En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La excelencia personificada

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar Tashahud, Taawuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

El nombre del Compañero del que hablaré hoy es Hazrat Abu Talha (ra). El nombre real de Hazrat Abu Talha Ansari (ra) era Zaid. Pertenecía a la tribu Ansar de Jazrall y era el jefe de su tribu y se le conocía más comúnmente por su título de Abu Talha. El nombre del padre de Hazrat Abu Talha (ra) era Sahl bin Aswad y el nombre de su madre era Ubada bint Malik.

Hazrat Abu Talha (ra) tuvo la oportunidad de jurar el Bai’at a mano del Santo Profeta (sa) durante el segundo juramento en ‘Aqaba. Participó junto al Santo Profeta (sa) en todas las batallas, incluyendo la batalla de Badr. Cuando Hazrat Abu Ubaida bin Al-Yarrah (ra) emigró a Medina, el Santo Profeta (sa) formó un vínculo de hermandad entre él y Hazrat Abu Talha (ra). Hazrat Abu Talha (ra) era de tez marrón clara y de estatura moderada y nunca se había teñido el pelo ni la barba; mantenía su pelo como estaba.

Hazrat Anas (ra) era el hijastro de Hazrat Abu Talha (ra) y era el hijo del primer marido de su esposa. Malik bin Nazar fue el primer marido de Hazrat Umme Sulaim (ra). Tras su muerte, se casó con Hazrat Abu Talha (ra), a través del cual nacieron Abdul’lah y Umair. Hazrat Anas (ra) narra que Hazrat Abu Talha (ra) envió una propuesta de matrimonio a Umme Sulaim (ra). Ella respondió: “Por Dios, no tendría ninguna objeción en casarme con alguien como usted. Sin embargo, usted es un idólatra y yo soy musulmana”. Esta es una narración de Sunan Nasa’i. Declaró que era una mujer musulmana y que no estaba permitido que se casara con él. Declaró:

“Si aceptais el islam, entonces consideraría este acto como mi dote y no pediría nada más”.

Hazrat Abu Talha (ra) aceptó el islam y esto fue declarado como su dote. Hazrat Zabit (ra) solía decir que “hasta hoy, no he oído hablar de una dote de mujer tan estimada como la de Umme Sulaim (ra)”.

Hazrat Abu Talha (ra) participó junto con el Santo Profeta (sa) en la Batalla de Badr. Hazrat Abu Talha (ra) narra que el día de Badr, el Santo Profeta (sa) anunció una decisión contra veinticuatro hombres de entre los jefes de Quraish y los colocó en un pozo sucio de los pozos de Badr. Siempre que el Santo Profeta (sa) salía victorioso sobre un grupo de personas, se quedaba en el campo de batalla durante tres noches. Cuando el Santo Profeta (sa) se quedó en Badr y se acercó el tercer día, ordenó que se pusiera la silla de montar en su camella, y así la camella era ensillada. Entonces, el Santo Profeta (sa) partió y los Compañeros (ra) también se unieron a él.

Los Compañeros (ra) declararon que creían que el Santo Profeta (sa) se puso en marcha por una razón en particular.  El Santo Profeta (sa) llegó al pozo y se paró en la parte superior del pozo donde los cuerpos de los veinticuatro hombres habían sido colocados. Este era un pozo cerrado. El Santo Profeta (sa) comenzó a llamar sus nombres, así como los nombres de sus padres de forma:

“¡Oh hijo de tal y tal persona! Si hubieras obedecido a Al’lah y a su Mensajero, ¿no te habrías regocijado ahora? Ciertamente, hemos recibido lo que nuestro Señor nos había prometido, pero ¿vosotros también habéis recibido lo que vuestro Señor os había prometido?”

Hazrat Abu Talha (ra) narra que Hazrat Umar (ra) dijo:

“¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah! ¿Qué le está diciendo a estos cuerpos sin vida?”

El Santo Profeta (sa) declaró:

“¡Juro por Aquel en cuyas manos está la vida de Muhammad! No estáis escuchando estas palabras más de lo que ellos las están escuchando.” Es decir, Dios Altísimo les estaba transmitiendo estas palabras en términos de lo terrible que fue su final.

