Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

SERMÓN DEL VIERNES, 16 de SEPTIEMBRE de 2022.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), en el Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Surah Al-Fatihah,

Hazrat Mirza Masrur Ahmad, Jalifatul Masih V (atba), pronunció estas palabras:

[Recientemente] estaban siendo mencionados los logros [que se produjeron] durante la época de Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra).

En este sentido, hay algunos detalles en relación a los derechos de los “zimmis” [súbditos no-musulmanes]. Los “zimmis” eran personas que habían aceptado el gobierno islámico, pero seguían su propias religión y dicho gobierno era responsable de su protección. A diferencia de los [súbditos] musulmanes, estas personas estaban exentas de los deberes militares y no tenían la obligación de pagar el “Zakat” [limosna]. Por lo tanto, se les cobraba una cantidad mínima de impuestos, generalmente conocida como “yiziah”, para la protección de sus vidas, riquezas y otros derechos fundamentales. Esta cantidad ascendía a tan solo cuatro dirhams anuales por habitante y únicamente se cobraba a los individuos maduros y sanos, y a los que estaban en condiciones de trabajar. Los ancianos, los discapacitados, los pobres y los niños estaban exentos de pagarlo. De hecho, los discapacitados y los necesitados recibían ayuda del tesoro islámico.

Durante las conquistas de Irak y Siria, varias tribus y asentamientos se convirtieron en súbditos del gobierno islámico mediante el “yiziah”. En los tratados que se hicieron con ellos, se incluyeron también cláusulas como que no se demolerían ni sus monasterios ni sus iglesias, ni se destruiría ninguna fortaleza en la que, en caso de necesidad, pudieran buscar protección ante un ataque enemigo. No se les impediría soplar una caracola [tradición de algunos pueblos en ocasiones especiales], ni sacar la cruz en sus festividades. Por el contrario, se les permitía llevar a cabo procesiones sacando la cruz.

[Por ejemplo], entre las diversas condiciones del tratado de paz que Hazrat Jalid bin Walid (ra) hizo con la gente de Hirah durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra), se estipuló que un anciano que ya no fuera capaz de trabajar, o se viera aquejado por una enfermedad, o uno que antes era acaudalado pero ahora se había empobrecido tanto que la gente de su propia religión había comenzado a darle caridad, tal persona ya no estaría obligada a pagar el “yiziah”. Además, mientras permaneciera en el “Dar-ul-Hillr” [La casa de la Peregrinación] y en el “Dar-ul-Islam” [La casa del Islam], es decir, donde estaba establecido el gobierno musulmán, el tesoro islámico sufragaría tanto sus gastos como los de su familia. Sin embargo, si estos individuos abandonaban el “Dar-ul-Hillr” y el “Dar-ul-Islam” y se marchaban a otros países, los musulmanes no eran responsables ni de su cuidado ni de su protección. [En este sentido], según otra narración, en el acuerdo que Hazrat Jalid bin Walid (ra) hizo con la gente de Hirah estaba escrito que los necesitados, los discapacitados y los monjes que habían dedicado su vida estaban exentos de pagar el “yiziah”.

Durante la época de Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) también se llevó a cabo la gran labor de la compilación del Sagrado Corán.

La recopilación del Santo Corán es un logro incomparable y magnífico [que se alcanzó] durante su época. El contexto de este cometido está relacionado con la batalla que se libró contra Musailimah Kazzab [el mentiroso, que falsamente proclamó ser profeta de Dios] en la Batalla de Yamamah. En este combate, 1.200 musulmanes fueron martirizados, la gran mayoría de ellos Compañeros (ra) y “Huffaz” [aquellos que habían memorizado todo el Corán] de gran prestigio. Según una narración, el número de “Huffaz”  martirizados llegó a 700. Por tanto, en estas circunstancias, Dios Altísimo inspiró a Hazrat Umar (ra) a recopilar el Sagrado Corán en un solo tomo y se lo comentó a Hazrat Abu Bakr (ra).

Los detalles de esto han sido registrados en Sahih Bujari de la siguiente manera:

“Ubaid bin Sabaq relata que Hazrat Zaid bin Zabit (ra) manifestó: ‘Después del enfrentamiento contra la gente de Yamamah, Hazrat Abu Bakr (ra) me llamó y vi también que Hazrat Umar (ra) estaba sentado a su lado’. Hazrat Abu Bakr (ra) afirmó: ‘Umar vino a mí y me dijo que muchos Huffaz habían sido martirizados en la Batalla de Yamamah. Me temo que muchos Qari o Huffaz serán martirizados en diferentes lugares. Por eso me preocupa que se pierda una gran parte del Santo Corán”.

Por esta razón, Hazrat Umar (ra) declaró que, en su opinión, Hazrat Abu Bakr (ra) debía compilar el Corán. Hazrat Abu Bakr (ra) le informó entonces a Hazrat Zaid (ra): “Le dije a Umar que cómo podía emprender una tarea que el Santo Profeta (sa) no realizó. Pero Umar respondió: ‘¡Por Dios! Hay bendición en eso’; y Umar me reiteró esto tantas veces que finalmente Al’lah puso sosiego en mi corazón respecto a la realización de esta tarea, y yo también estuve de acuerdo con la idea de Umar”.

Luego, Hazrat Zaid (ra) menciona que Hazrat Abu Bakr (ra) exclamó:

“¡Oh Zaid! Ciertamente eres un joven inteligente y te consideramos libre de toda culpa o defecto. Solías anotar las revelaciones manifestadas al Santo Profeta Muhammad (sa). Por consiguiente, debes encontrar ahora los [diferentes pergaminos] del Sagrado Corán y cotejarlos”. Hazrat Zaid (ra) continúa narrando: “¡Por Dios! Si me hubiera encomendado la responsabilidad de trasladar una montaña de un lugar a otro, esta tarea no me habría resultado tan pesada como la de compilar el Santo Corán. [Así pues], esta fue una tarea monumental que me ha sido asignada. Entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: ‘¡Por Al’lah, esta tarea no es más que una bendición!’. [Es más], Hazrat Abu Bakr (ra) reiteró esto tantas veces que Dios Altísimo inculcó sosiego en mi corazón para hacerlo, del mismo modo que se lo había inculcado a Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra). Así pues, comencé a buscar los [pergaminos del] Corán y empecé a recogerlos en forma de tallos de palmeras datileras, de piedras blancas y de los que los habían memorizado, hasta que encontré los últimos versículos de la Surah Al-Taubah con Abu Juzaimah Ansari (ra), que no se encontraron con nadie más que él”.

