Califas guiados – Hazrat Umar (ra) y orientación de Su Santidad (aba) sobre el Ramadán y la protección de la progenie de los males de la sociedad
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Califas guiados – Hazrat Umar (ra) y orientación de Su Santidad (aba) sobre el Ramadán y la protección de la progenie de los males de la sociedad

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes,

07-05-21. Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awuz y el Sura Al-Fatiha, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

Anteriormente mencioné los relatos sobre como Hazrat Umar (ra) aceptó el Islam. Con respecto a ello, Hazrat Musleh Maud (ra) narra:

“Hazrat Umar era un oponente feroz del Islam. (Es decir, hasta que aceptó el Islam, se opuso continuamente a la propagación del mismo). Un día, se le pasó por la cabeza la idea de por qué no simplemente poner fin a su fundador. Tan pronto como este pensamiento cruzó su mente, tomó su espada y salió de su casa para matar al Santo Profeta (sa).

De camino, alguien le preguntó: ‘¿A dónde vas Umar?’. Hazrat Umar (ra) respondió: ‘Voy a matar a Muhammad’. La persona se rió y dijo: ‘Primero debes ver lo que está sucediendo dentro de tu propia casa,  pues tu hermana y tu cuñado ya lo han aceptado’. Hazrat Umar dijo: ‘¡Eso es mentira!’. El individuo le replicó diciendo que debería ir a investigar por sí mismo. Hazrat Umar (ra) fue allí y encontró que la puerta estaba cerrada. En el interior, un Compañero estaba enseñando el Sagrado Corán. Hazrat Umar (ra) llamó a la puerta y su cuñado preguntó desde dentro: ‘¿Quién es?’. Umar (ra) respondió que era ‘Umar’. Cuando vieron que era Hazrat Umar (ra), escondieron al Compañero que les estaba enseñando el Santo Corán, ya que sabían que Hazrat Umar (ra) era un enemigo feroz del Islam. Del mismo modo, también escondieron el pergamino del Corán en un rincón y luego abrieron la puerta. Como Hazrat Umar (ra) ya había escuchado que su cuñado y su hermana habían aceptado el Islam, inmediatamente les preguntó por qué demoraron tanto en abrir la puerta. Su cuñado respondió que a veces puede llevar tiempo abrir la puerta. Hazrat Umar (ra) dijo que este no era el caso e insinuó que un problema en particular debía haberle impedido abrir la puerta. ‘He podido escuchar que estabais escuchando las palabras de un sabi’. [Los idólatras de La Meca solían llamar al Santo Profeta (sa) “sabi”, o sea, uno que había abandonado su antigua fe]). Su cuñado trató de ignorar el asunto, pero Hazrat Umar (ra) se enfureció y dio un paso adelante para golpearlo. Sin embargo, por amor a su esposo, la hermana de Hazrat Umar (ra) se interpuso entre ellos; pero como Hazrat Umar (ra) ya había levantado la mano para golpearle y su hermana de repente se puso en medio, no pudo detener el golpe. de tal forma que golpeó la nariz de su hermana con toda su fuerza y la sangre comenzó a fluir de ella. Hazrat Umar (ra) era una persona compasiva y al darse cuenta de que había golpeado a una mujer, además de ser su propia hermana, lo cual iba en contra de la costumbre de Arabia, trató de cambiar de tema y dijo: ‘Bien, contadme, ¿qué estabais recitando?’. Su hermana entendió que Hazrat Umar (ra) estaba ahora  emocionado con sentimientos de bondad y dijo: ‘¡Vete! No estoy dispuesta a dar algo puro en manos de una persona como tú’. Ante esto, Hazrat Umar preguntó qué debía hacer. Su hermana respondió: ‘Hay un poco de agua, Toma un baño y solo entonces te lo daré’.

Hazrat Umar (ra) se bañó y regresó. Luego, su hermana colocó en sus manos las hojas del Sagrado Corán que estaban escuchando. Como ya se había producido un cambio en Hazrat Umar, recitar los versículos del Libro Sagrado derritió su corazón. Cuando terminó de recitar dichos versículos, espontáneamente exclamó: ‘Doy testimonio de que no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah y doy testimonio de que Muhammad es Su Mensajero’. Al oír esto, el Compañero, que estaba escondido por miedo a Hazrat Umar (ra), salió.

A continuación, Hazrat Umar preguntó dónde residía el Santo Profeta (sa) en esos días. Debido a la oposición en curso, el Santo Profeta (sa) frecuentemente cambiaba de hogar, pero le dijo que en esos días el Santo Profeta (sa) se estaba alojando en Dar Al-Arqam. Hazrat Umar se fue inmediatamente y con su espada desenvainada, se dirigió hacia ese lugar. No obstante, su hermana se puso extremadamente ansiosa, pensando que iba a dirigirse allí con malas intenciones,  por lo que dio un paso adelante y dijo: ‘¡Por Dios! No te dejaré ir hasta que me asegures de que no vas a ir allí para causar ningún daño’. Hazrat Umar respondió: ‘Te doy mi promesa solemne de que no causaré ningún desorden’.

Hazrat Umar (ra) se acercó al lugar donde se hospedaba el Santo Profeta (sa) y llamó a la puerta. El Santo Profeta (sa) y sus Compañeros estaban sentados dentro y participaban en una charla religiosa. Uno de los Compañeros preguntó quién era. Hazrat Umar respondió: ‘ Es Umar’. Los Compañeros dijeron: ‘¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! La puerta no debe abrirse, no sea que cause algún desorden’. Pero Hazrat Hamza, que había aceptado recientemente el Islam y tenía la disposición de un guerrero,  exclamó: ‘Abre la puerta. ¡Yo me ocuparé de él si intenta algo!’. Por lo tanto, una persona abrió la puerta y Hazrat Umar entró, ante lo que el Santo Profeta (sa) dijo: ‘¡Umar! ¿Hasta cuándo seguirás oponiéndote a mí?’.

Hazrat Umar (ra) respondió: ¡Oh Mensajero de Al’lah, no he venido en oposición, sino que he venido para convertirme en tu seguidor!’. Ese Umar (ra), que unas horas antes era un enemigo acérrimo del Islam y había dejado su casa para matar al Santo Profeta (sa), se convirtió en un instante en un creyente de muy alto calibre. Hazrat Umar (ra) no era uno de los jefes de La Meca, pero debido a su valentía tenía una gran influencia sobre la juventud. Cuando se convirtió al Islam, los musulmanes lanzaron consignas de ‘Al’lah es el Más Grande’ (Al’lahu Akbar). Al poco llegó el momento de la oración y el Santo Profeta (sa) quiso ofrecer sus oraciones, aunque ese mismo Umar (ra), que dos horas antes salió de su casa con la intención de matar al Santo Profeta (sa), una vez más sacó su espada diciendo: ‘¡Oh Mensajero de Al’lah! ¿Cómo puede ser que el Mensajero de Dios (sa) y los que lo siguen recen escondidos mientras los idólatras de La Meca deambulan libremente? Déjame ver quién se atreve a impedir que ofrezcamos nuestras oraciones en las cercanías de la Kaaba’. El Santo Profeta (sa) declaró: ‘Esta pasión es ciertamente encomiable, pero por el momento no es adecuado para nosotros salir de esa manera’ “.  Sin embargo, más tarde pudieron rezar en la Kaaba, como se ha mencionado antes.

