Date: 2018-08-31

La excelencia personificada

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’awuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) dijo:

Hazrat Umair Bin Abi Waqqas era un compañero del Santo Profeta (sa) que participó en la Batalla de Badr. Su padre era Abu Waqqas Malik Bin Wuhaib. Fue martirizado durante la Batalla de Badr en 2 DH. Hazrat Umair (ra) era el hermano menor de Hazrat Saad Bin Abi Waqqas y se contaba entre los primeros musulmanes. El nombre de su madre era Hamnah Bint Sufian. Pertenecía al clan Banu Zuhrah de la tribu Quraish. Como se ha mencionado, participó en la Batalla de Badr y allí fue martirizado. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Umair y Hazrat Amr Bin Muaaz. Según algunos, el vínculo de hermandad, establecido por el Santo Profeta (sa), fue entre Hazrat Umair Bin Abi Waqqas y Hazrat Jubaib Bin Adi. Al describir el incidente de su martirio y cómo participó en la Batalla de Badr, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib, en su Sirat Jatam An-Nabiyyin [La vida y el carácter del Sello de los Profetas (sa)], escribe:

“Después de salir de Medina, el Santo Profeta (sa) ordenó instalar el campamento después de unas pocas millas e inspeccionó su ejército. Los menores que habían venido en su afán por viajar con el Santo Profeta (sa) en esta campaña, fueron enviados de regreso. Umair (ra), el hermano menor de Sad bin Abi Waqqas (ra) también era menor de edad. Cuando se enteró de la orden de devolver a los menores, se escondió entre las filas. Eventualmente, sin embargo, le llegó su turno y el Santo Profeta (sa) le ordenó regresar. Ante esto, Umair (ra) comenzó a llorar, y al presenciar su extraordinario afán, el Santo Profeta (sa) le permitió quedarse.

En otro libro de historia, se da el siguiente relato de él:

“Amr Bin Saad narró de su padre que antes de que el Santo Profeta (sa) nos inspeccionara para partir hacia Badr, vi a mi hermano Umair Bin Abi Waqqas tratando de esconderse aquí y allá. Sobre esto, le pregunté, ‘¡Oh hermano! ¿Qué te pasa?’ Contestó: “Temo que el Santo Profeta (sa) me vea y, considerándome un menor, me envíe de regreso. Deseo participar en la Batalla para que Al-lah el Todopoderoso pueda concederme el martirio.” Por lo tanto, cuando se presentó ante el Santo Profeta (sa), considerándolo un menor, le ordenó regresar, y comenzó a llorar. Ante esto, el Santo Profeta (sa) le permitió participar.”

Su espada era de un tamaño considerable. Se menciona en una narración que el Santo Profeta (sa) aseguró la vaina de su espada con sus propias manos benditas. Hazrat Umair Bin Abi Waqqas tenía dieciséis años cuando fue martirizado en la Batalla de Badr. Los dieciséis años que tenía hacían que su estatura debiera ser pequeña, y por ende el Santo Profeta (sa) no autorizó a batallar de forma general a los que aún eran niños.

El segundo Compañero, cuyo relato será contado, es Hazrat Qutbah Bin Amir. Era de entre los Ansar [habitantes de Medina]. Era el hijo de Amir Bin Hadidah. Falleció durante el Jalifato de Hazrat Usman. El nombre de su madre es Zainab Bint Amr. El nombre de su esposa es Hazrat Umm Amr. Tenía una hija con ella, cuyo nombre es Umm Yamil. Participó tanto en el Primer Baiat [Iniciación] en Aqabah como en el segundo pacto de iniciación. Está entre los seis compañeros de entre los Ansar, que creyeron en el Santo Profeta (sa) mientras todavía estaba en La Meca. Nadie se había convertido al islam de entre los Ansaar antes que ellos.

Narrando el relato de su aceptación del islam, está escrito en Sirat Jatam-un-Nabiyyin [La vida y el carácter del Sello de los Profetas (sa)]:

En Rayab [séptimo mes del calendario islámico], 11 Nabawi, el Santo Profeta (sa) volvió a encontrarse con la gente de Yazrab [Medina]. Cuando el Santo Profeta (sa) preguntó por su genealogía, descubrió que pertenecían al Jazrall y que habían venido de Yazrab [Medina]. En un tono extremadamente afectuoso, el Santo Profeta (sa) les dijo: “¿Podéis escuchar algunas cosas que tengo que deciros?”. Dijeron: “Sí, ¿qué quieres decirnos?”. El Santo Profeta (sa) tomó un asiento y los invitó al islam, recitó algunos versos del Sagrado Corán y les informó de su misión. Estas personas se miraron una a la otra y dijeron: “Esta es nuestra oportunidad, no sea que los judíos nos superen”, y al decir esto, todos se convirtieron en musulmanes. Estas fueron seis personas, cuyos nombres son los siguientes:

  1.  Abu Umamah As’ad bin Zurarah (ra) que era de los Banu Nayyar, y fue el primero en su afirmación.
  2.  Auf bin Ḥariz (ra) que también era de Banu Nayyar, que era la tribu de la parentela materna de Abdul-Muṭṭalib, el abuelo del Santo Profeta (sa).
  3. Rafi ‘bin Malik (ra), que era de Banu Zariq. En esta ocasión, el Santo Profeta (sa) le transmitió el total del Sagrado Corán, que le había sido revelado hasta el momento.
  4. Qutbah bin Amir (ra) que era de Bani Salamah.
  5. Uqbah bin Amir (ra) que era de Bani Haram.
  6. Jabir bin Abdul-lah bin Riyab (ra) que era de Bani Ubaid.