[Los versículos eran], (desde este versículo hasta el final del Surah Al-Taubah), [o sea, 128 y 129]:

En verdad os ha llegado un Mensajero de entre vosotros;

es penoso para él que sufráis el infortunio;

desea ardientemente vuestro bienestar;

y es compasivo y misericordioso con los creyentes.

 Mas si ellos se alejan, diles:

Al’lah me basta. No hay Dios sino Él.

En Él pongo mi confianza y Él es el Señor del Trono Poderoso.

Este manuscrito redactado del Sagrado Corán permaneció con Hazrat Abu Bakr (ra) hasta que falleció; después de él permaneció con Hazrat Umar (ra) y tras él pasó a Hazrat Hafsah (ra), la hija de Hazrat Umar (ra)”.

 En cuanto a los Hadices sobre la recolección del Santo Corán, el Imam Baghawi ha escrito una nota a pie de página en su libro, “Sharh Al-Sunnah”, [que reza]:

“El Corán que fue revelado al Santo Profeta (sa) fue compaginado en su totalidad por los Compañeros (ra) en la forma exacta en que fue revelado y sin ninguna discrepancia. La razón por la que los Compañeros (ra) compilaron el Sagrado Corán, como se menciona en los Hadices, es que inicialmente el Libro Sagrado estaba disperso en varios tallos de palmeras datileras, en pizarras de piedra y memorizado por varios Huffaz. Pero debido al martirio de algunos Huffaz, los nobles Compañeros (ra) se preocuparon por si se perdía algo del mismo. Por esta razón, se dirigieron a Hazrat Abu Bakr (ra) y le presentaron una solicitud para compilar el Santo Corán en un solo tomo. Esta tarea se completó con el acuerdo unánime de todos los Compañeros (ra). Por lo tanto, sin el más mínimo error de colocación, dispusieron el Corán en el orden en que lo habían escuchado del Profeta Muhammad (sa), quien lo recitaba a sus Compañeros (ra) y lo hacía exactamente en el mismo orden que está presente en el manuscrito que tenemos hoy, pues el Mensajero de Al’lah (sa) recibió esta orden del Arcángel Gabriel (as), [Quien es el encargado de la Revelación Divina]. Por eso, en el momento de cada revelación, Hazrat Gabriel (as) informaba al Santo Profeta (sa) que pusiera los versículos revelados en tal o cual Surah y después de tal o cual versículo”.

 [Como he explicado], la recopilación del Sagrado Corán se llevó a cabo en la época de Hazrat Abu Bakr (ra). En este sentido, Hazrat Ali (ra) proclamó: “¡Qué Al’lah derrame su misericordia sobre Abu Bakr, pues fue el primero en salvaguardar todo el Corán en forma de manuscrito!”.

Al mencionar la compilación del Santo Corán, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), escribe:

“Lo único que no había sucedido hasta ese momento era que el Sagrado Corán no había sido compilado en un solo ejemplar. Cuando quinientos de los que lo habían memorizado fueron martirizados en esa batalla (la de Yamamah), Hazrat Umar (ra) fue hacia junto a Hazrat Abu Bakr (ra) y le dijo: Quinientos de los que habían memorizado el Corán han sido martirizados en una sola batalla y hay muchas batallas por delante. Si más de los que lo han memorizado son martirizados, la gente albergará dudas sobre el Corán. Por tanto, el Santo Corán debe ser compilado en una sola copia.

Al principio, Hazrat Abu Bakr (ra) rechazó esta idea, pero finalmente estuvo de acuerdo, por lo que Hazrat Abu Bakr (ra) designó a Zaid bin Zabit (ra) para este cometido, ya que había sido un escriba del Sagrado Corán durante la vida del Mensajero de Dios (sa); aparte, otros Compañeros (ra) de alto rango también fueron designados para ayudarle. No obstante, aunque había miles de Compañeros (ra) que habían memorizado el Santo Corán, era imposible reunirlos a todos ellos en el momento de copiarlo, por lo que Hazrat Abu Bakr (ra) ordenó que el Corán se reprodujera de copias ya escritas. Además ordenó que se tuviera la precaución de contar con al menos dos personas que hubieran memorizado el Sagrado Corán para verificarlo. Por ello, los diversos trozos de cuero y huesos [y demás] en los que se habían escrito versículos del Corán se reunieron en un solo volumen y los que lo habían memorizado los verificaron. Si pudiera haber alguna duda sobre el Santo Corán, entonces solo podría ser en relación al tiempo [que transcurrió] entre el fallecimiento del Profeta (sa) y ese periodo.

A pesar de todo, no hay ninguna persona con conocimiento de causa que pueda decir que podría haber habido alguna dificultad en compilar un Libro que se recitaba todos los días, Libro que se recitaba en cada Ramadán en voz alta por aquellos musulmanes que lo han memorizado y que había sido memorizado de principio a fin por miles de personas; y, a pesar de que este Libro no había sido reunido en una sola copia, decenas de Compañeros (ra) solían escribirlo y fue redactado en su totalidad en diferentes fragmentos. Asimismo, ¿podría una persona encontrar alguna dificultad para recopilar el Sagrado Corán, la cual había sido nombrada escriba del mismo durante la época del Santo Profeta Muhammad (sa) y que lo había memorizado? [Es más], dado que el Corán se recitaba todos los días, ¿podría haber algún error en esa copia sin que fuera reconocido por alguna persona que lo hubiera memorizado? Si se duda de esa veracidad, entonces ningún argumento del mundo puede sostenerse. La verdad es que no hay ningún otro escrito que se haya establecido con la misma continuidad que el Santo Corán”.

Hazrat Musleh Maud (ra) está argumentando que el Sagrado Corán se mantiene en su forma original sin haber recibido ningún cambio, en respuesta a la alegación de que ha sido alterado, etc.; y este argumento también es válido para las alegaciones similares que incluso se plantean hoy.

Respondiendo a otra crítica, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), aclara:

“Otra alegación que se plantea es que el Corán entero no fue escrito en su totalidad durante la época del Santo Profeta (sa). La respuesta es que esto no es correcto, pues todo el Sagrado Corán fue ciertamente puesto por escrito durante la vida del Santo Profeta (sa), (es decir, los que dicen que no fue escrito se equivocan). [En este sentido y tal y] como ha sido narrado por Hazrat Uzman (ra), cada vez que se revelaba una porción [del mismo], el Mensajero de Al’lah (sa) convocaba a los escribas y les indicaba dónde debía añadirse ese versículo. [En consecuencia], cuando existen pruebas históricas, decir que el Santo Corán no fue escrito en su totalidad durante la vida de Muhammad (sa) es algo absurdo.