Hazrat Anas (ra) relata que cuando la batalla de Uhud tuvo lugar, la gente se dispersó del Santo Profeta (sa) después de ser derrotada. Sin embargo, Hazrat Abu Talha (ra) permaneció frente al Santo Profeta (sa) y se mantuvo resueltamente detrás de su escudo frente al Santo Profeta (sa). Hazrat Abu Talha (ra) era un arquero que tiraba de la cuerda de su arco con mucha fuerza. Había roto dos o tres arcos ese día. En otras palabras, tiraba del arco con tanta fuerza que la cuerda del arco se rompía. El Santo Profeta (sa) instruyó a cualquiera que pasara con un carcaj para que se lo diera a Abu Talha (ra). En otras palabras, el Santo Profeta (sa) instruía a los demás que había muchos arqueros y que en su lugar debían entregar sus flechas a Abu Talha (ra), que estaba de pie frente al Santo Profeta (sa) en ese momento particular.

Hazrat Anas (ra) relata que el Santo Profeta (sa) levantaba la cabeza y miraba a la gente, sobre la que Hazrat Abu Talha (ra) solía decir:

(árabe)

“Oh Mensajero (sa) de Al’lah ¡Que mis padres sean sacrificados por usted! Por favor, no levante la cabeza y mire a su alrededor, no sea que una flecha del enemigo le golpee. Mi pecho sea sacrificado por su pecho pues está enfrente.”

Hazrat Anas bin Malik (ra) relata que Hazrat Abu Talha (ra) protegía al Santo Profeta (sa) con el mismo escudo (que él estaba usando). Hazrat Abu Talha (ra) era un excelente arquero. Cuando disparaba una flecha, el Santo Profeta (sa) miraba dónde caía”. Esta es una narración de Bujari. La narración anterior también era de Bujari.

Durante la batalla de Uhud, se menciona que Hazrat Abu Talha (ra) recitaba el siguiente pareado:

(árabe)

“Mi rostro está ahí para proteger su bendito rostro y mi vida está lista para ser sacrificada por la suya.”

Hazrat Anas (ra) bin Malik relata: “El Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Abu Talha (ra) que ‘busque a alguien de entre sus jóvenes, que me ayude para que pueda emprender el viaje a Jaibar”. Hazrat Abu Talha (ra) me colocó (es decir, Hazrat Anas (ra)), en la parte de atrás de su montura y me llevó con él”. Hazrat Anas (ra) relata: “Yo era un joven en ese momento y casi había alcanzado la edad de la adolescencia. Servía al Santo Profeta (sa) y cuando el Santo Profeta (sa) se bajaba de su montura, a menudo le oía recitar la siguiente oración:

(árabe)

“¡Oh Al’lah, busco refugio contigo de la preocupación y la tristeza, de la incapacidad y la pereza, de la mezquindad y la cobardía, de estar fuertemente endeudado y de ser dominado por otros!

En otro relato de Hazrat Anas (ra); el primero fue de Sahih Bujari, y éste también es de Sahih Bujari. Afirma:

“El Santo Profeta (sa) entró en Medina, pero no tenía ningún sirviente. Hazrat Abu Talha (ra) me tomó de la mano, me llevó hasta el Santo Profeta (sa) y dijo:

‘¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah, Anas es un niño inteligente, puede serle útil'”.

Hazrat Anas (ra) decía entonces,

“Serví al Santo Profeta (sa) mientras viajaba y también mientras permanecía en su residencia. El Santo Profeta (sa) nunca me preguntó por qué llevaba a cabo una tarea de la manera en que lo hacía, de la misma manera, si había una tarea que no llevaba a cabo, él nunca me preguntaba por qué era el caso”, es decir, nunca lo amonestó.

Hazrat Anas (ra) bin Malik narra que estaba con el Santo Profeta (sa) cuando regresó de Usfaan (un lugar situado entre la Meca y Medina). En ese momento, el Santo Profeta (sa) estaba montando su camella y había sentado a Hazrat Safiyah (ra) bint Huyay detrás de él. De repente, la camella tropezó, causando que ambos se cayeran. Hazrat Abu Talha (ra) inmediatamente desmontó su camello, diciendo:

“¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah, que yo sea sacrificado por usted!”

El Santo Profeta (sa) respondió:

“Primero pregunta por la dama”.

