zaid (ra) fue herido gravemente, pero Dios le salvó con Su gracia.”

Wadi’ul-Quraa, que ha sido mencionado debido a su importancia en esta expedición, es un valle situado en la ruta siria al norte de Medina, donde había muchos asentamientos. Por ello se conocía como Wadi’ul-Quraa, es decir, el Valle de los Asentamientos”.

La batalla de Mu’tah tuvo lugar en el octavo año d.H. Mu’tah es un lugar cerca de Balqa, en Siria. Al-lamah Ibn Sa’ad, que describe los motivos de esta batalla, escribe que el Mensajero (sa) de Al-lah nombró a Hariz Bin Umair su representante y le envió una carta al rey de Basora. Cuando llegó a Mu’tah, fue asesinado por Sharahbyil Bin Amr Ghassani. Ninguno de los representantes del Santo Profeta (sa) fueron martirizados, excepto Hazrat Hariz Bin Umair. En cualquier caso, este incidente le produjo mucha angustia al Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) llamó a la gente [unas 3.000 personas] de inmediato y se reunieron en Yurf. El Santo Profeta (sa) anunció que Zaid (ra) bin Harizah era el comandante de todos ellos. Preparó una bandera blanca para entregársela a Hazrat Zaid (ra) y le ordenó:

“Ve al lugar donde fue martirizado Hariz Bin Umair y transmite el mensaje del islam a esas personas. Si aceptan, entonces bien. De lo contrario, suplica por la ayuda de Al-lah y lucha contra ellos”.

La batalla de Mu’tah tuvo lugar en el octavo año d.H. durante el mes de Yamadi-ul Awal.

Hazrat ‘Abdul-lah bin Umar narra que:

“El Mensajero de Al-lah (sa) nombró a Zaid (ra) bin Harizah comandante del ejército durante la Batalla de Mu’tah y dijo: ‘Si Zaid es martirizado, Ya’far deberá asumir su posición, y si Ya’far es martirizado, ‘Abdul-lah bin Rawaha deberá asumir su posición’. Este ejército también se llamó “Yaishul Umaraa” [el ejército de los líderes]. Esto se menciona en Sahih Bujari así como en Musnad Ahmad Bin Hanbal. En esa narración también se menciona que Hazrat Ýa’far le dijo al Mensajero (sa) de Al-lah : ‘No pensé que nombrarías a Zaid Amir (Presidente) sobre mí’. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Deja este tema, no sabes lo que es mejor’”.

Hazrat Musleh Maud (ra), mientras mencionaba la Batalla de Mu’tah, dijo -he mencionado algunos de estos incidentes en uno de mis sermones hace unas semanas o unos meses-. Sin embargo, como estoy hablando sobre Hazrat Zaid (ra) voy a repetir lo mismo.

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe:

“El Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Zaid (ra) comandante de esta campaña militar. Sin embargo, también añadió: ‘He nombrado a Zaid (ra) comandante del ejército. Si Zaid (ra) muere mientras lucha, Ya’far deberá tomar el mando en su posición, y si Ya’far es asesinado, ‘Abdul-lah bin Rawaha tomará el mando, y si muere él también, entonces cualquier persona a quien los musulmanes decidan de manera colectiva, debe asumir el mando del ejército’. Mientras decía estas palabras, un judío también estaba sentado en la reunión. Él dijo: ‘Aunque no creo que seas un Profeta, si eres verdadero, ninguno de estos tres individuos volverá con vida porque cualquier cosa que pronuncia un Profeta ciertamente se cumple.’

Cuando comenté éste incidente hace unos meses, probablemente se mencionó que la persona de religión judía fue hacia Hazrat Zaid (ra) y le dijo ésto. Sea como fuere, Hazrat Musleh Maud (ra) lo ha relatado de esta manera.

La persona judía, dice Hazrat Musleh Maud (ra) le dijo que si tu Profeta es verdadero, no volverás vivo. Ante esto, Hazrat Zaid respondió: ‘Independientemente de si vuelvo con vida o no de esta batalla, que sólo lo sabe Al-lah, es una verdad innegable que nuestro Mensajero es un verdadero Mensajero’. La sabiduría de Al-lah ordenó que este incidente se cumpliera exactamente de esa manera. Hazrat Zaid fue martirizado. Entonces, Hazrat Ya’far tomó el mando. También fue martirizado. Luego, Hazrat ‘Abdul-lah Bin Rawaha asumió el mando del ejército y también fue martirizado. Reinando el caos en el ejército, Hazrat Jalid Bin Walid tomó la bandera en su mano por orden de los musulmanes. Al-lah concedió la victoria a los musulmanes a través de él y él mantuvo el ejército a salvo”.

