Compañeros de Badr: Hazrat Zubair bin Awwam(ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Compañeros de Badr: Hazrat Zubair bin Awwam(ra)

Contexto

El nombre del padre de Hazrat Zubair bin al-Awam era Awam bin Juwailid y el nombre de su madre era Safiyyah bint Abdil Muttalib, quien era la tía paterna del Santo Profeta (sa). El linaje de Hazrat Zubair guarda relación con el Santo Profeta (sa) a través de Qusai Bin Kilaab. Hazrat Zubair era el sobrino de Hazrat Jadiyah, la mujer del Santo Profeta (sa). Hazrat Zubair se casó con Hazrat Asmaa, la hija de Hazrat Abu Bakr y el Santo Profeta (sa) se casó con Hazrat Aisha, la otra hija de Hazrat Abu Bakr. De esta manera, Hazrat Zubair era el marido de la cuñada del Santo Profeta (sa) [es decir, estaba casado con la hermana de su mujer]. Estas son todas las relaciones familiares que tenía Hazrat Zubair con el Santo Profeta (sa).

Su título era Abdul’lah. Su madre Hazrat Safiya le dio el título de Abu Tahir en honor a su hermano Zubair bin Abdul Muttalib. Sin embargo, Hazrat Zubair (ra) bin al-Awam se dio a sí mismo el título Abdul’lah, en honor a su hijo, por el que fue más conocido.

Hazrat Zubair (ra) aceptó el islam después de Hazrat Abu Bakr (ra). Fue la cuarta o la quinta persona en aceptar el Islam. Hazrat Zubair (ra) aceptó el Islam a la edad de doce años. Según algunas narraciones, aceptó el Islam cuando tenía ocho o incluso dieciséis años.

Hazrat Zubair (ra) fue uno de los diez Compañeros afortunados a quienes el Santo Profeta (sa) dio la buena nueva del paraíso en su propia vida. También fue uno de los As-Hab ash-Shura, los seis hombres que formaron el órgano consultivo y a quienes Hazrat Umar (ra) nominó para ser elegidos como el siguiente Jalifa antes de su fallecimiento. (Usdul Ghaba, Vol. 2, p. 307, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2003) (al-Isaba Fi Tamyeez al-Sahaba, Vol. 2, p. 457, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1995) (Siyar al-Sahaba, Vol. 2, p. 67, Zubair bin al-Awwam(ra), Darul Ishaat, Karachi, 2004)

Infancia y Juventud

Cuando el padre de Hazrat Zubair, Awam, falleció, Naufal bin Juwailid solía cuidar de su sobrino (de Hazrat Zubair). Hazrat Safiya, la madre de Hazrat Zubair (ra) le castigaba o regañaba. Hazrat Zubair (ra) era jóven en aquella época. Naufal, es decir, su tio, le decía a Hazrat Safiya: ¿por qué castigas y regañas a tu hijo como si estuvieras enfadada con él?” Al oir esto, Hazrat Safiya recitó los siguientes versos:

[ÁRABE]

مَنْ قَالَ إِنِّي أُبْغضه فقد كـذب

وَإِنَّمَا أَضْرِبُهُ لِكَـي يَلَبْوَيَهْزِمَ الجَيْشَ وَيَأْتِـي بَالسَّلَبْ

وَلا يَكُن لِمَالِهِ خَبْأٌ مُخَبْيَأْكُلُ فِي البَيْتِ مِنْ تَمْرِ وَحَبْ

Es decir: “quienquiera que diga que estoy enfadada con él, miente. Le castigo para que se vuelva valiente, para que derrote a los ejércitos, y regrese con el botín de los vencedores; lo hago para que no se lleve su riqueza y se retire en aislamiento, y para que se alimente de dátiles y pan.” (al-Isabah Fi Tamyeez al-Sahabah, Vol. 2, p. 458, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1995)

En cualquier caso, este era su objetivo y crió a su hijo acorde a esto, para que fuera valiente.  No es necesario para nosotros condonar esto y decir que es un buen método. Actualmente, podemos ver que, en general, esto disminuye la confianza de los niños. Sin embargo, Dios Altísimo le protegió de cualquier efecto negativo de los castigos y la rigurosidad. El afecto maternal de una madre es una verdad establecida, sin duda le quería también y no solo le castigaba. Además, los eventos que sucedieron posteriormente demuestran que ciertamente la valentía y el coraje fueron características de Hazrat Zubair (ra). Dios sabe mejor la razón de ello. En cualquier caso, el trato que recibió de pequeño no tuvo un impacto negativo sobre él. Si alguien trata así a sus hijos hoy en día, los servicios sociales se presentarán inmediatamente y se llevarán a los niños.  Por lo tanto, las madres no deben emular esta práctica.

Cuando Hazrat Zubair (ra) aceptó el Islam, su tío paterno le envolvía en una estera y la llenaba de humo para que renunciara al Islam y volviera a la incredulidad. Sin embargo, él decía que jamás retornaría a la incredulidad. (Al-Isabah Fi Tamyeez al-Sahabah, Vol. 2, p. 457, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1995)

Hazrat Musleh Maud (ra) ha narrado este relato en relación a Hazrat Zubair (ra) de la siguiente manera:

“Zubair bin al-Awam (ra) era un jóven muy valiente que demostró ser un gran general musulmán durante las conquistas islámicas. Su tio paterno también le torturó mucho. Le envolvía en una estera y la llenaba de humo por debajo para asfixiarle.  Entonces le preguntaba: ¿abandonarás ahora el Islam o no? Sin embargo, él fue capaz de soportar esta tortura y responder: ‘no puedo rechazar la verdad después de haberla encontrado.’” (Dibacha Tafsir-ul-Quran, Anwar-ul-Ulum, Vol. 20, pp. 196-197)

Hisham bin Urwah relata por parte de su padre que cuando Hazrat Zubair (ra) era un niño, un individuo de La Meca comenzó un altercado con él que acabó en una pelea; quizá este individuo le trató con crueldad. Hazrat Zubair (ra) era jóven, mientras que el otro individuo era un hombre adulto. Sin embargo, Hazrat Zubair (ra) le rompió la mano durante la pelea y le hirió gravemente. Consecuentemente, montaron a este individuo sobre un caballo y  le llevaron hasta Hazrat Safiya para enseñarle lo que había hecho su hijo. Hazrat Safiya preguntó que había ocurrido. La gente le informó que Hazrat Zubair (ra) se había peleado con él, pero no mencionaron de quién era la culpa. El caso es que había tenido lugar una pelea. Al escuchar esto, Hazrat Safiya recitó algunos versos en relación con la valentía de su hijo y dijo:

[árabe]

كَيْفَ رأَيتَ زَبْرًا

أَأَقِطاً حَسِبْتَهُ أمْ تَمْرًا

أَوْ مُشْمَعِلاًّ صَقْراً

Es decir: “¿Qué pensábais de Zubair? ¿Acaso pensábais que era tan blando como el queso o el dátil y que podríais devorarle fácilmente y hacer con él lo que os plazca? ¡No! Os habréis dado cuenta de que es como un águila feroz.” (al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, pp. 74-75, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Hazrat Zubair (ra) fue parte de las dos migraciones a Abisinia. Cuando Hazrat Zubair emigró a Medina, se quedó con Hazrat Munzir bin Muhammad (add ‘ra’). (al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 75, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

El primer niño después de la migración

Hazrat Asmaa (ra), la mujer de Hazrat Zubair bin al-Awam, relata: “Cuando partimos y emigramos de La Meca, estaba embarazada.” Además, dice: “Me quedé en Qaba, donde Abdul’lah bin Zubair nació. Le llevé al Santo Profeta (sa). Le puso en su regazo y pidió que le trajeran un dátil que masticó. El Santo Profeta (sa) primero puso su saliva en la boca del niño (lo primero que entró en el estómago del niño fue la bendita saliva del Santo Profeta (sa)). Luego masticó el dátil y lo puso en su boca y rezó para que Dios le bendijera. Este fue el primer niño que nació como musulmán ‘after the migration to Medina’ (not in Spanish text).”. (Sahih al-Bukhari, Kitan Manaqib al-Ansar, Hadith no. 3909)

Vínculo de hermandad

Aprendemos de la narración de Sahih Muslim que el Santo Profeta (sa) le dio el nombre de Adbul’lah al hijo de Hazrat Asmaa (ra). Cuando tenía siete u ocho años se presentó para realizar el juramento de lealtad de las manos del Santo Profeta (sa), siguiendo las instrucciones de su padre, Hazrat Zubair (ra). El Santo Profeta (sa) sonrió al verle acercarse y aceptó su Baiat (Juramento de iniciación) [the Bai‘at of Hazrat Abdullah(ra) add this?]. (Sahih Muslim, Kitab-ul-Adab, Hadith no. 2146)

Cuando el Santo Profeta (sa) estableció los lazos de hermandad en La Meca entre los Muhayirin, estableció un lazo entre Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Abdul’lah bin Mas’ud (ra). Tras la migración a Medina, se estableció un lazo de hermandad con los Ansar entre Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Salma bin Salaamah (ra). (Usdul Ghaba, Vol. 2, p. 307, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2003)

El nombramiento de sus hijos

Hazrat Zubair (ra) nombró a sus hijos en honor a los mártires, quizás para que Dios Altísimo también les concediera el martirio; Abdul’lah fue nombrado en honor de Hazrat Abdul’lah bin Yahsh (ra); Mundhir tras Hazrat Mundhir bin Amr (ra); Urwah tras Hazrat Urwah bin Mas’ud (ra); Hamzah tras Hazrat Hamzah (ra) bin Abdil Muttalib; Ya’far tras Hazrat Ya’far bin Abi Talib (ra); Mus’ab tras Hazrat Mus’ab bin Umair (ra); Ubaidah tras Hazrat Ubaidah bin Hariz (ra); Jalid tras Hazrat Jalid bin Sa’id (ra); Amr tras Hazrat Amr bin Sa’id (ra). Hazrat Amr bin Sa’id (ra) fue martirizado en la batalla de Yarmuk. (al-Tabaqaat-ul-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 74, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

No sabemos cuán exacta es esta narración, porque si Hazrat Abdul’lah fue el primer niño nacido en el Islam, Al’lah sabe mejor su año de nacimiento, pero hay una duda sobre si el martirio [de Hazrat Abdul’lah bin Yahsh] había tenido lugar para entonces o no. En cualquier caso, los niños fueron nombrados en honor a estos estimados Compañeros.

