Fin de Ramadán: La importancia de la adoración, oraciones y buenas obras
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Fin de Ramadán: La importancia de la adoración, oraciones y buenas obras

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Pronunciado en la mezquita Mubarak, Islamabad, Tilford, Surrey, Reino Unido.

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y el Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

En primer lugar, quisiera dar las gracias a todos los áhmadis que han expresado sus sentimientos de manera excepcional y han ofrecido intensas súplicas por las heridas que sufrí recientemente al caerme al suelo. ¡Que Dios Altísimo os conceda una gran recompensa y aumente vuestra sinceridad y lealtad!

En esta época, sólo en la Comunidad Musulmana Ahmadía se puede encontrar un ejemplo así de amor mutuo, particularmente por el Jalifa de la época; y tales ejemplos de sinceridad y lealtad que se hacen puramente por Dios Altísimo y de acuerdo a Sus instrucciones. Este amor mutuo también es creado por Dios Altísimo y en este caso no se puede determinar quién siente más dolor por el otro. A veces, parece que el amor de los miembros de la Comunidad por el Jalifa está en su apogeo y uno siente, al ver los ejemplos de algunas personas, que el apego y el afecto del Jalifa-e-Waqt (Jalifa de la época) hacia los miembros de la Comunidad puede no estar al mismo nivel. Sin embargo, este amor y esta relación son mutuos y, como he dicho, esta relación es tal que no se encuentra nada parecido en ninguna otra relación mundana.

Me gustan especialmente las palabras de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) que dicen:

“El Jalifa-e-Waqt y la Comunidad son dos títulos del mismo ser”.

Es debido a la aceptación de vuestras oraciones que, por la gracia de Dios Altísimo, las heridas se han curado excepcionalmente rápido. El doctor me dijo que las heridas faciales suelen curarse rápidamente, pero no esperaba que se curaran tan rápido. Yo le dije que el tratamiento tiene su propia importancia, pero que el verdadero factor de la rápida curación habían sido las súplicas realizadas por los áhmadis. Personalmente pensé que como había bastantes heridas, podrían tardar hasta dos semanas en curarse y que también podrían dejar algunas cicatrices. No obstante, por la gracia de Dios Altísimo, todo se curó en 7 u 8 días.

Permitidme además mencionar mi experiencia de aplicar el ‘ungüento de Jesús’ (Marham-e-Isa) después de haber sufrido esta herida. Hace algún tiempo, Mir Mahmud Ahmad Nasir Sahib lo preparó según la receta asiria y me lo envió, y es lo que me he aplicado. También hay una crema homeopática, a base de caléndula, que he usado . En cualquier caso, la verdadera fuente de bendiciones es Dios Altísimo. Sólo Él es el Sanador, pero he mencionado estos remedios para que otros también se beneficien de ellos, ya que a veces la gente lo requiere. Ahora debéis rezar para que Dios Altísimo pueda eliminar rápidamente los restantes efectos adversos de la lesión.

La gracia de Dios es el verdadero poder que se puede alcanzar a través de las oraciones. Recuerdo que hace algún tiempo sufría de un dolor extremo en mi hombro y brazo, tanto que era difícil levantar el brazo y necesitaba la ayuda de la otra mano para hacerlo. Cuando se lo mostré a un médico especialista, me dijo que este dolor podía persistir hasta tres o cuatro meses. Cuando volvió a examinarlo después de unos días, vio que, por la gracia de Dios Altísimo, el 90% del dolor se había aliviado, lo que le sorprendió muchísimo. Le dije que así es como Dios Altísimo bendice a alguien cuando cientos de miles de personas rezan por él. Era un doctor inglés y dijo: “Soy cristiano y vengo de una familia religiosa. Yo también creo en las oraciones”. Y añadió: “Es ciertamente el resultado de las oraciones”. Por lo tanto, esto se debe puramente a la gracia Al’lah, que debemos buscar continuamente de Él y debemos someternos a Él.

En las circunstancias actuales por las que estamos pasando, debemos someternos especialmente ante Dios Altísimo.  Estoy recibiendo informes del Reino Unido y de otros países de que, en estas circunstancias, la atención hacia el recuerdo de Dios Altísimo de los miembros de la Comunidad ha aumentado considerablemente. Como resultado del confinamiento, los miembros de cada hogar están haciendo esfuerzos particulares para ofrecer las oraciones en la congregación y también han estado dando clases y charlas religiosas (Dars), y explicaciones de diferentes libros como los Hadices (dichos del Santo Profeta -sa-) y del Sagrado Corán, que como resultado está aumentando el conocimiento de los mayores y además están familiarizando a los niños con el conocimiento religioso; y está aumentando su fe en Dios Altísimo. Por la gracia de Dios Altísimo, el mes de Ramadán también ha tenido lugar durante este período y la atención de la gente hacia la adoración ha aumentado en comparación con el pasado.

El Ramadán está llegando a su fin y el gobierno también planea aligerar las restricciones del confinamiento hasta cierto punto. Algunos gobiernos ya lo han hecho y esta flexibilización ya se ha aplicado en algunos lugares. No obstante, hay una cosa que me gustaría mencionar y es que todos los áhmadis deben tratar de cumplir con las normativas que el gobierno ha introducido junto a la flexibilización de las restricciones.