Además, quedaría la cuestión de por qué se escribió durante la época de Hazrat Abu Bakr (ra) y la respuesta es que durante la vida del Santo Profeta Muhammad (sa), el Corán no estaba escrito en una sola copia como lo está hoy. [Así que] a Hazrat Umar (ra) se le ocurrió que la gente no debería pensar que el Sagrado Corán no se estaba conservando, por lo que comunicó lo siguiente a Hazrat Abu Bakr (ra):

‘Considero que lo más adecuado es que des la orden de que el Santo Corán sea compilado en forma de un solo libro’; [en realidad] no sugirió que fuera inscrito. Entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) convocó a Hazrat Zaid (ra) y le ordenó que recopilara el Corán, pidiéndole:

‘Compílalo en un mismo tomo’; [o sea], no le ordenó que lo escribiera. Por lo tanto, estas palabras demuestran por sí solas que se habló de recopilar los distintos fragmentos en los que se escribió el Sagrado Corán en un solo ejemplar, no de escribirlo”.

 [En definitiva], el Santo Corán fue compilado en una sola copia durante el Jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra) y luego se hicieron más progresos durante el Jalifato de Hazrat Uzman (ra), cuando todos los árabes, de hecho todos los musulmanes, fueron reunidos bajo un único dialecto. Por tanto, esta labor de propagación del Corán se realizó durante la época de Hazrat Uzman (ra).

Sobre esto, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), afirma:

“Después de Hazrat Abu Bakr (ra), durante la época de Hazrat Uzman (ra), se presentó una queja de que la gente de varias tribus recitaba el Sagrado Corán en diferentes dialectos, lo que tenía un impacto negativo en los no-musulmanes, ya que pensaban que había diferentes versiones del mismo. El dialecto se refiere al hecho de que algunas tribus leían ciertas letras con un ‘zabar’ [marca diacrítica por encima], mientras que otras recitaban esa misma letra con un ‘zer’ [marca diacrítica por debajo], e incluso otros lo recitaban con un ‘paish’ [marca diacrítica que indica un sonido redondeado]. Esto es algo que no se encuentra en ninguna otra lengua aparte del árabe. Por consiguiente, cuando los que no están familiarizados con el árabe escuchan esto, piensan que el primero está diciendo una cosa y el otro está diciendo algo diferente, cuando en realidad están diciendo lo mismo. En consecuencia, para evitar este desorden, Hazrat Uzman (ra) recomendó que se hicieran copias del manuscrito [del Santo Corán] que fue compilado durante la era de Hazrat Abu Bakr (ra) y que se enviaran a diferentes países con la instrucción de que el Corán se recitara solo según este dialecto y ningún otro.

Esta sugerencia de Hazrat Uzman (ra) no era en absoluto impropia, ya que durante la vida del Profeta (sa) la gente vivía según sus tribus, cada una de ellas separada de la otra y, por lo tanto, cada una estaba acostumbrada a su propia forma de hablar (es decir, cada una hablaba con su propio acento). Sin embargo, al unirse al Santo Profeta (sa), todos los árabes progresaron en su civilización y en lugar de ser considerada una lengua de analfabetos, el árabe se convirtió en la lengua de la gente educada. Entretanto, muchos árabes aprendieron a leer y escribir, lo que facilitó que incluso la gente de las tribus pronunciara las palabras de forma educada, que era en esencia la lengua del país. Por tanto, dado que todo el mundo conocía esta forma intelectual de la lengua, no había ninguna razón para que se les concediera permiso para seguir recitando el Sagrado Corán en sus acentos tribales, lo que acabaría creando una dificultad añadida para los no-árabes. Fue por esta razón que Hazrat Uzman (ra) hizo copias del Corán con marcas diacríticas según el dialecto de La Meca, que distribuyó a diferentes naciones. En cuanto al futuro, ordenó que no se recitara el Sagrado Corán en ningún otro dialecto que no fuera el de La Meca. [Ahora bien], al no entender este punto, los escritores europeos junto con los de otras naciones siempre han planteado la alegación de que Hazrat Uzman (ra) creó un nuevo Corán o que Hazrat Uzman (ra) cambió algo en el Santo Corán. No obstante, la realidad del asunto es la que se acaba de exponer”.

[Por su parte], el Mesías Prometido (as) dice:

“No hay duda de que el Sagrado Corán es una revelación frecuentemente recitada y que en su totalidad, incluso cada punto y letra, ha permanecido realmente inalterado. En realidad, fue con el mayor de los cuidados que Dios Altísimo lo reveló bajo la supervisión de los ángeles. Entonces, el Santo Profeta Muhammad (sa) no dejó ninguna piedra sin remover para garantizar las mismas disposiciones. Aparte,  constantemente trabajó para asegurarse de que cada versículo fuera escrito ante sus propios ojos tal y como fue revelado; hasta el punto de que él mismo luego los reunió y colocó cada versículo en orden, y constantemente los recitaba en la oración y también en otras ocasiones aparte de la oración; e hizo esto hasta que partió de este mundo y fue a reunirse con su Mayor Amigo, su Amado, el Señor de Todos los Mundos”.

Luego, el Mesías Prometido (as) añade:

“A partir de entonces, el Primer Jalifa, Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra), emprendió la tarea de reunir todos los versículos en el mismo orden en el que los había escuchado del Mensajero de Dios (sa). Más tarde, tras Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra), Al’lah otorgó al Tercer Jalifa, Hazrat Uzman (ra), la capacidad de unificar el Corán según la lectura qureishi y difundirlo por todo el mundo”.

 En cuanto a la cuestión de cuánto tiempo se conservó la Copia Siddiqi”, [cabe decir que] la misma se mantuvo preservada y se ha guardado en los anales de la historia como la compilación del Santo Corán que Hazrat Abu Bakr (ra) había hecho en un solo volumen a través de Hazrat Zaid bin Zabit (ra) y que se llama “Copia Siddiqi” y esta permaneció con Hazrat Abu Bakr (ra) hasta su fallecimiento. A partir de entonces, estuvo en posesión de Hazrat Umar (ra), quien se la dio a la madre de los creyentes, Hazrat Hafsah (ra), con la indicación de que no se la diera a nadie, excepto si una persona deseaba utilizarla para hacer una copia propia, pues entonces podría beneficiarse de ella. En este sentido, Hazrat Uzman (ra) tomó prestada la copia de Hazrat Hafsah (ra) e hizo algunas copias y [más tarde] le devolvió el original. [Más tarde], en el año 54 d.H., cuando Marwan se convirtió en el gobernador de Medina, trató de obtener esta copia de Hazrat Hafsah (ra) pero ella se negó. No obstante, tras el fallecimiento de Hazrat Hafsah (ra), Marwan se la quitó a Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) y la destruyó, pero Hazrat Uzman (ra) ya la había conservado [haciendo copias].

