Buscando el perdón en Ramadán
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Buscando el perdón en Ramadán

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, el Taawwuz y el Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) declaró:

Estamos pasando por el mes de Ramadán y parece como si comenzó ayer, ya que los días están pasando muy rápido. Dentro de poco, el segundo periodo de diez días (ashrah) terminará en dos o tres días y después del mismo comenzará el ashrah final.

La importancia del Ramadán se ha expresado de la siguiente manera en un Hadiz. El Santo Profeta (sa) dijo:

(ÁRABE)

es decir, es un mes cuyos primeros diez días son de misericordia, los diez días intermedios son para recibir el perdón y los últimos diez días para la liberación del fuego del infierno.

Hay varias narraciones de este Hadiz, algunas un poco más largas y otras más cortas. No obstante, la importancia de los tres ashrahs ha sido igualmente mencionada en todas ellas. Como he dicho, actualmente estamos pasando por el segundo ashrah, del cual aún quedan dos o tres días. Luego, si Dios quiere, comenzará el tercer ashrah, sobre el cual se dice en esta narración que está designado para la liberación del fuego del infierno.

Ahora hablaré sobre el presente ashrah, que está relacionado con el perdón, y luego también hablaré sobre el ashrah final; pero hablaré sobre el perdón, el arrepentimiento y la liberación del fuego del infierno según se nos ha recordado en varios lugares.

El mandamiento de buscar el perdón es tal que Dios lo ha aconsejado Él Mismo directamente a los creyentes y también ha llamado la atención de los creyentes hacia la búsqueda del perdón a través de Sus Profetas. Dios les dijo a los Profetas que recordaran a los creyentes que busquen el perdón. Por un lado, Dios Altísimo les ha dicho a los creyentes “wa astaghfirul’lah”, es decir, buscad el perdón de Al’lah; y por otro lado, les ha dicho también “inn Al’laha ghafur-ur rahim”, es decir, en verdad Dios es el Sumo Perdonador, el Misericordioso. Por lo tanto, cuando Dios Altísimo le dice al Santo Profeta (sa) que anuncie ante los creyentes que este mes es el mes del perdón y luego Él mismo dice: “Buscad Mi perdón y os perdonaré, porque Soy el Sumo Perdonador, el Misericordioso”, entonces Dios Altísimo sí que perdona. No es posible que los siervos de Al’lah se prosternen ante Él en busca del perdón y que no sean perdonados. De hecho, esta misericordia, perdón y liberación del fuego del infierno son vínculos que conducen al mismo resultado, que es distanciarse uno mismo de Satanás y alcanzar el agrado y la cercanía de Dios.

Es debido a la misericordia de Dios que uno es capaz de ayunar, de adorar a Dios y abstenerse temporalmente de las cosas que están permitidas, para obtener el agrado de Al’lah. Así, Dios Altísimo perdona todas las deficiencias, errores y pecados anteriores, y luego envuelve a esa persona en su capa de perdón. Este perdón proviene de la misma misericordia de Al’lah, pero la misericordia de Dios Altísimo no se interrumpe después de que uno haya sido perdonado; más bien, el perdón y el arrepentimiento se ponen en movimiento a través de la misericordia y la gracia de Dios. Una vez que comienzan a fluir continuamente, entonces una persona, que sinceramente se esfuerza por hacerse de Dios, realizará actos que atraigan el agrado de Dios Altísimo. Es decir, realizará aquellas obras virtuosas que Dios Altísimo ha ordenado hacer, cuyo resultado será que se librará del fuego.

Cuando una persona recita constantemente istighfar [la búsqueda del perdón de Dios] y se esfuerza por abstenerse de pecar, como resultado de este istighfar, experimenta la misericordia de Dios Altísimo y recibe las bendiciones de los jardines del agrado de Al’lah, y es en este momento cuando logra la salvación. ¿Cómo podría entonces tocarle el fuego? Por lo tanto, estos tres ashrahs (periodos de diez días) del Ramadán, que se acaban de mencionar, están relacionados entre sí y dependen de nuestras obras. El mero mes de Ramadán, o no comer desde el suhur (comida del amanecer antes de comenzar el ayuno) hasta el iftar (la hora de romper el ayuno) no le da derecho a una persona a la misericordia de Dios Altísimo, Su perdón y a verse protegido contra el fuego. Por eso, si Al’lah crea un ambiente especial durante el mes de Ramadán para que Sus siervos adquieran estas cosas, si Dios encadena a Satanás y se acerca a Sus siervos para escuchar sus oraciones, entonces también es necesario que Sus siervos se esfuercen tanto como sea posible para adquirir Su misericordia.

