El vínculo de amor entre los áhmadis y el Jalifa
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El vínculo de amor entre los áhmadis y el Jalifa

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

PRONUNCIADO EN LA MEZQUITA MUBARAK de Islamabad, Tilford, Surrey, U.K.

Después de recitar el Tashahhud, el Ta‘awwuz y el Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) dijo:

En una ocasión, el Mesías Prometido (as) declaró:

“Estoy agradecido a Dios Altísimo por concederme una Comunidad sincera y leal. Observo que cada vez que los llamo para cualquier tarea o propósito, se presentan rápida y apasionadamente, en un intento de superarse unos a otros, de acuerdo con su fuerza y capacidad; y puedo ver que poseen un espíritu de veracidad y sinceridad”.

Nosotros mismos hemos observado las expresiones de esta veracidad y sinceridad, del vínculo y del amor hacia el Mesías Prometido (as). Hay innumerables incidentes de los Compañeros del Mesías Prometido (as) y además hay narraciones en relación con esto, que han pasado de generación en generación, en aquellas familias que aceptaron Ahmadiat en los primeros días. Aparte, en nuestra literatura también encontramos mención de estos relatos, en los sermones y discursos de los Jalifas.

Sin embargo, esta relación que existió con el Mesías Prometido (as) y que aún continúa en sus familias también está presente entre aquellos que luego se unieron a la Comunidad, y así debería ser. Este vínculo no está limitado a una época, sino que, de acuerdo con la promesa de Dios Altísimo hecha al Mesías Prometido (as), existe un vínculo igualmente fuerte con los Sucesores que le siguieron. Este vínculo es el signo y el garante de la unidad de la Comunidad.

Cuando el Mesías Prometido (as) informó a la Comunidad de su partida de este mundo, después de haber sido informado por Al’lah Todopoderoso, al mismo tiempo, para tranquilizar a la Yama’at, dio la buena nueva del establecimiento de la institución del Jalifato en la Comunidad, después de haber sido informado al respecto por Dios Altísimo. En este sentido, el Mesías Prometido (as) escribió en su revista titulada Al-Wassiyyat (El Testamento):

“Por tanto, no os aflijais por lo que os he dicho, ni dejéis que vuestros corazones se angustien, porque es esencial para vosotros que también presencieis la Segunda Manifestación y su llegada es una bendición para vosotros, porque es eterna; y su continuidad no terminará hasta el Día del Juicio. Y esa Segunda Manifestación no puede venir a menos que yo me marche. Pero cuando me vaya, Al’lah enviará esa Segunda Manifestación para vosotros y siempre permanecerá con vosotros, tal como lo prometió Dios en el libro Brahin-e-Ahmadía (Los argumentos en favor del Ahmadiat); y dicha promesa no es para mi persona. Más bien, la promesa es con referencia a vosotros, como Dios dijo (dirigiéndose a mí): “Haré que esta Yama’at, que son tus seguidores, prevalezca sobre todo el mundo hasta el Día del Juicio”.

De esta forma, después de su fallecimiento y de acuerdo con esta promesa de Dios Altísimo, se estableció la institución del Jalifato. No obstante, el mero establecimiento de un sistema no tiene ningún significado a menos que haya una relación entre el Jalifa de la época y los miembros de la Comunidad, basada en la sinceridad, la lealtad, la devoción y el amor; y ese vínculo solo puede ser creado por Dios Altísimo. Ningún hombre ni esfuerzo humano pueden crear o sostener tal vínculo, que es lo que garantiza la unidad y el progreso de la Comunidad. Además, esto también es una evidencia del cumplimiento de la promesa de Al’lah y de Su continuo apoyo al Mesías Prometido (as), y de la veracidad de la Comunidad Musulmana Ahmadía.

La estrecha relación que los miembros de la Yama’at mantienen con el Jalifato, la poseen tanto aquellos que han sido áhmadis de nacimiento, como aquellos que se han unido recientemente; y se manifiesta en niños, jóvenes, hombres y mujeres; y también en tales áhmadis que viven lejos y nunca han visto al Jalifa de la época. Todos ellos forman parte de esta relación. Todas estas personas han sobresalido en sinceridad y lealtad, y continuamente tratan de sobresalir aún más. Cuando reciben un mensaje del Jalifa de la época, intentan actuar en consecuencia, expresando su amor y relación de tal manera que uno se sorprende. Así pues, todas estas cosas son la evidencia práctica del cumplimiento de la promesa de Dios Altísimo. El progreso de la Comunidad también está vinculado a esta relación, como he dicho. La relación que la Yama’at tiene con el Jalifato y el Jalifa de la época tiene con la Comunidad es una evidencia del continuo apoyo de Dios Altísimo. Estas no son palabras vacías, sino que están respaldadas por cientos de miles de relatos donde los miembros de la Yama’at han expresado estos sentimientos; y si se pudieran reunir todos esos incidentes, darían lugar a innumerables y voluminosos libros.

Por tanto, ahora narraré algunos relatos de los sentimientos y la apreciación que los miembros siempre han tenido y seguirán teniendo hacia el Jalifa de la época. Esto comenzó justo después de la muerte del Mesías Prometido (as) y 112 años después, continúan hasta el mismo día de hoy. Los oponentes creían que esta Comunidad llegaría a su fin después de la muerte del Mesías Prometido (as). No obstante, la determinación, el afecto y la relación de sinceridad y devoción hacia el Jalifato y el Mesías Prometido (as) están aumentando continuamente, y después de todo, ¿por qué no lo harían, ya que esto está de acuerdo con las profecías del Santo Profeta (sa)? Por eso, ahora presentaré algunos relatos y comenzaré narrando uno o dos relacionados con la época de Jalifatul Masih I (ra).

El editor de la revista Al-Badr escribe lo siguiente, en relación con los días en que el Jalifatul Mashih I (ra) se encontraba enfermo, y afirma:

“Durante estos días, se reciben muchas cartas de juddam (jóvenes áhmadis) preguntando sobre la salud de Jalifatul Masih I (ra), y rezando por su salud y bienestar”. Con respecto a estas cartas, Jalifatul Masih I (ra) dijo que: “rezo por todos y cada uno de los que me escriben en relación con mi salud”. El editor continúa escribiendo que “los fervientes fieles están expresando su afecto de una manera asombrosa. Voy a presentar el contenido de algunas de las cartas como ejemplo.

Hakim Muhammad Hussain Sahib Quraishi escribe: un día, recé a Dios Altísimo que ‘¡Oh mi Señor, las necesidades del Profeta Noé (as) se limitaron a un área determinada y solo Tú eres consciente de las necesidades de hoy! Acepta nuestra súplica y concédele a nuestro Imam una vida tan larga como la de Noé!