Hazrat Talha (ra) extendió un paño sobre su cara mientras se dirigía hacia Hazrat Safiyah (ra), y luego colocó ese paño sobre ella, (lo que demuestra la gran consideración que tenía por el hiyab – velo).

Después, preparó el camello para que se montaran de nuevo y todos formaron un círculo alrededor del Santo Profeta (sa). Cuando llegaron a las afueras de Medina, el Santo Profeta (sa) declaró:

(árabe)

“Somos aquellos que regresamos, que nos arrepentimos ante su Señor, que lo adoramos y lo alabamos”. El Santo Profeta (sa) continuó recitando estas palabras hasta que entró en Medina.

Mientras narra este incidente, Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“En una ocasión, cuando el Santo Profeta (sa) regresaba de la batalla de Jaibar, y junto a él estaba su esposa, Hazrat Safiyah (ra), cuando el camello tropezó repentinamente en su camino, haciendo que ambos se cayeran. El camello de Hazrat Abu Talha Ansari (ra) estaba directamente detrás de ellos, por lo que inmediatamente desmontó su camello y dijo: ‘¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah! ¡Que me sacrifiquen por usted! ¿Ha sufrido alguna lesión?” Cuando Hazrat Abu Talha (ra) se acercó al Santo Profeta (sa), el Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh Abu Talha! Primero atiende a la mujer, atiende a la mujer.” El Santo Profeta (sa) dijo esto dos veces.

Hazrat Musleh Maud (ra) explica que “Hazrat Abu Talha (ra) tenía un amor infinito por el Santo Profeta (sa) y cuando alguna vez surgió la pregunta sobre la vida del Santo Profeta (sa), su atención no estaba en ninguna otra persona, sin embargo, el Santo Profeta (sa) le dijo que fuera a reincorporar a la mujer primero”.  Hazrat Musleh (ra) presentó el relato mientras se refería a los derechos de las mujeres.

Hazrat Anas (ra) relata: “El Santo Profeta (sa) lanzó un ataque contra Jaibar y ofrecimos la oración de la mañana cuando nos acercamos cerca de Jaibar, mientras todavía estaba oscuro. El Santo Profeta (sa) luego montó su camello y cuando Hazrat Abu Talha (ra) montó el suyo, me senté detrás de él en su camello. El Santo Profeta (sa) hizo que su camello corriera rápido en las calles de Jaibar y mi rodilla se frotaba contra el muslo del Santo Profeta (sa) ya que estaban tan cerca el uno del otro. Luego, debido al calor, o tal vez por comodidad, el Santo Profeta (sa) retiró la tela de su muslo (es decir, la levantó un poco de su pierna o rodilla) hasta que pude ver la blancura de su muslo (por “muslo” significa la parte justa por encima de la rodilla). Cuando el Santo Profeta (sa) entró en la aldea, declaró:

[árabe]

“¡Al’lah es el Más Grande! Jaibar se ha destruido. Cuando llegamos a un pueblo, es una mañana mala para aquellos que han sido advertidos del castigo de Dios.” El Santo Profeta (sa) repitió esta frase 3 veces.

Hazrat Anas (ra) continúa: “Cuando las personas salían de sus hogares para atender su trabajo, decían: “Muhammad (sa) – Abdul Aziz solía decir que algunos de nuestros Compañeros también solían agregar la palabra ‘jamis’, es decir ejército, además del nombre del Santo Profeta (sa).” Hazrat Anas (ra) afirma: “Lo conquistamos en la batalla y los prisioneros de guerra se reunieron. Hazrat Dihyah Kalbi vino y dijo: ‘¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah! Concédeme una sirvienta de entre estos prisioneros.’ El Santo Profeta (sa) respondió: “ve y elige una chica”. Luego eligió a la hija de Huyayy, Safiyah. Entonces, alguien se acercó al Santo Profeta (sa) y le dijo: ¡Oh Profeta (sa) de Al’lah! Le has entregado a Dihyah la hija del jefe de la tribu Quraizah y Nadir, Safiyah bint Huyayy; mientras que ella solo es adecuada para usted”. El Santo Profeta (sa) luego dijo: “Tráiganlos a ambos aquí”. Entonces él fue y trajo a Safiyah, y Dihyah también vino. El Santo Profeta (sa) le dijo a Dihyah: “Elige a cualquiera de los prisioneros”. Hazrat Anas (ra) relata, además: “El Santo Profeta (sa) luego liberó a Hazrat Safiyah (ra) y luego se casó con ella.” Hazrat Zabit (ra) le preguntó a Hazrat Anas (ra): “¿Qué le dio Abu Hamza, es decir, el Santo Profeta (sa) a dote?”, A lo que respondió: “La liberó y luego se casó con ella, por lo que su libertad fue la dote”. Y mientras todavía viajaban, Hazrat Umme Sulaim (ra) preparó a Hazrat Safiyah (ra) para el Santo Profeta (sa) y después de enviarla a él, se celebró la boda.