Precaución al relacionar Hadices

Urwah bin Zubair (ra) narra que Hazrat Zubair (ra) era tan alto que cada vez que montaba [a caballo], sus pies tocaban el suelo. (al-Isabah Fi Tamyeez al-Sahabah, Vol. 2, p. 458, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1995)

Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) relata, “Le pregunté a mi padre (Hazrat Zubair (ra)), “¿Por qué no le escucho a usted relatar lo que ha oído del Santo Profeta (sa) como Hazrat Abdul’lah bin Mas’ud (ra) y otros Compañeros que relatan muchos Hadices?” A esto respondió: “Desde que acepté el Islam, no me he mantenido alejado de la compañía del Santo Profeta (sa), pero le he oído decir que quien me atribuye a sabiendas la falsedad, prepara por consiguiente una morada para sí mismo en el infierno”. (Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. 1, p. 451, Zubair bin al-Awwam, hadith no. 1413, Alam-ul-Kutb, Beirut, 1998)

No insinuaba que los demás atribuyeran mentiras al Santo Profeta (sa), sino sólo que consideraba mejor para sí mismo permanecer cauteloso, para no pronunciar algo incorrecto, aunque se afirmara sobre los que pronuncian falsedades a sabiendas. Sin embargo, tuvo mucho cuidado en evitar incluso decir algo accidentalmente y, por consiguiente, convertirse en uno de los que incurren en el castigo. Así de cauteloso era en este asunto.

El primero en sacar una espada en el camino de Al’lah

Hazrat Sa’id bin Musayyib (ra) relata que Hazrat Zubair bin Awam (ra) fue el primero en desenvainar su espada en la causa de Dios. Una vez, Hazrat Zubair (ra) estaba descansando en el valle de Matabij (el nombre de un lugar) cuando de repente, escuchó que Muhammad [sa] había sido asesinado. Salió de su casa inmediatamente mientras blandía su espada. El Santo Profeta (sa) pasó por el lugar donde Hazrat Zubair estaba descansando y cuando vio a Hazrat Zubair (ra), le dijo: ‘Zubair, ¡detente! ¿Cuál es el problema?

Dijo que escuchó a alguien decir que el Santo Profeta (sa) había sido martirizado. El Santo Profeta (sa) preguntó, “¿qué podrías haber hecho si yo hubiera sido martirizado? Hazrat Zubair (ra) respondió: “Juro por Dios que tenía la intención de matar a todos los residentes de La Meca”. En ese momento, el Santo Profeta (sa) rezó especialmente por él. Se dice en una narración que el Santo Profeta (sa) rezó por la espada de Hazrat Zubair (ra) también. Hazrat Sa`id bin Musayyib dice: “Estoy seguro de que Dios Altísimo no dejará que esta oración del Santo Profeta sea en vano”. (Kitab Fazail-ul-Sahaba, Imam Ahmad bin Hanbal, Vol. 2, p. 733, Fazail Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Ilm al-Taba‘a Wa al-Nashir al-Saudia, 1983) (al-Isti‘ab, Vol. 2, p. 512, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Jeel, Beirut, 1992) (Mu‘jam-ul-Buldan, Vol. 5, p. 171, Dar-ul-Kutub al-ilmiyyah, Beirut)

Participación en las Batallas

Hazrat Zubair (ra) acompañó al Santo Profeta (sa) en las batallas de Badr, Uhud y todas las batallas posteriores. Durante la batalla de Uhud, se mantuvo firme al lado del Santo Profeta (sa) y le prometió lealtad aunque significara la muerte. Con motivo de la conquista de La Meca, una de las tres banderas que representaban a los Muhayirin fue llevada por Hazrat Zubair (ra). (al-Tabaqat al-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 77, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-‘Ilmiyyah, Beirut, 1990)

El día de [la batalla de] Badr, el Santo Profeta (sa) sólo tenía dos caballos con él, uno de los cuales Hazrat Zubair (ra) montaba. (al-Tabaqat al-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 76, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Se narra por Hazrat Urwah (ra) que Hazrat Zubair (ra) tenía tres heridas de espada muy profundas en su cuerpo, por las que él [Hazrat Urwah] podía introducir sus dedos. Dos de estas profundas heridas fueron recibidas durante la Batalla de Badr y una durante la Batalla de Yarmuk. (al-Isabah fi Tamyiz al-Sahabah, Vol. 2, p. 459, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1995)

Musa bin Muhammad narra de su padre que Hazrat Zubair bin Awam (ra) podía ser reconocido por su turbante amarillo; llevaba su turbante amarillo durante la Batalla de Badr. Al verlo, el Santo Profeta (sa) dijo que los ángeles habían descendido en semejanza de Hazrat Zubair (ra) – lo que significa que los ángeles que Dios Altísimo había enviado para su ayuda también estaban luchando con turbantes similares. (al-Isabah fi Tamyiz al-Sahabah, Vol. 2, p. 459, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1995)

Hisham bin Urwah narra de su padre que Hazrat Zubair (ra) decía que el día de la Batalla de Badr, se encontró con Ubaida bin Sa`id en el campo de batalla. Vestía una armadura completa y sólo sus ojos eran visibles. Se le conocía por el título de Abu Zaat al-Qarish; comenzó a declarar “Soy Abu Zaat al-Qarish”. Al oír esto, Hazrat Zubair (ra) le atacó con una lanza y le hirió el ojo, lo que le causó la muerte. Hisham cuenta que le dijeron que Hazrat Zubair (ra) decía que tuvo que poner su pie sobre él y sacar la lanza con gran dificultad, y cuando lo hizo, se encontró con que ambos bordes se habían torcido – esta fue la fuerza con la que lo golpeó. Urwah dijo que el Santo Profeta (sa) le pidió a Hazrat Zubair (ra) la lanza que luego le presentó. Cuando el Santo Profeta (sa) falleció, volvió a estar en posesión de Hazrat Zubair (ra). Entonces Hazrat Abu Bakr (ra) pidió la lanza que luego le dio. Después de que Hazrat Abu Bakr (ra) falleció, Hazrat Umar (ra) pidió la lanza, y Hazrat Zubair (ra) se la dio. Cuando Hazrat Umar (ra) falleció, volvió a la posesión de Hazrat Zubair (ra), después de lo cual Hazrat Usman (ra) pidió la lanza y Hazrat Zubair (ra) se la dio. Cuando Hazrat Usman (ra) fue martirizado, la lanza fue entregada a la familia de Hazrat Ali (ra). Finalmente, llegó a manos de Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) y permaneció con él hasta que fue martirizado. (Sahih al-Bukhari, Kitab-ul-Maghazi, Hadith no. 3998)

Martirio de Hazrat Hamza(ra) en Badr

Hazrat Zubair bin Awam (ra) relata que el día de la batalla de Uhud, el Santo Profeta (sa) hizo referencia a sus dos padres por él; lo que significa que dijo “que mi madre y mi padre sean sacrificados por ti”. (Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. 1, p. 450, Zubair bin al-Awwam, hadith no. 1408, Alam-ul-Kutb, Beirut, 1998)

Hazrat Zubair (ra) narra que el día de la Batalla de Uhud, una mujer pasó cerca de él rápidamente. Estaba a punto de ver los cuerpos de los mártires, y al Santo Profeta (sa) no le gustaba que esta mujer viera los cuerpos ya que habían sido severamente mutilados. Así, ordenó que se la detuviera. Hazrat Zubair (ra) relata que sospechaba que era su madre, Hazrat Safiyyah (ra) y por eso fue corriendo hacia ella y se encontró con ella antes de que llegara a los cuerpos de los mártires. Al verle, puso sus manos sobre su pecho y lo empujó hacia atrás -era una mujer muy fuerte-. Ella dijo: “Apártate, no te hablaré”, lo que significa que no quería hablar con él ni iba a escuchar nada de lo que él dijera. Hazrat Zubair (ra) le informó que el Santo Profeta (sa) había instruido firmemente que no debía ver los cuerpos de los mártires. Al oír esto y saber que era una orden del Santo Profeta (sa), se detuvo inmediatamente. Sacó dos trozos de tela que había traído consigo y dijo: “Estas son dos sábanas que he traído para mi hermano Hamza, ya que he recibido la noticia de su martirio”. Entiérralo en estas sábanas”.

En una narración, se relata que Hazrat Safiyyah (ra) dijo, “Soy consciente de que el cuerpo de mi hermano ha sido mutilado, y esto se ha hecho luchando en el camino de Dios”. ¿Por qué deberíamos estar descontentos con lo que Hazrat Hamza ha soportado en el camino de Dios? Dios mediante, permaneceré paciente y buscaré su recompensa por parte de Dios”. Al escuchar esta respuesta de su madre, Hazrat Zubair (ra) fue al Santo Profeta (sa) y le contó todo el incidente. El Santo Profeta (sa) instruyó que a Hazrat Safiyyah se le permitiera ir a ver el cuerpo de su hermano. Hazrat Safiyyah (ra) se dirigió al cuerpo de su hermano, y al verlo, rezó: “Ciertamente a Dios pertenecemos y a Él retornaremos” y también rezó por su perdón. Luego el Santo Profeta (sa) ordenó que fuera enterrado.