En Bujari, encontramos esta narración de la siguiente manera:

“Hazrat Anas bin Malik narra que el Santo Profeta (sa) dijo que Zaid tomó la bandera y fue martirizado. Después de esto, Ya’far la cogió después de él y también fue martirizado. Luego, ‘Abdul-lah bin Rawaha tomó la bandera y también fue martirizado. Cuando el Santo Profeta (sa) hizo este anuncio, las lágrimas brotaban desde sus ojos. El Santo Profeta (sa) luego dijo que después de esto, Jalid bin Walid tomó la bandera, a pesar de que no era un líder y obtuvo la victoria.

Cuando las noticias del martirio de Hazrat Zaid bin Harizah, Hazrat Ya’far y Hazrat ‘Abdul-lah bin Rawaha llegaron al Santo Profeta (sa), se puso de pie para rendirles homenaje y comenzó mencionando a Hazrat Zaid. El Santo Profeta (sa) dijo: “¡Al-lah, perdona a Zaid! ¡Oh Al-lah, perdona a Zaid! ¡Oh Al-lah, perdona a Zaid!” Después de esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh Al-lah, perdona a Ya’far y ‘Abdul-lah bin Rawaha!”.

Hazrat Aisha (ra) [que Al-lah esté complacido con ella] relata que cuando Hazrat Zaid (ra) bin Harizah, Hazrat Ya’far y ‘Abdul-lah bin Rawaha fueron martirizados, el Santo Profeta (sa) se sentó en la mezquita y el dolor y la tristeza se podían ver en su cara.

En Tabaqat-ul-Qubra está escrito que cuando Hazrat Zaid (ra) fue martirizado, el Santo Profeta (sa) fue a su familia para ofrecer sus condolencias. Cuando el Santo Profeta (sa) fue allí, su hija se encontraba en un estado tal que el llanto era visible en su rostro. Las lágrimas también comenzaron a fluir de los ojos del Santo Profeta (sa). Hazrat Zaid bin Abada dijo: “¡Oh, Profeta de Al-lah, ¿qué es esto?! ¡Las lágrimas fluyen de tus ojos!” El Santo Profeta (sa) respondió:

[árabe]

Es decir, “este es el amor de un amado por su amado”.

Al mencionar el martirio de Hazrat Zaid (ra), Al-lama ibn Sa’d escribe que el Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Zaid bin Harizah líder del ejército y lo envió a Mu’tah y, de hecho, lo convirtió en el líder de los demás líderes. Cuando los musulmanes y los idólatras se enfrentaron, los líderes nombrados por el Santo Profeta (sa) luchaban a pie. Hazrat Zaid (ra) tomó la bandera y comenzó la batalla y otros también se unieron a él en la batalla. Durante la batalla, Hazrat Zaid fue atravesado por una lanza y, por ende, martirizado. En el momento de su martirio, tenía cincuenta y cinco años. El Santo Profeta (sa) dirigió la oración fúnebre de Hazrat Zaid y dijo: “¡Oh gente! Implorad el perdón para Zaid: entró rápidamente en la morada del paraíso”.

Hazrat Usama, el hijo de Hazrat Zaid, cuenta que el Santo Profeta (sa) les cogía, es decir, a Hazrat Usama y a Hassan, y decía: “¡Oh Al-lah! Ama a los dos porque yo les amo”.

Hazrat Yabala relata que hasta que el Santo Profeta (sa) no saliera para una batalla, no entregaba sus propias armas a nadie, excepto a Hazrat Ali y Hazrat Zaid.

Hazrat Yabala menciona en otra narración que el Santo Profeta (sa) recibió dos monturas de camello de regalo. Él mismo guardó una y le dio la otra a Hazrat Zaid.

Luego, Hazrat Yabala narra una vez más que el Santo Profeta (sa) recibió dos capas. Guardó una para él y le dio la otra a Hazrat Zaid.

En otro lugar se menciona que Hazrat Zaid (ra) bin Harizah fue conocido como el amado del Santo Profeta (sa). En relación con Hazrat Zaid, el Santo Profeta (sa) dijo que el más querido para mí de entre la gente es aquel a quien Al-lah le ha otorgado Su favor; y ese es Zaid. Al-lah el Exaltado le otorgó Su Favor a través del islam y el Santo Profeta (sa) lo hizo concediéndole la libertad.

Lo que los libros de historia versan sobre la Batalla de Mu´tah es que, en respuesta a esta batalla, el Santo Profeta (sa) preparó, en el mes de Safar, en el año 11 después de la emigración, un gran ejército, y en ese mismo mes, el Santo Profeta (sa) dio instrucciones para prepararse para la batalla contra Roma. Citaré esta parte de la historia aquí porque en las crónicas existe una mención de Hazrat Zaid bin Harizah, a pesar de no haber una conexión directa de Zaid bin Harizah con el ejército preparado por Mu´tah, ya que fue martirizado antes de que se llevara a cabo. Una parte de esto ha sido mencionado probablemente durante la alusión de Hazrat Usama. En cualquiera de los casos, Hazrat Usama (ra) no había participado en la Batalla de Badr [era demasiado joven] pero como en esa ocasión, estaba hablando sobre los Compañeros en general, él también fue mencionado.

