Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) – Hazrat Ali (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa) – Hazrat Ali (ra)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del Viernes del 18.12.20, pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad, (Tilford, Surrey), Reino Unido                    

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awwuz y el Sura al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

He estado relatando episodios de la vida de Hazrat ‘Ali (ra).

El servicio prestado por Hazrat ‘Ali (ra) al Santo Profeta (sa) durante su enfermedad final ha sido mencionado en una narración en Bujari de la siguiente manera:

Ubaidul’lah bin ‘Abdil’lah relata que Hazrat ‘Aisha (ra) solía decir: “cuando el Santo Profeta (sa) cayó enfermo y se intensificó su dolencia, pidió permiso a sus esposas para que pudieran cuidarlo en mi casa. En consecuencia, ellas le dieron permiso. A continuación, salió de la casa ayudado por dos hombres, mientras sus pies dejaban un rastro en el suelo. Iba apoyado en Hazrat Abbas (ra) y otra persona”. En otras palabras, en ese momento él se encontraba en la casa de Hazrat ‘Aisha (ra) y luego salió de su casa con el apoyo de dos hombres para ir a la mezquita. Ubaidul’lah narra que mencionó lo que Hazrat ‘Aisha (ra) le había contado a Hazrat Ibn ‘Abbas, sobre si sabía quiénes eran los individuos que había mencionado Hazrat ‘Aisha (ra). Ubaidul’lah respondió negativamente y Hazrat Ibn Abbas (ra) declaró que ella había mencionado a Hazrat Abbas (ra);  el otro individuo, de quien no dijo su nombre, era Hazrat ‘Ali bin Abi Talib (ra).

Hazrat ‘Abdul’lah bin Abbas (ra) relata que en una ocasión, Hazrat ‘Ali bin Abi Talib (ra) salía de la casa en la que se alojaba el Santo Profeta (sa) durante su última enfermedad, antes de su fallecimiento. La gente le preguntó: “¡oh Abul Hasan! ¿Cómo está de salud del Santo Profeta (sa) esta mañana?”. Hazrat Ali (ra) respondió: “Alhamdulil’lah [todas las alabanzas pertenecen a Dios], se siente mejor esta mañana”. Ante esto, Hazrat ‘Abbas bin ‘Abd-il-Muttalib tomó la mano de Hazrat ‘Ali (ra) y dijo: “¡por ​​Dios! Estarás bajo la tutela de otra persona dentro de tres días porque, por Al’lah, veo sé que el Santo Profeta (sa) pronto fallecerá debido a esta enfermedad. Debido a mi experiencia, puedo saber cuándo la gente de Banu ‘Abd-il-Muttalib está cerca de su muerte simplemente observando el estado de sus rostros. Ven, vayamos al Santo Profeta (sa) y preguntémosle a quién se le confiará este asunto ahora (es decir, el Jalifato), y si se trata de alguien de entre nosotros o se conceda a alguien que no sea nosotros. En cualquier caso es mejor que lo sepamos y que el Santo Profeta (sa) nos deje alguna guía en relación a ello”.

Hazrat ‘Ali (ra) respondió: “¡por ​​Dios! Si le preguntamos al Santo Profeta (sa) y él no nos concede este honor, la gente tampoco nos lo concederá tras su fallecimiento. ¡Por Dios! Ciertamente no le preguntaré al Santo Profeta (sa) en relación con esto”. Esta narración también ha sido tomada de Bujari.

Las palabras árabes que se mencionan en la narración de Bujari son las siguientes: ¡por Dios! En tres días estarás bajo la tutela de otra persona].

En relación a esto, Hazrat Syed Waliul’lah Shah Sahib ha agregado la siguiente nota en su libro:

De hecho, decir que “caerá bajo la tutela de otra persona después de la muerte” del Santo Profeta (sa) se ha utilizado como una expresión indirecta de que el Santo Profeta (sa) fallecería tres días después.

Hazrat Amir relata que, después del fallecimiento del Santo Profeta (sa), Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat Fazl (ra) y Hazrat Usama bin Zaid (ra) lavaron el cuerpo del Santo Profeta (sa) y ellos mismos bajaron el bendito cuerpo del Santo Profeta (sa) a la tumba. En otra narración se menciona que Hazrat ‘Abd-ur Rahman bin Auf (ra) también era una de esas personas.

Hay varias narraciones en relación a Hazrat ‘Ali (ra) y el juramento de iniciación [baiat] a Hazrat Abu Bakr (ra). La razón es que, según algunos relatos, Hazrat ‘Ali (ra) no lo prometió de inmediato y de todo corazón su lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra),  si bien otros afirman lo contrario. Sin embargo, Hazrat Abu Sa’eed Judri relata que, cuando los Emigrantes y los Ansar prometieron su lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra), él se subió al púlpito y miró a la gente, pero no encontró a Hazrat ‘Ali (ra) entre ellos. Hazrat Abu Bakr (ra) luego preguntó acerca de Hazrat ‘Ali (ra). Algunos hombres de Ansar salieron a buscarlo y trajeron a Hazrat ‘Ali (ra) con ellos. Dirigiéndose a Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: “¡oh sobrino paterno del Santo Profeta (sa) y su yerno! ¿Deseas destruir la fuerza de los musulmanes?”. Hazrat ‘Ali (ra) respondió: “¡oh Jalifa del Mensajero de Dios (sa)! No me reprendas por esto”. A continuación, hizo su juramento iniciación a Hazrat Abu Bakr (ra).

Se menciona en Tarikh al-Tabari que Habib bin Abi Thabit relata que Hazrat ‘Ali (ra) estaba en su casa cuando un individuo se le acercó y le informó que Hazrat Abu Bakr (ra) estaba presente para tomar la juramento de iniciación [bai’at]. Hazrat ‘Ali (ra) vestía una prenda superior suelta en ese momento. Inmediatamente salió de la casa, pero no llevaba ninguna prenda para cubrir la parte inferior de su cuerpo, ni su capa, por temor a ir con retraso. Entonces, juró lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra) y se sentó a su lado. Después de esto, fueron a por su ropa y se vistió, y luego permaneció sentado en compañía de Hazrat Abu Bakr (ra). ‘Allama Ibn Kazir dice que Hazrat ‘Ali (ra) juró lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra) al día siguiente, o el segundo día después de la muerte del Santo Profeta (sa). De hecho, esto es lo cierto, ya que Hazrat ‘Ali (ra) nunca detuvo su apoyo a Hazrat Abu Bakr (ra), ni dejó de ofrecer su oración detrás de Hazrat Abu Bakr (ra).

Con respecto a Hazrat ‘Ali (ra), el Mesías Prometido (as) afirma:

“Hazrat ‘Ali (ra) inicialmente se abstuvo de tomar el bai’at de Hazrat Abu Bakr (ra),  pero al llegar a casa, solo Dios sabe qué pensamiento cruzó por su mente, ya que inmediatamente se fue sin ni siquiera ponerse el turbante y simplemente se cubrió la cabeza con una gorra y vino a realizar el bai’at. Fue más tarde cuando pidió que le trajeran el turbante. Parece que consideró que esto era un pecado grave, razón por la que se fue con tanta prisa que no se puso siquiera el turbante, es decir, no se vistió completamente y se fue de inmediato”.

En otras narraciones, se menciona que Hazrat ‘Ali (ra) no realizó el bai’at de Hazrat Abu Bakr (ra) hasta después del fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra). Por ejemplo, en la narración de Bujari se afirma que Hazrat ‘Ali (ra) no realizó el bai’at hasta después del fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra); no obstante, muchos ulema [eruditos islámicos] han expresado diferentes opiniones sobre esta narración. El Imam Bayhaqi, en Sunan Al-Kubra, ha dado su opinión sobre la narración del Imam Shahaab-ul-Din Zuhri en la que afirma que Hazrat ‘Ali (ra) no realizó el bai’at de Hazrat Abu Bakr (ra) hasta después del fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra). De ello se traduce que la narración del Imam Zuhri en la que afirma que Hazrat ‘Ali (ra) no realizó el bai’at de Hazrat Abu Bakr (ra)  hasta después del fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra) es munqati [la cadena de narradores es incompleta]. Por otro lado, la narración de Hazrat Abu Saeed Judri se acerca más a la verdad cuando afirma que Hazrat ‘Ali (ra) realizó el bai’at de la mano de Hazrat Abu Bakr, tras realizar el bai’at inicial en Thaqif.  Otros eruditos han tratado de reconciliar estas dos narraciones afirmando que el segundo bai’at [o sea, después del fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra)] fue una promesa de re-afirmación. Quizás estos estudiosos pensaron que, dado que esta narración ha sido registrada en un libro auténtico como Bujari y por lo tanto debe tener algún significado, era necesario darle un nombre particular a esta segunda promesa. Pero no es el caso que todas las narraciones en Bujari son completamente precisas.

