En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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La excelencia personificada

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

 Después de recitar el Tashahhud, Ta’awuz y Sura Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

El nombre del primer Compañero Badri que mencionaré hoy es Hazrat Ubaid. Su nombre completo era Hazrat Ubaid bin Abu Ubaid Ansari Ausi. Según Ibn Hishaam, pertenecía al clan Banu Umaiyah de la tribu Aus. Hazrat Ubaid participó en las Batallas de Badr, Uhud y Jandaq junto con el Santo Profeta (sa). No hay más detalles disponibles sobre él. (Usdul Ghaba, Vol. 3, pp. 538-539, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2008) (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 465, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, Lebanon, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 243, Wa min Hulafa Bani Zafar, Ubaid bin Abi Ubaid, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1993)

El nombre del siguiente Compañero es Hazrat ‘Abdul-lah bin Numan bin Baldama. El nombre del abuelo de Hazrat ‘Abdul-lah se reporta como Baldama o Balzama. Hazrat ‘Abdul-lah bin Numan pertenecía al clan Banu Junaas de la tribu Jazrall de Ansaar. Hazrat ‘Abdul-lah bin Numan era el primo paterno de Hazrat Abu Qatada. Tuvo el honor de participar en las Batallas de Badr y Uhud. (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 471, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, Lebanon, 2001) (Al-Isaba Fi Tamyeez Al-Sahaba, Vol. 4, p. 213, Abdullah bin Nu’man, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 2005)  (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 293, Tabaqaatul Badariyyin min al-Ansar, Abdullah bin Numan, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996)

El nombre del siguiente Compañero es Hazrat ‘Abdul-lah bin Umair. Hazrat ‘Abdul-lah bin Umair pertenecía a la tribu de Banu Yazaarah. Participó en la batalla de Badr. En una narración, el nombre de su padre también ha sido reportado como Ubaid en lugar de Umair. De manera similar, algunos han reportado el nombre de su abuelo como “Adi” y otros lo han declarado como Haarizah. Ibn Hishaam ha informado de su tribu como Banu Yadaara, Ibn Ishaq, por otro lado, lo ha informado como Banu Haarizah (ambos son historiadores). (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 467, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, Lebanon, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 277, Abdullah bin Umair, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, 1996) (Al-Isaba Fi Tamyeez Al-Sahaba, Vol. 4, p. 172, Abdullah bin Umair, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyya, Beirut, 2005)

El nombre del siguiente Compañero es Hazrat Amr bin Hariz. Hazrat Amr pertenecía a la tribu de Banu Hariz. Algunos han reportado su nombre como “Amr” y otros lo denominaron “Aamir”. Su título era Abu Nafi. Hazrat Amr aceptó el islam en los primeros días en La Meca. Participó en la segunda migración a Abisinia. Tuvo el honor de participar en la batalla de Badr.  (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 463, Bab man hadara Badran minal Muslimeen, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001) (Al-Isti’ab, Vol. 3, p. 255, Amr bin Harith, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2002) (Usdul Ghaba, Vol. 4, p. 197, Amr bin Harith, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2008)

El nombre del siguiente Compañero es Hazrat ‘Abdul-lah bin Kaab. Hazrat ‘Abdul-lah bin Kaab pertenecía a la tribu Banu Mazan. El nombre de su padre era Kaab bin Amr, mientras que el nombre de su madre era Rubaab bint ‘Abdul-lah. Era el hermano de Hazrat Abu Laila Mazani. El nombre de uno de los hijos de Hazrat ‘Abdul-lah Bin Kaab era Hariz, hijo de Zuhaibah bint Aus. Hazrat ‘Abdul-lah bin Kaab participó en la batalla de Badr. El Santo Profeta (sa) lo nombró supervisor del botín de la guerra con motivo de la Batalla de Badr. Además, disfrutó del honor de ser nombrado supervisor del Jumus [botín de guerra] en otras ocasiones. Hazrat ‘Abdul-lah bin Kaab participó en todas las batallas junto con el Santo Profeta (sa), incluidas las Batallas de Uhud y Jandaq. Hazrat ‘Abdul-lah bin Kaab falleció en Medina durante el califato de Hazrat Usman en 33 D. H. Su oración fúnebre fue dirigida por Hazrat Usman. Según algunos informes, también llevaba el título de Abu Yahya además del de Abu Hariz. (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 475, Al-Ansar wa man ma‘ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 268, Abdullah bin Ka’b bin Amr, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996) (Al-Isti’ab, Vol. 3, p. 105, Abdullah bin Ka’b al-Ma’zani, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2002) (Usdul Ghaba, Vol. 3, p. 370, Abdullah bin Ka’b bin Amr, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2008)

El nombre del siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat ‘Abdul-lah bin Qais. Hazrat ‘Abdul-lah bin Qais pertenecía a la tribu de Banu Nayaar. En la mayoría de los libros de sirah (biografías) e historia, el nombre de su abuelo se reporta como Jalid. Sin embargo, en Al-Tabaqaat Al-Kubra, su nombre está escrito como Jal-lada. El nombre del hijo de Hazrat ‘Abdul-lah bin Qais era Abdur Rahman y el nombre de su hija era Umairah.  El nombre de su madre era Suwad bint Qais. Aparte de estos dos, él tenía otra hija con el nombre de Umme Aun. Hazrat ‘Abdul-lah bin Qais participó en las batallas de Badr y Uhud. Según ‘Abdul-lah bin Muhammad bin Amarah Ansari, fue martirizado durante la batalla de Uhud; sin embargo, según otra fuente, no fue martirizado durante la batalla de Uhud; y participó junto al Santo Profeta (sa) en todas las batallas y falleció durante el califato de Hazrat Usman (ra). Las discrepancias a veces se pueden encontrar dentro de los libros de historia y, por lo tanto, también las menciono. (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 474, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 258, Abdullah bin Qais, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996)