Hazrat Musleh Maud (ra) ha mencionado esto de la siguiente manera:

“En el periodo inicial del Islam, solo dos personas eran consideradas verdaderamente valientes: una era Hazrat Umar (ra) y la otra era Hazrat Hamza (ra). Cuando ambos individuos entraron en el redil del Islam, le expresaron al Santo Profeta (sa) que no estaban satisfechos de adorar a Al’lah solo en sus hogares cuando ellos también tenían derecho sobre la Kaaba. Por tanto, no había ninguna razón para no gozar de ese derecho de adorar abiertamente a Dios Altísimo. Así pues, el Santo Profeta (sa), que rezaba en su casa para evitar ser acusado por los idólatras de propagar el desorden, fue a la Kaaba para rezar. En ese momento, a un lado suyo estaba Hazrat Umar (ra), sosteniendo su espada; y al otro lado estaba Hazrat Hamza (ra). De esta manera, el Santo Profeta (sa) ofreció sus oraciones en la Kaaba de forma visible ante todos.

Cuando la noticia de que Hazrat Umar (ra) había aceptado el Islam se difundió entre los qureish, estos se enfurecieron mucho y en su enfado rodearon la casa de Hazrat Umar (ra), quien salió ante la gran multitud que lo había rodeado; incluso ciertos individuos demasiado excitados estaban preparados para atacarlo. No obstante, Hazrat Umar (ra) permaneció frente a ellos con valentía y firmeza.  Un poco más tarde, y mientras esto sucedía, llegó uno de los jefes de La Meca llamado Aas bin Wail y viendo la multitud que había allí, preguntó en tono autoritario: ‘¿Qué está pasando?’. La gente respondió: ‘Umar (ra) se ha convertido en sabi’. Mientras evaluaba la situación, este jefe proclamó: ‘¡Está bien! No hay necesidad de este alboroto, así que otorgo mi protección a Umar’. Como era costumbre en los árabes, a aquellas gentes no les quedó más remedio que permanecer en silencio cuando hablaba, y finalmente se dispersaron. A partir de entonces, Hazrat Umar (ra) permaneció bajo dicha protección, ya que nadie se atrevía a ir contra la decisión de Aas bin Wail. Sin embargo, el honor de Hazrat Umar (ra) no le permitió permanecer en este estado por un largo periodo. De ahí que poco tiempo después fue a decirle a Aas bin Wail: ‘Abandono tu protección’ y además afirma: ‘A partir de entonces me encontré a mi mismo envuelto en enfrentamientos y escaramuzas en las calles’, (es decir, él siempre se metía en peleas). Pero Hazrat Umar (ra) nunca se amilanaba frente a nadie”.

Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“Observad cuán acérrimos eran los enemigos del Santo Profeta (sa) y el cambio que tuvo lugar dentro de ellos. No solo fueron reformados, de hecho alcanzaron tan altos rangos espirituales que era imposible reconocerlos (o sea, fueron transformados completamente, hasta el punto de que no podían ser reconocidos como las mismas personas). Cuando Hazrat Umar (ra), que siempre estuvo dispuesto a oponerse al Islam (sa) y a los musulmanes, tuvo el honor de aceptarlo, se produjo en él tal transformación, que incluso estaba dispuesto a poner su vida en peligro para el beneficio de la gente y pasaba sus días y sus noches al servicio del Islam”. En realidad, debe ser “… por el beneficio de la religión comenzó a poner su vida en peligro”.

El Mesías Prometido (as) afirma lo siguiente con respecto a la aceptación del Islam por parte de Hazrat Umar (ra):

“Observad cuán beneficioso resultó ser Hazrat Umar (ra). Hubo una época en la que no aceptó el Islam y permaneció en ese estado durante cuatro años. Solo Dios Altísimo conoce mejor el secreto que hay detrás de esto. Por su parte, Abu Yahal buscaba a alguien que matara al Santo Profeta (sa). En ese momento, Hazrat Umar (ra) era conocido por su valentía y coraje, y era muy fuerte. Lo hablaron entre ellos y asumió la tarea de matar al Santo Profeta (sa). En este sentido, Hazrat Umar (ra) y Abu Yahal firmaron un contrato en el que se decía que si Hazrat Umar (ra) mataba al Santo Profeta (sa) sería recompensado con tal o cual cantidad de dinero. Finalmente, por el poder de Dios Altísimo, el mismo Umar (ra) que primero iba a matar al Santo Profeta (sa), más tarde aceptó el Islam y fue martirizado. ¡Qué época tan extraordinaria fue aquella!

Así pues, se firmó el contrato acordando que sería él quien lo matara. Después de firmarlo, se puso a buscar al Santo Profeta (sa) y pasaba noches haciendo lo mismo [o sea, Hazrat Umar (ra) pasaba su tiempo buscando al Santo Profeta (sa), e incluso por la noche, esperando una oportunidad para matarlo en secreto]. Preguntó a la gente cuándo estaría solo el Santo Profeta (sa) y le dijeron que después de la medianoche iba a la Kaaba para ofrecer sus oraciones. Hazrat Umar (ra) se alegró de escuchar esto, así que fue allí y se escondió en la Kaaba. Después de un rato, escuchó el sonido de ‘No hay más dios que Al’lah’ que emanaba del desierto, y era la voz del Santo Profeta (sa). Al escuchar su voz entendió que se dirigía hacia allí. Hazrat Umar (ra) se llenó de valentía y decidió que lo golpearía con su espada cuando estuviera postrado, separándole la cabeza de los hombros. Tan pronto como llegó el Santo Profeta (sa), comenzó a realizar sus oraciones. El propio Hazrat Umar (ra) relata lo que sucedió después”.

El Mesías Prometido (as) escribe: “El mismo Hazrat Umar (ra) relata lo que sucedió posteriormente: ‘El Santo Profeta (sa) lloró tanto cuando suplicaba durante su postración, que yo me conmoví hasta la médula, y más aún cuando el Santo Profeta (sa) dijo: ‘¡Oh mi Señor, mi alma y mi corazón se postran ante Ti!’. Hazrat Umar (ra) declara: ‘Cuando escuché estas oraciones, mi corazón se desgarró. Al final, mi espada se soltó de mi mano admirando a la verdad. Al presenciar al Santo Profeta (sa) en tal estado, me di cuenta de que no solo era veraz, sino que incluso tendría éxito; pero el espíritu que incita al mal es de hecho malo e incita una y otra vez. Cuando el Santo Profeta (sa) hubo completado sus oraciones y se fue, lo seguí. El Santo Profeta (sa) escuchó mis pasos. La noche estaba oscura. Entonces, el Santo Profeta (sa) preguntó: ‘¿Quién es?’. Yo respondí: ‘Umar’. Luego dijo: ‘Umar, no nos dejas ni de noche ni de día’. En ese momento noté el aroma del alma del Santo Profeta (sa) y sentí como si estuviera a punto de maldecirme, por lo que  le dije: ‘Señor, no me maldigas’ “. Hazrat Umar (ra) declara: “Ese fue el momento de mi aceptación del Islam, cuando Dios Altísimo me permitió convertirme en musulmán”.