Por ejemplo, Dr. ‘Ali Muhammad Salabi en su libro, Sirat-ul-Momineen, ‘Ali bin Abi Talib Shakhsiyyatuhu Wa Atharahu escribe que, según Allama Ibn Kathir y muchos otros eruditos, Hazrat ‘Ali (ra) realizó una vez el bai’at y reafirmó su promesa de lealtad tras el fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra). Por consiguiente, este bai’at se denominó “el juramento de re-afirmación”. Hazrat ‘Ali (ra) había tomado inicialmente el bai’at, pero después del fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra), reafirmó una vez más su juramento de iniciación. Allama Ibn Kathir escribe que, tras el fallecimiento de Hazrat Fátimah (ra), Hazrat ‘Ali (ra) decidió prometer una vez más su lealtad de la mano de Hazrat Abu Bakr (ra).

El Mesías Prometido (as) afirma en su libro, Sirr-ul-Jilafah, libro escrito originalmente en árabe y cuya traducción al urdu es la siguiente:

“Incluso si asumimos que la persona más sincera” … o sea, Hazrat Abu Bakr (ra), en relación a estas personas que hacen acusaciones y afirman que Hazrat ‘Ali (ra) debería haber sido Jalifa primero… Aclarando este asunto, el Mesías Prometido (as) afirma:

“Si asumimos que la persona más veraz [o sea, Hazrat Abu Bakr (ra)] fue uno de los que priorizó el placer de este mundo y sus tentaciones, y que usurpó el derecho de otro, entonces nos vemos obligados a admitir que ‘Ali, el León de Dios, era un hipócrita (Dios nos perdone), no dejó de lado sus deseos mundanos y se dedicó por completo a Dios; y que estaba seducido por el mundo y deseoso de sus atracciones y encantos. Como no se apartó de ‘los apóstatas y los incrédulos’ [estas son las duras palabras que dicen con respecto a Hazrat Abu Bakr (ra), por ejemplo, que era un incrédulo)], sino que adoptó la hipocresía y eligió taqiyya durante aproximadamente 30 años.

Si a los ojos de Hazrat ‘Ali (que Dios Altísimo esté complacido con él), Al-Siddiq Akbar [es decir, Hazrat Abu Bakr (ra)] era un incrédulo y había usurpado su derecho, entonces ¿por qué accedió a jurarle lealtad? ¿Por qué no emigró de la tierra de la opresión, la tribulación y la apostasía? ¿No era la tierra de Dios lo suficientemente vasta para que emigrara como han hecho los justos?  Mirad el ejemplo de Abraham (as), quien cumplió los mandamientos y lo poderoso que fue al dar testimonio de la verdad. Cuando vio que su padre había errado y se había descarriado, y su pueblo adoraba a los ídolos en lugar del Señor Supremo, se apartó de ellos. No tuvo miedo ni le importaron las consecuencias. Fue arrojado al fuego y, sin embargo, no decidió ocultar su fe por miedo a los malhechores. Este es el camino de los justos. Ellos no temen a las espadas y consideran que taqiyya (ocultar lo que uno cree y expresar lo opuesto) es un pecado grave y un acto inmoral e injusto; e incluso si cometieran tan solo un ápice de un acto tan despreciable, se volverían a Dios en busca de Su perdón.

Estamos asombrados de cómo ‘Ali, que Dios esté complacido con él, juró lealtad a Al-Siddiq y Al-Faruq [es decir, Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat ‘Umar (ra)] a pesar de saber que habían renunciado al Islam y usurpado los derechos de otros. Además, si él [(o sea, Hazrat ‘Ali (ra)] estaba al tanto de su supuesta “corrupción, incredulidad y apostasía”, ¿por qué siguió viviendo entre ellos durante toda su vida y los siguió con sinceridad y devoción? Y no se cansó, ni mostró ningún resentimiento, ni permitió que ninguna otra razón se convirtiera en un obstáculo sobre esto o en su alto nivel de rectitud. Además, no había nada que lo detuviera y tampoco estaba prisionero para no poder ir a las otras tribus árabes. Por tanto, en tal caso, hubiera sido su deber emigrar a alguna otra parte de Arabia, al este o al oeste”.

Si las circunstancias se habían vuelto tan espantosas, nada impedía que Hazrat ‘Ali (ra) emigrara. El Mesías Prometido (as) afirma que no solo debería haber emigrado, sino que además incitó a otros a luchar contra ellos porque se habían convertido en apóstatas e incrédulos. El Mesías Prometido (as) continúa: “Debería haberse ido para instar a la gente a luchar e incitar a los beduinos a la batalla. Debería haberlos despertado con sus elocuentes palabras y luego luchar contra los apóstatas rebeldes”.

El Mesías Prometido (as) sigue diciendo:

“Cerca de cien mil beduinos se unieron a Musailamah Kazzab. No obstante, ‘Ali (ra) merecía más este apoyo que nadie. Por consiguiente, ¿sobre qué base siguió a los incrédulos (es decir, los tres primeros Jalifas contra quienes estas personas dirigen la acusación de que eran incrédulos) y por qué les mostró su lealtad?  Si fue nombrado líder, ¿por qué se quedó sentado de brazos cruzados como los indolentes y no se levantó como los que luchan por la causa de Al’lah? ¿Qué le había impedido enfrentarse a ellos si había visto los signos de su honor y alto rango por parte de Al’lah? ¿Por qué no avanzó a la guerra en apoyo de la verdad y para llamar a otros a esta misión? ¿No era él el más elocuente entre la gente, el más articulado en el habla y el que podía dar vida a través de sus palabras? Así pues, podría haber reunido a la gente a su alrededor en una hora o incluso menos debido a la fuerza de su discurso y oratoria, lo que habría afectado y atraído a los oyentes. Si la gente pudiera reunirse alrededor de un impostor y un mentiroso [es decir, Musailamah Kazzab], ¿cómo es que el León de Al’lah no pudo hacer lo mismo mientras era apoyado por Al’lah y era el amado del Señor de todos los Mundos?

Por encima de todo, lo más extraño es que Hazrat ‘Ali (ra) no solo prometió lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat ‘Umar (ra) [Sheikhain], sino que además ofreció cada salat detrás de ellos y nunca se perdió una sola oración o apartarse como los que albergan dudas. También participó con ellos en consultas mutuas y creyó en sus proclamas. Les ayudó en todos los asuntos con todo su esfuerzo y capacidad y no fue de los que se quedaron atrás. Por lo tanto, reflexionad cuidadosamente, ¿es así como se comporta un oprimido? Mirad cómo siguió a los llamados ‘mentirosos’, a pesar de conocer sus mentiras y calumnias, como si la verdad y la falsedad fueran lo mismo para él. ¿No sabíais que quien confía en El Poderoso, nunca elige el camino de la hipocresía, aunque sea arrojado al fuego? De hecho, no abandonan la verdad incluso si al defenderla son arrojados a la ruina y la destrucción”.

Así, el Mesías Prometido (as) ha explicado claramente que Hazrat ‘Ali (ra) nunca se opuso a ninguno de los Jalifas antes que él, de hecho, les prometió su lealtad. Y aquellos que afirman que Hazrat ‘Ali (ra) no prometió lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra), le hacen un flaco favor al honor de Hazrat ‘Ali (ra) en lugar de honrar su estatus.