El narrador afirma además que cuando Hazrat Hamza (ra) estaba a punto de ser envuelto en dos sábanas, vieron a un Compañero Ansari a su lado que también había sido martirizado. Su cuerpo también había sido mutilado como se había hecho con Hazrat Hamza (ra). Sentíamos vergüenza pensando que Hazrat Hamza fuera enterrado con dos sábanas mientras que no había ni una sola para el Compañero Ansari. Así que decidimos enterrar a Hazrat Hamza en una de las sábanas y enterrar al Compañero Ansari en la otra. Encontramos que uno de ellos era más alto que el otro, por lo que echamos a suertes y la sábana que se extrajo para ellos, en ella fueron enterrados.  Aunque no era suficiente, el resto del cuerpo tuvo que ser cubierto con hierba. (Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. 1, p. 452, Zubair bin al-Awwam, hadith no. 1418, Alam-ul-Kutb, Beirut, 1998) (al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, Vol. 2, p. 97, Safia Wa Huznuha, Maktabah Wa al-Matba’ah Mustapha al-Baabi, Egypt, 1995) (al-Tabaqat al-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 10, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

El discípulo del Santo Profeta (sa)

Hazrat Yabir bin Abdul’lah (ra) narra que durante la Batalla de la Zanja, el Santo Profeta (sa) preguntó si había alguien que le trajera noticias de los Banu Quraizah. Hazrat Zubair (ra) presentó sus servicios para la tarea. El Santo Profeta (sa) preguntó de nuevo si había alguien que pudiera traerle información sobre los Banu Quraizah. Una vez más, Hazrat Zubair (ra) se presentó. El Santo Profeta (sa) preguntó por tercera vez, si había alguien que pudiera traerle información sobre los Banu Quraizah. Hazrat Zubair (ra) dijo que estaba listo para la tarea. El Santo Profeta (sa) dijo, “cada profeta tiene un discípulo, y Zubair es mi discípulo”. Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) una vez escuchó a alguien decir que era el hijo de un discípulo del Santo Profeta (sa). Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) dijo que esto sólo sería cierto si era de la progenie de Hazrat Zubair (ra). Cuando se le preguntó si había alguien más que Hazrat Zubair a quien se le dio el título de discípulo del Santo Profeta (sa), Hazrat Ibn Umar (ra) dijo que hasta donde él sabía no había nadie más. (al-Tabaqat al-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 78, Zubair(ra) bin al-Awwam, Dar-ul-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) narra que el día de la Batalla de la Zanja, él y Umar bin Abi Salma fueron designados para vigilar a las mujeres. Cuando levantó la vista, vio a Hazrat Zubair (ra) montando a caballo; lo vio yendo hacia los Banu Quraizah dos o tres veces. Cuando Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) regresó, dijo: “Oh, padre mío, te vi yendo de aquí para allá”. Él respondió: “hijo, ¿me has visto realmente? Cuando dijo que sí, Hazrat Zubair (ra) dijo, “El Santo Profeta (sa) preguntó quién iría a los Banu Quraizah y le traería información sobre ellos, y al oír esto, fui. Cuando volví con el informe, el Santo Profeta invocó a su madre y a su padre por mí, lo que significa que dijo “que mi madre y mi padre sean sacrificados por ti”. (Sahih al-Bukhari, Kitab Fazail al-Sahab al-Nabi, Hadith no. 3720)

Durante la batalla de Jaibar, cuando el conocido líder judío Marhab fue asesinado por Hazrat Muhammad bin Maslamah (ra), su hermano Yasir vino al campo de batalla y declaró [en árabe] que significa “¿quién me desafiará?” Hazrat Zubair (ra) se adelantó para desafiarlo. Hazrat Safiyyah (ra) le dijo al Santo Profeta (sa), ‘Oh Mensajero (sa) de Al’lah, parece que mi hijo será martirizado hoy’. El Santo Profeta (sa) dijo: “No, más bien tu hijo lo matará”. Hazrat Zubair (ra) se adelantó para desafiar a Yasir, y lo mató. (al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, Vol. 2, p. 334, Maqatal Yasir Akhi Marhab, Maktabah Wa al-Matba‘ah Mustapha al-Baabi, Egypt, 1995)

La Carta de Hazrat Hatib bin Abi Balta(ra)

Hazrat Zubair (ra) también estaba entre las tres personas que el Santo Profeta (sa) envió para preguntar sobre la mujer que fue a entregar una carta de Hazrat Hatib bin Abi Balta a los incrédulos. Aunque este incidente ya se ha mencionado antes, también lo mencionaré brevemente en este contexto.

Hazrat Ali (ra) narra: Cuando me enviaron a mí, a Hazrat Zubair (ra) y a Hazrat Miqdad (ra) a un lugar determinado, el Santo Profeta (sa) dijo: “Cuando lleguéis a Roza Jaaj encontraréis a una mujer que tiene una carta.  Coged la carta y regresar”.

Hazrat Ali (ra) continúa: “Así partimos para Roza Jaaj (una zona situada entre La Meca y Medina). Al llegar, encontramos a una mujer . Le ordenamos que nos entregara la carta, pero ella dijo que no tenía ninguna carta.  Cuando le advertimos que, o bien nos daba la carta o nos sentiríamos obligados a usar la fuerza y quitarle la ropa [para buscarla]

Es decir que haríamos todo lo posible para conseguirla.

“Sin más opción, sacó la carta que tenía escondida en el moño de su cabello y nos la entregó. Cogimos la carta y regresamos junto al Santo Profeta (sa) Al abrir la carta, supimos que la carta fue escrita por Hazrat Hatib (ra) bin Abi Balt’a. En ella se dirigía a algunos idólatras de La Meca y revelaba información sobre cierta directiva emitida por el Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) le pidió explicaciones y Hazrat Hatib (ra) dijo: “¡Oh mensajero de Al´lah! (sa) Por favor, no tome una decisión precipitada respecto a mí [la razón por la que he hecho esto es] porque no soy de los Quraish, pero de hecho vine y me uní a ellos y deseaba hacerles un favor. No cometí este acto por incredulidad o apostasía, o por dar preferencia a la incredulidad por haber aceptado el Islam. Lo hice simplemente para hacerles un favor”. Al escuchar esto, el Santo Profeta (sa) dijo que Hazrat Balt´a (ra) había dicho la verdad. En ese momento, Hazrat Umar (ra) no pudo controlar su ira extrema y dijo al Santo Profeta (sa), ‘”Dame permiso para que cortar la cabeza de este hipócrita’. El Santo Profeta (sa) declaró: ‘Él ha participado en la Batalla de Badr.  No sabéis que, al observar a la gente de Badr desde los cielos,  Dios Altísimo ha declarado que independientemente de lo que hagan, Él ya les ha concedido Su perdón.” (Musnad Ahmad bin Hanbal, vol. 1, p. 251, Ali ibn Talib, Hadith no. 600, Alam-ul-Kutb, Beirut, 1998) (Farhang Sirat, Syed Fazl-ul-Rehman, p. 136)

Conquista de la Meca

Cuando el Santo Profeta (sa) obtuvo la victoria sobre La Meca, Hazrat Zubair (ra) bin Awam se colocó en el flanco derecho del ejército, mientras que Hazrat Miqdad (ra) bin Aswad lo hizo en su flanco izquierdo.  Cuando el Santo Profeta (sa) entró en la ciudad de La Meca y la gente se sintió segura [contra cualquier represalia contra ellos], Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Miqdad (ra) llegaron montados en sus caballos. El Santo Profeta (sa) se puso de pie y comenzó a limpiar el polvo de sus rostros con su propio manto y luego declaró: “He asignado dos porciones [del botín] para los de caballería y una para los de infantería.  Quien dé una parte menor que lo que he dicho, que Dios le conceda menos también “. (al-Tabaqat al-Kubra li ibn Sa‘d, Vol. 3, p. 77, Zubair bin al-Awwam(ra), Dar-ul-Kutub al-‘Ilmiyyah, Beirut, 1990)

Narrando un incidente de la vida de Hazrat Zubair (ra), Hazrat Jalifatul Masih II (ra) afirma:

“Cuando el Santo Profeta (sa) golpeó al ídolo, Hubal con su bastón, y este cayó en pedazos, Hazrat Zubair (ra) miró a Abu Sufyan con una sonrisa y le recordó Uhud, diciendo: “¿Recuerdas el día en el que los musulmanes heridos y exhaustos se quedaron parados y tú gritaste arrogantemente: “¡Gloria a Hubal, gloria a Hubal!” y que fue Hubal quien te dio la victoria sobre los musulmanes en el día de Uhud!. Pero hoy puedes ver a Hubal hecho añicos ante ti”. Ante esto, Abu Sufyan dijo: “Zubair (ra), deja esos asuntos ahora porque si hubiera habido otro dios aparte del Dios de Muhammad (sa), no habría sido posible presenciar las escenas que estamos viendo hoy. En verdad, solo hay un Dios, que es el Dios de Muhammad (sa) “. (Dibacha Tafsir-ul-Quran, Anwar-ul-Ulum, Vol. 20, pp. 346-347)