Luego, el hermano Muhammad Hassan Sahib Panyabi escribe desde Madras: me alegró mucho leer las noticias sobre la recuperación de Hazrat Sahib [es decir, Jalifatul Masih I (ra)], que solo mi Señor Benevolente y Dios Misericordioso es consciente de ello”.

Después de esto, el editor escribe que el amor es algo extraño. Nuestro amigo, Mian Muhammad Bakhsh Sahib, que reside en Australia y tiene allí su negocio, escribe en una de sus cartas que ‘el encabezado en la parte inferior del periódico de Qadián, en relación con el Hazrat Jalifatul Masih I (ra) no solo debe contener las palabras “Jalifat-ul-Masih”, sino que también debe contener palabras relacionadas con su salud y bienestar. La razón de esto es que tan pronto como abrimos la revista Al-Badr, las primeras palabras que buscan con ansiedad nuestros ojos son las de ese titular y es nuestro deseo que esas palabras se incluyan en ese mismo encabezado, porque inmediatamente concederá consuelo a nuestros corazones, antes de leer los pasajes que hay dentro [del periódico]. El editor escribe que “honramos la sinceridad de nuestro querido amigo y, por consiguiente, hemos escrito dicho título de acuerdo con su deseo”.

Luego, Hazrat Abu Abdul’lah Sahib de Kiwa Bajwa, quien era un compañero del Mesías Prometido (as), menciona que una vez estaba sentado en compañía de Jalifatul Masih I (ra) y solicitó que le diera alguna guía. Hazrat Jalifatul Masih I (ra) dijo: “¡Maulvi Sahib! No creo que haya nada por hacer que usted aún no haya realizado. Lo único que le queda por hacer ahora es la memorización del Sagrado Corán”. Entonces, después de escuchar las palabras de Jalifatul Masih I (ra), comenzó a memorizar el Santo Corán a la edad de aproximadamente sesenta y cinco años, y se convirtió en un Hafiz-e-Quran [alguien que ha memorizado todo el Corán]. Este era el espíritu de tratar de implementar y actuar de acuerdo con las instrucciones de Jalifat-ul-Masih.

Durante la época de Hazrat Jalifatul Masih II (ra), cuando el movimiento shuddhi ganó fuerza e impulso, observando esto, Hazrat Musleh Maud (ra) se sintió muy preocupado. Este movimiento comenzó en el área de Malkana. Durante su sermón del viernes del mismo año, el 9 de marzo de 1923, presentó un plan a los miembros de la Comunidad, informándoles que tenían que viajar a dichas áreas y a sus propias expensas, con el fin de predicar a quienes se habían alejado de la fe e invitarles a regresar a la fe [islámica]. La Yama’at respondió apasionadamente a esta llamada. Individuos con alto nivel educativo, trabajadores del gobierno, maestros y comerciantes, en resumen, devotos de todos los ámbitos de la vida, comenzaron a invitar hacia Dios a las personas de esas zonas y, como resultado de sus esfuerzos, miles de almas volvieron a declarar el Kalima [el credo musulmán] del Único Dios. Un día, estando sentado en la compañía de Hazur (ra), un anciano de nombre Qari Naim ud Din Sahib Bengali, pidió permiso a Hazur y le dijo:

“A pesar de que mis hijos, Maulvi Zill ur Rahman y Matti-ur Rahman, que era estudiante universitario, no me han mencionado nada de esto, cuando ayer Hazur habló de la necesidad de consagrar las vidas e ir a Rajputana para convocar a las personas hacia Dios, y también de las condiciones que Hazur (ra) mencionó en que cada uno tendría que vivir, sentí que podrían tener la reserva en sus corazones de que, en el caso de que ofrecieran sus servicios a Hazur (ra), yo, su viejo padre, empezaría a preocuparme. No obstante, pongo a Dios Altísimo como mi testigo, en la presencia de Hazur (ra), que no estoy triste ni angustiado en lo más mínimo porque se marchen y se enfrenten a dificultades. Digo enfáticamente que incluso, si ambos fueran asesinados mientras trabajan por la causa de Dios, no derramaría una sola lágrima. Más bien, expresaría mi gratitud a Dios Altísimo. Esto no se refiere solo a estos dos hijos míos. De hecho, incluso si mataran a mi tercer hijo, Mahbub-ur Rahman, mientras está prestando su servicio (a la religión), e incluso si tuviera otros diez hijos y fueran todos asesinados, no expresaría ningún dolor”. Al oír esto, tanto Hazur (ra) como los otros miembros de la Comunidad dijeron “Yazaka’lah” [que Al’lah te recompense por ello].

En 1924, cuando Hazrat Jalifatul Masih II (ra) viajó (fuera de Qadián) para realizar una gira por Europa, incluso esta separación temporal hizo que los miembros de la Yama’at se sintieran inquietos y ésto se puede deducir de la siguiente narración. Babu Siraj Din Sahib, jefe de una estación de tren, escribe:

“¡Maestro mío, estamos lejos e no tenemos opciones! Si fuera posible, nos habríamos convertido en el polvo bajo los pies de Hazur, para no tener que soportar el dolor de esta separación. ¡Maestro mío, no he visitado Darul Aman [Qadián] desde hace cuatro años, pero mi corazón estaba satisfecho con la idea de que siempre que lo deseara podía ir y besar los pies de Hazur! Ahora, incluso un solo día [de separación] está siendo muy difícil para mí. ¡Que Al’lah Todopoderoso traiga pronto de vuelta a Hazur con buena salud, éxito y victoria”! Así pues, ¿quién ha creado esta relación de amor?

Hazrat Jalifatul Masih II (ra) dice:

“Un hombre joven supo del plan que anuncié el año pasado. Este joven vivía en el distrito de Sargodha y viajó a Afganistán sin pasaporte, (pues pensó que siendo ésta la instrucción del Jalifa de la época y dado el vínculo que le unía a él, era absolutamente necesario actuar en conformidad). La orden era predicar, así que tan pronto como la escuchó, se marchó a Afganistán y comenzó a predicar, incluso sin disponer de pasaporte. El gobierno lo detuvo y lo metió en la cárcel, pero incluso allí empezó a predicar a los presos y a los guardias de la prisión. También fue allí donde algunos áhmadis adquirieron más conocimiento y donde persuadió a otras personas. Finalmente, los oficiales de la prisión presentaron un informe declarando que estaba convenciendo (del Ahmadiat) a los que estaban en la prisión, por lo que los clérigos emitieron una “fatwa” (directriz islámica) en su contra condenándolo a muerte, aunque finalmente el ministro argumentó que era ciudadano del Imperio Británico y que, por lo tanto, no podían ejecutarlo. Al final, el gobierno lo envió bajo su protección de vuelta a la India”.