¿Qué servicios prestó Hazrat ‘Ali (ra) durante la era de los tres Jalifas antes que él? Después del fallecimiento del Santo Profeta (sa), muchas de las tribus árabes se volvieron apóstatas y los hipócritas de Medina también comenzaron a oponerse abiertamente. Muchas personas de Banu Hanifah y Yamamah se unieron a Musailamah Kazzab, mientras que muchas otras de Banu Asad, Ta y varias otras tribus se unieron a Tulaiha Asadi. Al igual que Musailamah Kazzab, Tulaiha Asadi se declaró profeta. El desorden se generalizó y la situación se volvió cada vez más grave. En tales circunstancias, Hazrat Abu Bakr (ra) envió un ejército bajo el mando de Hazrat Usama y, por lo tanto, quedaron muy pocas personas con él. Posteriormente, muchos de los beduinos pensaron en capturar Medina y comenzaron a planear un ataque. Hazrat Abu Bakr (ra) nombró guardias en las distintas entradas a Medina, quienes, junto con sus hombres, vigilarían Medina por la noche. Entre los que fueron asignados para supervisar a estos guardias estaban Hazrat ‘Ali bin Abu Talib (ra), Zubair bin al-Awwam, Talha bin ‘Abdul’lah, Sa’d bin Abu Waqas, ‘Abdur Rahman bin Auf y ‘Abdul’lah bin Masud. Por tanto, incluso durante este tiempo, se nombró a Hazrat ‘Ali (ra) para supervisar esta sección del ejército al que se le asignó el deber de vigilar Medina.

Cuando se difundió la noticia del fallecimiento del Santo Profeta (sa), muchas de las tribus árabes se volvieron apóstatas y se negaron a pagar el Zakat. Hazrat Abu Bakr (ra) decidió luchar contra ellos. Urwah relata que Hazrat Abu Bakr (ra) se llevó a los Muhayirin y a los Ansar con él y abandonó Medina. Cuando llegó a un lago que estaba situado frente a la zona montañosa de Nayd, los beduinos habían huido de allí junto con sus familias. En realidad, no habían caído por completo en la apostasía, sino que aun afirmaban ser musulmanes pero se negaron a pagar el Zakat. Por consiguiente, fue por esta razón que Hazrat Abu Bakr (ra) decidió luchar contra ellos y no porque se hubieran convertido en apóstatas. Cuando estos beduinos huyeron de allí, se sugirió a Hazrat Abu Bakr (ra) que regresara con las mujeres y los niños que habían quedado en Medina y nombrara a alguien como comandante del ejército en su lugar. Tras las insistentes sugerencias de otros, Hazrat Abu Bakr (ra) nombró a Hazrat Jalid bin Walid (ra) como comandante del ejército y le dijo: “si deseáis aceptar el Islam y pagar el Zakat, en otras palabras, prometed lealtad, entonces, si alguno de ellos desea regresar, puede hacerlo”. Después de esto, Hazrat Abu Bakr (ra) regresó a Medina.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) relata que:

“Está probado a partir de fuentes históricas que durante su era de Jalifato, Hazrat ‘Umar (ra) nombró en ciertas ocasiones a Hazrat ‘Ali (ra) como el Amir de Medina en su ausencia, cuando tenía que viajar a algún lugar. Por ejemplo, en Tarij al-Tabari declara que durante el incidente de Yisr, en el que el ejército musulmán sufrió un gran revés por parte de las fuerzas persas, Hazrat ‘Umar (ra) decidió consultar con varias personas si debería ir con el ejército musulmán a la región fronteriza de Irán. En esta ocasión, Hazrat ‘Umar (ra) nombró a Hazrat ‘Ali (ra) como gobernador de Medina”.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma además:

“Una de las derrotas más grandes y desgarradoras que enfrentaron los musulmanes fue durante la Batalla de Yisr. Se había enviado un ejército muy fuerte de musulmanes para luchar contra las fuerzas persas, que habían establecido sus trincheras en el lado opuesto del río y estaban sentadas a la espera. Cuando el ejército musulmán se acercó, atacaron a las fuerzas persas con gran intensidad y las atravesaron. Sin embargo, esta fue la táctica del comandante del ejército persa. Luego envió otro ejército desde el costado, que tomó el control del puente y a continuación lanzó un ataque contra el ejército musulmán. Los musulmanes planearon retroceder, pero notaron que el puente había sido tomado por el enemigo, se movieron ansiosamente hacia otro lado, pero sufrieron un feroz ataque del enemigo y muchos de los musulmanes no tuvieron más remedio que saltar al río y murieron. Esta fue una pérdida tan peligrosa sufrida por el ejército musulmán que su noticia dejó a Medina en estado de shock.

Hazrat ‘Umar (ra) reunió a la gente de Medina y declaró: “ahora no queda nada entre Irán y Medina, pues Medina ha quedado completamente al descubierto y es posible que el enemigo llegue hasta aquí en cuestión de días. Por tanto, deseo ir yo mismo como comandante del ejército”. Todos estuvieron de acuerdo con esta sugerencia, aunque Hazrat ‘Ali (ra) declaró: “si, Dios no lo quiera, eres martirizado, la unidad de los musulmanes terminará y se dispersarán. Así pues, debes enviar a otra persona en tu lugar”. Sobre esto, Hazrat ‘Umar (ra) le escribió a Hazrat Sa’d (ra), quien en ese momento estaba enzarzado en una batalla contra los bizantinos y le dijo que debía enviar a cuanta gente pudiera, porque Medina había quedado completamente expuesta. Si el enemigo no era detenido de inmediato, eventualmente tomaría el control de Medina.

Cuando la rebelión y la disensión comenzaron durante el Jalifato de Hazrat ‘Uzmán, Hazrat ‘Ali (ra) le dio un consejo sincero para que fueran sofocadas. En una ocasión, Hazrat ‘Uzmán (ra) preguntó a Hazrat ‘Ali (ra) cuál era la verdadera razón de la revuelta y la rebelión, y también cómo se podía sofocar. Con la mayor sinceridad, Hazrat ‘Ali (ra) declaró abiertamente que todo el malestar y la confusión se debían a la deshonestidad y las injusticias cometidas por sus gobernadores. Hazrat ‘Uzmán (ra) declaró: “al elegir a mis gobernadores, busqué las mismas cualidades que tenía en cuenta Hazrat ‘Umar (ra), aunque no sé por qué hay una aversión general hacia ellos”.

Hazrat ‘Ali (ra) declaró: “esto es correcto, pero Hazrat ‘Umar (ra) mantuvo el veredicto final bajo su mando y fue tan firme en esto que hasta el camello más rebelde de toda Arabia hubiera gritado de angustia. (Es decir, él supervisaba los asuntos de forma estricta). En contraste, tú eres demasiado indulgente y tus gobernantes se aprovechan de tu indulgencia, y actúan como les place. Se aseguran de que usted permanezca desajeno de sus acciones. La gente piensa que los gobernadores simplemente están cumpliendo las órdenes emitidas por el Jalifa. Por esta razón, tu te has convertido en el foco de la reacción a estas injusticias cometidas por los gobernantes”.

Cuando los egipcios sitiaron la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra), actuaron tan severamente que cortaron todos los suministros de comida y bebida a su casa. Al enterarse Hazrat ‘Ali (ra) de esto, fue a los que pusieron el asedio y dijo: “la forma en que habéis asediado esta casa no sólo no es islámica, sino que también es inhumana. Cuando los incrédulos capturan a los musulmanes, ni siquiera ellos los privan de comida y bebida. ¿Qué daño les ha causado este hombre?”. O sea, con respecto a Hazrat ‘Uzmán (ra), Hazrat ‘Ali (ra) dijo: “¿qué daño les ha causado este hombre que lo están tratando de manera tan cruel?”. Los que pusieron el asedio no prestaron atención a la petición de Hazrat ‘Ali y se negaron rotundamente a aliviar la severidad del mismo. Hazrat ‘Ali (ra) se puso furioso y tirando su turbante, se fue, pues la gente había asediado por completo la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra) y cortado el suministro de agua.