El aspecto más significativo e importante, que todo áhmadi debe tener en cuenta, es que el permiso para reanudar los negocios, la flexibilización de la restricción de salir al exterior y el fin del mes de Ramadán, no deben hacer que ningún áhmadi detenga o disminuya su adoración a Dios Altísimo y los piadosos cambios que han generado en su interior. Más bien, debéis realizar actos virtuosos y ofrecer oraciones en congregación en casa durante el tiempo que permanezcan las restricciones de asistir a las mezquitas; y luego llenar las mezquitas, una vez que se conceda el permiso, debería convertirse en una obligación aún mayor para vosotros. Las mujeres deben hacer un esfuerzo especial para ofrecer oraciones en el hogar, para que los niños puedan ver en ellas un modelo a seguir y para que también aumenten su fe y convicción en Dios Altísimo. Las clases y lecciones religiosas breves deben continuar para que aumente tanto vuestro conocimiento religioso, como la comprensión y el entendimiento de Dios Altísimo. Del mismo modo, también debéis estar atentos a los programas de MTA, cosa de la que ya he hablado con anterioridad.

Por lo tanto, ninguno de nosotros debe descuidar estas virtudes, ni después del confinamiento, ni después del Ramadán. Más bien, debemos mantenerlas y apegarnos a ellas continuamente. Un áhmadi, que ha prometido lealtad al Mesías Prometido (as) y promete llevar a cabo una transformación pura dentro de sí mismo, nunca debe olvidarse de su promesa de iniciación. No corresponde a un creyente estar entre esas personas, en relación a las cuales Dios Altísimo dice que cuando se enfrentan a dificultades y penurias, se someten ante Dios Altísimo y buscan Su protección, imploran Su ayuda y Le llaman con ahínco; pero cuando se eliminan las dificultades, se olvidan de Dios Altísimo.

Hoy en día, hay gente preguntándose si este coronavirus es un desastre natural o un castigo Divino. En realidad, durante estas calamidades y pandemias es deber de un creyente someterse a Dios Altísimo incluso más que antes; y no debe quedarse en la mera búsqueda de tratar de entender lo que significa. En esta época, es decir, la del Mesías Prometido (as), hay innumerables promesas que Dios Altísimo le reveló que se han cumplido, se cumplen y se seguirán cumpliendo en el futuro. Si hay algunos aspectos en forma de advertencias, entonces el primer y más importante deber del creyente es temblar e infundir miedo en su propio corazón, fortalecer su fe y convicción, y rezar por su buen final. Lo que realmente importa es tener un buen y próspero final. He dicho esto ya muchas veces; que las calamidades naturales, como las tormentas y pandemias que ocurren en esta época, tienen una relación particular con la época del Mesías Prometido (as).

Por consiguiente, debemos rezar extensamente por nuestra fe, para desarrollar convicción en nuestra propia fe y para alcanzar un final próspero; y además, orar para que el mundo entero se salve. Incluso cuando Dios Altísimo hubo informado claramente al Mesías Prometido (as) que la plaga se había manifestado como un signo para él, rezaba por el mundo con gran angustia. Incluso a puerta cerrada, aquellos que escucharon el tono de sus oraciones, relatan que se podían oír sonidos de un llanto tan profuso, como el sonido del agua hirviendo en una olla sobre el fuego, para que Dios Altísimo pudiera salvar a la humanidad. Así pues, a pesar de que Dios le dijo que era una señal, su misericordia y bondad prevalecieron, y rezó con gran dolor para que los librara de la destrucción de esa plaga y pandemia. Por tanto, también debemos seguir su ejemplo.

Algunas personas están tratando de vincular un libro escrito por Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) titulado “Natural Disasters or Divine Wrath? (es decir,”¿Desastres naturales o castigos Divinos?”) con esta pandemia actual y presentan sus propias interpretaciones al respecto. Sin embargo, ha de quedar claro, como he dicho antes, que después del advenimiento del Mesías Prometido (as), el número de desastres y calamidades ha aumentado. Sobre esto, el propio Mesías Prometido (as) ha afirmado claramente que estos vendrán y habrá destrucción – no hay duda de esto – . Pero, como he dicho en sermones anteriores, el Mesías Prometido (as) ha afirmado además que algunos creyentes, debido a la ley natural,  se verían afectados, pero se les otorgrá la condición de mártir y tendrán un final próspero. Y según el Santo Profeta (sa), tal fin los llevará al Paraíso, ya que declaró que cuando los que están en un funeral alaban al difunto y sus servicios, alaban y dan testimonio del cumplimiento de los derechos hacia Dios y los derechos hacia la humanidad que hicieron en su vida, entonces la entrada al Paraíso es algo obligado para tal persona. Hemos visto que hay muchos áhmadis que son muy piadosos, respecto a los cuales todos han expresado sentimientos similares. Pero lo que realmente queda por ver en estas pandemias es su impacto en la gente del mundo, quienes en este caso se han quedado perplejos ante la situación y, de hecho, esto es lo que sucede en tales casos. Hoy en día somos testigos de cuál es su estado en todo el mundo, y no sólo de la gente, sino también de los grandes gobiernos, que piensan de sí mismos que son grandes montañas. La forma de vida y la estructura de algunos grandes gobiernos firmemente establecidos han sido completamente puestas patas arriba. Sin embargo, el esfuerzo para tratar de desviar la atención de las masas es aún más peligroso. Esto podría llevarlos a la guerra y a una mayor destrucción de sus formas de vida. Así que, hasta que estas personas no produzcan tal cambio en su interior que elimine este estado de desorden y discordia, continuarán siendo engullidos por una destrucción después de otra.