Este es un extracto del Mesías Prometido (as) y hay aún otra cita suya que también arroja más luz sobre esto. Menciona más o menos los mismos detalles, pero con una conclusión ligeramente diferente. El Mesías Prometido (as) dice:

“Antes de aceptar el Islam, Hazrat Umar (ra) solía reunirse con Abu Yahal. De hecho, se menciona que una vez Abu Yahal conspiró para matar al Santo Profeta (sa) e incluso fijó una recompensa. Hazrat Umar (ra) fue elegido para realizar esta tarea, afiló su espada y esperó buscando la oportunidad para llevar a cabo esta tarea. Hazrat Umar (ra) se enteró de que el Santo Profeta (sa) iba todos los días a la Kaaba por la noche para ofrecer sus oraciones, así que Hazrat Umar (ra) fue allí y se escondió. Luego comenzó a escuchar las palabras ‘no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah’ viniendo de la dirección del desierto y la voz comenzó a acercarse más y más, hasta que el Santo Profeta (sa) entró dentro de la Kaaba y comenzó a ofrecer sus oraciones. Entonces, Hazrat Umar (ra) declaró: ‘El Santo Profeta (sa) suplicaba tan profusamente que no tuve el valor de golpearlo con mi espada;  y cuando el Santo Profeta (sa) concluyó su oración, se fue y yo caminé detrás de él,  aunque escuchó mis pasos y preguntó quién era. Yo le respondí: ‘¡Soy  Umar!’. Ante esto, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘¡Oh Umar! No me dejas solo ni de día ni de noche’. Hazrat Umar (ra) narra: ‘A continuación sentí que el Santo Profeta (sa) iba a orar en mi contra y por eso dije: ‘A partir de hoy, ya no te causaré ningún daño’. Dado que los árabes tenían un gran respeto por sus promesas, el Santo Profeta (sa) tomó su palabra, pero la realidad era que el momento de la buena fortuna de Hazrat Umar (ra) había sido decretado. (Esto es ligeramente diferente de la cita anterior). En ese momento, el Santo Profeta (sa) sintió que Dios no le permitiría caer en la ruina, por lo que Hazrat Umar (ra) se convirtió en musulmán, e inmediatamente rompió sus lazos de amistad y relaciones con Abu Yahal y los otros oponentes, y en su lugar estableció un nuevo vínculo de hermandad con Hazrat Abu Bakar (ra) y los demás Compañeros, y ni una sola vez volvió a pensar en sus relaciones anteriores”.

Luego, mencionando la aceptación del Islam de Hazrat Umar (ra) de una manera similar, tal vez con una diferencia de solo unas pocas palabras, el Mesías Prometido (as) escribe:

“¿Habréis oído hablar del incidente de Hazrat Umar (ra), cuando salió a matar al Santo Profeta (sa)? Abu Yahal había hecho circular la noticia entre la gente de que quienquiera que matara al Santo Profeta (sa), recibiría una gran recompensa y honor. Por su parte, antes de abrazar el Islam, Hazrat Umar (ra) llegó a un acuerdo con Abu Yahal para matar al Santo Profeta (sa) y después de esto permaneció en busca de la oportunidad perfecta. Al preguntar, se le informó que el Santo Profeta (sa) iba a la Kaaba durante la noche para ofrecer sus oraciones. Por lo que al considerar que esta era la oportunidad perfecta, Hazrat Umar (ra) fue por la noche y se escondió en la Kaaba. En medio de la noche, las palabras ‘no hay nadie digno de adoración excepto Al’lah’ comenzaron a emerger del desierto. Hazrat Umar (ra) decidió que tan pronto como el Santo Profeta (sa) se postrara, lo mataría. Entre tanto, el Santo Profeta (sa) comenzó a ofrecer sus oraciones con tanta angustia y fervor, y mencionó alabanzas a Dios Altísimo en sus postraciones de tal manera, que el corazón de Hazrat Umar (ra) se conmovió. Perdió todo su coraje y la mano con la que buscaba llevar a cabo el acto de matar se vió completamente relajada (o sea, el ablandamiento de su corazón se ha descrito de esta manera particular en esta cita). Al completar su oración, cuando el Santo Profeta (sa) se iba a casa, Hazrat Umar (ra) lo siguió. El Santo Profeta (sa) escuchó pasos y preguntó quién era y, al enterarse de quién era, el Santo Profeta (sa) dijo: ‘¡Oh Umar! ¿No me dejarás en paz?’. Entonces, temiendo que el Santo Profeta (sa) orara contra él, Hazrat Umar (ra) declaró: ‘¡He abandonado el plan de matarte, por favor no ores contra mí!’. Hazrat Umar (ra) a menudo decía que esta fue la primera noche en la que el amor por el Islam entró en su corazón”.

He leído tres citas diferentes; son de enero de 1901, agosto de 1902 y junio de 1904, o quizás de 1907. En las tres citas, el Mesías Prometido (as) ha mencionado que Hazrat Umar (ra) fue a la Kaaba para atacar al Santo Profeta (sa). Es posible que tal vez tras este incidente, habiendo sido vencido por “nafse ammara” (el espíritu que incita al mal), él se hubiera marchado también durante el día y fuese entonces cuando ocurrió el incidente de su hermana, que generalmente se cita más en referencia a su aceptación del Islam. Sin embargo, sea como fuere, en los tres casos, el Mesías Prometido (as) escribió sobre este incidente en particular. Dado que el Mesías Prometido (as) también mencionó el tema de “nafse ammara” aquí, es posible que sus emociones lo superaran una vez más y saliera para la casa de su hermana. En cualquier caso, en ambos incidentes, ya sea en el que se vio involucrada su hermana y su cuñado, o el de ir de noche a matar al Santo Profeta (sa), Hazrat Umar (ra) decidió hacer eso debido a la incitación de Abu Yahal y a que él fijó una recompensa.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Abu Yahal ha sido descrito como un Faraón, pero en mi opinión era mucho peor que el Faraón, porque después de todo, el Faraón proclamó:

Árabe – ‘… Ahora creo que no hay más Dios que Aquel en Quien creen los hijos de Israel’.

No obstante, él (es decir, Abu Yahal) no lo aceptó en absoluto. Todo el desorden en La Meca se debía a él. Era extremadamente arrogante, egoísta y pretencioso. Su verdadero nombre era Amar. Ambos ‘Umars’ pertenecían a La Meca y fue el decreto Divino que uno de ellos fue atraído hacia la verdad, mientras que el otro permaneció como el más desafortunado. Mientras su alma ardía en el fuego del infierno, Hazrat Umar (ra), por otro lado, no mostró terquedad y finalmente se convirtió en Rey”.

Hazrat Ibn Umar (ra) relata que cuando Hazrat Umar bin Al-Jatab (ra) aceptó el Islam, el Santo Profeta (sa) puso su mano en su pecho y recitó la siguiente oración:

[Árabe]

”¡Oh Al’lah!  Elimina cualquier malicia que haya en su corazón y reemplázala con la fe”. El Santo Profeta (sa) ofreció esta oración tres veces.

Como se mencionó anteriormente, antes de su aceptación del Islam, Hazrat Umar (ra) se opuso extremadamente a los musulmanes. Sin embargo, al aceptar el Islam, su aceptación resultó ser un medio de victoria para los musulmanes y de alivio de sus dificultades.

Hazrat Abdul-lah bin Masud (ra) relata que no adoraron abiertamente a Al’lah hasta que Hazrat Umar (ra) aceptó el Islam.

Abdur Rahman bin Hariz relata que Hazrat Umar (ra) declaró: “La noche en que acepté el Islam, pensé que quién era el más severo en su enemistad hacia el Santo Profeta (sa) de entre los mequíes, para que pudiera ir a él e informarle que había aceptado el Islam”. Hazrat Umar (ra) afirma además: “Pensé que no era otro que Abu Yahal. Así que, por la mañana, me acerqué a él y llamé a su puerta”. Hazrat Umar (ra) narra: “Abu Yahal se me acercó y me dijo: ‘¡Oh, sobrino mío! Bienvenido. ¿Qué te trae por aquí?’. Hazrat Umar (ra) cuenta que le respondió: ‘He venido para hacerte saber que he aceptado la fe en Al’lah y Su Mensajero (sa) y doy testimonio de la verdad que él ha traído”. Hazrat Umar (ra) añade: “Ante esto, me cerró la puerta y me dijo: ‘¡Que Al’lah te arruine a ti y a lo que has creído!’. Estas fueron las palabras de Abu Yahal.

