La necesidad de la religión
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Discurso de la Convención Anual del Reino Unido, 2014

Tras recitar el Tashhahud, Ta’awwuz y Surah-Al Fatihah, el Líder Mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía dijo:

“Los críticos de la religión no se limitan a criticar solamente a la religión, sino que también se oponen al concepto de la existencia de Dios. En nuestra época actual, esta censura a Dios ha alcanzado dimensiones mucho mayores que en épocas precedentes, a través de abundantes libros que se han escrito y se siguen escribiendo. Además, en la época moderna, los medios electrónicos han facilitado en gran medida la difusión de tales críticas. En los tiempos pasados, transmitir estas ideas y el mensaje a los demás hubiera supuesto un largo periodo de tiempo y solo hubiera podido transmitirse a una minoría de personas educadas, mientras que hoy, a través de los medios electrónicos y otros modos de comunicación, tales críticas se pueden propagar a prácticamente todo el mundo. Como resultado, una gran mayoría ha comenzado a distanciarse de la religión. Muchas otras personas se han vuelto reacias a la religión al creer que se basa únicamente en leyendas y fábulas en su forma actual. Por lo tanto, consideran que la religión no tiene cabida en el mundo material y desarrollado de hoy y rechazan el concepto de un Dios que mantenga relación con las personas, y opinan que la religión contradice el conocimiento y la comprensión modernos.

En base a esta premisa, se plantean la necesidad de seguir cualquier religión. Aquellos que niegan la existencia de Dios y consideran la religión como decadente y obsoleta, a observar la actitud de los llamados líderes religiosos que atraen a los seguidores en nombre de la religión en aras de sus intereses creados, reciben munición adicional que incita su sentimiento antirreligioso, aparte de cuestionarse el beneficio de la religión. Tales críticos no se abstienen de criticar ni siquiera a los profetas y alegan que los profetas atrajeron a seguidores analfabetos y sin educación por intereses puramente personales, Dios no lo quiera. Por lo tanto, argumentan que en la época ilustrada actual las religiones no tienen ningún propósito. Estos defensores continúan diciendo que los seguidores religiosos educados de la actualidad solo siguen la religión a causa de sus vínculos culturales con la misma y que solamente practican sus respectivas creencias en función del apego tradicional que mantienen con su religión.

Durante mi gira por Australia el año pasado conocí a un político, quien durante el curso de nuestras discusiones me explicó que, aunque era cristiano y asistente a la Iglesia, y comprendía la necesidad de la religión, sentía que en la época moderna no había concordancia entre religión y progreso científico. Dijo que la Biblia carecía de explicaciones científicas y creía que la religión solo puede salvarse ahora si se considera a la religión y la ciencia por separado. Le respondí que mi religión y el Libro de los musulmanes nos orientan tanto en la ciencia como en el progreso moderno. Es el caso de las religiones que no consiguen dar explicaciones a todos los temas, y por esta razón sus seguidores tienen esta mentalidad. Pero lo que asombra realmente es el modo de pensar de los musulmanes, a quienes se reveló la Ley perfecta, que abarca y expone todos los temas. Incluso han comenzado a considerar que la ciencia y la religión no tienen ningún vínculo. Los áhmadis son los únicos que promueven la noción de que los atributos de Dios nunca quedan en suspenso.

Aunque el Corán narra relatos del pasado, también describe los avances científicos modernos. El Corán nos dice que el Dios del islam es un Dios vivo. Él habla a la gente hoy como lo hizo en el pasado y responde hoy como siempre lo ha hecho. Él no ha abandonado al islam a su suerte, sino que ha enviado al Mesías Prometido [Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian] en esta época, que ha demostrado y manifestado abiertamente al mundo la existencia de Dios, y explicado claramente la religión y la Última Ley.

Como áhmadis, somos afortunados de haber aceptado al Imam de la Época [es decir, el Mesías Prometido(as)] y haber aprendido acerca de la realidad de la religión. No nos preocupa que los críticos objeten que la religión priva a la persona de la educación y el progreso y conduce al egoísmo; que aboga por el asesinato, o que se derrama sangre en su nombre. De hecho, el Mesías Prometido(as) nos explicó que la religión y la ciencia no se contradicen, sino que, al contrario, la religión está en completa concordancia y congruencia con la ciencia. Al margen de lo que avance la ciencia, es absolutamente cierto que nunca podrá falsificar las enseñanzas y la filosofía del Corán. En resumen, nuestra religión y nuestro libro de leyes brindan enseñanzas amplias y completas, que también incluyen la ciencia.

La falsedad de que Dios solo muestra venganza

Como ya he mencionado, la siguiente acusación se plantea en un intento de menospreciar a la religión. [Se argumenta]: La religión no se limita a enseñar, sino que es causa de derramamiento de sangre y, por lo tanto, para aventurarse con éxito en nuestra era de ciencia y progreso, y para librar al mundo del asesinato y el caos, es necesario mirar a la religión con repulsión. Los seguidores religiosos están empeñados en atribuir todo ciegamente a Dios.

Existen dos religiones principales en el mundo, el cristianismo y el islam, y las escrituras de ambas religiones están repletas de enseñanzas sobre la promoción de la guerra. Según los propios libros religiosos, Dios borró a las personas y las naciones bajo Su ira. Aunque aquí no se emprenden guerras, se están perdiendo innecesariamente las vidas de personas inocentes. ¿Qué tipo de Dios y de religión son los que han causado que se ahogue tanta gente en las inundaciones, ardan en el fuego y maten a los primogénitos egipcios?

Uno de tales críticos, Steve Wells, calcula que, según la Biblia, 2.476.000 personas fueron asesinadas [bajo la ira divina], pero dice que la cifra de la Biblia es incorrecta y, según sus cálculos, el número real es mucho mayor, que calcula en 25 millones. Ahora bien, la pregunta que ha de formularse es: si cree que la ciencia es muy superior y mucho más avanzada que la religión, y la sustituye, ¿no ha causado la ciencia un número mucho mayor elevado de muertes que la religión? La religión prescribe a sus seguidores adoptar la paz, la reconciliación y la pureza. A pesar de las objeciones formuladas contra los musulmanes, el mensaje coránico sobre la paz, la armonía y la moralidad son enseñanzas del más alto nivel. Si el mundo actuara en consecuencia, se propagarían en todas partes la paz y la seguridad. Es posible que emprender la Yihad sea un mandamiento, pero solamente cuando alguien se ve obligado en primer lugar a entrar en combate.

