Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

SERMÓN DEL VIERNES, 1 DE JULIO DE 2022.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Surah Al-Fatihah, Hazrat Mirza Masrur Ahmad, Jalifatul Masih V (atba), dijo las siguientes palabras:

He estado mencionando relatos sobre las expediciones contra los rebeldes durante la época de Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra). En este sentido, hice referencia también a la novena expedición, que tuvo lugar en Bahrein y más detalles de Hazrat Ala bin Hazrami (ra) movilizando su ejército hacia Hutam son los siguientes: Está registrado que Hazrat Ala bin Hazrami (ra) envió una orden a Hazrat Yarut (ra) para que tomara la tribu de Abd Al-Qais, con el objetivo de enfrentarse a Hutam y establecer un campamento en la zona vecina de Hallr. Así que Hazrat Ala bin Hazrami (ra) cogió su ejército a fin de luchar contra Hutam y estableció su campamento en esa área. Por otra parte, además de la gente de Darin, todos los idólatras se reunieron alrededor de Hutam. De la misma forma, todos los musulmanes se unieron en torno a Hazrat Ala bin Hazrami (ra). Ambos ejércitos cavaron trincheras delante [de sus campamentos] y las cruzaban diariamente, atacaban al enemigo y luego regresaban del combate, cruzando las trincheras nuevamente; y la batalla se libró de esta manera durante un mes. Durante ese tiempo, una noche, los musulmanes escucharon un gran clamor que salía del campo enemigo, por lo que Hazrat Ala bin Hazrami (ra) pidió: “¿Hay alguien que pueda investigar el estado en el que en este momento se encuentra el enemigo?”. Hazrat Abdul’lah bin Hazaf (ra) respondió: “Yo iré y me encargaré de esa tarea”; y tras regresar manifestó: “Nuestro enemigo está intoxicado y diciendo tonterías en ese estado ebrio. Ellos son los que crean ese ruido”. Al escuchar esto, inmediatamente lanzaron un ataque contra el enemigo. Penetraron en su campamento y comenzaron a matarlos sin miedo. El enemigo corrió hacia sus trincheras y algunos de ellos cayeron y perecieron, aunque otros se salvaron. Muchos se asustaron y otros fueron asesinados o capturados. Los musulmanes se apoderaron de todas las pertenencias de su campamento. Aquellos que pudieron escapar, lo hicieron con lo que llevaban con ellos y entre los que lograron huir estaba Abjar. En este sentido, por el miedo, el estado de Hutam era tal que parecía estar sin vida. Avanzó hacia su caballo, cuando los musulmanes ya habían entrado en el campo de los idólatras. Aunque todavía estaba intoxicado, Hutam escapó de los musulmanes y estaba a punto de montar su caballo, pero tan pronto como puso su pie en el estribo, este se partió y Hazrat Qais bin Asim (ra) lo mató. Entonces, después de apoderarse de todo lo que había en el campamento de los idólatras, los musulmanes cruzaron las trincheras y los persiguieron. Por su parte, Hazrat Qais bin Asim (ra) se acercó a Abjar, pero su caballo era más fuerte que el de Hazrat Qais (ra). En esto que se preocupó muchísimo, no fuera que escapara de él. Por eso, golpeó con su lanza la parte trasera del caballo de Abjar y lo hirió. Sin embargo, está registrado que Abjar logró escapar. Según otra narración, Hazrat Qais (ra) golpeó la cabeza de Abjar y perforó su casco. Tras eso, Hazrat Qais (ra) lo golpeó de nuevo de tal manera que empezó a sangrar profusamente.A la mañana siguiente, Hazrat Ala bin Hazrami (ra) distribuyó el botín de guerra entre los participantes de la batalla y aquellos que demostraron valentía recibieron las valiosas ropas de los líderes que murieron. Esto incluía a Hazrat Afif bin Munzir (ra), Hazrat Qais bin Asim (ra) y Hazrat Zumamah bin Uzal (ra). Luego, entre las prendas que se le dieron a Hazrat Zumamah (ra) había una valiosa capa negra estampada que pertenecía a Hutam, con la que solía pavonearse orgullosamente. Hazrat Abu Bakr (ra) fue informado del éxito de esta expedición y Hazrat Ala bin Hazrami (ra) le escribió a Hazrat Abu Bakr (ra) informándole de la derrota de los que estaban en las trincheras y de cómo Zaid y Muammar habían matado a Hutam. Además, escribió en la carta: “A partir de entonces, Al’lah, el Bendito y Todopoderoso, se aseguró de que el juicio de nuestro enemigo se nublara. Él les quitó todas sus fuerzas por medio del vino que bebían ese día. Nos infiltramos tras cruzar las trincheras y los encontramos intoxicados. Los matamos a casi todos y, de esta manera, Dios se deshizo de Hutam”. Hazrat Ala bin Hazrami (ra) obtuvo el control de Hallr y las áreas circundantes, pero muchos de los persas locales se oponían al nuevo gobierno. A menudo intentaban infundirles miedo difundiendo la noticia de que el gobierno medinita de Hallr sería derrocado en cualquier momento y que Mafruq Shaibani traería los ejércitos de su pueblo desde Taghlib y Namir. Al final, esta noticia llegó a Hazrat Abu Bakr (ra), por lo que escribió a Hazrat Ala bin Hazrami (ra) afirmando: “Si tras la investigación resulta ser cierto que Banu Shaban bin Zalabah (cuyo líder era Mafruq) planea lanzar un ataque contra ti y que personas maliciosas están difundiendo esta noticia, entonces para castigarlos debes enviar el ejército con el objetivo de destruirlos y sembrar el miedo en esas tribus que les apoyan, de tal manera que no les quede ningún valor para levantar la cabeza de nuevo”. Entretanto, los apóstatas se reunieron en Darin. Algunos historiadores han escrito que la Batalla de Darin tuvo lugar durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra), pero otros han señalado que la misma tuvo lugar durante la época de Hazrat Umar (ra). En cualquier caso, los apóstatas se reunieron en este lugar. Darin era una isla en el Golfo Pérsico, situada a unas pocas millas de Bahrein y donde familias cristianas se habían asentado. Habiendo sido derrotados por Hazrat Ala bin Hazrami (ra), una gran parte de los rebeldes que escaparon abordaron barcas a Darin, mientras que otros regresaron a sus propias tribus. Hazrat Ala bin Hazrami (ra) escribió a la gente de la tribu Bakr bin Wail que seguía siendo musulmana, para hacerles frente. Entonces ordenó a Hazrat Utaibah bin Nuhas (ra) y Hazrat Amir bin Abd Al-Aswad (ra) que permanecieran allí y vigilaran desde todas las direcciones para enfrentarse a los apóstatas. Al mismo tiempo, ordenó a Hazrat Misma (ra) que él mismo saliera y se enfrentara a ellos; y además instruyó a Hazrat Jasafah Taimi (ra) y Hazrat Muzanna bin Harizah Shaibani (ra) que hicieran lo mismo.

