Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra) y Maulana Mubarak Nazir, una persona ejemplar
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra) y Maulana Mubarak Nazir, una persona ejemplar

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

SERMÓN DEL VIERNES, 18 DE MARZO DE 2022.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Sura Al-Fatiha,

Hazrat Jalifatul Masih V (atba) pronunció las siguientes palabras:

En relación a los relatos de la vida de Hazrat Abu Bakr (ra), estaba mencionando sus opiniones y acciones contra los que se negaban a pagar el “Zakat” (pago que ha de realizarse anualmente bajo la ley islámica sobre ciertos tipos de propiedad y que se usa para caridad y propósitos religiosos, y que es uno de los Cinco Pilares del Islam).

En el “Tarij Al-Tabari” (‘La historia de Al-Tabari’) se mencionan aún más detalles al respecto de la siguiente manera:

“Las tribus de los Asad, Ghatfan y Tayy se reunieron de la mano de Tulaiha bin Juwailid, quien había proclamado falsamente ser profeta. Entretanto, a excepción de unos pocos individuos, la gente perteneciente a la tribu Asad se reunió en un sitio llamado ‘Samirah’. Este lugar lleva el nombre de un individuo de la tribu de los Aad y está localizado en el camino hacia La Meca. Además, dicha zona está rodeada de montañas negras, razón por la que este lugar se llama así. Por su parte, la gente de los Fuzarah y los Ghatfan se reunió en el sur de Tiwah, junto a sus aliados; y la gente de los Tayy lo hizo en las afueras de su área. Finalmente, los partidarios de las tribus de Zalabah bin Sad, Murrah y Abas se reunieron en un lugar llamado Abraq, en la zona de Rabazah, que es también un valle de Medina, situado a una distancia de tres días de viaje. En este sentido, ‘Abraq-uz-Zabadah’ era una zona que pertenecía a la tribu de los Zubyan. Además, algunos individuos de los Banu Kinanah se unieron a ellos.

 

Sin embargo, esas zonas no podían acogerlos y por ello se formaron dos grupos: uno de ellos permaneció en Abraq, mientras que el otro se dirigió a ‘Zu Al-Qassah’, que se encuentra a una distancia de cuarenta millas de Medina. Luego, Tulaiha envió a Hibal en su ayuda, quien era su  sobrino. De esta manera, Hibal se convirtió en el líder de la gente de ‘Zu Al-Qassah’, que incluía partidarios de las tribus de los Asad, Lays, Beel y Mudlij. Por otra parte, Auf bin Fulan bin Sinan fue nombrado líder de la tribu de los Murrah, que se encontraba en Abraq; y, por su parte, Haris bin Fulan, que pertenecía a la tribu de Subayh, fue nombrado líder de las tribus de Zalabah y Abas, las cuales enviaron sus delegaciones a Medina. En otras palabaras, todas ellas se reunieron y cada tribu envió su respectiva delegación, y esas personas se quedaron con los ancianos de Medina; y todos ellos, con la excepción de Hazrat Abbas (ra), los alojaron como sus invitados y más tarde los llevaron ante Hazrat Abu Bakr (ra). No obstante, la condición que se había estipulado era que ellos continuarían ofreciendo sus oraciones, pero no pagarían el ‘Zakat’; aunque como Al’lah había establecido a Hazrat Abu Bakr (ra) firmemente en la verdad y, por ello, dijo: ‘Incluso si se niegan a dar como Zakat esta cuerda que se utiliza para atar sus camellos, lucharé contra ellos’.” 

En relación a qué condición tenían aquellas delegaciones que se negaron a pagar el “Zakat” y que ahora regresaban de Medina después de haber visto a Hazrat Abu Bakr (ra) tomar esa postura, un historiador escribe:

“Cuando estas delegaciones vieron la determinación de Hazrat Abu Bakr (ra), abandonaron Medina y regresaron; pero cuando se iban de Medina, estuvieron dándole vueltas a dos asuntos. En primer lugar, ninguna discusión en relación a no pagar el ‘Zakat’ sería fructífera, pues la orden islámica a este respecto era clara y no parecía posible que el Jalifa fuese a cambiar su postura y su decisión, especialmente porque los musulmanes estaban de acuerdo con su opinión y dispuestos a apoyarle, ya que el asunto se había vuelto claro y evidente para ellos. En segundo lugar, para aprovechar la debilidad y la poca cantidad de musulmanes que había allí en vistas a lanzar un ataque tan severo contra Medina, que derribaría el gobierno musulmán y pondría fin a esa religión. Este era el punto de vista que sostenían, pues creían que de esta manera podrían acabar con su religión y conquistarlos. En cualquier caso, esta gente volvió a sus tribus y dijeron que había muy poca gente en Medina en ese momento, por lo que les incitaron a lanzar un ataque.

 Por otro lado, Hazrat Abu Bakr (ra) no era ajeno a esto y, una vez que estas delegaciones se marcharon de Medina, puso guardias para que vigilaran continuamente todos los rincones de la ciudad. En este sentido, Hazrat Ali (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Talhah (ra) y Hazrat Abdul’lah bin Masud (ra) fueron designados para esta tarea; y en una narración se menciona que Hazrat Sad bin Abi Waqqas (ra) y Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) también fueron elegidos para vigilar. 

Además de esto, Hazrat Abu Bakr (ra) ordenó a toda la gente de Medina que se reuniera en la Mezquita y luego les comentó: ‘Toda la gente del país se ha vuelto incrédula y sus delegaciones se han marchado viendo que sois muy pocos. No sabéis si os atacarán de día o de noche. Su grupo más cercano está solo a un barid de distancia (un barid equivale a doce millas). Algunos de ellos deseaban que aceptáramos sus condiciones y los acogiéramos, pero nos negamos a ello y rechazamos sus condiciones. Por lo tanto, debéis prepararos para luchar.

 

Este análisis de Hazrat Abu Bakr (ra) resultó ser completamente correcto y, después de solo tres noches, los que se negaron a pagar el ‘Zakat’ y al anochecer lanzaron un ataque contra Medina. Al mismo tiempo, dejaron a un grupo de sus aliados en ‘Zu Al-Hissah’, como refuerzos por si era necesario. ‘Zu Al-Hissah’ era una de las fuentes de agua de los Banu Fuzarah, situada entre Rabazah y Najl. Pues bien, los asaltantes llegaron por la noche a los puestos de vigilancia de Medina y también hubo combatientes que ya habían llegado allí, y les siguieron otros que estaban escalando por las murallas. Ante esto, los guardias alertaron a la gente de este ataque de los enemigos y esa misma gente se apresuró a informar a Hazrat Abu Bakr (ra) del avance  enemigo. Al recibir estas noticias, Hazrat Abu Bakr (ra) mandó el mensaje de que todos se mantuvieran firmes en sus posiciones y todo el ejército así lo hizo.

A continuación, Hazrat Abu Bakr (ra) tomó a todos los musulmanes presentes en la Mezquita y, tras montar en sus camellos, se dirigieron hacia los asaltantes y el enemigo fue derrotado. Los musulmanes los persiguieron en sus camellos hasta llegar a ‘Zu Al-Hissah’, pero el grupo de refuerzos de los enemigos salió a combatir contra los musulmanes con sus botas de agua hechas de cuero, aunque llenas de aire y atadas con cuerdas. Entonces pateaban estos recipientes de agua con sus pies para que saltaran delante de los camellos y, viendo que estos se asustaban muchísimo al ver esos objetos en movimiento delante de ellos, todos los camellos de los musulmanes se asustaban de esas botas de agua y huían; por lo que los musulmanes que los montaban no pudieron controlarlos hasta que llegaron de nuevo a Medina.

 Al final, los musulmanes no sufrieron ningún daño, aunque tampoco consiguieron obtener nada; pero debido a esta supuesta derrota de los musulmanes, los enemigos tuvieron la impresión de que estos eran débiles e incapaces de luchar; y teniendo esta suposición en mente, informaron a sus camaradas estacionados en ‘Zu Al-Hissah’ de los acontecimientos. A continuación, confiando en la veracidad de estas noticias, salieron hacia ese grupo sin ser conscientes de que Dios Altísimo ya tenía otros planes para ellos y que ciertamente Él iba a cumplir. 