Al día siguiente, el Santo Profeta (sa) declaró: “Si alguien posee algo, que lo presente” y tendió un mantel de cuero. Algunas personas trajeron dátiles, mientras que otros trajeron mantequilla. Abdul Aziz dice: “Creo que también mencionó a sattu (una clase de harina tostada) también”. Luego dijo que todo esto estaba mezclado y amasado. Este fue el procedimiento de Walima (matrimonio) del Santo Profeta (sa).

En otra narración se menciona que después de la conquista de Jaibar, Hazrat Safiyah (ra) cayó en el lote de Hazrat Dihyah (ra). Muchos Compañeros, no era solo un Compañero, sino que muchos de los Compañeros acudieron al Santo Profeta (sa) y hablaron palabras de elogio para Hazrat Safiyah (ra) y también que, con respecto a su estatus y rango, sería apropiado si el Santo Profeta (sa) la eligió para sí mismo, es decir, para casarla. Así, el Santo Profeta (sa) envió un mensaje a Hazrat Dihyah (ra) y tomó a Hazrat Safiyah (ra) a cambio de siete prisioneros. Luego ordenó a Hazrat Umme Sulaim (ra) que la cuidara. Luego, como se mencionó anteriormente, el Santo Profeta (sa) se casó con Hazrat Safiyah (ra).

Hazrat Anas bin Malik (ra) narra que el Santo Profeta (sa) declaró: “En este día (es decir, en el día de la Batalla de Hunayn) cualquiera que mate a un incrédulo, se le otorgará el dinero y la riqueza de ese incrédulo (como su botín de la batalla). “Ese día, Hazrat Abu Talha (ra) mató a 20 incrédulos y tomó su riqueza (como botín de la batalla). Hazrat Abu Talha (ra) vio a Hazrat Umme Sulaim (ra) con una daga en la mano y preguntó: “Oh Umme Sulaim, ¿cuál es el propósito de esto?” Ella respondió: “¡Juro por Dios! Es mi intención que, si un incrédulo pasa dentro del alcance, golpearía esta daga en su abdomen”. Hazrat Abu Talha (ra) informó al Santo Profeta (sa) sobre este incidente. Esta narración se encuentra en Sunan Abi Daud.

Hazrat Anas (ra) relata que el Santo Profeta (sa) dijo que la voz a solas de Abu Talha era la más fuerte y se escuchó por encima de todos los demás en su comunidad. Las tradiciones también ubican a “100 soldados” y “1.000 soldados” en lugar de una facción, en otras palabras, Hazrat Abu Talha (ra) tenía una voz muy poderosa.

En el 34 DH, Hazrat Abu Talha (ra) falleció a la edad de 70 años en Medina y su funeral fue dirigido por Hazrat Usman (ra). Sin embargo, según Ahle Basra (residentes de la ciudad de Basora), falleció durante un viaje por mar y fue enterrado en una isla.

Hazrat Anas (ra) relata que durante la vida del Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Talha (ra) se abstenía de ayunar voluntariamente, ya que quería preservar su fuerza al participar en la Yihad. Hazrat Anas (ra) relata además que después de que el Santo Profeta (sa) falleció, observó que Hazrat Abu Talha (ra) guardaba ayunos todos los días, excepto en Eid-ul-Fitr y Eid-ul-Adha. En otras palabras, comenzó a observar regularmente el ayuno después de esto.