Lo único que consiguen los dispositivos científicos y las invenciones, como las armas químicas, es provocar una devastación generalizada. Alargando al máximo la cifra, [Steve Wells] ha alcanzado la cifra de 25 millones de muertes, que atribuye a la religión. ¿No pasó por su mente el número de muertos de la Segunda Guerra Mundial? Fue precisamente la maquinaria, el equipo y las invenciones científicas las que produjeron aproximadamente entre 60 y 70 millones de muertes, incluyendo mujeres y niños inocentes. Ciudades enteras quedaron reducidas a montones de cenizas. ¿Fue esta una guerra religiosa?

La religión no mata, su único objeto es advertir y amonestar a la gente que establezcan la paz y la seguridad; al menos esta es la enseñanza de nuestra religión. Cada uno de sus mandamientos están entrelazados con sentimientos de amor y compasión hacia toda la humanidad. El Corán nos ha informado que cada profeta trajo el mismo mensaje, a saber, que deben eliminarse la crueldad, la injusticia, la opresión y la persecución. Los profetas exhortaron a la gente a adoptar en su lugar el amor y la simpatía mutua, o enfrentarse al castigo de Dios. Dios dice en el Corán que es lento en castigar a la gente y no se apresura en desencadenar su ira. Incluso el castigo que se inflige tiene como objetivo producir una reforma.

Cuando el hombre derrama sangre, lo hace por sus propios motivos e intereses. Las calamidades extraordinarias que puede padecer un pueblo son a consecuencia de sus propias crueldades e injusticias. Si por un momento asumimos que Dios no existe y tampoco existe la religión, ¿cesarán los terremotos y las inundaciones? ¿Cómo los describirían entonces? ¿En qué categoría colocarían a estas calamidades tales críticos de la religión? Dios es inmensamente bondadoso y benevolente, hasta tal punto, que dice que si el hombre sigue Sus mandamientos, puede evitar la aparición de calamidades o salvar a alguien del daño y perjuicio de su impacto.

El Mesías prometido (as) llega para poner fin a la injusticia

Si observamos (un ejemplo), no de la antigüedad, sino del (pasado reciente) y solamente del siglo pasado, veremos la época en la que Dios envió al mundo a Su Designado, el Mesías Prometido(as) [Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (as) de Qadian], como Representante del Santo Profetasa . El Mesías Prometido(as) fue enviado por Dios para amonestar a la humanidad para poner fin a todo tipo de crueldad, opresión, injusticia y transgresión. Este Elegido de Dios advirtió que, si la gente no se reformaba, aparecerían terremotos y les aconsejó purificarse, para que tuvieran piedad de sí mismos. Este Imam de la Época dijo que si la gente no se reformaba y en su lugar aumentaba sus injusticias y desobediencia a Dios, se produciría un brote de una plaga excepcionalmente feroz. Por lo tanto, aconsejó a la gente que se reformara para poder alcanzar la salvación. Los que aceptaron su mensaje e introdujeron cambios piadosos en sus personas recibieron protección tanto de los terremotos como de la plaga.

Así pues, debemos estar agradecidos a Dios y a los amados de Dios, porque no se dedican a arrojar bombas sobre las ciudades sin previo aviso matando en el proceso a cientos de miles de personas y reduciendo las ciudades a montones de cenizas, sino que [los Profetas y Representantes de Dios] amonestan primero a las personas con amor y compasión. Si a pesar de ello, el mundo hace caso omiso, entonces Dios muestra señales a la gente. A los siervos de Dios, por quienes Dios manifiesta Sus signos, se les infunde amor y simpatía hacia todo el mundo a través de las enseñanzas de su religión, y a pesar de ser ridiculizados y rechazados por el mundo, los seguidores de Dios siguen implorando y suplicando a Dios que evite Su castigo e ira.

Cuando sobrevino la calamidad al pueblo como una señal para el Mesías Prometido(as), él se sentía muy inquieto y agitado y oró a Dios para que pudieran salvarse. Un Compañero del Mesías Prometido(as) ha escrito que una noche vio al Mesías Prometido(as) postrado en oración, suplicando con lágrimas a Dios con tanta sinceridad y humildad, que le recordó a una olla hirviendo encima del fuego. El Compañero relata que al acercarse más escuchó al Mesías Prometido(as) orando: “¡Dios mío! ¡Concede sabiduría a la humanidad y sálvala de este castigo!

¿Acaso aboga la religión por la crueldad y causa derramamiento de sangre? ¿O desarrolla en sus verdaderos seguidores un gran amor y compasión por la creación de Dios?

Todo lo que el mundo pueda alegar, incluidos los musulmanes que rechazan al Imam de la Época (el Mesías Prometido(as)), aunque no lo entiendan, [la verdad es] que Dios ama a la humanidad y por Su misericordia y compasión hacia todos, envió a varios Profetas en diferentes épocas. Dios estableció la religión final, el islam, que comprendía todas las enseñanzas y filosofías y reveló el Sagrado Corán como Ley para nosotros. Dios envió al Santo Profeta Muhammadsa  con la Ley Final y Perfecta (el Corán) y en esta época envió al verdadero siervo del Santo Profetasa   (el Mesías Prometido(as)), quien nos explicó la realidad y verdad de la religión. Somos afortunados de haber realizado juramento de lealtad al Mesías Prometido(as)

Por lo tanto, voy a exponer en las palabras del Mesías Prometido (as), lo que es la religión en realidad y por qué es necesaria. Hoy en día abundan las críticas contra la religión, por lo que debemos estar bien informados de la necesidad de la religión. Debemos estar plenamente informados de nuestras responsabilidades. Debemos saber muy bien lo que el Mesías Prometido(as) requiere de nosotros, y también, cuál es la preeminencia de la veracidad del islam sobre otras religiones y lo que exige la religión del islam de sus seguidores.  No solamente lo que requiere de nosotros, sino también lo que ofrece el islam. Se dice que la religión da vida. La pregunta es ¿cómo?

Dios ha provisto de los medios para unificar al mundo alejando a la humanidad del desorden y la corrupción, y el Mesías Prometido(as) cumplió esto. Como se ha mencionado, hay innumerables escritos del Mesías Prometido(as) sobre este tema; pero he seleccionado solamente algunos, que aclararán lo que en realidad es la religión y lo que el Mesías Prometido (as) espera de nosotros.

¿Qué es la religión?