Entretanto, Hazrat Abu Bakr (ra) estuvo ocupado toda la noche en la preparación del ejército y luego, en la última parte de la noche, habiendo formado el mismo, partieron a pie. En este caso, Numan bin Muqarrin fue designado para vigilar el flanco derecho, Abdul’lah bin Muqarrin el flanco izquierdo y Suwaid bin Muqarrin la retaguardia del ejército, y además tenían algo de caballería. Pues bien, todavía no había salido el sol cuando los musulmanes se encontraron en el campo de batalla con los que se negaban a pagar el “Zakat”, quienes no tenían ninguna idea o indicio de la llegada de los musulmanes y, de repente, el ejército musulmán les atacacó con sus espadas. La lucha tuvo lugar en la última parte de la noche y los rayos del sol aún no habían brillado sobre ellos desde el horizonte cuando los oponentes fueron derrotados y comenzaron a huir. Por otra parte, consta que los musulmanes se apoderaron de todos sus animales. También cabe decir que durante este incidente Hibal fue asesinado. Por su parte, Hazrat Abu Bakr (ra) los persiguió hasta que llegaron a ‘Zu Al-Qassah’ y se detuvieron allí. Así pues, esta fue la primera victoria concedida a los musulmanes por Al’lah. Finalmente, Hazrat Abu Bakr (ra) envió a Hazrat Numan bin Muqarrin (ra) y a algunos otros allí, y regresó él mismo a Medina”.

Esto ha sido citado en “Tarij Al-Tabari”.

Ahora, al comparar este combate con la “Batalla de Badr”, un autor escribe:

“En esta ocasión, la fe y la convicción, la firmeza y la determinación, la resolución y la estabilidad demostradas por Hazrat Abu Bakr (ra) revitalizó los corazones de los musulmanes con los recuerdos de las batallas que ocurrieron durante la vida del Santo Profeta (sa). Esta primera lucha durante la época de Hazrat Abu Bakr (ra) fue bastante similar a la Batalla de Badr, pues el día que tuvo lugar ese combate, los musulmanes contaban con unos escasos trescientos trece hombres, mientras que los politeístas de La Meca superaban los mil. Incluso en esta ocasión [durante la batalla que tuvo lugar entre Hazrat Abu Bakr (ra) y los enemigos], las fuerzas musulmanas eran muy reducidas en número y, en el lado contrario, las tribus de los Abas, Zubyan y Ghatfan se enfrentaron a los musulmanes con un gran ejército.  Sin embargo, en el día que tuvo lugar la Batalla de Badr, Dios concedió la victoria a los musulmanes sobre los politeístas y, en esa ocasión, Hazrat Abu Bakr (ra) y sus Compañeros (ra) demostraron su perfecta fe y lograron la victoria sobre sus enemigos. 

Por eso, al igual que la ‘Batalla de Badr’ trajo consigo resultados de gran alcance, del mismo modo, esa lucha también tuvo un profundo impacto en el futuro del Islam. Aunque posteriomente, debido a su ira y rabia por esta derrota, las tribus de los Banu Zubyan y Banu Abas atacaron repentinamente a los musulmanes que vivían entre ellos y los sometieron a severas brutalidades, a la vez que los martirizaban. Esta fue su retribución, es decir, martirizar a los cientos y miles de musulmanes que vivían en sus regiones; y luego otras tribus siguieron su ejemplo. Por esta razón, después de enterarse de estas atrocidades, Hazrat Abu Bakr (ra) juró matar sin piedad a los politeístas e ir a cada tribu y vengar a los musulmanes que habían perdido la vida, aniquilando a los que los habían martirizado.

 

Al final, bajo el liderazgo y la guía de Hazrat Abu Bakr (ra), una vez que las embestidas de los que se negaban a pagar el ‘Zakat’ fueron detenidas, una tras otra, las tribus más débiles y vacilantes comenzaron a venir a Medina para ofrecer su ‘Zakat’. Entonces, cuando las tribus más débiles observaron lo que había sucedido con las más grandes y poderosas, todos los que estaban reteniendo su ‘Zakat’ vinieron a ofrecerlo a Medina. En este sentido, algunas tribus empezaron a llegar con su ‘Zakat’ en la primera parte de la noche, otras vinieron en medio de la noche y algunas otras en la última parte de la noche; y a la vez que cada una de estas caravanas llegaba a Medina, la gente las percibía como portadoras de una advertencia, o sea, de malas noticias. No obstante, en todos los casos, Hazrat Abu Bakr (ra) decía que estas personas eran portadoras de buenas nuevas y que habían venido a ofrecer ayuda en lugar de causar daño. Así, cuando se dieron cuenta de que estas caravanas de gente venían a apoyar el Islam y traían con ellos un capital para ser ofrecido como ‘Zakat’, la gente se dirigió a Hazrat Abu Bakr (ra) y le dijo: ‘Eres un hombre muy bendito. Siempre has estado acompañado de buenas nuevas’; y en esa ocasión, Hazrat Abu Bakr (ra) también explicó: ‘Los portadores de malas noticias y con malas intenciones viajan muy rápido, mientras que, por el contrario, los grupos que traen consigo buenas nuevas viajan sin prisa y con tranquilidad. Puedo discernir la verdad del asunto por su velocidad’.”

 

Tras la victoria contra los que se negaban a pagar el “Zakat”, se narra lo siguiente en el libro “Tarij Al-Tabari” con respecto a la recaudación del “Zakat”:

“Durante ese tiempo, las limosnas se recibían en Medina en tal grado, que excedían las necesidades de los musulmanes. Así, mientras se lograban estas victorias y recibían buenas noticias, el ejército de Hazrat Usama (ra) también regresó a Medina tras su victoria y éxito; y a su regreso, Hazrat Usama (ra) fue nombrado por Hazrat Abu Bakr (ra) como su representante en Medina. Además, se dice que Hazrat Abu Bakr (ra) designó a Sinan Zamri como su representante y le dijo tanto a él como a su ejército: ‘De momento, debéis descansar y permitid que vuestras monturas también descansen’. A continuación, Hazrat Abu Bakr (ra) tomó su montura, junto con el resto de la gente, y partió hacia ‘Zu Al-Qassah’, aunque los musulmanes humildemente le dijeron:

‘¡Oh Jalifa del Profeta (sa)! Te pedimos, en el nombre de Dios, que no participes en esta expedición, porque si, Al’lah no lo quiera, sufres algún daño, entonces todo se habrá acabado. Por eso, te pedimos que elijas a otra persona en tu lugar, porque si algo le pasara a esa persona, se puede designar a otra en su lugar’. Sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: ‘¡Juro por Dios que no haré eso, sino que os daré protección con mi propia vida!’.”

Luego, con respecto al asalto lanzado contra la gente de Rabazah, se registra:

“Después de hacer todos los preparativos, Hazrat Abu Bakr (ra) partió hacia ‘Zu Al-Hissah’ y Zu Al-Qassah’. Este último es un lugar situado a una distancia de unas cuarenta millas de Medina. Pues bien, Numan, Abdul’lah y Suwaid estaban en sus posiciones cuando Hazrat Abu Bakr (ra) llegó hasta la gente de Rabazah, que estaba en la zona de Abraq. Allí se produjo una dura batalla y Al’lah hizo que Hariz y Auf fueran derrotados, y todos aquellos que eran los jefes de las tribus de Murrah, Thalabah y Abas; y además, Hutaiyah fue capturado vivo. Entretanto, Hazrat Abu Bakr (ra) permaneció durante unos días en Abraq y transformó esa exuberante y verde tierra de Abraq en pastos para los caballos de los musulmanes. Entonces, tras enfrentarse a la derrota en esta batalla, la gente de los Banu Abas y Banu Zubyan se reunió con Tulaihah, que había viajado desde Sumairah a Buzajah donde se había refugiado. ‘Buzajah’ era el nombre de un manantial de la gente de Banu Asad y en ese lugar tuvo lugar una gran batalla entre Hazrat Abu Bakr (ra) y Tulaihah Asadi”.  