Valentía en la Batalla de Hunayn

En la Batalla de Hunain, debido al inesperado ataque de flechas de los Banu Hawazin y dado que 2.000 musulmanes formaban parte del ejército musulmán, que recientemente habían aceptado el Islam, hubo un momento en la en la batalla cuando el El Santo Profeta (sa) se quedó solo en el campo de batalla. Hazrat Abbas (ra) sostenía las riendas de la mula en la que estaba montado el Santo Profeta (sa). Malik bin Auf, el comandante de los incrédulos estaba parado en un paso estrecho junto con algunos de sus hombres que iban montados a caballo.  Se podía ver una caballería en la distancia y Malik bin Auf preguntó a sus hombres qué podían ver. Respondieron que había unos hombres que estaban descansando sus lanzas entre las orejas de sus caballos. Ante esto, Malik bin Auf declaró que eran los Banu Sulaim y que no representaban ninguna amenaza para ellos. Y así, esta caballería se dirigió hacia el valle.  Luego vieron otra caballería y, nuevamente Malik preguntó qué veían y ellos respondieron que había algunos hombres que sostenían sus lanzas en sus manos. Ante esto, Malik declaró que pertenecían a los Aus y Jazrall y que tampoco representaban ninguna amenaza para ellos. El mismo modo, al igual que los Banu Sulaim, también pasaron cerca del estrecho pasaje y luego se dirigieron hacia los asentamientos. Después vieron a un individuo cabalgando y, de nuevo, Malik preguntó a sus hombres qué podían ver y ellos informaron que había una persona en una montura, que era alto y llevaba su lanza en su hombro y llevaba un turbante rojo. Ante esto, Malik respondió: “Este es Zubair bin Awam, lo juro por Laat [el nombre de un ídolo], os enfrentaréis a él en la batalla, así que preparaos”.  Tan pronto como Hazrat Zubair (ra) se aproximó al pasaje estrecho, los hombres montados en los caballos pudieron verlo, Hazrat Zubair (ra) se paró resueltamente como una roca contra ellos.  Luego lanzó una serie de ataques contra ellos con su lanza para que no quedara ni un solo jefe tribal entre los incrédulos en el estrecho paso. (Roshan Sitare, Ghulam Baari Saif Sahib, Vol. 3, pp. 52-53) (al-Sirat al-Nabawiyyah li Ibn Hisham, Vol. 2, p. 456, Malik bin Auf Li Qaumihi, Maktabah Wa al-Matba‘ah Mustapha al-Baabi, Egypt, 1995)

Batalla de Yarmuk

Urwah relata de su padre que, durante la Batalla de Yarmuk, los Compañeros del Santo Profeta (sa) le dijeron a Hazrat Zubair (sa): “No atacarás al enemigo para que nosotros también podamos hacerlo junto a ti”. Hazrat Zubaiir (ra) respondió: “Si lanzo un ataque contra ellos, os quedaréis atrás”. Los Compañeros respondieron que este no sería el caso, por lo que Hazrat Zubair (ra) atacó al enemigo con tal fuerza que penetró directamente a través de las líneas enemigas. Cuando se volvió y miró, vio que no había nadie más con él. Cuando intentó regresar, el enemigo agarró las riendas de su caballo y le infligió dos heridas en el hombro en las que ya había la marca de una gran herida que había sufrido durante la Batalla de Badr.

Urwah cuenta que cuando era niño colocaba los dedos en la herida y jugaba con ella. Afirma además que durante la Batalla de Yarmuk, Abdul’lah bin Zubair (ra) estaba con Hazrat Zubair (ra) y tenía solo 10 años en ese momento. Hazrat Zubair (ra) lo sentó en su caballo, lo llevó consigo y nombró a alguien para que lo cuidara. (Sahih al-Bukhari, Kitab-ul-Maghazi, Hadith no. 3975)

Valor en Siria

Después de la conquista de Siria, Hazrat Amr (ra) bin Aas dirigió la conquista de Egipto. Cuando Hazrat Amr (ra) bin Aas, el conquistador de Egipto, decidió atacar Alejandría, instaló un campamento al sur de Alejandría a lo largo de la orilla del río Nilo. Por esta razón esa zona se conoce como Fustat. Más tarde se convirtió en una ciudad y la parte más recientemente desarrollada de esa ciudad se conoce hoy como El Cairo. Cuando sitiaron la zona, Hazrat Amr (ra) bin Aas, al observar la fuerte fortificación de la fortaleza y la falta de soldados en su ejército, envió una solicitud a Hazrat Umar (ra) para que enviara refuerzos.  Posteriormente, Hazrat Umar (ra) envió un ejército de 10.000 soldados y cuatro generales. Hazrat Umar (ra) declaró que cada general era equivalente a 1.000 soldados y Hazrat Zubair (ra) era uno de estos cuatro generales. Cuando Hazrat Zubair (ra) llegó, Hazrat Amr (ra) bin Aas lo nombró para supervisar los preparativos del asedio. Hazrat Zubair (ra) montó a caballo y realizó una inspección de la fortaleza y luego organizó los ejércitos. Asignó a la caballería y a la infantería sus respectivas posiciones y luego ordenó a las catapultas que arrojaran piedras a la fortaleza. El asedio duró siete meses, pero sin obtener ninguna victoria ni derrota decisiva. Un día, Hazrat Zubair (ra) declaró que se sacrificaría por los musulmanes y sacó su espada y subió la escalera y se paró en la parte superior del muro exterior de la fortaleza. Algunos otros Compañeros subieron con él y todos gritaron el eslogán de Takbir  [Dios es el más grande], el resto del ejército también gritó el eslogan con una voz tan contundente que el suelo de la fortaleza comenzó a retumbar. Los cristianos pensaron que los musulmanes habían entrado en la fortaleza y, por lo tanto, huyeron en un estado de absoluta perplejidad. Hazrat Zubair (ra) después descendió del muro exterior y abrió la puerta de la fortaleza y todo el ejército musulmán entró. (Roshan Sitarey, Ghulam Baari Saif Sahib, Vol. 2, pp. 54-55), (Mu‘jamul Buldan, p. 259, al-Faisal Urudu Bazaar, Lahore, 2013)

El Comité Electoral

Existe una narración de Bujari relacionada con el fallecimiento de Hazrat Umar y el nombramiento de Hazrat Zubair como parte del comité electoral y la posterior elección del Jalifa que dice:

Cuando el fallecimiento de Hazrat Umar (ra) estaba cerca, la gente dijo: “¡Oh, líder de la fe!” “Nombra a un sucesor después de ti como parte de tu testamento”. Hazrat Umar (ra) dijo:” No encuentro a nadie más adecuado para el puesto de Jalifa que las siguientes personas con las que el Santo Profeta (sa) estaba complacido con ellos antes de su fallecimiento “. Después Hazrat Umar (ra) mencionó los nombres de Hazrat Ali (ra), Hazrat Uzman (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Talha (ra), Hazrat Saad (ra) y Hazrat Abdur Rahman (ra) bin Auf y dijo ‘Abdullah bin Umar (ra) sería un testigo para vosotros, pero no tendrá derecho al puesto de Jalifa. Hazrat Umar dijo después: ‘Si se le otorga Jalifato a Sad (ra), entonces él será Jalifa; de lo contrario, quien se convierta en el Jalifa debería continuar buscando ayuda de Sad (ra) ya que no lo he destituido debido a ninguna incompetencia o deshonestidad de su parte ‘.

Hazrat Umar (ra) agregó: “Hago el testamento que mi sucesor se encargue de los primeros Muhayirin (los musulmanes que emigraron a Medina), para cumplir con sus derechos y proteger su honor. También insto a mostrar bondad a los Ansar, porque permitieron que la fe entrara en sus hogares en Medina incluso antes de la llegada de los emigrantes. Le recomiendo que acepte las buenas obras de entre ellos y quien tenga la falta de entre ellos, debe ser perdonado. Recomiendo que haga el bien a toda la gente de los pueblos, ya que son los protectores del Islam y la fuente de riqueza y un medio para frustrar al enemigo. También que no se les quite nada excepto su excedente, con su consentimiento.

Aparte recomiendo que se haga el bien a los beduinos árabes, ya que son los nativos de Arabia y constituyen la materia prima del Islam. Debería tomarse ese excedente de entre las posesiones que no necesiten, para distribuirlo entre sus necesitados. Pongo bajo responsabilidad de Al’lah y de Su Mensajero a aquellas personas que han establecido un pacto, que cumplan con lo acordado, para defenderlos y no sobrecargarlos con lo que está más allá de su capacidad.

Cuando Hazrat Umar (ra) falleció y completaron los procedimientos de entierro, las seis personas nombradas por Hazrat Umar (ra) se reunieron.  Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) continúa:

“Seleccionad tres candidatos de entre vosotros para el Jalifato.” Hazrat Zubair (ra) dijo: “Doy mi voto a Hazrat Ali (ra)”. Hazrat Talha (ra) dijo: “Doy mi voto a Hazrat Uzman (ra)”. Hazrat Sa’d (ra) dijo: “Doy mi voto a Hazrat Abdur Rahman (ra) bin Auf.

Hazrat Abdur Rahman (ra) dijo entonces a Hazrat Ali (ra) y a Hazrat Uzman (ra): ‘A cualquiera de vosotros que retire su nombre, le confiaremos la responsabilidad [en cuanto a quién se le concederá el liderazgo], Dios y el Islam serán su guardián y Dios Altísimo elegirá al que considere más digno. Al oír esto, los dos nobles hombres se callaron. Hazrat Abdur Rahman (ra) dijo: “Si esta responsabilidad recae sobre mí, Dios será testigo de que elegiré al mejor de vosotros”. Entonces Hazrat Abdur Rahman (ra) tomó la mano de uno de ellos y dijo: “Eres persona cercana al Mensajero (sa) de Dios y tienes un estatus elevado dentro del Islam, algo de lo que eres consciente. Le pido por Dios que prometas que,  si te selecciono como nuestro líder, serás justo. Y si elijo a Uzman (ra) como nuestro líder, ¿le escucharás y le obedecerás?’. Entonces Hazrat Abdur Rahman (ra) llevó  al otro aparte y le dijo lo mismo. Cuando Hazrat Abdur Rahman (ra) consiguió de ambos el pacto, dijo: ‘¡Oh Uzman! Extiende su mano’. Él (es decir, Hazrat Abdur Rahman (ra)) tomó entonces el Juramento de iniciación, seguido de Hazrat Ali (ra),  y los miembros de la casa también vinieron y juraron su lealtad a Hazrat Uzman (ra)”. (Sahih al-Bukhari, Kitab Fazail al-Sahaba al-Nabi, Hadith no. 3700)

(Friday Sermon – September 4, 2020 )

Obediencia al Santo Profeta (sa)

Dios Altísimo dice en el Sagrado Corán:

[ÁRABE]

“En cuanto a los que respondieron a la llamada de Al’lah y del Mensajero, después de que sufrieran una herida, sepan que quienes de entre ellos hagan el bien y actúen piadosamente tendrán una magnífica recompensa”, (3:173).