El Mesías Prometido (as) dice que Dios Altísimo afirma en el Sagrado Corán:

“¡Oh siervos! ¡No desesperéis de Mí! Soy el más Misericordioso, Benevolente, el Que Cubre vuestros errores y defectos, el más Perdonador y el más Misericordioso hacia vosotros. Nadie más será tan misericordioso con vosotros como yo. Amadme más que a vuestros padres, ya que ciertamente mi amor sobrepasa al de ellos. Si venís hacia Mí, perdonaré todos vuestros pecados; y si os arrepentís, aceptaré vuestro arrepentimiento. Incluso si os acercáis lentamente hacia Mí, Yo iré corriendo hacia vosotros. La persona que Me busca Me encontrará y la persona que se vuelve hacia Mí encontrará Mi puerta abierta. Yo perdono los pecados de la persona que se arrepiente, incluso si esos pecados son más grandes que montañas. Derramo Mi misericordia sobre vosotros en gran abundancia y Mi ira es limitada, ya que vosotros sois Mi creación. Yo os he creado, por tanto, Mi misericordia llega a todos vosotros”.

Así pues, cuando Dios Altísimo es tan Misericordioso en circunstancias normales, uno ni siquiera puede comenzar a imaginarse la forma en que Su misericordia se derramará en el Ramadán. Por eso, aquellos de nosotros que se beneficien de la misericordia y el perdón de Dios Altísimo en estos últimos días del Ramadán serán muy afortunados y todavía hay tiempo para cosechar las bendiciones de estos días. Cuando uno se inclina ante Él con humildad, entonces, como lo ha afirmado el Mesías Prometido (as), Dios Altísimo dice: “No hay nadie que pueda mostrar misericordia de la manera en que Yo muestro misericordia sobre vosotros. Quien Me busque, Me encontrará”.

Así pues, para alcanzar la misericordia y el perdón de Al’lah, uno debe buscar a Dios. Dios Altísimo declara que cualquiera que Le busque en días normales y más aún en estos días de Ramadán, encontrará Su puerta abierta. “No estoy escondido, sino que estoy cerca, y Mi puerta también está abierta”.

Cuando el mandamiento sobre el Ramadán se menciona en el Sagrado Corán, Dios Altísimo usa las palabras “en verdad Yo estoy cerca”, o sea que Dios Altísimo está cerca y Su puerta está abierta; Él aconseja que nos volvamos hacia Él para obtener protección bajo Su perdón. Dios Altísimo dice que “incluso en circunstancias normales, Mi misericordia hacia Mi creación es mayor que Mi ira; abro las puertas a Mi misericordia aún más en estos días y cubro a Mi creación con Mi perdón”.

Cuando Dios dice en el Sagrado Corán:

[árabe]

“Ciertamente habrían encontrado a Al’lah volviéndose una y otra vez hacia ellos con compasión y siendo Misericordioso”. En esto Dios ha expresado una especie de pena, porque a pesar de ser tan Misericordioso y Generoso, y a pesar del hecho de que Dios acepta el arrepentimiento y cubre a las personas en Su manto de perdón, el hombre todavía comete injusticias contra sí mismo y no busca el perdón.

Por consiguiente, al llamar constantemente la atención hacia el istighfar (la búsqueda del perdón) de varias maneras, ello muestra que nuestro istighfar definitivamente atrae la misericordia de Dios Altísimo. Y quienes dicen que el istighfar no les sirve de nada están equivocados, tal y como ha declarado el Mesías Prometido (as). Esto está también recogido en un Hadiz del Santo Profeta (sa). Dios Altísimo dice: “Cuando uno camina hacia Mí, Yo corro hacia él”. Del mismo modo, Al’lah afirma en el Sagrado Corán:

[árabe]

“Y en cuanto a aquellos que se esfuerzan en Nuestro camino, Nosotros ciertamente les guiaremos en Nuestras sendas”. Por tanto, el istighfar es un camino que conduce a Dios Altísimo.