El nombre del siguiente Compañero es Hazrat Salama bin Aslam. Hazrat Salama bin Aslam pertenecía a la tribu de Banu Hariza bin Hariz. El nombre de su padre era Aslam. Según un relato, el nombre de su abuelo paterno era Harish, mientras que, según otra fuente, su nombre era Haris. Era conocido por el título de Abu Sad. (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 464, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001) (Al-Isti’ab, Vol. 2, p. 198, Salamah bin Aslam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2002)

El nombre de la madre de Hazrat Salama bin Aslam era Suwad bint Rafeh. Hazrat Salama bin Aslam participó junto al Santo Profeta (sa) en todas las batallas, incluidas las batallas de Badr, Uhud y Jandaq [la zanja]. Encarceló a Saib bin Ubaid y Numan bin Amr durante la batalla de Badr. Hazrat Salama bin Aslam fue martirizado durante el califato de Hazrat Umar en la batalla de Yisr, que se libró en la orilla del río Éufrates. Ya he mencionado los detalles de esta batalla en los sermones anteriores. Fue una feroz batalla librada entre musulmanes y persas. Se llama Yisr, que significa puente, porque se construyó un puente sobre el río y los musulmanes lo usaron para cruzar hacia el territorio opuesto. En esta batalla los persas utilizaron elefantes que fueron entrenados para la guerra. Sin embargo, ambos bandos sufrieron grandes pérdidas durante la batalla, especialmente los musulmanes. Teniendo en cuenta los diferentes relatos en relación con su fallecimiento, se afirma que tenía aproximadamente treinta y ocho años en el momento de su fallecimiento. (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 236, Salamah bin Aslam, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996) (Usdul Ghaba, Vol. 2, p. 516, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2008) (Al-Isaba Fi Tamyeez Al-Sahaba, Vol. 3, p. 120, Salamah bin Aslam, Dar-ul-Fikr, Beirut, 2001) (Tarikh Ibn Khuldoon, Vol. 3, part 1, p. 271, Dar-ul-Isha’at, Karachi, 2003)

En Sirat al-Halabiya, un libro muy conocido de Alama Nur-ud-Din Halabi, se mencionan algunos milagros del Santo Profeta (sa) durante la batalla de Badr y se afirma que durante la batalla de Badr, la espada de Hazrat Salama bin Aslam se rompió. Sobre esto, el Santo Profeta (sa) le dio una rama de una palmera y le dijo que luchara usando eso. Tan pronto como Hazrat Salama bin Aslam se aferró a esta rama, se convirtió en una espada sobresaliente y esta permaneció con él a partir de entonces. (Al-Sirat al-Halabiyyah, Vol. 2, p. 245, Bab Dhikr Maghaziyah Ghazwah Badr al-Kubra, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2002)

En Sharah Zarqani y Dalail-e-Nubuwat, está escrito que en el día de Badr, la espada de Hazrat Salama bin Aslam se rompió y se quedó sin ningún arma. El Santo Profeta (sa) le dio una rama y le dijo que luchara con ella. Sobre esto, se convirtió en una espada excepcional, que permaneció con él hasta que fue martirizado el día de Yisr. (Sharh Zurqani Alaa al-Mawahib al-Deeniyyah, Vol. 2, p. 302, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1996) (Dala’il-ul-Nubuwwah lil-Baihaqi, Vol. 3, p.99, Bab Ma dhukira fi al-Maghazi min Du’aaihi…, Darul Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1988)

En relación con la batalla de Jandaq, Ibn Sad escribe que, Hazrat Zaid bin Hariza fue el abanderado de los Muhayirin [inmigrantes musulmanes en Medina] y la bandera de los Ansaar [musulmanes que vivían en Medina] estuvo a cargo de Hazrat Sad bin Ubada. El Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Salama bin Aslam como el líder de más de doscientos hombres (los batallones que se habían reunido bajo estas diversas banderas. Hazrat Salama fue nombrado líder de más de doscientos hombres y Hazrat Zaid bin Hariza fue nombrado líder de más de trescientos hombres). Se les asignó el deber de proteger a Medina y recitar continuamente el Takbir [diciendo que Al-lahu Akbar (Al-lah es el más grande] en voz alta. La razón de esto fue que los niños se mantuvieron en el área de Banu Qurayza por razones de seguridad y este lugar fue susceptible a un ataque. (Uyun-ul-Athar, Vol. 2, p. 88, Ghazwah al-Khandaq, Dar-ul-Qalam, Beirut, 1993)

Se intentó asesinar al Santo Profeta (sa). En relación con esto, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib escribe: “El recuerdo de su vergonzoso fracaso en el Ghazwah de Aḥzab, enfureció a los Quraish de La Meca. Naturalmente, esta ira sentida había llegado principalmente a la suerte de Abū Sufyan, quien era el jefe de La Meca y había sido especialmente humillado durante la expedición de Aḥzab. Durante algún tiempo, Abū Sufyan continuó ardiendo en este fuego de rabia, pero al final, el asunto se volvió insoportable y las llamas ocultas de este fuego comenzaron a estallar. Naturalmente, su mayor enemistad, más bien su enemistad real, fue hacia la persona del Santo Profeta (sa). Por esta razón, Abū Sufyan ahora pensaba que si no se obtenían resultados a través de estrategias y estratagemas, entonces ¿por qué no poner fin a Muḥammad (sa) con algún plan oculto? Sabía que no había seguridad oficial en torno al Santo Profeta (sa).