Hazrat Ibn Umar (ra) sigue relatando: “Cuando mi padre, o sea, Hazrat Umar (ra), aceptó el Islam, preguntó a la gente que de entre los qureish quién tenía la costumbre de difundir las noticias y le informaron que era Yamil bin Muammar Jumi”. Hazrat Ibn Umar (ra) continúa diciendo: “Hazrat Umar (ra) fue a verlo por la mañana temprano y yo también lo seguí para ver lo que hacía. A pesar de ser bastante joven, yo pude entenderlo todo [este es Ibn Umar (ra) diciendo esto]. Cuando Hazrat Umar (ra) llegó hasta él, dijo: ‘¡Oh, Jamil! ¿Sabes que he aceptado el Islam y he entrado en la religión de Muhammad (sa)?’.

Hazrat Ibn Umar (ra) añade: “Por Dios, Hazrat Umar no tuvo que repetir esta declaración suya por segunda vez y él (es decir, Jamil) se fue rápidamente con su capa arrastrando por el suelo y Hazrat Umar (ra) también lo siguió”.

Hazrat Ibn Umar (ra) continúa el relato: “Yo seguí a mi padre y vi que él, o sea, Jamil, estaba a la puerta de la Kaaba y exclamó en voz alta: ‘¡Oh pueblo de los qureish! (Este fue un anuncio que hizo mientras estaba de pie en la puerta de la Kaaba). ¡Oh pueblo de los qureish!’. En ese momento, la gente estaba sentada en grupos cerca de la Kaaba y todos volvieron su atención hacia él. Luego continuó: ‘Que se sepa que Umar bin Al-Jatab se ha convertido en sabi (uno que abandona su antigua fe)’.

El narrador de esta tradición afirma que Hazrat Umar (ra), estando detrás de él exclamó: ‘Miente porque yo he aceptado el Islam y no soy un sabi, y testifico que ‘no hay nadie digno de ser adorado excepto Al’lah y que Muhammad (sa) es Su siervo y Mensajero’. Ante esto, los qureish se avalanzaron hacia Hazrat Umar (ra) y comenzaron a pelear entre sí, hasta que el sol salió por completo. El narrador afirma que cuando Hazrat Umar (ra) finalmente se cansó y cayó agotado, por lo que se sentó. La gente se puso de pie a su alrededor y Hazrat Umar (ra) les dijo: ‘Podéis hacer lo que queráis,  pero juro por Al’lah que si llegamos a 300, entonces o bien os dejamos La Meca para vosotros; o vosotros nos la dejareis para nosotros’ “. En otras palabras, entonces ellos podrían hacer libremente lo que quisieran. El narrador afirma además que los qureish todavía estaban en ese estado cuando un anciano, que vestía una prenda superior bordada hecha de tela yemení, se acercó a ellos y preguntó cuál era el problema. Le dijeron que Hazrat Umar (ra) se había convertido en sabi (o sea, que había abandonado su antigua creencia). Ante esto proclamó: ‘¿Y qué si lo ha hecho? Si una persona ha elegido algo para sí mismo, entonces, ¿qué es lo que os preocupa?  ¿Creéis que los Banu Adi bin Kab os entregarán a su gente? Dejad sola a esta persona. El narrador dice que ‘por Dios, todos lo abandonaron de inmediato’.

Hazrat Ibn Umar (ra) – el hijo de Hazrat Umar (ra) – declara: “Mucho después de que mi padre hubiera emigrado a Medina, le pregunté: “¡Oh padre! El día que aceptaste el Islam, ¿quién fue la persona en La Meca que amonestó a la gente que estaba luchando contra ti he hizo que se marcharan?’. Hazrat Umar (ra) contestó: ‘¡Querido hijo! Era Aas bin Waail Sahmi’ “.

Hay una narración mencionada en Bujari en la que Hazrat Ibn Umar (ra) cuenta: “Un día, Hazrat Umar (ra) estaba sentado en su casa en un estado de temor. En esa ocasión, Abu Amar Aas bin Wail Sahmi llegó y llevaba una capa bordada y una prenda superior de seda con diseños en sus dobladillos. Pertenecía a la tribu Banu Sahm con la que teníamos una alianza durante la época de la yahiliya (la época de ignorancia anterior a la llegada del Islam). Entonces, Aas bin Waail le dijo a Hazrat Umar (ra): ‘¿Qué te está pasando?’. Hazrat Umar (ra) respondió: ‘Tu gente piensa que como me he convertido en musulmán que ahora deben matarme’. Aas bin Waail dijo: ‘Nadie podrá atacarte’. Tras ello, Hazrat Umar (ra) afirma que se sintió seguro después de que dijo eso. Aas bin Waail salió presto y se reunió con la gente. El valle de La Meca en ese momento estaba lleno de gente y Aas bin Waail les preguntó hacia dónde se dirigían, y respondieron que se dirigían al hijo de Jatab, que había abandonado su religión. Al ver esto Aas bin Waail declaró que no debían ir hacia él y a continuación la gente se marchó de vuelta”.

He de comentar que esta mención de que Hazrat Umar (ra) pasó miedo no parece ser correcta, puesto que esto iría en contra del carácter y la disposición del propio Hazrat Umar (ra). Quizás por solo ver a Hazrat Umar preocupado, el narrador pensó que estaba temeroso; pero como ya se mencionó en una narración anterior, Hazrat Umar (ra) renunció a su protección y esto también se mencionará de nuevo más adelante.

Explicando el incidente de la aceptación del Islam por parte de Hazrat Umar (ra), Hazrat Zain-ul-Abidin Waliul-lah Shah Sahib hace referencia a Aas bin Waail declarando: “Hay una mención sobre la persecución de las pocas personas que aceptaron el Islam antes de Hazrat Umar (ra). Hazrat Umar (ra) también habría sufrido persecución si Aas bin Waail Sahmi no hubiera anunciado su protección, pues Aas bin Waail estaba considerado uno de los estimados líderes de los qureish y pertenecía a la tribu Banu Sahm. Su ascendencia es la siguiente: Aas bin Waail bin Hashim bin Said bin Sahm. Murió como incrédulo antes de la emigración a Medina. Hazrat Umar (ra) pertenecía a la tribu Banu Adi que era aliada de la tribu Banu Sahm. Debido a este compromiso de amistad y apoyo, Aas bin Waail pensó que era su responsabilidad moral ayudar a Hazrat Umar (ra)”.

No obstante, como he mencionado antes, Hazrat Umar (ra) renunció a su protección poco después. Respecto a esto, el propio Hazrat Umar (ra) afirma: “No deseaba ver a ningún musulmán perseguido, mientras que yo mismo estaba a salvo de ello”, ya que Hazrat Umar (ra) afirmó que “pensé para mí mismo que esto no era correcto, pues yo también debería sufrir lo mismo que los demás musulmanes”. Hazrat Umar (ra) añadió: “Esperé hasta que todos se reunieron cerca de la Kaaba, entonces me dirigí a mi tío Aas bin Waail y le dije: ‘Escucha lo que tengo que decir’, a lo que él respondió: ‘¿Cuál es el problema? Le dije: ‘Renuncio a tu protección’. Hazrat Umar (ra) afirma que Aas bin Waail dijo: ‘¡Oh, sobrino mío! No hagas eso’. Le contesté: ‘Así será’; a lo que él respondió: ‘Como quieras’. Hazrat Umar (ra) narra que: ‘A partir de ese momento, o me golpeaban o yo tomaba represalias y luchaba, hasta que llegó un momento en que Dios Altísimo estableció el honor del Islam”.

Por su parte, Muhammad bin Ubaid narra: “Recuerdo que nunca pudimos ofrecer oraciones dentro de la Casa de Dios (Kaaba) hasta que Hazrat Umar (ra) aceptó el Islam. Aunque una vez que Hazrat Umar (ra) aceptó el Islam, luchó contra los incrédulos hasta el punto de que finalmente nos dejaron en paz y empezamos a ofrecer las oraciones en el Haram (Kaaba)”.