Hazrat Muzanna bin Harizah (ra) desempeñó un papel vital en la extinción del fuego de la apostasía en Bahrein, pues apoyó a Hazrat Ala bin Hazrami (ra) con su ejército, se dirigió al norte desde Bahrein y obtuvo el control sobre Qatif y Hallr. Continuó en esta misión hasta que vencieron al ejército persa y a quienes apoyaban a los apóstatas en Bahrein. Por su parte, para enfrentarse a los apóstatas, la gente local que se mantuvo firme en el Islam se unió al ejército de Hazrat Ala bin Hadrami (ra). Continuaron hacia el norte a lo largo de la costa y cuando Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó por Hazrat Muzanna bin Harizah (ra), Hazrat Qais bin Asim (ra) explicó: “Él no es un desconocido, ni de origen desconocido ni una persona deshonrosa. Él es Muzanna bin Harizah Shaibani”. Por lo tanto, Hazrat Muzanna bin Harizah (ra) mantuvo las posiciones y vigiló todas las rutas para detener a los apóstatas. Algunos de ellos se arrepintieron y aceptaron el Islam, lo cual les fue aceptado, mientras que otros se negaron a arrepentirse, persistiendo en su apostasía, por lo que se les negó el permiso para regresar a sus tierras de origen. Por tanto, estos regresaron por el camino de donde habían venido, hasta llegar a Darin en barcas y de esta manera Dios reunió a todos en un solo lugar. Hazrat Ala bin Hazrami (ra) todavía estaba luchando contra el ejército de los idólatras cuando llegó Bakr bin Wail, a quien le había escrito cartas. Se recibió la respuesta de esas cartas y quedó claro que seguirían los mandamientos de Al’lah y actuarían de acuerdo con ellos. Cuando Hazrat Ala bin Hazrami (ra) se enteró de esta buena noticia, es decir, que eran musulmanes y no iban a rebelarse ni a pelear, y convencido de que tras su partida la gente de Bahrein no se enfrentaría a ningún incidente adverso, ordenó que todos los musulmanes debían dirigirse hacia Darin y de esta manera los invitó a unirse a ellos en la expedición. Los detalles de este incidente -que están a punto de ser presentados- y lo narrado en los relatos relativos a la forma en que cruzaron el mar parecen inverosímiles. No obstante, es posible que haya algo de verdad en ciertas partes del incidente, si bien otros aspectos del relato han sido exageradas. Entonces, si hay algo de verdad en esto, ¿cuál es la explicación? Hablaré sobre esto más adelante.De todos modos, se menciona que los musulmanes no disponían de embarcaciones con las que cruzar a la isla. Ante esto, Hazrat Ala bin Hazrami (ra) reunió a la gente y se dirigió a ellos diciendo: “Dios ha reunido a las diversas tropas de satanás y ha empujado la guerra hacia el mar. Al’lah os ha mostrado Sus señales en la tierra y ahora también las puedes presenciarlas en el mar. Así que dirigíos hacia vuestro enemigo y avanzad de una manera que los atraveséis, porque Dios los ha reunido en un solo lugar para vosotros”. Ante esto, todos respondieron: “Por Al’lah, haremos eso; pues habiendo presenciado el milagro del Valle de Dehna, mientras estemos vivos no les tendremos miedo”. Por cierto, esta narración ha sido mencionada en “Tarij At-Tabari”, (‘La historia de At-Tabari’). El milagro aquí mencionado fue cuando los camellos pertenecientes a los musulmanes, que se habían escapado, regresaron a ellos y un manantial brotó. Pues bien, se refirieron a este incidente afirmando que ya lo habían presenciado y ahora serían testigos del milagro de caminar sobre el agua. Luego, Hazrat Ala bin Hazrami (ra) y los musulmanes caminaron desde este lugar hasta el mar. Mientras tanto, Hazrat Ala bin Hazrami (ra) y sus compañeros suplicaban a Dios recitando:“¡Oh el Más Misericordioso de los que muestran misericordia!¡Oh el Benévolo!¡Oh el Más Tolerante!¡Oh Dios que eres Uno, el Independiente y Suplicado por Todos! ¡El Vivo y el Que da Vida a los Demás y a los que están Muertos!¡Oh Dios, que Vive y Da Vida a Otros, el que Subsiste por Sí Mismo y Se Sustenta a Sí Mismo!¡No hay nadie digno de ser adorado excepto Tú, oh Señor nuestro!”.