Encontramos el siguiente ejemplo de la hospitalidad de Hazrat Abu Talha (ra). Hazrat Abu Huraira (ra) narra que un hombre acudió al Santo Profeta (sa), a lo que el Santo Profeta (sa) le pidió a alguien que enviara un mensaje a sus esposas. Ellas respondieron que no tenían nada más que agua para dar. El Santo Profeta (sa) luego preguntó quién ayudaría a cuidar a este invitado. Entre los Ansar, uno respondió “Lo haré yo”. Por lo tanto, el Ansar llevó a este invitado junto con él y le dijo a su esposa que diera la mejor hospitalidad posible ya que este era el invitado del Santo Profeta (sa). Su esposa respondió que no tenían comida para dar, ya que todo lo que quedaba era apenas suficiente para alimentar a sus hijos. Su esposo le dijo que preparara la comida restante para el huésped, que encendiera la lámpara de aceite y que cuando llegara la hora de la cena, acostara a los niños. Así, su esposa preparó la comida, encendió la lámpara de aceite y metió a los niños en la cama. Luego se levantó y actuó como si estuviera arreglando la lámpara de aceite y apagó la luz de las velas. Así, el esposo y la esposa lo hicieron parecer como si ellos también hubieran estado comiendo, sin embargo, de hecho, pasaron la noche con el estómago vacío. Por la mañana fue al Santo Profeta (sa) quien dijo que “hoy Dios Altísimo sonrió ante su acto”, o declaró que “Dios Altísimo estaba extremadamente complacido con este acto suyo”. Luego se recibió la siguiente revelación:

[árabe]

“[…] sino que prefieren antes a los demás que a ellos mismos, aun cuando la privación sea su propia suerte. Pues quienes se libran de la avaricia de su propia alma, sepan que son ellos los que serán bienaventurados.”

Hazrat Anas (ra) relata que cuando en una ocasión el Santo Profeta (sa) se cortó el pelo, Hazrat Abu Talha (ra) fue el primero en recibir algo de su cabello. Hazrat Anas (ra) bin Malik relata que: ” una vez Hazrat Abu Talha (ra) preguntó a Umme Sulaim (ra) si tenía algo de comida, ya que había notado que la voz del Santo Profeta (sa) era débil y por lo tanto asumió que podría tener hambre. Ella respondió que sí y luego sacó un poco de pan hecho de cebada. Colocó el pan en la esquina de un velo suelto, lo envolvió y me lo dio. También ató una parte del velo alrededor de mi cintura y me envió al Santo Profeta (sa)”.  Además, Hazrat Anas (ra) relata: “Lo llevé conmigo y encontré al Santo Profeta (sa) en la mezquita donde también había otros. Me paré al lado del Santo Profeta (sa) y dijo: “¿Te ha enviado Abu Talha?”. “Sí, claro”, le respondí. “¿Te ha enviado con comida?”, preguntó el Santo Profeta (sa), a lo que yo respondí que sí.

El Santo Profeta (sa) ordenó a los Compañeros que le rodeaban que salieran con él.” En lugar de comer la comida, el Santo Profeta (sa) pidió a sus Compañeros que le acompañaran y también se llevó la comida con él. Hazrat Anas (ra) afirma: “Estaba caminando delante de ellos cuando me encontré con Hazrat Abu Talha (ra) y le informé que el Santo Profeta (sa) venía aquí. Hazrat Abu Talha (sa) dijo: ‘Oh Umme Sulaim, el Santo Profeta (sa) viene aquí en compañía de otras personas, pero no tenemos suficiente comida para alimentarlos’. (Los pocos pedazos de pan que fueron enviados estaban siendo devueltos). Ella respondió: “Al’lah y su Mensajero (sa) saben mejor”.

Hazrat Abu Talha (ra) salió rápidamente de su casa para encontrarse con el Santo Profeta (sa) mientras Hazrat Anas (ra) llegaba a casa antes que ellos. Hazrat Abu Talha (ra) llegó con el Santo Profeta (sa). El Santo Profeta (sa) dijo: “Oh Umme Sulaim, trae lo que tengas para comer. Trajo pan, que el Santo Profeta (sa) instruyó para que se rompiera en pedazos, lo cual hizo. Hazrat Umme Sulaim (ra) vertió ghi [mantequilla clarificada] y lo presentó en un plato. El Santo Profeta (sa) entonces rezó sobre el pan en la forma en que Dios Altísimo deseaba de él. El Santo Profeta (sa) dijo entonces que llamara a diez personas para comer. Se les llamó dentro y comieron hasta que estuvieron satisfechos y luego se fueron. El Santo Profeta (sa) dijo que dejara entrar a las siguientes diez personas y que comieran hasta que estuvieran satisfechos y luego se fueran. El Santo Profeta (sa) dijo entonces que dejara entrar a las siguientes diez personas y que comieran hasta que estuvieran satisfechos y luego se fueran. El Santo Profeta dijo que dejara entrar a las siguientes diez personas y que comieran hasta que estuvieran satisfechos y luego se fueran. Así, todos ellos comieron hasta saciarse y sumaron aproximadamente setenta u ochenta personas”. Esta es una de las narraciones que muestra las bendiciones de las oraciones del Santo Profeta (sa).