Por el contrario, a veces, el Santo Profeta (sa) iba y venía, y caminaba por las calles y los barrios de la ciudad completamente desprotegido. Iba a la mezquita al menos cinco veces al día para el Ṣalat y permanecía sin protección y accesible mientras se desplazaba. ¿Qué mejor oportunidad podría tener un asesino a sueldo? Cuando le vino este pensamiento, Abū Sufyan comenzó a consolidar en secreto su plan para asesinar al Santo Profeta (sa). Cuando estaba completamente convencido de llevarlo a cabo, un día, aprovechando la oportunidad, se dirigió hacia algunos jóvenes de entre los Quraish que tenían los mismos intereses, y les dijo:

“¿No hay algún hombre valiente entre vosotros que pueda ir en secreto a las calles de Medina y mate a Muhammad (sa)? ¿Sabéis que Muḥammad [sa] recorre de forma libre las calles y barrios de Medina?”.

Así es como los incitó contra el Santo Profeta (sa). Los jóvenes escucharon la noticia y rápidamente se fueron.

No habían pasado muchos días cuando un joven beduino se acercó a Abū Sufyan y comenzó a decirle:

“He escuchado su propuesta (posiblemente le haya informado alguno de los jóvenes) y estoy dispuesto a hacerlo. Soy una persona fuerte y madura, cuyo agarre es severo y cuyo golpe es repentino. Si me nombras para esta tarea y me ayudas, estaré listo para ir a matar a Muḥammad (sa). Tengo una espada, que quedará como las alas ocultas de un buitre salvaje (es decir, la mantendrá oculta). Atacaré a Muḥammad (sa) y luego huiré para unirme a una caravana y, así, los musulmanes no podrán atraparme. Además, conozco muy bien las calles de Medina”.

Abū Sufyan se llenó de alegría y dijo: “Es suficiente. Tú eras el hombre que buscábamos”. Entonces, Abū Sufyan le dio un camello rápido y le deseo un buen viaje, dándole algunas provisiones y recordándole que no contara este secreto a nadie.

Después de haber salido de La Meca, este hombre se dirigió hacia Medina escondiéndose durante el día y viajando durante la noche. Llegó a Medina en la sexta noche. Al determinar el paradero del Santo Profeta (sa), fue directamente a la mezquita de Banī ‘Abdul-Ashal, donde estaba presente el Santo Profeta (sa). En aquellos días, venían a visitar Medina nuevas personas, por lo que ningún musulmán sospechaba de sus intenciones. Pero en el momento en que entró en la mezquita y el Santo Profeta (sa) notó que el hombre se acercaba a él, dijo: “Este hombre ha venido con mala intención”. Al escuchar estas palabras, comenzó a moverse hacia el Santo Profeta (sa) incluso con más velocidad que antes. Sin embargo, Usaid bin Ḥuḍair (ra), un jefe de los Anṣaar, inmediatamente se lanzó hacia él y se aferró a él, y durante este forcejeo, su mano cayó sobre la espada oculta del hombre, por lo que el hombre gritó con miedo: “¡Me desangro! ¡Me desangro!”. Cuando luego, el Santo Profeta le preguntó: “Dime con sinceridad, ¿quién eres y con qué intención has venido?”. Él dijo: “Si mi vida está a salvo, te lo diré”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí, cuéntame toda la historia con sinceridad y serás perdonado”. Sobre esto, le contó la historia completa al Santo Profeta (sa) de principio a fin. También le contó al Santo Profeta (sa) la recompensa que le había prometido Abū Sufyan. A partir de entonces, este individuo se quedó en Medina durante unos días y más tarde, y por voluntad propia, se convirtió al islam, y así entró al servicio del Santo Profeta (sa).

Esta conspiración sangrienta de Abū Sufyan hizo aún más importante que antes la necesidad de mantenerse informado de los planes y las intenciones de la gente de La Meca. Para saber qué es lo que están tramando el Santo Profeta (sa) envió a dos de sus Compañeros, Amr bin Umaiyyah Ḍamrīr y Salmah bin Aslam hacia La Meca. Teniendo en cuenta el intento de asesinato de Abū Sufyan y sus pasados ​​planes sedientos de sangre, el Santo Profeta (sa) permitió a sus Compañeros poner fin a esta guerra en contra del islam, si se diera la oportunidad. Sin embargo, cuando Umaiyyah y su Compañero llegaron a La Meca, los Quraish fueron alertados, por lo que estos dos Compañeros regresaron a Medina para salvar sus vidas. En el camino de regreso, se encontraron con dos espías de los Quraish, a quienes los jefes de los Quraish habían enviado para conocer la inteligencia sobre los movimientos de los musulmanes y para obtener información sobre el Santo Profeta (sa). No sería sorprendente que este plan fuera también un motivo para alguna otra conspiración sanguinaria de los Quraish (tal vez enviaron a estos dos individuos para intentar matar al Santo Profeta (sa) a través de algún tipo de proceso). Sin embargo, fue por la Gracia de Dios que Umaiyyah (ra) y Salama bin Aslam (ra) se enteraron de su espionaje, y trataron de atacarles y arrestarles, pero se defendieron. En consecuencia, en esta batalla, un espía fue asesinado mientras que el otro fue tomado como prisionero y devuelto a Medina.