Las tareas que Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) fue el primero en realizar y que se le atribuyen se conocen como “Awwaliyaat Abu Bakr”, o sea, hay varias cosas que él realizó por primera vez:

  • [Por ejemplo], Hazrat Abu Bakar Siddiq (ra) fue la primera persona en aceptar el Islam.
  • En segundo lugar, fue la primera persona que construyó una mezquita frente a su casa en La Meca.
  • En tercer lugar, en apoyo del Santo Profeta (sa), fue la primera persona que luchó contra los qureish de La Meca.
  • En cuarto lugar, fue la primera persona que compró innumerables esclavos que habían sido sometidos a una intensa persecución debido a su aceptación del Islam y luego los liberó.
  • En quinto lugar, fue la primera persona que recopiló el Sagrado Corán en un solo manuscrito.
  • En sexto lugar, fue la primera persona que nombró el Corán como “Mushaf”, [copia escrita del Corán].
  • En séptimo lugar, fue la primera persona en ser llamada “Jalifah-e-Rashid”.
  • En octavo lugar, fue la primera persona en ser nombrada “Amir-ul-Hall” [el Jefe de la Peregrinación] en vida del Mensajero de Al’lah (sa).
  • En noveno lugar, fue la primera persona que dirigió la oración de los musulmanes durante la vida del Santo Profeta Muhammad (sa).
  • En décimo lugar, fue la primera persona que estableció el “Bait-ul-Maal” [la tesorería] en el Islam.
  • En undécimo lugar, fue el primer Jalifa para quien los musulmanes fijaron una asignación.
  • En duodécimo lugar, fue el primer Jalifa que nombró al siguiente Jalifa después de él y [en este sentido] Hazrat Abu Bakr (ra) eligió a Hazrat Umar (ra).
  • Decimotercero, fue el primer Jalifa que en el momento en que tuvo lugar su “Baiat”, su padre, Abu Quhafah (ra), todavía estaba vivo.
  • En decimocuarto lugar, fue la primera persona del Islam a la que el Santo Profeta (sa) concedió un título.
  • Decimoquinto, fue la primera persona cuyas cuatro generaciones tuvieron el honor de ser Compañeros (ra): su padre, Hazrat Abu Quhafah (ra), era un Compañero; el mismo Hazrat Abu Bakr (ra), su hijo; Hazrat Abdur Rahman bin Abi Bakr (ra) y su nieto, Hazrat Muhammad bin Abdur Rahman bin Abi Bakr (ra). Todos fueron Compañeros.

En relación con las cualidades de Hazrat Abu Bakr (ra):

[Cabe decir que] ha sido narrado por Hazrat Aisha (ra) con respecto a su rostro bendito, que una vez vio a un hombre árabe que iba caminando y, en ese momento, Hazrat Aisha (ra) estaba sentada en su litera [de camello]. [Al ver esto], Hazrat Aisha proclamó: “Nunca he visto a nadie que se parezca más a Hazrat Abu Bakar (ra) que esta persona”.

El narrador además afirma que le preguntaron a Hazrat Aisha (ra) si podía describirles la apariencia de Hazrat Abu Bakr (ra) y ella declaró: “Hazrat Abu Bakar (ra) tenía una tez clara y era de complexión delgada. Tenía mejillas muy delgadas y su espalda estaba ligeramente curvada hacia adelante como resultado de lo cual su prenda de vestir externa se deslizaba hacia abajo desde su espalda. Tenía un rostro esbelto y ojos hundidos y una frente prominente”.

[Por otro lado], Ibn Sirin narra que le preguntó a Hazrat Anas bin Malik (ra) si Hazrat Abu Bakr (ra) se teñía el cabello, a lo que respondió afirmativamente y afirmó que aplicó “mehndi” y “katam” en el cabello y la barba, (“katam” es el nombre de una planta).

En relación con su piedad y rectitud, está escrito que el Mensajero de Dios (sa) otorgó un trozo de tierra a Hazrat Rabiah bin Yafar (ra) y Hazrat Abu Bakr (ra). Sin embargo, tuvieron una disputa por un árbol y durante la discusión, Hazrat Abu Bakr (ra) le dijo algo de una manera bastante severa. Más tarde, Hazrat Abu Bakr (ra) se arrepintió y le pidió a Hazrat Rabiah (ra) que también dijera algo de manera similar para que pudiera servir como retribución. En otras palabras, decir algo como Hazrat Abu Bakr (ra) le había dicho, aunque Hazrat Rabiah (ra) se negó. Después de esto, ambos fueron ante el Profeta (sa) y le relataron todo el incidente. Al escuchar sobre esto, el Santo Profeta Muhammad (sa) manifestó: “No digas algo con un tono severo, más bien ofrece la plegaria: ‘¡Oh Abu Bakr, que Al’lah te perdone’!”. 

[Pues bien], eso es exactamente lo que hizo. [Aparte], cuando Hazrat Abu Bakr (ra) escuchó esto, tuvo un impacto tan profundo en él que regresó mientras lloraba profusamente.

En otra narración, Hazrat Abu Bakr (ra) vio un pájaro posado en un árbol y exclamó:

“¡Oh pájaro! Se te dan buenas nuevas.

Por Dios, deseo ser como tú.

Estás sentado en un árbol y comes los frutos y luego vuelas.

No serás responsable ni castigado por tus acciones.

Por Dios, desearía ser un árbol al lado de un camino

y que un camello pasara, me agarrara y me pusiera en su boca,

me masticara y luego me tragara rápidamente;

y más tarde me expulsa de sí mismo en forma de excremento.

Desearía no ser un humano”.

[En otra ocasión], mientras comentaba el versículo 41 de Surah An-Naba,

“…y el incrédulo dirá: ‘¡Ojalá no fuera más que polvo!”.

Hazrat Musleh Maud (ra) explicó:

“Algunos musulmanes han llegado a extremos tan grandes en su malicia hacia los Compañeros (ra) que afirman que, dado que Hazrat Abu Bakr (ra) solía repetir estas palabras, prueba que él era un incrédulo”.

En otras palabras, él recitaba: “Y el incrédulo dirá: ‘¡Ojalá no fuera más que polvo!”.

O sea, debido a que Hazrat Abu Bakr (ra) solía recitar esto, que era una declaración atribuida a los incrédulos, proclamaron que él era un incrédulo, Dios nos perdone.

Sobre esto, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), expone:

“Incluso si se prueba que esta narración es auténtica y este versículo se relaciona con Hazrat Abu Bakr (ra), entonces de acuerdo con el alto nivel de fe que poseía Hazrat Abu Bakr (ra), su significado sería que Hazrat Abu Bakr (ra) –que rechazaba lo que decían los incrédulos– decía: ‘Quisiera que Dios Altísimo me trate de tal manera que no me recompense por mis buenas obras ni me castigue por mis errores’. Estas palabras son, de hecho, la expresión de un creyente perfecto.