Hazrat Anas bin Malik (ra) narra que Hazrat Abu Talha (ra) poseía la mayor cantidad de huertos de dátiles de todos los Ansar de Medina. Entre ellos, su huerto más preciado se llamaba Berha, que estaba situado frente a la mezquita y el Santo Profeta (sa) también visitaba este huerto y bebía de su agua limpia. Hazrat Anas (ra) narra que cuando el siguiente versículo fue revelado:

[árabe]

“Nunca alcanzarán la justicia a menos que gasten de lo que amen”.

Hazrat Abu Talha (ra) se puso de pie y dijo: “¡Oh, Mensajero (sa) de Al’lah! Dios Altísimo declara:

[Árabe]

“Nunca alcanzarán la justicia a menos que gasten de lo que amen”. De mi propiedad, mi posesión más querida es el huerto de Berha, lo ofrezco como caridad en el camino de Al’lah. Espero que Dios Altísimo acepte esta virtud y sea beneficiosa. Así, tómela y gástela donde quiera.” El Santo Profeta (sa) respondió: “Bien hecho, este sacrificio es muy beneficioso, (o tal vez dijo) este sacrificio será eterno”. El Santo Profeta (sa) declaró: “He escuchado tu petición y considero que es mejor que distribuyas esto entre tus parientes cercanos”. Hazrat Abu Talha (ra) respondió: “¡Oh Mensajero de Al’lah, haré exactamente lo que me ha ordenado”. Y así, Hazrat Abu Talha (ra) distribuyó este huerto entre sus parientes y los hijos de su tío.

Hazrat Abu Talha (ra) tiene el honor y el privilegio de ser quien enterró a una de las hijas del Santo Profeta (sa) después de su muerte. Siguiendo las instrucciones del Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Talha (ra) descendió a la tumba y colocó su bendito cuerpo en ella. Hazrat Anas bin Malik (ra) afirma que, en una ocasión, un repentino pánico se extendió en Medina. El Santo Profeta (sa) tomó el caballo de Hazrat Abu Talha (ra), que era relativamente perezoso, o tal vez se movía lentamente. Cuando el Santo Profeta (sa) regresó, le dijo a Hazrat Abu Talha (ra) que su caballo se había movido como un río que fluye, es decir, que se cabalgó a gran velocidad. Después de este incidente, ningún otro caballo podía competir en velocidad con este caballo de Hazrat Abu Talha (ra).

Hazrat Anas bin Malik (ra) afirma que “el Santo Profeta (sa) se sentaba a menudo con nosotros. Le dijo a mi hermano menor de manera alegre: ‘¡Oh Abu Umair! ¿Qué hizo Nuwair? Abu Umair tenía un pájaro como mascota que se llamaba Nuwair. Cuando murió, o tal vez se fue volando, Abu Umair estaba angustiado. Por eso el Santo Profeta (sa) le decía esto de una manera alegre.

En ocasiones, el Santo Profeta (sa) estaba en nuestra casa cuando era el momento de rezar. Entonces, el Santo Profeta (sa) ordenaba que se pusiera la ropa sobre la que se sentaba habitualmente. Así pues, limpiábamos el paño y lo colocábamos para las oraciones. Después, el Santo Profeta (sa) se levantaba para dirigir las oraciones y nosotros nos poníamos de pie en congregación detrás de él”.

Hazrat Anas bin Malik (ra) narra: “Cuando nació Abdul’lah bin Abi Talha Ansari (que era el hijo de Abu Talha y hermanastro de Hazrat Anas por parte de su madre), lo llevé ante el Santo Profeta (sa), cuando en ese momento estaba vestido con su manto y estaba colocando carbón en su burro. Me preguntó si tenía algunos dátiles conmigo, a lo que respondí afirmativamente. Le di unos cuantos dátiles que se puso en la boca y los masticó bien. Luego abrió la boca del niño y los puso dentro para que el bebé los chupara. El bebé comenzó a chuparlos y el Santo Profeta (sa) declaró entonces ‘el amor por los dátiles de Ansar’; es decir, al niño también le gustaron y el Santo Profeta (sa) lo llamó Abdul’lah”.