¿Qué es el istighfar? Las palabras del Mesías Prometido (as) explican sus significados. Dice: “El significado real y verdadero de istighfar es orar a Dios Altísimo para que ninguna debilidad humana se ponga de manifiesto y para que Dios pueda ayudarnos con Su poder y nos pueda llevar de la mano con Su apoyo y ayuda… Así pues, esto significa que por Su poder, Él puede cubrir la debilidad natural de quien está haciendo istighfar”; lo que significa que Dios Altísimo cubre las debilidades naturales de quien recita istighfar. Sin embargo, no puede ser que las debilidades humanas dejen de manifestarse. El hombre es humano y tiende a cometer errores, y Satanás está siempre listo para atacar. Cuando uno es espiritualmente débil, Satanás ataca inmediatamente. Por lo tanto, sólo es posible salvarse de Satanás cuando uno recita istighfar constantemente y se esfuerza continuamente por alcanzar el placer de Dios Altísimo. Sólo entonces Dios Altísimo puede salvaguardarnos a través de Su apoyo y Su ayuda. De lo contrario, como dijo el Santo Profeta (sa) en una ocasión: Satanás fluye en la sangre de nuestras venas y ataca dondequiera que encuentra una debilidad.

Así pues, estos días de perdón sólo pueden ser beneficiosos si nos esforzamos en inculcar las bendiciones de estos días en nuestra vida diaria y, siendo conscientes de nuestros defectos, buscamos el perdón para remediarlos a fin de permanecer bajo la protección de Dios Altísimo. Si no es así, es como el caso de ciertas enfermedades que no desaparecen del todo del cuerpo y permanecen latentes, es decir, los síntomas de las mismas no son aparentes pero se activan después de algún tiempo y dichas enfermedades vuelven a aparecer. Cuando una enfermedad afecta a una persona y el cuerpo humano se debilita, tales enfermedades latentes se activan y vuelven a atacar. Lo mismo ocurre con las enfermedades carnales, espirituales y morales del hombre. Si uno no se esfuerza por actuar plenamente según las órdenes de Al’lah y no suprime tales estados y dolencias de sí mismo, a través de la ayuda de Dios Altísimo y mediante la búsqueda del perdón y el arrepentimiento, entonces las enfermedades manifestarán sus síntomas y tratarán de llevar a ese individuo de vuelta a su estado anterior.

Así pues, el propósito del istighfar (o arrepentimiento) no es sólo alcanzar el perdón, sino que también es necesario para protegernos de los pecados futuros, para que nuestros defectos sigan disminuyendo y nos convirtamos en creyentes que caminan firmemente sobre la senda que conduce al placer de Dios. Es un maravilloso favor de Dios Altísimo sobre nosotros que no sólo nos ha instruido para que nos esforcemos continuamente en dirigir nuestra atención hacia la búsqueda del perdón, sino que además nos somete a un programa intensivo y completo una vez al año, para que nos esforcemos en alcanzar Su cercanía y mejoremos aún más. Luego, una vez que una persona esté bajo la protección de Dios Altísimo, debe esforzarse por alcanzar las etapas más altas de la misma. Así, sólo cuando tengamos este objetivo en mente y busquemos el perdón de Dios Altísimo, estos diez días que estamos pasando pueden cubrir nuestros pecados y defectos, y concedernos la cercanía a Dios Altísimo. Si uno sólo observa los ayunos, ofrece las oraciones obligatorias y voluntarias en estos diez días, y luego durante el resto del año se olvida de lo que hizo en el mes de Ramadán, entonces no serán diez días de perdón. En consecuencia, solo podremos sacar provecho de este mes y de estos diez días, y pasar con éxito este tiempo, cuando tengamos la determinación y nos esforcemos en no cometer nunca más los pecados y errores del pasado. Sólo así se producirá el verdadero istighfar (arrepentimiento) y taubah (arrepentimiento) que Dios Altísimo desea de nosotros.

El istighfar y el taubah son dos palabras que se usan comúnmente, pero ¿cuál es la diferencia entre ellas? Ahora voy a comentar esto brevemente. Todos los que leemos el Sagrado Corán sabemos que Dios Altísimo ha usado ambas palabras:

[árabe]

“Y pide perdón a tu Señor y luego vuélvete hacia Él”.