Después de esto, estas personas se despidieron del Santo Profeta (sa) y al partir, dijeron:

“Hemos sido muy debilitados por las guerras civiles, y hay muchos desacuerdos entre nosotros. Iremos a Yazrab y predicaremos el islam a nuestros hermanos. ¡Qué extraordinario sería que Al-lah el Todopoderoso nos reúna nuevamente a través del Santo Profeta (sa)! Entonces estaremos en condiciones de ayudarte en todos los aspectos. “Por lo tanto, esta gente se fue, y debido a ellos, el islam comenzó a ser popular en Yazrab.

Por lo tanto, la noción de que el islam causó divisiones es incorrecta. Más bien, fue el islam el que eliminó sus divisiones y enemistades y estas personas vieron esta posibilidad debido al advenimiento del islam. Además, esto también se hizo realidad. Las mismas personas que eran enemigas, se convirtieron en hermanos. En el sermón anterior también mencioné que sus lazos de hermandad molestaban mucho y perturbaban a los enemigos, y como resultado intentaron crear divisiones. Sin embargo, como resultado del entrenamiento y el poder espiritual del Santo Profeta (sa), se formó una atmósfera de hermandad una vez más.

Hazrat Qutba se encuentra entre los mejores arqueros de entre los Compañeros del Santo Profeta (sa). Participó junto al Santo Profeta (sa) en las batallas de Badr, Uhud, Jandaq, así como en todas las demás batallas. Luchó valientemente en la batalla de Uhud. Recibió nueve heridas ese día. Estaba sosteniendo la bandera de [la tribu de] Banu Salamah con motivo de la conquista de La Meca. El estado de la constancia de Hazrat Qutba con motivo de la batalla de Badr fue tal que colocó una roca entre dos filas y dijo: “No me retiraré hasta que esta roca retroceda”. En otras palabras, estableció la condición de que incluso si él perdiera su vida, él no retrocedería. Su hermano era Yazid bin Amir, que participó en Aqabah junto con setenta Ansaar [musulmanes que viven en Medina]. Hazrat Yazid también participó en las batallas de Badr y Uhud y sus hijos vivieron en Medina y Bagdad.

Abu Hatim narra que Hazrat Qutba bin Amr falleció durante el califato de Hazrat Umar, mientras que Ibn Hibban dice que falleció durante el califato de Hazrat Usman.

El tercer compañero que se menciona es Hazrat Shuya’a bin Wahab, que era hijo de Wahab bin Rabi´ah. Falleció durante la batalla de Yamama. Se le conocía también como Shuya’a bin Abi Wahab. Su familia tenía un acuerdo con (la tribu) Banu ´Abd-ish-Shams. Era alto, delgado y tenía el pelo muy grueso. Fue uno de los nobles Compañeros que aceptó al Santo Profeta (sa) en la primera época. En el sexto año, después de que el Santo Profeta (sa) proclamara su rango de Profeta, bajo la indicación del Santo Profeta (sa) emigró a Habsha (Abisinia) junto al segundo grupo de migrantes que emigró allí. Un poco más tarde, al escuchar el rumor de que la gente de Meca había aceptado el Islam, Hazrat Shuya’a regresó a Meca. Posteriormente, el Santo Profeta (sa) permitió a los compañeros a emigrar a Medina, y Hazrat Shuya’a junto a su hermano ´Uqba bin Wahab se despidieron de Meca y emigraron a Medina. El Santo Profeta (sa) declaró a Hazrat Aus bin Jauli el hermano religioso de Hazrat Shuya’a de acuerdo con los lazos de hermandad que él estableció. Incluyendo (las batallas de) Badr, Uhud y Jandaq, Hazrat Shuya’a participó en todas las batallas junto al Santo Profeta (sa). Vivió un poco más de cuarenta años y fue mártir durante la batalla de Yamama.

Al regresar del tratado de Hudaybiyyah, el Santo Profeta (sa) envió cartas a la mayoría de los reyes y gobernadores del mundo atrayéndoles hacia el Islam. Abd-ur-Rahman, Dios esté contento con él, que era un Compañero, narra que un día, el Santo Profeta (sa) se encontraba de pie en el podio para dar un sermón. Después de alabar a Dios, el Santo Profeta (sa) dijo: “Deseo enviar a algunos de vosotros a los reyes y gobernadores no árabes. No estéis en desacuerdo conmigo como hicieron los Bani Israil (Hijos de Israel) con Jesús. Ante esto, los Muhayirin (los que emigraron de Meca) dijeron: “¡Oh Profeta (sa)! ¡Nunca estaremos en desacuerdo contigo! ¡Por favor, envíanos! Hazrat Shuya’a bin Wahab se encontraba entre esos compañeros que fueron bendecidos con la oportunidad de cumplir con este deber religioso. El Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Shuya’a a Hariz bin Abi Shimar Ghassani como su embajador, que era el jefe de Ghouta, un lugar cerca de Damasco. Según algunos, su nombre era Munzir bin Hariz bin Abi Shimar Ghassani. En cualquier caso, las primeras líneas de la carta que le envió decían lo siguiente:

(Texto en árabe)

“(En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso). De Muhammad (sa) el Profeta de Al-lah a Hariz bin Abi Shimar. ¡Que la paz sea con aquel que sigue la guía, cree en Al-lah y da testimonio (de esto)! Yo le llamo e invito a creer en este Dios, que es Único y no tiene compañero. Sólo bajo esas condiciones su reinado permanecerá.”