El Mesías Prometido (as) también ha mencionado que todo musulmán, por el hecho de ser tal, tendrá que responder de sus faltas en los temas religiosos en el Día del Juicio. Dios Altísimo se encargará de esto en el Más Allá. No obstante, la maldad y el desorden, la usurpación de derechos, burlarse de los siervos de Dios, etc., todo esto conlleva destrucciones angustiosas. Nuestro deber es rezar, ayudar al mundo a entender y llevar a cabo una transformación pura dentro de nosotros mismos. El ensayo de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) que he mencionado es bastante extenso, pero en lo que todo áhmadi debería centrarse, después de haber leído este ensayo, no es solo en reflexionar sobre lo que ocurrió con las naciones del pasado y lo que está ocurriendo ahora, y la naturaleza exacta y el significado de la destrucción. Sin duda que estas cosas deberían infundirnos miedo y llevarnos a evaluar nuestras propias condiciones. Entonces, las palabras a las que en realidad uno debería prestar especial atención y que él (es decir, Hazrat Jalifatul Masih IV -rh-) también ha escrito, es que en esto hay tanto una advertencia como una buena noticia para la Comunidad. La advertencia es que el simple hecho de llevar solo el título de “áhmadi” no bastará para salvar a una persona, sino que la condición de nuestra rectitud (taqwa) también está ligada a esto. El aspecto de buena noticia es que esto proporcionará una oportunidad para que los áhmadis rectifiquen muy rápidamente esas debilidades que se hayan acumulado en su vida práctica. Junto a esto, aquellos que simplemente han adoptado la etiqueta de haber hecho el bai’at (la promesa de lealtad), sólo se salvarán cuando retornen a las verdaderas enseñanzas del Mesías Prometido (as). Así pues, esto sólo demostrará ser una buena nueva si vuelven hacia Dios; de lo contrario no habrá ninguna buena nueva.

Como he dicho antes, la atención especial (a la religión) que se ha producido en estos días debe continuar. Dirigid también vuestra atención y la de vuestros hijos hacia el cumplimiento de los derechos de Dios y los derechos de la humanidad, porque después de la destrucción del mundo, cuando éste se vuelva hacia Dios y se comience a cumplir con los derechos de la humanidad, observarán el ejemplo de esta Comunidad. De hecho, en ese momento serán los áhmadis quienes guíen al mundo. Pero antes de esto, debemos rezar de todo corazón para que no llegue un punto en el que el mundo esté tan perdido, que los caminos que conducen a la luz y la paz lleguen a cerrarse. Intentemos que la gente preste atención antes de que eso ocurra. Por tanto, junto con nuestras oraciones, deberemos también mostrar nuestro ejemplo; y deberemos decirle al mundo que sólo cumpliendo con los derechos de los unos a los otros, se puede alcanzar la misericordia de Dios; y sin alcanzar la misericordia de Dios Altísimo, que es el Único Dios, nuestros intentos de establecer la paz en el mundo no tendrán éxito, ni tendremos un final próspero después de la muerte. Por la gracia de Dios Altísimo, allá donde los miembros de la Comunidad están centrados en la adoración, también están sirviendo a la humanidad; jóvenes, ancianos sanos y mujeres por igual. En este sentido, están llegando muy buenos informes de todas partes. Además, este servicio a la humanidad se está convirtiendo en el medio para guiar a algunas de esas personas mundanas que se han desviado del camino recto.

Hace unos días llegó un informe de Canadá diciendo que, a las dos de la mañana, después de haber sido ignorada por todas partes, una mujer llamó a la línea telefónica de ayuda local de los juddam (la juventud áhmadi), diciendo que necesitaba ayuda desesperadamente, ya que su hijo estaba enfermo y no había medios para conseguir medicinas para él, y que todos los lugares le habían denegado ayuda. Dijo que todo el mundo le decía que no podía conseguir la medicina hasta la mañana siguiente y que su hijo estaba en muy mal estado. Ella relata:

“Yo me dije que la gente afirma que hay un Dios y aunque yo no creo en Dios, veamos hoy si realmente existe”. Y continúa diciendo “que fue en un estado de gran angustia e impotencia que recé, ‘Oh Dios, si existes, mi hijo está en un estado terrible, consigue su medicina’. En ese momento pensé en la línea de ayuda de los juddam. Cuando llamé, un hombre respondió, y cuando le informé de mi necesidad, dijo que lo intentaría. Poco después, volvió a llamar diciendo que eran las dos de la mañana y que sería difícil conseguir la medicina. Entonces preguntó por el estado de mi hijo. Le conté la situación y le expresé mi preocupación, a lo que él dijo, ‘está bien, veré si puedo hacer algo, iré a cierto lugar donde hay una farmacia que suele estar abierta. Si está abierta, compraré la medicina’. Así que se levantó por la noche y emprendió el camino. Cuando le llamé, estaba durmiendo y lo desperté, pero aún así viajó 50 kilómetros y me trajo la medicina”.  

Al final dijo que este incidente le demostró que Dios existe realmente y obtuvo dicha certeza gracias a ese jóven áhmadi hacia el que dijo estar muy agradecida. Así, si servimos a la humanidad en estos días, podemos convertirnos en un medio para acercar a la gente a Dios, por lo que todos y cada uno de nosotros debemos esforzarnos y no solo esperar a ver si viene una calamidad o no. Y también debemos continuar la lección de simpatizar con el dolor de los demás que hemos recibido durante el Ramadán, porque uno de los propósitos del Ramadán es tomar conciencia del hecho de que uno debe simpatizar con las penas de los demás.

Por tanto, la atmósfera general que se ha creado en el mundo como resultado de esta pandemia y ahora con la atmósfera del Ramadán, debe servir como recordatorio para siempre de nuestras responsabilidades. El mes de Ramadán terminará mañana o pasado mañana, pero siempre debemos mantener sus buenos efectos dentro de nosotros y continuar con los cambios positivos que hemos realizado. Y cuando las restricciones del confinamiento se reduzcan, no debemos olvidar nuestras responsabilidades para con nosotros mismos y la humanidad. Hay que recordar que cuando se tienen en consideración los derechos de Dios y los derechos de la humanidad, se debe llamar la atención de los demás hacia esto mismo y, a través de nuestros ejemplos puros, esforzarnos por hacer que el mundo cumpla con los derechos correspondientes a Dios y los derechos con la humanidad. Hemos aceptado al Mesías Prometido (as) en esta época, y él nunca dejó escapar una oportunidad en la que no intentara llamar nuestra atención hacia el verdadero estándar y el estatus que debemos adquirir a la luz de las enseñanzas de Dios Altísimo y Su Mensajero (sa). Por consiguiente, debemos recordar constantemente sus consejos para que alcancemos la verdadera fe y certeza. En consecuencia, en lugar de centrarnos en las debilidades de los demás, debemos analizarnos a nosotros mismos.