En relación a los relatos de los Compañeros (ra), quedaron algunos detalles de lo recapitulado de la vida de Hazrat Zubair (ra) y los narraré hoy.

Mientras mencionaba el versículo que acabo de recitar, Hazrat ‘Aisha (ra) le dijo a su sobrino ‘Urwah:

“¡Oh sobrino mío! Tus antepasados ​​Zubair y Abu Bakr estaban entre los Compañeros a los que se hace referencia en este versículo. Cuando el Santo Profeta (sa) fue herido durante la batalla de Uhud y los idólatras se retiraron, temió que pudieran regresar y atacar de nuevo. Por lo tanto, el Santo Profeta (sa) preguntó: ¿quién irá y los perseguirá? Entonces setenta Compañeros de entre ellos se prepararon para partir inmediatamente”. El narrador dice que Abu Bakr y Zubair también estaban entre ellos. Esta narración es de Sahih Bujari y nos dice que tanto Hazrat Abu Bakr como Hazrat Zubair estaban entre los heridos. (Sahih al-Bukhari, Kitab al-Maghazi, Bab alladhina istajabu lillah wa al-rasul…, Hadith 4077)

La misma narración se recoge en Sahih Muslim y es la siguiente, donde Hisham narra de su padre:

“Hazrat ‘Aisha me dijo: tus antepasados ​​estaban entre esos Compañeros que respondieron a la llamada de Al’lah y Su Mensajero (sa) a pesar de estar heridos”. (Sahih al-Bukhari, Kitab Faza‘il al-Sahabah, Bab min Fada’il Talhah wa al-Zubair, Hadith 2418)

Buenas noticias del paraíso

También Hazrat ‘Ali (ra) narra:

“He oído al propio Santo Profeta (sa) decir: Talha y Zubair serán mis vecinos en el Paraíso”. (Sunan al-Tirmidhi, Abwab al-Manaqib, Bab Manaqib Abi Muhammad Talhah, Hadith 3740)

Hazrat Said bin Yubair (ra) narra que el rango de Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat ‘Umar (ra), Hazrat Uzmán (ra), Hazrat ‘Ali (ra), Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Sa’d (ra), Hazrat Abdur Rahman (ra) y Hazrat Said bin Zaid (ra) era tal que solían luchar delante del Santo Profeta (sa) en el campo de batalla y se situaban inmediatamente detrás de él en las oraciones. (Ali Ibn al-Athir, Usd al-Ghabah fi Ma‘rifat al-Sahabah, Vol. 3, Atiyyah bin Nuwairah(ra) [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, 2003], p. 45)

Hazrat Abdur Rahman bin Ajnas (ra) relata que estaba en la mezquita cuando una persona habló sobre Hazrat ‘Ali (ra) de manera irrespetuosa.  Ante esto, Hazrat Said bin Zaid (ra) se puso de pie y dijo:

“Doy testimonio de que ciertamente he escuchado al Santo Profeta (sa) decir que diez personas ciertamente entrarán en el Paraíso: el mismo Santo Profeta (sa) entrará en el Paraíso, Hazrat Abu Bakr (ra) entrará en el Paraíso, Hazrat ‘Umar (ra) entrará en el Paraíso, Hazrat Uzmán (ra) entrará en el Paraíso, Hazrat ‘Ali (ra) entrará en el Paraíso; y también lo harán Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair bin Awam (ra), Hazrat Sa’d bin Malik (ra) y Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra); y si lo deseo, además podría nombrar al décimo individuo”. El narrador dice que la gente preguntó sobre la identidad del décimo individuo. Hazrat Said bin Zaid (ra) permaneció en silencio durante un rato. El narrador dice que algunas personas preguntaron nuevamente quién era el décimo individuo y entonces dijo: “Sa’id bin Zaid”, es decir, se nombró a sí mismo. Creo que esto ya se ha mencionado en relación con Hazrat Talha (ra) (not in English text). (Sunan Abi Dawud, Kitab al-Sunnah fi al-Khulafa, Hadith 4649)

El escriba del Sagrado Corán

Al mencionar los nombres de los escribas del Sagrado Corán, Hazrat Jalifatul Masih II (ra) dice:

“Tan pronto como el Santo Profeta (sa) recibía una revelación, se ponía por escrito según lo dictaba. Se sabe que el Santo Profeta (sa) había asignado a varias personas para este propósito. De estos, los nombres de las siguientes quince personas se han mencionado en relatos históricos: Zaid bin Zabit, Ubayy bin Ka’b, Abdul’lah bin Sa’d bin Abi Sara, Zubair bin Awam, Jalid bin Said bin Aas, Hiban bin Said al-Aas, Hanzla bin Rabi ‘al-Asadi, Muayqib bin Abi Fatima, Abdul’lah bin Arqam Az-Zuhri, Sharahbil bin Hasana,’ Abdul’lah bin Rawaha, Hazrat Abu Bakr, Hazrat ‘Umar, Hazrat Uzmán y Hazrat ‘Ali (ra con todos ellos). Cada vez que el Santo Profeta (sa) recibía una revelación, llamaba a una de estas personas y le dictaba el texto de la revelación que había recibido”. (Dibacha Tafsir-ul-Quran, Anwarul Ulum, Vol. 20, pp. 425-426)

Un regalo del Santo Profeta (sa)

Por otra parte, Hazrat Anas bin Malik (ra) relata que el Santo Profeta (sa) le permitió a Hazrat Zubair bin Awam (ra) usar una camisa de seda durante una batalla porque sufría de prurito. (Sahih al-Bukhari, Kitab al-Jihad wa al-Siyar, Bab al-Harir fi al-Harb, Hadith 2919)

Cuando el Santo Profeta (sa) distribuyó las propiedades de Medina, asignó una gran parte de la tierra a Hazrat Zubair (ra). El Santo Profeta (sa) también le dio un huerto de dátiles. (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, 1990] 76)

Con respecto a la concesión de tierras por parte del Santo Profeta (sa) a Hazrat Zubair (ra), Hazrat Jalifatul Masih II (ra) dice: “El Santo Profeta (sa) otorgó una gran extensión de tierra perteneciente al Estado a Hazrat Zubair (ra), en la cual su caballo podía correr hasta su último aliento”. En otras palabras, podía correr tan lejos como le era posible. Su límite llegaba hasta donde finalmente se detuvo el caballo de Hazrat Zubair (ra), después de lo cual lanzó su látigo al aire con toda su fuerza. Acto seguido, el Santo Profeta (sa) decidió que no solo se le otorgaría la tierra donde se había detenido su caballo, sino que además se le otorgaría el área hasta donde llegó su látigo. Hazrat Jalifatul Masih II (ra) escribe: “Los caballos en nuestro país también pueden correr kilómetros, pero los caballos árabes pueden correr incluso más rápido. Si estimamos que puede correr hasta seis o siete kilómetros, antes de detenerse, el terreno que le fue otorgado fue de aproximadamente 20.000 acres”.

El Imam Abu Yusuf escribe en su libro “Kitabul Jarall”, que el Santo Profeta (sa) asignó una porción de tierra para Hazrat Zubair (ra) que contenía palmeras de dátiles. Hazrat Jalifatul Masih II (ra) también citó este extracto de los escritos del Imam Abu Yusuf. Escribe: “La tierra que le fue dada tenía palmeras datileras y con anterioridad la misma pertenecía a la tribu judía Banu Nazir; el lugar era una aldea reconocida como Juruf, que es el nombre de un lugar situado a cinco kilómetros de Medina en dirección a Siria y  era un pueblo tradicional. Cuando colocamos este relato junto a las otras narraciones, se puede concluir que en ese momento, el Santo Profeta (sa) le dio la parte superior de la tierra a Hazrat Zubair (ra), es decir, donde se menciona al caballo corriendo; y esto equivalía aproximadamente a 15.000 ó 20.000 acres. Esto le fue entregado en un momento en que ya era dueño de una aldea que tenía palmeras datileras. (Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad(ra), Islam aur Malkiyat-e-Zameen, Anwar al-Ulum, Vol. 21, p. 429) (Yaqut Ibn Abdullah al-Hamawi, Mu‘jam al-Buldan, Vol. 4 [Beirut, Lebanon: Dar Ihya al-Turath al-Arabi], 247)

Digno de Jilafat

Urwah bin Zubair (ra) relata que Marwan bin Hakam dijo que el año en que hubo un brote de una enfermedad que provocó hemorragias nasales graves, Hazrat Uzmán bin Affan (ra) también sufrió mucho por esto, hasta el punto que le impidió realizar el Hall (peregrinación), e incluso escribió su testamento. En ese momento, uno de los quraish se le acercó y le dijo:

“Elige a alguien como Jalifa (o sea, debido a las terribles circunstancias). Y dijo: ¿es la gente quien ha preguntado esto? A lo que respondió afirmativamente. Hazrat Uzmán (ra) le preguntó a quién deseaban que fuera nombrado Jalifa, pero él permaneció en silencio. Luego vino otra persona, que el narrador dice que creer que era Hariz (ra) y también le pidió que nombrara un Jalifa. Hazrat Uzmán (ra) dijo entonces: ¿es esto lo que pregunta la gente? A lo que él respondió: sí. Entonces, Hazrat Uzmán (ra) preguntó: “¿quién debería ser el Jalifa? A lo que el hombre permaneció en silencio. Hazrat Uzmán (ra) luego dijo: quizás desean elegir a Hazrat Zubair (ra). El hombre respondió: sí. Hazrat Uzmán (ra) luego dijo: por Aquel en cuyas manos está mi vida, hasta donde yo sé, él es el mejor entre ellos (es decir, refiriéndose a Hazrat Zubair -ra-) y era el más querido por el Santo Profeta (sa)”. (Sahih al-Bukhari, Kitab Fazail Ashab al-Nabi(sa), Bab Manaqib al-Zubair bin al-Awwam, Hadith 3717)