[Por otra parte], está registrado en los Hadices con respecto al propio Santo Profeta (sa), que este manifestó: ‘No seré perdonado por mis buenas obras, sino por la gracia de Dios’. La palabra ‘kafir’ [incrédulo] se ha utilizado irónicamente aquí y significa que la gente afirma que es un ‘kafir’ [refiriéndose a Hazrat Abu Bakr (ra)], aunque él era el que estaba más cerca del Mensajero de Al’lah (sa) durante las batallas; él es quien sacrificó todas sus riquezas por el Profeta (sa); dio la mano de su hija de 11 años en matrimonio al Santo Profeta (sa), que en ese momento tenía 54-55 años; él fue quien acompañó al Mensajero de Dios (sa) durante su emigración y el Profeta (sa) lo eligió solo a él para esta tarea frente a la oposición de toda La Meca. Por consiguiente, el Santo Corán ha usado esta palabra [‘kafir’] de manera sarcástica. (Eso sí, este versículo está relacionado con Hazrat Abu Bakr -ra- y esa palabra se ha utilizado como un sarcasmo). El que ofreció todos estos sacrificios es etiquetado como un ‘kafir’ y, por otro lado, aquellos que no han hecho ni una sola acción que pueda siquiera acercarse a sus obras se consideran creyentes”.

 Cuando se acercó el momento de su muerte, Hazrat Abu Bakr (ra) le dijo a Hazrat Aisha (ra):

“¡Oh hija mía! ¿Sabes que entre todas las personas eres la más amada y querida para mí? Te regalé un terreno mío en particular. No obstante, si lo hubieras tomado en tu posesión y te hubieras beneficiado de sus ganancias, entonces ciertamente habría sido solo tuyo, pero ahora todos mis herederos tienen derecho a él. Por lo tanto, deseo que me lo devuelvas (es decir, que me devuelvas el regalo), porque no lo tomaste en tu poder y lo seguí usando en mi vida. Así pues, me gustaría que se distribuyera entre mi descendencia de acuerdo con el Libro de Dios [Shariah] y deseo encontrarme con mi Señor en un estado en el que no mostré preferencia a ningún hijo mío sobre otro”.

Ante esto, Hazrat Aisha (ra) declaró que sus instrucciones se cumplirían al pie de la letra.

El siguiente incidente que voy a relatar también ha sido mencionado antes una vez, pero lo narraré nuevamente con referencia a las cualidades de Hazrat Abu Bakr (ra):

Cuando Al’lah le otorgó el manto de Jalifato, Hazrat Abu Bakr (ra), que solía ser comerciante de ropa, al día siguiente colocó unas sábanas sobre su hombro y se dirigió al mercado siguiendo su rutina. En el camino se encontró con Hazrat Umar (ra) y Hazrat Abu Ubaidah (ra) y ellos le preguntaron: “¡Oh Jalifa del Mensajero (sa)! ¿A dónde vas?”. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió que iba al mercado y ellos replicaron: “¡Eres el Líder de los musulmanes! Por favor, regresa y te fijaremos una paga. No hay necesidad de que vendas [ropa]”.

Con respecto a los detalles de su asignación, Alamah ibn Sad ha mencionado que Hazrat Abu Bakr (ra) recibió dos prendas y cuando ya estaban viejas, las devolvió y obtuvo dos nuevas. Luego, durante sus viajes, tomaba una montura y la cantidad de dinero que recibía para cubrir los gastos de su familia era la misma cantidad que solía gastar en ellos antes de su Jalifato.

[En este sentido], Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), relata:

“Hazrat Abu Bakr (ra) era el Líder de todo el mundo musulmán, pero ¿qué recibió? A pesar de tener el control total de los fondos públicos, nunca tomó nada para sí mismo. Aunque Hazrat Abu Bakr (ra) era un comerciante muy exitoso, tenía el hábito de que cualquier riqueza que recibía la gastaba inmediatamente en el camino de Dios. Así pues, sucedió que tras la muerte del Santo Profeta Muhammad (sa), cuando se convirtió en el Jalifa, no tenía ningún dinero en efectivo en ese momento. Por tanto, al día siguiente de convertirse en Jalifa, Hazrat Abu Bakr (ra) tomó una pequeña bolsa de ropa y se fue para venderla.

Hazrat Umar (ra) se encontró con él en el camino y le preguntó qué estaba haciendo. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió que, después de todo, tenía que hacer algo para poder comer, pues si no vendía esas ropas, cómo iba a mantenerse. Hazrat Umar (ra) declaró que esto no era posible, porque si él pasaba su tiempo vendiendo ropa, ¿quién cumpliría con las responsabilidades del Jalifa? Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: ‘Si no lo hago, ¿cómo sobreviviré?’. Hazrat Umar (ra) propuso que debía tomar alguna asignación del “Bait-ul-Maal”, [la tesorería], aunque Hazrat Abu Bakr (ra) declaró que no podía aceptar tomar nada del “Bait-ul-Maal”, porque no tenía derecho sobre tesoro. [De todas formas], Hazrat Umar (ra) declaró que si el Sagrado Corán había permitido que los fondos del “Bait-ul-Maal” se gastaran en aquellos que servían a su fe, entonces ¿por qué no podía tomarlo? Y así, se fijó una asignación para Hazrat Abu Bakr (ra) del “Bait-ul-Maal” y la cantidad que se fijó era apenas suficiente para cubrir los gastos de comida y ropa”.

[Por su parte], Ibn Abi Mulaikah dice que si alguna vez las riendas de su camello se soltaban de su mano y se caían, Hazrat Abu Bakr (ra) hacía que su camello se sentara y luego recogía las riendas él mismo. Entretanto, le dijeron [los que estaban con él] que por qué no les pedía que lo hicieran por él y Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “Mi amado, el Santo Profeta (sa), me había instruido para que no pidiera a ninguna otra persona que hiciera algo por mí”. Tal era el nivel de precaución que tomaba.

Sobre esto, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), afirma:

“Una vez, el Profeta (sa) escuchó decir a algunas personas fuera de la mezquita: ¿Qué excelencia tiene Abu Bakr (ra) sobre nosotros? También realizamos las mismas acciones piadosas que él realiza’. Cuando el Mensajero de Al’lah (sa) escuchó esto, dijo: ‘¡Oh gente! Abu Bakr (ra) no tiene más excelencia que vosotros debido a sus oraciones o ayunos, más bien se debe a la piedad de su corazón’.”