Hazrat Shuya’a dijo: “salí con la carta hasta llegar a las puertas del palacio de Hariz bin Abi Shimar. Permanecí allí durante dos o tres días, pero no pude entrar dentro del palacio. Finalmente, le dije a la persona encargada, el guarda de seguridad, que había venido como mensajero del Santo Profeta (sa). Ante esto, dijo: “el rey saldrá fuera un determinado día. Es imposible verle antes. Después, (Hazrat) Shuya’a dijo que el mismo guardia comenzó a preguntarle sobre el mensaje del Santo Profeta (sa).

Dice: “continué dándole más detalles que le conmovieron profundamente y comenzó a llorar. Era el jefe de seguridad del rey en esa zona, o lo que es lo mismo, el gobernador de ese lugar. Después dijo: “Había leído en la Biblia justo estas precisas descripciones sobre ese Profeta que están presentes en ella. Tenía entendido que aparecería en Siria, pero parece que ha aparecido en las tierras de Qaraz, es decir en Yemen. No obstante, creo en él”. El responsable de seguridad dijo: “Creo en él y doy testimonio de su veracidad. Temo que Hariz bin Abi Shimar pueda matarme”. Expresó su temor de que el gobernador del área le matara. Hazrat Shuya’a relata además que a partir de entonces este guarda de seguridad le mostró mucho respeto y le brindó una gran hospitalidad. Incluso le informaba sobre Hariz y expresaba su desesperación al respecto. Incluso dijo: “Hariz bin Abi Shimar en realidad teme al César ya que vive bajo su dominio. Hazrat Shuya’a relata: “Un día, por fin, Hariz salió y se sentó en su patio. Llevaba una corona en su cabeza y obtuve permiso para presentarme ante él. Así, cuando llegué allí le entregué la carta del Santo Profeta (sa). La leyó y la tiró, y en un tono muy enfadado dijo: “¿Quién se atreve a quitarme mi autoridad? Yo mismo avanzaré contra él incluso si está en Yemen. Llegaré hasta allí para imponerle su castigo. Preparar las tropas. Ordenó a su administración que prepara el ejército, es decir, dijo con respecto al Santo Profeta (sa) que saldría a combatir contra él y que consideraba la carta una amenaza cuando dijo que su reinado se debilitaría gradualmente.

Dijo que Hariz bin Abi Shimar permaneció sentado allí hasta la noche mientras que la gente se presentaba ante él. Luego ordenó que se preparara la caballería y me dijo: “Informa a tu maestro sobre la situación aquí”. Envió al César de Roma todos los detalles de la carta del Santo Profeta (sa) por escrito. Llamó a su mensajero anotando todos los detalles de que unos embajadores vinieron para predicarle sobre el Islam. La carta de Hariz bin Abi Shimar llegó al Cesar cuando la carta del Santo Profeta (sa) había sido enviada en manos de Hazrat Dihyah Kalbi. El César leyó la carta de Hariz y le ordenó abandonar cualquier idea de avanzar contra él, atacarle o enfrentarse a él. Por tanto, cuando Hariz recibió esta respuesta del Cesar, citó a Hazrat Shuya’a que aún permanecía allí. Le preguntó cuándo pensaba regresar, a lo que respondió que se marcharía al día siguiente.

El gobernador dio instrucciones para que le diera aproximadamente 500 gramos de oro y el guarda de seguridad responsable vino y le entregó también una suma de dinero. Le dijo que le transmitiera sus saludos al Santo Profeta (sa) y que le informara que él se había convertido en un seguidor de su fe. Hazrat Shuya’a declara: “Cuando fui con el Santo Profeta (sa) le conté todo sucedido con el gobernador Hariz. Cuando escuchó todos los hechos dijo: “ha sido destruido”, es decir, su mandato ha llegado a su fin. Entonces le transmití los saludos de paz del guarda de seguridad del palacio y todo lo que dijo. El Santo Profeta (sa) dijo: “él ha dicho la verdad”. Todo este incidente se encuentra en Siratul Halbiyyah.