Sin embargo, se narra que Hazrat Ala bin Hazrami (ra) les dijo a todos los miembros de su ejército que recitaran esta oración y se adentraran en el mar con sus monturas. Siguiendo el ejemplo de su comandante y jefe, Hazrat Ala bin Hazrami (ra), los musulmanes montaron sus caballos, burros, camellos y mulas, y se adentraron en el mar y, debido al poder de Al’lah, cruzaron este golfo sin ningún daño. Parecía como si caminaran encima de arena blanda sobre la cual solo se había rociado agua a fin de que las patas de los camellos no se hundieran. Nada de las pertenencias de los musulmanes se perdió en el mar. Además, se menciona que se perdió un pequeño grupo de musulmanes, pero Hazrat Talha (ra) los recogió.Se menciona en las narraciones que cruzaron desde la costa hasta Darin, que generalmente se cruzaba en bote en un día y una noche; o sea, este ejército lo cruzó en un día -un espacio de tiempo muy corto. Esta es la explicación del incidente mencionado en “Tarij Al-Tabari”. De todas formas, algunos eruditos contemporáneos dan una explicación al cruce del mar [afirmando] que es posible que fuera una época de marea baja en el Golfo Pérsico, o que los relatos hayan sido exagerados. También es posible que los musulmanes lograran adquirir botes de los residentes locales y los usaran para cruzar el mar, pero no hay mención de esto en las narraciones. Entretanto, distintas personas han citado esta narración y han mencionado la travesía del mar, por lo que no hay duda de que los musulmanes llegaron a Darin; aunque sobre cómo llegaron finalmente allí, solo Dios lo sabe.

En relación a los milagros en general, en su comentario [del Sagrado Corán] Hazrat Musleh Maud, [Jalifatul Masih II (ra)], escribió un principio fundamental que puede servir como guía para esto y que tiene que ver con el incidente del profeta Moisés (as) y ahora lo mencionaré. Hazrat Musleh Maud (ra) ha escrito sobre la [supuesta] división del mar durante el viaje de Moisés (as) y que ha sido registrado en el Santo Corán. Ampliando este incidente, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma: “Las circunstancias que rodearon el incidente tal como se menciona en el Corán es que los israelitas se dirigían hacia la Tierra Santa cuando el ejército del Faraón los alcanzó. Al verlos, los israelitas sintieron que en ese momento ciertamente serían atrapados. Sin embargo, Al’lah les otorgó consuelo a través de Moisés (as) y le dijo que golpeara con su bastón en el mar, lo que hizo que se creara un camino en el mismo. Consiguieron cruzar de esta manera, ya que tenían el agua a ambos lados como grandes montañas. El ejército del Faraón los persiguió, pero después de que los israelitas cruzaran con seguridad, subió la marea y los egipcios se ahogaron”.