En otras palabras, la piedad en su corazón, el amor por el Santo Profeta Muhammad (sa) y el temor de Dios Altísimo en su corazón era de un nivel tan alto que tenía excelencia sobre ellos. Y esto no era solo una condición de su corazón, sino que sus actos también estaban de acuerdo con esto.

Al explicar el comentario de un versículo del Corán, el Mesías Prometido (as) ha mencionado el estatus y el rango de Hazrat Abu Bakr (ra):

“Al’lah ha declarado [en este versículo] que uno debe continuar adorando hasta que alcance la etapa de  convicción perfecta en la que se eliminan todas las barreras y velos de la oscuridad, y uno cree que su condición ya no es como la de antes. Más bien, es como si hubiera un nuevo país, una nueva tierra y un nuevo cielo y él mismo se hubiera convertido también en una nueva creación. Esta nueva vida es lo que los sufíes denominan ‘Baqa’. Cuando una persona alcanza este nivel, entonces Al’lah le infunde Su espíritu y los ángeles descienden sobre ella. Este es el complejo fenómeno que el Santo Profeta (sa) mencionó en relación a Hazrat Abu Bakr (ra); o sea, que si uno quiere ver un cadáver caminando sobre la tierra entonces deben mirar a Abu Bakr (ra) y su estatus no era debido a sus acciones, sino más bien a lo que había en su corazón”.

 [Por otro lado], Hazrat Abu Said Judri (ra) cuenta que el Mensajero de Dios (sa) una vez salió de viaje y la gente también lo acompañó. Cuando se detenían en un lugar, la gente se sentaba en varios grupos pequeños. Hazrat Abu Said Judri (ra) relata además que se sentó con Hazrat Abu Bakr (ra) y había un aldeano con ellos de entre las tribus beduinas. Estaban dentro de la casa de un beduino y la mujer de la casa estaba a punto de dar a luz. El aldeano, que estaba con ellos, le dijo a la mujer que si deseaba dar a luz a un niño, debía darle una cabra; y así, la mujer le dio una cabra. A continuación, este hombre recitó algunos poemas con rima. (Leyó algunos conjuros compuestos por él mismo). Luego sacrificó la cabra. Cuando la gente se sentó a comer, alguien de entre ellos contó a todos el incidente de cómo aquel hombre había recibido la cabra diciéndole a la mujer que él rezaría [por ella] y ella tendría un hijo. El narrador afirma que Hazrat Abu Bakr (ra) también estaba sentado entre ellos para comer la comida y cuando miró hacia él, expresó un intenso disgusto por ello y comenzó a meter los dedos en su garganta para vomitarla, ya que no deseaba comer alimentos que habían sido utilizados como medio para cometer “shirk” [idolatría].

[En este sentido], Hazrat Aisha (ra) ha contado que:

“Había un sirviente de Hazrat Abu Bakr (ra) que le traía sus ganancias y Hazrat Abu Bakr (ra) comía de ellas. Un día, trajo algo y Hazrat Abu Bakr (ra) comió de ello. Más tarde, el sirviente preguntó: ‘¿Sabes qué es esto?’. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: ‘¿Qué es? Entonces le dijo: ‘Estaba haciendo un acto de adivinación a una persona en la era de la ignorancia y [en realidad] sabía muy poco sobre la adivinación, pero aun así lo engañé’. Se reunió conmigo y dio algo a cambio de eso. Por consiguiente, es lo que has comido’. (Traía regalos o vino con algo que había cocinado). Presto, Hazrat Abu Bakr (ra) se llevó la mano a la garganta y vomitó todo lo que había comido, diciendo: ‘No puedo comer de este alimento prohibido’.”

Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) narra que el Santo Profeta (sa) dijo:

“Aquel que arrastra sus ropas por el suelo por orgullo, Dios Altísimo no lo mirará en el Día del Juicio”. [Al oír esto], Hazrat Abu Bakr (ra) declaró: “Un lado de mi ropa siempre queda suelto a menos que le preste especial atención”. [Finalmente], el Profeta (sa) exclamó: “No lo haces por arrogancia”.

[Al hilo de este tema], el Mesías Prometido (as) escribió:

“El Santo Profeta Muhammad (sa) dijo una vez que aquel cuya tela de cintura se arrastra por el suelo estará en el fuego. Al oír esto, Hazrat Abu Bakr (ra) se puso a llorar porque la suya era así, pero el Profeta (sa) le aclaró: ‘Tú no estás entre ellos’. Por lo tanto, las intenciones juegan un papel vital y es necesario prestar la debida atención al estatus de los demás”.

También hay que mencionar su completa obediencia, amor y sentido del honor por el Santo Profeta (sa):

Un día Hazrat Aisha (ra) estaba en su casa y hablando rápidamente con el Santo Profeta (sa) cuando su padre (es decir, Hazrat Abu Bakr -ra-) entró. Al ver esta situación, no pudo tolerarlo y avanzó para golpear a su hija, diciendo: “¿Es así como le hablas al Mensajero de Al’lah (sa)?”. Al ver esto, el Santo Profeta (sa) se interpuso entre el padre y la hija y salvó a Hazrat Aisha (ra) del castigo inminente de Hazrat Abu Bakr (ra). Más tarde, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) se marchó, el Profeta (sa) le susurró de forma desenfadada a Hazrat Aisha (ra): “Mira cómo te he salvado hoy de tu padre”. Unos días después, Hazrat Abu Bakr (ra) vino una vez más y Hazrat Aisha (ra) estaba hablando alegremente con el Santo Profeta Muhammad (sa), a lo que Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: “Me incluisteis [hace poco] en vuestra disputa, permitidme ahora compartir también vuestra alegría”. Entonces, el Santo Profeta (sa) manifestó: “Te dejaremos tomar parte en ella”.

[Por su parte], Hazrat Uqbah bin Hariz (ra) cuenta lo siguiente:

“Vi a Hazrat Abu Bakr (ra) mientras llevaba a Hazrat Hasan (ra) diciendo: ‘¡Que mi padre sea sacrificado por ti! Te pareces al Santo Profeta (sa), no a Hazrat Ali (ra)’ y Hazrat Ali (ra) se rio después de escuchar esto”.

 [Por otra parte], Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) relata:

“Cuando la hija de Hazrat Umar (ra), Hazrat Hafsah (ra), enviudó al fallecer [su marido], Hazrat Junais bin Huzafah Sahmi (ra) -que fue un Compañero del Santo Profeta (sa) que participó en la Batalla de Badr- falleció en Medina, entonces Hazrat Umar bin Al-Jattab (ra) afirmó: ‘Me encontré con Uzman bin Affan y le mencioné a Hafsah, diciendo que puede casarse con ella si así lo desea’. Él respondió: ‘Voy a deliberar sobre ese asunto’. Por tanto, durante varios días esperó, antes de que Hazrat Uzman (ra) dijera: ‘Considero oportuno que no debo casarme en estos días’.