El Mesías Prometido (as) dice:

“¿Qué es la religión? Es el camino que la persona adopta para sí mismo. En realidad, todo el mundo tiene una religión o credo. Una persona irreligiosa que no cree que Dios existe aún debe elegir un camino a seguir, que es en esencia su religión. Sin embargo, la persona debería detenerse a pensar si el camino que ha elegido en la vida realmente le otorga felicidad, paz y tranquilidad eterna. (Se debería formularse esta pregunta a quienes rechazan la religión). La religión es solo una palabra general. Significa el camino que se adopta, y no se trata de una palabra que se aplique exclusivamente a la fe. Los expertos en artes, ciencias, física, medicina, astronomía y cualquier otro campo del conocimiento también tienen cánones, doctrinas y creencias. Sin embargo, es cierto que no proporcionarán salvación a nadie. Así como el alma requiere un cuerpo y las palabras necesitan un significado, la humanidad también necesita de la religión. El punto aquí no es que el Ser se llame “Al’lah”, “Dios” o “Parmeshwar”. Más bien, el problema real es el modo en que se percibe al Ser al que invoca. Nuestra opinión es que, sea cual fuere el nombre que se asigne al Ser Superior, la pregunta real es ¿cómo lo reconocen y conciben? ¿Qué atributos posee ese Ser? El asunto real sobre el que se debe reflexionar es la naturaleza de los atributos del Ser Divino”. 

El islam ha descrito los atributos de Dios y explica que ninguno ha quedado jamás en suspenso. En otra parte, el Mesías Prometido(as) dijo:

“La esencia de la religión se basa en solo dos aspectos fundamentales, que son los derechos que corresponden a Dios y los derechos que corresponden a Su creación”. Dice:

“Merece la pena recordar que la religión se basa en dos derechos. El primero es el derecho que corresponde a Dios. Esto incluye el modo en que hay que creer y tener fe en Dios y la manera en que debe ser adorado. El segundo son los derechos a cumplir con la creación de Dios. Esto incluye el modo de mostrar compasión, amor, amabilidad y benevolencia hacia la creación de Dios, así como la forma de aliviar sus aflicciones, dolor y tristeza. 

Por lo tanto, con estas palabras, el Mesías Prometido(as) ha silenciado a los críticos de las religiones de un modo bello al explicar que los verdaderos seguidores de las religiones desempeñan los dos derechos fundamentales en los que se basa la religión: los derechos correspondientes a Dios y los derechos correspondientes a Su creación. Los derechos hacia la creación de Dios se cumplen al mostrar verdadera simpatía y compasión hacia las criaturas de Dios, al compartir su dolor y sufrimiento, y perdonar y  no dar importancia a sus faltas. Esta es la religión, tal como la explica el islam. Por lo tanto, el islam evidentemente no enseña a matar ni a derramar sangre.

Una religión verdadera muestra a un Dios vivo y enseña la compasión

El Mesías Prometido (as) dice:

“En el mundo, la gente participa en miles de debates exhaustivos para analizar la religión, pero aún no tienen un objetivo final ni han llegado a ninguna conclusión. Una religión verdadera es aquella que tiene tanto éxito en eliminar la ceguera humana y conferir bendiciones, que demuestra claramente que sus seguidores muestran devoción a Dios y amor y compasión por la creación de Dios en sus vidas prácticas. Aquel que verdaderamente se adhiere a tal religión alcanzará la meta y el propósito final que sus almas ansían y anhelan por alcanzar. A menudo, la gente cree en un dios imaginario cuyos poderes y atributos han dejado de manifestarse en el presente o en el futuro. Más bien, se han estancado en historias del pasado contadas por sus seguidores. Al creer en un concepto hipotético de Dios, son incapaces de desistir del pecado y el vicio; más bien, a medida que aumenta su intolerancia y prejuicios, también aumenta su osadía para cometer actos inmorales y malvados. Las pasiones egoístas y egocentristas los abruman como un río, que se desborda y causa inundación en todas partes, destruyendo numerosos campos y hogares”.

Aunque los musulmanes afirman seguir la religión del islam de nombre, seguirán estancados en la difícil situación actual, a menos que adopten las buenas cualidades descritas. En esta época, el Mesías Prometido(as) nos ha explicado la realidad y la verdad con absoluta claridad. Por ello es necesario aceptarla, para poder entender correctamente la religión.

Dios muestra Sus señales para proporcionar evidencia de Su existencia

El Mesías Prometido (as) dice:

“Dios posee un Poder infinito para mostrar señales esplendorosas y, al exhibir constantemente Su Poder y al mostrar milagros, proporciona una prueba infalible de Su existencia. Aquel que reconoce a este Dios logra evitar el pecado y alcanza la verdadera paz, tranquilidad, satisfacción, paciencia, perseverancia y valor. Dios se convierte en el fuego que quema sus pecados y el agua que enfría sus deseos mundanales y lo purifica de ellos. Religión es el nombre de aquel que se lanza ardientemente a la búsqueda de esta [meta]. Hay quienes se dejan llevar por su ego participando en áridos debates con el fin de difamar, reprender y reprochar a otros con palabras duras y un lenguaje profano, y hacen todo esto en nombre de la religión. No tienen ningún interés en corregir sus impurezas y vicios internos y tampoco se esfuerzan por establecer una relación con el Verdaderamente Amado. Se atacan mutuamente como salvajes desprovistos de todas las cualidades humanas. Pretenden defender la religión, dejando al descubierto su conducta inmoral y perversa. Todo esto es extremadamente repugnante. Se asemeja a huesos secos. Esto no puede llamarse religión en absoluto. Es una lástima que tales personas desconozcan el verdadero propósito para el que se adentraron en esta vida temporal y permanezcan ciegas e impuras. Su religión es el nombre de sus pasiones intolerantes y limitadas. Recurren a un comportamiento vil y a expresiones de odio para defender un concepto supersticioso y engañoso de un Dios que no pueden demostrar que existe. Es una religión totalmente inútil que enseña a sus seguidores adorar a un Dios que no está vivo, pues que se asemeja a un cadáver que hay que cargar y apoyar en los hombros ajenos. Al resultarles imposible mantener este concepto de Dios, se queda en nada. Lo único que consigue este tipo de religión es que sus seguidores sean intolerantes y llenos de prejuicios y queden totalmente despojados de las sublimes cualidades a través de las cuales se demuestra la verdadera adoración a Dios y se muestra amor y simpatía por la humanidad. Cuando tal seguidor religioso encuentra oposición a sus creencias, su corazón se llena de odio y su enemistad lo impulsa a atacar la vida, posesiones y honor y sus relaciones, deseando de esta forma arruinarlos y aniquilarlos. No mostrará el mínimo temor a Dios, virtud o justicia y se verá privado de la forma más elevada de la naturaleza humana que consiste en la compasión, equidad y simpatía, y sus pasiones intolerantes harán desarrollar finalmente en él una naturaleza salvaje. En tal estado, pierden totalmente el verdadero propósito de la religión”.

¿Hasta qué punto influye la religión en las facultades humanas?