Además, escribe: “Para entender este incidente, es importante comprender que, según el Sagrado Corán, todos los milagros proceden de Dios y ningún ser humano tiene mano en ellos, ni el poder de alterarlos. Por consiguiente, el hecho que Moisés (as) levantara su bastón y con él golpeara en el mar era algo simbólico; no fue el caso de que el bastón de Moisés (as) tuviera algún poder para controlar la marea del mar. Del mismo modo, hay que recordar que no hay ningún caso en el Santo Corán donde se mencione que el mar estaba dividido en dos partes a través de las cuales Moisés (as) pasó. Más bien, en relación con esto, el Corán utiliza dos palabras: ‘falaqa’ e ‘infalaqa’, que significan alejarse o separarse. Por lo tanto, las palabras del Sagrado Corán utilizadas en relación con este incidente demuestran que el mar se separó en el momento en que los israelitas cruzaron, lo que significa que se alejó de la orilla; y debido a la tierra seca que había debajo, los israelitas lograron cruzar. Esto se ve a menudo en las orillas del mar. Así, está escrito en la vida de Napoleón que cuando invadió Egipto, bajó al Mar Rojo con su ejército en marea baja y mientras lo cruzaban, esta comenzó a subir y logró escapar solo con gran dificultad. El milagro en este incidente, o sea, el de Moisés (as), fue que Dios Altísimo se aseguró de que los israelitas llegaran al mar cuando la marea estaba baja; y tan pronto como el profeta Moisés (as) levantó su mano, el agua comenzó a retroceder por orden de Al’lah. No obstante, cuando el ejército del Faraón entró en el mar, se encontró con obstáculos tan extraordinarios que el ritmo de la persecución de los israelitas por parte de su ejército se ralentizó mucho. Al final, el ejército de Faraón seguía en el mar cuando la marea comenzó a subir haciendo perecer al enemigo. El mar experimenta continuamente una bajamar y una pleamar, por lo que, a veces, el agua se aleja mucho del borde de la orilla y, otras veces, cubre la tierra [cuando sube la marea]. De hecho, la separación del mar estaba relacionada con este mismo fenómeno de la marea alta y baja. Así que, cuando el profeta Moisés (as) atravesó el mar, la marea estaba baja y el agua se había alejado de la orilla. El Faraón llegó más tarde y como había salido al menos un día después que el profeta Moisés (as), marchó hacia el mar y para entonces el profeta Moisés (as) había cruzado la mayor parte de la tierra seca que había salido del mar. Por eso, al verlos que lo cruzaban, el Faraón se apresuró a introducir sus carros en él, aunque la arena mojada resultó ser fatal para él y sus carros comenzaron a atascarse en ella. Tardaron tanto en cruzar que se acercó la hora de la marea alta y el agua empezó a subir. Ahora, ambos escenarios eran difíciles para ellos, ya que no podían ni avanzar ni retroceder. En consecuencia, el mar los engulló por todos lados y él, así como muchos de sus compañeros, perecieron en el mar; y como era la hora de la marea alta y el agua subía hacia la orilla, el agua empujó sus cuerpos hacia la tierra”.

En cualquier caso, los musulmanes también lograron llegar de alguna manera a Darin y, como he mencionado, es posible que también hubieran experimentado un incidente similar al fenómeno de la marea alta y baja. Pues bien, al llegar a Darin, se produjo una intensa batalla entre los musulmanes y los apóstatas rebeldes, y todos los rebeldes murieron. No escapó ni una sola persona que pudiera transmitir la noticia de lo ocurrido. Los musulmanes capturaron a sus mujeres y niños como prisioneros, y se apoderaron de sus riquezas. Los jinetes recibieron 6.000 dirhams cada uno, mientras que los soldados de a pie recibieron 2.000 dirhams como su parte del botín de guerra. Los musulmanes tardaron un día entero en llegar a ellos desde la costa y en entablar una batalla en su contra; y al derrotarlos, todos regresaron.

Con respecto al incidente del martirio de Hazrat Zumama bin Uzal (ra), está escrito que Hazrat Ala bin Hadrami (ra) hizo regresar a todos, excepto a los que deseaban permanecer allí. Hazrat Zumama bin Uzal (ra) también estuvo entre los que regresaron. En estes caso, Abdul’lah bin Hazaf relata que estaban reunidos en un manantial de agua de los Banu Qais bin Zalabah y la gente de esa tribu vio que Hazrat Zumama (ra) llevaba el manto perteneciente a Hutam, que era la misma capa que Hazrat Zumama (ra) recibió como parte de su porción del botín de guerra tras la muerte de Hutam. Ante esto, la gente de la tribu envió a alguien a preguntar a Hazrat Zumama (ra) de dónde había sacado esa capa y si fue él quien mató a Hutam o fue otra persona. Esto se debe a que Hutam era su líder. Así que, la persona fue a preguntar a Hazrat Zumama (ra) por la capa y le dijo que la había recibido del botín de guerra. Luego le preguntó si fue él quien mató a Hutam, pero como respuesta Hazrat Zumama (ra) dijo que no mató a Hutam, aunque era su deseo hacerlo. La persona preguntó entonces a Hazrat Zumama (ra) de dónde había sacado la capa y Hazrat Zumama (ra) le respondió que ya le había dicho que la había recibido como parte del botín de guerra. Este individuo volvió entonces a la gente de su tribu y les informó de su conversación con Hazrat Zumama (ra). A continuación, todos rodearon a Hazrat Zumama (ra) y alegaron que fue él quien había matado a Hutam. Hazrat Zumama (ra) declaró que estaban mintiendo y que él no lo había matado, sino que había recibido la capa de Hutam como su parte del botín de guerra. Por su parte, ellos respondieron que el individuo que mata a alguien [en la batalla] es el que luego adquiere también sus posesiones. Hazrat Zumama (ra) explicó que el manto no lo llevaba Hutam, sino que se encontraba en su montura o entre sus provisiones. Sin embargo, el pueblo siguió afirmando que mentía y luego lo martirizó.