Una decisión justa del Santo Profeta (sa)

Hazrat Zubair (ra) relata que una vez tuvo una disputa, en presencia del Santo Profeta (sa), con un compañero ansari, que había tomado parte en la batalla de Badr, con respecto al canal que ambos usaban para regar sus campos. Mientras resolvía el asunto, el Santo Profeta (sa) dijo:

“Zubair, riega tu campo y deja el resto del agua para tu vecino. El compañero ansari se mostró disgustado con esta respuesta y dijo: ¡oh Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Has emitido este veredicto solo porque es tu primo? Al escuchar esto, el rostro bendito del Santo Profeta (sa) cambió y le dijo a Hazrat Zubair (ra): controla el flujo de agua para que solo riegue hasta el límite de tu tierra. Por tanto, el Santo Profeta (sa) concedió a Hazrat Zubair (ra) todos sus derechos, mientras que anteriormente, el consejo del Santo Profeta (sa) era tal que permitía que Hazrat Zubair (ra) y el compañero ansari se beneficiaran. Sin embargo, cuando el ansari expresó su descontento por la decisión del Santo Profeta (sa), emitió el veredicto de acuerdo con lo que era el verdadero derecho de Hazrat Zubair (ra)”.

Hazrat Zubair relata:

“Por Dios, mi impresión es que el siguiente versículo del Sagrado Corán fue revelado con respecto a este incidente:

[ÁRABE]

“Pero no, por tu Señor, no serán creyentes mientras no te hagan juez de todo lo que les separa y no encuentren en sus corazones objeción alguna a lo que tú decidas y se sometan con plena sumisión”. Surah al-Nisa, Ch.4: V.66 (not in Spanish text) (Musnad Ahmad bin Hanbal, Vol. 1, p. 453, Musnad Zubair bin al-Awwam, Hadith 1419, ‘Alam al-Kutub, Beirut, 1998)

Hazrat Zubair (ra) narra que cuando se reveló el siguiente versículo:

[ÁRABE]

“Y después, en el Día de la Resurrección, disputaréis mutuamen­te ante vuestro Señor”. Él preguntó: ¡oh Mensajero  de Al’lah, ¿esto se refiere a nuestras disputas mundanas? A lo que el Santo Profeta (sa) respondió: sí”.

Luego, cuando se reveló el versículo [árabe]: “Entonces, en ese día, seréis llamados a dar cuenta en relación con los placeres mundanos”, Hazrat Zubair (ra) preguntó al Santo Profeta (sa): “¿qué recompensas pediremos para rendir cuentas, cuando solo poseemos agua y dátiles? El Santo Profeta (sa) respondió: Os advierto que la era de las bondades y la riqueza está cerca. Hoy puede haber escasez, pero si Dios quiere, el tiempo de la abundancia está por llegar”. (Musnad Ahmad bin Hanbal, Vol. 1, p. 449, Musnad Zubair bin al-Awwam, Hadith 1419, ‘Alam al-Kutub, Beirut, 1998)

Heridas de Batalla

Hafs bin Jalid dice que el noble hombre que relató este hadiz viajaba con nosotros desde Mosul, que es una ciudad muy conocida de Iraq y fue de gran importancia entre los territorios y ciudades islámicos en ese momento, debido a su gran población y vasta área. Mucha gente la visitaba. Está situada cerca de Nínive, a 355 kilómetros del borde del río Tigris, en Bagdad. Esto es lo que está escrito en la enciclopedia respecto a esta ciudad.

En cualquier caso, el narrador dice que él (es decir, el noble caballero) habría viajado hasta ellos desde Mosul y continúa diciendo:

“He acompañado a Hazrat Zubair (ra) bin Awam en varios viajes. En una ocasión, cuando estábamos en el desierto, necesitaba lavarse, así que me pidió que le cubriera. Por tanto, le cubrí utilizando una tela mientras se lavaba. Sin querer, mi mirada se fijó en su cuerpo y vi como todo él, incluyendo su cabeza, estaba completamente marcado por heridas de espada. Y le dije: Por Dios, hasta ahora nunca había visto tantas cicatrices en un cuerpo por heridas de espada, como las que he visto en el tuyo; y respondió preguntando: ¿Has visto las cicatrices de mi cuerpo? A continuación añadió: “Por Dios, que todas estas cicatrices las recibí mientras luchaba en el camino de Al’lah junto con el Santo Profeta (sa)”. (al-Mustadrak Ala al-Sahihain li al-Hakim, Vol. 3, p. 406, Kitab Marifat al-Sahabah, Hadith 5550, Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, Beirut, 2002) (Sayyid Fadl al-Rahman, Farhang-i-Sirat (Karachi, Pakistan: Zawwar Academy Publications, 2003), p. 84)

Actos de Caridad

Por su parte, Hazrat Uzmán (ra), Hazrat Miqdad (ra), Hazrat Abdul’lah bin Mas’ud (ra) y Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) habían ordenado como parte de su testamento que Hazrat Zubair (ra) cuidara de sus riquezas después de su fallecimiento. En consecuencia, custodiaba sus riquezas y empleaba su propia riqueza en los hijos de los mismos. Como fue bendecido con abundancia de riqueza, no gastaba el dinero de los demás en sus hijos, sino que lo hacía de su propio bolsillo, para que los herederos pudieran hacer uso de su propia riqueza, lo cual muestra que no tenía ninguna codicia por la riqueza.

También se menciona respecto a Hazrat Zubair (ra) que tenía 1.000 sirvientes que le ofrecían el jarall, o sea, el producto de sus tierras. Sin embargo, no tomaba nada para sí mismo, sino que lo daba todo como caridad.

Muti’ bin Aswad relata:

“Escuché a Hazrat ‘Umar (ra) decir que Hazrat Zubair (ra) es uno de los pilares que sustentan la fe”. (Ibn Hajar al-Asqalani, al-Isabah fi Tamyiz al-Sahabah, Vol. 2 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, 1995] 460)

Buscando la ayuda de Al’lah para pagar las deudas

Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) relata:

“Cuando Hazrat Zubair (ra) estaba de pie en el día de la batalla de Yamal, me llamó y me puse de pie a su lado. Luego dijo: ¡Oh mi querido hijo, o se mata a los opresores o mueren los oprimidos! Parece como si me fuesen a matar en un estado de opresión y mi mayor preocupación es respecto a mi deuda. ¿Crees que quedará algo de dinero para saldar mi deuda? Luego dijo: ¡hijo mío, paga mis deudas vendiendo mis bienes  y prometo una tercera parte de mi riqueza; porque si después de pagar mis deudas queda algo, entonces una tercera parte será para tus hijos, (o sea, que prometió el resto para sus propios hijos). Hisham dice que los hijos de Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) tenían la misma edad que los hijos de Hazrat Zubair (ra): Jubaib y Abaad. Lo que significa que los hijos de Abdul’lah (ra) tenían la misma edad que los hijos de Hazrat Zubair (ra), es decir, que sus hijos -los de Hazrat Abdul’lah- tenían la misma edad que sus propios hermanos. En aquel momento, Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) tenía nueve hijas. Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) relata que Hazrat Zubair (ra) comenzó a dictar su herencia con respecto a las deudas que tenía diciendo: Oh hijo mío, si no puedes pagar alguna parte de mi deuda, busca ayuda de mi ‘Maestro’. Abdul’lah bin Zubair (ra) afirma que no entendía lo que quería decir con ‘Maestro’, por lo que le preguntó: ¿quién es tu ‘Maestro’? Hazrat Zubair (ra) respondió: es Al’lah”.

Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) afirma que, cada vez que se enfrentaba a dificultades para pagar las deudas de su padre, decía: “¡Oh Maestro de Zubair, paga su deuda!; y como resultado, la deuda se saldaba”, lo que significa que Al’lah Todopoderoso siempre creaba los medios para el pago de dicha deuda. Finalmente, la propiedad que dejó atrás resultó ser suficiente para pagar sus deudas y cuando Hazrat Zubair (ra) fue martirizado, no tenía riquezas a su nombre, excepto unas pocas parcelas de tierra que incluían Ghabah. Tenía 11 propiedades en Medina, dos propiedades en Basora, una en Kufa y otra en Egipto.

La causa por la que Hazrat Zubair (ra) se endeudó se debía a que la gente solía traerle su riqueza para dársela como fideicomiso, pero Hazrat Zubair (ra) lo consideraba como un préstamo, diciendo que temía la posibilidad de que la riqueza se desperdiciara. Por lo tanto, no tomaba la riqueza como un fideicomiso, sino que decía que la tomaba como un préstamo y así también gastaba de ella. No obstante, la riqueza permanecía a salvo de cualquier peligro potencial y, por consiguiente, les decía que la estaba utilizando a modo de préstamo y que la devolvería. En cualquier caso, Hazrat Zubair (ra) nunca llegó a ser rico en términos de acumulación de riqueza o generación de ingresos, ni tampoco por sus iniciativas financieras. Por el contrario, participó en las batallas junto al Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat ‘Umar (ra) y Hazrat Uzmán (ra). Siempre participó en la yihad, pero no fue uno de los que acumularon un excedente de riqueza. Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) relata que cuando calculó la deuda de su padre, esta ascendía a 2,2 millones de dinares.