Hazrat Jalifatul Masih II (ra) escribe que “(este joven) regresó después de varios meses. El alcance de la determinación de esta persona era tal, que cuando le dije que había cometido un error y que había muchos otros países a los que podría haber ido y predicado sin ser detenido, respondió de inmediato diciendo que iría a cualquier país que yo le sugiriera. La madre del joven todavía está viva, pero él está dispuesto a viajar a otro país sin antes haberla visto, aunque siguiendo mis instrucciones, fue a encontrarse con su madre. Hazrat Jalifatul Masih II (ra) dice entonces que “si otros jóvenes mostraran la misma determinación que este joven del Panyab que viajó a Afganistán, podríamos generar una gran revolución en todo el mundo en un corto período de tiempo”.

Había un hermano de Siria llamado Muhammad As Shawa Sahib. Cuando Hazrat Jalifatul Masih II (ra) visitó Siria, tuvo el honor de viajar junto a él al Líbano. Era un buen abogado y mantenía un vínculo extremadamente fuerte con el Jalifato. Como buen abogado, le gustaba que todo estuviera respaldado con una evidencia, pero cada vez que se le decía que algo era una instrucción del Jalifa de la época, señalaba: “es suficiente, una vez que se recibe una instrucción, el asunto queda terminado, y esa es la decisión final”. Esta fue la relación que estas personas tuvieron con el Jalifato.

En la época del tercer Jalifa, hubo una dama estadounidense llamada Naima Latif Sahiba, que sentía un amor y afecto inmensos por el Jalifato y por el Jalifa de la época, y que siempre daba prioridad absoluta a la obediencia al Jalifa de la época. Entonces, durante la gira de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) a Estados Unidos, este pronunció un discurso en una universidad sobre el tema de la importancia del velo. Después de escuchar esta exhortación de Hazrat Jalifatul Masih III (rh), de inmediato ella comenzó a usar el hiyab [el velo islámico]; convirtiéndose así en la única mujer en ese momento y en su entorno a quien se veía utilizando el velo islámico. Como era la instrucción del Jalifa de la época y estaba motivada por su vínculo con el Jalifato, sintió el deseo de cumplir con dicha obligación y, además, como había realizado el juramento de lealtad (Bai’at), deseaba actuar sobre ello de inmediato.

Nazir Ahmad Sahib Sahwal, del distrito de Janewal, narró el suceso de un áhmadi sincero, de nombre Mehr Mujtar Ahmad Sahib de Bagar Sargana. Cuenta que, en las circunstancias existentes en 1974, los oponentes habían hecho muy difícil la vida de Mehr Sahib. Además, como resultado de su apasionada dedicación a invitar al camino de Al’lah, su propia familia también comenzó a oponérsele duramente y le boicotearon por completo. Sin embargo, esto fortaleció aún más su fe y decidió extender su círculo de conocidos y amigos. Los oponentes incrementaron su oposición y multiplicaron sus maquinaciones y complots. Pensando en la educación de sus hijos y para que crecieran en un ambiente puro, vendió su parcela de tierra de cultivo y alquiló una parcela cerca de Rabwah, que empezó a cultivar. Cuando se encontró con Hazrat Jalifatul Masih III (rh) y le informó de que había vendido su tierra en Bagar Sargana (su pueblo) y que posteriormente había arrendado una parcela cerca de Rabwah donde comenzó a plantar cultivos, Hazur (rh) no lo aprobó y le dijo que esa área no debería haber quedado vacía [de áhmadis]. De inmediato y actuando de conformidad con lo que había oído, exigió al dueño la devolución del dinero por el arrendamiento, pero este se negó a hacerlo, por lo que Mehr Sahib tuvo que abandonar todos los cultivos y regresar a su tierra en Bagar Sargana sin el dinero del arrendamiento. Después trató de comprar la tierra que había vendido y lo hizo, aunque tuvo que comprarla a un precio más alto de lo que la vendió. Luego fue a ver a Hazrat Jalifatul Masih III (rh) para informarle que había actuado de acuerdo con sus instrucciones. Huzur (rh) expresó su alegría al escucharlo y, en consecuencia, Mehr Sahib también se sintió muy complacido.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) mencionó una vez en un sermón:

“Hice una gira por África en 1970. Uno de nuestros misioneros de allí hizo un programa que me planteó grandes dificultades, porque después de viajar 160 km hasta un sitio, llegamos a una hora en que no podía estrechar la mano personalmente con todos los miembros de la comunidad de ese lugar. Fue un viaje difícil, no por el hecho de tener que recorrer unos 160 km, sino porque el programa de encontrarse con la gente fue tan breve que no pude estrechar personalmente la mano a todas las personas de la comunidad local, ya que tuve que pronunciar un sermón en un sitio donde también había cristianos presentes de otros países”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) continúa diciendo:

“Pronuncié el sermón, seguido de una serie de preguntas y respuestas que duraron mucho tiempo. Cuando ya había transcurrido bastante tiempo, el misionero anunció que no podían tener la oportunidad de estrechar la mano [de Hazur]. Pero yo estaba visitando a personas que por primera vez en su vida se estaban reuniendo con el Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía y que no sabían cuándo volvería a presentarse otra ocasión similar en su vida. A pesar del anuncio realizado, se apresuraron y acudieron a estrecharme la mano”. Hazrat Jalifatul Masih III (rh) relata que “el secretario privado y otros miembros del séquito no tenían idea de dónde habían quedado desplazados, debido a la presión de la multitud de áhmadis de la localidad, que avanzaba para poder estrechar mi mano, cosa que empezaron a hacer”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) añade:

“Comenzaron a estrecharme la mano, pero no era como en una reunión ordinaria, ya que cada individuo me tomaba la mano y no la soltaba; me miraban la cara pero sin soltar mi mano. La persona que esperaba en fila su turno se inquietaba, colocaba su mano sobre el brazo del otro individuo y con su otra mano se agarraba de mi mano para separarla y luego él mismo me daba la mano. Y esto sucedió con decenas de personas. De forma similar, él tampoco me soltaba la mano y la siguiente persona hacía lo mismo de nuevo”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) dice:

“Con gran dificultad que regresamos de ese lugar. Sin embargo, les digo a los que no son áhmadis, no a nuestros propios miembros, ya que son conscientes del vínculo entre Jalifato y los miembros de la Comunidad, pero sí digo a los otros que no pretendo estar bajo la impresión de que el amor que se ha desarrollado en los corazones de estas personas se deba a alguna cualidad mía, en aquellos que viven a 8-9 mil Km de distancia, que nunca me han visto, ni saben mucho de mí y que de repente se presenten aquí tan incontrolablemente para encontrarse conmigo. Este amor ha sido creado puramente por Dios Altísimo”.