A este respecto, el Mesías Prometido (as) afirma:

“Tened en cuenta que se han concedido dos cosas a esta ummah: una para conseguir la  fuerza y la otra que le permite a uno demostrar de forma práctica la fuerza que ha adquirido”.

Es decir, el istighfar es la herramienta a través de la cual uno puede oponerse a Satanás y el taubah es el uso de esta herramienta, o sea, demostrar de forma práctica el uso de esta fuerza para mantener a Satanás alejado, no sea que le permitamos dominarnos. Así que para hacer esto, debemos continuar haciendo esfuerzos para llevar a cabo buenas acciones como nos ha instruido Dios Altísimo. De lo contrario, no podemos obtener ningún beneficio de la realización del istighfar y no será posible obtener el perdón. Una persona que observa el ayuno y sus oraciones, que reza las oraciones voluntarias, recita el Sagrado Corán y si tiene tiempo escucha el dars [lecciones sobre el Santo Corán], pero sin embargo fracasa a la hora de poner en práctica los mandamientos Divinos del Sagrado Corán, que están relacionados con los derechos de sus semejantes, entonces no está realizando un verdadero istighfar (pedir perdón por sus faltas), ni taubah (arrepentimiento), ni tampoco un verdadero esfuerzo por adquirir las bendiciones del ayuno. El verdadero beneficio lo obtendremos cuando uno utilicemos la fuerza que se genera al recitar el istighfar y luego la usamos para volvernos hacia Dios Altísimo. Una vez que Al’lah nos ha concedido la fuerza para eliminar y disipar nuestros pecados, y uno ha vaciado su corazón de los pecados ofreciendo continuamente istighfar, uno debe entonces esforzarse inmediatamente en llenar su corazón de buenas obras y lograr un cambio piadoso dentro de sí mismo. Porque si el corazón está vacío de buenas obras, Satanás lo llenará una vez más con los pecados anteriores.

Es por eso que Dios Altísimo ha declarado:

[Árabe]

“¡Oh, vosotros que creéis! Volveos hacia Al’lah con un arrepentimiento sincero”.

Por tanto, sólo el istighfar que va acompañado de un arrepentimiento sincero conlleva un perdón duradero, que luego uno mantiene con buenas acciones y teniendo siempre en cuenta los derechos de Dios y los derechos de Su creación; y esto debe ser un esfuerzo continuo.

¿Qué debe hacer uno para lograr un arrepentimiento sincero? A este respecto, el Mesías Prometido (as) ha llamado nuestra atención sobre tres aspectos:

En primer lugar, la noción de un determinado tipo de pecado y el deseo de cometer tal acto entra primero en la mente. Por eso, si uno no se esfuerza por mantener su mente pura, no puede realizar un arrepentimiento sincero. El mero hecho de proclamar:

[en árabe]

“Busco el perdón de Al’lah, mi Señor, por todos mis pecados y me vuelvo hacia Él”, no sirve de nada si la mente no le acompaña.

En segundo lugar, si uno comete un pecado o tiene un vicio, o si la idea de cometerlo lo supera y no consigue abandonarlo, entonces debe tratar de eliminarla, mostrar remordimiento y lamentarse por estos pecados. Esto no sólo se aplica a los pecados más graves, sino que de hecho se aplica a todas las formas de pecado. También, usurpar los derechos de los demás y el uso de un lenguaje soez contra otra gente son también pecados que nos alejan de la aceptación de nuestro arrepentimiento.

En este sentido, hay muchos que tratan de usurpar los derechos de los demás en los juzgados, hasta el punto de que incluso hermanos de sangre usurpan los derechos de sus propios hermanos, y de la misma forma marido y esposa tratan de engañarse mutuamente. Por tanto, cometer tales actos y luego tener la esperanza de lograr el perdón de Dios y considerar que uno está llevando a cabo el arrepentimiento es completamente erróneo. Esta es una falsa suposición hecha por parte del hombre, porque el arrepentimiento verdadero y sincero solo se da cuando uno expresa un profundo pesar y angustia incluso por el más pequeño de los errores cometidos.