No obstante, al día siguiente de los preparativos de este ejército, el Santo Profeta (sa) llamó a Hazrat Usama bin Zaid (ra) y entregándole el mando de esta expedición, le dijo: “Ve al lugar donde tu padre fue martirizado”, y en relación con su partida hacia la nación de Siria, el Santo Profeta dijo: “Cuando marches, viaja con rapidez y alcanza al enemigo antes de que les llegue la noticia de tu llegada. Después, a primera hora de la mañana, ataca a la gente de Balqa (Ahl-e-Ubna)”.

En Siria, Balqa es el nombre de una región situada cerca de Mu´tah, lugar donde tuvo lugar la Batalla de Mu´tah. Y Balqa es una región situada en Siria, entre Damasco y el Valle de Quraa. Sobre este lugar, hay constancia de que una persona del pueblo del Profeta Lot (as) llamado Baliq pobló la zona, y está escrito que Darum es el lugar en el camino a Egipto donde tuvo lugar la batalla por Palestina.

En cualquier caso, el Santo Profeta (sa) les instruyó: “arrasar hasta el último rincón de estos lugares con vuestros caballos para vengar a Hazrat Zaid”.

El Santo Profeta (sa) además le dijo a Usama:

“Coge guías para que puedan mostrarte el camino y también coge a gente que pueda realizar misiones de reconocimiento – gente que pueda informarte adecuadamente sobre las circunstancias y la situación prevalecientes allí-. ¡Qué Al-lah Todopoderoso te conceda éxito y que vuelvas rápidamente!”

En el momento de esta batalla, la edad de Hazrat Usama estaba entre los 17 y los 20 años. El Santo Profeta (sa) ató una bandera con sus propias manos y dijo a Usama:

“En el nombre de Al-lah, esfuérzate en Su camino y lucha contra el que reniega de Dios”. Hazrat Usama cogió la bandera en sus manos y partió, delegando la responsabilidad de la bandera a Hazrat Buraidah (ra). Este ejército comenzó a reunirse en un lugar llamado Yuruf. Esta zona está situada  aproximadamente a tres millas de Medina. El número total de este ejército se calcula en 3,000 miembros. Todos los compañeros Ansaar y Muhayirin del Santo Profeta (sa) formaron parte de este ejército. Entre ellos se encontraban algunos Compañeros muy destacados como Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Umar (ra), Hazrat Ubaidah bin Al-Yarah (ra) y Hazrat Sa´d bin Abi Waqaas (ra), pero el comandante designado para este ejército fue Hazrat Usama (ra), que sólo contaba con 17 o 18 años. Algunas personas se opusieron a que ese joven se le hubiera hecho Amir con esa edad tan joven por encima de los Compañeros que habían emigrado junto al Santo Profeta en los primeros tiempos del islam. Ante esto, el Profeta de Al-lah se enojó mucho. Llevaba un paño alrededor de su cabeza y un manto. Se puso de pie en el púlpito y anunció:

“¡Oh gentes! ¿Qué es lo que ha llegado a mis oídos? Decis que Usama ha sido nombrado comandante sobre vosotros? Si ponéis objeciones por haberle hecho Amir, por encima vuestra, sabed que con anterioridad, también os opusisteis a su padre por haberle hecho Amir.”

Después el Santo Profeta (sa) continuó diciendo:

“Juro por Dios que él poseía las cualidades de liderazgo (refiriéndose a Hazrat Zaid bin Harizah) y después de él, su hijo posee también cualidades de liderazgo. Él se encontraba entre mis más queridos y ambos (refiriéndose al padre y al hijo) merecen todo lo bueno del mundo”.

Entonces, el Profeta (sa) dijo:

“Por tanto, tomad una lección de bondad de él -refiriéndose a Hazrat Usama (ra)- ya que él está entre los mejores de vosotros”.

Esto ocurrió un sábado día 10 de Rabi al-Awwal, dos días antes del fallecimiento del Santo Profeta (sa). Los musulmanes que partieron con Hazrat Usama (ra) se habían despedido del Santo Profeta (sa) y se unieron al ejército en un lugar llamado Yuruf. La enfermedad del Santo Profeta (sa) había aumentado, y aún así continúo insistiendo en enviar el ejército de Hazrat Usama (ra). El domingo, el estado del Santo Profeta (sa) empeoró, y Usama regresó. El Santo Profeta (sa) se encontraba semi-inconsciente, y la gente le estaba administrando medicamentos ese día. Hazrat Usama (ra) inclinó su cabeza y le besó.