Hazrat Anas bin Malik (ra) afirma que un hijo de Hazrat Abu Talha (ra) estaba enfermo y cuando salió de la casa, el niño falleció.  Cuando regresó a casa, preguntó a su esposa, Hazrat Umme Sulaim (ra), sobre la salud del niño.  Ella respondió “ahora está más cómodo que antes”.  Luego le dio la cena y después de pasar la noche juntos le informó del fallecimiento de su hijo y que debía ir a enterrarlo.  Así, por la mañana, Hazrat Abu Talha (ra) mencionó todo el incidente al Santo Profeta (sa), quien entonces rezó por su descendencia.  A consecuencia de ello, después de este incidente, fue bendecido con un hijo.

Hazrat Musleh Maud (ra) explica este incidente de la siguiente manera: “No es difícil para un creyente sacrificar su vida y, en realidad, para un creyente no es nada significativo”. Luego dijo: “En cuanto a [Asadul’lah] Ghalib, hay diversas opiniones sobre si bebió o no alcohol”. Hazrat Musleh Maud (ra) dijo entonces: “Era pariente nuestro y he oído de mis abuelas y tías [paternas] que solía beber alcohol. Incluso una persona que era adicta al alcohol podía componer los siguientes versos:

[Urdu]

Aunque di mi vida por Él, era suya en cualquier caso.

A decir verdad, no pude pagar mis deudas con Él.

En otras palabras, si uno ofreciera su vida en el camino de Dios Altísimo, no es una hazaña extraordinaria, porque incluso esta vida fue de todos modos otorgada por Él. Por lo tanto, sacrificar la vida de acuerdo con el mandamiento de Dios Altísimo no se considera un gran sacrificio por su parte, porque después de todo, su vida misma pertenecía a Dios y por lo tanto devolver algo que se le ha confiado temporalmente no constituye un sacrificio”.

Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Hay un relato registrado en los Hadices (tradiciones del Santo Profeta (sa)) sobre una Compañera del Santo Profeta (sa): Umme Sulaim (ra). El Santo Profeta (sa) había encomendado a su marido, Abu Talha (ra), algunas tareas religiosas por lo que tenía que viajar fuera de la ciudad. En ese momento, su hijo estaba enfermo y, naturalmente, estaba muy preocupado por el estado del niño. Cuando su marido regresó, el niño había fallecido en su ausencia. La madre colocó una sábana de tela sobre el cuerpo del niño y se preparó tomando un baño y poniéndose un poco de perfume. Entonces, mientras mostraba gran valor, dio la bienvenida a su marido a casa. Al llegar, preguntó inmediatamente a su mujer sobre la salud del niño y ella respondió que estaba completamente en reposo. Su esposo entonces comió contento, descansó un poco y también pasó la noche con su mujer. Fue sólo después de esto que la esposa dijo:

“Me gustaría preguntarte algo”.

“¿Qué es lo que quieres preguntar?” dijo el marido.

Su esposa dijo: “Si alguien te confía algo y después de un tiempo desea recuperarlo, ¿debería devolvérselo o no?”.

Su marido respondió: “¿Qué persona tonta no devolverá lo que sólo se le dio como una confianza?”.

“Pero después de todo, uno puede estar un poco triste, ya que tiene que devolverlo”, dijo su esposa.

El marido respondió: “¿Por qué debería uno estar triste? No era suyo al principio, por lo que no hay que expresar ninguna tristeza por ello”.

La esposa dijo: “Bueno, si ese es el caso, entonces Dios Altísimo, que sólo nos concedió este niño como una confianza, ahora lo ha recuperado”.

Tal fue el coraje y la firmeza que mostraron las mujeres en ese tiempo. Por lo tanto, ofrecer la vida no es algo significativo, particularmente para un Momin (un creyente). De acuerdo con el mencionado Hadiz (narración) se afirma que el Santo Profeta (sa) rezó por ellos y como resultado fueron bendecidos con muchos hijos. Se les concedió un hijo muy pronto después de este incidente y se les concedió tantas bendiciones que, según la narración de un Compañero Ansari, vio nueve hijos de Hazrat Abu Talha (ra) y todos ellos eran Qaris (recitadores del Sagrado Corán).