La tercera condición para aquel que busca el arrepentimiento es tener una firme resolución de renunciar por completo a esos vicios. Por eso, si uno hace istighfar con la intención de que “dado que el Ramadán es el mes del perdón, me abstendré de los males por un breve tiempo y no usurparé los derechos de los demás, pero después del Ramadán, volveré a ello”, entonces recordad que Dios Altísimo tiene pleno conocimiento del verdadero estado de nuestro corazón y no presta ninguna atención al istighfar de tales personas. Dios Altísimo ha declarado de forma clara que uno debe buscar el arrepentimiento con total sinceridad del corazón y no debe haber ningún factor de engaño, ya que uno no puede engañar a Dios Altísimo.

El Mesías Prometido (as) declara que cuando estas tres condiciones son cumplidas por alguien que busca el arrepentimiento, ciertamente Dios Altísimo le otorgará la fuerza para el verdadero arrepentimiento; se librará por completo de todos sus vicios y éstos se reemplazarán por buenas morales y acciones loables. Esta es la victoria moral. Le corresponde a Dios Altísimo otorgarle el poder y la fuerza para ello, ya que Él es el Señor de todo el poder y toda fuerza. Así pues, el verdadero arrepentimiento se dará cuando nuestros vicios sean reemplazados por la piedad.

Esto ha sido mencionado en el Sagrado Corán de la siguiente manera:

[árabe]

 “…Quienes se arrepientan, crean y hagan buenas obras, para ellos Al’lah cambiará sus malas acciones por buenas obras; y Al‑lah es el Sumo Indulgente, Misericordioso”.

Por lo tanto, es importante que uno experimente una transformación revolucionaria dentro de sí mismo, mediante la cual busque el istighfar; y junto a esto, se esfuerce al máximo para purificar sus pensamientos. A partir de ahí, uno debe expresar un profundo remordimiento y vergüenza, incluso por los males morales más leves; y después, con una firme determinación, uno debe abstenerse por completo de cometer cualquier pecado o vicio, independientemente de sus circunstancias y el incentivo ofrecido a cambio. Además, uno debe llevar a cabo todas sus acciones en concordancia con la voluntad de Dios Altísimo. Los días de ayuno por los que estamos pasando nos permiten aprender a mostrar paciencia y ofrecer sacrificio. Este mismo esfuerzo es el que le permitirá a uno a participar de las bendiciones del ayuno, por lo que debe hacer todo esfuerzo posible para conseguir dichas bendiciones. Solo entonces este ashrah [de diez días] de perdón nos proporcionará los medios para conseguir dicho perdón.

Pero esto no se limitará solo al ashrah intermedio, sino que el siguiente ashrah también proporcionará los medios para el perdón. De hecho, no solo se limitará al mes de Ramadán, sino que abarcará cada mes y año por venir; porque todos y cada uno de los días del año nos otorgarán los medios para conseguir el perdón. Por tanto, es importante que intentemos comprender su verdadera esencia y actuar bajo la guía del Santo Profeta (sa), quien nos dijo que los diez días intermedios del Ramadán proporcionan los medios de nuestro perdón.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“¿Cómo puede la razón aceptar que, cuando un siervo se vuelve hacia Dios Altísimo con un corazón verdadero, Dios no Se vuelva hacia él? En verdad, Dios, que es Benevolente y Misericordioso, se acerca incluso más a Su siervo. Es por eso que en el Sagrado Corán, el nombre de Dios también es Tawwab (que literalmente significa ‘ Quien continuamente perdona a aquellos que se vuelven hacia Él en arrepentimiento’), el Indulgente. El hombre se vuelve a Dios por medio del remordimiento, la vergüenza, la humildad y la mansedumbre; y Dios Se vuelve hacia el hombre con misericordia y perdón”.

Así pues, los ciertamente afortunados son aquellos de entre nosotros que buscan el verdadero perdón, se arrepienten sinceramente y luego experimentan las señales del perdón y la misericordia de Dios Altísimo en el bendito mes de Ramadán. Si hay alguna negligencia o deficiencia, se debe al hombre mismo; porque, como ha dicho el Mesías Prometido (sa), Dios Altísimo es Indulgente con Sus siervos. De hecho, Al’lah declara que Él desea que el hombre venga hacia Él para que pueda aceptar su arrepentimiento. Dios Altísimo dice:

[árabe]

“Y Al´lah desea volverse a vosotros con misericordia aceptando vuestro perdón”.