Después, exponiendo la necesidad de la religión, el Mesías Prometido(as) dice:

“Todo el que realmente tiene hambre y sed de la verdad se dará cuenta de que, mucho antes de la existencia de la religión, Dios dispuso que algunas personas sintieran por naturaleza un mayor grado de amor y compasión, mientras que otras serían más propensas a la ira y la inclemencia. La religión enseña que todo el amor, obediencia, sinceridad y fidelidad que un adorador de ídolos o de seres humanos tiene hacia estos objetos, deben dirigirse realmente a Dios y que ha de mostrar en Su camino el mismo grado de sinceridad.  ¿Hasta qué punto la religión influye en la naturaleza humana? Se trata de una pregunta que no ha recibido respuesta por parte de los Evangelios. Sin embargo, el Sagrado Corán ha aclarado esta cuestión con gran detalle. Explica que el objeto de la religión no es transformar las facultades naturales del hombre, ni convertir a lobos en corderos; su propósito es guiar al hombre en cuanto al uso apropiado de sus facultades naturales en el momento y lugar oportunos. No corresponde a la religión cambiar las facultades de las personas; su objetivo es únicamente guiarlas hacia el uso adecuado. Prescribe el empleo de todas las facultades humanas en lugar de hacer énfasis en una facultad en particular, como la misericordia o el perdón. Ninguna facultad humana es en sí negativa, pero sí lo es su uso incorrecto o inmoderado”.

El Mesías Prometido(as) explica que siempre hay que recordar que la persona solo es digna de condena si no utiliza correctamente sus facultades y decide seguir un camino equivocado. Esto manifiesta la belleza del islam, que provee profundos mandamientos que cumplen con los requisitos de la naturaleza humana. Ninguna otra religión ni ley mundana ofrece nada semejante, ni satisface las necesidades de la naturaleza humana. Al poco tiempo de elaborarse una nueva ley creada por el hombre, comienzan las discusiones sobre sobre nuevas enmiendas según las circunstancias. Aunque muchos críticos del islam se oponen a ciertas leyes islámicas, deben recordar que en realidad sus objeciones se aplican a ellos mismos.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Debe quedar claro que el verdadero propósito de adoptar una fe es que la persona adquiera tal certeza acerca de Dios, Quien es la fuente de la salvación, como si pudiera verlo con los propios ojos.  El espíritu inicuo del pecado pretende destruir al hombre y este no podrá librarse del veneno fatal del pecado hasta que no crea con total certeza en el Dios vivo y perfecto y hasta que no sepa con certeza que existe un Dios, que castiga al transgresor y otorga dicha eterna al justo. Según la experiencia común, cuando alguien conoce los efectos fatales de algo, no recurre a ello. Por ejemplo, nadie ingiere veneno conscientemente. Nadie hace frente deliberadamente a un tigre salvaje. Nadie introduce a sabiendas su mano en las garras de una serpiente. Entonces, ¿por qué la persona cae en el pecado deliberadamente? La razón es que en este asunto no tiene la misma certeza que tiene en otros asuntos del tipo que hemos mencionado. Por lo tanto, el primer deber de una persona es adquirir certeza con respecto a la existencia de Dios, y adoptar una religión a través de la cual sea posible adquirir esta certeza, con el fin de temer a Dios y evitar el pecado. ¿Cómo se puede adquirir tal certeza? No se puede adquirir a través de simples relatos e historias. Tampoco se puede adquirir mediante meros argumentos. La única forma de adquirir certeza es experimentar a Dios repetidas veces a través de la conversación con Él, presenciando Sus señales extraordinarias, o estando en compañía de alguien que tenga tal experiencia”. 

Insultar a otras religiones es irreligioso

El Mesías Prometido (as) dice:

“La religión no enseña a difamar o denigrar a los santos, profetas y mensajeros, pues esto atenta contra el mismo fin de la religión. El verdadero propósito de la religión es que el hombre se limpie de todo mal, su espíritu permanezca postrado siempre en el umbral de Dios Todopoderoso y sienta una convicción, amor, verdadero conocimiento, verdad y fidelidad capaz de producir una transformación pura, logrando una vida celestial en este mismo mundo”. 

Por lo tanto, el islam nos prescribe respetar y honrar a todos los profetas y personajes santos y abstenernos de hablar con desdén incluso contra los ídolos [que otros veneran]. El Mesías Prometido(as) dice:

“Existen dos enfermedades dañinas. Para librarse de ellas es necesario que la persona adopte una religión. La primera es cuando la persona rechaza la creencia en un Dios Todopoderoso que posee atributos perfectos y completos y, al mostrarle una total infidelidad, descuida por completo el cumplimiento de los derechos obligatorios hacia Dios, rechazando así las bendiciones divinas que de hecho están imbuidas en cada fibra y poro de la existencia humana. El segundo es cuando la persona, en lugar de cumplir los derechos hacia el prójimo, los usurpa por completo y se vuelve como una serpiente venenosa que ataca a todo el que se opone o abandona su religión. Este tipo de persona acepta la muerte porque desconoce al Dios Viviente. Nadie puede desarrollar nueva una fe a menos que sea testigo de las manifestaciones vivas y nuevas de las señales divinas”. 

Hoy los áhmadis están bendecidos por ser testigos de las manifestaciones vivas de Dios. Cualquiera que anhele ver esto es guiado por Dios hacia el Ahmadíat y tengo constancia de decenas de incidentes en este sentido. Sin embargo, mencionaré solamente un pequeño incidente.

Una dama argelina es guiada hacia la verdad

Una señora de Argelia ha relatado lo siguiente:

“Hace unos años vi en un sueño que me encontraba en el mausoleo del Santo Profetasa y lloraba profusamente y sin cesar. Tras contemplar este sueño, oré constantemente para que Dios me guiara en la búsqueda del camino recto. Comencé a ver varios canales de televisión religiosos con la esperanza de quedar satisfecha en mi búsqueda; pero ninguno me causaba satisfacción. Solía pasar las noches rezando con profunda angustia o mirando hacia el cielo y las estrellas, y una noche escuché una voz clara que me decía ‘Mira hacia arriba para ver el camino de la guía’. Al día siguiente descubrí un canal de televisión en el que tenía lugar una discusión de la forma más bella, y esto me atrajo profundamente, por lo que comencé a mirar el canal con regularidad. Descubrí la interpretación de mi sueño porque a través de Muslim Television Ahmadiyya International [el canal de televisión por satélite que encontró] llegué a reconocer al Imam Mahdi [es decir, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el Mesías Prometido(as) y el Imam Mahdi y el califato] y realicé el Pacto de Iniciación [en la Comunidad Musulmana Ahmadía] ”.

Este es, pues, el Dios que guía hacia su religión viva.