Existe un desacuerdo entre los historiadores con respecto a la fecha de esta expedición. Ibn-e-Hishaam y Ṭabarī lo han escrito en el 4 d. H., pero Ibni Sa’d lo ha escrito en el 6 d. H. Al-lamah Qusṭalanī y Zurqanī han dado prioridad a la narración de Ibni Sa’d. Analizando todas estas narraciones, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib concluye:

“Por ello, también lo he mencionado entre los relatos del 6 d. H. De hecho, Al-lah sabe más. Baihaqī también ha apoyado los detalles del relato mencionado por Ibni Sa’d, pero a partir de este relato no se puede establecer el período en el que se llevó a cabo”.  (Sirat Khatamun-Nabiyyin, Hazrat Mirza Bashir Ahmadra, pp. 741-743)

La siguiente narración está relacionada con Hazrat Salama bin Aslam (ra) con motivo del Tratado de Hudabiyyah:

Hazrat Umme Ammarah relata: “Durante el día del Tratado de Hudabiyyah, observaba al Santo Profeta (sa) mientras él estaba sentado, y Hazrat Abaad bin Bishr (ra) y Hazrat Salama bin Aslam estaban de guardia del Santo Profeta (sa) y ambos llevaban unos cascos de hierro. Cuando Suhail bin Amr, quien vino como un emisario de los Quraish, alzó la voz, ambos Compañeros le dijeron que bajara la voz ante el Santo Profeta (sa)”.  (Kitabul Maghazi Lil Waqidi, Vol. 2, p. 93, Bab Ghazwah al-Hudaibiyyah, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2004)

Este es un servicio notable que se ha registrado en relación con este evento.

El siguiente Compañero que voy a mencionar es Hazrat Uqbah bin Usman (ra). El nombre de su madre era Umme Yamil bint Qutba.  (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Saad, Vol. 3, p. 300, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996) Hazrat Uqbah bin Usman (ra) pertenecía a la tribu Banu Zuraiq de los Ansaar. Hazrat Uqbah (ra) y su hermano, Hazrat Sa’d bin Usman (ra) tuvieron el honor de participar en las batallas de Badr y Uhud. Se ha narrado en varios libros de historia que cuando se intensificó la batalla de Uhud, tanto Hazrat Uqbah bin Usman (ra) como Hazrat Sa’d bin Usman (ra) huyeron temporalmente del campo de batalla y se refugiaron durante tres días en una montaña opuesta en Ahwaz. Ahwaz era un área situada a pocos kilómetros de Medina. Cuando ambos regresaron y se presentaron ante el Santo Profeta (sa) y le informaron acerca de ésto, el Santo Profeta (sa) les dijo:

[árabe]

“Vosotros habéis ido hacia una llanura abierta”. 

(Usdul Ghaba, Vol. 4, pp. 54-55, Uqbah bin Uthman, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2008) (Jami’ul Bayan fi ta’weel al-Qur’an, Ma’ruf Tafsir Tabari, Vol. 4, pp. 183-184, Surah Aal-e-Imran, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, 2001) (Mu’jamul Buldan, Vo. 1, p. 180)

En cualquier caso, el Santo Profeta (sa) les perdonó y pasó por alto su error y no siguió investigando sobre el asunto.

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat ‘Abdul-lah bin Sahl (ra). Hazrat ‘Abdul-lah bin Sahl pertenecía a la tribu Bani Za’urah, que eran Compañeros de la tribu Bani Abdil Asha’al. También se informa que él era Ghassani (es decir, perteneció a la tribu Ghassan). Según algunas narraciones, el nombre de Hazrat ‘Abdul-lah también ha sido reportado como Zaid y Rafeh. La madre de Hazrat ‘Abdul-lah era Zauba bint Tayyihan, quien era la hermana de Hazrat Abu Al-Haizam bin Tayyihan. Hazrat ‘Abdul-lah (ra) era el hermano de Hazrat Rafeh bin Sahl y participó en la batalla de Badr. Su hermano, Hazrat Rafeh, también participó junto con él en la batalla de Uhud y Jandaq. Hazrat ‘Abdul-lah (ra) fue martirizado durante la batalla de Jandaq cuando un individuo de la tribu Banu Awaif le hirió con una flecha. Mughaira bin Hakim relata que le preguntó a Hazrat ‘Abdul-lah (ra) sí participó en la batalla de Badr. Hazrat ‘Abdul-lah (ra) respondió: “Sí, y también formé parte del compromiso que se llevó a cabo en Aqabah”. (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 464, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 236, Abdullah bin Sahl, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996) (Usdul Ghaba, Vol. 3, p. 269, Abdullah bin Sahl, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2008)(Majmua al-Zawa’id wa manba’ul Fawa’id li Ali bin Abi Bakr, Vol. 6, p. 108, Kitabul Maghazi wa al-Siyar, Bab Qad Hadara Badran Jama’ah, Hadith 10044, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001)