Luego vino la época de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh), quien dijo:

“Los cambios extraordinarios que tienen lugar en África son el resultado de los sacrificios realizados por las primeras personas que consagraron su vida al servicio de su fe. La sorprendente revolución que está teniendo lugar en África hoy en día es tan maravillosa, que incluso los miembros de la Comunidad no alcanzan a comprender el alcance que estos inmensos cambios están teniendo en sus países. Algunos de los miembros más experimentados y aquellos que tienen influencia en el gobierno, me han dicho que ni ellos mismos son conscientes de lo que se ha avanzado sus países en cuanto al amor y la cooperación con la Yama’at, y lo preparados que están en este momento para recibir su mensaje. Una persona, cuyo nombre y país no es necesario mencionar, afirmó: ‘No puedo entender lo que está sucediendo. Ha sido mucho más de lo que yo hubiera podido imaginarme lo que nuestra nación ha sido capaz de prestar en el servicio al Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía y tenido la oportunidad de expresar ese amor. Esto es algo que ni siquiera podía imaginar. Lo que he presenciado aquí es algo que solo se ha mostrado a líderes de países y desde una perspectiva mundana, pero aparte de ellos, no he visto que esto suceda con ninguna otra persona”. Y finalizó diciendo: “Esto no se debe a los esfuerzos de la Comunidad, más bien lo que ocurre es por haber una mano invisible detrás y además ocurre de una manera asombrosa. Así pues, todo esto ha acontecido de la mano del Mismo Dios Altísimo”.

Con respecto a Pakistán, en una ocasión, Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) señaló algunos de los problemas y males encontrados allí, y mencionó el uso inapropiado de videocasetes. Dijo:

“Afirmé en un sermón que algunas malas costumbres están tomando cuerpo, lo que llevará a la destrucción de la moral de la nación, la desaparición de la paz dentro del hogar, así como al quebrantamiento de la lealtad entre el esposo y su esposa, provocando un distanciamiento en su relación. Por eso, no permitáis que esta tendencia prospere y se propague. Entonces, recibí algunas cartas de Pakistán, que hicieron que mi corazón se postrara ante Dios Altísimo una y otra vez. Algunas personas que se habían inmiscuido en ciertos malos hábitos, relataron claramente que se habían involucrado en acciones incorrectas, pero es únicamente por la gracia de Dios Altísimo que son parte de la Comunidad del Mesías Prometido (as) y cuando les llegó mi llamada, libraron sus corazones de estos ídolos falsos. Por consiguiente, la cualidad dentro de la Yama’at para escuchar la llamada (hecha por el Jalifa) es la esencia de su veracidad y ningún mentiroso en el mundo puede generar este espíritu de veracidad”.

Luego hay relatos de mi época. Viajé a Nigeria en 2004 pero solo por dos días, ya que no había un plan inicial para visitar el país y sucedió por casualidad, ya que nuestro vuelo salía de allí. Al llegar allí, me di cuenta de que era importante para nosotros haber visitado este país y si no lo hubiéramos hecho no habría estado nada bien. Poco antes de mi visita, acababa de tener lugar el Yalsa Salana de la Yama’at de Nigeria y un gran número de miembros había asistido al mismo, y por lo tanto no se esperaba que a mi llegada las personas pudieran viajar desde largas distancias. Aún así viajaron para verme solo unas dos horas y aproximadamente 30,000 hombres y mujeres vinieron. En realidad, presenciar su sinceridad y lealtad fue realmente algo maravilloso. La manifestación de lealtad y amor fue algo verdaderamente indescriptible. Algunos de ellos nunca antes habían visto físicamente al Jalifa de la época y, a pesar de ello, era sorprendente ver la forma en que expresaban sus emociones. Durante la oración silenciosa (dua) a la hora de partir, algunos de ellos se sintieron abrumados con emociones tan fervientes que uno se quedaba asombrado. En definitiva, es Dios Altísimo el único que puede infundir tal amor y este amor solo puede expresarse por Dios Altísimo.

Los maulvis [clérigos] afirman que en tal o cual país africano han podido cerrar la misión de la Yama’at y que en tal otro país la gente prometió cerrarla. Siempre hacen todo tipo de afirmaciones de que han hecho tal o cual cosa. No obstante, uno debería preguntarles cómo es posible y de dónde sale la sinceridad y lealtad que esas personas expresan, y que ahora también lo vemos a través de la MTA, y además nosotros hemos sido testigos de ello yendo allí. ¿Ocurre esto como resultado del supuesto cierre de algunas misiones? En cualquier caso, pueden continuar haciendo todas las proclamas que deseen, porque para nosotros todas estas cosas sirven como medio para fortalecer y aumentar nuestra fe.

En 2008, visité Ghana y por la gracia de Dios Altísimo la Yama’at había comprado una gran área de tierra de aproximadamente 500 acres. El Yalsa se celebró allí y muchos hombres y mujeres ya habían llegado antes de mi venida. El terreno se usó originariamente como granja avícola y sus cobertizos se convirtieron en barracones con el fin de proporcionar alojamiento, al que también añadieron puertas y ventanas. A pesar de estos preparativos, había escasez de espacio, pero nadie se quejó. Muchos de los que asistían al Yalsa eran gente acomodada, incluidos hombres de negocios, maestros de escuela y otras profesiones, pero si no podían encontrar ninguna alternativa para su alojamiento, simplemente colocaban sus mantas en el suelo y dormían fuera. En general, el pueblo de Ghana suele ser muy paciente, pero exhibió aún más paciencia durante estos días [de Yalsa]. Alguien incluso preguntó a algunos de los que habían dormido afuera de los barracones si habían soportado mucha molestia, pero dijeron que habían venido para asistir al Yalsa, que se celebraba en presencia del Jalifa de la época y, por tanto, que dos días de dificultad pasajera no significaban nada; y que estaban felices de que Dios Altísimo les hubiera dado la oportunidad de participar en el Yalsa.