El propósito de la religión es mejorar la moral y la tolerancia

El Mesías Prometido(as) dice:

“El propósito de la religión es mejorar la moral de la persona para que refleje los atributos de Dios. [Cuando uno llega a esta etapa] aunque reciba mil insultos o maldiciones, no adoptará represalias de forma agresiva o violenta. Un verdadero seguidor de la religión no es imprudente ni intolerante. Una persona intolerante, ya sea cristiana, musulmana o hindú, no se abstendrá de difamar a los personajes santos de otras religiones. No prohíbo debatir sobre las diferencias entre las religiones. Sin embargo, debe hacerse con sinceridad y decencia y sin prejuicios ni malevolencia. La relación actual entre hindúes y musulmanes ha continuado durante cientos de años, no solamente desde un pasado reciente. Por lo tanto, es nuestra oración que se infunda en la gente el espíritu para mejorar y fortalecer estos lazos mutuos (en otras palabras, que otros seguidores religiosos siempre tengan una buena relación con los musulmanes)”

La religión requiere que sus seguidores desarrollen un estado puro

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“Hay que tener en cuenta que la religión no implica simplemente discusiones, debates y altercados. No significará nada a menos que se desarrolle el estado práctico que la religión requiere, ya que de otro modo sería algo que desagradaría a Dios. Sabemos por su vida práctica que los santos del islam y el hinduismo del pasado practicaron realmente lo que predicaron.

[‘¡Oh vosotros los que creéis! Permaneced en guardia respecto a vosotros mismos”]

El versículo nos exhorta en primer lugar a que nos reformemos. Si estamos desprovisto de luz espiritual y predicamos a los demás, estaríamos reduciendo la religión a un mero juego de niños. De hecho, este tipo de ‘reformador’ sería perjudicial para los demás, ya que, aunque empleara la lógica, la razón y la filosofía en sus sermones, estaría vacíos interiormente “.

En el mundo actual, los miembros de la Comunidad Musulmana Ahmadía son los que demuestran paciencia, elevada moralidad y tolerancia, y los no áhmadis reconocen abiertamente observar estas cualidades en la Comunidad. Debemos esforzarnos por mantener siempre estas cualidades, pues ciertamente estas mismas cualidades atraerán a los demás al camino correcto.

Un caballero de Malí distingue la verdad de la falsedad

Malí es un país lejano de África donde se dice que la gente es analfabeta y sin educación, y el incidente que voy a mencionar es de una persona que se ajusta a esta categoría. Un día, una persona de edad llegó a nuestra Misión [en Malí] diciendo que quería unirse a la Comunidad Musulmana Ahmadía. Respondiendo a la pregunta de por qué había querido unirse, dijo:

“Anoche sintonicé su programa de radio en directo cuando un oponente de su Comunidad estaba lanzando insultos vehementes hacia un misionero áhmadi, pero el misionero áhmadi no respondía del mismo modo, sino que presentaba argumentos lógicos. Durante el programa, oré a Dios: ¡Oh, Al’ah! Guíame respecto a quién de los dos es veraz. Mientras oraba me dormí y por la noche vi un sueño. En el sueño, vi que por un lado estaba la Comunidad Musulmana Ahmadía y, por otro, los oponentes de la Comunidad Ahmadía, y estaban manteniendo un debate. Los oponentes, al no conseguir responder al Misionero de la Comunidad Ahmadía, lo arrojaban a un pozo y comenzaban a echar tierra sobre él. Después, en el sueño, veo descender a una persona santa que dice: “yo soy el Mahdi” y , tendiendo su mano,  salva al misionero áhmadi. En ese momento, me desperté. Ya no me queda ninguna duda sobre la verdad del Ahmadía”.

Con la Gracia de Dios, tomó el juramento de iniciación y se unió a la Comunidad Musulmana Ahmadía. Fue la moral y conducta excelentes lo que atrajo a una persona justa y sincera y lo condujo a las oraciones, y Dios guía después a tales personas. Esta es la señal de la religión viva y del Dios vivo.

La llamada de la religión

Exponiendo la necesidad de la religión, el Mesías Prometido(as) dice:

Por lo tanto, os advierto: absteneos del mal y mostrad verdadera compasión hacia la humanidad. Limpiad vuestros corazones de la malicia y el rencor, porque os convertiréis en ángeles mediante este hábito. Una religión que carece de simpatía por la humanidad es inmunda y profana, y el camino plagado con las espinas del rencor nacido de los deseos egoístas es un camino contaminado. Vosotros, los que estáis conmigo, no os convirtáis en tales personas. Pensad en lo que pretendemos alcanzar a través de la religión. ¿Es para oprimir constantemente a los demás? No, la religión existe para que podamos obtener la vida que yace en Dios. Tal vida no se alcanza ni se alcanzará jamás hasta que no moren en vuestro interior los atributos divinos. Tened compasión por todos por la causa de Dios para que se os muestre misericordia en los cielos. Venid, y os enseñaré un camino que hará que vuestra luz prevalezca sobre todas las demás luces. Abandonad todo el despecho miserable y los celos, sed compasivos con la humanidad, y perdeos en Dios. Estando con Dios, alcanzad los niveles más elevados de purificación. Este es el camino a través del cual se otorgan milagros, se aceptan las oraciones y descienden los ángeles para ayudarnos. Pero esto no se consigue con el esfuerzo de un solo día. Avanzad y seguid avanzando. Aprended del ejemplo del lavandero, que remoja una y otra vez la ropa en agua hirviendo hasta que el calor hace que se elimine toda la suciedad. Después, al levantarse por la mañana, vuelve a empapar la ropa en agua, y la golpea contra los alféizares de piedra. De esta forma, la suciedad que había penetrado en la ropa se elimina lentamente. Este proceso de calentar la ropa y golpearla continúa hasta que queda tan limpia como cuando estaba nueva. Esta es la única estrategia para limpiar el alma humana. Toda vuestra salvación depende únicamente de esta limpieza. Esto es precisamente lo que Dios Altísimo ha dicho en el Sagrado Corán: “el alma que ha sido limpiada de diversos tipos de suciedad e inmundicia ha alcanzado el éxito”.