En relación con la décima expedición que fue enviada contra los rebeldes apóstatas está escrito que fue dirigida por Hazrat Suwaid bin Muqarrin (ra). Hazrat Abu Bakr (ra) dio una bandera a Hazrat Suwaid bin Muqarrin (ra) y le ordenó que fuera a Tihamah, situada en la región de Yemen. Según el significado lexicográfico, Tihamah significa “calor intenso y la falta de flujo del viento”. Otro significado es el de “terreno bajo”. En otras palabras, hay una franja de tierra con un terreno muy bajo situada hacia el suroeste de Yemen y en la costa del Mar Rojo, que se conoce como Tihamah. La región está formada por una serie de montañas en un terreno muy bajo. La frontera norte de Tihamah estaba cerca de La Meca y la sur estaba situada a unas 350 millas de la capital de Yemen, Sana. Tihamah era en realidad una provincia de Yemen que comprendía muchos pueblos y ciudades. Esta era una descripción de la zona de Tihamah.

La presentación de Hazrat Suwaid bin Muqarrin (ra) es la siguiente: Su padre era Muqarrin bin Aaiz y pertenecía a la tribu de los Banu Buzainah; y su título era Abu Adi y también se dice que era Abu Amr. Hazrat Suwaid bin Muqarrin (ra) aceptó el Islam en el año 5 d.H. y participó junto al Santo Profeta Muhammad (sa) en la Batalla de la Trinchera y en todas las batallas posteriores. Era el hermano de Hazrat Numan bin Muqarrin (ra), que logró grandes hazañas en las batallas contra los persas. Entre los registros históricos, no se mencionan más detalles de la expedición de Hazrat Suwaid bin Muqarrin (ra) hacia Tihamah y la lucha contra los apóstatas, aunque las circunstancias e incidentes del pueblo de Tihamah que apostató y se rebeló se encuentran en los libros de historia, y se han mencionado de la siguiente manera: Después del “Hallatul Wida” (‘El Hall de la Despedida’) en el año 10 d.H., el Santo Profeta (sa) designó a varias personas para recolectar el “Zakat” en la región de Yemen. El Profeta (sa) dividió la región de Yemen en 7 zonas y nombró a Tahir bin Abu Hala [como gobernador] en Tihamah. Aparte de algunos árabes de categoría ordinaria, vivían allí dos tribus prominentes: Akk y Ashar. En este sentido, está escrito en “Tarij At-Tabari” que Hazrat Attab bin Usaid (ra) y Hazrat Usman bin Abu Al-Aas (ra) fueron de las primeras personas que informaron a Hazrat Abu Bakr (ra) de que los apóstatas de su zona habían lanzado un ataque contra los musulmanes; y como se mencionó anteriormente, estas personas no solo cayeron en la apostasía, sino que además atacaron y lucharon contra los musulmanes; y la misma situación se daba allí también. Por eso, Hazrat Attab (ra) envió a su hermano, Hazrat Jalid bin Usaid (ra) para aplastar la rebelión del pueblo de Tihamah, donde un gran grupo de entre la tribu Banu Mudliy, así como varios grupos de la Juzaah, Kananah se habían convertido en apóstatas y se reunieron para luchar contra los musulmanes bajo el liderazgo de Yundub bin Salama, que pertenecía a la gente de Banu Shanub, que era parte de la tribu Banu Mundliy. Los dos ejércitos se enfrentaron y Hazrat Jalid bin Usaid (ra) derrotó a los apóstatas, por lo que todos se dispersaron y muchos fueron matados. La mayoría de las personas que fueron asesinadas pertenecían a los Banu Shanub y después de este incidente quedaron muy pocos. A través de este hecho también pudieron erradicar la rebelión de la zona de Hazrat Attab (ra) y Yundub huyó de allí, aunque más tarde volvió a entrar en el redil del Islam. Según una narración, después del fallecimiento del Santo Profeta Muhammad (sa), las tribus de Akk y Ashar fueron las más feroces en su rebelión en Tihamah. Los detalles de esto son que cuando estas tribus recibieron la noticia del fallecimiento del Santo Profeta (sa), varias personas de entre ellas se reunieron junto con la tribu de Jazam. Acamparon en Alab, que se situaba hacia la costa e instalaron su campamento en Alab y todos aquellos soldados que no servían bajo ningún comandante también se unieron a ellos. Alab es un lugar situado entre La Meca y la costa [de Hiyaz], donde residía la tribu de Akk. Por su parte, Hazrat Tahir bin Abi Halah (ra) informó a Hazrat Abu Bakr (ra) de los acontecimientos y partió para aplastar la rebelión. Asimismo informó a Hazrat Abu Bakr (ra) sobre su partida. Junto con Hazrat Tahir (ra) estaba Masruq Al-Akki y aquellas personas de la tribu Akk que no se convirtieron en apóstatas. Finalmente, llegaron a Alab, donde se produjo una feroz batalla y Dios Altísimo les concedió la victoria sobre el enemigo. Los musulmanes los mataron con facilidad y el hedor de los cadáveres se extendió a lo largo y ancho. Al’lah concedió a los musulmanes una magnífica victoria.