La gente también había viajado desde Burkina Faso para asistir al Yalsa [de Ghana] y desde varios otros países vecinos. Me enteré que aquellos que habían viajado desde Burkina Faso eran una delegación bastante grande y que algunos no habían recibido ningún alimento. Eran aproximadamente unos 3.000 y la delegación más grande que había viajado a Ghana, incluidos 300 juddam que habían viajado en bicicleta, cubriendo una distancia de 1.600 km. En cualquier caso, le indiqué a uno de los misioneros que se disculparan con ellos y que tenían que cuidar de ellos desde ese momento. Cuando recibieron el mensaje de disculpa, respondieron que habían logrado ya el propósito de su viaje y dijeron que la comida no era un problema, porque comen todos los días. Es posible que debido a sus circunstancias difíciles, ni siquiera tengan comida para comer a diario, pero en cambio, dijeron que no todos los días se podía participar del alimento espiritual que ahora estaban recibiendo. La comunidad de Burkina Faso no lleva establecida mucho tiempo. De hecho, durante mi visita (a Ghana), solo habían transcurrido unos 10 ó 15 años desde que se estableció y ahora debe llevar unos 30 años. A pesar de ello, continuaron destacando en su sinceridad, lealtad y amor. Su situación financiera se podía inferir por el hecho de que durante su estancia de alrededor de 4 a 7 días, permanecieron con la misma ropa con la que habían viajado y con la misma realizaron también su viaje de regreso. Habían estado ahorrando dinero poco a poco para poder viajar al Yalsa, que era el Yalsa del centenario del Jalifato, y ya que se celebraba ante la presencia del propio Jalifa de la época, por eso deseaban hacer todo lo posible para asegurarse su presencia en el mismo. Así pues, ¿quién aparte de Dios Altísimo puede infundir tanto amor en las personas?

El nivel de sinceridad de los juddam (jóvenes áhmadis) que se desplazaron en bicicleta es muy evidente, ya que viajaron continuamente durante siete días, parando en varias localidades. Entre ellos había miembros que tenían incluso de 50 a 60 años y dos niños de entre 13 a 14 años. Cuando se le preguntó al presidente de Juddamul-Ahmadía (la organización de los jóvenes áhmadis) de ese país sobre su viaje, se mencionó que debía haber sido bastante difícil, pero él respondió que los primeros musulmanes ofrecieron innumerables sacrificios por el islam y ellos deseaban que sus juddam (jóvenes ahmadis) estuvieran también preparados para ofrecer cualquier tipo de sacrifico. Por ello, querían hacer algo en el año del Centenario del Jalifato que les permitiera expresar su sinceridad y lealtad hacia el Jalifa, y por lo que pudieran mostrar al Jalifa de la época que estaban dispuestos a ofrecer cualquier tipo de sacrificio y aceptar cualquier desafío.

Cuando estaban a punto de comenzar su viaje, el representante de un canal de televisión les dijo que sus bicicletas estaban en unas condiciones muy lamentables y que eran bicicletas muy básicas, que no eran como las de aquí de Europa. Entonces el representante de la comunidad respondió que, a pesar de que sus bicicletas estaban en malas condiciones, su fe y resolución eran muy fuertes y estaban realizando dicho viaje como una forma de expresar su gratitud por haber recibido la recompensa del Jalifato. Cuando la televisión nacional publicó estas noticias, los titulares decían:

“Viajando por Al´lah, desde Waga a Accra, para conmemorar el centenario del Jalifato”. Waga es la capital de Burkina Faso y Accra la capital de Ghana. Decía además que aunque sus bicicletas se encontraban en muy mal estado, su fe era extremadamente firme. Este fue el titular que publicó el periódico.

Estos áhmadis no lo eran de nacimiento, ni eran descendientes de compañeros (del Mesías Prometido -as); y de hecho vivían a miles de kilómetros de distancia, en zonas donde ni siquiera hay carreteras ni caminos adecuados para llegar hasta allí. Algunos de ellos viven en zonas sin acceso al agua o la electricidad y, habiendo aceptado el Ahmadiat solo unos años antes, demostraron tales ejemplos de sinceridad y lealtad que uno se queda asombrado. En algunas zonas, sus condiciones de extrema pobreza les ha causado un gran sufrimiento, pero después de haber ingresado en la Comunidad del sirviente fiel del Santo Profeta (sa), han desarrollado una sinceridad tal, que cuando se trata de su fe, su determinación y resolución es tan fuerte como una roca; y en todo momento están preparados para ofrecer cualquier tipo de sacrificio y llenos de un profundo amor. Así pues, siempre debemos pedir a Dios Altísimo que continúe incrementando su fe y su lealtad, y que Al’lah también aumente nuestra propia fe y lealtad.

Un miembro de Burkina Faso, Issa Sahib, que hizo el bai’at (juramento de iniciación) en el 2005 (en ese momento habían pasado tres años desde que se había convertido en áhmadi), dijo:

“Después de tres años, solo hoy me he dado cuenta de lo afortunado que soy y de lo que he encontrado realmente. No es posible expresar mi felicidad con palabras, después de haber visto y conocido hoy al Jalifa de esta época”. Entre ellos había algunos cuyo amor por el Jalifa era evidente por las lágrimas que fluían de sus ojos. Por tanto, este es el nivel de sinceridad y lealtad que está siendo desarrollado en las nuevas comunidades que se han formado.

El año pasado, un individuo intentó causar problemas, extendiendo una idea equivocada. Algunos de los jóvenes de esta comunidad cayeron bajo su influencia y comenzaron a actuar de un modo ligeramente diferente. Aunque se consideraban áhmadis, sin embargo comenzaron a distanciarse del Nizam [la estructura administrativa de la Comunidad]. En cualquier caso, les envié un misionero local desde Mali, Nawaz Sahib. Al llegar allí, les explicó que, por un lado, afirmaban tener un vínculo con el Jalifato y, por otro, trataban de distanciarse del Nizam, y que eso no era correcto. Como consecuencia, casi todos ellos comenzaron a escribir cartas de disculpa y dijeron que se vieron influenciados debido a un malentendido, y a la falta de formación. Además afirmaron que tenían una relación de profunda lealtad con el Jalifa y que ni siquiera podían pensar por un instante en distanciarse del Jalifato. Por la gracia de Dios Altísimo, volvieron a formar parte del Nizam de la Yama’at. Se desviaron debido a la falta de preparación, pero cuando el asunto fue claramente explicado, se dieron cuenta de su error e inmediatamente expresaron su plena lealtad hacia el Jalifato. También declararon que, incluso cuando se habían distanciado, no se habían desvinculado de Jalifato, sino más bien de algunos personas con cargo oficial en la yama’at. Por tanto, este es su nivel de lealtad y sinceridad.

Del mismo modo, aquellos que habían venido de Gambia, Costa de Marfil y otros países, todos expresaron sentimientos y emociones similares. Cada uno de ellos expresaba su sinceridad, lealtad y devoción en su propio estilo único.

Anteriormente también he mencionado que durante el Yalsa de Ghana, desde nuestra residencia hasta el Yalsa Gah, había una distancia considerable. Al ser un camino sinuoso, la distancia era casi de un kilómetro. No obstante las mujeres y hombres se alineaban y tenían a sus hijos cogidos en alto para transmitir su salaam (saludo de paz). Era un escena profundamente emocionante. Casi 50.000 mujeres asistieron al Yalsa del Centenario del Jalifato y todos expresaron su sinceridad y lealtad hacia el Jalifato. Su amor profundo era evidente en sus ojos, su conducta y sus rostros. Ellos saben además cómo salvaguardar sus oraciones y participaban en las oraciones de Tahayyud, y en las oraciones en congregación.