El papel de los profetas en diferentes épocas

El Mesías Prometido (as) expone de este modo la veracidad del islam:

“Los Profetas del pasado solo fueron enviados para determinadas naciones, tribus y personas, por lo que la enseñanza que trajeron tales Profetas era incompleta. La humanidad aún seguía en desarrollo y progresando en su comprensión, inteligencia y facultades y, por tanto, no existía tanta necesidad de reforma, pues aún no estaba preparada para la forma más elevada de enseñanza. Finalmente llegó una época en la que las facultades del hombre habían avanzado lo suficiente, pero proliferaban en el mundo el pecado, el vicio, las inmoralidades, la maldad y la veneración humana. La Verdadera Unicidad de Dios y la Verdad no imperaba entre los hindúes, zoroastrianos, judíos o cristianos y las facultades de la humanidad estaban envueltas en la oscuridad por motivos y pasiones egoístas. En ese momento, Dios reveló el Sagrado Corán al Santo Profetasa y enseñó al mundo el islam, que es perfecto y completo. Los profetas anteriores fueron enviados para naciones individuales, por lo que su enseñanza y misión se ajustaban a las facultades y el temperamento de la gente para las que fueron enviados. Tales personas y naciones no habrían podido absorber las enseñanzas islámicas en ese momento, por lo que los Profetas no les enseñaron el islam, ya que no se ajustaba a los requisitos particulares de la época. Por ello, ninguna de las religiones anteriores se llamó islam. Sin embargo, la religión que enseñó al mundo el Santo Profetasa  fue para la reforma de toda la humanidad. Su enseñanza tiene en cuenta todas las facultades, capacidades y capacidades humanas y por ello es prominente y superior en comparación con todas las demás religiones. Esta religión ha sido llamada específicamente islam y Dios ha declarado que el islam es perfecto y completo, como Él dice:

“Este día he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia con vosotros o os he elegido el  islam como religión”.

Las religiones anteriores eran incompletas y eran similares a las leyes promulgadas por naciones o periodos de tiempo específicos, por lo que Dios no llamó islam a aquellas religiones. Eso ocurrió así naturalmente porque aquellos profetas no aparecieron para el mundo entero, sino solamente para su pueblo en particular. Su objetivo era corregir los males y vicios que predominaban exclusivamente entre las naciones a las que habían sido enviados. Su misión no era producir la reforma de toda la humanidad, ya que solamente brindaban consigo el remedio para las enfermedad o dolencias específicas presentes entre las naciones a las que se dirigían. Las escrituras religiosas que los antiguos mensajeros trajeron también eran imperfectas pues sus principios se confinaban a la esfera de una nación en particular o a la gente para la que se enviaba la revelación. Sin embargo, el islam se estableció para el mundo entero teniendo en cuenta las facultades de la humanidad y el Santo Corán se reveló con el objeto de reformar a toda la humanidad, a los gobernantes y los líderes, a la gente ordinaria y a los intelectuales y filósofos. Por lo tanto, el Corán describe las facultades aplicables a todas las categorías de personas para que tales facultades se consagren por completo a la causa de Dios. De nuevo, el motivo de ello es que el Corán, considerando las facultades y capacidades de toda la humanidad, tenía como objetivo reformar a todo el mundo. El Santo Profetasa fue descrito como el sello de todos los profetas precisamente bajo esta premisa pues su visión abarcaba y cumplía todas las misiones pasadas que no pudieron completar los profetas anteriores. El Corán fue revelado para reformar a toda la humanidad y requería el empleo de cada facultad humana para este propósito por lo que expone todos los modos de reforma. Por eso las enseñanzas coránicas se han denominado islam, un título que ninguna otra religión puede adquirir por ser de alcance limitado y, por tanto, incompletas. El resumen al ser esta la realidad del islam no existe motivo por el que nadie dude en llamarse musulmán. Ciertamente, la afirmación del islam está respaldada por pruebas y argumentos sobresalientes y extraordinarios.

De esta forma, incluso hoy en día, las enseñanzas y los argumentos del Corán conquistan a las personas justas y se sienten atraídos hacia ellas. Un gran número de no musulmanes se unen al islam y alcanzan la satisfacción interior y la tranquilidad.

Un italiano en Japón encuentra a Dios

Veamos cómo una persona italiana en Japón fue guiada por Dios hacia el camino recto. En Tokio, Japón, tuvo lugar una feria del libro, en la que la Comunidad Musulmana Ahmadía también estuvo representada. Un caballero italiano visitó nuestro puesto Ahmadía y mantuvo discusiones sobre la existencia de Dios y la religión. Explicó que llevaba buscando a Dios durante algún tiempo y su búsqueda lo llevó a la Embajada de Arabia Saudita, pensando que lograría encontrar a Dios a través suyo, e incluso a La Meca, pero no consiguió encontrar a Dios. Entonces le informamos que el Mesías Prometido(as) y el Imam Mahdi habían venido precisamente por esta razón, para explicar la verdadera comprensión de Dios al mundo: el Dios que es el Señor de todos los mundos y que responde a los que le suplican y es un Dios vivo. Así pues, se le dio el libro épico del Mesías Prometido(as) La filosofía de las enseñanzas del islam, La respuesta del islam a los problemas contemporáneos por el cuarto Líder Mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía (Hazrat Mirza Tahir Ahmad) y también uno de mis libros. Aceptó estos libros prometiendo leer todos y dijo que volvería al puesto al día siguiente de tener alguna pregunta. Al regresar al día siguiente dijo: No tengo palabras para expresar mi gratitud. El modo en que la enseñanza islámica respecto a Dios y los profetas se ha explicado en estos libros me ha abierto los ojos y me ha permitido reconocer al Dios que llevaba buscando durante años. Me gustaría regresar al Centro Ahmadía con ustedes y unirme a ustedes en sus oraciones y someterme al Dios que es nuestro Creador y Maestro. Deseo aceptar la religión que me mostró el camino recto“.

También se le entregaron otros libros para leer, como Jesús en la India y, tras leer cada libro, comentaba lo brillante que eran sus investigaciones y estudios intelectuales. Aprendió a realizar la ablución y también la oración formal. En resumen, Dios guía a la gente de esta manera constantemente.

El propósito del advenimiento del Mesías Prometido(as )

El Mesías Prometido (as) ha explicado que vino al mundo como representante del Santo Profetasa para explicar una vez al mundo sus hermosas enseñanzas:

“Dios ha enviado a este Profeta [refiriéndose a sí mismo] para proveer conocimiento y comprensión de la guía requerida en esta época y mostrar el camino recto para lograrlo, para proporcionar conocimiento para dar satisfacción a los corazones, fortalecer la fe y vencer a los oponentes con argumentos y razonamientos inexpugnables. Fue enviado con una imagen resplandeciente y brillante de la fe y sus enseñanzas. La gente se está dando cuenta de forma clara e inesperada de este ser de Dios. Dios ha enviado a este reformador perfecto [el Mesías Prometido(as)] para establecer que todas las demás religiones y enseñanzas en esta época palidecen en importancia en comparación con el islam. La religión del islam abarca todas las demás religiones, todas las bendiciones y los puntos más sutiles de conocimiento y comprensión y todas las señales celestiales. Es la Voluntad de Dios que, a través de este Profeta, el islam resplandezca intensamente en todos los aspectos “.

¿Quién más puede afirmar que ha sido enviado por Dios? De hecho, hoy observamos que las señales vivas de Dios se manifiestan a través del Mesías Prometido(as).