Al mencionar los acontecimientos que tuvieron lugar en Tihamah, un historiador escribe: “El primero y más importante en la lista de los que reprimieron la ola de rebelión en Tihamah -la patria de las tribus de Akk y Ashar- fue Tahir bin Abi Halah, que fue nombrado gobernador de Tihamah por el propio Mensajero de Dios (sa). Entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) instruyó a Hazrat Okasha bin Zaur (ra) para que se estableciera en Tihamah y reuniera a sus residentes, y esperara nuevas instrucciones (de Hazrat Abu Bakr -ra-). En el momento del fallecimiento del Profeta (sa), Hazrat Okasha (ra) actuaba como gobernador de dos regiones de Hazramaut, a saber: Sikasik y Sukun. Hazrat Abu Bakr (ra) envió a Yalil bin Abdul’lah Nayli de vuelta a la tribu de Nayilah para reunir a los de su nación que estaban firmes en el Islam y luchar contra los que se habían convertido en apóstatas. También se les ordenó ir a la tribu de Yasam y luchar contra los apóstatas de allí. Así que Yazir partió en su expedición y cumplió las instrucciones que le dio Hazrat Abu Bakr (ra). Solo unos pocos vinieron a desafiarlo. Mató [a la mayoría] y los demás huyeron y se dispersaron.

Actualmente estoy hablando de las expediciones que ocurrieron y, en el futuro, Dios mediante, continuaré con la undécima expedición.

En este momento, me gustaría mencionar algunos miembros fallecidos [de la Comunidad]: Entre ellos hay dos jóvenes de Burkina Faso. En la noche del 11 de junio, la región de Dori en la que residían fue atacada por extremistas. Muchas personas murieron a consecuencia de ello, incluidos nuestros dos “juddam” áhmadis que estaban trabajando en sus tiendas en ese momento. Se dispararon balas y fueron martirizados en el lugar: ¡Ciertamente venimos de Al’lah y hacia Él volveremos!

Uno de ellos era Deku Zakariya, que tenía 32 años. En la región de Dori, tuvo la oportunidad de trabajar como “qaid” (líder juvenil) de Mayilis Juddamul Ahmadía, (organización de los jóvenes áhmadis). También se matriculó en la “Madrasatul Hifz” de Ghana para memorizar el Santo Corán. Estudió allí durante algún tiempo y luego regresó. Siempre estaba dispuesto a realizar servicios a la Yamat. Siempre respondía a la llamada de servicio y se presentaba. Fue muy regular en ofrecer sus cinco oraciones diarias y además realizaba regularmente oraciones voluntarias y la oración de “tahayyud” (oración voluntaria de mitad de la madrugada). Inmediatamente daba “chanda” (contribuciones financieras) por sus ingresos mensuales y por cualquier otro ingreso que recibiera. Realmente amaba la Comunidad y el Jalifato y escuchaba el sermón del viernes con regularidad. También le gustaba ver otros programas de la MTA (‘Muslim Television Ahmadiyya’). Por su parte, el misionero local de allí dice que deseaba ardientemente conocer al Jalifa actual y esperaba ansiosamente el momento de poder hacerlo. El Mual’lim (misionero) de allí me ha escrito asimismo que era un “jaddim” (joven integrante de la Yamat) ejemplar. Le sobreviven su esposa, dos hijas y un hijo.

El segundo mártir es Deku Musa Sahib, que tenía 34 años. En ese momento, era el “qaid” (líder de los jóvenes) de “Juddamul Ahmadía” de la yamat local de Sitenga. Era muy activo en la participación de todos los eventos de su comunidad local y animaba a otros a participar también. Era regular a la hora de ofrecer oraciones y dar limosnas. En su localidad no había ninguna mezquita, por lo que intentaba construir una zona de sombra donde poder rezar. Además, me escribía regularmente cartas. Recibía y agasajaba a todos los que viajaban allí desde la capital, les acompañaba y les ayudaba en su trabajo. Le sobreviven dos esposas y tres hijas. ¡Que Dios Altísimo les conceda el perdón y les muestre misericordia y eleve su estatus!

Con respecto a estos dos mártires, el Amir de la Comunidad [de Burkina Faso] escribe: “Ambos juddam eran hermanos de nuestro misionero local, Deku Ahmad Boryama Sahib, quien está a cargo de radio ahmadía en Dori en este momento. El Ahmadíat comenzó en su familia con su padre Ibrahim Bunti Sahib, quien era un miembro muy sincero y apasionado que invitaba a otros al camino de Dios. También fue anteriormente el ‘zaim’ de Mayilis Ansarul’lah en Dori y falleció en 20112”.