Hazrat ‘Uzmán (ra) se asomó desde arriba y preguntó a la gente si ‘Ali (ra) estaba entre ellos? Ellos respondieron que no estaba. Hazrat ‘Uzmán (ra) entonces preguntó si Sa’d estaba presente? A lo que respondieron negativamente. Hazrat ‘Uzmán (ra) guardó silencio brevemente y luego dijo: “¿hay alguien entre ustedes que pueda entregar mi mensaje a ‘Ali (ra) de si puede traernos algo de agua”. Cuando Hazrat ‘Ali (ra) se enteró de esto, envió tres cántaras de agua a Hazrat ‘Uzmán (ra), pero los rebeldes las interceptaron y no les permitieron llegar a la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra). En el intento de entregar estas cántaras de agua, muchos esclavos de los Banu Hashim y Banu Umayyah fueron heridos. Finalmente, se las arreglaron para proveer a Hazrat ‘Uzmán (ra) con esta agua.

Cuando Hazrat ‘Ali (ra) supo que había un plan para asesinar a Hazrat ‘Uzmán (ra), ordenó a sus hijos, Imam Hasan (ra) e Imam Husain (ra), ir con sus espadas y hacer guardia en la puerta de Hazrat ‘Uzmán (ra). Les advirtió que ningún rebelde debería acercarse a ellos. Al ver esto, los rebeldes dispararon una ráfaga de flechas hacia la puerta de Hazrat ‘Uzmán (ra), e hirieron gravemente a Hazrat Hasan (ra) y a Muhammad bin Talha (ra). Durante este tiempo, Muhammad bin Abi Bakr y dos cómplices saltaron silenciosamente a la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra) desde el lado de la casa de un Compañero Ansari y luego martirizaron a Hazrat ‘Uzmán (ra). Cuando Hazrat ‘Ali (ra) oyó esta noticia, vino a ver por sí mismo y se enteró de que había sido martirizado. Luego le preguntó a sus hijos: “¿cómo pudo Hazrat ‘Uzmán (ra) ser martirizado mientras vosotros dos estábais de guardia?”. Sobre esto Hazrat ‘Ali (ra) abofeteó a Hazrat Hasan (ra), golpeó el pecho de Hazrat Husain (ra) y reprendió a Muhammad bin Talha y ‘Abdul’lah bin Zubair; y regresó a casa lleno de ira.

Shadad bin Aus narra: “en el ‘Día del Dar’ cuando el asedio de Hazrat ‘Uzmán (ra) se volvió severo (el ‘Día del Dar’ es el día en que los rebeldes rodearon la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra) y lo martirizaron sin piedad). Hazrat ‘Uzmán (ra) se asomó y dijo: “¡oh siervos de Al’lah!”.

El narrador afirma: “vi que Hazrat ‘Ali (ra) salía de su casa y llevaba el turbante del Santo Profeta (sa) y su espada. Por delante de él había un grupo de Muhayirin y Ansar (residentes de Medina/hombres mayor de 40 años) entre los que se encontraba Hazrat Hasan (ra) y Hazrat ‘Abdul’lah bin ‘Umar (ra). Atacaron a los rebeldes y se las arreglaron para alejarlos de allí. Luego entraron en la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra), después de lo cual Hazrat ‘Ali (ra) dijo: ‘¡oh Líder de los fieles! ¡Que la paz sea con usted! La fe se fortaleció y se elevó a alturas elevadas cuando el Santo Profeta (sa), junto con sus Compañeros (ra), luchó contra los que se oponían a él. ¡Por Dios! Veo que esta gente ciertamente te matará. Así pues, concédenos permiso para luchar contra ellos”.

Sobre esto Hazrat ‘Uzmán (ra) dijo: “quienquiera que crea en Al’lah y considere que tengo derecho sobre ellos, les imploro en nombre de Al’lah, que no derramen la sangre de nadie por mí, incluso la cantidad que se derrame en la práctica de llevar a cabo un baño de sangre, ni tampoco deben derramar su propia sangre por mí. Hazrat ‘Ali (ra) hizo entonces de nuevo la misma petición, pero Hazrat ‘Uzmán (ra) dio la misma respuesta que antes”.

El narrador sigue diciendo:

“Entonces vi a Hazrat ‘Ali (ra) salir de la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra) y dijo: ‘¡oh Al’lah! Eres testigo de que hemos agotado todos nuestros esfuerzos en esta causa’. Luego fue a Masyid Nabawi (Mezquita del Profeta) ya que era la hora de rezar. La gente le dijo a Hazrat ‘Ali (ra): ‘¡oh Abul Hasan! Adelántese y guíenos en la oración’. Hazrat ‘Ali (ra) declaró: ‘no puedo guiarles en la oración mientras el Imam esté bajo asedio. Ofreceré mis oraciones en solitario’. Así que ofreció sus oraciones por su cuenta y luego se fue. El hijo de Hazrat ‘Ali (ra) se acercó a él y le dijo: ‘¡oh padre mío! Por Dios, el enemigo ha atacado la casa de Hazrat ‘Uzmán (ra)’.

Hazrat ‘Ali (ra) dijo:

“Ciertamente, a Al’lah pertenecemos y a Él volveremos”. ¡Por Dios, lo matarán! La gente preguntó dónde estará Hazrat ‘Uzmán (ra), es decir, después de su martirio. Hazrat ‘Ali (ra) declaró: “juro por Dios que estará en el Paraíso”. La gente entonces preguntó: ‘¡oh Abul Hasan! ¿Dónde estará esa gente?’, o sea, los que martirizaron a Hazrat ‘Uzmán (ra). Hazrat ‘Ali (ra) respondió: ‘juro por Dios que estarán en el fuego del infierno’; y repitió esto tres veces.

Mencionando las condiciones en las que los rebeldes habían asediado Medina, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma:

Los egipcios fueron a Hazrat ‘Ali (ra). En ese momento estaba fuera de Medina y comandaba una parte de un ejército contra los rebeldes y se preparaba para aplastar la rebelión. Cuando llegaron a Hazrat ‘Ali (ra), dijeron: “debido a la mala administración de Hazrat ‘Uzmán (ra), ya no es apto para el puesto de Jalifa. Estamos aquí para deponerlo y esperamos que aceptes este cargo después de él”. Al escuchar estas palabras de los hipócritas, Hazrat ‘Ali (ra) respondió con el honor que le correspondía y por la fe que era propia de un hombre de su rango y eminencia, y los rechazó con todo vigor, diciendo: “toda persona justa sabe que el Santo Profeta (sa) habló de la gente que acampaba en Zul Marwah y Zu Jushub (los lugares donde acampaban los rebeldes) y los maldijo. Que Dios les arruine. Volved al lugar de donde habéis venido”. Al oír esto, dijeron: “muy bien, volveremos”; y así se fueron.

He hablado anteriormente y en detalle sobre el martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra) y la elección de Hazrat ‘Ali (ra) como Jalifa, pero también lo mencionaré brevemente aquí. Cuando Hazrat ‘Uzmán (ra) fue martirizado, todos se precipitaron hacia Hazrat ‘Ali (ra), entre los cuales estaban los Compañeros (ra) y otros. Proclamaron unánimemente que Hazrat ‘Ali (ra) era el “Líder de los Fieles”. Vinieron a la casa de Hazrat ‘Ali (ra) y quisieron hacer el bai’at. Le pidieron a Hazrat ‘Ali (ra) que extendiera su mano para el bai’at porque era el más digno. Hazrat ‘Ali (ra) respondió: “no es vuestra prerrogativa decidirlo, sino que es un asunto de los Compañeros de Badr. Así, el Jalifa será el que elijan los Compañeros de Badr”. Toda la gente se reunió en torno a Hazrat ‘Ali (ra) y dijo: “no vemos a nadie más digno que tú para este cargo. Por lo tanto, extiende tu mano para que podamos jurar lealtad”. Hazrat ‘Ali (ra) preguntó por el paradero de Talha (ra) y Zubair (ra). La primera persona que juró lealtad verbalmente fue Hazrat Talha (ra) y la primera persona que juró lealtad a manos de Hazrat ‘Ali (ra) fue Hazrat Sa’d (ra). Posteriormente, Hazrat ‘Ali (ra) se dirigió a la mezquita y se puso de pie en el púlpito. Hazrat Talha (ra) fue la primera persona en subir al púlpito y jurar lealtad a Hazrat ‘Ali (ra), seguida de Hazrat Zubair (ra) y los otros Compañeros (ra).