Qué requiere el islam de sus seguidores

¿Qué requiere el islam de sus seguidores? ¿Y cómo se beneficiarán al seguir su enseñanza una vez cumplidos tales requisitos? El Mesías Prometido(as) explica así este tema:

“En el modismo árabe, islam significa dinero pagado como depósito para cerrar un trato, o para tener alguna aventura con alguien, o para buscar la paz, o para hacer una reclamación. El significado técnico del islam se establece en el versículo:

“¡No!, quien se someta completamente a Al’lah, siendo excelente en conducta, tendrá su recompensa con su Señor. Ningún temor les sobrecogerá ni sufrirán aflicción.” 

Esto significa que un musulmán es alguien que se consagra por completo a Dios Todopoderoso; es decir, alguien que se consagra a Dios Todopoderoso, a seguir Sus designios y a ganar Su complacencia, y después es perseverante en hacer el bien por Dios Todopoderoso y dedica todas sus facultades a esa causa. En otras palabras, pertenece por completo a Dios Todopoderoso tanto en la doctrina como en la práctica. Pertenencia doctrinal significa que la persona debe considerar su propio ser como algo que ha sido creado para el reconocimiento de Dios Todopoderoso y Su obediencia y para buscar Su amor y placer. La pertenencia práctica significa realizar todo el bien que esté relacionado con cada una de las facultades personales, con tanto entusiasmo y atención como si contemplara el rostro del Verdadero Amado en el espejo de la obediencia.”

Este es la pasión y celo que se requiere.

Establecer un vínculo vivo con el Dios vivo

El Mesías Prometido (as) ha explicado que el islam no consiste en meros cuentos y leyendas como otras religiones y, por eso no dice a sus seguidores que su responsabilidad sea seguir y actuar únicamente según la guía de las personas del pasado. De hecho, el islam prescribe a sus seguidores establecer una conexión viva con Dios y obtener bendiciones a través de esta nueva relación con el Señor. El Mesías Prometido (as) dice:

Ninguna otra enseñanza o ley puede reemplazarlo, pues el Santo Profetasa es el Sello de los Profetas, y el Sagrado Corán es el Libro Perfecto. No puede existir otro Kalima u oración. El Santo Profetasa demostró lo que predicó. No es posible salvación alguna si no se sigue el Sagrado Corán. Aquel que le de la espalda, aterrizará en el infierno. Esta es nuestra fe y creencia. Pero también debe tenerse en cuenta que la puerta del diálogo y la revelación divina permanece abierta para esta Ummah. Esta puerta es un testimonio siempre presente y duradero de la verdad del Sagrado Corán y del Santo Profetasa. Con este propósito Dios nos enseñó esta oración en el capítulo Al-Fatihah: “Guíanos por el camino correcto, el camino de aquellos a quienes Tú has otorgado Tus bendiciones …”

La oración que se enseña respecto a “aquellos a quienes has concedido Tus bendiciones” sugiere el modo de buscar las excelencias de los profetas. Por supuesto, la excelencia concedida a los profetas fue su verdadero conocimiento y comprensión divina y esto lo lograron mediante la comunión directa y la conversación con Él. Esto es lo que también deseáis vosotros. Pensar que, aunque el Sagrado Corán nos prescribe ofrecer esta oración, no es probable lograr nada de ella, o que nadie de entre los musulmanes tendrá el privilegio de alcanzar este rango espiritual o la puerta de la aceptación de esta oración ha sido cerrada hasta el Día del Juicio, ¿no equivale a insultar al islam y al Santo Profetasa? La pura verdad es que quien piensa así está difamando al islam y no consigue entender el espíritu del islam. Lo que el islam enfatiza es que una simple expresión verbal de la creencia en la Unidad de Dios no es suficiente; es preciso que se entienda plena y verdaderamente su significado completo. La creencia en el Cielo y en el Infierno no debe basarse en meras conjeturas. La persona debe probar las bendiciones del Paraíso en esta misma vida, y eliminar los pecados en los que se revuelcan los salvajes. Este fue y sigue siendo el objetivo espléndido al que deben aspirar los seres humanos, un objetivo noble y santo, que no tiene paralelo en ninguna otra religión, y que los seguidores de otra religión tampoco pueden demostrar haberlo conseguido.  En efecto, es fácil de afirmar, pero imposible de demostrar.”

El Dios del islam invita a la gente hacia Él con los brazos abiertos

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“La humanidad ha sido creada para obedecer y someterse a Dios. Nadie desearía permanecer ciego. Por lo tanto, si la persona es consciente de que su salvación radica en el reconocimiento de Dios, en su afán por encontrarlo, nunca quedará satisfecho con un puñado de historias y leyendas. En cambio, deseará conocer a fondo los Atributos Perfectos de Dios para que Él pueda ser reconocido. Este deseo puede cumplirse solamente si se sigue el islam. En algunos, este deseo queda suprimido a causa de las pasiones y el amor propio. Hay quienes anhelan los placeres y los goces mundanos y están obsesionados con el materialismo, descuidando así completamente a Dios y no desean en absoluto adquirir la unión de Dios. Estas son las personas abatidas que se han sometido a los ídolos del mundo. Sin duda, aquel que ha logrado librarse de las obsesiones mundanas y encuentra la verdadera felicidad y el deleite eternos, nunca se sentirá colmado o satisfecho con una religión que consiste únicamente en mitos y folclore. Encontrarán la paz y la satisfacción solo a través del islam (naturalmente, siguiendo solamente las verdaderas enseñanzas del islam). El Dios del islam no cierra la puerta de las bendiciones a nadie; más bien extiende una invitación con las manos abiertas y dice que aquellos que emplean todas sus energías para correr hacia Él encontrarán la puerta de Sus recompensas y bendiciones abierta de par en par.”

A este respecto, ya he expuesto anteriormente el ejemplo del italiano y la manera asombrosa en que Dios lo ha guiado.