En otra narración, Hazrat Abdul-lah bin Masud dice: “Desde el momento en que Hazrat Umar (ra) se convirtió en musulmán, se nos concedió honor”; cierto que hubo tiempos difíciles más tarde, pero no consideramos esas dificultades tan graves como las que sufrimos anteriormente, aunque por la historia sabemos que incluso Hazrat Umar (ra) sufrió persecución”.

Por su parte, Hazrat Abdul-lah bin Hisham (ra) afirma: “Estábamos con el Santo Profeta (sa), que sostenía la mano de Hazrat Umar (ra) y este dijo al Santo Profeta (sa): ‘¡Oh, Mensajero de Al’lah! Eres más querido para mí que todo, excepto mi propio ser’. El Santo Profeta (sa) respondió: ‘No, por Dios en cuyas manos está mi vida, tu fe nunca podrá ser completa a menos que yo sea más querido para ti que tu propio ser’. Hazrat Umar (ra) dijo entonces al Santo Profeta (sa): ‘¡Por Dios! Ahora usted es más querido para mí que yo mismo’. El Santo Profeta (sa) añadió: ‘Ciertamente ahora Umar’ “. Lo que significa que este era ahora el verdadero estado de fe.

Con respecto a la emigración de Hazrat Umar (ra) a Medina, Hazrat Abdul-lah bin Abbas (ra) narra que Ali bin Abi Talib (ra) le dijo: “De entre los emigrantes, no conozco a nadie que no haya emigrado discretamente, excepto Hazrat Umar bin Jatab. Cuando decidió emigrar, cogió su espada, se colgó el arco al hombro, sostuvo las flechas en la mano y se dirigió hacia la Kaaba. Los líderes de los qureish estaban presentes en los alrededores de la Kaaba. Hazrat Umar (ra) realizó tranquilamente siete circuitos de la Kaaba y luego fue al Maqam-e-Ibrahim y ofreció sus oraciones con tranquilidad. Más tarde se dirigió a cada tribu por separado y les comentó: ‘¡Que los rostros se desfiguren y sus narices se restrieguen en el polvo! Quien desee que su madre se separe de él, que sus hijos queden huérfanos y que sus esposas queden viudas, que se reúna conmigo más allá de este valle’ “. Hazrat Ali (ra) declara: “Aparte de unos pocos musulmanes débiles y desamparados, nadie fue tras Hazrat Umar (ra). Hazrat Umar (ra) compartió información con ellos y, tras guiarles, se puso en marcha”.

Así, la declaración abierta de Hazrat Umar (ra) de que estaba a punto de emigrar solo ha sido mencionada en esta narración por Hazrat Ali (ra), mientras que la mayoría de los biógrafos mantienen una opinión diferente a ésta. Por ejemplo, Muhammad Hussein Heikal ha escrito un libro sobre la vida y el carácter de Hazrat Umar (ra). En su libro ha argumentado que, con respecto a la emigración, el Santo Profeta (sa) había dado instrucciones para emigrar de La Meca de forma silenciosa y discreta, no fuera que los oponentes se dieran cuenta y trataran de detenerlos u obstaculizarlos. Por lo tanto, a la luz de esta clara instrucción, ¿cómo podría ser que Hazrat Umar (ra) desobedeciera esta instrucción, especialmente teniendo en cuenta que en “At-Tabaqat” de Ibn Sad e Ibn Hisham está escrito que Hazrat Umar (ra) emigró en secreto junto con los demás musulmanes.

A pesar de todo, si se considera que la narración de Hazrat Ali (ra) es correcta, entonces podría ser el caso de que Hazrat Umar (ra) hizo este anuncio, pero no emigró en ese momento; es decir, que anunció en las inmediaciones de la Kaaba, ante los líderes de los qureish, que emigraría y que quien lo deseara podría intentar detenerlo, pero luego no emigró en ese momento. Luego, cuando llegó el momento de emigrar, lo hizo tranquilamente. Sin embargo, lo que Heikal ha mencionado es muy significativo y, como se mencionó anteriormente, Ibn Sad en At-Tabaqat e Ibn Hisham también lo han afirmado. Parece que de acuerdo con la orden del Santo Profeta (sa), Hazrat Umar (ra) también emigró con mucho cuidado junto con los demás musulmanes, porque dada la situación de La Meca en ese momento, no era posible emigrar anunciando sus intenciones. De hecho, encontramos que hasta la conquista de la Meca, quien emigraba tenía que hacerlo en secreto.

En este sentido, si la narración de Hazrat Ali (ra) se considera correcta, entonces podría ser sido una iniciativa de su parte, pero la evidencia aparente sugiere que esta narración no es correcta.

Hazrat Bara bin Aazib (ra) narra: “El primero de entre los emigrantes en llegar a nosotros fue Hazrat Musab bin Umair (ra), que pertenecía a la tribu Banu Abd al-Dar, seguido por Hazrat Ibn Umm Maktum, que era ciego y pertenecía a la tribu Banu Fihar. Tras ellos fue Hazrat Umar bin Jatab (ra), junto con 20 personas a caballo. En un momento dado, les preguntamos por el Santo Profeta (sa), a lo que dijeron que estaba detrás de ellos, (o sea, que vendría después de un tiempo). Así, pasado algún tiempo, el Santo Profeta (sa) vino y Hazrat Abu Bakar (ra) estaba con él”.

Si esta narración es correcta, es muy posible que Hazrat Umar (ra) hubiera mencionado su emigración ante un grupo de personas, y anunciado con vehemencia que si alguien lo deseaba, podía atreverse a intentar detenerlo; aunque más tarde emigró tranquilamente, porque en esta narración se afirma que 20 personas salieron con él. De todas formas, Dios sabe mejor lo que realmente ocurrió. Al llegar a Medina, Hazrat Umar (ra) se quedó en Quba con Rifaa bin Abdil Munzir. Quba es una zona elevada situada a 5 km de Medina y, en ese momento, algunas familias de los Ansar se habían establecido allí. La más eminente de esas familias era la de Amar bin Auf (ra). El líder de esta familia era Kulzum bin Hidam, con quien el Santo Profeta (sa) se alojó cuando llegó a Quba.

Hay varias narraciones con respecto al vínculo de hermandad (muayaat) de Hazrat Umar (ra), pues según una narración, el Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Umar (ra) y Hazrat Abu Bakar Siddique (ra), y los lazos de hermandad se formaron dos veces, una en La Meca y otra en Medina tras la emigración. En La Meca, el Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre él y Hazrat Ali (ra), y entre Hazrat Umar y Hazrat Abu BakAr (ra). Sin embargo, estos lazos de hermandad son dos incidentes distintos. En Medina, el Santo Profeta (sa) estableció lazos de hermandad entre los Muhayirin (emigrantes) y los Ansar (residente de Medina). Según una narración, después de la emigración a Medina, el Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Umar (ra) y Hazrat Uwaim bin Saidah (ra). Pero según otra, el vínculo de hermandad se estableció entre Hazrat Umar bin Jatab (ra) y Hazrat Itban bin Malik (ra). Incluso según otra narración más, el vínculo de hermandad se estableció entre Hazrat Umar (ra) y Hazrat Muaz bin Afra (ra). Por su parte, Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) ha escrito que el vínculo de hermandad se estableció entre Hazrat Umar (ra) y Hazrat Itban bin Malik (ra).