Además, en relación al estado de las tribus derrotadas, un autor relata:

“Abas, Zubyan, Ghatfan, Bani Bakr y todas las demás tribus rebeldes de las cercanías de Medina deberían haber cesado en su traición y obstinación, haberse convertido en personas absolutamente obedientes hacia Hazrat Abu Bakr (ra) y accedido a cumplir los mandatos fundamentales del Islam. Como resultado, se habrían unido a las filas musulmanas y luchado contra los apóstatas; habría sido muy sabio hacer eso y los eventos que siguieron también apoyan esta idea, porque debido a Hazrat Abu Bakr (ra), la oposición había perdido su posición. Asimismo, las victorias logradas en las fronteras del Imperio Bizantino produjeron asombro en la gente de Medina. La fuerza de los musulmanes había aumentado enormemente y ya no se encontraban en el estado de debilidad que reinaba en los días de la Batalla de Badr y otros combates de antaño que tuvieron lugar. Ahora, La Meca estaba de su lado y también Taif, y la supremacía de ambas ciudades se había establecido por toda Arabia. Aparte de esto, vivían grandes poblaciones musulmanas entre aquellas tribus a las que los rebeldes no podían incitar a unirse a ellos, por lo que su posición se volvió muy frágil. No obstante, a pesar de todo, su enemistad con los musulmanes les había cegado y poco a poco empezaron a perder el sentido de lo que era ventajoso o desventajoso para ellos. Al mismo tiempo, habían abandonado su tierra natal y se unieron al falso pretendiente a profeta de la tribu de Bani Asad, Tulaihah bin Juwailid. Ni siquiera los musulmanes que se encontraban entre ellos pudieron detener sus malas intenciones y con su llegada, Tulaihah y Musailmah aumentaron su fuerza, y las llamas de la rebelión comenzaron a estallar en Yemen”.

 

En cualquier caso, hay que recordar que, sin duda, esa gente se rebeló y comenzó una guerra, y esta no se libró contra ellos simplemente porque alguien había proclamado ser profeta. De hecho, estaban luchando contra una rebelión y respondiendo a la guerra que se libraba contra ellos.

En este caso, al mencionar la victoria contra los que se negaron a pagar el “Zakat” y el valor y la determinación de Hazrat Abu Bakr (ra), Abdul’lah bin Masud (ra) relata:

“Después de la muerte del Mensajero de Al’lah (sa), nos enfrentamos a una situación tal que si Dios no nos hubiera ayudado a través de Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra), seguramente habríamos perecido. Todos los musulmanes acordaron unánimemente que no lucharían contra el enemigo por los camellos que pertenecían al ‘Zakat’ y que, en cambio, se ocuparían de la adoración de Al’lah hasta alcanzar la victoria completa. Sin embargo, Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) había tomado la firme decisión de luchar contra los que se negaban a pagar el ‘Zakat’ y puso dos opciones ante los que se negaban a pagarlo, y no se les dio una tercera opción. Es decir, o aceptaban la humillación y el fracaso; o se preparaban para el exilio o para luchar. En esta ocasión, aceptar la humillación y el fracaso significaba que aceptaban que los que habían sido asesinados de entre ellos estaban destinados al infierno y los que habían sido asesinados de entre nosotros estaban destinados al Paraíso; y también debían pagar el ‘dinero de sangre’ de los que habían matado. Además, no debían exigir que se les devolviera nada del botín de guerra que habíamos adquirido de ellos, pero lo que nos habían quitado debía ser devuelto. Finalmente, en cuanto a ser exiliados, ello significaba que, tras ser derrotados, tendrían que abandonar sus zonas y habitar en tierras lejanas”. 

Con respecto a esto, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), narra:

“Tras el fallecimiento del Profeta (sa), cuando ciertas tribus de Arabia se negaron a pagar el ‘Zakat’, Hazrat Abu Bakr (ra) se mostró dispuesto a luchar contra ellas. La situación en ese momento era tan delicada, que incluso gente como Hazrat Umar (ra) sugirió mostrar indulgencia, pero (como ya se ha mencionado también con anterioridad), Hazrat Abu Bakr (ra) proclamó: ‘¿Qué autoridad posee el hijo de Abu Quhafah (ra) para abrogar una instrucción que el Mensajero de Al’lah (sa) había dado? ¡Por Dios! Si en la época del Santo Profeta (sa) esta gente daba como ‘Zakat’ incluso la cuerda con la que ataban las patas de sus camellos, les quitaré eso también; y no descansaré hasta que paguen el ‘Zakat’; y a continuación dijo a sus Compañeros (ra): ‘Si no podéis apoyarme en este asunto, entonces no lo hagáis, pero yo lucharé contra ellos incluso si tengo que hacerlo yo solo’.” 

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), afirma además:

“Tal era su nivel de obediencia al Mensajero de Dios (sa) que, a pesar de las circunstancias extremadamente peligrosas y de que los distinguidos Compañeros (ra) le sugerían que no luchara contra ellos, aun así estaba dispuesto a enfrentarse a todo tipo de peligro con tal de cumplir el mandato del Santo Profeta (sa)”. 

 

En otra ocasión, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), declara:

“Durante la era de Hazrat Abu Bakr (ra), cuando el desorden de la apostasía comenzó a extenderse por todas partes y las oraciones en congregación solo se ofrecían en las aldeas y aparte el ejército había sido enviado a Siria, Hazrat Abu Bakr (ra) envió una instrucción a los que tenían que pagar el ‘Zakat’, en la que afirmaba que incluso si alguien solo daba una cuerda en ‘Zakat’ en el tiempo del Profeta (sa), él se la quitaría ahora por la fuerza de la espada, si se negaba a darla. Ante esto, incluso un hombre tan valiente y lleno de coraje como Hazrat Umar (ra) expresó su opinión de que, en vista de la situación, no debían insistir en el pago del ‘Zakat’. No obstante, Hazrat Abu Bakr (ra) no estuvo en absoluto de acuerdo con él, por lo que de este episodio se desprende la importancia del ‘Zakat’.” 

 

Hazrat Musleh Maud (ra) mencionó esto durante su discurso en el que habló de las distintas etapas del “Taqwa” (rectitud) y de lo importante que era el pago del “Zakat” para aquellos que caminan por la senda de la rectitud. Hazrat Musleh Maud (ra) también declaró que los áhmadis deben ser conscientes de la importancia del “Zakat” y prestar especial atención a su pago.

En otro lugar, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), manifestó:

“El concepto del ‘Zakat’ es extremadamente importante, aunque la gente no lo ha entendido. Después de la observancia de la ‘Salat’ (la oración obligatoria), Dios Altísimo ha ordenado pagar el ‘Zakat’ y al respecto, Hazrat Abu Bakr (ra) declaró: ‘Trataré a los que se niegan a pagar el Zakat de la misma manera que el Santo Profeta (sa) trataba a los incrédulos y tomaré a sus hombres y mujeres como esclavos’. 

Lo cierto es que tras la muerte del Mensajero de Al’lah (sa), surgió tal prueba por la que la gente en toda la tierra de Arabia, a excepción de La Meca, Medina y otra zona más, comenzó a convertirse en apóstatas. Al ver esto, Hazrat Umar (ra) sugirió que debían establecer la paz con los que se negaban a pagar el ‘Zakat’ y luchar primero contra los que habían caído en la apostasía; y que los demás se reformarían gradualmente como resultado; o sea, que la primera tarea y más importante era erradicar a los falsos proclamadores de profetazgo, ya que su disensión era mucho más grave. De todas formas, sobre esto, Hazrat Abu Bakr (ra) declaró: ‘Si la gente deja de pagar como Zakat incluso una cabra joven o la cuerda con la que atan la pata de un camello, tal y como lo pagaban anteriormente en tiempos del Profeta (sa), sin duda lucharé contra ellos; y si todos vosotros me abandonáis e incluso si las bestias salvajes de la selva se unen y atacan Medina, yo solo lucharé contra ellos”.

