La moralidad: ¿Es posible ser bueno sin Dios?
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La moralidad: ¿Es posible ser bueno sin Dios?

Muchos ateos argumentan que no necesitamos a Dios para tener vidas decentes y morales. Al hacerlo, se convierten en jueces de Dios y tratan de manifestar una autoridad moral más alta que el propio Dios.  Como  consecuencia, los que dudan de la religión también se ven afectados por la aparente belleza de semejante  argumento.

Lo que todas estas personas no ven es la inconsistencia interna y la contradicción de esa creencia. Una vez que Dios desaparece de la escena, la base y el fundamento de la moralidad también se desvanece. La brújula moral deja de existir y cualquier intento de definir la moralidad se convierte en un ejercicio sin sentido.

Lo que la mayoría de la gente suele discutir cuando afirma que la moralidad puede existir sin Dios es el modelo funcional de la moralidad. Este modelo afirma que cualquier acción que produzca felicidad es moral, y cualquier acción que produzca sufrimiento es inmoral. ¿Suena bien? Bueno, hay algunos puntos débiles en esta teoría. El Dr. Austin lo explica:

Una objeción estándar al utilitarismo es que se  puede exigir que violemos  las normas de la justicia. Por ejemplo, imagina que eres un juez en un pueblo pequeño. Alguien ha cometido un crimen, y ha se han producido algunos disturbios sociales que han dado como resultado daños, conflictos violentos y revueltas. Como juez, sabes que si condenas a un hombre inocente a la muerte, el pueblo se calmará y la paz se restaurará. Si lo liberas, se producirán más conflictos, con más daño para el pueblo y su gente. El utilitarismo parece requerir el castigo de los inocentes en ciertas circunstancias, como en este caso. [i]

Dado que el castigo del inocente reduciría el sufrimiento de muchos y también aumentaría su felicidad, el utilitarismo requeriría que el inocente fuera castigado en tal escenario.

Otro escenario que los estudiosos mencionan es el de la violación en grupo. Mientras que la violación por un solo individuo trae un inmenso sufrimiento a la víctima y placer al violador, de tal manera que el utilitarismo llamaría a esta acción inmoral, la situación es muy diferente cuando hay más de un violador. Cuanto mayor es el número de personas que cometen este atroz crimen, mayor es su placer. Dado que el modelo utilitario de moralidad ve todo como una utilidad y no desde el prisma  de la justicia, se consideraría  la violación en grupo  menos mala  comparada con la violación por un solo individuo. Esto nos pone en una tesitura  moral de la  que es imposible salir.

Otro ejemplo que lo ilustra es el de una madre que impide que su hijo sostenga un trozo de carbón encendido. El niño lo ve como un juguete brillante que desea fervientemente sostener, mientras que la madre sabe que si se lo da al niño, ello  le causará lesiones. Sin embargo, el modelo utilitario tendría muchas dificultades para resolver este dilema moral, porque cuanto más tiempo espere el niño, mayor será su sufrimiento y menor su felicidad. Obviamente, la  madre  sabe lo que es mejor para el niño y le hace sufrir, aunque sea temporalmente, para salvarlo de un daño mayor en el futuro. En este caso al menos,   el sufrimiento presente no puede ser visto como una utilidad que debe ser evitada.

Lo que está esencialmente ausente del modelo utilitario es la justicia. En el islam, por otro lado, la moralidad viene de Dios. Dios es la fuente última de todas las cualidades morales. Aprendemos a ser gentiles, porque Dios es gentil. Aprendemos a ser misericordiosos, emulando la Misericordia de Dios, en nuestras propias esferas y a nuestro propio nivel. Aprendemos bellos e innegables principios morales a seguir en nuestras vidas que son diferentes a cualquier otro, como dice Dios:

“En verdad, Al-lah os ordena permanecer en la justicia y dispensar un trato amable, y dar como se da a los parientes; y prohíbe la obscenidad, la maldad manifiesta y la transgresión. Él os exhorta para que caigáis en la cuenta.” (16:91) [ii]

Explicando este verso, Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmood Ahmad (ra) escribe que hay tres etapas de la virtud. La primera etapa es “‘Adal” o justicia, que básicamente significa que los seres humanos deben tratar a  los demás en la misma medida en que ellos mismos desearían ser tratados. La segunda etapa es la de “Ihsaan” o beneficencia. En esta etapa, una persona trata de restituir a los demás haciendo el bien, y  en una proporción mucho mayor que su bondad. La tercera etapa se describe como “Itaizil kurbaa”, es decir, cuando  una persona hace el bien a los demás sin importar si alguien le ha hecho el bien o no.[iii]

Este es sólo un ejemplo, entre muchos, de las bellas y bien definidas virtudes que Dios establece para que los seres humanos las sigan. Demuestra, además,  que la moralidad verdaderamente nos llega de Dios, y los seres humanos no la pueden inventar por sí mismos.

Referencias

[i]. https://www.psychologytoday.com/ca/blog/ethics-everyone/201506/whats-wrong-utilitarianism, Retrieved May 23, 2019

[ii]. Translation taken from Ahmadiyyat or the True Islam, p. 197

[iii]. Ahmadiyyat or the True Islam, p. 197-200

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