Con respecto al comienzo del azán (la llamada a la oración), hay una narración en la que Muhammad bin Abdul-lah bin Zaid declaró lo siguiente, bajo la autoridad de su padre: “Fuimos a ver al Santo Profeta (sa) por la mañana y le narramos un sueño”. Ya sé que esto fue mencionado en relación a Hazrat Abdul-lah (ra),  pero como aquí también se menciona a Hazrat Umar (ra), lo narraré brevemente de nuevo, o lo mencionaré a la luz de otras narraciones. “Entonces e Santo Profeta (sa) declaró: ‘Ciertamente este es un sueño verdadero. Ve con Bilal, ya que tiene una voz muy potente, y enséñale lo que se te ha enseñado. A continuación, debe ir y hacer la llamada (el azán)”. Él (es decir, Hazrat Abdul-lah bin Zaid) narra: ‘Cuando Hazrat Umar bin Jatab (ra) escuchó la voz de Hazrat Bilal llamando a la oración, se dirigió al Santo Profeta (sa) arrastrando su capa detrás de él y le dijo: ¡Oh Mensajero de Dios! ¡Juro por Aquel que te ha enviado con la verdad! Que yo también vi en un sueño exactamente lo que acaba de recitar’ “. El narrador afirma que el Santo Profeta (sa) exclamó: “¡Alhamdolil-lahe”!; o sea: “Todas las alabanzas pertenecen a Dios y el asunto está ya confirmado”.

Al mencionar este incidente, Hazrat Musleh Maud (ra) escribe: “En la época del Santo Profeta (sa), había un compañero llamado Hazrat Abdul-lah bin Zaid. Dios Altísimo le enseñó las palabras de la llamada a la oración a través de una visión y aceptando que esta visión era cierta, el Santo Profeta (sa) estableció la práctica de llamar al azán para los musulmanes. Más tarde, la revelación del Corán confirmó este hecho. Hazrat Umar (ra) afirma: ‘Dios Altísimo también me enseñó el azán, aunque permanecí en silencio sobre este asunto durante 20 días, pensando que quizás alguien ya se lo había mencionado al Santo Profeta (sa)’; porque pensó que alguien ya había dicho algo al respecto y creyó que no era necesario mencionarlo de nuevo. El siguiente hadiz del Santo Profeta (sa) se refiere a este mismo asunto: “Un creyente recibe una enseñanza directa y, a veces, otra por medio de otro creyente”. Narraré los demás relatos en el futuro, si Dios quiere.

En este momento, me gustaría llamar brevemente vuestra atención sobre el hecho de que hoy es el último viernes del Ramadán. No debe considerarse simplemente como el último viernes del Ramadán, sino que este viernes debe ser una fuente de apertura de nuevos caminos para nosotros en el futuro. Debemos esforzarnos en todos aquellos asuntos que se nos han recordado durante el mes de Ramadán y en todas las acciones virtuosas que hemos podido realizar durante el mes, y continuarlas incluso después de Ramadán. De hecho, deberíamos intentar destacar en ellas. De lo contrario, si no mantenemos estas acciones virtuosas y cambios piadosos, y no sobresalimos en ellos, entonces no habrá ningún beneficio en simplemente pasar por el mes de Ramadán.

El viernes pasado, llamé vuestra atención sobre la recitación del ‘Durud’ [invocar bendiciones al Santo Profeta (sa)] y el ‘istighfar’ (la búsqueda del perdón de Dios); la verdad es que esto no debería limitarse sólo al Ramadán y tampoco darse el caso de que, una vez terminado el mismo, nos sumerjamos en el mundo hasta tal punto que abandonemos las oraciones y la búsqueda del perdón (istighfar). Por eso llamé especialmente vuestra atención sobre el hecho de que debemos tener siempre presente este punto.

Estamos pasando por una época en la que el “dayyal” (anticristo) está utilizando nuevas estratagemas y el atractivo de este mundo se ha apoderado de la mayoría de la gente; a veces, incluso nuestros niños y jóvenes, se están siendo influenciados por estas cosas. Cuando este sea el caso, es vital que nosotros mismos recemos mucho. ¡Que Dios Altísimo nos salve de estos ataques satánicos y de los del dayyal! En este sentido, debemos permanecer muy unidos a nuestros hijos y, después de formar un vínculo especial con ellos, tenemos que mostrarles la existencia de Dios y las hermosas enseñanzas del Islam. Entonces, estableciendo una certeza completa dentro de los corazones de nuestros hijos, debemos apegarlos a Dios Altísimo de tal manera que ninguna acción o acto de ellos, ni pensamiento alguno, vaya en contra del placer y las enseñanzas de Al’lah. Aún más, deben tener una respuesta para cada pensamiento y contienda mundanos. No se debe dar el caso de que sean incapaces de responder a ciertas cosas y que, por tanto, se dejen influenciar por otros; sino que deben tener siempre una respuesta que les permita salvaguardarse de cualquier tipo de prueba. Esta es la única vía para garantizar el progreso y la supervivencia de nuestras futuras generaciones, y solo así se evitará que caigan en el peligro; aunque esto no puede ocurrir hasta que nosotros mismos no adoptemos altos niveles de creencia y certeza, y hasta que alcancemos el grado que corresponde a un creyente. Lo cierto es que esto sólo será posible cuando tengamos una fuerte conexión con Dios Altísimo, nuestras oraciones y adoración se vuelvan ejemplares y nos demos cuenta de por qué aceptamos al Mesías Prometido (as) y de la responsabilidad que ello conlleva. Sin duda, es una gran responsabilidad la que recae sobre nosotros, en el sentido de que debemos fortalecer nuestra fe y vigilar constantemente nuestros actos, para que lleguemos a ser el medio de salvar a nuestra progenie.

En realidad, el nivel de inmoralidad e indecencia que prevalece hoy en día apenas se ha visto con anterioridad. Ahora estas cosas han llegado a todos los hogares a través de la televisión e internet. Antes el peligro estaba fuera de los hogares, mientras que ahora la amenaza está también dentro de los hogares. Los niños pueden ver en secreto ciertas cosas sin que nadie se dé cuenta de lo que están viendo. Por consiguiente, hay que estar muy atentos a este aspecto. Los hijos de los veteranos de la Comunidad o de los áhmadis pioneros, o de aquellas personas que realizaron ellos mismos el Baiat, que se unieron a la Yamat y aceptaron al Imam de la época, y estuvieron dispuestos a hacer sacrificios y de hecho los hicieron para salvaguardar su fe, deben recordar siempre que solo pueden salvarse si velan por ellos mismos y dan prioridad a su fe sobre los intereses mundanos; sólo así podremos salvarnos a nosotros mismos y a nuestra progenie. No importa a qué persona mayor y renombrada se asocie una familia o de quién sean descendientes; el mero hecho de pertenecer a la familia de una persona piadosa no garantiza que Dios Altísimo siga concediéndoles Sus favores o que estará complacido con ellos, pues cada uno es responsable de sus propios actos para alcanzar la complacencia de Dios Altísimo. Solo nuestras propias acciones pueden salvarnos; así que el simple hecho de estar emparentado con alguien o pertenecer a una determinada familia no puede salvarnos.

Por este motivo, siempre debemos rezar muchísimo para ello y ser conscientes de nuestras debilidades espirituales. Tenemos que rezar por el progreso espiritual de nuestros hijos y descendientes más que para su progreso mundano. Sin duda que ya rezamos mucho por su éxito mundanal, por lo que  debemos rezar aún más por su éxito espiritual. Del mismo modo, aquellos que han aceptado el Ahmadíat por su cuenta también deben alinear sus pensamientos y acciones de esta manera. Solo así podremos sobrevivir nosotros y nuestra descendencia.

En consecuencia, en los días que quedan del Ramadán, rezad para que Al’lah salvaguarde nuestra fe y la de nuestros descendientes; para que crezcamos espiritualmente; para que los niveles de nuestra adoración se mantengan en las cotas más altas, incluso después del Ramadán; para que establezcamos un fuerte vínculo con Dios Altísimo; y para que permanezcamos protegidos de los planes y las estratagemas del ‘dayyal’ (anticristo). Alcanzar lujos y comodidades mundanas no debe ser nuestro único objetivo; de hecho, rezad para que Dios nos conceda aquellas bendiciones religiosas y mundanas que nos hagan ser agradecidos y fieles que se inclinan hacia Él; y nos permitan convertirnos en verdaderos adoradores.