Hazrat Sahibzada Mirza Bashir Ahmad Sahib recopiló información de varios libros de historia e información adicional. Escribe:

“La quinta carta de invitación al Islam (no se menciona aquí el número de cartas) fue enviada al Gobernador del reino de Ghassan, cuyo nombre era Hariz bin Abi Shimar. El reinado de Ghassan colindaba con Arabia en la franja norte y su reinado dependía del César. Cuando Hazrat Shuya’a bin Wahab llegó allí, Hariz estaba preparando la celebración de la victoria del César. Era el Emperador de Roma, había una celebración por sus victorias y estaba organizando los preparativos. Antes de la reunión, Hariz Shuya’a bin Wahab se reunió con su asistente. El asistente fue un buen hombre que dio testimonio del mensaje del Santo Profeta (sa) recibido verbalmente de Shuya’a en su totalidad. Después de esperar durante unos días [ya se ha mencionado esto antes], Shuya’a bin Wahab obtuvo acceso a la corte real del Rey de Ghassan, y le presentó la carta del Santo Profeta (sa). Al leer la carta, él se enfureció y tiró la carta [no sólo esto, sino como hemos contado antes ordenó preparar los ejércitos]. A su vez, envió una carta al César en la que le informaba que estaba preparando su ejército. El César respondió a esta carta instándole a no tomar acción militar alguna, y que se reuniera con él en Elya, Jerusalén, en la corte real. De esta forma terminó el incidente en esta coyuntura. Del Ḥadiz y la historia se extrae que el temor de un ataque contra los musulmanes por las tribus de Ghassan prevaleció en Medina durante algún tiempo.” Debido a la respuesta que le dio Shimar al Compañero del Santo Profeta (sa).

En Rabi’ul Awwal, 8 D.H. el Santo Profeta (sa) fue informado de que Banu Amir, una rama de Banu Hawazin, se estaba preparando para iniciar un ataque contra los musulmanes. El Santo Profeta (sa) eligió veinticuatro muyahidines para Hazrat Shuya’a con el objetivo de obtener información sobre quienes se estaban preparando para atacar Medina. En ese momento, la población de Banu Amir había llegado a un lugar entre La Meca y Basrah, a cinco días de viaje desde Medina, donde ellos levantaron el campamento. Hazrat Shuya’a viajaba de noche junto con los muyahidines y se escondían durante el día, hasta que una mañana cayeron de repente sobre la población de Banu Amir. Cuando inesperadamente vieron a los musulmanes ante ellos, se quedaron confundidos y aturdidos, y aunque fueron ellos los que se anticiparon en los preparativos para atacar con todo el ejército, huyeron dejando todo atrás. Hazrat Shuya’a ordenó a los muyahidines que no los persiguieran puesto que no era necesario, sino que, como era tradición en esa época, trajeran a Medina los camellos, las cabras y el botín que ellos habían dejado atrás. Uno puede imaginar la extensión del botín de guerra dejado atrás que cada muyahidin recibió: quince camellos cada uno, sin mencionar el resto de los bienes que se quedaron atrás, es decir, todos los preparativos y el completo equipamiento de los asaltantes para la batalla.

El próximo Compañero que mencionaré es Hazrat Shammaas bin Usman. Lo he mencionado brevemente en un Sermón del Viernes anterior. Su padre era Usman bin Sharid y falleció en 3 D.H. durante la Batalla de Uhud. Su nombre era Usman y su título era Shammaas, por el cual era conocido. Era de la tribu Banu Majzum y aceptó el islam en las primeras etapas. Ibn Hisham explicó la razón por la que Usman se le llamaba Shammaas. Él escribe que el nombre de Shammaas (ra) era Usman y la razón por la que se le llamaba Shammaas era porque un líder religioso de los cristianos se llamaba “Shammaas”. En los días de la ignorancia (antes del islam) este líder cristiano vino a la Meca y era un hombre muy guapo. La gente de la Meca se impresionó mucho al presenciar su belleza. Utbah bin Rabia, que era el tío de Usman, dijo que les mostraría un niño que era más hermoso que Shammaas. Luego trajo a su sobrino, Usman, y se los enseñó, y desde entonces todos se refirieron a Usman como Shammaas. Otra razón por la que se le puso de nombre Shammaas fue por la tez blanca y rojiza de su rostro, como para decir que su cara se parecía al sol. Por esa razón fue más comúnmente conocido como Shammaas en lugar de su nombre original.

Hazrat Shammaas bin Usman y su madre, Hazrat Saffia bint Rabia bin Abd Shams formaron parte de la segunda delegación que emigró a Abisinia. La madre de Hazrat Shammaas era la hermana de Sheba y Utbah, que eran dos de los líderes de la Meca y ambos fueron asesinados durante la Batalla de Badr. Hazrat Shammaas bin Usman emigró a Medina al regresar de Abisinia y se quedó con Hazrat Mubasher bin Abdul Munzir.

Said bin Musayyad afirma que Hazrat Shammaas bin Usman se quedó en la casa de Hazrat Mubasher bin Abdul Munzir hasta la Batalla de Uhud en la que fue martirizado. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Shammaas bin Usman y Hazrat Hanzla bin Abi Amir. Hazrat Shammaas tuvo un hijo cuyo nombre era Hazrat Abdul-lah y su esposa era Umme Habib bint Said. Su esposa fue una de las primeras mujeres musulmanas que emigraron.