Hazrat Umar (ra) dijo entonces: ‘Entonces me reuní con Hazrat Abu Bakr (ra) y le dije que casaría a Hafsah con él si lo deseaba’. Hazrat Abu Bakr (ra) permaneció en silencio y no dio ninguna respuesta. Hazrat Umar (ra) dice entonces: ‘Me entristeció aún más [la respuesta de] Hazrat Abu Bakr (ra) que la de Hazrat Uzman (ra) y esperé más noches. Entonces el Profeta (sa) envió su petición de matrimonio a Hafsah y la casé con él.

Hazrat Abu Bakr (ra) se reunió entonces conmigo y me dijo: Quizá estés enfadado conmigo porque no te respondí cuando mencionaste a Hafsah’. Le contesté que eso era cierto. Entonces expuso: ‘De hecho, nada me impedía responderte en relación con lo que presentabas, aparte de que llegué a saber que Muhammad (sa) deseaba casarse con Hafsah. No soy nadie para revelar esta intención del Santo Profeta (sa), (o sea, para decirte que esto es lo que el Profeta -sa- deseaba). En consecuencia, permanecí en silencio o me negué. Si el Santo Profeta Muhammad (sa) hubiera decidido en contra de esta propuesta, entonces seguramente habría aceptado casarme con tu hija’.”

En una narración de Hazrat Ibn Abbas (ra) en relación a las alabanzas expresadas por Hazrat Ali (ra) hacia Hazrat Abu Bakr (ra) se recoge [lo siguiente]:

“Yo me encontraba entre las personas que tras el fallecimiento de Hazrat Umar (ra) rezaron por él una vez que fue colocado en su cama. De repente, un individuo vino por detrás apoyando su codo en mi hombro y dijo: ‘¡Que Al’lah se apiade de ti [oh Umar]! Esperaba que también fueras enterrado junto a nuestros dos Compañeros, porque había escuchado al Santo Profeta (sa) decir muchas veces: ‘Yo, Abu Bakr y Umar estuvimos en tal y tal lugar…’; o ‘yo, Abu Bakr y Umar hicimos tal y cual cosa…’; o ‘yo, Abu Bakr y Umar luego nos fuimos…’. Por lo tanto, esperaba que tú también fueras enterrado junto a nuestros dos Compañeros’. Cuando me giré vi que era Hazrat Ali bin Abi Talib (ra)”.   

El resto se mencionará en el futuro, si Dios quiere.

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que continuaría relatando la vida de Hazrat Abu Bakr (ra).

Derechos de las personas de otras religiones bajo el dominio musulmán

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) también se ocupó de los derechos de los conocidos como Zimmi – aquellos que habían aceptado el gobierno musulmán y pagado la Yizllah pero mantenían su propia fe. No se esperaba que estas personas se unieran al ejército musulmán ni que pagaran el Zakat, sin embargo, debido a su pago del Yizllah, ellos y sus lugares de culto permanecían seguros y protegidos. Hubo muchas personas que aceptaron el gobierno islámico de esta manera durante las diversas conquistas que tuvieron lugar en la época de Hazrat Abu Bakr (ra).

La compilación del Sagrado Corán

Su Santidad (aba) dijo que un logro extraordinario durante la era de Hazrat Abu Bakr (ra) fue la compilación del Sagrado Corán. El trasfondo de este hecho está vinculado a la batalla de Llamamah, en la que murieron 1,200 musulmanes, muchos de los cuales eran compañeros veteranos y habían memorizado el Corán. En vista de ello, Hazrat Umar (ra) recibió la inspiración divina de compilar el Sagrado Corán en un solo lugar. Por lo tanto, Hazrat Umar (ra) sugirió esta idea a Hazrat Abu Bakr (ra). De hecho, Hazrat Umar (ra) le sugirió esto a Hazrat Abu Bakr (ra) tantas veces, que finalmente él también se convenció de que este era el mejor curso de acción. Por lo tanto, Hazrat Abu Bakr (ra) instruyó a Hazrat Zaid (ra) para que reuniera las diversas partes del Sagrado Corán que habían sido escritas en ramas y piedras y que la gente había memorizado.

Su Santidad (aba) citó al Imam Baghawi y a Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad (ra), quienes escribieron que el Corán fue reunido en su totalidad, exactamente como había sido revelado al Santo Profeta (sa). Al principio, el Sagrado Corán no se reunió en un solo lugar, sino que se escribieron diferentes partes en distintos lugares. Con el martirio de muchos Compañeros de alto rango y de aquellos que habían memorizado el Corán, Hazrat Umar (ra) consideró vital para la preservación del Sagrado Corán el reunirlo, por lo que hizo la sugerencia a Hazrat Abu Bakr (ra). Por lo tanto, el Sagrado Corán fue reunido durante la era de Hazrat Abu Bakr (ra) y fue él quien lo puso en forma de libro único por primera vez. Hazrat Abu Bakr (ra) había designado a Hazrat Zaid (ra) para esta tarea, ya que era digno de confianza y solía escribir las revelaciones recibidas por el Santo Profeta (sa). Las diferentes partes del Sagrado Corán fueron reunidas y atestiguadas por aquellos que habían aprendido el Sagrado Corán del Santo Profeta (sa), habían sido escribas de la revelación del Corán y lo habían memorizado. De este modo, se aseguró de que el Sagrado Corán permaneciera en su forma original, tal y como fue revelado al Santo Profeta (sa).

Momento de la inscripción del Sagrado Corán y trato con los diferentes dialectos

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad (ra) respondió a la alegación de que todo el Sagrado Corán no había sido escrito durante la vida del Santo Profeta (sa). Afirmó que ciertamente fue escrito y esto se sabe porque se encuentra en las tradiciones que cada vez que el Santo Profeta (sa) recibía una revelación del Corán, convocaba a los escribas y les ordenaba que lo escribieran. Sin embargo, no fue compilado en un solo libro como el que tenemos hoy en día. Por lo tanto, se escribió en su totalidad durante la vida del Santo Profeta (sa).