A este respecto, en este momento presentaré algunos extractos de los escritos del Mesías Prometido (as) sobre los que debemos reflexionar. ¿Cuál era el estándar y el nivel en el que el Mesías Prometido (as) deseaba vernos? En relación a nuestros estándares, el Mesías Prometido (as) dijo en una ocasión:

“Todos deben tratar de levantarse para el tahayyud (oración voluntaria antes del amanecer) e incluir el qanut (palabras de oración mientras se está de pie por un tiempo prolongado) en nuestras cinco oraciones diarias. Debemos arrepentirnos de todo lo que desagrada a Dios y arrepentirse significa dejar todos los actos malvados y las cosas que se convierten en causa del desagrado de Dios, y establecer un verdadero cambio, avanzando mientras adoptamos la rectitud. La misericordia de Dios también está incluida en esto”.

El Mesías prometido (como) afirma además:

“Haced que vuestra disposición natural sea muy cordial, no permitáis que haya ira, dejad que la civilidad y la humildad tomen su lugar. Junto con vuestra reforma moral, dad también caridad según vuestros medios:

“Y dan de comer, por amor a Él, al pobre, al huérfano y al prisionero”, (76:9).

“Diciendo: Os damos de comer sólo por agradar a Al’lah. No deseamos ni recompensa ni vuestro agradecimiento”, (76:10).

“En verdad, tememos de nuestro Señor un día terrible y de cejas fruncidas”, (76:11).

Es decir, alimentan a los necesitados, a los huérfanos y a los cautivos por el placer de Dios, y dicen que lo han hecho específicamente para alcanzar el placer de Dios Altísimo; y temen ese Día que será extremadamente aterrador. En resumen, rezad y arrepentíos, y continúad dando limosna para que Dios Altísimo os trate con Su gracia y os conceda Sus recompensas”.

 Aconsejando aún más a la Comunidad, el Mesías Prometido (as) dice:

“Dios Altísimo no se preocupa por nadie excepto por los piadosos. Desarrollad el amor mutuo y la hermandad, y evitad el vicio y el conflicto, y todas las formas de burla y escarnio, porque la burla elimina y aleja la veracidad del corazón del humano. Mostraros respeto unos a otros; cada uno debe sacrificar su propia comodidad por el bien de su hermano. Reconciliaros con Al’lah y permaneced dentro de Su obediencia. La ira de Dios está descendiendo sobre la tierra; sólo el que se abstenga totalmente de todos los pecados y se incline hacia Él estará a salvo de esta ira. Recordad, si os adherís a los mandamientos de Dios Altísimo y os esforzáis por proteger Su fe, en recompensa, Dios Altísimo eliminará todos los obstáculos en vuestro camino y os hará triunfar. ¿No habéis observado que por el bien de obtener cultivos sanos y florecientes, un agricultor elimina todas las plantas marchitas y sin valor? Es más, adorna su campo llenando la tierra de árboles hermosos y saludables. Luego los cuida, protegiéndolos de todo tipo de daño. Sin embargo, aquellas plantas y árboles que empiezan a marchitarse y no dan frutos no tienen importancia para el agricultor, y no le importa si el ganado consume dichas plantas o el árbol es cortado por un leñador para ser usado como combustible. Del mismo modo, también debéis tener en cuenta que si sois sinceros a los ojos de Dios Altísimo, entonces ningún tipo de oposición por parte de nadie puede haceros daño. Pero si no generáis una transformación en vuestro interior y no mostráis obediencia con una promesa firme, (recordad) Dios Altísimo no necesita a nadie”.

El Mesías Prometido (as) dice además:

“Debéis tratar de ser incluidos entre aquellos a los que Dios Altísimo realmente aprecia. Eliminad toda forma de disputa, rabia y enemistad entre vosotros. Ya ha llegado el momento de que paséis por alto estos asuntos insignificantes y de que prestéis atención a los elevados planes destinados para vosotros. La gente se opondrá a vosotros”.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“No os preocupéis por nadie. Recordad estas palabras como un testamento, para que nunca realiceis vuestros asuntos apresuradamente. La gente se opondrá a vosotros, pero nunca debéis apresuraos y reaccionar con severidad, sino que, al contrario, debéis mostrar amabilidad y paciencia; y demostrar siempre la más alta moralidad ante los demás”.

Mientras dirigía nuestra atención hacia la mejora de nuestras condiciones y hacia el cumplimiento de los derechos correspondientes a la humanidad, el Mesías Prometido (as) afirmó:

“En un Hadiz se dice que en el Día del Juicio, Dios Altísimo dirá a algunas personas: ‘Vosotros sois en verdad los elegidos y Yo estoy contento con vosotros, porque cuando tuve hambre, Me disteis de comer; cuando estaba desnudo, Me disteis ropa para vestir; cuando tuve sed, Me disteis de beber y cuando estuve enfermo, Me visitasteis’. Y ellos responderán: ¡Oh Al’lah, Tú estás libre de todas estas necesidades! ¿Cuándo ocurrió tal cosa y cuándo hicimos todo esto? Dios Altísimo responderá: Tal o cual sirviente mío estaba en una situación desesperada, pero tú lo cuidaste; y eso fue como si lo hubieras hecho todo eso por Mí. Entonces otro grupo de personas se presentará ante Dios Altísimo y Él les dirá: “Me habéis tratado injustamente: tenía hambre, pero no Me disteis de comer; tenía sed, pero no Me disteis de beber; estaba sin ropa, pero no Me disteis de vestir; estaba enfermo y no vinisteis a preguntar por mí. Ellos responderán diciendo: ¡Oh Al’lah, Tú estás libre de todas esas cosas. ¿Cuándo ocurrió que podíamos haberte ayudado? A esto responderá Dios Altísimo: “Tal o cual sirviente mío estaba en una situación desesperada, pero no le mostrasteis ninguna simpatía; y eso fue como si me hubiérais mostrado el mismo trato a Mí”.