Hazrat Shammaas bin Usman participó en la Batalla de Badr y Uhud. Luchó muy valientemente durante la Batalla de Uhud. El Santo Profeta (sa) declaró que Hazrat Shammaas bin Usman era como un escudo para él. Donde quiera que el Santo Profeta (sa) se giraba, a su vez, ya sea a derecha o izquierda, encontraba a Shammaas defendiendo con su espada hasta el punto en el que el Santo Profeta (sa) cayó inconsciente debido a una roca que le fue arrojada. Hazrat Shammaas se puso frente al Santo Profeta (sa), lo protegió con su cuerpo como un escudo y como resultado sufrió una lesión grave. Todavía le quedaba algo de vida cuando fue llevado de vuelta a Medina, a casa de Hazrat Aishah (ra). A raíz de ello, Hazrat Umme Salma preguntó por qué su primo debía ser llevado a la casa de otra persona mientras ella todavía estaba presente. Entonces el Santo Profeta (sa) ordenó que fuera llevado a la casa de Hazrat Umme Salma. Por lo tanto, fue en su casa donde él finalmente exhaló su último suspiro y falleció. Más tarde, siguiendo las instrucciones del Santo Profeta (sa), Hazrat Shammaas fue llevado a Uhud y enterrado allí con la misma ropa. Después de la Batalla [de Uhud] cuando fue llevado de vuelta a Medina, se mantuvo con vida un día y una noche mientras estaba herido y se dice que no comió ni bebió nada, estando en un estado extremadamente débil e inconsciente. Hazrat Shammaas (ra) falleció a la edad de 34 años.

Otro compañero es Hazrat Abu Abs bin Yabr. El nombre de su padre era Yabr bin Amar. Falleció en el 34 D.H. a la edad de 70 años. Su nombre original era Abdur Rahman y su título era Abu Abs. Pertenecía a la tribu Ansar de Banu Hariza. En la época de la ignorancia [pre-islam] su nombre era Abdul Uzza, pero el Santo Profeta (sa) cambió su nombre a Abdur Rahman ya que Uzza era el nombre de su ídolo. Es por eso que el Santo Profeta (sa) lo cambió a Abdur Rehman. Participó en la Batalla de Badr y todas las otras batallas junto con el Santo Profeta (sa). También fue uno de los Compañeros (ra) que mataron a Ka’ab bin Ashraf, que pertenecía a los judíos. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Abu Abs y Hazrat Hunais. Falleció en 34 D.H. a la edad de 70 años y tuvo muchos hijos viviendo en la Meca. Hazrat Usman dirigió su oración fúnebre y fue enterrado en Yanatul Baqi.

Se narra acerca de Hazrat Abu Abs bin Yabr que podía escribir en árabe antes del advenimiento del islam. Aunque no era costumbre en Arabia escribir en ese momento. Cuando Hazrat Abu Abs y Hazrat Abu Burdah bin Niyaar aceptaron el islam, ambos destruyeron los ídolos de Banu Hariza. Hazrat Umar y Hazrat Usman los enviaba a ambos para recoger el Sadqa [caridad] de la gente, lo que significa que administraban el departamento de finanzas. Hazrat Abu Abs perdió la vista durante la época del Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) le dio un bastón y dijo: “Encuentra la luz a través de esto”. Entonces ese bastón extendía la luz ante él. Un significado de esto podría ser que este bastón estará en tu mano y te ayudará de la misma manera que otras personas ciegas que usan su bastón. Sin embargo, también podría significar que el bastón extendía la luz y proyectaba la luz a aquellos que no pueden ver bien por la noche, ya que hay narraciones sobre ciertos Compañeros que a veces sus bastones emiten luz cuando viajan en la oscuridad. De hecho, también se menciona que una vez tres Compañeros del Mesías Prometido (as) viajaban durante una noche oscura cuando Al-lah el Todopoderoso les mostró una luz que los guiaba por el camino de la misma manera [como se ha mencionado].

El hijo de Hazrat Abu Abs narra:

“Hazrat Abu Abs ofrecía sus oraciones detrás del Santo Profeta (sa) y luego regresaba a su tribu, Banu Hariza. En una ocasión cuando volvía a casa en una noche oscura y lluviosa, la luz comenzó a salir de su bastón e iluminó su camino”.

Hazrat Usman (ra) le visitó durante su enfermedad y estaba en estado de inconsciencia. Cuando se sintió mejor, Hazrat Usman dijo: “¿En qué condición te encuentras?”. Él respondió: “Considero que mi condición es buena, aparte del hecho de que algunos de los trabajadores y yo hemos perdido la única cuerda que teníamos para atar la rodilla de un camello. Todavía no hemos encontrado la liberación por este asunto.” Como he dicho, él recolectaba dinero y otros artículos de la gente para Sadqa [caridad]. Su estándar de responsabilidad y fiabilidad era tal que se sentía inquieto en su lecho de muerte por la preocupación de esa única cuerda que se usaba para atar un camello y que se perdió por error. Expresó su preocupación de que esta cuerda pudiera convertirse en una fuente de prueba para ellos en el Más Allá. Por lo tanto, estas eran las personas que tenían estándares tan elevados de honestidad y temor a Al-lah el Todopoderoso.