Por consiguiente, ¿cómo es posible que Dios Altísimo no cumpla una acción que Él desea y ha elegido para Sí mismo? Así pues, el deber del hombre es volverse hacia Dios Altísimo buscando Su perdón y entonces verá cómo Al’lah se aproximará hacia él.

En este mes, en el que más que antes se concede a sus siervos la misericordia y el perdón de Dios Altísimo, debemos esforzarnos al máximo para obtener estas bendiciones y siempre deberemos tener en cuenta la siguiente directriz de Dios Altísimo:

[árabe]

“Quién se arrepiente y hace buenas obras, ciertamente vuelve hacia Al´lah con arrepentimiento verdadero”.

Como he mencionado antes, hacer buenas obras es una condición esencial junto al sincero arrepentimiento. Por ello, cuando Dios Altísimo declara que los diez días intermedios [del Ramadán] son días de perdón, esto solo se manifestará cuando uno lleve a cabo todas sus acciones de acuerdo con la voluntad de Dios Altísimo. Y así, cuando entremos en los diez últimos días de Ramadán, buscando el perdón y realizando obras piadosas, entonces, tal y como declaró el Santo Profeta (sa), estos diez últimos días nos concederán la salvación del fuego del infierno. Dios Altísimo dice:

[árabe]

“Pero Al’lah no los castigará mientras imploran el perdón.”

Por medio de diferentes métodos, Dios Altísimo nos concede la guía sobre cómo podemos conseguir Su perdón, ya sea narrando relatos de gentes del pasado, relatos de los Profetas o dando consejos a través de lo que dijeron los Profetas. Dios Altísimo menciona cómo concedió el perdón a las personas y a las naciones anteriores a nosotros y que seguirá haciéndolo incluso en la actualidad.

Así, con un esfuerzo conjunto, uno busca cumplir los derechos de Dios Altísimo y Su creación, proteger sus oraciones y adornar aún más su adoración con nawafil [oraciones voluntarias]; buscar el perdón y llevar a cabo acciones virtuosas, hasta el punto de que, como se menciona en el Hadiz, si uno busca pelear con él o le insulta verbalmente, él no debe responder, sino que permanecerá en silencio y simplemente declarará que está ayunando y que está en un periodo de entrenamiento donde su único objetivo es cumplir en su vida los mandamientos de Dios Altísimo. Entonces, en verdad, este individuo habrá alcanzado el beneplácito de Dios y, cuando uno gana el placer de Dios Altísimo, ciertamente se salva del fuego del infierno y entra en el Paraíso.

En relación al Hadiz que mencioné al comienzo del sermón, se dice además en el mismo que cualquiera que adopte una virtud en este mes será similar a alguien que ha cumplido todas sus obligaciones. Es decir, alguien que cumpla incluso una obligación en este mes, será como alguien que haya cumplido 70 de sus obligaciones fuera del mes de Ramadán. También es un mes en el que uno muestra paciencia y la recompensa de la paciencia es el Paraíso. Este es además un mes de hermandad: en otras palabras, un mes para compartir mutuamente el dolor y la tristeza de los demás, para tratar a los demás con amabilidad, para perdonarlos, para mostrar mutuamente amor y afecto y para establecer la verdadera hermandad. Todas estas acciones le permitirán a uno cumplir con los derechos de los demás y llevar a cabo acciones piadosas. De hecho, esto es la realización de esas obras piadosas. Son estas mismas personas, quienes llevan a cabo todas estas acciones, a quienes el Santo Profeta (sa) les ha dado la buena nueva de que serán salvados del fuego del infierno. Dios Altísimo y Su Mensajero (sa) han dado las buenas nuevas del Paraíso debido a que uno permanece realizando tales actos piadosos, cumpliendo las instrucciones de Dios Altísimo y mostrando paciencia frente a las injusticias.