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) ha explicado los acontecimientos posteriores al martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra) de la siguiente manera:

Cuando Hazrat ‘Uzmán (ra) fue martirizado, los rebeldes saquearon la tesorería y anunciaron que quien los desafiara sería ejecutado. No se permitía a la gente congregarse en ningún sitio (no se permitía a la gente reunirse en grupos y se había impuesto una restricción similar a la Sección 144 que se impone hoy en día), y Medina estaba bajo completo asedio, sin que a nadie se le permitiera salir, (o similar a los toques de queda que se imponen hoy en día), hasta el punto de que se impidió a Hazrat ‘Ali (ra) -a quien los rebeldes decían amar- salir, mientras los rebeldes saqueaban Medina. Por otra parte, el corazón de piedra de los rebeldes era tal que no se detuvieron en el asesinato de un individuo piadoso como Hazrat ‘Uzmán (ra), a quien el Santo Profeta (sa) elogió enormemente, sino que fueron más allá de eso y durante tres o cuatro días impidieron incluso que el cuerpo de Hazrat ‘Uzmán (ra) fuera enterrado. Finalmente, algunos Compañeros (ra) salieron por la noche y lo enterraron en secreto. Junto con Hazrat ‘Uzmán (ra), algunos sirvientes también fueron martirizados. A ellos también se les impidió ser enterrados y sus cadáveres fueron dados a los perros para que se los comieran.

Habiendo perpetrado este acto contra Hazrat ‘Uzmán (ra) y sus sirvientes, los rebeldes concedieron un respiro al pueblo de Medina ya que no tenían ninguna disputa con ellos. En ese momento, los Compañeros (ra) comenzaron a abandonar Medina. Durante cinco días Medina permaneció sin gobernante. Los rebeldes deseaban nombrar a un Jalifa elegido por ellos para que cumpliera sus exigencias. Sin embargo, nadie de entre los Compañeros (ra) del Santo Profeta (sa) podía imaginar convertirse en el Jalifa de los que habían asesinado a Hazrat ‘Uzmán (ra). Los rebeldes fueron a Hazrat ‘Ali (ra), Talha (ra) y Zubair (ra) y les pidieron que se convirtieran en Jalifa, pero todos se negaron. Tras oír su negativa, los rebeldes sabían que mientras estas tres personas estuvieran vivas, los musulmanes jamás aceptarían a otro Jalifa por lo que decidieron recurrir a la coacción. Pensaron que si no se nombraba pronto a un Jalifa se enfrentarían a una gran oposición por parte de todo el mundo islámico.  Anunciaron que sería sensato elegir un Jalifa en el plazo de dos días, de lo contrario matarían a Hazrat ‘Ali (ra), a Talha (ra), a Zubair (ra) y todas las otras personas importantes. Ante esto, la gente de Medina temió que las personas que habían asesinado a Hazrat ‘Uzmán (ra) no escatimarían esfuerzos en maltratar a sus familias e hijos. Fueron a Hazrat ‘Ali (ra) y le suplicaron que se convirtiera en Jalifa. Él se negó y dijo: “si me convierto en Jalifa, todos asumirán que ordené matar a ‘Uzmán (ra), y no puedo soportar esa carga”. Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) también dieron la misma respuesta. Todos los Compañeros (ra) a los que se les pidió que se convirtieran en Jalifa, se negaron. Al final, todos acudieron de nuevo a Hazrat ‘Ali (ra) y le dijeron que debía asumir esa responsabilidad. Finalmente, aceptó con la condición de que todos se reunieran en la mezquita y le aceptaran.  Así pues, la gente se reunió en la mezquita y le juró lealtad a Hazrat ‘Ali (ra). No obstante, algunos se negaron a aceptar a cualquier Jalifa hasta que no fueran castigados los que asesinaron a Hazrat ‘Uzmán (ra), mientras que otros, aunque muy pocos en número, dijeron que no se debería elegir un Jalifa hasta que no se conociera la opinión de la gente fuera de Medina. Hazrat ‘Ali (ra) aceptó la propuesta de convertirse en Jalifa en estas circunstancias, pero los acontecimientos se desarrollaron tal como él temía y, la gente en todo el mundo islámico comenzó a alegar que Hazrat ‘Uzmán (ra) había sido asesinado por orden de Hazrat ‘Ali (ra).

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) escribe: si dejamos de lado todos los atributos y cualidades de Hazrat ‘Ali (ra), en mi opinión, aceptar el cargo de Jalifa en unos momentos tan críticos, fue un paso extremadamente valiente y denodado, y es digno de inmenso elogio y admiración. Por el bien del Islam, no se preocupó en absoluto de sí mismo, ni de su honor y, en cambio, asumió una carga de tal magnitud.

Luego, en relación a los  incidentes que siguieron al martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra), Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma:

Durante aproximadamente uno o dos días [después del martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra)] el pillaje y el saqueo estaba descontrolado. Sin embargo, cuando la exaltación de los rebeldes decreció, comenzaron a preocuparse por su destino y tuvieron miedo sobre lo que les podría pasar después. Por lo tanto, algunos pensaron que, dado que Hazrat Muawiyah era un gran hombre, seguramente buscaría la venganza [por el martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra)]. Así, salieron hacia Siria y al llegar allí, comenzaron a lamentarse por el martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra) y el hecho de que nadie buscaba la venganza por lo que habían hecho. Otros rebeldes corrieron hacia La Meca y se reunieron con Hazrat Zubair (ra) y Hazrat ‘Aisha (ra) y dijeron: “¡qué grave es que el Jalifa del Islam haya sido martirizado y que los musulmanes permanezcan callados!”. Luego hubo otros que corrieron hacia Hazrat ‘Ali (ra) y dijeron: “este es un momento de gran adversidad y tememos que el gobierno islámico pueda desmoronarse.  Por tanto, acepte nuestro juramento de lealtad para que se disipe el miedo de la gente y se pueda establecer la paz y la seguridad”. Los Compañeros (ra) que estaban presentes en Medina también aconsejaron unánimemente que lo mejor para Hazrat ‘Ali (ra) era asumir esta responsabilidad del Jalifato porque resultaría ser una fuente de grandes bendiciones y una forma de lograr el beneplácito de Dios. Al verse forzado por todas partes y, a pesar de negarse muchas veces, finalmente aceptó y acató esta responsabilidad. Después de esto, permitió que otros le juraran lealtad. No hay duda de que esta decisión tomada por Hazrat ‘Ali (ra) estuvo llena de sabiduría. Si no hubiera tomado el bai’at [juramento de lealtad] de los musulmanes, entonces el Islam habría sufrido un daño aún mayor que el que se produjo como resultado de la guerra entre él y Hazrat Mu’awiyah.

Esta fue la conclusión a la que llegó Hazrat Musleh Ma’ud (ra). Después dice:

“Es incorrecto decir que después de jurar lealtad a Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) rompieron sus juramentos. Algunos dicen que juraron lealtad a Hazrat ‘Ali (ra) con ligereza, pero eso no fue tan sencillo”.

Hazrat Musleh Ma’ud (ra) escribe en detalle y trata la idea de que fueron junto a Hazrat ‘Aisha (ra) después de romper su juramento y lucharon contra [Hazrat ‘Ali (ra)]; y nos dice:

“Esta idea es errónea y es una prueba de que se desconoce la historia. Esto no sucedió así. La historia da testimonio unánime al hecho de que Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) no juraron lealtad a Hazrat ‘Ali (ra) de forma voluntaria (ra), sino que se vieron obligados a hacerlo. Dos narradores en Tabari, llamados Muhammad y Talha, relatan que cuando Hazrat ‘Uzmán (ra) fue martirizado, la gente consultó entre sí y decidió que el próximo Jalifa debería ser designado rápidamente para que se  pudiera establecer la paz y evitar el caos. Finalmente, la gente acudió a Hazrat ‘Ali (ra) y le pidió que aceptara su promesa de lealtad. Hazrat ‘Ali (ra) les dijo: si me juráis lealtad, debéis serme obedientes en todo momento. Si estáis dispuesto a aceptar esto, entonces yo estoy dispuesto a aceptar vuestra promesa de lealtad. Si no, entonces debéis nombrar a otra persona como Jalifa y obedeceré al que lo sea; de hecho, seré más obediente al Jalifa que cualquiera de vosotros. Ellos dijeron que  estaban dispuestos a obedecerle. Hazrat ‘Ali (ra) dijo: pensadlo una vez más y consultarlo entre vosotros. Por lo tanto, lo consultaron y decidieron que si Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) juraban lealtad a Hazrat ‘Ali (ra), los demás también lo harían. Si ellos [Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra)] no lo hacían (ra), la paz no podría establecerse por completo. En consecuencia, Hakim bin Yabalah y algunos otros hombres fueron enviados a Hazrat Zubair (ra) y Malik Ashtar, y otros hombres fueron enviados a Hazrat Talha (ra). Ambos empuñaron sus espadas y les pidieron que juraran lealtad (lo que significa que desenvainaron sus espadas y se pararon ante ellos diciendo que debían jurar lealtad a Hazrat ‘Ali (ra), de lo contrario los atacarían). Así, Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) se vieron obligados a aceptar y después de esto, los dos grupos regresaron. Al día siguiente, Hazrat ‘Ali (ra) se subió al púlpito y dijo: ¡oh gente, ayer me enviaron un mensaje, al que respondí que debíais reflexionar sobre ello! ¿Lo habéis pensado? ¿Seguís dispuestos a aceptar lo que os dije ayer? Si es así, entonces recordad que siempre debéis obedecerme. Tras esto, volvieron a Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) y los trajeron a la fuerza. Se menciona claramente en la narración que cuando fueron a Hazrat Talha (ra) y le dijeron que debía jurar lealtad, él respondió:

Estoy siendo forzado a la juramento de lealtad, no lo estoy haciendo por propia voluntad. Del mismo modo, cuando una de las partes fue a Hazrat Zubair (ra) y le dijo que jurase lealtad, él respondió de la misma manera, diciendo: me estás obligando a jurar lealtad, no estoy jurando lealtad sinceramente.

De manera similar, ‘Abdur Rahman bin Yundub narra, según un relato de su padre que, después del martirio de Hazrat ‘Uzmán (ra), Ashtar fue a Talha (ra) y le dijo que jurara lealtad. Él respondió: “dame algo de tiempo, ya que deseo ver lo que otros deciden”. No obstante, Ashtar no aceptó esto y lo arrastró cruelmente por el suelo, como se arrastra una cabra y volvió con él.

Hazrat Musleh Mau’d (ra) afirma además:

“Cuando el Compañero del Santo Profeta (sa), Hazrat Talha (ra), se enfrentó a Hazrat ‘Ali (ra) debido a un conflicto mutuo y cuando se dio cuenta de que él mismo era culpable, abandonó el campo de batalla”. Ahora bien, este es el relato de cuando Hazrat Talha (ra) se enfrentó a Hazrat ‘Ali (ra) y no le prometió lealtad. Hazrat Musleh Mau`ud (ra) explica que, en verdad, fue a la batalla [contra Hazrat ‘Ali (ra)]; inicialmente se vio obligado a jurar lealtad, y luego fue a luchar contra él, lo que significa que se vio obligado a jurar lealtad y más tarde, cuando surgió la oportunidad, hubo una disputa que acabó en una batalla. Pero cuando más tarde se dio cuenta de que Hazrat ‘Ali (ra) estaba en lo cierto, abandonó el campo de batalla.

Sobre esto, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) escribe: volvía a casa cuando lo mató un desgraciado, que se consideraba ser del ejército de Hazrat ‘Ali (ra). Después, buscando una recompensa, fue a Hazrat ‘Ali (ra) y le dijo: “tengo buenas noticias para ti. He matado matado a tu enemigo Talha”. Hazrat ‘Ali (ra) respondió: “en nombre del Santo Profeta (sa) te doy la buena nueva del infierno. Escuché al Santo Profeta (sa) decir que Talha sería asesinado por una persona que está destinada al infierno”.

Con referencia al mismo incidente, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) afirma en otro lugar:

Hakim ha narrado que Thaur bin Majza le dijo: el día de la batalla de Yamal (el camello), pasé cerca de Hazrat Talha (ra ) cuando estaba a punto de fallecer (las heridas que le infligieron lo dejaron al borde de la muerte) y le preguntó de qué tribu era. Le informé que yo era de los hombres de Hazrat ‘Ali (ra).  Entonces Hazrat Talha (ra) dijo: “extiende tu mano para que pueda jurar lealtad [a Hazrat ‘Ali (ra)] en tu mano”. Por tanto, juró lealtad en mi mano y después falleció. Luego fui a Hazrat ‘Ali (ra) y le narré todo el incidente, y él dijo: “¡Dios es Grandísimo! Dios ha demostrado que las palabras del Santo Profeta (sa) son verdaderas. Dios Altísimo no quiso que Talha (ra) entrara en el Paraíso sin haberme jurado lealtad. Fue uno de los Ashra Mubasharah [diez Compañeros que recibieron las buenas nuevas del Paraíso]”.

Aunque inicialmente había jurado lealtad por compulsión, como dije previamente, antes de fallecer prometió lealtad de todo corazón. Era piadoso y virtuoso, y Dios Altísimo además le había prometido que entraría en el Paraíso; así pues, Dios Altísimo no quiso que su fin llegara en un momento en que él se encontrase fuera del refugio de lealtad al Jalifa. Así se le concedió una oportunidad y juró lealtad al Jalifato [de Hazrat ‘Ali (ra)]. Estos relatos continuarán y, si Dios quiere, seguiré hablando de ellos en el futuro.

Hoy, quisiera nuevamente hacer una petición un llamamiento  para hacer oraciones, tanto para los áhmadis de Argelia como Pakistán. ¡Que Dios Altísimo los mantenga a salvo! Las condiciones de los áhmadis en Argelia continúan empeorando. Hay un abogado del estado que continúa presentando cargos falsos contra los áhmadis. De manera similar, en Pakistán, los áhmadis se enfrentan a condiciones cada vez peores. Que Dios Altísimo castigue a aquellos que están creando estas dificultades o levantando varias formas de oposición, y que Él mejore rápidamente las condiciones de los áhmadis que están enfrentando dificultades y cree facilidades para ellos. Al mismo tiempo, añadiré que los áhmadis, especialmente en Pakistán, no se dedican a la oración como deberían. Deben rezar ahora más que nunca antes, para que Dios Altísimo los alivie de estas dificultades rápidamente y les dé facilidad, y les permita difundir libremente el verdadero mensaje del Islam no sólo en Pakistán sino en todos los rincones del mundo.

Después de las oraciones, dirigiré unas cuantas oraciones fúnebres en ausencia. El primero es del doctor Tahir Ahmad Sahib de Rabwah, que era hijo de Chaudhary Abdur Razzaq Shahid, el antiguo emir del distrito Nawab Shah. El difunto falleció el 4 de diciembre, a la edad de sesenta años debido a un infarto:

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y a Él volveremos!

Era un médico del gobierno. Sufrió su primer ataque cardíaco en 1995, pero a pesar de su mala salud, se trasladó a Mithi (Pakistán) para poder prestar servicios en el hospital Al-Mahdi, que depende de Waqf-e-Yadid. El doctor Sahib era especialista en oftalmología y atendía a los pacientes de la vista en el Hospital Al-Mahdi todas las tardes y los domingos; incluso pasaba su día libre en el Hospital Al-Mahdi. Participaba regularmente en campamentos médicos y a veces realizaba operaciones a lo largo del día. Era muy querido tanto por los ahmadíes como por los no áhmadis en Tharparkar; era muy querido por todos. Se sometió a una operación de corazón y cayó gravemente enfermo unas cuantas veces en sus últimos años; a pesar de ello, continuó su trabajo en Tharparkar. Sirvió a la comunidad de Mithi durante unos quince años; se preocupaba enormemente por los pobres, era hospitalario y tenía un profundo respeto por el Jalifato y el Nizam (organización y jerarquía) de la Comunidad. Por la gracia de Dios, se convirtió en musi durante su juventud. Estuvo al frente de la participación en todos los planes financieros de la Comunidad. Que Dios Altísimo conceda al difunto Su misericordia y perdón, y eleve su posición y permita a sus hijos seguir y continuar sus actos virtuosos.

El segundo funeral es el de Habibul’lah Mazhar Sahib, hijo de Chaudhary Alá Dittah Sahib. Habibul’lah Mazhar Sahib también fue encarcelado en el camino de Dios Falleció a la edad de 75 años el 24 de octubre.