El siguiente relato está registrado en Subul-ul-Huda, un libro sobre la vida del Santo Profeta (sa), en relación con la participación de Hazrat ‘Abdul-lah en la batalla de Hamraa-ul-Asad, que se encuentra a ocho millas de Medina:

Hazrat ‘Abdul-lah bin Sahl (ra) y Hazrat Rafeh bin Sahl (ra) eran dos hermanos de la tribu Banu Abdil Asha’al. Al regresar de la batalla de Uhud, ambos resultaron gravemente heridos, sin embargo Hazrat ‘Abdul-lah (ra) había sufrido más lesiones. Cuando oyeron acerca de las instrucciones del Santo Profeta (sa) para ir a la batalla de Hamraa-ul-Asad, uno de ellos dijo al otro: “¡Por Dios! Quedaremos sumamente privados de la recompensa si no podemos participar en esta batalla junto con el Santo Profeta (sa).” (Ambos resultaron heridos, pero a pesar de esto tenían una intensa pasión y fuerza de fe). Entonces dijeron: “¡Por Dios! Ni siquiera poseemos ningún medio de transporte y ni siquiera sabemos cómo podemos conseguir algún medio de transporte”. Hazrat ‘Abdul-lah (ra) luego dijo: “Ven conmigo y vayamos a pie”. Hazrat Rafeh (ra) respondió: “Por Dios, ni siquiera tengo la fuerza para caminar debido a mis heridas”. Hazrat ‘Abdul-lah (ra) luego le dijo a su hermano: “ven, caminaremos despacio y nos dirigiremos hacia el Santo Profeta (sa)”. Por lo tanto, ambos partieron, tambaleando a lo largo del camino. Cuando Hazrat Rafeh (ra) se sentía extremadamente débil, Hazrat ‘Abdul-lah (ra) lo llevaba sobre su espalda y luego, después de un rato, volvían a caminar. Así, a pesar de haber tenido más heridas, Hazrat ‘Abdul-lah (ra) llevaba a su hermano en la espalda y seguían dirigiéndose hacia el Santo Profeta (sa) (se debilitaba tanto que a veces ni siquiera era capaz de mover alguna parte de su cuerpo). Continuaron caminando de esta manera hasta que llegaron al Santo Profeta (sa) en la noche. En ese momento, los Compañeros (ra) habían acampado para pasar la noche y estaban encendiendo fuego. Ambos vinieron ante el Santo Profeta (sa) y esa noche Hazrat Abaad bin Bishr (ra) estaba de pie en la guardia del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) preguntó qué les había impedido venir y ambos le informaron al Santo Profeta (sa) de su situación. Sobre esto, el Santo Profeta (sa) oró por ambos y dijo: “Si se os concede una larga vida, la gente testificará por vosotros que os sean concedidos caballos, asnos y camellos como medios de transporte. Hoy, habéis caminado aquí con mucho esfuerzo, pero si vuestra vida es larga, veréis que todos esos medios de transporte se os otorgarán”. Sin embargo, junto con esto, el Santo Profeta (sa) también dijo: “Pero vuestra caminata aquí mientras sufríais tanto dolor y realizabais tanto esfuerzo será mucho mejor que esos medios de transporte que se os otorgarán. La recompensa y las bendiciones de esto serán mucho más grandes”. (Subulul Hudaa wa al-Irshad fi Sirat Khair al-Ibad li Muhammad bin Yusuf, Vol. 4, p. 310, Vol. 14, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1993)

¿Cuál fue la batalla de Hamraa-ul-Asad en la cual estos Compañeros siguieron al Santo Profeta (sa)? Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) ha escrito algunos detalles sobre la batalla de Hamraa-ul-Asad, que fue una expedición que tuvo lugar mientras los musulmanes regresaban de la batalla de Uhud.

Esta noche fue una noche de gran temor en Medina porque, aunque el ejército de los Quraish aparentemente se había ido a La Meca, se advirtió que este movimiento podría ser un complot para atrapar a los musulmanes que habían bajado la guardia (aunque habían triunfado en Uhud y parecía que se dirigían a La Meca, sin embargo, los musulmanes temían que esta fuera quizás la estrategia de los Quraish) y de repente volvieran a atacar a Medina. Por lo tanto, en esta noche se hizo un arreglo para la seguridad en Medina (por razones de seguridad debido a esta preocupación) y los Compañeros, particularmente, hicieron guardia durante toda la noche en la residencia del Santo Profeta (sa). A la mañana siguiente se descubrió que esta preocupación no fue una mera especulación, porque antes de la oración de Fallr, el Santo Profeta (sa) recibió la noticia de que el ejército de los Quraish se había situado a unas pocas millas de Medina y un acalorado debate estaba teniendo lugar entre los jefes de La Meca: “haciendo uso de esta victoria, ¿por qué no atacar Medina?”. Algunos de los Quraish se estaban burlando unos de otros diciendo:

“No matasteis a Muḥammad [sa], ni tomasteis a las mujeres musulmanas como esclavas, ni tomasteis sus riquezas y posesiones; más bien, cuando ganasteis dominio sobre ellos y obtuvisteis la oportunidad de destruirlos por completo, simplemente los dejasteis y regresasteis, para que pudieran reagruparse de nuevo. Todavía hay tiempo, volvamos y ataquemos a Medina y desarraiguemos a los musulmanes de una vez por todas”.