Normalmente en el Ramadán encontramos que en Pakistán, así como en aquellos países donde los supuestos eruditos [del islam] han extendido su influencia y están llevando a la gente musulmana por el camino equivocado, se utilizan nuevos métodos para perseguir y atacar a los áhmadis. Como mencioné en el sermón anterior, tratan de dañar a los áhmadis emocional y físicamente, a través de medios materiales. No obstante, el Mesías Prometido (as) nos ha dicho que siempre debemos adoptar la paciencia y nunca abandonar esta enseñanza. Especialmente para un creyente, que realiza actos virtuosos y además demuestra paciencia durante todo el mes de Ramadán, Dios Altísimo y Su Mensajero le dan las buenas nuevas del Paraíso. Por tanto, en este mes de entrenamiento espiritual, cada áhmadi debe prestar atención especial a las oraciones, a buscar el arrepentimiento [istighfar], ofrecer las oraciones voluntarias; y al mostrar paciencia y buscar el agrado de Dios, podremos acercarnos al Paraíso.

En cuanto a las personas que realizan acciones para buscar el placer de Dios Altísimo, se afirma:

[árabe]

 “Y Él les recompensará por su firmeza, con un Jardín y una vestimenta de seda”.

Así, si hoy en día se cometen injusticias contra los áhmadis, todo áhmadi sabe que esas injusticias se cometen contra nosotros porque seguimos los mandamientos de Dios Altísimo y porque hemos aceptado al Imam de nuestra época. Ya que esta es la razón por la que nuestros enemigos nos atacan, dejadles que continúen. Nosotros debemos demostrar paciencia, ya que a través de ello obtendremos el agrado de Al’lah. El Santo Corán tiene innumerables versículos en los que se advierte a los que cometen injusticias y crueldades; por eso, sólo Dios Altísimo sabe cómo tratará a los que encienden este fuego [de crueldad].

En estos días, también es nuestra responsabilidad rezar por la humanidad en general y especialmente por la Ummah [comunidad] musulmana para que se les muestre misericordia. Algunos áhmadis creen que, como los adversarios han cometido tales atrocidades, no se puede rezar por ellos. Sin embargo, debemos tener siempre presente que, aunque la mayoría de los musulmanes son muy celosos de su fe, o bien no tienen ningún conocimiento de ella, o tienen muy poco, o tienen miedo de sus eruditos; y son estos supuestos eruditos musulmanes los que están llevándolos por el camino equivocado. Así pues, en estos últimos diez días debemos demostrar el máximo nivel de paciencia y poner énfasis en las súplicas y oraciones, en buscar el perdón y el arrepentimiento, en esforzarnos por realizar buenas obras y prometer adoptar siempre el camino de la rectitud, y convertirnos en los beneficiarios del Paraíso y en aquellos que se distancian del fuego.

Por tanto, debemos beneficiarnos del mes de Ramadán y contarnos entre las personas a las que Dios Altísimo declara:

[árabe]

 “Y el Cielo se traerá cerca de los justos (es decir, no estará lejos)”.

[árabe]

“Esto es lo que se prometió a todos los que siempre se volvieron a Dios y estuvieron atentos a sus acciones”.

Esta promesa es para cada individuo que actúa según los mandamientos de Al’lah, por lo que cada uno de nosotros debe pasar el Ramadán de acuerdo con lo que Dios y Su Mensajero (sa) nos han ordenado hacer. ¡Que Dios Altísimo permita que cosechemos las bendiciones de estos diez últimos de Ramadán y que, a través de ello, podamos alcanzar el placer de Dios y entrar en el Paraíso! ¡Que Él nos conceda las oportunidad de realizar actos virtuosos!

Hoy dirigiré nuevamente algunas oraciones fúnebres en ausencia. Hay algunas noticias tristes: la semana pasada pedí a todos que rezaran por nuestro hermano Sheij Said Ahmad Sahib, a quien dispararon mientras atendía su tienda, debido a la enemistad contra el Ahmadiat. Estaba en estado crítico y, a pesar de pasar 12 días en el hospital, no ha sobrevivido.

“Ciertamente a Dios pertenecemos y a Él retornaremos”.

 

Así, de esta manera, ha alcanzado el martirio y ha sacrificado su vida a una edad temprana, ya que tenía sólo 42 años y se había casado el año pasado. Después del ataque y durante el tiempo que estuvo en el hospital, fue bendecido con un hijo. Cuando recobró la conciencia por un corto período de tiempo, se le informó que había sido bendecido con un hijo y aunque no podía expresarse, sus ojos se abrieron al recibir la noticia.