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y a Él volveremos!

Su padre aceptó Ahmadiat y prestó el juramento de lealtad de la mano de Hazrat Jalifatul Masih II (ra). Chaudhary Habibul’lah Mazhar Sahib trabajó en diferentes funciones en los departamentos gubernamentales y se retiró como director de uno de ellos. Sus servicios a la Comunidad abarcan un período de más de 50 años, en el que se desempeñó como Qa’id Majlis, Za’im Ansarul’lah, Sadr Yama’at y también en otras funciones.

El primer caso de pena de muerte contra un áhmadi, en virtud de la ley de blasfemia 295, se presentó contra Chaudhary Habibul’lah Mazhar Sahib, el 29 de octubre de 1991 en la comisaría de policía de Shahdara. A este respecto, históricamente es el primer áhmadi que tiene el honor de soportar las dificultades de ser encarcelado por causa de Dios, en virtud de esta ley. Aunque el Tribunal de Sesión emitió el veredicto a su favor, tras la apelación de los oponentes en el Tribunal Superior, el Juez del Tribunal Superior, ‘Abdul Mayid, rechazó su fianza en este caso en virtud de la ley de blasfemia, e hizo todo lo posible para castigarlo. Los oponentes hicieron todos los esfuerzos posibles en ese tiempo. Distribuyeron panfletos en inglés y urdu, y usaron un lenguaje muy sucio contra él. Sin embargo, Chaudhary Habibul’lah Mazhar Sahib soportó las penurias de la prisión con gran coraje, valentía, mientras permanecía satisfecho con la voluntad de Dios. Entonces, en unos pocos meses Dios Altísimo trajo los medios para su liberación.

Era muy constante en rezar el Tahayud y las oraciones diarias. Continuó amonestando a sus hijos para que siguieran ofreciendo regularmente sus oraciones, hasta su último aliento.  Fue extremadamente hospitalario, comprensivo y humilde, y verdaderamente devoto de la institución de Jalifato. Escuchaba regularmente sermones y discursos. De hecho, él reunía a toda la familia para dejar lo que estuvieran haciendo, se sentaban y escuchaban el sermón cuando estaba siendo transmitido, y se aseguraba personalmente de que todos lo escucharan. Por la gracia de Dios era musi y había escrito su testamento a un 1/9.

Le sobreviven su esposa Ruqayyah Begum Sahiba, sus cinco hijos y una hija. Uno de sus hijos, Hasib Ahmad Sahib es un misionero y trabaja en el departamento de inglés de la Fundación Fazl-e-‘Umar. Que Dios conceda el perdón y la misericordia al difunto, y que permita a sus hijos continuar con sus buenas acciones.

El próximo funeral es el del Jalifa Bashirud-din Ahmad Sahib, que falleció a la edad de 86 años el 30 de noviembre.

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y a Él volveremos!

El difunto nació en la ciudad de Firozpur, India. Era el hijo del Dr. Jalifa Taqiyyud-din Sahib y el nieto del Dr. Jalifah Rashid-ud-din Sahib. El Dr. Jalifa Rashid-ud-din Sahib fue el padre de Hazrat Umm-e-Nasir, la primera esposa de Hazrat Jalifatul Masih II (ra). El Mesías Prometido (as) habló muy bien de los sacrificios financieros del Hazrat Dr. Jalifa Rashid-ud-din Sahib (ra), y el Jalifa Bashirud-din Ahmad Sahib era de su progenie.

Participaba en servir a la Comunidad  invitaba a los no áhmadis a su casa para predicarles. Vivió en diferentes lugares antes de emigrar a Suecia en 1998. En 1999, tuvo un infarto allí. Después de recuperar la salud, volvía a ocuparse de las actividades de la mezquita. Además, se desempeñó como el Secretario de Tabligh. Todos los años venía con su esposa e hijos para asistir a la Jalsa Reunión Anual del Reino Unido.

Le sobreviven su esposa, tres hijas y dos hijos. Su esposa es una mujer inglesa que se convirtió del cristianismo, y se viste muy modestamente, y observa muy bien el pardah (velo). Vive de forma muy sencilla y modesta, tiene un gran celo por aprender sobre su fe, y se esfuerza al máximo por actuar según la misma.

Que Dios Altísimo la incremente en su fe y creencia, y permita a los hijos de Jalifa Bashirud-din Ahmad Sahib continuar con sus buenas acciones. Que Dios Altísimo le conceda el perdón y la misericordia.

El próximo funeral es el de Amina Ahmad Sahiba, esposa del Jalifa Rafi-ud-din Ahmad Sahib. Falleció el 19 de octubre:

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y a Él volveremos!

El fallecido era de Guyana. Nació en 1940, en el seno de una familia musulmana, muy conocida y propietaria de un negocio. Aceptó a Ahmadiat durante sus estudios en Londres y en ese mismo período se casó con R.D. Ahmad Sahib, que era hijo del Dr. Jalifa Taqiyyud-din y de la progenie de Hazrat Jalifa Rashid-ud-din Ahmad Sahib.

Amina Ahmad Sahiba era una mujer compasiva, cuidadosa y hospitalaria. Era regular en el ofrecimiento de sus oraciones y siempre se mantenía consciente de las mismas. A pesar de que su salud se había deteriorado, continuaría ofreciendo las oraciones de Tahayud. Ella recitaba el Sagrado Corán de forma regular. A pesar de su mala salud y de su cáncer, viajaba al Reino Unido casi todos los años para asistir a la Yalsa. Tenía una firme convicción en las oraciones y súplicas, y un vínculo de lealtad y devoción con el Jalifato; y siempre que se encontraba conmigo, lo hacía con gran humildad y siempre pedía oraciones. Que Dios Altísimo le conceda el perdón y la misericordia, y permita que sus hijos permanezcan firmemente unidos a la Comunidad.

Resumen

Después de recitar Tashahhud, Ta’awwuz y Surah al-Fatiha, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que seguiría relatando los incidentes de la vida de Hazrat Ali (ra).Su Santidad (aba) relató que durante su última enfermedad, el Santo Profeta (sa) iba a la mezquita con la ayuda de dos compañeros, uno de ellos era Hazrat Ali (ra).

Su Santidad (aba) dijo que después del fallecimiento del Santo Profeta (sa), Hazrat Ali (ra) estaba entre los compañeros que bañaron el cuerpo bendito del Santo Profeta (sa), y también estaba entre los mismos compañeros que lo bajaron a la tumba.

Promesa de lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra)

Luego, Su Santidad (aba) presentó algunas narraciones sobre la aceptación que hizo Hazrat Ali (ra) de Hazrat Abu Bakr (ra) como el primer sucesor después del Santo Profeta (sa). Su Santidad (aba) presentó una narración: después de que los musulmanes le hubieran prometido lealtad, Hazrat Abu Bakr (ra) miró a su alrededor y no vio a Hazrat Ali (ra). Preguntó por Hazrat Ali (ra) y envió a alguien para buscarle, a lo que llegó y juró lealtad sobre la mano de Hazrat Abu Bakr (ra).

Su Santidad (aba) presentó otra narración que dice que Hazrat Ali (ra) juró lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra) el primer o segundo día después de la muerte del Santo Profeta (sa), y siempre permaneció leal a Hazrat Abu Bakr (ra).

Su Santidad (aba) presentó una cita en la que el Mesías Prometido (as) afirmaba que Hazrat Ali (ra) estaba tan dispuesto a jurar lealtad sobre la mano de Hazrat Abu Bakr (ra), que salió de su casa sin siquiera haber amarrado completamente su turbante.

Su Santidad (aba) presentó algunas narraciones que afirman que Hazrat Ali (ra) también reafirmó su juramento de lealtad seis meses después de la muerte de Hazrat Fatima (ra).