Esta es también una de las bendiciones del Jalifato, en el sentido de que el Jalifa de la época hace todo lo posible para mantener la “Sharia” (la ‘Ley Islámica’).

Continuando con este tema, , Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Maish II (ra), explicó:

“Otra alegación que es planteada por la gente ha sido ya respondida por Al’lah hace mil trescientos años. Pues bien, los que plantean esta alegación afirman que (el Sagrado Corán dice): ‘Consúltalos en asuntos importantes’, (3:160). Ciertamente, esta fue una instrucción para el Santo Profeta (sa), por lo que ¿cómo se aplica esto al Jalifato? Por tanto, afirman que esta instrucción no es para el Jalifato. Sin embargo, estas personas deberían recordar que se trata de una acusación muy similar a la que la gente planteó contra Hazrat Abu Bakr (ra) referente al pago del ‘Zakat’; es decir, en lo que respecta a ‘tomar limosna de su riqueza’. En definitiva, afirmaban que esa era una instrucción solo para el Pofeta (sa) y que, puesto que él había fallecido, en consecuencia nadie más tenía derecho a recaudar de ellos ‘Sadqah’ (limosna); ya que el que había sido instruido para hacer esto había fallecido. Aunque al escuchar esto, Hazrat Abu Bakr (ra) les explicó que ahora él era el destinatario de esta instrucción y si bien el Mensajero de Dios (sa) ya había fallecido, no obstante la ‘Sharia’ seguía intacta y por ello ahora es responsabilidad del Jalifa de la época”. 

 

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), dijo además en su discurso:

“De la misma manera, le digo a quien ha lanzado esta acusación contra mí, que ahora soy el destinatario de este mandamiento; y si esa respuesta que fue dada por Hazrat Abu Bakr (ra) era cierta en ese momento, y de hecho lo era, entonces lo que digo hoy también es cierto, en el sentido de que ahora soy su destinatario y este principio siempre se aplicará al Jalifato”. 

Por consiguiente, uno debe tener siempre presente esto.

También, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih (ra), añadió:

“Si lo que proclamáis es cierto, entonces habría que abrogar muchos mandamientos del Sagrado Corán y esto sería una  humillación total”. 

Hazrat Musleh Maud (ra) mencionaba esto en un discurso sobre la institución del Jalifato.

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), declaró también:

“Tras la muerte del Santo Profeta (sa), muchos musulmanes ignorantes se convirtieron en apóstatas y está registrado en la historia que solo quedaban tres lugares donde se ofrecían oraciones en congregación en las mezquitas. Asimismo, mucha gente del país se negó a pagar el ‘Zakat’, pues afirmaban que después del Mensajero de Al’lah (sa), ¿cómo podía alguien tener derecho a reclamarles el ‘Zakat’? Así pues, cuando esta rebelión se extendió por toda Arabia y Hazrat Abu Bakr (ra) decidió tratar de forma estricta con esa gente, Hazrat Umar (ra) y varios otros Compañeros (ra) visitaron a Hazrat Abu Bakr (ra) -y como se ha mencionado anteriormente- proclamaron: 

‘Este es un momento muy delicado e incluso la más mínima negligencia puede resultar en una gran pérdida. Por consiguiente, sugerimos que no nos enfrentemos a un enemigo tan grande y deberíamos tratar a aquellos que no desean pagar el Zakat con indulgencia’. 

 

Pero ante esto, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió:

‘Quienquiera de vosotros que tenga miedo puede ir donde desee. ¡Por Al’lah! Incluso ni tan siquiera uno solo de vosotros me apoya, aún así yo saldré y lucharé contra el enemigo; y si el este entrara en Medina y matara a mis familiares y amigos, y además los perros arrastraran los cadáveres de las mujeres por las calles de Medina, seguiré luchando contra ellos, y lo seguiré haciendo hasta el punto de que den como Zakat incluso la cuerda con la que atan las patas de sus camellos y que antes solían pagar como Zakat’. 

A partir de entonces, Hazrat Abu Bakr (ra) luchó valientemente en contra de las malvadas estratagemas del enemigo y finalmente logró la victoria. Esto se debió a que creía que era una tarea que solo él podía llevar a cabo. Por eso, cuando los Compañeros (ra) le presentaron sus consejos, declaró que tanto si se levantaban en su apoyo como si no, estaba dispuesto a luchar contra el enemigo incluso en solitario y no se detendría hasta sacrificar su vida en el camino de Dios Altísimo”. 

 

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), continúa diciendo:

“Así pues, una nación que inculca tal nivel de determinación en su gente siempre tiene éxito y el enemigo no puede enfrentarse a ellos. Por lo tanto, este es el secreto del éxito de las naciones que hay que tener siempre presente”.

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), escribió además:

“Después del fallecimiento del Santo Profeta Muhammad (sa), cuando miles de personas en Arabia se convirtieron en apóstatas, debido a su desacuerdo sobre la cuestión del ’Zakat’, y Musailmah iba a atacar Medina, en ese momento Hazrat Abu Bakr (ra), que era el Jalifa, fue informado de que Musailmah, junto con un ejército de cien mil combatientes, iba a lanzar un ataque contra Medina. Entonces, algunas personas sugirieron a Hazrat Abu Bakr (ra) que, dado que estaban pasando por un periodo delicado y debido a un desacuerdo sobre la cuestión del ‘Zakat’, la gente se estaba convirtiendo en apóstata y Musailmah había llegado con una fuerza muy grande, por lo que sería prudente que, a la luz de tal situación, establecieran inicialmente la paz con aquellos que se negaban a pagar el ‘Zakat’. 

Sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) no se preocupó en lo más mínimo por los peligros a los que se enfrentaban y dijo a los que estaban presentando esas sugerencias: ‘¿Estáis tratando de convencerme de hacer algo que va directamente en contra del mandamiento de Dios Altísimo y del Mensajero de Al’lah (sa)? La instrucción de pagar el Zakat viene de Dios y Su Mensajero (sa), por lo que me corresponde hacer todo lo posible para defender dicha instrucción de Al’lah y Su Mensajero (sa)’. 

A pesar de todo, los Compañeros (ra) volvieron a sugerir una vez más que, en vista de la situación, sería mejor establecer la paz con ellos. Aunque presto, Hazrat Abu Bakr (ra) manifestó: ‘Si no queréis luchar y no podéis reunir las fuerzas para enfrentaros contra el enemigo, podéis marcharos y sentaros en vuestras casas. ¡Por Al’lah! Yo seguiré luchando contra el enemigo por mi propia cuenta, hasta el punto de que den incluso la cuerda para atar las patas del camello que se supone debían haber pagado como Zakat’’. Así que, no estableceré la paz con ellos hasta que sea capaz de convencerles de que paguen el Zakat’.” 

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), sigue comentando:

“Este es el sello de la verdadera fe y esto ciertamente es tener fe. Por lo que si inculcamos dicho espíritu dentro de nosotro mismos, entonces podremos difundir el verdadero mensaje del Islam y, si Dios quiere, tendrá éxito”.

En otro lugar, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), afirma:

“Tras la muerte del Profeta (sa), las tribus de Arabia se rebelaron y también se negaron a pagar el ‘Zakat’. El argumento que presentaron fue que nadie, aparte del Mensajero de Dios (sa), tenía derecho a recaudar el ‘Zakat’. En este sentido, Dios Altísimo se dirige al Santo Profeta (sa) diciendo: ‘¡Oh Muhammad (sa)! Toma la limosna de su riqueza’. Aunque ellos (los rebeldes) dijeron que no estaba escrito en ninguna parte que el ‘Zakat’ debía ser tomado después del fallecimiento del Mensajero de Al’lah (sa), ya que ese versículo se dirigía directamente al Profeta (sa). No obstante, los musulmanes no aceptaron su argumento. 

Así pues, el mayor argumento presentado por aquellas personas que se convirtieron en apóstatas en esa época era que nadie más que el Santo Profeta (sa) tenía derecho a tomar el ‘Zakat’; y la razón por la que cayeron en este error fue debido a que no consideraron que esos mandamientos relacionados con asuntos administrativos debían ser seguidos permanentemente, sino que pensaron que los mismos estaban limitados solo a la época del Mensajero de Dios (sa)”.