En contraste con esto, otros argumentaban:

“Habéis conseguido la victoria. Considerad esto como una buena fortuna y regresad a La Meca, no sea que perdamos esta reputación también, y esta victoria se convierta en derrota. Ahora si volvéis y atacáis Medina, los musulmanes ciertamente lucharán con todas sus fuerzas, y los que no participaron en Uḥud acudirán también al campo de batalla”. En última instancia, sin embargo, la opinión de los apasionados prevaleció y los Quraish se prepararon para volver a Medina.

Cuando el Santo Profeta (sa) fue informado de estos eventos, anunció inmediatamente que los musulmanes deberían prepararse, pero junto con esto también ordenó que a excepción de aquellas personas que habían participado en Uḥud, nadie más debía salir con ellos. Como tal, los guerreros de Uḥud, la mayoría de los cuales resultaron heridos, ataron sus heridas y acompañaron a su maestro. Está escrito que en esta ocasión, los musulmanes partieron con tanta alegría y celo, como si fueran un ejército triunfante que se lanzaba en busca del enemigo. Después de recorrer una distancia de ocho millas, el Santo Profeta (sa) llegó a Hamra-ul-Asad, donde los cadáveres de dos musulmanes se encontraban tendidos en la llanura. Tras una mayor investigación, se descubrió que estos eran los dos espías a quienes el Santo Profeta (sa) había enviado a los pasos de los Quraish. Al encontrar una oportunidad, los Quraish los habían ejecutado. El Santo Profeta (sa) instruyó que solo se cavara una tumba y que los dos mártires fueran enterrados juntos. Ahora que era por la tarde, el Santo Profeta (sa) dio instrucciones para que se estableciera el campamento en ese mismo lugar. Además ordenó que el fuego se encendiera en diferentes lugares por toda la llanura. Como tal, en poco tiempo se encendieron 500 fuegos en la llanura de Hamra-ul-Asad, lo que causó un gran asombro en el corazón de cualquier espectador desde lejos (para que la gente que pasara creyera que era un vasto ejército que había establecido campamentos en diferentes lugares). Probablemente, en ese momento, un jefe idólatra de la tribu de Juza’ah llamado Ma’bad se presentó ante el Santo Profeta (sa) y ofreció sus condolencias por aquellos que habían caído en Uḥud, después de lo cual continuó su camino. Al día siguiente, cuando llegó a Rauḥa’ (este es un lugar que está situado aproximadamente a 40 millas de Medina) he aquí que encontró al ejército de los Quraish acampados allí y que los preparativos estaban en marcha para volver a Medina. Ma’bad fue a Abū Sufyan a la vez y dijo:

“¿Qué vais a hacer? Por Dios, acabo de dejar atrás al ejército de Muhammad [sa] en Hamra-ul-Asad, y nunca antes había visto un ejército tan asombroso. Están tan apasionados por la derrota en Uḥud que os reducirán a cenizas a primera vista.”

Abū Sufyan y sus seguidores quedaron tan impresionados por estos comentarios de Ma’bad, que abandonaron la idea de regresar a Medina y se apresuraron a La Meca de inmediato. Cuando el Santo Profeta (sa) recibió noticias de que el ejército de los Quraish había huido de esta manera, agradeció a Dios y dijo: “Este es el temor de Dios, que Él ha insertado en los corazones de los incrédulos.”

Después de esto, el Santo Profeta (sa) permaneció en Hamra-ul-Asad durante otros dos o tres días, y después de cinco días de ausencia, regresó a Medina. (Sirat Khatamun-Nabiyyin, Hazrat Mirza Bashir Ahmadra, pp. 504-505) (Lughat-ul-Hadith, Vol. 2, p. 149)

El siguiente Compañero que mencionaré es Hazrat Utbah bin Rabiya (ra). Hay diferentes opiniones según los historiadores en relación a qué tribu pertenecía Hazrat Utbah (ra). Según Ibn Ishaq, Hazrat Utbah bin Rabiya era un confederado de la tribu Banu Lozaan y pertenecía a la tribu Bahra. Sin embargo, según algunos otros historiadores, él era un confederado de la tribu Aus. En cualquier caso, tuvo el honor de participar en las batallas de Badr y Uhud. Al-lama ibn Hayar Al-Asqalani declara que el nombre Utbah bin Rabiya se encuentra entre los nombres de aquellos Amires [líderes] que se reunieron para la batalla de Yarmuk. Afirma que según él, Utbah bin Rabiya se refería a ese mismo Compañero. (Al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, p. 469, Al-Ansar wa man ma’ahum, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2001) (Al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 284, Utbah bin Rabee’ah bin Khalid, Dar-Ihyaa al-Turath al-Arabi, Beirut, Lebanon, 1996) (Al-Isaba Fi Tamyeez Al-Sahaba, Vol. 4, p. 360, Utbah bin Rabee’ah bin Khalid, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2005)