Como he mencionado, cuando viajé a Nigeria fue solo por dos días, pero de hecho este incidente particular que voy a presentar ahora está relacionado cuando lo hice por segunda vez y viajé por carretera desde Benin, o quizá está relacionado con la primera visita en 2004. De cualquier forma, nos detuvimos en un lugar donde inicialmente no habíamos planeado parar, pero se nos dijo que se había construido una nueva mezquita que querían que viera. Los miembros de la comunidad se habían reunido allí y tenían el deseo, tanto los hombres y como los niños, de estrecharme la mano; y las mujeres también querían venir a verme. Debido a la falta de tiempo, no fue posible dar la mano a todos, pero aquellos que persistieron en sus esfuerzos consiguieron estrechar mi mano. Hubo un momento en que la multitud estaba empujando hacia adelante y uno de los miembros de nuestro séquito le dijo a una de las mujeres que retrocediera un poco. Sin embargo, esta mujer se enfadó tanto que parecía que estaba a punto de “cogerlo y tirarlo”, y dijo: “¿quién eres tú para interponerte entre mi Jalifa y yo? Esas eran las emociones. Después de un poco tiempo, le dije a todos que se calmaran y que se sentaran y de inmediato los áhmadis que estaban allí por centenares se sentaron en silencio. Éste era su vínculo con el Jalifato.

A menudo, la gente piensa que las personas que viven en los Estado Unidos son muy materialistas y tienen poca conexión con la fe. Pero Hazrat Jalifatul Masih III (ra) narró el incidente de cómo una vez recibió una carta con una amenaza y, cuando esta noticia llegó al público, dos miembros áhmadis que eran guardias de seguridad profesionales, viajaron por su cuenta y vigilaron su residencia durante toda la noche. Lo cierto es que los miembros (de la Yama’at) de los Estados Unidos son muy sinceros. Siempre que he visitado dicho país me han mostrado su sinceridad y lealtad. Además delegaciones de Estados Unidos han venido aquí para visitarnos y mostrar su sinceridad y lealtad por el Jalifato. Así pues, su conducta en sí misma refuta la noción de que solo están inmersos en objetivos mundanales. Los jóvenes que estaban de guardia, pasaron todo su tiempo conmigo durante mi gira. Algunos de ellos incluso arriesgaron sus negocios y empleos. Hubo algunos miembros que mencionaron que habían empezado un nuevo trabajo recientemente, pero no pudieron conseguir permiso para asistir al Yalsa y verme, y en consecuencia dejaron sus trabajos y vinieron.

Del mismo modo, los juddam de Canadá han mostrado el mismo espíritu. Ya sean jóvenes, niños o mujeres pertenecientes a los EE.UU., Canadá o, en este sentido, a cualquier otro país de Europa, en todas partes uno puede encontrar tales ejemplos de sinceridad y lealtad; y dicha sinceridad y lealtad no se pueden inculcar en una persona mediante el esfuerzo humano.

Hace unos años, pronuncié un sermón en Alemania en el que hablé de mostrar obediencia y sinceridad hacia el Jalifato. De hecho, no me dirigía solo al pueblo de Alemania, sino a todos los áhmadis y debe ser considerado de esta manera. Debido a la situación allí, di algunos ejemplos de Alemania. En cualquier caso, los áhmadis de todo el mundo respondieron a esto y escribieron cartas expresando su completa obediencia y lealtad al Jalifato. De forma similar, los miembros de Alemania también expresaron sentimientos parecidos. De hecho, algunos de ellos mencionaron particularmente que como personas que ostentan cargos, a veces ofrecían sus propias interpretaciones e inferencias acerca de las directivas que recibían y que en el futuro, insha Al’lah (si Dios quiere), no actuarían de esa manera. ¡Que Dios Altísimo les permita a ellos y al resto del mundo actuar de acuerdo a esto!

El Sr. Qasim, de Jordania, escribe:

“La más grande y bella prueba de la veracidad del Mesías Prometido (as) es que el mismo Dios Altísimo ha inculcado el amor y la obediencia hacia el Jalifato en mi corazón. Hace unos años, cuando decidí hacer el Bai’at (juramento de iniciación), un pensamiento vino a mi mente y es que si la Yama’at seguía todavía establecida en el camino recto y cumplía con los deseos del Mesías Prometido (as). Hasta este momento, no tenía ni idea sobre el Jalifato. Sobre esto, Dios Altísimo me mostró en un sueño que Jalifatul Masih estaba difundiendo paz y tranquilidad, y estaba emitiendo veredictos sobre los que discuten y se pelean. Después de esto, puse mi mano sobre la suya (ésto es lo que escribió en la carta) y besé su anillo; tras ello, instantáneamente sentí su amor y consuelo. Como consecuencia, un extraordinario sentimiento de amor se inculcó en mi corazón que aumenta día a día. Deseo renovar mi promesa de lealtad y distanciarme de toda persona que se aleje de su obediencia”.

En Bulgaria, nuestros oponentes no han desperdiciado ninguna oportunidad en su oposición contra nosotros. Después de mucho tiempo, la Comunidad ha sido registrada (oficialmente), puesto que el registro había sido cancelado anteriormente. El mufti de Bulgaria (erudito islámico, experto en el campo de la jurisprudencia) incluso trató de persuadir a algunos áhmadis para que abandonaran la Yama’at, ofreciéndoles dinero y otros alicientes. Por la gracia de Dios, los áhmadis que hay allí no sólo son firmes en su fe, sino que expresan su sinceridad aún más que antes, y han demostrado su relación de lealtad con el Jalifato del Ahmadiat.

Una mujer fue visitada por tres hombres y le pidieron que abandonara el Ahmadiat y se uniera a ellos; y a cambio le ofrecieron incluso prestarle asistencia. Dirigiéndose a los mismos, esta Muyahida (aquella que se esfuerza en el camino de Dios) respondió firmemente diciendo: “el Ahmadiat es la verdad y recientemente he saludado a mi Jalifa. Además, Dios Altísimo me ha mostrado en tres sueños que esta comunidad es verdadera. Por lo tanto, no hay manera de que deje el Ahmadiat”.