El Amir de la comunidad pide además oraciones por los atentados terroristas que se están produciendo en Burkina Faso desde 2015, pues la región del norte del país ha sufrido una gran destrucción. Más de dos millones de personas han sido desplazadas de sus hogares. ¡Que Dios Altísimo establezca la paz allí! El clima social y político del mundo actual aumenta las posibilidades del terrorismo; y solo Al’lah puede otorgar Su misericordia a la humanidad y concederle sabiduría.

La segunda mención es la de Muhammad Yousuf Baloch, hijo de Ibn Noorum Khan, del pueblo de Sadiqpur en el distrito de Umerkot, Sindh. También falleció hace unos días: ¡Ciertamente venimos de Dios y hacia Él será el retorno!

Era baloch [originario de la zona de Beluchistán] y originario de Dera Ghazi Khan, que es también su lugar de nacimiento. Su familia aceptó el Ahmadíat gracias a los esfuerzos de Hazrat Maulana Ghulam Rasul Rayeki (ra) en 1934. Tras la creación de Pakistán, emigró a unas tierras adquiridas en el marco del programa de “Tehrik-e-Yadid”, llamadas Sadiqpur, en Umerkot. Además residió en Rabwah durante unos seis años y fue el encargado de la mezquita de su zona. Por la gracia de Dios era “musi”, (integrante del sistema del Al-Wasiyat). Le sobreviven su esposa, siete hijos y cuatro hijas. Uno de sus hijos, Shabir Ahmad Sahib, es misionero en Costa de Marfil y debido a su servicio como misionero y por estar en plena labor, no pudo asistir al funeral de su padre. El fallecido tiene además dos nietos que también son misioneros. Su hijo, Shabir Sahib, que es misionero, escribe: “Poseía muchas buenas cualidades. Desde nuestra infancia, observamos que era regular en el ofrecimiento de las oraciones de ‘tahayud’. Todos los días, tras las oraciones de ‘fayr’, recitaba el Sagrado Corán en voz alta. Su amor por el Jalifato era ilimitado”. Además, afirma: “Cada vez que iba a mi casa, me llamaba y me decía que recordara dos cosas de él: que siempre fuera leal al Jalifato y que cumpliera debidamente con la dedicación de mi vida”. Y continúa diciendo: “Era muy hospitalario. Llevaba a su casa a la gente que conocía fuera [y les servía]. Muchas personas que no pertenecían a la Yamat, incluidos algunos hindúes, vinieron a darle el pésame y hablaron muy bien de él. Decían que era como si su padre hubiera fallecido porque ofrecía una inmensa ayuda a los pobres”.

La tercera mención es la de Mubariza Farooq, una “Waqifa-e-Nau” (niña consagrada para la Comunidad) de Rabwah que era hija de Farooq Ahmad Sahib. Falleció recientemente: ¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia a Él volveremos!

Cuando tenía once años, tocó un cable eléctrico de alta tensión que le provocó la parálisis de ambos brazos, por lo que tuvieron que amputárselos. A pesar de esta condición, nunca perdió la esperanza y continuó su educación. Primero practicaba la escritura sosteniendo un bolígrafo en la boca y luego lo hizo sosteniendo un bolígrafo entre los dos codos. Así, en cuestión de meses, empezó a escribir con mucha pulcritud. Continuó su educación y, después de algún tiempo, esta familia se trasladó a Rabwah, donde continuó su formación. Se licenció en 2013 con buenas notas, tras lo cual obtuvo un máster en árabe en el “Talimul Islam College”. Trabajó durante algún tiempo en el Instituto del Corazón Tahir en calidad de “Waaqifa-e-Nau”. Aprendió el Santo Corán con una pronunciación correcta y su traducción y siempre obtenía el 100% de las notas en esta asignatura. También daba clases en su localidad para aprender la traducción del Corán. Le sobreviven sus padres, dos hermanos y dos hermanas. ¡Que Dios Altísimo le conceda el perdón y la misericordia, y otorgue a sus padres paciencia e indulgencia!

La siguiente mención es la del respetado Anzomana Batara Sahib, que era un misionero local de Costa de Marfil en Massadougou. Falleció recientemente: ¡Ciertamente a Dios pertenecemos y hacia a Él volveremos!