Hazrat Anas narra:

“No había nadie que ofreciera la oración de Asr antes que el Santo Profeta (sa). (Es decir, en términos de ofrecer la oración a tiempo, el Santo Profeta (sa) ofrecía la oración del Asr en su primer momento prescrito). Había dos hombres entre los Ansar cuya residencia estaba más lejos de la Mezquita Nabwi [la mezquita del Profeta]. Uno era Abu-Lubaba bin Abdul Munzir, procedente de Bani Amr bin Auf, y el otro era Hazrat Abu Abas bin Yabr, procedente de Banu Hariza. La casa de Abu Lubaba estaba ubicada en Qaba y la casa de Hazrat Abu Abs estaba ubicada en Banu Hariza. Estaban bastante lejos, de dos a dos millas y media. Ambos ofrecían las oraciones con los Compañeros del Santo Profeta (sa) y cuando regresaban a sus tribus, todavía no habían ofrecido la oración de Asr. Tal era su velocidad de marcha y también el hecho de que viajaban grandes distancias para ofrecer oraciones detrás del Santo Profeta (sa)”.

Hazrat Abdul-lah bin Abs narra:

“El Santo Profeta (sa) dijo: ‘Al-lah el Todopoderoso salva del fuego a aquel cuyos pies se ensucian en el camino de Al-lah el Todopoderoso”.

Es decir, aquellos que luchan en el camino de Al-lah el Todopoderoso, aquellos que pisan el camino [para alcanzar] Su placer, aquellos que trabajan duro [por Su causa] están incluidos en esto. Del mismo modo, aquellos que viajan para invitar a otros hacia Al-lah y aquellos que viajan desde lejos para ofrecer oraciones en la Mezquita también se incluyen en este grupo de personas. Al-lah el Todopoderoso declara que ellos han sido salvados del fuego.

Había un compañero llamado Hazrat Abu Aqil bin Abdul-lah que era un Ansari. El nombre de su padre era Abdul-lah bin Zalilbah. [Hazrat Abu ‘Aqil] falleció en 12 Hillri durante la batalla de Yamama. Su nombre era ‘Abdur Rehman Arasi bin Abdul-lah. Su nombre original era Abdul Uzza. Después de aceptar el Islam, el Santo Profeta (sa) le nombró Abdur Rehman. Era de Banu Unaib, una rama de la tribu Bali y él era un aliado de Banu Yahllabah bin Qulfah, una familia de los Ansar. Su denominación filial fue Abu Aqil y era comúnmente conocido por esto. Luchó junto al Santo Profeta (sa) en la batalla de Badr, Uhud y Jandaq. Fue martirizado durante el Jilafat de Hazrat Abu Bakr Siddique (ra) durante la batalla de Yamama que ocurrió en doce de Hillri. El relato de su aceptación del Islam se narra de la siguiente manera:

“El Santo Profeta (sa) emigró de La Meca a Medina y un día un joven le visitó. Él aceptó el Islam y tuvo el honor de prestar su juramento de lealtad. Luego expresó una gran aversión hacia los ídolos. El Santo Profeta (sa) preguntó: ‘¿cuál es tu nombre?’ Respondió, ‘Abdul Uzza’. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘¡No! Desde hoy tu nombre será Abdur Rehman. “Así que aceptó esta instrucción del Santo Profeta (sa) y le informó a todos que ‘ya no soy Abdul Uzza, sino Abdur Rehman'”.

Uno de sus antepasados fue Irasha bin Amir, y por eso, era conocido como Irashi en ese aspecto. Era uno de los Compañeros que trabajó toda la noche cuando el Santo Profeta (sa) instruyó [a todos] a ofrecer sadqa [caridad] y él ofrecía todo lo que recaudaba. Por lo tanto, se menciona en Bujari:

“Abu Masud narra que fuimos instruidos para ofrecer sadqa [caridad] en un momento en que estábamos haciendo un trabajo laborioso. Hazrat Abu ‘Aqil trajo entre 1.5 kg a 1.75 kg de dátiles comprados de las ganancias de su trabajo. Cuando otra persona trajo más que él, los hipócritas dijeron: ‘Al-lah el Todopoderoso no necesita caridad de esta persona y el otro que ofreció caridad fue por simple espectáculo.’ Por lo tanto, el siguiente verso del Sagrado Corán fue revelado en ese momento:

[Árabe]

‘Aquellos que encuentran faltas en los creyentes que dan limosnas por su propia voluntad, y en los que no tienen nada para dar excepto lo que ganan con su propio esfuerzo. Se ríen de ellos. Al-lah los castigará por su burla, y para ellos habrá un doloroso castigo.’”

Estos Compañeros tenían maneras asombrosas de alcanzar el placer de Al-lah el Todopoderoso y la manera en que hicieron tales esfuerzos para lograr esto. Aceptando sus esfuerzos, Al-lah el Todopoderoso instruyó a aquellos que vinieron después de ellos a seguir su ejemplo.

Narrando este incidente en detalle, Alamma Ibn Hallr Asqalani declara, “Era conocido como Sahib us Saa ‘[Saa’ es una unidad de medida equivalente a 3-3.5kg]. El incidente es el siguiente: una vez, Hazrat Abdur Rahman Bin Auf presentó la mitad de su riqueza. Entre los pobres musulmanes de los Ansar, una persona dio un paso adelante y dijo: ‘¡Oh, Santo Profeta (sa)! A cambio de dos Sa’as de dátiles, he estado sacando el cubo del pozo toda la noche. He dejado un sa’a para la familia y el otro sa’a está delante de ti.’”