El Santo Profeta (sa) no podía hablar, pero levantó sus manos hacia el cielo y las colocó en la cabeza de Hazrat Usama (ra). Hazrat Usama (ra) dijo que supo que el Santo Profeta (sa) estaba rezando por él. Hazrat Usama (ra) partió entonces para volver a unirse al ejército. El lunes, el Santo Profeta (sa) mejoró ligeramente. Entonces le dijo el Santo Profeta (sa) a Hazrat Usama (ra): “Parte con las bendiciones de Al-lah Todopoderoso”. Hazrat Usama (ra) se despidió del Santo Profeta (sa) y partió, instruyendo a sus hombres a marchar hacia adelante. Repentinamente, un hombre vino y trajo un mensaje de su madre, Hazrat Umm-e-Aiman (ra) diciendo que parecía que el Santo Profeta (sa) se encontraba en su fase final y que su salud se había deteriorado significativamente. Al escuchar estas terribles noticias, Hazrat Usama (ra) regresó con Hazrat Umar (ra) y Hazrat Abu Ubaidah (ra) para ver al Santo Profeta (sa). Cuando llegaron, le encontraron tomando su último aliento. El lunes día 12 de Rabi-ul-Awal, después del atardecer, el Santo Profeta (sa) falleció.

Como consecuencia, el ejército musulmán regresó de Yuruf a Medina. Hazrat Buraidah (ra) puso la bandera de Hazrat Usama (ra) en la puerta del Santo Profeta (sa). Cuando se hizo el juramento de lealtad en manos de Hazrat Abu Bakr (ra), ordenó a Hazrat Buraidah (ra) coger la bandera de la casa del Hazrat Usama (ra) para partir una vez más hacia el objetivo inicial, es decir, tomar el ejército que el Santo Profeta (sa) había preparado. Hazrat Buraidah (ra) llevó la bandera al frente del ejército. Después del fallecimiento del Santo Profeta (sa), la sublevación y la apostasía se habían extendido por toda Arabia, tanto entre la gente normal como entre la gente de influencia, y también se había propagado por casi todas las tribus árabes y su hipocresía se había hecho evidente. Durante ese período, los judíos y los cristianos observaban con asombro ansiosos por ver qué ocurriría después y empezar los preparativos para la venganza. Con el fallecimiento del Santo Profeta (sa) y debido al pequeño número de musulmanes, su estado era como el de un cordero durante una noche de tormenta. Los musulmanes se encontraban en una situación de desesperación.

Destacados compañeros sugirieron a Hazrat Abu Bakr (ra) que retrasara el envío del ejército de Hazrat Usama, debido a la severidad de la situación, y que lo enviara después de un tiempo. Hazrat Abu Bakr (ra) se negó y dijo que aunque las bestias arrastraran su cuerpo, él enviaría este ejército de acuerdo con las instrucciones del Santo Profeta (sa) y que implementaría las instrucciones dadas por el Santo Profeta (sa), aún cuando no quedara ningún residente en la ciudad sino él. Hazrat Abu Bakr (ra) confirmó debidamente la decisión del Santo Profeta (sa) y la puso en práctica ordenando a todos los del ejército de Hazrat Usama (ra) que se juntaran en Yuruf. Hazrat Abu Bakr (ra) declaró que cada persona que formaba parte del ejército de Hazrat Usama (ra) y que el Santo Profeta (sa) había instruido unirse, no debía quedarse atrás, ni les daría permiso para hacerlo. Debían unirse a ellos aunque eso supusiera tener que ir a pie.

A pesar de todo, el ejército se reunió una vez más. Debido a la delicada situación, los Compañeros aconsejaron una vez más que se detuviera el ejército. Según una narración, Hazrat Usama (ra) pidió a Hazrat Umar (ra) que convenciera a Hazrat Abu Bakr (ra) para que revocara la orden de enviar el ejército para que ellos pudieran permanecer detrás para luchar contra los que se habían rebelado y proteger al Jalifa y la tumba del Santo Profeta (sa) contra el ataque de los idólatras. Además de esto, algunos compañeros ansaris le dijeron a Hazrat Umar que si el Jalifat-ar-Rasul -Hazrat Abu Bakr (ra)- está decidido a enviar al ejército, debería pedirle a Hazrat Abu Bakr (ra) que designe a un líder del ejército que sea más veterano que Usama. Hazrat Umar (ra) fue a Hazrat Abu Bakr (ra) y le presentó las opiniones de los Compañeros. Sin embargo, una vez más, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió con la misma determinación firme y dijo:

“Incluso si los depredadores de la jungla entran en Medina y me quitaran, incluso entonces nunca revocaré una directiva emitida por el Santo Profeta (sa).”

Cuando Hazrat Umar (ra) informó a Hazrat Abu Bakr (ra) sobre la opinión de los Compañeros Ansaar, Hazrat Abu Bakr (ra) afirmó con autoridad:

“¡Usama fue nombrado líder por el Santo Profeta (sa) y queréis que le deponga de su cargo!” Al escuchar la directiva inquebrantable de Hazrat Abu Bakr (ra) y su resolución de cumplirla, Hazrat Umar (ra) se reunió con las personas que formaban parte del ejército. Cuando las personas preguntaron qué sucedió, Hazrat Umar (ra) contestó en tono de enojo y dijo: “Alejaros de mí inmediatamente. Ha sido por vuestra culpa que hoy el Jalifa del Santo Profeta (sa) me ha amonestado.”