Ya ha habido tres martirios en la familia del Sheij Said Sahib. Su padre, Sheij Bashir Sahib, fue envenenado debido a la enemistad en contra del Ahmadiat y fue martirizado. Uno de sus hermanos, Sheij Muhammad Rafiq Sahib y su tío materno, el profesor doctor Sheij Mubashar Ahmad Sahib, también fueron martirizados como resultado de un tiroteo. Este último, Sheij Mubashar Ahmad Sahib, fue martirizado a principios de este año.

Sheij Said Sahib poseía una personalidad tranquila y siempre tenía una sonrisa en su rostro. Era un siervo de la fe extremadamente sincero que mostraba gran pasión por llamar a los demás hacia Dios [y Su religión]. En 1990, los clérigos musulmanes presentaron una denuncia contra él ante el ejército, a raíz de la cual fue detenido, aunque posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza. Como he mencionado, le sobreviven su esposa, un hijo y su madre, que tiene 72 años. Sin duda, soportar esta grave noticia a tal edad será difícil, así que cada uno de nosotros debemos rezar por todos ellos.

En el sermón anterior hablé de dos mártires. En referencia al Dr. Manan Siddiqui Sahib mencioné que le conocían en la zona debido a su trabajo. Además, el distrito de Mirpur Jas es más grande y también la Yama’at tiene más miembros allí; y en comparación, el área de Nawabshah es más pequeña. Dios Altísimo sabe mejor cómo tratará a Su gente. En cualquier caso, ambos ha recibido el estatus de mártir. Respecto a esto, tengo que decir que en los últimos días he recibido cartas de condolencia y entre ellas, una persona, que es un individuo muy educado, envió sus condolencias y sólo mencionó al Doctor Manan Sahib. Pero si uno desea enviar condolencias, debe enviar condolencias por ambos mártires. Yo también conocí personalmente a Sheij Sahib, quien tenía una personalidad tranquila y trabajaba mucho y con gran pasión y dedicación por su fe. He visitado Nawabshah muchas veces y cada vez iba allí, él venía especialmente para encontrarse conmigo, reunirse y buscar consejo sobre asuntos de la Yama’at. Luego se esforzaba al máximo para actuar según los consejos recibidos. Ésta es una aclaración que quería hacer.

La segunda oración fúnebre en ausencia será de uno de nuestros miembros sirios, la señorita Marwah Al-Ghalul, que iba caminando cuando un camión o un coche la golpeó por detrás. Después de pasar un tiempo en el hospital, falleció a los 24 años.

“Ciertamente a Dios pertenecemos y a Él retornaremos”.

Trabajaba incansablemente para la página web árabe “Aywibah An al-Iman” y llevaba a cabo trabajos muy difíciles. Además tradujo un libro del árabe al inglés que está en la página web alislam.org sobre el tema del Zakat. De hecho, habiendo terminado dicha traducción, se dirigía a la imprenta para su publicación cuando tuvo este accidente. Era una mujer muy piadosa y justa, que tenía gran pasión por servir a la religión. Siempre deseaba continuar trabajando para la fe. Su prometido, Muhammad Malas Sahib, trabaja en MTA Al-Arabiyya y se iban a casar pronto. Sin embargo, este fue el decreto de Dios Altísimo. ¡Que Dios derrame Su perdón sobre ella y eleve su estatus, y Al’lah conceda paciencia y firmeza a todos los que ella deja atrás!

La tercera oración fúnebre en ausencia es de otro miembro sirio, Sami Qazaq Sahib, que falleció hace unos días y era hijo de un devoto áhmadi palestino, Jizar Qazaq Sahib. También era una persona muy apasionada por la fe, incluso durante su juventud. Asistió al Yalsa Salana (Convención Anual) del Reino Unido en 1996 y después de conocer a Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) y experimentar su amor y bondad, aumentó su fe y sinceridad aún más que antes. Cuando regresó a su país, ofreció una de sus casas para que la usara la Yama’at y dijo que como la donaba a la Yama’at, no aceptaría nada a cambio. Sobre su experiencia en el Yalsa, dijo que sólo habiendo asistido al Yalsa, comprendía plenamente la Yama’at. Era una persona muy piadosa y cariñosa que siempre ayudaba a los pobres. ¡Que Dios Altísimo eleve su estatus y bendiga a sus hijos para que tengan la oportunidad de aceptar el Ahmadiat! ¡Que Dios les permita entrar en la Yama’at!

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