En otras tradiciones se menciona que él había dado media sa’a (es decir que había traído medio sa’a para el Santo Profeta (sa) y guardó la otra mitad para su familia). Fue entonces cuando los hipócritas dijeron: “Al-lah y su Profeta no tienen necesidad de la caridad del sa’a de Abu ‘Aqil”. Luego se reveló el siguiente versículo: “Son hipócritas los que encuentran faltas en los creyentes que dan limosnas por su propia voluntad, y en los que no tienen nada para dar excepto lo que ganan con su propio esfuerzo “.

Hazrat Abu ‘Aqil es el Compañero Ansari que fue el último en atacar a Musailma Kazzab.

Ibn Sa’ad declara:

“El día de la batalla de Yamama, Hazrat Abu Aqil Anifi fue el primero en ser herido entre los musulmanes. Fue golpeado por una flecha que le alcanzó entre el hombro y el corazón, pero como se había doblado al perforar su cuerpo, no llegó a matarle. Cuando se sacó la flecha, su lado izquierdo estaba muy débil. Esto ocurrió por la mañana y le llevaron a su campamento. Cuando la batalla se intensificó y los musulmanes fueron derrotados y expulsados fuera del campamento, Hazrat Abu Aqil estaba herido. Escuchó la voz de Hazrat Ma’an bin Adi que llamaba a los Ansar: “¡Tened fe en Al-lah! ¡Tened fe en Al-lah!, y atacad al enemigo una vez más.” Para poder dar un ejemplo a los demás, Ma’an se puso a la cabeza y se lanzó directamente a las filas del ejército enemigo. En ese momento, los Ansar dijeron: “Dejad que nosotros los Ansar nos separemos de los demás.” Sin embargo, uno a uno, los Ansar se reunieron en un lado, con el propósito de luchar con gran celo y valentía, yendo hacia adelante y atacando al enemigo, y también para que los musulmanes consiguieran una posición más fuerte y su moral aumentara.”

Hazrat Abdul-lah bin Umar declara:

“En ese momento, Abu Aqil (ra) se levantó con la intención de reunirse con sus hermanos Ansar. Estaba herido y débil, pero se levantó. Le dije: ‘¡O Abu Aqil!, ¿qué estás haciendo? No estás en condiciones de luchar.’ Él respondió: “El que hizo el anuncio me mencionó por mi nombre.” Le dije: “Él solo dijo, “¡Oh gente de los Ansar!”. No se refería a los guerreros heridos. Está llamando a los que tienen la posibilidad de pelear”. Él respondió: ‘Ha llamado a los Ansaar y aunque estoy herido, soy Ansar, y responderé sin falta a su llamada, incluso si tengo que arrastrarme de rodillas.’”

Hazrat Ibn Umar declara además:

“Hazrat Abu Aqil se sujetó entonces la espalda y tomó una espada desenvainada con su mano derecha. Luego comenzó a llamar: ‘¡Oh Ansar! Atacad al enemigo una vez más como en la batalla de Hunain.’ Los Ansar se reagruparon (¡que Al-lah tenga misericordia con ellos!) y encabezó un ataque extremadamente feroz sobre el enemigo, forzándolos a retirarse a un huerto. Los musulmanes y el enemigo se encontraron a poca distancia y lucharon entre sí con sus espadas.”

Hazrat Ibn Umar afirma además: “Vi el brazo lesionado de Hazrat Abu Aqil, que estaba seccionado por el hombro, y tirado en el suelo. Hazrat Abu Aqeel recibió catorce heridas, cada una de las cuales fueron muy dolorosas. Mussailma, el enemigo de Dios, fue asesinado y yacía junto a él. Hazrat Abu Aqil yacía en el suelo, agonizando. Me arrodillé y dije: ‘Abu Aqil.’ Me respondió: ‘Labbaik, estoy a tu servicio.’ Luego, con la voz débil, dijo: ‘¿Quién ha ganado la batalla?’ Le informé: ‘Alégrese, porque los musulmanes tienen la victoria.’ Entonces, en voz alta, dije: ‘El enemigo de Dios, Musailma Kazzab, ha sido asesinado.’ Hazrat Abu Aqil elogió a Dios, luego levantó su dedo hacia el cielo y falleció. ¡Que Al-lah tenga piedad de él!”

Hazrat Ibn Umar declara:

“Tras regresar a Medina, informé a Hazrat Umar sobre los acontecimientos ocurridos, a lo que Hazrat Umar declaró: ‘¡Que Al-lah derrame Su misericordia sobre él! Él siempre deseó alcanzar el martirio. Por lo que yo sé, estaba entre los mejores Compañeros del Santo Profeta (sa) y fue uno de los primeros musulmanes.’ Estas fueron las palabras de Hazrat Umar”.

¡Que Al-lah el Todopoderoso continúe exaltando el estatus de los Compañeros!

Después de la oración del viernes, también dirigiré dos oraciones fúnebres. El primer entierro es del respetado Maulana Abdul Aziz Sadiq Sahib, que era misionero en Bangladesh; falleció el 26 de julio de 2018. Inna lil-lahi wa inna ilahi rayeun. A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos. Cuando estaba en su cuarto curso, se fue a estudiar a Qadian, donde tuvo la oportunidad de crecer entre los Compañeros del Mesías Prometido (as).