A continuación relataré los detalles de la Batalla de Yarmuk. Al regresar a Medina del Hall en el 12 d. H., Hazrat Abu Bakr (ra) envió tropas musulmanas a Siria a principios del 13 d. H. Hazrat Amr bin Aas fue enviado a Palestina y, de forma similar, envió a Yazid bin Abu Sufyan, Hazrat Ubaidah bin Al-Yarah y Hazrat Sharabil bin Hasana a Tabukia a través de Alqan, al norte de Siria. Al principio, Hazrat Abu Bakr (ra) nombró a Jalid bin Sa´id como Amir, pero, más tarde, lo reemplazó por Yazid bin Sufyan. Partieron hacia Siria con un ejército de 7.000 hombres y los diferentes amires llevaron sus ejércitos hacia Siria. El propio Heraclio marchó hacia Homs y preparó un gran ejército de fuerzas bizantinas. Nombró a un líder para cada comandante musulmán. Al ver el tamaño de las fuerzas enemigas, el miedo se apoderó de algunos musulmanes que no eran fuertes en la fe, ya que el ejército musulmán contaba tan solo con 27.000 efectivos. Ante esto, Hazrat Amr bin Aas ordenó a todos a reunirse en un lugar porque, a pesar de ser pocos en número, sería más difícil para el enemigo vencerles.

A pesar de ser comparativamente pocos en número, si permanecían juntos, sería más difícil para el enemigo conseguir la victoria. Declaró que si permanecían en ejércitos separados, bajo el mando de los amires [líderes] designados, ninguno de ellos sería útil para los demás porque se había preparado un ejército enorme contra cada una de las pequeñas unidades del ejército musulmán. De este modo, se decidió que todos los ejércitos musulmanes se juntaran en Yarmuk. De hecho esta misma sugerencia fue enviada a los musulmanes por Hazrat Abu Bakr (ra). En ella se decía que debían convertirse en un ejército y luchar contra los enemigos. También les dijo: “Convertíos en ayudantes de Dios, porque Dios el Todopoderoso concede ayuda a quien la busca y destruye al que Le rechaza. El enemigo nunca podrá venceros por ser pocos.”

Hazrat Abu Bakr (ra) envió un mensaje diciendo:

“Aunque seáis pocos, si permanecéis leales y unidos, nunca seréis derrotados porque estáis luchando por la causa de Dios el Todopoderoso”. Continúo diciendo: “si diez mil – o incluso más – partidarios del mal se levantaran contra vosotros, ciertamente, serán vencidos. No os preocupéis por ser menos que ellos, porque si sois diez mil o incluso más, y vuestros oponentes incitan lo malo y son malhechores, en verdad serán derrotados. Por lo tanto, protegeros contra los pecados, purificaros, permaneced unidos y luchar juntos en Yarmuk. Cada líder debe ofrecer las oraciones con su infantería”

Los musulmanes rodearon al ejército bizantino desde el Safar 13 de la Hillra hasta Rabi´ul Zani, pero no tuvieron éxito. Hazrat Abu Bakr (ra) entonces ordenó a Hazrat Jalid bin Walid (ra) que fuera a Yarmuk desde Iráq como refuerzo. Hazrat Jalid bin Walid (ra) era el gobernador de Iraq en ese momento. Antes de su llegada, todos los comandantes se encontraban luchando en frentes separados junto a sus respectivos batallones. A su llegada, Hazrat Jalid (ra) aconsejó a los musulmanes que eligieran un amir [líder] para dirigirles. Posteriormente, todos le eligieron a él. Se cree que el número total de soldados del ejército bizantino era entre 200.000 y 240.000 mientras que el ejército musulmán tenía entre 37.000 a 46.000 hombres. En comparación, el tamaño del ejército musulmán era casi una quinta parte del ejército enemigo. La condición del ejército bizantino era tal que los pies de 80.000 de sus soldados fueron engrilletados y 40.000 estaban encadenados juntos. Esto se hizo para que no pudieran regresar y para que no tuvieran otra opción que luchar o morir luchando.

Un total de 120.000 hombres fueron encadenados para que no pudieran hacer nada más que luchar y morir en el campo de batalla. Cuarenta mil fueron atados unos con otros con sus turbantes. Además de esto, había 80.000 jinetes y 80.000 soldados a pie. Varios sacerdotes había viajado con el ejército para incitarles a luchar. Fue en esta batalla donde Hazrat Abu Bakr (ra) cayó enfermo en Yamadi Al-Ulaa y falleció en Yamadi Al-Ujra. “Todos pertenecemos a Al-lah y a Él volveremos”. Hazrat Jalid (ra) dividió al ejército musulmán en grupos de 36 a 40 hombres, pero todos luchaban bajo un comandante. Hazrat ´Utba bin Rabiya fue el líder de uno de esos grupos.

Hazrat Jalid (ra) se dio cuenta que el ejército musulmán era menos numeroso, sin embargo, debido a esta estrategia, al enemigo le parecería que el ejército musulmán era mayor. El prestigio de este ejército musulmán se puede medir porque entre sus filas 1,000 hombres habían visto físicamente el bendito semblante del Santo Profeta (sa), 100 de los Compañeros habían participado en la Batalla de Badr junto al Santo Profeta (sa). Una brutal y encarnizada batalla se produjo entre los dos ejércitos. Durante este tiempo, un emisario de Medina llegó con ciertas noticias. Los caballeros le detuvieron, pero él dijo que todo estaba en orden. Sin embargo, la realidad es que traía la noticia del fallecimiento de Hazrat Abu Bakr (ra). El emisario llegó junto Hazrat Jalid (ra) y le notificó discretamente el fallecimiento de Hazrat Abu Bakr (ra) y también le informó que no dijera a los soldados nada al respecto. Hazrat Jalid bin Walid cogió la carta y la guardó en su aljaba, porque temía que si las noticias se extendían en el ejército, causaría disturbios y los musulmanes no podrían entablar la batalla. Sin embargo, los musulmanes permanecieron firmes y lucharon valientemente hasta la noche, momento en que el ejército bizantino comenzó a huir.