Hazrat Hakim bin Hizam (ra) se reunió una vez con Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) y le preguntó:

“¡Oh sobrino mío! ¿A cuánto asciende la deuda de mi hermano? Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) ocultó la cantidad real y le dijo que eran 100.000 dinares. Hazrat Hakim bin Hizam (ra) dijo: “Por Dios, no creo que tengas suficientes bienes para pagarla (según la aparente riqueza que poseía). Entonces Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) le dijo: Si te dijera que la deuda es en realidad de 2,2 millones de dinares, ¿qué dirías? A esto, respondió: no creo que puedas pagar esa deuda, será difícil de reembolsar. Si no puedes pagarla, entonces acude a mí en busca de ayuda”; queriendo decir que estaba dispuesto a ayudarle a pagar la deuda.

Hazrat Zubair (ra) había comprado tierra en Ghabah por 170.000 dinares y Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) la vendió por 1,6 millones de dinares. Luego anunció que si Hazrat Zubair (ra) debía alguna cantidad a alguien, debería reunirse con él en Ghabah; o sea, después de vender la tierra de Ghabah por 1,6 millones, anunció que si alguien tenía una deuda debería ir a Ghabah para cobrarla.

Hazrat Zubair (ra) debía 400.000 dinares a Hazrat Abdul’lah bin Ja’far (ra) y este le dijo a Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra): “Si quieres, puedo perdonarte esta deuda; o si quieres, puedes incluirla entre las deudas que tienes, con la condición de que la pagues más tarde”, pero Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) rechazó esta oferta. A continuación, Hazrat Abdul’lah bin Ya’far (ra) le dijo que le diera un pedazo de tierra. Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) le dijo: “tu parte será de aquí hasta ahí”, y vendió esa porción de la tierra a Hazrat Abdul’lah bin Ya’far (ra) como pago de su deuda.

Así pues, quedaron cuatro porciones y media de tierra. Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) fue a ver a Hazrat Mu’awiyah (ra), cosa que acaeció en su época. Amr bin Uzmán, Munzir bin Zubair e Ibn Zam’ah también estaban presentes. Hazrat Mu’awiyah (ra) preguntó cuál era el precio de la tierra en Ghabah. Hazrat Ibn Zubair (ra) le informó que cada porción valía 100.000 dinares. Hazrat Mu’awiyah (ra) preguntó cuántas porciones de tierra le quedaban. Le informó que quedaban cuatro partes y media. Munzir bin Zubair dijo que le compraba una parte por 100.000 dinares. Amr bin Uzmán dijo que le compraba una parte por 100.000 dinares e Ibn Zam’ah también dijo que le compraba otra parte por otros 100.000. Luego, Hazrat Mu’awiyah (ra) preguntó cuántas porciones quedaban, a lo que Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) respondió que quedaba una parte y media. Hazrat Mu’awiyah (ra) dijo que le compraba esa parte por 150.000 dinares. Por consiguiente, la tierra que quedaba en Ghabah también se vendió. Más tarde, Abdul’lah bin Yafar vendió su porción a Hazrat Mu’awiyah por 600.000 dinares.

Por lo tanto, tal como había dicho Hazrat Zubair (ra), Al’lah Todopoderoso creó los medios para liquidar su deuda; se vendió parte de su propiedad y se saldó la misma. Cuando Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) hubo pagado por completo la deuda de Hazrat Zubair (ra), sus descendientes pidieron que se les diera su herencia, diciendo que ahora que la deuda ya estaba pagada, querían recibir su parte de la herencia. Pero Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) dijo que no: “por Dios, que no la distribuiré entre vosotros hasta que haga un anuncio en el día del Hall durante cuatro años”; lo que significaba que haría un anuncio con motivo del Hall durante cuatro años consecutivos, diciendo que cualquier persona a quien Hazrat Zubair (ra) adeudara algo, debería acudir a él para su devolución. Así pues, hizo este anuncio en el Hall durante cuatro años y cuando hubieron pasado los cuatro años, distribuyó la herencia entre la progenie de Hazrat Zubair (ra),

La distribución de su riqueza

[Add ‘Hazrat Zubair (ra)’?] quien tenía cuatro esposas; y había separado un octavo, es decir, la parte asignada de la herencia a la esposa, dividida en cuatro partes. De ese modo, cada esposa recibió 1,1 millones de dinares; o sea, cuando se distribuyó la propiedad restante, cada esposa recibió 1,1 millones de dinares. Según otra narración, su riqueza total ascendía a 35.200.000 de dinares y Sufián bin Uyaynah narra que la herencia de Hazrat Zubair (ra) que se distribuyó fue de 40 millones de dinares.

Hisham bin Urwah (ra) narra de su padre que la cantidad total dejada por Hazrat Zubair (ra) fue equivalente a 51 ó 52 millones de dinares. De manera similar, Urwah relata que Hazrat Zubair (ra) poseía tierras en Egipto, concretamente en Alejandría. También poseía tierras en Kufa y algunas casas en Basra, y además recibía un ingreso por sus propiedades en Medina.  (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, 1990] 80-81)

Sin embargo, después de que toda su deuda fuese saldada, la riqueza restante fue distribuida entre sus herederos.

Mutarraf afirma:

“En una ocasión le dijimos a Hazrat Zubair (ra): ¡oh Abu Abdul’lah! ¿Con qué propósito has venido aquí ahora? Has permitido que un Jalifa sea herido hasta el punto de ser martirizado y ahora buscas una retribución. Hazrat Zubair (ra) respondió: En la era del Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat ‘Umar (ra), Hazrat Uzmán Ghani (ra) y yo recitábamos el siguiente versículo del Santo Corán:

[ÁRABE]

que significa: ‘Mas estad atentos ante una aflicción que no golpeará exclusivamente a aquellos de vosotros que han obrado mal’, sino que esta aflicción será compartida por todos. No obstante, nunca pensamos que este versículo se cumpliría en nosotros, en la medida en que la prueba que nos ha sobrevenido se ha cumplido”. (Musnad Ahmad bin Hanbal, Vol. 1, p. 451, Musnad Zubair bin al-Awwam, Hadith 1414, Alam al-Kutub, Beirut, 1998)

Martirio de Hazrat Uthman(ra) y la elección de Hazrat Ali(ra)

Luego, al mencionar las condiciones en las que Hazrat ‘Ali (ra) fue elegido como el Jalifa, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Cuando Hazrat Uzmán (ra) fue martirizado, viendo que la discordia entre los musulmanes crecía, los Compañeros presentes en Medina fueron a Hazrat ‘Ali e insistieron en que debería aceptar el bai’at del pueblo. Al mismo tiempo, algunos de los rebeldes también fueron a Hazrat ‘Ali (ra) y dijeron que el gobierno islámico estaba cerca de verse dividido. Por otro lado, personas que generaban desorden también fueron con Hazrat ‘Ali declarando que el Estado islámico estaba en peligro de descomponerse y que debería tomar el bai’at del pueblo, para que el estado de miedo pudiera ser vencido y la paz restaurada. Así, el pueblo instó a Hazrat ‘Ali (ra) a tomar el bai’at y tras rehusar hacerlo en varias ocasiones, aceptó esta responsabilidad y comenzó a tomar el bai’at de la gente. En ese momento, algunos Compañeros prominentes estaban fuera de Medina y algunos fueron forzados a tomar el bai’at. Respecto a Hazrat Talha (ra) y a Hazrat Zubair (ra) se menciona que Hakim bin Yabla y Malik bin Ashtar fueron enviados junto con algunos hombres blandiendo sus espadas para obligar a Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) a aceptar el bai’at, es decir, les rodearon con sus espadas desenvainadas y les dijeron que aceptaran a Hazrat ‘Ali (ra) o de lo contrario serían asesinados.

Batalla del camello

Según algunas narraciones, se menciona incluso que fueron arrastrados a la fuerza. Sin duda, un bai’at realizado bajo coacción no es un bai’at en su verdadera esencia. Cuando se trató de jurar lealtad, dijeron que harían el bai’at con la condición de que Hazrat ‘Ali (ra) tomara represalias contra los asesinos de Hazrat Uzmán (ra). Más tarde, cuando vieron que Hazrat ‘Ali (ra) no exigía una retribución inmediata, renunciaron a su bai’at y dejaron Medina para irse a La Meca. Entonces, un grupo de entre los que mataron a Hazrat Uzmán (ra) fue a Hazrat ‘Aisha (ra) y la instaron a buscar venganza contra los asesinos de Hazrat Uzmán declarando la yihad. En este sentido, actuó en consecuencia y buscó la ayuda de otros Compañeros (ra). Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Talha (ra) se unieron a ella y se produjo una batalla entre los dos grupos: Hazrat ‘Aisha (ra), Hazrat Talha, Hazrat Zubair (ra), por un lado, y Hazrat ‘Ali (ra), por el otro, que se conoce como Yang-e-Yamal. Al principio de esta batalla, Hazrat ‘Ali (ra) le recordó a Hazrat Zubair (ra) una profecía del Santo Profeta (sa), como resultado de la cual Hazrat Zubair (ra) dejó el campo de batalla”.