Una religión verdadera debe mostrar nuevas señales y milagros

El Mesías Prometido (as) aclara el modo en que el islam otorga vida a la religión:

“Una religión que no muestra señales vivas fracasará en atraer a sus seguidores hacia Dios y no conseguirá producir en ellos repulsión hacia el pecado y el vicio. Los seguidores religiosos pueden proclamar su religión en voz alta, pero les resultará imposible tener un corazón verdaderamente puro y bienestar, y un auténtico temor a Dios, salvo que experimenten una transformación extraordinaria siguiendo esa religión. Sólo se infunde una nueva vida en la persona cuando experimenta una nueva convicción y fe y esto, como siempre ha sido el caso, solo es posible cuando se muestran nuevos milagros, como lo mostraron Moisés, Jesús, Abraham, Jacob y Muhammadsa el Elegido. Aquellos a quienes Dios se manifiesta constantemente obtienen una vida nueva; su fe se renueva continuamente y observan nuevas señales. Las demás religiones están atrapadas en la red de cuentos e historias del pasado. Mientras que sus seguidores profesan el nombre de Dios con sus lenguas, sus corazones muestran negligencia. Digo en verdad que el clamor y la conmoción en todo el mundo descansan solo en historias y leyendas. Quienquiera que relate los milagros de mensajeros o santos de hace siglos sabe en el fondo que solo cuentan historias de la antigüedad de las que ni ellos ni sus antepasados ​​fueron testigos. Nunca podrán tener la seguridad del grado de veracidad de sus relatos. Es común que la gente del mundo cree una montaña de un grano de arena y esto los lleva a presentar relatos e historias pasadas como milagros. Ya sea un musulmán el que relate estas historias pasadas, o un cristiano que crea que Jesús (as) es divino y relata sus milagros, o un hindú que relate las maravillas de los avatares… todos son absolutamente inútiles si no presentan además ejemplos vivos. La verdadera religión es aquella que se apoya en ejemplos vivos. ¿Estaría alguien dispuesto a aceptar sincera y conscientemente que determinada religión sea verdadera por un lado y, por el otro, su veracidad no resplandezca ni en el presente ni el futuro, sino que, en su lugar, solo existan relatos del pasado que describan su gloria?  En tal caso, el hambriento de guía encontraría la puerta [de tales religiones] sellada y cerrada. Sé con certeza que cualquiera que ansíe encontrar a Dios nunca albergará tal mentalidad. En resumen, es absolutamente necesario que la verdadera religión muestre señales frescas, brillantes y resplandecientes, muestre nuevas manifestaciones de Dios y presente ejemplos vivos”.

La definitiva unidad del mundo

El Mesías Prometido(as) dice, además:

“Dios quiere que de todas las almas que habitan en las diferentes partes del mundo, ya sea en Europa o en Asia, aquellos que poseen una naturaleza pura, sean atraídos hacia la Unidad, y Sus criaturas se unan en una sola fe. Este es el propósito divino, para el que he sido criado. Cumplid, pues, con este objetivo, pero con ternura y buenos modales”. 

El modo en que se debe seguir la religión es a través de las oraciones y enfocándose en mejorar la propia moral, en lugar de blandir la espada o derramar sangre. Ahora es responsabilidad de los seguidores del verdadero siervo del Santo Profetasa [es decir el Mesías Prometido(as)] difundir el mensaje de esta religión al mundo, para cuyo establecimiento apareció el Santo Profetasa.

La sinopsis de la verdadera religión

Esta es la religión que proclama: “Hoy os he perfeccionado vuestra religión y he completado Mi gracia con vosotros y os he elegido el islam como religión”. Esta es la religión que ha proporcionado todas las soluciones y respuestas a todos los problemas o cuestiones que surgirán hasta el fin de los tiempos. Esta religión incluso hoy crea un vínculo entre la humanidad y Dios y muestra Sus señales vivas. Esta religión envió a su Mensajero en la última época y se unió a él con las personas anteriores para que pudieran conocer la realidad de la religión. Esta religión explicó la forma en que aparecería el califato bajo los preceptos de la Profecía y luego permitió que se estableciera y transformara el estado de temor de los creyentes en paz y seguridad. Esta es la religión, que hoy a través del califato del Mesías Prometido(as), ha iluminado intensamente los medios para la paz en el mundo y ha silenciado a los críticos que alegan que en un mundo donde la ciencia continúa mostrando maravillas nuevas y asombrosas la religión no tiene cabida ya que no cumple con los requisitos de la época moderna.

El islam: la religión perfecta y completa

Hay que tener presente que el islam es una enseñanza perfecta de Dios y que la ciencia está subordinada a ella. Debería quedar claro que los sucesos y manifestaciones milagrosos y extraordinarios de Dios ya no son historias de tiempos pasados, pues incluso hoy la Comunidad Musulmana Ahmadía puede mostrar al mundo las señales vivas de la gracia, las bendiciones y las recompensas divinas. Las oraciones no son un método deteriorado ni obsoleto, pues incluso hoy en día la aceptación de las oraciones se manifiesta a través del islam, y Dios muestra Sus extraordinarias manifestaciones. Los áhmadis de todas partes del mundo son testigos de estos milagros y señales asombrosas. Hoy en día, solo el islam puede proporcionar un verdadero sustento y vida al mundo y solamente el estándar del Santo Profetasa puede garantizar la paz mundial. La vida de una persona en este mundo y en el más allá se establece verdadera y únicamente mediante la fe y estableciendo un vínculo con Dios. Hoy en día nadie, excepto los áhmadis, puede iluminar el mundo con estas realidades y verdades.

Cumplid con vuestras responsabilidades

¡Levantad, pues! ¡Cumplid con vuestros pactos y sacrificad toda vuestra energía, vida, riqueza, tiempo y honor para cumplir este objetivo crucial! ¡Emplead todas vuestras facultades y capacidades, elevad vuestras oraciones a su cúspide y suplicad con tanta angustia y agonía que Dios infunda bendiciones en nuestros esfuerzos por alcanzar esta meta y para que la única religión verdadera y el único Mensajero verdadero sean reconocidos y el único Dios verdadero sea adorado en el mundo! Que Dios nos ayude a desempeñar nuestras responsabilidades.

Ahora nos uniremos en oración silenciosa, si Dios quiere. Rezad por todos los áhmadis que padecen  cualquier tipo de sufrimiento en cualquier parte del mundo; rezad por todo el mundo musulmán para que Dios los alivie de su dolor, agonía y angustia; rezad para que Dios ponga fin a las crueldades e injusticias cometidas por los gobernantes, así como por los llamados líderes y organizaciones religiosas, que difaman el nombre del islam; rezad también por la mejora del estado del mundo, pues actualmente el mundo está desembocando rápidamente hacia una situación extremadamente traicionera, y para que Dios salve y proteja al mundo de la destrucción; se ha informado que hubo algunas mujeres que sufrieron ciertas lesiones en la Convención. Que Dios les otorgue buena salud; que Dios ayude a todos a regresar a sus hogares a salvo; que todos podamos mejorar nuestra fe, y que Dios nos proteja a todos, a los áhmadis de todo el mundo y también a mí de todo el daño y malvados planes de los oponentes. Uníos ahora a mí en oración silenciosa”.

Esto se refiere a la profecía del Sagrado Corán y el Santo Profetasa  en cuanto a que el Jilafat (o califato) se restablecería después del Mesías Prometido(as) y continuaría su misión de rejuvenecer las enseñanzas del islam a través de un mensaje refrescante de amor, paz y compasión.

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