De acuerdo con las órdenes de Hazrat Abu Bakr (ra), cuando el ejército de Usama se reunió en un lugar llamado Yurf, Hazrat Abu Bakr (ra) también llegó allí. Se reunió con el ejército y los organizó él mismo. La escena en el momento de la partida también fue asombrosa. En ese momento Hazrat Usama (ra) estaba montando en su montura, mientras que el Jalifa del Santo Profeta (sa) – Hazrat Abu Bakr (ra) – caminaba a pie. Hazrat Usama (ra) dijo: “¡Oh Jalifa del Santo Profeta (sa)! ¡O tomas una montura para montar, o descenderé de la mía!”. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “¡Por Dios! Ni descenderás de tu montura, ni tomaré una montura para mí!  ¿No puedo usar mis dos pies y avanzar en la causa de Al-lah? Cada vez que un Ghazi [uno que lucha por la causa de Dios] da un paso, Al-lah Todopoderoso le recompensa por el equivalente a 700 buenas acciones y es elevado 700 veces en su rango, además de tener 700 de sus pecados perdonados”.

Hazrat Abu Bakr (ra) requirió la asistencia de Hazrat Umar (ra) en Medina para varios asuntos. Sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) no mantuvo a Hazrat Umar (ra) detrás por su propia voluntad. En su lugar, solicitó el permiso de Hazrat Usama para que, si lo consideraba apropiado, le concediera a Hazrat Umar (ra) permiso para quedarse en Medina. Hazrat Usama (ra) respondió a la llamada de Jalifa y permitió que Hazrat Umar (ra) se quedara en Medina. Después de este incidente, cada vez que Hazrat Umar (ra) se encontraba con Hazrat Usama, diría: [Árabe] “La paz sea contigo, ¡Oh Amir!”.

En respuesta, Hazrat Usama diría:

[árabe]

“¡Oh Líder de los creyentes! ¡Que Al-lah Todopoderoso derrame Su perdón sobre ti!”

Al final, Hazrat Abu Bakr (ra) dio los siguientes consejos al ejército:

“No mostréis deslealtad ni rompáis vuestros pactos. No robéis, no mutiléis ningún cadáver de los enemigos. No matéis a niños pequeños, mujeres ni ancianos. No cortéis las palmeras datileras ni las queméis. No lastiméis a ninguna oveja, vaca o camello, excepto a aquellos que sacrifiquéis para el consumo”.

Luego dijo:

“Pasaréis por un pueblo que se ha retirado a la iglesia para la adoración. Dejadlos en paz. Del mismo modo, habrá personas que os traerán comida en sus cubiertos. Si deseáis comer de ellos, debéis recitar Bismil-lah [en el nombre de Al-lah] antes de comer. Conoceréis a gente que se ha afeitado la cabeza desde el centro, pero tendrá mechones de cabello a los lados. Debéis golpearlos ligeramente con vuestras espadas y en el nombre de Al-lah, luego defenderos. ¡Que Al-lah Todopoderoso os proteja de todas las calumnias y os proteja de la epidemia de la plaga!”.

Hazrat Abu Bakr (ra) se volvió hacia Hazrat Usama y dijo: “Lleva a cabo todas las tareas que te asignó el Santo Profeta (sa).”

A través de esta conversación, mientras que por un lado, Hazrat Abu Bakr (ra) enseñó a Hazrat Usama las normas islámicas de la guerra, en las que uno no puede cometer injusticias contra nadie, por otro lado también es evidente que Hazrat Abu Bakr (ra) estaba convencido de que este ejército saldría victorioso. Por eso dijo: “Se te otorgarán victorias”.

Por lo tanto, Hazrat Usama (ra) partió el día 1 de Rabiul Aajar del año 11 d.H. Hazrat Usama y su ejército viajaron durante varios días, y de acuerdo con las instrucciones del Santo Profeta (sa), finalmente llegaron a la zona de Siria conocida como Ubna. A la mañana siguiente, el ejército atacó a los habitantes desde los cuatro lados. El eslogan planteado en esta ocasión fue:

[árabe]

que significa: “¡Oh tú, a quien se te ha concedido ayuda divina, lucha!”

En esta batalla, el que se enfrentó a un musulmán Muyahid [uno que realiza la Yihad en el camino de Dios] fue asesinado y muchos fueron tomados prisioneros. Obtuvieron una gran cantidad de botines de guerra, de los cuales se separó una quinta parte y el resto se distribuyó entre el ejército. La porción para el que montaba una montura era el doble que la de los que caminaban. Después de la batalla, el ejército acampó en este mismo lugar durante un día y luego partió hacia Medina al día siguiente.