Aquí no hay ninguna indicación de que la persona tenga que ser musulmana, cristiana, hindú o cualquier otra cosa.

El Mesías Prometido (as) añade:

“Así pues, mostrar compasión y simpatía por la humanidad es una forma significativa de adoración y un medio fundamental para alcanzar el placer de Dios Altísimo. Sin embargo, he observado que la gente muestra negligencia en este sentido, pues algunos miran a los demás con desprecio y se burlan de ellos. Además, cuidar de los pobres y ayudarlos en tiempos de dificultad es un asunto importante, pero estas personas no pueden ni siquiera simpatizar con los pobres y los consideran inferiores. Temo que tales personas adineradas se vean envueltas ellas mismas en estas dificultades. Para aquellos a quienes Dios Altísimo ha bendecido, una forma de mostrar gratitud por esas bendiciones es mostrar amabilidad y compasión por la creación de Dios; así que no deben demostrar arrogancia por las bendiciones que Dios les ha concedido, ni deben pisotear a los pobres como bestias salvajes”.

Profundizando en esto, el Mesías Prometido (como) dice:

“En realidad, el asunto más delicado y difícil es el cumplimiento de los derechos de la humanidad, porque es un asunto con el que uno se enfrenta en todo momento. Por lo tanto, uno debe ser extremadamente consciente de esto al realizar cualquier acción. Es mi creencia que uno no debe ser demasiado duro en su conducta, incluso contra nuestros enemigos. Algunas personas se esfuerzan al máximo para arruinar y destruir a sus enemigos, y al verse envueltos en esto, pasan por alto lo que es permisible y lo que no lo es. Para humillar a su enemigo, tales individuos recurren a falsas acusaciones, a mentir, a insultar y a incitar a otros en contra de ellos. Solo observad cómo a veces una pequeña enemistad puede llevaros a un mal significativo y cuando este aumenta aún más, el asunto se vuelve incontrolable”.

Esto es lo que se observa hoy en día y el mundo está sucumbiendo ante ello, ya sea a nivel personal, colectivo, nacional o entre gobiernos.

El Mesías Prometido (as) añade:

“Os digo muy en serio: no consideréis a nadie como vuestro enemigo personal y abandonad ese hábito malicioso. Si llegáis a ser uno con Dios Altísimo y Él está con vosotros, entonces Dios tiene el poder de hacer que vuestros enemigos sean vuestros subordinados. No obstante, si habéis cortado todos los lazos con Dios y no tenéis ninguna conexión o relación con Él, y en su lugar hacéis lo que os plazca, entonces ¿entonces quién será vuestro mayor enemigo sino Dios? Uno puede ser salvado aún si alberga enemistad contra la creación de Dios, pero si Dios se convierte en el enemigo de un individuo, incluso si el mundo entero viene en su ayuda, no se salvará. Por tanto, adoptad la práctica de los Profetas de Dios. Al’lah Todopoderoso no desea que alberguéis una enemistad personal contra nadie. Recordad siempre que uno solo es honrado y bendecido cuando no guarda rencor personal o enemistad contra nadie. Ciertamente, mantener el honor de Dios y de Su Profeta (sa) es un asunto totalmente diferente”

Es decir, si alguien no respeta a Dios y a Su Mensajero (sa), y en su lugar es Su enemigo acérrimo, puedes considerar que es tu enemigo.

Pero aquí, el término ‘enemistad’ ha sido explicado con más detalle por el Mesías Prometido (as) cuando dice: “Considerar a tal persona como vuestro enemigo no significa que podáis fabricar mentiras contra él y hacer planes para causarle dolor. No, debéis distanciaros de tal persona y confiar el asunto a Dios Altísimo. Si fuese posible, habría que rezar para que vea el error de sus actos, pero no hay necesidad de empezar un altercado con tales personas”.

Luego, explicando cómo deberían ser nuestras estándares morales, el Mesías Prometido (as) afirma:

“La condición moral de uno debe ser tal que, por la bondad de su corazón, si desea guiar a otra persona y explicarle sus errores, entonces debe hacerlo de tal manera que no se sienta insultado. No despreciéis a los demás con desdén ni dañéis los sentimientos de los demás. Los miembros de la Comunidad no deben pelearse entre sí; nunca miréis a vuestro hermano de fe con desprecio; nunca mostréis arrogancia por su riqueza o su estatus familiar, ni veáis a los demás como inferiores a vosotros. Sólo el que es justo es honorable a los ojos de Dios, como Al’lah dice:

“Ciertamente, el más honorable de entre vosotros, a los ojos de Al’lah, es el más justo entre vosotros”, (49:14).

Uno siempre debe mostrar la más alta moralidad cuando trate con alguien, ya que los malos modales no son un hábito positivo y la gente siempre busca la oportunidad de señalar con el dedo a la Comunidad. Para otros puede ser que haya una sola plaga, pero para nosotros hay dos tipos de plagas: si un miembro de nuestra Comunidad comete una mala acción, trae mala fama a toda la Yama’at. Por eso, siempre debéis usar la sabiduría, adoptar la tolerancia y el perdón. Responded al diálogo, incluso de la persona más ignorante, con paciencia y calma; y no debéis responder a los insultos de la misma manera”.