Por eso Hazrat Zubair (ra) abandonó pronto el enfrentamiento y juró no luchar contra Hazrat ‘Ali (ra). También afirmó que estaba equivocado en lo que había entendido. Del mismo modo, Hazrat Talha (ra) también prometió lealtad a Hazrat ‘Ali (ra) antes de su muerte. En este sentido, encontramos en algunas narraciones que cuando Hazrat Talha (ra) quedó mortalmente herido y sufría por sus heridas, un hombre pasó junto a él. Hazrat Talha (ra) le preguntó a qué campamento del ejército pertenecía y respondió que pertenecía al ejército de Hazrat ‘Ali (ra). Al momento, Hazrat Talha (ra) tomó su mano y la colocó encima de la suya, y declaró: tu mano es la de ‘Ali y yo prometo lealtad a Hazrat ‘Ali (ra) una vez más”. (Khilafat-e-Rashidah, Anwar-ul-Ulum, Vol. 15, pp. 44-45)

Martirio

Con referencia a Hazrat Zubair (ra), está escrito que fue martirizado cuando regresaba de Yang-e-Yamal (la batalla del camello) y ya había dejado el campo de batalla. En cuanto a la lucha contra Hazrat ‘Ali (ra), afirmó que estaba equivocado y posteriormente se fue, pero su martirio tuvo lugar a la vuelta de Yang-e-Yamal. Cuando Hazrat ‘Ali (ra) le recordó diciendo: “Te imploro en nombre de Dios que si has oído al Santo Profeta (sa) decir ‘lucharás contra ‘Ali y serás tú quien transgreda. Hazrat Zubair respondió: Sí, y acabo de recordar eso. Luego se fue”. Esta fue la razón por la que se abstuvo de luchar contra Hazrat ‘Ali (ra). Los detalles de esto se mencionaron en relación con los relatos de Hazrat Talha bin Ubaidil’lah (ra). De estas narraciones es evidente que esta discordia fue instigada por los rebeldes y los hipócritas, y como resultado de la confusión creada por los rebeldes muchos de los Compañeros (ra) se vieron envueltos en esto. No obstante, el acontecimiento que se produjo no fue el curso de acción correcto.

Harb bin Abi Al Aswad narra:

“Conocí a Hazrat ‘Ali (ra) y Hazrat Zubair (ra). Cuando Hazrat Zubair (ra) estaba en su montura y comenzó a atravesar las filas para irse, su hijo, Abdul’lah, se paró frente a él y le preguntó qué le había pasado. Hazrat Zubair dijo: Hazrat Ali (ra) me ha recordado un dicho del Santo Profeta (sa), que también he escuchado de la bendita lengua del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) había declarado que combatiría contra Hazrat ‘Ali (ra) y yo sería el opresor. Por esta razón, no lucharé contra Hazrat ‘Ali (ra). Su hijo le dijo entonces: Has venido aquí para traer la paz entre la gente y Dios Altísimo estará contigo en este sentido. Y Hazrat Zubair (ra) dijo: “Ya he hecho una promesa”. Hazrat Abdul’lah bin Zubair (ra) dijo: “puedes dar la expiación de esta promesa liberando a tu esclavo Yiryis y permanecer aquí hasta que Dios Altísimo haga que la gente se reconcilie”.

El narrador dice que Hazrat Zubair (ra) liberó a su esclavo Yiryis y se quedó allí. No obstante, la disputa se agravó entre la gente, así que montó su caballo y se fue. Hazrat Zubair (ra) decidió irse y en su camino de regreso a Medina llegó a un lugar llamado Safwan, que se encuentra cerca de Basra. Una persona llamada Bakr, de Banu Mayashai, se encontró con Hazrat Zubair (ra) y le dijo: “¡oh Compañero del Mensajero de Al’lah, ¿dónde vas? Tú estás bajo mi responsabilidad y no permitiré que nadie te haga daño. Así que acompañó a Hazrat Zubair (ra) hasta que se cruzaron con otra persona, Ahnaf bin Qais, a quien le dijo: Este es Zubair, a quien conocí en Safwan. Ahnaf dijo que “dos grupos de musulmanes están enfrentados entre sí y se están cortando las cabezas de unos a otros con espadas, mientras que él [Hazrat Zubair] se dirige a su hijo y su familia…”. ? (question mark in english text)

Cuando Umair bin Yarmuz, Fazala bin Habis y Nufay oyeron esto, corrieron en su montura en busca de Hazrat Zubair y lo encontraron con una caravana. Entonces, Umair bin Yarmuz, montado en su caballo, se puso detrás de Hazrat Zubair (ra) y le atacó con su lanza, hiriéndole ligeramente. Hazrat Zubair (ra), que iba montado en un caballo llamado Zhul Jimar, se defendió. Ibn Yarmuz, al darse cuenta de que estaba a punto de morir, llamó a sus dos amigos y le atacaron hasta que finalmente Hazrat Zubair (ra) fue martirizado.

Según otra narración, cuando Hazrat Zubair (ra) se enfrentó a su asesino y logró dominarlo, el asesino buscó refugio usando el nombre de Al’lah. Al escuchar eso Hazrat Zubair (ra) dejó de agarrarlo y lo dejó ir.  Este hombre dijo esto unas cuantas veces, pero luego, traicioneramente, rescindió su juramento e hirió a Hazrat Zubair (ra). Hazrat Zubair (ra) le dijo: “Que Al’lah cause tu ruina. Estabas buscando la protección usando el nombre de Al’lah y luego abandonaste tu juramento”.

Después de que Hazrat Zubair (ra) fuera martirizado, Ibn Yarmuz llevó su cabeza y su espada a Hazrat ‘Ali. Hazrat ‘Ali cogió la espada y dijo: “Juro por Dios que esta era la espada que eliminaba las expresiones de ansiedad del rostro del Santo Profeta (sa), pero ahora está en medio del desorden y el derramamiento de sangre”. Entonces, Ibn Yarmuz solicitó permiso para entrar.  El cortesano informó que Ibn Yarmuz estaba presente, el que mató a Hazrat Zubair (ra), y que estaba parado en la puerta solicitando permiso para entrar. Hazrat ‘Ali respondió: “¡Ibn Safiya, que el que mató a Hazrat Zubair entre en el infierno! He escuchado al Santo Profeta (sa) decir que “a cada Profeta se le concede un amigo y mi amigo es Zubair”. Hazrat Zubair (ra) fue enterrado en el valle de Siwaa y Hazrat ‘Ali y sus compañeros comenzaron a llorar su muerte. Hazrat Zubair tenía 64 años cuando fue martirizado, pero según otros, tenía 66 ó 67. (al-Mustadrak ala al-Sahihain li al-Hakim, Vol. 3, p. 413, Kitab Marifat al-Sahabah, Hadith 5575, Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, Beirut, 2002) (Ibn Abd al-Barr, al-Isti‘ab fi Ma’rifat al-Ashab, Vol. 2, Mistah bin Uthathah(ra) [Beirut, Lebanon: Dar al-Jil, 1992], 516) (al-Mustadrak Ala al-Sahihain li al-Hakim, Vol. 3, p. 412, Kitab Marifat al-Sahabah, Hadith 5571, Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, Beirut, 2002) (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, 1990], 78) (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, 1990], 83) (Ibn Hajar al-Asqalani, al-Isabah fi Tamyiz al-Sahabah, Vol. 2 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, 1995], 460)

Los residentes de Medina decían sobre su esposa, Hazrat Atika bint Zaid, que quien deseara alcanzar el martirio, debía casarse con ella, porque primero se casó con Abdul’lah bin Abi Bakr y fue martirizado; después se casó con Hazrat ‘Umar bin Jattab y fue martirizado. Más tarde se casó con Hazrat Zubair bin Awam (ra), que también fue martirizado.

Sobre el martirio de Hazrat Zubair (ra), Hazrat Atika escribió los siguientes versos:

El día de la batalla, Ibn Yarmuz, engañó a ese valiente jinete, que no era de los que huyen. ¡Oh Amr bin Yarmuz, si lo hubieras capturado, no lo habrías encontrado cobarde, ni con las manos temblorosas! ¡Qué desaparezcas por haber asesinado a un  musulmán! Asume las consecuencias del castigo de asesinato. ¡Qué la desgracia te sobrevenga!

¿Has derrotado alguna vez a alguien con un estatus tan elevado como él, entre los que te hacen compañía día y noche? ¡Oh tú, que eres incapaz de soportar incluso el sufrimiento más insignificante! Zubair era una persona que incluso en las circunstancias más duras se ponía al frente de la batalla.

¡Oh persona de tez clara! Tu ataque con lanza no puede disminuir en lo más mínimo el honor y la grandeza de Hazrat Zubair. (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, 1990], 83)

It is narrated in al-Tabaqat al-Kubra that (not in spanish text) Cuando Ibn Yarmuz llegó y pidió permiso a Hazrat ‘Ali para entrar (esta es una narración de At-Tabaqat Al-Kubra), Hazrat ‘Ali prefirió no verlo. Ante esto, él [Ibn Yarmuz] dijo: ¿acaso Zubair no estaba en el grupo creando desorden? Hazrat ‘Ali respondió: ¡Qué la desgracia se abata sobre ti! Estoy seguro de que Talha y Zubair se contarán entre aquellos sobre quienes Dios el Altísimo dice:

[árabe]

“Y eliminaremos cualquier rencor que haya en sus corazones para que se conviertan en hermanos sentados en tronos, uno frente al otro”.  (Surah al-Hijr, Ch.15: V.48) (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-‘Ilmiyyah, 1990], 84)

Por otra parte, Hazrat Zubair (ra) tuvo numerosos matrimonios en diferentes momentos de su vida y tuvo muchos hijos. Los detalles son como sigue:

-Los siguientes hijos nacieron de Hazrat Asma bint Abi Bakr: Abdul’lah, Urwa, Munzir, Asim, Jadiyatul Kubra, Ummul Hassan y ‘Aisha.

-De Hazrat Ummul Jalid nacieron los siguientes hijos: Jalid, Amr, Habiba, Sauda y Hind.

-De Hazrat Zubab bin Unaif nacieron Musab, Hamza y Ramla.

-De Hazrat Zainab Umm Yafar bin Marsad: Ubaida y Yafar.

-De Hazrat Umm Qulsum bin Al Akwa, nació Zainab.

-De Hazrat Hilal bin Qais nació Jadiyatul Sughra. (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, 1990], 74)

Queda su otra esposa, Hazrat Atika bint Zaid. (Ibn Sa‘d, al-Tabaqat al-Kubra, Vol. 3 [Beirut, Lebanon: Dar al-Kutub al-Ilmiyyah, 1990] 83)

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