Después de la separación de la India, se exigió a los estudiantes extranjeros que regresaran a sus países, por lo que Abdul Aziz Sahib volvió a Bangladesh. Sin embargo, deseaba regresar al Markaz [la sede central]. En condiciones peligrosas viajó de Calcutta a Dehli. Durante su viaje, los hindúes y los sikh estaban asombrados de cómo un joven musulmán viajaba sin miedo en los trenes de la India. De todos modos, cuando llegó a Dehli, la Yama’at organizó un vuelo para él a Lahore, cuando todavía el oeste y el este de Pakistán no estaban divididos y Maulana Abdul Aziz Sahib llegó a Rabwah de forma segura. Estudió en Yamia Ahmadía durante 6 años y luego completó otros 3 años en Yamia-tul-Mubashirin. Obtuvo su grado Shahid y luego estudió en la Universidad de Punyab y en la Universidad de Peshawar, obteniendo un grado de Maulwi Fazil. Luego fue enviado a Samundari, Faisalabad. En 1963-64 estuvo destinado a Bangladesh Oriental, donde sirvió en varias Yama’ats.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) formó un comité para supervisar la traducción del Sagrado Corán al Bengalí y por recomendación del respetado Qazi Muhammad Nazir Sahib, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) incluyó a Maulana Abdul Aziz Sahib entre los miembros del comité. Para esta tarea, Muzaffar Ud-din Bengali y Maulwi Muhammad Amir Bengali Sahib también trabajaron con él. Para esta traducción, ambos se quedaron en Rabwah. Sin embargo, Muhammad Amir Sahib fue transferido a Dhaka y después del fallecimiento de Chaudhary Muzaffar Ud-din Sahib, Abdul Aziz Sahib fue enviado a Dhaka en 1979 para completar esta tarea. Tras el fallecimiento de Maulwi Muhammad Sahib, Abdul Aziz Sahib trabajó solo en la traducción y con motivo de la celebración del centenario se imprimió la traducción del Sagrado Corán al Bengalí.

Sirvió en varios lugares del territorio de Bangladesh dedicándose al Talim, Tarbiyyat y Tabligh. En muchas ocasiones tuvo que soportar el tormento físico de los opositores de la Yama’at Ahmadía. También fue bendecido con la oportunidad de ser un Asir Rahe Maula (prisionero en el camino de Al-lah).

En 1992, cuando el enemigo inició un ataque contra Bakshi Bazar Dhaka, un centro de la Yama’at, se enfrentó a ellos con gran valentía. Durante el ataque, sufrió lesiones de los pies a la cabeza. Además de su esposa, tiene tres hijas y dos hijos, así como varios nietos. Las tres hijas viven en Bangladesh. De entre sus hijos, uno vive en EE.UU. Su hijo menor, Habibul-lah Sadiq Sahib, vive en el Reino Unido y trabaja en el Departamento de Noticias de la MTA. ¡Que Al-lah el Todopoderoso eleve el estatus del difunto y permita que su progenie continúe con sus actos virtuosos!

El segundo funeral es de Muhammad Zafrul¬-lah Sahib Shahid, hijo del Sr. Basharat Ahmad Sahib de Syedwala Nankana. El 29 de agosto fue martirizado en el distrito de Nankana en el momento de la oración del Maghrib [atardecer] cuando ladrones armados abrieron fuego contra su tienda. ¡A Al-lah pertenecemos y a Él volveremos!

Según los detalles [del informe], seis hombres, llevando armas de última generación, llegaron en motocicleta a su tienda. Era dueño de una tienda de joyería, a la que entraron para atracar. Después de haber saqueado toda la tienda, abrieron fuego. Como resultado de esto, un peatón fue asesinado a tiros. Cuando habían saqueado la tienda y estaban a punto de irse, abrieron fuego contra Zafrul-lah Sahib. Recibió tres heridas de bala que lo mataron en el acto. Aunque en ese momento había otras personas en la tienda, solo atacaron a Zafrul-lah Sahib, con la idea en mente de que ‘ya que él es un áhmadi, no importa [si lo matamos]. De esta manera recibiremos el doble de la recompensa.’

El fallecido era un caballero con buenos modales que estaba siempre dispuesto a encontrarse con la gente y era muy hospitalario. Esta es la razón por la que un gran número de personas acudieron a ofrecer su pésame, muchos de los cuales no pertenecían a la Yama’at. El fallecido tenía un amor especial por el Jalifato y respondía a cualquier iniciativa que la Comunidad iniciaba. Era regular en ofrecer sus cinco oraciones diarias. Por la Gracia de Al-lah era Musi [pertenecía a la institución del Al-Wasiyyat] y era un individual valiente y audaz. Actualmente servía como secretario de Taalim [educación] en Syedwala. Zafrul-lah Sahib tenía 30 años [cuando falleció]. Se casó hace aproximadamente dos años y medio. Tiene un hijo, Muhammad Talha, que tiene un año y medio. Le sobrevive su mujer, hijo y sus padres, un hermano y cinco hermanas. ¡Que Al-lah el Todopoderoso eleve el estatus del fallecido y conceda perseverancia a toda su familia que deja atrás a y también les permita continuar los actos virtuosos del fallecido!

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