Hazrat Usama (ra) envió a un individuo por delante del ejército a Medina para transmitir las buenas noticias. En esta batalla, ni un solo musulmán fue martirizado. Cuando este ejército triunfante regresó a Medina, Hazrat Abu Bakr junto con los Ansaar y Muhayirin, salieron de Medina para darles la bienvenida. Hazrat Buraidah (ra) agitaba la bandera delante del ejército. Al llegar a Medina, el ejército se dirigió a Masyid Nabawi. Hazrat Usama (ra) ofreció dos nawaafil [oraciones voluntarias] y luego se fue a casa. Según diferentes narraciones, este ejército pasó entre 40 y 70 días fuera de Medina. Enviar al ejército de Usama (ra) resultó ser beneficioso para los musulmanes porque la gente de Arabia había comenzado a decir que si los musulmanes fueran débiles y frágiles, nunca hubiesen enviado a este ejército a la batalla. Así, a través de este acontecimiento, muchos de los incrédulos se alertaron y se abstuvieron de llevar a cabo sus planes contra los musulmanes.

A través de la gracia de Al-lah y Su Apoyo, Hazrat Usama (ra) cumplió con las palabras del Santo Profeta (sa) al pie de la letra. En términos de organización y gestión del ejército, tuvo mucho éxito y esta expedición demostró ser un gran triunfo. El Santo Profeta (sa) había declarado que Hazrat Usama era un líder excepcional. La gracia de Al-lah Todopoderoso, las oraciones del Santo Profeta (sa) y su Jalifa demostraron que Hazrat Usama, al igual que su martirizado padre Hazrat Zaid, no solo era digno de dirigir, sino que también tenía un estatus elevado por sus cualidades morales. Fue gracias a la firme determinación y el tremendo coraje del Jalifa que se envió este ejército, a pesar de varios peligros internos y externos, así como ciertas acusaciones. Luego, a través del triunfo y el éxito, Al-lah Todopoderoso les enseñó a los musulmanes su primera lección de que después de la muerte del Santo Profeta (sa), todas las bendiciones se encuentran sólo en la obediencia al Jilafat.

El Mesías Prometido (as) ha mencionado esto en su libro Sirrul Jilafah. En cualquier caso, que Al-lah Todopoderoso conceda Su infinita misericordia a Hazrat Zaid bin Harizah (ra) y su hijo, Hazrat Usama bin Zaid, que fueron los seres queridos y amados de nuestro maestro y guía, el Santo Profeta (sa).

Después de las oraciones del viernes, dirigiré dos oraciones fúnebres en ausencia. La primera oración fúnebre es del Sr. Siddique Adam Dambia Sahib, quien fue un misionero en Costa de Marfil. Había estado enfermo durante bastante tiempo y tuvo una operación para su próstata el año pasado. Del mismo modo, tuvo algunas complicaciones con sus riñones y hacía diálisis. Debido a su tratamiento, se alojaba en Abiyaan. Recientemente su salud se deterioró y posteriormente fue trasladado al Hospital Militar, donde falleció el 14 de junio. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos!

Siddique Adam Sahib nació en Lausangeh, un pueblo de Costa de Marfil, en 1950. Aceptó el Ahmadíat poco antes de 1977. Aparte de su esposa, le sobreviven 7 hijas y 2 hijos. Tras dedicar su vida a los servicios de la Comunidad en 1981, viajó a Pakistán a pie con otros dos amigos. Viajaron durante aproximadamente 1 año soportando las dificultades del viaje, y finalmente llegaron a Rabwah en 1982 y comenzaron a estudiar en Yamia Ahmadía. Completó sus estudios en 1985/86 y luego regresó a Costa de Marfil. Hasta su fallecimiento, tuvo la oportunidad de servir como misionero en varios países de África occidental por un período de más de 30 años.

Los detalles de su viaje a Pakistán son los siguientes:

Cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) visitó Ghana, la visita del Jalifa de la época provocó una transformación revolucionaria en su interior. Regresó a Costa de Marfil y se sacó su pasaporte y luego, junto con su amigo, hizo los preparativos para viajar a Pakistán para encontrarse con el Jalifa. Durante ese mismo período, un joven de Mali, Umar Maaz Sahib, quien ahora es un misionero de la comunidad, vino a la mezquita en Abiyaan y aceptó el Ahmadíat debido a un sueño que había visto. Unos días después de aceptar el Ahmadíat, Umar Maaz Sahib expresó su deseo de visitar la ciudad del Mesías Prometido (as) y también de reunirse con el Jalifa del Mesías Prometido (as). Así, los tres decidieron viajar a Pakistán y comenzaron su viaje el 20 de agosto de 1981.

Partieron de Costa de Marfil y en la primera etapa de su viaje, llegaron a Ghana y se reunieron con Wahab Adam Sahib, que servía como amir y misionero jefe. Después de ofrecer súplicas y oraciones, viajaron a través de Benin desde Togo y llegaron a Lagos, una ciudad en Nigeria. Después de detenerse en la casa de la misión en Lagos, el misionero jefe también les ofreció ayuda, oraciones y súplicas, y también recibieron ayuda financiera antes de partir hacia Camerún. Entraron en Chad a través de Camerún y mientras estaban en Chad, fueron encarcelados y tuvieron que soportar grandes dificultades. No obstante, continuaron siendo pacientes, constantes y continuaron su viaje.