Del mismo modo, con respecto a la pandemia del corona virus que ha envuelto al mundo entero, me gustaría llamar vuestra atención para que recen especialmente con el fin de que permanezcamos protegidos de ella y para implorar la misericordia de Dios Altísimo. Además, rezad especialmente por los áhmadis que residen en esos países que siguen oponiéndose al Ahmadíat y han hecho su vida muy difícil. ¡Que Al’lah cree mejores circunstancias para esos áhmadis!

Por su parte, los áhmadis que viven en Pakistán deben prestar constantemente especial atención a la entrega de limosnas, a la realización de buenas acciones y a sus oraciones, durante estos días e incluso después. Si Dios quiere, estas oraciones y esfuerzos para lograr el placer Divino frustrarán y desbaratarán todos los planes y estratagemas de nuestros adversarios.

“¡Oh mi Señor! Cada partícula es tu sirviente. Por lo tanto, mi Señor, protégeme y ayúdame, y ten piedad de mí”.

”¡Oh Al’lah!  Te hacemos nuestro escudo contra los enemigos y nos refugiamos en Ti de sus maldades”.

Estas oraciones deben recitarse con frecuencia, aunque hay que recordar que la mera repetición de oraciones no tiene ningún beneficio. La gente me escribe cartas preguntando qué oraciones deben recitar. Simplemente pronunciar plegarias no servirá de nada hasta que no ofrezcamos la salat (oración) con plena concentración y atención, y le hagamos justicia. Debemos seguir ofreciendo las oraciones después del Ramadán con el mismo cuidado y atención que durante dicho mes. Solo entonces nos convertiremos en verdaderos receptores de la misericordia y la ayuda de Al’lah.

Del mismo modo, debemos rezar especialmente para ser salvados de toda clase de pruebas. ¡Que Dios Altísimo nos conceda la capacidad de pasar con éxito los cuatro o cinco días restantes del Ramadán y ser aquellos que continúen con estas virtudes también después del mismo! Recordad además que cuanto más ampliemos el alcance de nuestras oraciones, más bendiciones de Dios recibiremos. Así pues, cada áhmadi debe rezar continuamente para que todo tipo de dificultades sean eliminadas de todos los áhmadis. Como consecuencia, sin tan siquiera darse cuenta, se creará un espíritu de amor mutuo, hermandad y unión; pues no solo recibiremos las bendiciones de Dios Altísimo, sino que también habrá el beneficio práctico de un mayor amor y afecto. Rezad por la Umma musulmana en general, ya que se están arruinando en esta vida y para el Más Allá al rechazar al Imam de nuestra época y se dirigen hacia un camino muy perjudicial. ¡Que Al’lah los proteja! Rezad por la humanidad en general, que Al’lah los guíe por el camino recto y que se salven de incurrir en el desagrado de Dios Altísimo. En cualquier caso, nuestro deber es rezar y seguir rezando, tanto durante el Ramadán como después. ¡Que Dios Altísimo conceda a todos la capacidad de hacerlo!

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que continuaría relatando incidentes de la vida de Hazrat Umar (ra).

Un feroz opositor acepta el Islam

Su Santidad (aba) citó al Segundo Califa (ra) con respecto al incidente de la aceptación del Islam por parte de Hazrat Umar (ra). Escribió que Hazrat Umar (ra) era un feroz opositor del Islam antes de su aceptación, y un día decidió que mataría a su fundador. Por ello, un día se dirigió hacia el Santo Profeta (sa) con malas intenciones. Sin embargo, en el camino, alguien lo vio y le informó que su propia hermana había aceptado el Islam. Por lo tanto, Hazrat Umar (ra) se desvió hacia la casa de su hermana. Al llegar a la puerta, oyó que se recitaba el Sagrado Corán. Llamó y su cuñado le abrió la puerta. Hazrat Umar (ra) preguntó qué era lo que había oído, pero intentaron ocultarlo. Por su ira, Hazrat Umar (ra) levantó su mano para golpear a su cuñado, pero cuando lo estaba golpeando, la hermana de Hazrat Umar (ra) se interpuso entre ellos, y así, accidentalmente le golpeó a ella.

Al ver que había golpeado a su hermana, la ira de Hazrat Umar (ra) se calmó y se arrepintió. Entonces pidió ver qué era lo que se estaba recitando. Su hermana le dijo que primero realizara la ablución, tras lo cual se le presentaron los versículos del Corán. Al escucharlos, su corazón se derritió y proclamó su fe en el Islam.

Hazrat Umar (ra) preguntó entonces dónde residía el Santo Profeta (sa) y se dirigió hacia él. Al llegar, los Compañeros (ra) aconsejaron al Santo Profeta (sa) que no le dejara entrar, pues sabían de su oposición. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) le permitió entrar y le preguntó cuánto tiempo más se opondría. Tras esto, Hazrat Umar (ra) declaró su aceptación del Islam. ¡Después de escuchar esto, los Compañeros (ra) proclamaron en voz alta Al’lahu Akbar! (Al’lah es el más grande)

Los musulmanes marchan a la Ka’bah

Su Santidad (aba) citó además que hasta ese momento, los musulmanes habían estado practicando su fe en secreto debido a la oposición de los de la Meca. Sin embargo, después de la aceptación de Hazrat Umar (ra), finalmente marcharon a la Ka’bah para rezar; con Hazrat Umar (ra) a un lado del Santo Profeta (sa) y Hazrat Hamzah (ra) al otro lado.

Su Santidad (aba) continuó citando al Segundo Califa (ra) quien dijo que al escuchar que Hazrat Umar (ra) había aceptado el Islam, los de la Meca se enfurecieron y rodearon su casa. De hecho, debido a su ira, era muy posible que lo atacaran. Sin embargo, uno de los principales jefes de La Meca declaró que Hazrat Umar (ra) estaba bajo su protección. Así, Hazrat Umar (ra) se salvó de cualquier amenaza. Sin embargo, unos días después, Hazrat Umar (ra) fue a ver al jefe y le dijo que ya no necesitaba su protección, y que entonces caminaría por las calles de La Meca sin ningún temor.

Su Santidad (aba) citó al Mesías Prometido (as) con respecto a la aceptación del Islam por parte de Hazrat Umar (ra). El Mesías Prometido (as) dijo que Hazrat Umar (ra) había hecho un pacto con Abu Yahl para matar al Santo Profeta (sa) y lo buscaba con la esperanza de encontrarlo solo. Sin embargo, ocurrió un cambio tan magnífico, por el cual la misma persona que era un enemigo jurado del Santo Profeta (sa) y del Islam, más tarde terminó entregando su vida por el bien del Islam.

Impacto de las oraciones del Santo Profeta (sa) en Hazrat Umar (ra)

Su Santidad (aba) continuó citando al Mesías Prometido (as) que presentó otro incidente, en el que una noche, Hazrat Umar (ra) se enteró de que el Santo Profeta (sa) estaba rezando solo por la noche en la Ka’bah. Hazrat Umar (ra) fue y cuando encontró al Santo Profeta (sa) rezando, le escuchó rezar tan profusamente que esto le impactó profundamente. Entonces, cuando el Santo Profeta (sa) se levantó y se fue, Hazrat Umar (ra) le siguió. El Santo Profeta (sa) sintió la presencia de alguien detrás de él, y cuando volvió vio a Hazrat Umar (ra) siguiéndole. El Santo Profeta (sa) le dijo que no lo dejaba ni de día ni de noche. Hazrat Umar (ra) escuchó esto y temió que el Santo Profeta (sa) pudiera rezar contra él, por lo que dijo que no le molestaría más. El Mesías Prometido (as) escribe que Dios habría puesto en el corazón del Santo Profeta (sa) en ese momento, que Dios no dejaría que Hazrat Umar (ra) se perdiera.