El actual misionero en jefe de Benin escribe:

“En un Yalsa reciente para los nuevos conversos, el Sr. Razzaq, que asistió al evento, dijo: ‘en el mundo, si alguien se enfrenta a un problema, irá a su jefe; si no puede resolver el problema, acudirá al gobernador de la provincia, y después irá al alcalde y posteriormente al ministro. Finalmente irá al Presidente y aún entonces, no hay certeza de que este le vaya a escuchar o ayudar’. Por su parte, el sistema de la Yama’at Musulmana Ahmadía es extraordinario, pues tenemos a un Jalifa que entiende los problemas de cada persona, independientemente de su idioma, raza u origen”. Además, declara: “es debido a las bendiciones del Jalifato Ahmadía que estamos apegados al Sagrado Corán y el islam que trajo el Santo Profeta (sa) ahora ha llegado hasta nosotros”.

La Sra. Laila, de Francia, dice:

“Hice el Bai’at en 2017 y cada mañana leo la carta que usted me escribió (refiriéndose a Hazur), cosa que ha transformado completamente mi vida. Rezo en cada una de mis oraciones para que (Al’lah) le conceda protección, ayuda y apoyo. (Esta oración sólo puede ser ofrecida como resultado de la gracia de Dios y otorgada solo por Él). Después de hacer el Bai’at, me he convertido en una persona totalmente nueva”.

El misionero que sirve en la región de Saan, en Mali, escribe:

“Un miembro de nuestra Comunidad, Abdur Rahman Kolibali Sahib, falleció recientemente. Poco antes de su fallecimiento, reunió a todos sus hijos y les dijo que ‘si fuera más joven y tuviera fuerzas para caminar, iría a la misión y prestaría cualquier servicio que la Comunidad me pidiera’. También comentó a sus hijos que tenía pendientes dos meses de chanda (contribuciones) y como no estaba seguro de lo que le depararía el futuro, les dijo que (cogiendo el dinero del padre) pagaran sus atrasos para que no se fuese de este mundo endeudado. Y el tercer consejo que les dio a sus hijos fue que se mantuvieran unidos al Jalifato, que nunca mostraran deslealtad hacia el mismo y que siempre pagaran sus chandas“.

Por su parte, el Amir de Gambia cuenta:

“Una mujer llamada Rehmat Yalu Sahiba realizó el bai’at y después de que fuese informada sobre ofrecer sacrificios en el camino de Dios, inmediatamente donó 100 Dalasi. Es dueña de una pequeña tienda, pero dio una cantidad de chanda mucho mayor de lo que sus medios le permitían y dijo que sólo deseaba el amor de Dios y su Jalifa. Añadió además que ofrecía ese chanda como sacrificio en el camino de Dios Altísimo debido a ese amor.

El Sr. Izat Amaan de Tayikistán escribe:

“Cuando mi madre tenía 72 años, cayó gravemente enferma. Su salud se había deteriorado con los años debido a sus problemas de corazón y de ansiedad. Tras el veredicto de los médicos, mis familiares tenían pocas esperanzas”. Y añade: “en esa época llegué a conocer al Jalifa y debido a esa relación, quedé convencido de que si pedía en mis oraciones, sin duda que mis plegarias serían aceptadas”.

Y continúa diciendo:

“En todo caso, cuando le escribí pidiéndole oraciones, recibí una respuesta en la que también se prescribían medicinas de homeopatía. Mi madre se recuperó y actualmente tiene 79 años (en la fecha que relató dicho incidente); incluso tiene la intención de realizar el Hall (la Peregrinación). Todo esto se debe a que tiene una relación firme con el Jalifato; y como resultado de las oraciones del Jalifa, Dios Altísimo le ha concedido una larga vida”.

Dios Altísimo se asegura de que tales incidentes tengan lugar para fortalecer la fe y la convicción de que el Mesías Prometido (as) es verdadero y fue enviado por Dios el Altísimo.

El Sr. Tahir Nadim ha escrito un relato que muestra el amor de un niño áhmadi por el Jalifato. Dice:

“Durante una visita a Turquía, tuve la oportunidad de visitar la casa de una familia áhmadi. Acababa de sentarme cuando llegó un niño de tres o cuatro años y, después de saludarme, me susurró al oído que deseaba enviar una carta a Hazur y si me la llevaría conmigo para entregársela de su parte, y acepté llevarme la carta. Tras esto, el niño garabateó dos líneas en un pedazo de papel. Cuando le pregunté qué había escrito en la carta dijo: he escrito ‘Hazur, te quiero’. El Sr. Tahir dice que luego envió la carta y también recibió la respuesta. Según el padre del niño, cuando recibió la respuesta a su carta, tanto el niño como el resto de la familia, se sintieron abrumados por la alegría y no pudieron contener su emoción.

Del mismo modo, el misionero jefe de Macedonia escribe acerca de otro incidente sobre una niña:

“Durante una visita a Bosnia, debido a nuestros esfuerzos de predicación, conocí a un señor paquistaní y me reuní con él varias veces. Me dijo que hacía algún tiempo que había conocido a una familia en el aeropuerto de Dubai, que tenía una hija de tres o cuatro años que aconsejaba a todos que rezaran y que dijeran la verdad. Cuando supe que la familia pertenecía a la Comunidad Musulmana Ahmadía, le pregunté a la niña cuál era su mayor deseo, a lo que ella respondió: ‘Deseo conocer a mi amado Jalifa, que reside en Londres’. Entonces dijo que le causó una gran impresión ver cómo una niña de tan corta edad sólo deseaba reunirse con su Jalifa.

Asimismo, recientemente, cuando prohibí un video juego en particular, debido a los hábitos nocivos que pueden desarrollarse como resultado de jugar al mismo, inicialmente los padres estaban preocupados por cómo iban a impedir a sus hijos que lo hicieran, pero muchos padres me han escrito diciendo que después de escuchar mi sermón, los propios niños decían que como el Jalifa ha prohibido ese juego, no lo jugarán más. Incluso ahora recibo muchas cartas en las que me preguntan si se les permite jugar por un corto periodo de tiempo. Esto demuestra que se han dado cuenta de que, debido a su relación con el Jalifa, no deben engañarlo ni hacer esas cosas que el Jalifa ha prohibido por su propio bien.

El misionero de Honduras escribe:

“Un áhmadi local, Percy Maurio, estaba pasando por serias dificultades. Viendo su situación y sus problemas, le aconsejé que escribiera al Jalifa pidiendo sus oraciones. Así lo hizo y dijo que después de escribir la carta, la mayoría de sus problemas se resolvieron. Afirmó que se le concedió un poder oculto, y esto incrementó su creencia y convicción en el Jalifato”.