El Mesías Prometido (as) continúa:

“En estos días de tribulación, es mejor poner fin a nuestros deseos egoístas y adoptar la piedad. Sólo os advierto para que sigáis este consejo y aprendáis de él: este mundo es meramente transitorio y finalmente todos pereceremos algún día. Uno sólo puede obtener placer si cumple con los derechos de la fe, ya que este es el objetivo final”.

En otra ocasión, el Mesías Prometido (as) aconsejó a la Yama’at de la siguiente manera:

“Nuestra Yama’at no debe limitarse a pronunciar verbalmente las palabras del Bai’at (juramento de lealtad), sino que debe cumplir con el verdadero propósito de realizar el Bai’at, es decir, deben crear una transformación en su interior. No se puede complacer a Dios con la mera comprensión de los mandamientos de la fe, ya que Dios no se complacerá solo con eso. Si no producís una transformación en vuestro interior, entonces no habrá diferencia entre vosotros y los demás. Si estáis habituados a engañar, mentir, ser negligentes e indolentes, pereceréis antes que nadie. Cada uno debe asumir sus propias responsabilidades y cumplir sus promesas, porque no hay garantía de cuánto tiempo uno puede vivir”.

El Mesías Prometido (as) sigue diciendo:

“El que realiza virtudes de antemano puede esperar ser purificado. Esforzaos por provocar cambios en vuestro interior, suplicad en vuestras oraciones y tratad de hacer todo lo posible por medio de la caridad y la limosna, o por cualquier otro medio, para ser contado entre aquellos que ‘se esfuerzan en Nuestro camino (es decir, de Dios)’. Así como cuando uno está enfermo, visita a un médico para obtener una medicina, se somete a un tratamiento para su evacuación intestinal, se le saca sangre o recibe un tratamiento de presión con un paño caliente húmedo y trata por todos los medios de curarse de su enfermedad, de la misma manera, debéis esforzaros al máximo para curaros de las dolencias espirituales. No utilicéis solo palabras para curaros, sino que debéis hacer un esfuerzo concertado y seguir todas las prácticas que Dios Altísimo nos ha ordenado llevar a cabo, como dar caridad y limosna, y adorar en reclusión”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Dios Altísimo ama al que se esfuerza, y cuando uno lo intenta por diversos medios, alcanza el éxito por un método u otro”.

Es decir, se le muestra una señal.

Por tanto, en estos días, especialmente cuando Pakistán y otros países están causando gran agitación en contra de los áhmadis, debemos adoptar todos los medios posibles para obtener las bendiciones y la misericordia de Dios Altísimo. Cuando el enemigo ha sobrepasado todos los límites de su enemistad, es nuestra responsabilidad tratar de alcanzar con más ahínco la misericordia y las bendiciones de Dios Altísimo.

En la época actual, el Mesías Prometido (as) ha explicado claramente el elevado estatus, rango y carácter del Santo Profeta (sa), y ha declarado que sólo siguiendo el ejemplo de Muhammad (sa) se puede alcanzar el más alto grado de cumplimiento de los derechos de Dios Altísimo y Su creación. El Mesías Prometido (as) ha mencionado repetidamente que no debemos abandonar el camino del Santo Profeta (sa). En una ocasión, dándonos consejos al respecto, el Mesías Prometido (as) afirmó:

“Que se sepa que hay muchos que han creado sus propias invocaciones y prácticas religiosas para alcanzar estas excelencias, o para establecer un verdadero vínculo con Dios Altísimo. Sin embargo, os digo que las prácticas que no hayan sido establecidas por el Santo Profeta (sa) son inútiles. ¿Quién tiene más experiencia en recibir recompensas Divinas que aquel sobre quien las excelencias del profetazgo alcanzaron su perfección? Las prácticas establecidas por el Santo Profeta (sa) son en verdad las más veraces y aptas. En mi opinión, desviarse de ellas y crear nuevas prácticas, por muy agradables que parezcan, conducen a la destrucción y Dios Altísimo me lo ha revelado exactamente así”.

Esta es precisamente la condición de aquellos que buscan separarnos del Santo Profeta Muhammad (sa), pues las interpretaciones erróneas de los así llamados santos y eruditos religiosos han distorsionado completamente la imagen del Islam y aún así declaran ser verdaderos musulmanes, y nos expulsan del redil del Islam.

Profundizando sobre el rango del Santo Profeta (sa), el Mesías Prometido (as) añade:

“Seremos capaces de encontrar a Dios si seguimos verdaderamente al Santo Profeta (sa), pero si nos desviamos de su camino, entonces, aunque pasemos toda nuestra vida postrándonos ante Él, no seremos capaces de alcanzar nuestro objetivo. Sadi también ha hablado sobre mostrar obediencia al Santo Profeta (sa) con las siguientes palabras:

 [Persa]

Ciertamente, emplead vuestros esfuerzos en lograr la piedad, el taqwa (rectitud) y la pureza, pero mientras lo hagáis no os desvieis de las prácticas del Santo Profeta (sa).

 No dejéis los caminos del Santo Profeta (sa). He observado que la gente ha innovado en todo tipo de prácticas religiosas, como colgarse de arriba a abajo o adoptar una vida de ascetismo como los yoguis. No obstante, todas estas son actividades inútiles. No ha sido una práctica de los Profetas colgarse de varias posiciones o de realizar Zikr Nafi Azbat y Arrah [es decir, invocaciones hechas por uno mismo en las que el buscador recita determinadas palabras con un método concreto y durante largos períodos de tiempo]. Esta es precisamente la razón por la que el Santo Profeta (sa) ha sido declarado como el mejor modelo a seguir:

[Árabe]

Es decir, el modelo más perfecto para nosotros se encuentra en el ejemplo del Santo Profeta (sa). Por consiguiente, uno debe seguir su ejemplo y no desviarse ni un ápice de su práctica”.