El misionero en jefe escribe: “Era de naturaleza sencilla, regular en el ofrecimiento de oraciones y en el cumplimiento de ayunos, discreto, devoto de la oración, virtuoso y un anciano piadoso. Ofrecía una gran cantidad de oraciones voluntarias y guardaba regularmente ayunos voluntarios todos los lunes y jueves. Muchas de sus oraciones también fueron respondidas y sentía un amor incondicional por Jalifa. Fue un excelente misionero. Aceptó el Ahmadíat en 1997 tras ver un sueño, en el que se encontraba en un bosque y se dirigía a un pueblo llamado Nasiyan. Llevaba una espada para abrirse camino [por el bosque] y recitaba el ‘Kalimah’ en voz alta mientras lo hacía”. Y continúa su relato:“Después de ver este sueño, un día se enteró de que un misionero áhmadi llamado Umar Muaz Sahib había llegado a Nasiyan para predicar. Él también fue a Nasiyan y al escuchar el mensaje de la Comunidad, juró lealtad y dijo que este era el mismo mensaje que Al’lah le había indicado que aceptara a través de este sueño y por eso tenía que esforzarse para llegar a ese pueblo donde recibiría el mensaje de la fe”.En cualquier caso, poco después de aceptar el Ahmadíat, dedicó su vida y se convirtió en un misionero local y comenzó a servir a la Yamat. Cuando estalló la guerra civil en el país en 2002, no se pudo mantener la comunicación con el “Markaz” (Sede Central) desde donde estaba. No obstante, el misionero local mantuvo la comunicación con el pueblo en el que se encontraba y con la comunidad de los alrededores, y continuó la labor de educación y formación moral de los miembros de la Yamat independientemente de las circunstancias, y se mantuvo en contacto con el “Markaz”. Al mismo tiempo, en su pueblo, construyó una mezquita en su casa desde la que dirigió la labor de atender a la educación y formación de los miembros de la Yamat. También emprendía largos viajes para participar en programas organizados a nivel nacional. En 1988 gozó de la oportunidad de asistir al Yalsa Salana del Reino Unido y tuvo la bendición de conocer a Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) y la oportunidad de estar presente en un programa del Mulaqat en francés [‘Rencontre avec le Francophones’] en la MTA con Hazrat Jalifatul Masih IV (rh), lo que le hizo muy feliz y decía a la gente que este encuentro fue el momento más hermoso de su vida que era algo que no podía expresar con palabras. A mí me conoció en 2004 cuando visité Burkina Faso y declaró que su encuentro conmigo se debía a que se le había concedido una nueva vida y que fue gracias a mi visita que Dios Altísimo le concedió Sus bendiciones, cuyas recompensas estaba cosechando. También proclamó que dos meses antes había estado gravemente enfermo hasta el punto de que su familia pensó que eran sus últimos momentos. En ese instante, me vio en un sueño en el que además vio como yo pasaba mi mano por su cabeza y narra que dentro de su sueño sintió como si toda la enfermedad estuviera fermentando su cuerpo. Al final, relata que cuando se despertó resultó que la enfermedad había desaparecido y su salud se había restablecido. En cualquier caso, cuando estaba de visita allí, me pidió que se cumpliera físicamente lo que había visto en su sueño y adelantó la cabeza para que le pasara la mano por encima, y se alegró mucho de ello. Tenía una relación de completa lealtad al Jalifato y decía a los demás que la vida que tenía era solo para poder servir a la fe, y que pasaría el resto de su vida haciéndolo; un juramento que cumplió. Vivió hasta los 94 años y se mantuvo activo y saludable hasta su último día. A pesar de su avanzada edad, se dedicaba a recorrer las comunidades vecinas por su cuenta. También se reunió conmigo una segunda vez en 2008, cuando fui a Ghana. Además fue allí y participó en la Yalsa del Jubileo, por lo que se sintió muy feliz.

Bandoqo Shahid Sahib, que es misionero, escribe: “Tenía un amor especial por los misioneros de Pakistán. Los recibía con gran humildad y los trataba con respeto y honor. También estuvo siempre a la cabeza de la ofrenda de sacrificios financieros y ofreció regularmente su chanda. Cuando fui a visitar su pueblo este año, a finales de enero, el misionero local me dijo que se marchaba este año. Le pregunté si estaba viajando a alguna parte. Él respondió diciendo que se iría de este mundo porque estaba muy feliz este año”. El misionero continúa diciendo: “Entonces dijo que había pasado toda su vida trabajando por la causa de Al’lah (tenía una firme convicción en Dios Altísimo) y que se dirigía a Él para recibir su salario. Una semana antes de su fallecimiento, dijo a su familia que le quedaba una semana de contrato con Dios. El viernes siguiente, una semana después, se levantó por la mañana y, según su rutina, antes de la oración del ‘tahayyud’ realizó la ablución. Acababa de terminar su ablución cuando fue a encontrarse con su verdadero Creador después de sentirse mareado y caer”.De ahí que también haya personas tan abnegadas, llenas de lealtad y sinceridad, que residen en países lejanos y que Dios Altísimo ha concedido a la comunidad del Mesías Prometido (as) y están difundiendo el mensaje del Islam por el mundo. ¡Que Dios Altísimo siga concediendo a la Comunidad personas tan abnegadas y dispuestas a servir!

Le sobreviven cinco hijos y seis hijas, todos ellos áhmadis por la gracia de Al’lah. ¡Que Dios Altísimo les conceda constancia y les permita seguir los pasos de su padre!

Si Dios quiere, después de la oración del viernes, dirigiré la oración fúnebre en ausencia de los dos miembros fallecidos.

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