Su Santidad (aba) presentó otra cita del Mesías Prometido (as), en la que se dirigía a los que creen que Hazrat Ali (ra) opinaba que debería haber sido el primer sucesor en lugar de Hazrat Abu Bakr (ra). El Mesías Prometido (as) escribió que esto no podía haber sido así, porque no sólo Hazrat Ali (ra) prometió lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra), sino que se mantuvo completamente firme y leal junto a él (ra). Nunca se unió a quienes trataron de poner obstaculos a Hazrat Abu Bakr (ra), sino que se opuso a ellos. El Mesías Prometido (as) también declaró que Hazrat Ali (ra) tenía muchas alianzas en toda Arabia; si realmente hubiera sido de esta opinión y creyera que debería haber sido el primer sucesor, entonces, seguramente, podría haber emigrado, reunido a sus aliados y comenzado una guerra. Pero nunca hizo tal cosa, sino que permaneció completamente leal. Siempre ofreció sus oraciones detrás de Hazrat Abu Bakr (ra) y nunca dejó de hacerlo, ni pronunció nunca nada cercano a una queja de ningún tipo.

Así, Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Ali (ra) nunca se opuso a ninguno de los tres Califas antes que él; y decir que no juró lealtad a Hazrat Abu Bakr (ra) sería un perjuicio para su honor.

Varios servicios de Hazrat Ali (ra) después de la muerte del Santo Profeta (sa)

Su Santidad (aba) mencionó los diversos servicios prestados por Hazrat Ali (ra) durante las épocas de los tres primeros Califas antes que él.

Su Santidad (aba) dijo que después de la muerte del Santo Profeta (sa), hubo algunos que se desviaron y otros que se unieron a un falso pretendiente del profetazgo llamado Musailimah. Esto supuso una amenaza para la seguridad de Madina, ya que se estaban haciendo planes para atacar. Así, Hazrat Abu Bakr (ra) elaboró un plan para situar al ejército en varios puntos de entrada a Madina, y Hazrat Ali (ra) estaba entre los designados para supervisar esto.

Su Santidad (aba) dijo que durante el califato de Hazrat Umar (ra), en los momentos en que él mismo salía en expediciones, nombraba a Hazrat Ali (ra) como el líder de Medina en su lugar.

Su Santidad (aba) dijo que durante el califato de Hazrat Uthman (ra), hubo varios desórdenes. Durante este tiempo, Hazrat Ali (ra) permaneció obedientemente al lado de Hazrat Uthman (ra) y contribuyó con consejos sinceros y sabios en varios asuntos. Una vez, el hogar de Hazrat Uthman (ra) fue rodeado por algunos disidentes, que ni siquiera dejaban comer a Hazrat Uthman (ra) ya que impedían que le llegara comida. Esto preocupó enormemente a Hazrat Ali (ra) que fue a suplicarles, diciendo que incluso los incrédulos dejaban comer a sus prisioneros. Hazrat Ali (ra) hizo todo lo posible para suplicarles.

Su Santidad (aba) dijo que cuando Hazrat Ali supo de los planes de martirio de Hazrat Uthman (ra) envió a sus dos hijos Hasan y Husain a hacer guardia en la puerta de Hazrat Uthman (ra). Finalmente, cuando los disidentes se abrieron paso y martirizaron a Hazrat Uthman (ra), Hazrat Ali (ra) estaba muy preocupado y afligido.

Su Santidad (aba) dijo que una vez Hazrat Ali (ra) le dijo a Hazrat Uthman (ra) que temía que se estuvieran haciendo planes para asesinarle. Por ello, pidió permiso a Hazrat Uthman (ra) para luchar contra estas personas. Sin embargo, Hazrat Uthman (ra) respondió que ni una sola gota de sangre debía ser derramada por su causa.

Comienzo del califato de Hazrat Ali (ra)

Su Santidad (aba) dijo que después de que Hazrat Uthman (ra) fuera martirizado, los musulmanes se reunieron hacia Hazrat Ali (ra), diciendo que Hazrat Ali (ra) sería el próximo Califa. Hazrat Ali (ra) respondió que el siguiente Califa sería aquel que los compañeros que participaron en la Batalla de Badr eligieran como el siguiente Califa. Todos insistieron en que el próximo Califa debía ser él (ra). Hazrat Ali (ra) preguntó por Hazrat Sa’d (ra) y Hazrat Zubair (ra). Así, Hazrat Sa’d (ra) dio un paso adelante y se convirtió en el primero en jurar lealtad en la mano de Hazrat Ali (ra). Después, Hazrat Ali (ra) fue a la mezquita, donde todos le juraron lealtad.

Su Santidad (aba) presentó algunas citas de Hazrat Musleh Mau’ud (ra) en las que afirmaba que para Hazrat Ali (ra) tomar el manto del Califato en ese momento era un gran sacrificio debido a las difíciles circunstancias que habían surgido. Sin embargo, era crucial que lo hiciera para mantener la institución del Califato firmemente establecida.

Su Santidad (aba) dijo que continuaría relatando los incidentes de la vida de Hazrat Ali (ra) en el futuro.

Una solicitud de oración por los ahmadíes musulmanes en Argelia y Pakistán

Su Santidad (aba) instó una vez más a la Comunidad a que rezara por los ahmadíes en Argelia, así como por los ahmadíes en Pakistán. Las condiciones para los ahmadíes siguen empeorando en Argelia; constantemente se presentan casos falsos contra ellos. Del mismo modo, en Pakistán, los ahmadíes se enfrentan a circunstancias cada vez más difíciles. Su Santidad (aba) rezó para que quienes están causando tantos problemas a los ahmadíes sean juzgados por Dios Todopoderoso, y para que se alivien las dificultades a las que se enfrentan los ahmadíes. Su Santidad (aba) también instó a los ahmadíes de Pakistán a que prestaran más atención que nunca a la oración. Su Santidad (aba) oró por la facilidad y la capacidad de predicar abiertamente el verdadero mensaje del Islam, no sólo en Pakistán sino en todo el mundo.

Oraciones fúnebres

Su Santidad (aba) dijo que ofrecería la oración fúnebre en ausencia de los siguientes miembros:

Dr. Tahir Ahmad Sahib falleció el 4 de diciembre del 2020. Era un oftalmólogo que servía en el Hospital Mahdi. A veces incluso iba al hospital en sus días libres para atender a los pacientes. A pesar del deterioro de su salud, continuó sus servicios como médico y atendió a los pacientes. Era un individuo piadoso y cariñoso; amado por todos. Tenía un gran amor por Jilafat. Siempre contribuiría en los diversos planes de la Comunidad. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah le tratara con misericordia y perdón y elevara su posición en el cielo y permitiera a sus hijos continuar el legado de sus actos virtuosos.

Habibul’lah Mazhar Sahib falleció el 24 de octubre del 2020. Anteriormente había sido un prisionero en el camino de Al’lah. Sus servicios en la Comunidad abarcan más de 50 años, durante los cuales sirvió en varias capacidades diferentes. Fue la primera persona sentenciada a la pena de muerte bajo las leyes de blasfemia de Pakistán, y por lo tanto también tuvo la oportunidad de soportar las dificultades de ser encarcelado falsamente, sólo por el bien de Al’lah. Pasó este tiempo permaneciendo positivo, y más tarde fue liberado. Era habitual que ofreciera sus oraciones. Era una persona muy amable y cariñosa y amaba mucho al Jilafat. Le sobreviven su esposa, cinco hijos y una hija. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah le tratara con misericordia y perdón y elevara su posición en el cielo y permitiera a sus hijos continuar con el legado de sus actos virtuosos.

Bashiruddin Ahmad Sahib falleció el 30 de noviembre de 2020. Estaba involucrado en el servicio a la Comunidad de varias maneras e invitaba a los no ahmadíes a su casa para predicarles. Solía venir al Reino Unido para participar en la Convención Anual cada año. Le sobreviven su esposa, tres hijas y dos hijos. Su Santidad (aba) rezó por el perdón del difunto y para que sus hijos puedan continuar el legado de sus actos virtuosos.

Amina Ahmad Sahiba falleció el 19 de octubre de 2020. Era originaria de Guyana. Aceptó el Ahmadíat cuando estudiaba en el Reino Unido. Era compasiva, amable y hospitalaria. Era regular en ofrecer sus oraciones. También recitaba regularmente el Sagrado Corán. Aunque su salud no era buena, participaba en la Convención Anual todos los años. Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah le tratara con misericordia y perdón y permitiera que sus hijos permanecieran siempre apegados a la fe.

Resumen preparado por The Review of Religions

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