El Mesías Prometido (as) continúa explicando:

“El objetivo de cada individuo es alcanzar las excelencias de aquellos a los que Dios Altísimo ha otorgado Sus favores, lo que también se ha mencionado en el versículo:

“El camino de aquellos a quienes Tú has concedido Tus bendiciones”, (1:7).

Los miembros de nuestra Comunidad deben dirigir su atención particularmente hacia esto, porque el propósito con el que Dios Altísimo ha establecido esta Yama’at es para que pueda preparar una comunidad similar a la que preparó el Santo Profeta (sa), que también en los últimos días sirva como testimonio de la veracidad y la grandeza del Sagrado Corán y del Santo Profeta (sa)”.

Así, habiendo jurado lealtad al Mesías Prometido (as), nos hemos convertido en parte de los verdaderos seguidores del Santo Profeta (sa). De hecho, nuestra prosperidad está en hacer el bai’at (juramento) con el verdadero y devoto seguidor del Santo Profeta (sa). Debemos esforzarnos al máximo con todas nuestras facultades para seguir el ejemplo del Santo Profeta (sa) y siguiendo su ejemplo, y sus mandamientos, podremos llegar a formar parte de aquellos a los que Dios Altísimo ha concedido sus favores. Pido que permanezcamos siempre protegidos de la influencia dañina de aquellos que han incurrido en el desagrado de Dios Altísimo y se han extraviado y que desarrollemos el deleite y el placer en nuestras oraciones. Que vivamos siguiendo siempre los mandamientos de Dios Altísimo y de Su Mensajero.

También recuerden en sus oraciones a los Asiran-e-Rah-e-Maula (aquellos encarcelados debido a su fe) y especialmente a aquellos Asiran (prisioneros) contra los que se han levantado cargos extremadamente crueles e injustos. En este sentido, hace unos días, una mujer áhmadi, la Sra. Ramadán Bibi, fue acusada bajo la ley de blasfemia y encarcelada. Esta familia hizo el Bai’at alrededor de 2002 y su marido me ha escrito diciendo:

“No tenemos miedo de ofrecer sacrificios y tampoco sentimos ninguna pena por estar encarcelados. La única pena que tenemos mi esposa y yo es que hemos sido acusados de deshonrar al mismo Profeta (sa), por cuyo honor y respeto estamos dispuestos incluso a ofrecer nuestras vidas. Este es nuestro único dolor”.

Manténganlos siempre en sus oraciones y recen por los demás Asiran (prisioneros de fe) que han sido acusados en virtud de esta ley y han sido condenados a la pena de muerte. ¡Que Dios Altísimo provea milagrosamente los medios para que sean liberados y les conceda Su misericordia! ¡Que Al’lah permita que el cuerpo judicial y el gobierno hagan justicia! Aunque profesan su creencia en Dios y en Su Mensajero (sa), que el verdadero temor y amor a Dios y a Su Mensajero (sa) también se inculque en sus corazones y sigan el ejemplo del Santo Profeta (sa).

Además de esto, me gustaría llamar su atención sobre otras oraciones. ¡Que Dios Altísimo nos permita a todos reconocer el verdadero propósito del advenimiento del Mesías Prometido (as)! ¡Que el amor por Dios y su Mensajero, el Santo Profeta Muhammad (sa), el Sello de todos los Profetas, tenga prioridad sobre cualquier otra relación de amor! ¡Que nos adhiramos a las verdaderas enseñanzas del islam! ¡Que nuestros hogares se conviertan en un modelo de verdadero amor y afecto! Para aquellos niños que están angustiados por la discordia y la disputa entre sus padres, que Dios Altísimo alivie sus preocupaciones.

Rezad por todos los Waqfine-Zindagis (devotos consagrados de por vida), para que Dios Altísimo les permita servir a su fe de manera desinteresada y que cumplan verdaderamente con su waqf (consagración). Rezad por los Waqfin-e-Nau (los hijos consagrados desde su nacimiento), para que Dios Altísimo les permita cumplir su promesa y la de sus padres.

Rezad por los mártires del Ahmadiat y sus familias. Rezad por todos aquellos áhmadis que están experimentando problemas y dificultades. Rezad unos por otros y por vosotros mismos, porque cuando uno reza por los demás, ello se convierte en un medio para alcanzar las bendiciones de Dios Altísimo para uno mismo.

Rezad por los matrimonios de las jóvenes, especialmente por aquellas cuyos matrimonios están retrasándose innecesariamente.

Rezad por las circunstancias actuales del mundo, pero también rezad para que cada áhmadi sea salvaguardado de los impactos dañinos de la situación económica que se va a producir como resultado. Debido al desarrollo de esas circunstancias, roguemos para que no obstaculice los diversos proyectos e iniciativas de la Yama’at y para que Dios Altísimo, por Su gracia, siga proporcionando los medios para su progreso.  Rezad por los que ofrecen sacrificios financieros incluso en estas condiciones, para que Dios Altísimo les conceda múltiples bendiciones a ellos y a su riqueza.

Rezad por los que sirven en la MTA (la Televisión Musulmana Ahmadía), que tiene voluntarios y también empleados que trabajan con gran diligencia para transmitir el mensaje del Islam a todo el mundo.

Rezad por el mundo musulmán, para que sus conflictos internos terminen y aprendan a vivir unos con otros en paz, y que Dios Altísimo les proteja de los males de los poderes que buscan oponerse al islam. Sin embargo, esto sólo podrá suceder cuando sus propias disputas internas lleguen a su fin.

Ahora voy a recitar algunas otras oraciones y debéis repetirlas después de mí:

اللَّهُمَّ إِنَّا نَجْعَلُكَ فِي نُحُورِهِمْ وَنَعُوذُ بِكَ مِنْ شُرُورِهِمْ

“Oh Al’lah, Te tomamos como un escudo contra nuestros enemigos y buscamos refugio en Ti de sus maldades”.

لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ الْعَظِيمُ الْحَلِيمُ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ رَبُّ الْعَرْشِ الْعَظِيمِ لاَ إِلَهَ إِلاَّ اللَّهُ رَبُّ السَّمَوَاتِ وَرَبُّ الأَرْضِ وَرَبُّ الْعَرْشِ الْكَرِيمِ

“No hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah, el Grandisímo, el Indulgente, no hay dios sino Al’lah, el Señor del Gran Trono. No hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah, el Señor de los Cielos y la Tierra, el Señor del Magnífico Trono”.

‏ يَا مُقَلِّبَ الْقُلُوبِ ثَبِّتْ قَلْبِي عَلَى دِينِكَ

“Oh Tú, que controlas los corazones, mantén mi corazón firme en Tu religión”.

اللَّهُمَّ إِنِّي أَسْأَلُكَ الْهُدَى وَالتُّقَى وَالْعَفَافَ وَالْغِنَى

“Oh Al’lah, busco de Ti la verdadera guía, la rectitud, la castidad y la autosuficiencia”.

اَللَّهُمَّ إِنِّي أَعُوذُ بِكَ مِنْ زَوَالِ نِعْمَتِكَ, وَتَحَوُّلِ عَافِيَتِكَ, وَفَجْأَةِ نِقْمَتِكَ, وَجَمِيعِ سَخَطِكَ

“Oh Al’lah, busco refugio en Ti para no ser privado de Tu favor, el declive de la buena salud que me has concedido, de Tu castigo repentino y de todas aquellas acciones que puedan incurrir en Tu desagrado”.

رَبَّنَا ظَلَمۡنَاۤ اَنۡفُسَنَا ٜ وَ اِنۡ لَّمۡ تَغۡفِرۡ لَنَا وَ تَرۡحَمۡنَا لَنَکُوۡنَنَّ مِنَ الۡخٰسِرِیۡنَ

“Señor Nuestro, nos hemos hecho daño a nosotros mismos; y si Tú no nos perdonas y no tienes misericordia de nosotros, estaremos ciertamente entre los perdidos”, (7:24).

رَبَّنَا لَا تُزِغۡ قُلُوۡبَنَا بَعۡدَ اِذۡ ہَدَیۡتَنَا وَ ہَبۡ لَنَا مِنۡ لَّدُنۡکَ رَحۡمَۃً ۚ اِنَّکَ اَنۡتَ الۡوَہَّابُ

“Señor nuestro, no permitas que nuestros corazones se perviertan después de que nos has guiado; y concédenos Tu misericordia; en verdad, sólo Tú eres el Donador por excelencia.” (3:9).

رَبَّنَاۤ اٰتِنَا فِی الدُّنۡیَا حَسَنَۃً وَّ فِی الۡاٰخِرَۃِ حَسَنَۃً وَّ قِنَا عَذَابَ النَّارِ

“Señor nuestro, concédenos el bien en este mundo y el bien en el Más Allá, y protégenos del castigo del fuego”, (2:202).

Una oración del Mesías Prometido (as) es la siguiente:

“¡Oh Señor de todos los mundos! No puedo hacer justicia al expresar mi gratitud por Tus favores. Eres el más Misericordioso y Benevolente. Me has otorgado innumerables favores. Perdóna mis pecados, para que no perezca. Inculca amor puro en mi corazón por Ti, para que se me conceda la vida y cubra mis defectos; permíteme llevar a cabo esos actos a través de los cuales estés satisfecho conmigo. Ruego a Tu Santo Rostro y busco refugio en Ti para no incurrir en Tu desagrado. Ten piedad de mí, ten piedad de mí, ten piedad de mí. Sálvame de las calamidades de este mundo y del Más Allá, porque toda la gracia y las bendiciones están en Tus manos”.

“¡Oh Al’lah! Envía tu misericordia sobre Muhammad y sobre la familia de Muhammad, como enviaste Tu Misericordia sobre Abraham y sobre la familia de Abraham, porque Tú eres el Más Digno de Alabanza, el más Glorioso”.

‘¡Oh Al’lah! Envía tus bendiciones sobre Muhammad y la familia de Muhammad, como enviaste tus Bendiciones sobre Abraham y sobre la familia de Abraham, porque eres el Más Digno de Alabanza, el más Glorioso”.

Hoy es el último viernes de este Ramadán, que Dios Altísimo nos permita continuar las buenas obras que hemos desarrollado durante este mes de ayuno y los piadosos cambios que hemos producido en nosotros mismos, y que Él acepte estas oraciones a nuestro favor.

Me gustaría mencionar en relación con el Eid, que muchas personas me han escrito que según la información de cierta página web, la luna nueva no será visible el domingo y, por lo tanto, no podemos hacer Eid el 24. Entonces, les escribí [es decir, al comité encargado de esto] e incluí algunos otros expertos en este campo, y mantuvieron varias reuniones. También le ordené al señor Amir que investigara este asunto. Al final, presentaron un cuadro indicando que, aunque la luna no será visible el 23 de mayo en las ciudades más grandes según ese sitio web, de acuerdo con el cuadro que han mostrado, hay ciertas áreas como Falmouth, Penzance y Hayle donde el día 23 la luna nueva será visible a simple vista. Por tanto, si la luna es visible en cualquier parte del país, entonces Eid también se puede celebrar en el resto del país. Los comités para ver la luna en otros países musulmanes también siguen la misma práctica para determinar el avistamiento de la luna. Así pues, después de este análisis y de haberlo llevado a cabo varias veces, se ha decidido que el Eid, insha Al’lah, si Dios quiere, se celebrará el domingo 24 de mayo.

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