Su Santidad (aba) dijo que el incidente de Hazrat Umar (ra) siguiendo al Santo Profeta (sa) a la Ka’bah es mencionado por el Mesías Prometido (as) en tres ocasiones distintas. Por lo tanto, es posible que después de este incidente, Hazrat Umar (ra) fuera incitado contra el Santo Profeta (sa) de nuevo y cedió, y entonces tuvo lugar el incidente con su hermana y su cuñado.

Su Santidad (aba) dijo que después de haber aceptado el Islam, Hazrat Umar (ra) pensó que debía ir al mayor oponente del Islam e informarle de su aceptación. Por lo tanto, fue a Abu Yahl y le informó que había aceptado el Islam. Inicialmente, Abu Yahl había sido muy amable, pero cuando escuchó esta noticia, cerró la puerta a Hazrat Umar (ra) y lo maldijo.

Su Santidad (aba) presentó otra narración, en la que Hazrat Umar (ra) preguntó quién de entre los Quraish hablaba más y difundía más cosas. Se dirigió a un hombre llamado Yameel, y entonces le dijo que había aceptado el Islam. Al escuchar esto, Yameel fue a la Ka’bah, y anunció a la multitud presente en la Ka’bah que Hazrat Umar (ra) se había convertido en un Sabi (término con el que los de La Meca llamaban a los musulmanes). Hazrat Umar (ra) proclamó en voz alta que no se había convertido en sabi, sino que se había convertido en musulmán, y que aceptaba a Un Dios y a Su Mensajero (sa).

Su Santidad (aba) presentó una narración en la que un Compañero (ra) declaró que no habían podido rezar en la Ka’bah hasta que Hazrat Umar (ra) aceptó el Islam. En otra narración, un Compañero (ra) declaró que después de la aceptación de Hazrat Umar (ra), los musulmanes ganaron mucho respeto.

La migración de Hazrat Umar (ra) a Medina

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Umar (ra) fue uno de los principales emigrantes a Medina junto con otros veinte. Se ha narrado que su vínculo de hermandad se estableció con Hazrat Abu Bakr (ra) en La Meca, y su vínculo de hermandad en Medina se estableció con Itban bin Malik.

Palabras del Azan reveladas a Hazrat Umar (ra)

Su Santidad (aba) dijo que un día, Hazrat Abdul’lah (ra) fue al Santo Profeta (sa) y le informó sobre su sueño en el que vio las palabras del Azan (llamada a la oración). Por lo tanto, el Santo Profeta (sa) le ordenó que fuera a ver a Hazrat Bilal (ra) y le dijera que llamara al Azan. Cuando Hazrat Umar (ra) escuchó estas palabras, fue al Santo Profeta (sa) y le informó que él también había visto estas palabras en un sueño.

Su Santidad (aba) dijo que continuaría relatando incidentes de la vida de Hazrat Umar (ra) en el futuro.

Responsabilidades que conlleva el Ramadán y la salvación de las generaciones futuras

Su Santidad (aba) dijo que hoy es el último viernes del Ramadán de este año; pero no debe limitarse a esto. De hecho, este viernes debería abrir nuevos caminos para nosotros en el futuro, y los hábitos virtuosos que establecimos durante el Ramadán deberían continuar más allá del Ramadán y deberían aumentar. Si no hacemos esto, entonces no habrá ningún beneficio al pasar por el mes de Ramadán.

Su Santidad (aba) dijo que en el sermón anterior, llamó la atención sobre la recitación del durood (enviar saludos al Santo Profeta (sa)) y el istighfar (buscar el perdón de Dios). Sin embargo, estas oraciones no se limitan al Ramadán, sino que deben seguir recitándose incluso después del Ramadán.

Su Santidad (aba) dijo que en la época actual, en la que la mundanidad es desenfrenada y nuestros hijos son vulnerables a estas fuerzas satánicas, debemos rezar ahora más que nunca. Debemos establecer un fuerte vínculo con nuestros hijos y también educarlos en lo que respecta a Dios y a la fe, y permitirles alcanzar una certeza total. Debemos apegarlos a la fe a tal grado, que ninguna de sus acciones o incluso pensamientos vayan en contra de la voluntad y el placer de Dios. Esta es la mejor manera de salvar a nuestras futuras generaciones. Sin embargo, esto sólo puede ocurrir cuando nosotros mismos alcancemos la certeza completa. Sólo será posible cuando nosotros mismos establezcamos una fuerte conexión con Dios, y seamos ejemplares en nuestra adoración como debe ser un verdadero creyente. Debemos comprender la verdadera razón por la que hemos aceptado al Mesías Prometido (as).

Su Santidad (aba) dijo que las vanidades y las indecencias son desenfrenadas ahora más que nunca; y a través de medios como la televisión e Internet, los males que antes sólo se encontraban fuera del hogar están disponibles dentro de las casas. De ahí que debamos ser muy cuidadosos y tener mucho cuidado, especialmente con los niños.Su Santidad (aba) dijo que siempre debemos recordar los sacrificios realizados por los mayores que dieron prioridad a la fe y pasaron por grandes dificultades por su fe. No basta con ser de la progenie de una persona muy piadosa, sino que debemos establecer nuestras propias acciones virtuosas y debemos rectificar nuestras debilidades. Rezamos mucho por el éxito mundano de nuestros hijos, pero deberíamos rezar aún más por su éxito espiritual. Así no sólo nos salvaremos nosotros, sino que también lo harán nuestras futuras generaciones.

Su Santidad (aba) dijo que en estos últimos días de Ramadán, debemos rezar para que nuestra fe, y la fe de nuestros hijos sea salvaguardada. Debemos rezar para ser salvaguardados de las fuerzas satánicas de hoy, y debemos permanecer siempre fieles a nuestra fe y adoración, y hacer justicia en nuestras oraciones.

Su Santidad (aba) dijo que debemos rezar para que la misericordia de Dios esté sobre el mundo que está siendo presa de la mortal pandemia del coronavirus.

Su Santidad (aba) dijo que también deberíamos recordar a los ahmadíes de todo el mundo que se enfrentan a dificultades a causa de su fe. Los ahmadíes de Pakistán, en particular, también deberían centrarse en presentar sacrificios financieros. Si hacemos esto, entonces todos los planes de los oponentes serán frustrados.

Su Santidad (aba) dijo que deberíamos recitar las siguientes oraciones

’¡Oh, mi Señor! ¡Todo está dedicado a Tu servicio! Señor mío, protégeme, ayúdame y ten piedad de mí’.

’¡Oh, Al’lah! Te hacemos un escudo contra el enemigo y buscamos Tu protección contra sus malos designios’.

Su Santidad (aba) dijo que no basta con repetir estas oraciones, sino que también debemos cuidar nuestras oraciones y prestarles especial atención. Sólo entonces estas oraciones nos beneficiarán. Debemos esforzarnos por mantener el nivel de nuestras oraciones que hemos establecido durante el Ramadán en todo el año.

Su Santidad (aba) dijo que deberíamos rezar para poder continuar con estas virtudes más allá del Ramadán. También debemos recordar que si ampliamos el alcance de nuestras oraciones para incluir también a otros, recibiremos aún más bendiciones de Dios. Esto aumentará también nuestros lazos de amor fraternal.

Su Santidad (aba) dijo que también debemos rezar por la Ummah (nación) musulmana, que se está llevando a sí misma a la ruina al no aceptar al Imam de esta era. Debemos rezar también por el mundo en general, para que sea guiado y salvado de la ira de Dios.

Su Santidad (aba) dijo que es nuestro deber rezar continuamente, ahora durante el Ramadán y también después del Ramadán. Su Santidad (aba) rezó para que a todos se les conceda la capacidad de hacerlo.

Resumen preparado por The Review of Religions.

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