 

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), responde a esta cuestión de la siguiente forma:

“Esta noción es absolutamente falsa, porque así como los mandamientos relacionados con el ofrecimiento de oraciones y el ayuno no terminaron con la muerte del Profeta (sa), de igual manera, aquellos mandamientos que estaban relacionados con asuntos administrativos y sociales no dejaron de tener validez con el fallecimiento de Muhammad (sa). Por tanto, al igual que ocuure con la oración en congregación, que es un acto de adoración colectiva, es necesario que estos mandamientos se establezcan también entre los musulmanes a través de los representantes del Santo Profeta (sa)”.

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), dice también:

“Cuando el Mensajero de Dios (sa) falleció y Hazrat Abu Bakr (ra) fue nombrado Jalifa, en ese momento, toda Arabia se convirtió en apóstata. Aparte de La Meca, Medina y una pequeña ciudad, todos dejaron de pagar el ‘Zakat’ y dijeron: ‘Al’lah ordenó al Profeta (sa): Toma la limosna de sus riquezas. Así que nadie más tiene derecho a tomar el Zakat de nosotros’. Por consiguiente, toda Arabia se convirtió en apóstata y comenzaron los preparativos para la guerra. (En otras palabras, no solo se convirtieron en apóstatas, sino que también se prepararon para la guerra).

Ya en la época del Mensajero (sa), aunque el Islam era débil, las tribus árabes atacaban de forma individual. A veces una tribu atacaba y a veces otra. En este sentido, durante la ‘Batalla de Ahzab’ (aliados), cuando los incrédulos se reunieron para atacar a los musulmanes, en ese momento el Islam había ganado una fuerza considerable, pero no había reunido suficiente envergadura como para que los musulmanes se sintieran tranquilos ante futuros ataques. Posteriormente, cuando el Santo Profeta (sa) fue a conquistar La Meca, en ese instante, ciertas tribus árabes se unieron a él para ayudarle. De esta forma, Dios inculcó gradualmente pasión dentro de los enemigos, para que no ganaran fuerza y se apoderaran de todo el país. Sin embargo, en la época de Hazrat Abu Bakr (ra) toda Arabia se convirtió en apóstata a la vez, y aparte de La Meca, Medina y una pequeña ciudad, en todos los demás lugares, la gente se negó a pagar el ‘Zakat’ y reunieron un ejército para la batalla; es decir, no solo se negaron a pagar el ‘Zakat’, sino que también partieron para la guerra con un ejército. 

En algunas zonas llegaron a tener un ejército de cien mil personas. Por el contrario, en el caso de los musulmanes, solo había un ejército de diez mil y además estaba partiendo hacia Siria. Este era el mismo contingente que el Profeta (sa) había instruido que marchara hacia las tierras bizantinas y respescto al que nombró a Hazrat Usama (ra) como su comandante. Aparte de esto, las únicas personas que se quedaron atrás eran ancianos, débiles o un puñado de jóvenes. 

Al ver esta situación, los Compañeros (ra) pensaron que durante el tiempo de la rebelión, si el ejército de Hazrat Usama (ra) partía, no habría medios para salvaguardar Medina. Por lo tanto, una delegación compuesta por algunos Compañeros (ra) distinguidos fue a ver a Hazrat Abu Bakr (ra) –algo que ya he mencionado con anterioridad- y sugirieron que el envío del ejército debería ser retrasado por algún tiempo, y que cuando la rebelión fuese sofocada, entonces podría ser enviado. Asimismo, dijeron que enviar el ejército en tales circunstancias era peligroso. 

Por su parte, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió en un tono muy enojado y exclamó: ‘¿Queréis que la primera orden emitida por el hijo de Abu Quhafah (ra), después de la muerte del Mensajero (sa), sea detener el ejército que fue instruido por él mismo?’. Y añadió: ‘Este ejército será enviado y ciertamente me aseguraré de que parta tal y como lo ordenó el Santo Profeta (sa). Por tanto, si tenéis miedo de las fuerzas enemigas, entonces dejadme solo, que yo lucharé contra el enemigo por mi propia cuenta’.”

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), prosigue su explicación:

“Esta declaración fue una gran prueba del versículo que afirma que ‘los creyentes adorarán a Al’lah y no asociarán a nadie con Él’. (O sea, esto se refiere a aquellas personas que permanecen firmemente apegadas al Jalifato). En consecuencia, este es el sistema que se ha establecido a través del Jalifato y el mismo seguirá existiendo”.

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih (ra), continúa su exposición:

“La segunda cuestión era la relativa al ‘Zakat’ y, en este sentido, los Compañeros (ra) le dijeron a Hazrat Abu Bakr (ra): ‘Si no quieres impedir que el ejército se vaya, entonces haz al menos lo siguiente: llega a un pacto temporal con ellos y diles que no tendrán que pagar el Zakat este año; y durante ese tiempo, su frenesí se calmará y habrá una manera de acabar con esta disensión’. 

No obstante, Hazrat Abu Bakr (ra) replicó: ‘Eso no sucederá bajo ningún concepto (tampoco aceptó este consejo de ellos)’. Pero al escuchar eso, los Compañeros (ra) manifestaron: ‘Si el ejército de Usama (ra) se marcha y no nos reconciliamos temporalmente con ellos (o sea, con los que se rebelaron contra el pago del Zakat), entonces ¿quién se enfrentará al enemigo? Solo los ancianos y los débiles permanecen en Medina, y aquí no hay más que un puñado de jóvenes, así que ¿cómo pueden enfrentarse a un ejército de cientos de miles?’. Ante esto, Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: ‘¡Mis queridos amigos! Si sentís que no podéis hacer nada contra ellos, en tal caso Abu Bakr (ra) saldrá a combatirlos solo’.”

 

Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), sigue narrando:

“Esta es la afirmación de un individuo que no era un experto en el arte de la guerra y fue la declaración de quien generalmente se consideraba que poseía un corazón débil. Entonces, ¿cómo desarrolló tal coraje y valentía, y de dónde provino tal convicción? Pues bien, lo cierto es que se originó en el hecho de que Hazrat Abu Bakr (ra) comprendió que había sido designado como Jalifa por Dios Altísimo y cumplir con esta tarea era su responsabilidad. Por consiguiente, era su deber enfrentarse a ellos y dependía de Al’lah si Él le concedía la victoria o no. Así pues, si Dios quería concederle la victoria, entonces ciertamente Él se la concedería; y si no quería otorgársela, entonces ni siquiera todo ese gran ejército tendría éxito”.

 

Al final, la decisión de Hazrat Abu Bakr (ra) produjo resultados extraordinarios y mencionando esto mismo, Hazrat Musleh Maud, Jalifatul Masih II (ra), declara:

“A pesar de la opinión contraria de los Compañeros (ra), Hazrat Abu Bakr (ra) envió a Hazrat Usama bin Zaid (ra) y a su ejército a Mutah. Posteriormente, este contingente de combatientes cumplió su misión y después de unos cuarenta días, regresó a Medina victorioso; por lo que todo el mundo fue testigo con sus propios ojos del socorro Divino y de la victoria. 

 

Tras ello, Hazrat Abu Bakr (ra) dirigió su atención al asunto de los falsos proclamadores a ser profetas y lidió con ellos de tal manera que aplastó completamente esa disensión y no quedó ni rastro de ellos. Más tarde, lo mismo ocurrió con los que se habían convertido en apóstatas. Incluso las opiniones de algunos Compañeros (ra) ilustres eran contrarias a la de Abu Bakr (ra), puesto que decían que cómo podía levantar la espada contra la gente que profesaba la Unicidad de Dios y aceptaba el profetazgo del Santo Profeta (sa), y solo se negaba a pagar el ‘Zakat’. 