Su Santidad (aba) dijo que el Sagrado Corán fue compilado durante la vida de Hazrat Abu Bakr (ra) y un único dialecto de recitación del Sagrado Corán fue promulgado durante la vida de Hazrat Uthman (ra). Los dialectos se refieren al hecho de que los árabes de diferentes localidades tenían diferentes formas de pronunciar ciertas palabras. Por lo tanto, aunque las palabras fueran las mismas, la diferente pronunciación suponía una posible confusión para los que tenían menos conocimientos. Por ello, Hazrat Uthman (ra) ordenó que se hicieran copias del ejemplar del Sagrado Corán recopilado en tiempos de Hazrat Abu Bakr (ra) y que se distribuyeran, para que quedara una única pronunciación del Sagrado Corán, según el dialecto de La Meca. Algunos alegan que Hazrat Uthman (ra) creó un nuevo Corán, sin embargo, esto es totalmente contrario a la verdad, ya que sólo ordenó que se recitara en un único dialecto, en lugar de que se recitara según los diferentes dialectos de las distintas tribus.

Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as), quien dijo que el Sagrado Corán, hasta cada línea y punto, es exactamente como lo trajeron los ángeles y no ha cambiado. El Santo Profeta (sa) tenía la costumbre de asegurarse de que cada revelación del Corán fuera escrita. También se aseguraba de que cada versículo estuviera colocado en el orden correcto. Fue de acuerdo a este mismo orden formado por el Santo Profeta (sa) que Hazrat Abu Bakr (ra) compiló el Santo Corán.

Su Santidad (aba) dijo que la primera copia del Sagrado Corán que fue compilada permaneció con Hazrat Abu Bakr (ra) hasta su fallecimiento. Luego estuvo en posesión de Hazrat Umar (ra), quien se lo confió a Hazrat Hafsah (ra) con la instrucción de no dárselo a nadie más, excepto para copiarlo. Por lo tanto, permaneció con ella y Hazrat Uthman (ra) lo tomó prestado para hacer copias, después de lo cual fue devuelto a Hazrat Hafsah (ra). Después de la muerte de Hazrat Hafsah (ra), Marwan, el gobernante de Medina en ese momento, tomó la copia y la destruyó. Sin embargo, para entonces se habían hecho muchas copias bajo la supervisión de Hazrat Uthman (ra).

Hazrat Abu Bakr (ra) – Un musulmán pionero

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) fue el primero en hacer muchas cosas; fue el primero en aceptar el Islam, fue el primero en construir una mezquita frente a su casa en La Meca, fue el primero en luchar junto al Santo Profeta (sa) contra los Quraish de La Meca, fue el primero en comprar y liberar a los esclavos que estaban soportando la tortura después de haber aceptado el Islam, fue el primero en compilar el Sagrado Corán en un solo libro, fue el primero en nombrar el Corán Mushaf, fue el primer Jalifa Rectamente Guiado, fue el primer Amir del Hajj nombrado en vida del Santo Profeta (sa), fue el primero en dirigir a los musulmanes en la oración durante la vida del Santo Profeta (sa), fue el primero en establecer un tesoro en el Islam, fue el primer Jalifa en el Islam para el que se estableció un estipendio por parte de los musulmanes, fue el primer Jalifa en nombrar a su sucesor, fue el primer Jalifa cuyo padre estaba vivo en el momento de aceptar el juramento de lealtad de los demás, fue el primero en recibir un título del Santo Profeta (sa), fue el primero en tener Compañeros en cuatro generaciones de su familia; su padre, él mismo, su hijo y su nieto.

Apariencia de Hazrat Abu Bakr (ra)

Su Santidad (aba) dijo con respecto a la apariencia de Hazrat Abu Bakr (ra) que según Hazrat A’ishah (ra), era de piel clara, delgado, tenía las mejillas hundidas, su espalda estaba ligeramente inclinada y tenía la frente alta. Avicena relata que según Hazrat Anas (ra), Hazrat Abu Bakr (ra) solía teñirse el pelo con henna y Katam (henna negra).

Piedad y Humildad de Hazrat Abu Bakr (ra)

Su Santidad (aba) dijo con respecto a la rectitud de Hazrat Abu Bakr (ra) que una vez hubo una disputa entre Hazrat Rabi’ah (ra) y Hazrat Abu Bakr (ra) sobre unas tierras. Durante la disputa, Hazrat Abu Bakr (ra) habló en un tono duro, del cual se arrepintió inmediatamente. Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que Hazrat Rabi’ah (ra) también debería hablarle con dureza como forma de justicia, sin embargo se negó a hacerlo. Cuando el asunto fue llevado al Santo Profeta (sa), éste instruyó a Hazrat Rabi’ah (ra) que en lugar de replicar con dureza, simplemente debía rezar para que Dios perdonara a Hazrat Abu Bakr (ra). Esto conmovió mucho a Hazrat Abu Bakr (ra) y lloró profusamente.

Su Santidad (aba) dijo que cuando el fallecimiento de Hazrat Abu Bakr (ra) se acercaba, le dijo a Hazrat A’ishah (ra) que ella era la persona más querida para él. Le dijo que le había regalado un terreno que nunca había utilizado ni ocupado. Por lo tanto, le pidió que, dado que nunca lo había utilizado, lo distribuyera en partes iguales entre sus herederos, tal y como se indica en el Sagrado Corán.

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) solía tener un negocio de venta de ropa, con el que solía mantener a su familia. Incluso después de que se le otorgara el manto del Jalifato, se le vio un día con la ropa colgada al hombro dirigiéndose al mercado. Hazrat Umar (ra) le preguntó qué estaba haciendo, a lo que Hazrat Abu Bakr (ra) respondió que tenía que comer. Hazrat Umar (ra) dijo que no podía ser que el Jalifa estuviera trabajando como tal y sugirió que Hazrat Abu Bakr (ra) tomara un estipendio del tesoro. Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que no podía hacerlo, sin embargo Hazrat Umar (ra) le recordó que el Sagrado Corán había considerado permisible gastar del tesoro en aquellos que sirven a la fe. Por lo tanto, se estipuló un estipendio para Hazrat Abu Bakr (ra), aunque sólo era suficiente para cubrir las necesidades básicas.

Su Santidad (aba) dijo que una vez, el Santo Profeta (sa) escuchó a la gente preguntar por qué Hazrat Abu Bakr (ra) tenía superioridad sobre ellos, mientras que ellos hacían las mismas cosas que él. El Santo Profeta (sa) se dirigió a ellos y les dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) no era superior sólo por sus oraciones o ayunos, sino por la virtud de su corazón, su amor por el Santo Profeta (sa) y el temor en su corazón por Al’lah el Todopoderoso.Su Santidad (aba) dijo que el Santo Profeta (sa) dijo que en el Día del Juicio, Al’lah el Todopoderoso no miraría hacia aquellas personas que arrastran sus ropas por el suelo por arrogancia. Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que a veces sus ropas se caían por un lado. El Santo Profeta (sa) le aseguró que no lo hacía por arrogancia y que las intenciones de uno juegan un papel vital.

Su Santidad (aba) dijo que seguiría narrando estos incidentes en futuros sermones.

Resumen preparado por The Review of Religions

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