Era virtualmente imposible continuar su viaje desde Chad, sin embargo, Al-lah Todopoderoso los guió a través de un sueño al decirles que se unieran al ejército. Así, intentaron unirse al ejército libio y Al-lah Todopoderoso les concedió ayuda milagrosa e hizo que lo imposible se hiciera posible. Hubo un tiempo, cuando el gobierno de Libia decidió expulsar a todos los extranjeros del país, sin embargo, Al-lah Todopoderoso hizo tales disposiciones que no solo se anuló esta decisión sino que también se les permitió unirse al ejército libio de manera voluntaria y se les encargó proteger sus fronteras durante casi 8 meses. Cuando terminó la guerra, expresaron su deseo de viajar a Pakistán a su superior.

El superior les dijo que se quedaran con ellos un poco más de tiempo y él les enviaría un pasaporte internacional para viajar a los EE. UU. De allí podrían ir a Pakistán. Sin embargo, le agradecieron la oferta, pero se negaron y le dijeron que les gustaría ir a Pakistán con el propósito de estudiar. La Embajada de Pakistán se negó a otorgarles un visado, pero a través de su superior en el ejército, Al-lah Todopoderoso les proporcionó un billete de avión para Karachi. Llegaron al aeropuerto el 27 de noviembre de 1982 para viajar a Pakistán. Una vez más fueron testigos de la ayuda de Al-lah Todopoderoso. Su superior en el ejército les presentó a un oficial de policía y le dijo que viajaban a Pakistán para estudiar el islam y le pidió que les ayudara en todo lo posible. El oficial de policía les ayudó mucho y su avión salió de Damasco en la noche y llegó a Karachi por la mañana. Aunque habían llegado a Karachi estaban preocupados al no tener visado. Después de muchas súplicas y oraciones, presentaron sus pasaportes al oficial de control de pasaportes, quien les hizo algunas preguntas y le dijeron que viajaban a Pakistán con el propósito de estudiar.

El oficial selló y firmó sus pasaportes y luego les preguntó a dónde viajarán en Pakistán. Le dijeron que querían ir a Rabwah, tras lo cual preguntó si eran Qadianis [es decir, áhmadis]. Antes de que cualquier pensamiento malo pudiera entrar en su mente y, por consiguiente, influir en él para que cancelara el sello que había emitido, uno de sus colegas dijo que incluso si son áhmadis, que simplemente les dejara ir porque estaban aquí solo con el propósito de estudiar. Tenían  un deseo y una pasión tan fuertes por ir a Rabwah y encontrarse con el Jalifa del Mesías Prometido (as), que ni siquiera pensaron en preguntar si había una Yama’at en Karachi o cualquier miembro local con el que pudieran ponerse en contacto para que su viaje fuese un poco más fácil.

Sin ponerse en contacto con la Yama’at local, se dirigieron directamente a la estación de tren y compraron un billete de tren para Rabwah. La persona que emitió los billetes en la estación era una persona muy egoísta y llena de prejuicios, y dijo que no se emitían billetes para los ahmadis. Después de discutir con él durante dos horas, les dio el billete para el transporte más barato y les cobró el doble del precio. Tardaron 24 horas en llegar a Rabwah desde Karachi. Tenían un intenso deseo de saludar al Jalifa del Mesías Prometido (as) y soportaron un viaje tan difícil para finalmente llegar a Rabwah.

Después de llegar a Rabwah, fueron a Dar-uz-Ziafat. No hablaban urdú. Sin embargo, cuando escucharon las palabras “Jalifatul Masih IV” pronunciadas por todos a su alrededor, se inquietaron un poco, preguntaron sobre el asunto, y les informaron de que Hazrat Jalifatul Masih III (rh) había fallecido, y que ahora Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) se había convertido en Jalifa. Luego tuvieron la oportunidad de conocer personalmente a Hazrat Jalifatul Masih, y, en 1982, se inscribieron en Yamia. Después de completar sus estudios en Yamia, él regresó a Costa de Marfil, y fue enviado para servir en varios países. De 1981 a 1991, fue destinado a Costa de Marfil; de 1991 a 1992, sirvió en Níger; de 1992 a 1994, sirvió en Benin; de 1994 a 1996, sirvió en Togo y desde 1996 hasta su fallecimiento, sirvió en Costa de Marfil.