A pesar de todo y mostrando una gran valentía y coraje, Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: ‘Si hoy se concede permiso para abstenerse de pagar el Zakat, entonces poco a poco la gente abandonará también la oración y el ayuno, y tan solo quedará el mero nombre del Islam’. Así, en tales circunstancias, Hazrat Abu Bakr (ra) combatió contra los que se negaban a pagar el ‘Zakat’ y el resultado fue el mismo, en el sentido de que Dios Altísimo concedió a Hazrat Abu Bakr (ra) la victoria y el socorro; y todos los que se habían desviado del camino recto volvieron”.

Estos relatos continuarán en el futuro, si Dios quiere.

He estado recordándoos continuamente estos días, en relación a la situación actual del mundo, que continuéis rezando y no mostréis ninguna deficiencia en vuestras oraciones. Rezad especialmente para que la gente reconozca a su Verdadero Creador, puesto que esta es la única solución para salvar al mundo de la destrucción. ¡Que Dios Altísimo nos conceda Su Misericordia y acepte nuestras oraciones!

Ahora quiero hablar de un miembro fallecido de la Comunidad y tras las oraciones del viernes dirigiré su oración fúnebre en ausencia. Se trata del respetado Maulana Mubarak Nazir Ahmad Sahib, que sirvió como director de la “Yamia Ahmadía de Canadá” (Universidad que prepara a los misioneros) y luego como misionero jefe de ese mismo país. Falleció el pasado 8 de marzo, a la edad de 87 años:

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él será el retorno!

 

Por la gracia de Dios, era “musi” (integrante del sistema “Al-Wasiyat”) y una persona extremadamente desinteresada; aparte, confiaba plenamente en Dios, ofrecía sus oraciones con devoción y se contentaba con los medios que tenía. Poseía todos los atributos de un “derviche”. Es más, cada vez que le veía, me parecía que tenía ante mí a una persona verdaderamente santa.

En cuanto a la presentación de su familia, me gustaría mencionar que era el segundo hijo de Maulana Nazir Ahmad Ali Sahib, un misionero excepcional de la Yamat, y de la respetada Amina Begum Sahiba. El Ahmadíat se introdujo en su familia a través de su abuelo paterno, Hazrat Babu Faqir Ali Sahib (ra), quien juró lealtad a manos del Mesías Prometido (as). Posteriormente, Hazrat Babu Faqir Ali Sahib (ra) trabajó como primer jefe de estación de tren de Qadián. El abuelo del difunto [o sea, Hazrat Babu Faqir Ali Sahib (ra)] poseía una casa en Qadián, que era conocida como “Faqir Manzil”. Pues bien, siguiendo las instrucciones de Hazrat Musleh Maud (ra), el padre de Maulana Mubarak Nazir Sahib, Hazrat Maulana Nazir Ahmad Ali Sahib, tuvo la oportunidad de servir por primera vez en Ghana en 1929 y más tarde fue destinado a Sierra Leona.

En 1943, su padre, Hazrat Maulana Nazir Ahmad Ali Sahib, estaba regresando a Sierra Leona y durante ese viaje Mubarak Nazir Sahib y su madre también estaban presentes. Entonces ocurrió que en el curso del mismo tuvo lugar un incidente que nos inspira en la fe y el propio Maulana Mubarak Nazir Sahib ha narrado dicho incidente. Fue un viaje de tres meses en barco y en ese momento, Mubarak Nazir Sahib solo tenía 11 años. Entonces ocurrió que durante el viaje cayó enfermo y su salud se deterioró hasta tal punto que no parecía que fuera a sobrevivir. Como ya se ha dicho, el viaje era en barco. Por lo tanto, cuando estaban a punto de embarcar, o quizá cambiaron de barco… En fin, este incidente se produjo antes de que subieran al barco. Así que, antes de subir a la embarcación, Mubarak Nazir Sahib cayó enfermo. Al ver su estado, la tripulación del barco le dijo a su padre:

“Su hijo está a las puertas de la muerte y a punto de fallecer. Si muere durante el viaje, no tenemos ningún mortuorio a bordo del barco ni ningún medio para conservar el cuerpo, por lo que no podemos permitirle subir a bordo por su hijo”.

Sin embargo, Maulana Sahib insistió en subir porque había recibido órdenes por parte de Hazrat Jalifatul Masih II (ra) y tenía que subir en ese barco; y la tripulación se lo permitió con la condición de que tenía que aceptar por escrito que, si su hijo moría durante el trayecto, tendrían su permiso de arrojar el cadáver al océano. Entonces, cuando el capitán del barco puso esta condición, la madre de Mubarak Nazir Sahib se puso a llorar y dijo a Maulana Nazir Ali Sahib: “Este es nuestro hijo. Cojamos otro barco”. Maulana Nazir Ali Sahib consoló a su esposa y le manifestó: “Soy un misionero a quien Hazrat Sahib ha confiado una responsabilidad. No sabemos cuándo encontraremos otro barco. No te preocupes. No le pasará nada a Mubarak”.

Luego, dijo al capitán con toda convicción: “Dame el formulario y enséñame dónde debo firmar”; y añadió: “Si muere lo podéis tirar al océano, pero os aseguro de que no le pasará nada”.

Este era el nivel de confianza que su padre tenía en Dios Altísimo porque había consagrado su vida y partía para predicar Su fe. Por tanto, creía que Dios ciertamente protegería tanto a él como a su familia. Al final, por la gracia de Dios, aquel muchacho de once años no solo sobrevivió, sino que vivió hasta los ochenta y siete años, y pudo servir al Islam y al Ahmadíat; y siguiendo los pasos de sus antepasados, tuvo el honor de consagrar su vida y también estableció excelentes ejemplos de confianza en Al’lah mientras trabajaba por Su causa.

Tras completar su graduación, consiguió un buen trabajo en una institución gubernamental en la que trabajó durante varios años. Luego, leyó un anuncio en “Al-Fazl” (una revista en urdu de la Comunidad), donde Hazrat Musleh Maud (ra) había hecho un llamamiento para que la gente dedicara sus vidas para siempre o bien de forma temporal. Ante esto, dejó su trabajo y solicitó a Hazrat Musleh Maud (ra) que aceptara su dedicación temporal y de acuerdo a las instrucciones de Hazrat Jalifatul Masih II (ra), su primer trabajo fue ir a Sierra Leona en 1963, para servir temporalmente; lugar donde su padre, Hazrat Maulana Nazir Ali Sahib, había servido durante un largo tiempo y había sido enterrado.

Nada más llegar a Sierra Leona se presentó de inmediato ante la tumba de su padre y en ese momento recordó las palabras de su progenitor, Hazrat Maulana Nazir Ali Sahib, que pronunció el 26 de noviembre de 1945, en un discurso que fue muy cautivador y en el que manifestó:

“Hoy estamos embarcando para realizar la ‘yihad’ por Dios Altísimo y extender el Islam en África Occidental. El hombre está destinado a morir. Por consiguiente, si alguno de nosotros muere, ha de saberse que no existe un lugar en el mundo, por muy lejano que esté, donde incluso el más pequeño terreno no pertenezca al Ahmadíat. Por lo que es la obligación de un áhmadi joven llegar allí y cumplir el propósito para el que hemos llegado a esta Tierra y la ocuparemos con nuestras tumbas”. 

 

Quería decir que había una pequeña parcela de tierra que pertenecía a la Comunidad Musulmana Ahmadía, ocupada por la tumba de un misionero áhmadi y debido a esa tumba la parcela había sido ocupada.

“Por lo tanto, nuestras tumbas requieren que entrenemos a nuestros hijos de tal manera que puedan alcanzar el propósito por el cual hemos sacrificado nuestras vidas”.

Por eso, en cumplimiento de la voluntad de su padre, Maulana Mubarak Nazir Sahib fue a su tumba y al llegar exclamó: “Labbaik”, (estoy aquí y he venido para responder a tu llamada).