En esta batalla, más de 100.000 soldados bizantinos murieron y los musulmanes tuvieron 3.000 bajas. Entre los mártires encontramos a Hazrat Ikramah bin Abu Yahl. En ese momento, el emperador de Bizancio permanecía en Homs. Tan pronto como se enteró de la derrota, huyó de allí de inmediato. Después de la victoria de Yarmuk, el ejército musulmán se extendió rápidamente por toda Siria, Canisarein, Antakya, Yuma, Sarmir, Tezein, Korus, Tal A´zaz, Zuluk y Raban entre otros lugares. (Tarikh al-Tabari, Vol. 4, pp. 53-63, Dar-ul-Fikr, Beirut, 2002) (Khulafa-e-Rashideen, Shah Ma‘een al-Deen Ahmad Nadwi, p. 126, Maktabah Rahmaniyyah, Lahore) (Al-kamal fi al-Tarikh, Vol. 2, p. 326, Sunnah 15, Dar-ul-Kitab al-Arabi, Beirut, 2012)

La mención de los Compañeros, acaba aquí por hoy, y, quizás se reanude después del Ramadán, si Dios quiere, ya que el Ramadán comenzará a partir de la próxima semana.

Después de las oraciones, dirigiré la oración fúnebre de la respetable Shahibzadi Begum Sabiha, que era la nieta materna de Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra), hijo del Mesías Prometido (as). Era la hija mayor de Hazrat Mirza Rashid Ahmad, quien era el hijo de Hazrat Musleh Maoud (ra) y Hazrat Umme Nasir (ra). Era la esposa de Sahibzada Ahmad Anwar Sb. Ella falleció el 30 de abril, a la edad de noventa años en el Instituto Tahir de Cardiología. Todos pertenecemos a Al-lah y a Él debemos retornar. Fue mi tía materna.

Hazrat Mirza Rashid Ahmad Sahib (ra) era el hijo de Hazrat Mirza Sultan Ahmad Sahib (ra) y, como se mencionó anteriormente, la fallecida era la hija de Amatul Salam Begum Sahiba (ra), hija de Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra).

La boda de Sabiha Sahiba – que tuvo lugar en Rabwah – fue la última boda dentro de la familia del Mesías Prometido (as) a la que Hazrat Amma Yaan (ra) asistió. Sabiha Sahiba era la hermana mayor de Hazrat Sayyeda Asifa Begum Sahiba, esposa de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh). Aparte de ella, hay otra hermana y tres hermanos.

La hermana de Sabiha Sahiba (la fallecida), Anisa Fauzia Sahiba escribe:

“Como era la hermana mayor, nuestros padres daban importancia a sus opiniones en todos los asuntos. Debido a su conocimiento e inteligencia, nuestros padres confiaban en ella, y a su vez, ella siempre devolvió esa confianza. Cuidó de sus hermanos menores e hizo todo lo posible para asegurarse de que tuviesen una buena educación”.

Ella también escribe:

“Cuando me llegó una propuesta de matrimonio con uno de los hijos de Hazrat Musleh Maud (ra), el mismo Hazrat Musleh Maud (ra) declaró: ‘es una buena familia. Dos de mis nueras pertenecen a esta familia.’”

Una de las nueras era la difunta de quien estoy hablando, y la otra era la esposa de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh). Hazrat Musleh Maud (ra) declaró:

“Ambas hermanas son mis nueras. Son muy cariñosas y se preocupan de mantener a la familia unida”.

El hijo de Sabiha Sahiba escribe:

“Mi madre era una persona muy sencilla que siempre cuidaba de los pobres y estaba dispuesta siempre a ayudar a los demás. En todo momento estaba preocupada por los necesitados, y mostraba una gran compasión por los pobres. Era amiga de los indigentes, y cuando escuchaba los problemas que padecían los necesitados, sus ojos se llenaban de lágrimas. Los ayudaba lo mejor que podía”.

Estas eran sus cualidades, sin exageración alguna. También mostraba una gran amabilidad hacia todos los que trabajaban para ella. Una de las hijas de Sabiha Sahiba escribe diciendo que trataba a sus empleados como a sus propios hijos. Cuando una de sus empleadas se disponía a contraer matrimonio, ella le pedía que preparara su Yaheiz [dote] de la manera en que ella lo había dispuesto para sus propias hijas. Así pues, preparaba su Yaheiz tal como lo proponía.

Le sobreviven tres hijas y un hijo. Ella también era Musia [miembro de la institución de Al-Wassiyiat] y, tras su funeral, ayer, fue enterrada en el Bahishti Maqbarah. ¡Que Dios Todopoderoso haga posible que sus hijos continúen sus obras piadosas, y vivan felices entre ellos! Y que siempre permanezcan unidos a la Yamaat y el Jilafat.