Basit Sahib, misionero de Costa de Marfil, escribe que Sadiq Adam Sahib sentía un gran amor por el Jilafat, y era un servidor consagrado a la comunidad. Afirma que tuvo la oportunidad de trabajar con él durante un largo período de tiempo, y que era muy regular en sus oraciones y en ofrendar el Tahayyud, y que fue bendecido con sueños rectos. También poseía una gran capacidad para interpretar los sueños y, a menudo, relataba los significados de los sueños de sus amigos y familiares. Presentaba regularmente su informe mensual al Markaz [sede central de la Yama’at] (y también me escribía con regularidad solicitando oraciones, y era su costumbre escribir siempre en urdú). Era extremadamente piadoso, muy puntual, y tomaba en serio todas sus responsabilidades. Siempre estaba atento a la puntualidad, e, independientemente del trabajo que se le asignara, se aseguraba de completarlo dentro del plazo establecido. Siempre estaba más que dispuesto a realizar largas giras, y realizaba su esfuerzo de predicación empleando un tono amoroso y suave. Siempre mencionaba los males del Dayyal, los signos de su advenimiento, y los males actuales de la época; y luego hablaba sobre el advenimiento del Imam Mahdi. Aquellos que lo escuchaban quedaban siempre impresionados por su expresión, y siempre lograba el éxito en sus esfuerzos de Tabligh. Gracias a sus giras de Tabligh en el norte del país, Al-lah Todopoderoso recompensó sus esfuerzos con miles de conversos. Siempre mencionaba su viaje a Pakistán, y también la gracia que Al-lah Todopoderoso le concedió. Como prueba de la veracidad del Mesías Prometido (as), siempre ponía el ejemplo de cómo Al-lah Todopoderoso le otorgaba ayudantes al Mesías Prometido (as) en tierras lejanas que estaban dispuestos a hacer sacrificios en el camino de la fe, y cómo Al-lah Todopoderoso les otorgaba Sus recompensas, ayudando y socorriendo de esta manera a Su amado Mahdi.

El estilo del discurso de Siddique Adam Sahib era extremadamente atractivo para los nativos que hablaban el idioma local, (Jula). También presentaba programas en la radio. Estos programas tenían un estándar muy alto, y eran muy populares.

¡Que Al-lah Todopoderoso le conceda Su perdón y Su misericordia y eleve su posición espiritual! ¡Que Él conceda también a sus hijos paciencia y constancia, y les permita continuar sus buenas obras!

La segunda oración fúnebre es la de Mia Ghulam Mustafa Sahib Mirak, del distrito de Okara. Falleció el 24 de junio a la edad de 83 años. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él retornaremos!

El difunto era áhmadi de nacimiento, y tenía una gran pasión por la adoración. Era muy regular en las oraciones colectivas, y también en ofrendar la oración de Tahayyud; y hacía el llamamiento (Azan) a la oración de Fallr en su mezquita local. Siempre despertaba a los miembros de su familia para el Fallr, y Al-lah Todopoderoso le concedió la capacidad de realizar el ayuno de Ramadán hasta su fallecimiento.

Tenía un gran deseo de hacer Tabligh, y siempre buscaba transmitir de una forma u otra el mensaje del Ahmadíat a todos los que conocía. Era una persona muy sociable, piadosa y sincera. Sentía un gran vínculo de amor con el Jilafat, escuchaba regularmente los sermones de los viernes, y también encomendaba a sus hijos escucharlos. Siempre atendía a los invitados oficiales que llegaban de la oficina central, y siempre estaba a en la vanguardia de los sacrificios económicos. También tuvo la oportunidad de construir un pozo en Tharpakur para proporcionar agua a los sedientos. Liquidó todos sus pagos de Wassiyat antes de su muerte. Unos años antes de su fallecimiento, tuvo la oportunidad de donar su casa a la Yama’at, mudándose él a una pequeña habitación en la mezquita. La casa está siendo utilizada actualmente como alojamiento del misionero local. El fallecido era Musi y deja 5 hijas y 3 hijos. Es el padre de Ghulam Murtaza Sahib, quien está sirviendo como misionero en Burundi y que no pudo regresar para el funeral de su padre. Tampoco pudo regresar a Pakistán para el funeral de su madre. Ghulam Murtaza Sahib soportó estas dos tragedias con gran paciencia y firmeza. ¡Que Al-lah Todopoderoso incremente aún más su paciencia y firmeza, y le permita cumplir su Waqf con lealtad!

Dos de sus nietos, Qasim Mustafa Sahib y Muhammad Safir-ud-Din Sahib, están sirviendo como misioneros. Otro nieto, Bilal Ahmad, es un Waqf-e-Nau, que se convirtió en médico este año, y entró en el campo del servicio de Waqf.

¡Que Al-lah Todopoderoso le conceda Su misericordia y perdón, y eleve su posición espiritual! Ghulam Murtaza Sahib, que es misionero, está ocupado transmitiendo el mensaje de Dios lejos de su tierra natal y, como dije, no pudo regresar para el funeral. ¡Que Al-lah Todopoderoso le conceda paciencia y constancia para soportar esta pérdida! Después de las oraciones del viernes, inshal-lah, dirigiré sus oraciones funerarias in absentia.