El Sr. Affari, de Marruecos, relata:

“Mi corazón y toda mi vida están iluminados por las bendiciones y la misericordia de Dios. Estoy muy agradecido a Dios Altísimo, que me ha concedido la guía. Cuando le veo (se refiere a Hazur), me siento embriagado con un sentimiento extraordinario. Nunca me he sentado ni hablado con usted. Pero sin duda esto es amor verdadero, que ha sido otorgado por el poder de Dios. ¡Que Al’lah siempre le conceda Su ayuda y socorro!”.

La señorita Iman de Yemen escribe:

“Amo a Hazur (Su Santidad) más que a mí misma, mis hijos y mi familia. Él es la paz y el consuelo de mi corazón. Tengo la esperanza de que Dios Altísimo hará posible que todos los asuntos vuelvan pronto a la normalidad. El advenimiento del Mesías Prometido (as) y tras él, la llegada del Jalifato, ha sido para traer la paz y la reconciliación después de la discordia; y para que la carga de nuestros corazones entristecidos pueda ser eliminada. Mi condición es similar a lo que dijo el Santo Profeta (sa) cuando dijo: ‘¡Oh Al’lah! No me importa nada excepto que no te disgustes conmigo’. Rezo a Dios Altísimo para que me incluya entre los afortunados a los que usted ama y que esté contento con mi familia”.

El Sr. Taufiq de Túnez escribe:

“Le queremos muchísimo. Hemos abordado su barco a través del cual recibimos nuestra guía y formación moral. Hemos probado de la fuente del Mesías Prometido (as) y hemos saciado nuestra sed en ella. Estamos decididos a cumplir con nuestro juramento. Nunca podremos reformarnos a menos que permanezcamos unidos a usted. No deseamos nada de este mundo; todo lo que deseamos es ser contados entre las personas benditas que forman parte de esta Comunidad celestial. Solicito sus oraciones para mantenerme firme en mi juramento y que se me conceda la oportunidad de actuar de acuerdo con él, y para que los musulmanes se unan”.

De este modo, he presentado algunos ejemplos de los que se desprende claramente que solo Dios Altísimo puede inculcar la lealtad y la sinceridad en los corazones de la gente, y ningún poder mundano puede arrebatárselo. El Mesías Prometido (as) declaró que veríamos el cumplimiento de las promesas de Al’lah. Deberíamos orar para que el máximo número de personas de entre nosotros tenga la oportunidad de ver el cumplimiento de estas promesas.

Ahora me gustaría hacer un anuncio sobre los canales de la MTA (la Televisión Musulmana Ahmadía). Esta fue también una promesa que Dios hizo al Mesías Prometido (as) sobre la difusión de su mensaje en todo el mundo. Así pues, desde el 27 de mayo, en el Yaum-e-Jilafat (el día del Jalifato), los canales de la MTA han sido reorganizados y voy a relatar el resultado de esto. Al principio, hubo algunas dificultades en ciertas áreas, particularmente en los EE.UU., pero a día de hoy deberían haberse resuelto ya. Me gustaría mencionar que la MTA se ha dividido ahora en ocho canales diferentes, que se han distribuido según la ubicación.

La MTA 1 será principalmente para los residentes del Reino Unido y algunos otros países europeos. Los principales idiomas de este canal serán el inglés y el urdu, es decir, los programas que se emitirán en este canal serán en el idioma urdu e inglés; y los programas que se emitan en otros idiomas se mostrarán con traducciones en urdu e inglés. Los programas en directo míos y otros programas grabados (en vivo) en MTA 1-World también se transmitirán en el resto de los canales de la MTA.

La MTA 2 Europa: este canal será para los espectadores que residen en Europa y Oriente Medio. En este canal se emitirán programas en inglés, turco, francés, español, alemán, holandés, ruso y persa. De momento, los diferentes idiomas se transmiten en franjas horarias de 2 horas y más tarde se añadirán programas correspondientes a estos idiomas.

La MTA 3 Al-Arabiyya: este canal continuará transmitiendo en su formato actual. El árabe es el idioma principal de este canal.

La MTA 4 África: este canal será para los televidentes de África Occidental y Oriental. Los principales idiomas de este canal son el inglés, el francés y el swahili. En este canal se transmitirán programas en estos idiomas.

La MTA 5 África: este canal será solo para los televidentes de África Occidental. Los principales idiomas de este canal serán el inglés, el creole, el hausa, el twi y el yoruba. Habrá programas en estos idiomas.

La MTA 6 Asia: este canal estará en AsiaSat y será para los televidentes de Asia, el Lejano Oriente, Indonesia, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Rusia, etc. Los principales idiomas de este canal serán el urdu, el inglés y el indonesio, pero los programas de este canal se transmitirán en inglés, bangla, sindhi, pashto, saraiki, persa y ruso.

Anteriormente los canales funcionaban de manera similar, sin embargo, se han regionalizado aún más, por lo que los programas relevantes se transmitirán a los países de acuerdo a sus zonas horarias.

La MTA 7 Asia: este es un canal HD al que se puede acceder a través de pequeños satélites y será para los televidentes de la India, Pakistán, Bangladesh, Sri Lanka y Nepal, entre otros. Los idiomas de este canal serán el urdu, el bangla y el hindi. Además, habrá programas en tamil y malayo.

La MTA 8 América: esta será para los televidentes de América, incluida América del Norte y Canadá, y así sucesivamente. Todos estos programas ya estaban funcionando esencialmente en este formato y continuarán de la misma manera. Ahora solo se han llevado a cabo unos pocos ajustes y variaciones en los horarios de estos canales. De todas formas, la MTA 8 América, como se ha llamado, será para los televidentes de toda América: América del Norte y Canadá y así sucesivamente. Los idiomas y programas de este canal serán en inglés y urdu, y también habrá programas en francés y español.

Los siguientes programas en directo también se emitirán en todos estos canales:

Rahe Huda, Al-Hiwarul Mubashar y el Programa de Bangla aparecerán en todos los canales de la MTA con traducciones en varios idiomas. Luego está la MTA Journal Islam, que es un programa en alemán, el cual aparecerá en la MTA 2 Europa. Horizen de Islam, un programa en francés, se emitirá con traducciones en MTA 1, MTA 2 Europa, MTA 4 África y MTA 5 África. Intajab-e-Sujn y otros programas se retrasmitirán en MTA 1, MTA 2 Europa, MTA 6 Asia y MTA 7 Asia.

En definitiva, estas modificaciones se han hecho en función de dichos canales. A veces se tendrán que hacer ligeros ajustes en sus configuraciones (para verlos), pero generalmente no habrá ningún cambio ya que los canales funcionarán como lo hacían hasta ahora, sólo que han sido ajustados de acuerdo a esta nueva disposición.

¡Que Dios Altísimo infunda bendiciones en esta nueva organización y que la MTA sea capaz de transmitir el verdadero mensaje del islam al mundo, en un grado aún mayor que antes. Amén!

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