Tuvo la oportunidad de servir en varios lugares de Sierra Leona, pero más tarde, por orden de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh), regresó a Pakistán en 1985. Entonces, cuando volvió de África ese año, solicitó a Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) que aceptara su consagración de por vida de forma permanente, en lugar de trabajar de manera temporal y su solicitud fue aprobada. Ya en 1988, fue enviado a Canadá como misionero, dónde estuvo sirviendo en varios sitios. Luego, en 2003, se tomó la decisión de establecer la “Yamia Ahmadía de Canadá” bajo la aprobación de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) y fue nombrado director de la misma. A pesar de esto, dicha “Yamia” no abrió durante la época de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh), sino que lo hizo durante mi tiempo como Jalifa; y yo confirmé el nombramiento realizado por Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) y permaneció como director. Así pues, fue el primer director de la “Yamia Ahmadía de Canadá” y hasta 2009 sirvió en ese puesto de Yamia y luego, en 2010, lo nombré “misionero jefe” de Canadá y trabajó de manera excelente hasta 2018. Por lo tanto, el periodo total de su servició llega hasta los cincuenta y nueve años. Incluso su cuando se dedicó de manera temporal era esencialmente una dedicación completa. Además, Maulana Sahib fue elegido como representante de la Sede Central, por lo que pudo asistir a muchos Yalsas o Convenciones y otros programas de la Comunidad.

Sus discursos eran muy apreciados entre los propios miembros de la Yamat y también por otra gente, pues estaban llenos de inspiración y cautivaban a la audiencia. En 2016 tuvo la oportunidad de representarme a mí para la colocación de la primera piedra del Hospital Nur de Guatemala. Lo cierto es que propagaba el mensaje del Ahmadíat a través de artículos que luego eran publicados en los periódicos de Canadá, como el “National News”, el “Toronto Star” y el “Ottawa Citizen”. Aparte, Maulana Mubarak Nazir Sahib tradujo al inglés dos libros del Mesías Prometido (as): “Tayalillat-e Ilahiya” (‘Las manifestaciones Divinas’) y “Fath-e Islam” (‘La victoria del Islam’); incluso tradujo el libro “Gulf Crisis” (‘La crisis del Golfo’) de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh).

Le sobreviven su esposa, Amatul Hafeez Nazir Sahiba, tres hijos y dos hijas. Como he mencionado tenía muchas grandes cualidades y era un consagrado de por vida ejemplar, y especialmente un gran ejemplo para los misioneros en particular. Su vida fue la manifestación de cómo dar preferencia a la fe sobre el mundo. Siempre sirvió a la Comunidad y su verdadero objetivo era mostrar obediencia al Jalifa.

Como ya he mencionado, tenía un gran talento respecto a dar conferencias y dominaba la lengua urdu e inglés con mucha elocuencia. Sus discursos tenían un profundo impacto.

Su esposa,  Amatul Hafiz Sahiba, escribe:

“Vivió toda su vida en la piedad y la rectitud. Siempre tenía en cuenta ser muy cuidadoso incluso con cada céntimo de la Comunidad, y vivió una vida muy simple. Tras irse de Sierra Leona, continuaba ayudando a muchos necesitados de forma secreta.

 

Doy testimonio de que, aparte de ser un fantástico ‘Waqfe Zindagi’ (persona que ha consagrado su vida), era un excelente marido y un padre afectuoso. Siempre tenía en cuenta el hecho que la Yamat gastaba esto o aquello en él y le preocupaba cómo podría ser del máximo beneficio para la misma. Al mismo tiempo, solía decir que no podía soportar que el Jalifa de la época se enfadara con él bajo ninguna circunstancia”. 

Sus hijos también han escrito sobre sus experiencias y todos han mencionado que su padre creía firmemente en Al’lah y en la próxima vida. Además, que poseía una convicción firme en el Jalifato y en el “Nizame” (la organización) de la Comunidad. Tenía muchísima confianza en Al’lah y a menudo decía que Dios nunca le abandonaría y que siempre le ayudaría; y, ciertamente, esta fue la forma en la que Dios Altísimo le trató.

Por otro lado, siempre que iba para solicitar a la gente que realizara sacrificios financieros, ya fuese como misionero jefe o si se lo pedía el amir o presidente nacional, o incluso después de jubilarse, cuando estaba enfermo, la Yamat continuaba beneficiándose de su servicio. En este sentido, siempre solicitaba que la gente hiciera contribuciones financieras y sus palabras tenían un gran impacto en la gente; y esto era así porque primero él contribuía y luego aconsejaba al resto de la Comunidad que lo hiciera.

Su hija mayor relata lo siguiente:

“Siempre nos aconsejaba mantener una relación fuerte con el Jalifato e intentaba inculcarnos amor y respeto por la Yamat. Era su deseo que nosotros actuáramos siguiendo cada directriz de Jalifatul Masih. Difícilmente recuerdo una reunión en la que no aconsejara esto mismo y cuando sus nietos se reunían sabían que su abuelo se sentaría con ellos y les daría consejos, y que estos incluirían el hecho de que no debían sumirse en los asuntos mundanos, sino que debían fortalecer su conexión con Dios Altísimo y el Jalifato. Aparte, siempre decía que el trabajo de esta Comunidad ciertamente se completará y que no había ninguna duda sobre ello. Si no servíamos a la Yamat, Al’lah traerá otra gente que servirán incluso mucho mejor”.

Su hija menor narra también este incidente:

“Una vez, con motivo de la construcción de una mezquita en Sierra Leona, los obreros demandaron sus salarios, pero mi padre no tenía suficiente dinero para pagarles. Así que Maulana Mubarak Nazir Sahib les dijo: ‘Venid mañana y os pagaré’. A la mañana siguiente, cuando Maulana Mubarak Nazir Sahib salió de casa, vio que los obreros estaban allí esperando, mientras que aún no tenía la cantidad. En ese momento, les dijo a los obreros: ´Todavía no tengo el dinero, pero estoy suplicando a Dios. Esperad un poco. Al’lah pronto proveerá los medios para ello sin duda alguna. Entretanto, un coche vino rápidamente hacia él y un hombre le dió un sobre con dinero, diciéndole que alguien escuchó la noticia de que estaba construyendo una mezquita y por ello esa persona había mandado algún dinero para él y que lo tomara. Pues bien, antes de que mi padre pudiera averiguar quién había enviado el dinero, el coche rápidamente se fue tras entregarle el sobre, por lo que estaba convencido de que Dios Altísimo había escuchado su oración y utilizó el dinero para pagar a los trabajadores”.

Este era el nivel de su confianza en Dios y la manera en que Al’lah lo trató. En este sentido, muchas personas, incluídos misioneros, han escrito una gran cantidad de relatos similares a este, que demuestran su confianza en Dios Altísimo y la manera en la que Al’lah lo trataba. Como he dicho antes, era ciertamente un erudito que practicaba lo que predicaba, lo que explica por qué sus discursos tenían un efecto tan grande, y aun así era muy humilde ante el Jalifato.

¡Que Dios eleve su rango espiritual y permita que su progenie siga sus pasos; que acepte sus oraciones en su favor y que Al’lah continúe otorgando a la Yamat tales personas que rindan un servicio altruista como él!

En particular, los misioneros graduados en la “Yamia de Canadá” han escrito muchos relatos sobre cómo  los entrenaba y enseñaba a hacer “tabligh” (predicar); y además cómo les educó en la moralidad y la religión. Estos misioneros han podido aprender mucho de él. Por consiguiente, ellos deben recordar que estos incidentes no deben servir únicamente para que sean memorizados o mencionados a la gente, sino que estos misioneros también deben implementarlos de manera práctica en sus vidas.

¡Que Dios Altísimo les capacite para que lo hagan!

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que continuaría con la mención de cómo Hazrat Abu Bakr (ra) trató a quienes se oponían al Zakat.

Reacción de Hazrat Abu Bakr (ra) ante aquellos que se negaban a dar el Zakat

Su Santidad (aba) dijo que varias tribus que se oponían al Zakat se reunieron y, luego, mandaron enviados a Medina. Los llevaron ante Hazrat Abu Bakr (ra) con la condición de que siguieran ofreciendo la oración, pero dijeron que no ofrecerían el Zakat. Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que no toleraría que se retuviera ni siquiera una cuerda que se debía en Zakat. Cuando estos enviados vieron la convicción de Hazrat Abu Bakr (ra), abandonaron Medina al darse cuenta de que Hazrat Abu Bakr (ra) no cambiaría su postura sobre el Zakat. También consideraron atacar Medina porque pensaron que podrían causar la caída del Islam. Por lo tanto, cuando regresaron a sus tribus, dijeron que había menos gente en Medina y por lo tanto debían atacar. Sin embargo, cuando estos enviados dejaron Medina, Hazrat Abu Bakr (ra) ordenó que hubiera guardiasu en cada parte de Medina y también aconsejó a los musulmanes que estuvieran preparados para defenderse.

Intento fallido de atacar Medina

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) acertó en su previsión y sólo tres noches después de la partida de los enviados, atacaron Medina. Hazrat Abu Bakr (ra) preparó el ejército musulmán y se puso en marcha y antes del amanecer, los musulmanes y los opositores del Zakat se encontraron cara a cara. Para cuando el sol salió, los opositores del Zakat habían sido derrotados y huyeron. Esta fue la primera batalla durante la época de Hazrat Abu Bakr (ra). Su Santidad (aba) dijo que esta batalla ha sido comparada con la primera batalla del Islam, la batalla de Badr.

Su Santidad (aba) dijo que al ver la derrota de las tribus que se consideraban fuertes, las tribus más débiles que se oponían al Zakat comenzaron a regresar a Medina y ofrecieron su debido Zakat. Fue también durante este tiempo que el ejército de Hazrat Usama (ra) regresó victorioso a Medina.

Hazrat Abu Bakr (ra) defiende las enseñanzas islámicas en relación con los opositores al Zakat

Su Santidad (aba) dijo que las tribus derrotadas se habían dado cuenta de la fuerza del Islam. Estas tribus también habían aceptado a falsos pretendientes a la profecía, por lo que era necesario combatirlos a causa de su rebeldía. Hazrat Umar (ra) incluso había sugerido mostrar indulgencia, sin embargo Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que debía seguir los mandamientos del Santo Profeta (sa), y aunque esta gente no diera una cuerda que solían dar en Zakat durante el tiempo del Santo Profeta (sa), él los combatiría hasta que comenzaran a ofrecer Zakat. Incluso si nadie le apoyaba, él los combatiría por su cuenta. Su Santidad (aba) dijo que, por lo tanto, uno de los deberes de un Jalifato es defender la Shari’ah (ley islámica).

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) mostró una fe verdadera. Si nosotros también adoptamos la misma fe, entonces tendremos éxito en todas las facetas de la vida.

Su Santidad (aba) dijo que aquellos que se oponían al Zakat eran de la opinión de que este mandamiento se limitaba a la época del Santo Profeta (sa) y que el Zakat sólo debía entregarse a él. Sin embargo, al igual que las oraciones y el ayuno eran mandamientos continuos destinados a continuar incluso después de la muerte del Santo Profeta (sa), también lo era el mandamiento del Zakat, y estos mandamientos debían ser mantenidos por los sucesores del Santo Profeta (sa).

Los opositores al Zakat vuelven al Islam

Su Santidad (aba) dijo que la convicción de Hazrat Abu Bakr (ra) resultó fructífera. Los Compañeros le habían aconsejado que no enviara el ejército de Hazrat Usama (ra), sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) siguió enviando ese ejército tal y como le había ordenado el Santo Profeta (sa). Después de 40 días, el ejército regresó victorioso. Del mismo modo, los compañeros habían desaconsejado luchar contra los falsos reclamantes de la profecía y los que se oponían al Zakat. Sin embargo, Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que debía mantener las enseñanzas islámicas, y como resultado, los musulmanes salieron victoriosos y quienes se habían rebelado volvieron al Islam.

Su Santidad (aba) dijo que continuaría narrando estos incidentes en futuros sermones.

Oraciones para que el mundo reconozca a su Creador

Su Santidad (aba) instó a los miembros a no disminuir sus oraciones a la luz de la situación actual del mundo: Debemos rezar especialmente para que el mundo reconozca a su Creador, ya que éste es el único camino verdadero para que el mundo se salve de la destrucción. Que Dios tenga piedad y acepte nuestras oraciones.

Oración fúnebre

Su Santidad (aba) dijo que ofrecería una oración fúnebre en ausencia del siguiente miembro:

Maulana Mubarak Ahmad Nazir

Maulana Mubarak Ahmad Nazir fue el antiguo director de Yamia Ahmadía Canadá y el antiguo misionero encargado de Canadá. Era extremadamente desinteresado, rezador y tenía una gran confianza en Dios. Su Santidad (aba) dijo que siempre que lo veía, lo percibía como un verdadero mayor. Era hijo de un prominente misionero de la Comunidad, Maulana Nazir Ahmad Ali Sahib. Una vez, mientras viajaba con su padre a Sierra Leona en barco, lo que suponía un viaje de tres meses, cayó extremadamente enfermo, hasta el punto de que no parecía que fuera a poder sobrevivir. Al subir al barco, le dijeron a su padre que el estado de salud de su hijo era muy malo y que si fallecía en el barco, no tendrían instalaciones para guardar el cuerpo. El capitán del barco les permitió subir con la condición de que, si el niño fallecía, se les permitiría arrojar el cuerpo por la borda. La madre de Mubarak Nazir Sahib se preocupó mucho y no quiso subir al barco, pero Maulana Nazir Ali Sahib dijo que había sido enviado por el Jalifa y que no podía retrasar el viaje. Le aseguró a su esposa que era un misionero y que Dios los protegería. Así, subieron al barco y, milagrosamente, Mubarak Nazir Sahib sobrevivió al viaje.

Su Santidad (aba) dijo que Mubarak Nazir Sahib se dedicó más tarde al servicio de la Comunidad, y sirvió en Sierra Leona, donde su padre sirvió y también fue enterrado. Más tarde, se dedicó a tiempo completo y fue enviado como Misionero a Canadá. El Cuarto Califa (rh) había aprobado la apertura de Yamia Ahmadía en Canadá y había nombrado a Mubarak Nazir Sahib como su director. Sin embargo, Yamia no pudo abrirse durante el tiempo del cuarto Jalifa (rh), y se abrió durante el tiempo del quinto Jalifa (aba), quien honró las instrucciones del Cuarto Califa (rh) y lo nombró como el primer director de la institución. Tenía una manera impresionante de pronunciar discursos que cautivaban los corazones de los oyentes. Tradujo algunos libros del Mesías Prometido (as) al inglés, así como la Crisis del Golfo del cuarto Jalifa (rh). Le sobreviven su esposa, tres hijos y dos hijas. Fue un devoto ejemplar de la vida. Fue un ejemplo especialmente para los Misioneros, y fue la encarnación de la prioridad a la fe sobre el mundo. Tenía una aptitud especial para la oratoria, tanto en urdu como en inglés. No sólo fue un Misionero ejemplar, sino también un esposo y padre ejemplar. Siempre se preocupó por servir a la Comunidad. Cada vez que tenía que hacer un llamamiento a las contribuciones financieras, primero hacía su propia contribución y luego instaba a los demás a que contribuyeran de todo corazón. Una vez, en Sierra Leona, mientras se construía una mezquita, los trabajadores acudieron a él para que les pagara, pero no tenía dinero para hacerlo. Les dijo que esperaran y que estaba rezando. Entonces se le acercó una persona diciendo que alguien se había enterado de que se estaba construyendo una mezquita y había hecho una donación para ella. Antes de que pudiera preguntar quién era, la persona se marchó, y Mubarak Nazir Sahib se convenció de que había sido enviado por Dios.

Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah eleve su posición, permita a su progenie seguir sus pasos y cosechar las bendiciones de sus oraciones. Que Al’lah siga bendiciendo a la Comunidad con gente así. Los estudiantes de Yamia Canadá han escrito muchos incidentes de cómo Mubarak Nazir Sahib les enseñó y guió. Su Santidad (aba) dijo que no debían limitarse a relatar estos incidentes, sino que debían esforzarse por encarnar en la práctica las lecciones que habían aprendido.

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