Asim Ahwal cuenta que vio el cuenco del Santo Profeta (sa) en las manos de Hazrat Anas (ra). Una grieta había aparecido en el cuenco y Hazrat Anas (ra) lo había reparado con plata. Era un gran y hermoso cuenco hecho de una madera de muy alta calidad. Hazrat Anas (ra) relató que en muchas ocasiones tuvo la oportunidad de presentar agua al Santo Profeta (sa) de este cuenco.

Ibn Sirin relata que este cuenco se unió con un hilo de metal y Hazrat Anas (ra) deseaba unirlo con un hilo de oro o plata. Sin embargo, Hazrat Abu Talha (ra) le dijo que no debía hacer ningún cambio en lo que el Santo Profeta (sa) había hecho, por lo que abandonó esta idea suya.

Hazrat Anas (ra) bin Malik relata que estaba presentando alcohol elaborado a partir de dátiles a Hazrat Abu Talha Ansari (ra), Hazrat Abu Ubaidah (ra) bin Al-Yarrah y Hazrat Ubbay (ra) bin Kab, cuando alguien llegó y les informó que el alcohol había sido declarado prohibido. Al escuchar esto, Hazrat Abu Talha (ra) declaró: “¡Oh Anas, rompe estas tinajas!” Hazrat Anas (ra) dice que golpeó el fondo de las tinajas con una piedra y las rompió todas.

Hazrat Anas (ra) bin Malik relata que cuando el Santo Profeta (sa) falleció, había una persona en Medina que preparó la Lahad, (es decir, una tumba que tiene una cavidad hueca dentro de la tumba real donde estaba el cuerpo colocado), y había otra persona que preparó una tumba simple. Los Compañeros (ra) decidieron rezar la oración de Istijara ante su Señor y luego enviaron un mensaje a ambas personas. Cualquiera de los dos que fuese el último, sus servicios no serían utilizados. En otras palabras, usaron los servicios de quien llegó primero. Por lo tanto, el mensaje fue enviado tanto a las personas como al que preparó la Lahad, y los Compañeros (ra) lo designaron para preparar la tumba del Santo Profeta (sa). En el comentario de esta narración, Al’lama Sirin declara que Hazrat Abu Talha (ra) fue quien prepararía la Lahad y Hazrat Abu Ubaidah (ra) bin Al-Yarrah fue quien preparó la tumba simple. Éste es su relato completo.

Ahora, mencionaré algunos detalles breves de un miembro de la Yama’at fallecido y también dirigiré su oración fúnebre en ausencia, después de las oraciones del viernes. La oración fúnebre es del respetado Babu Muhammad Latif Sahib Amritsari, hijo de Hazrat Mia Nur Muhammad Sahib, quien fue Compañero del Mesías Prometido (as). Falleció el 26 de enero de 2020 en Rabwah, a la edad de 90 años:

“De Al’lah venimos y a Él será el retorno.”

Por la gracia de Dios Altísimo, el difunto era Musi. Era el hermano menor de un misionero muy prominente y conocido de la Comunidad, el respetado Maulana Muhammad Siddique Amritsari Sahib. El padre de Babu Latif Sahib, el respetado Mia Nur Muhammad Sahib, era un Compañero del Mesías Prometido (as). El padre de Babu Latif Sahib lo llevó ante Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) y lo presentó para waqf (consagrarlo). Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) dijo que tenía dos hijos y uno de sus hijos ya era un waqf, que estaba sirviendo como misionero y que este hijo también servirá toda su vida como un waqf. De hecho, sirvió como un waqf.

Después de trabajar como administrativo en el departamento de ferrocarriles durante cuatro años, Latif Sahib presentó sus servicios para trabajar en la Comunidad en octubre de 1952 y se le otorgó la oportunidad de servir a la Yama’at. Su primer puesto fue en Nizarat Baitul Maal en 1952 y en 1954 fue transferido a la oficina de Roznama Al-Fazl. En 1961 fue nombrado como uno de los trabajadores en la secretaría privada. Sirvió en la secretaría privada de la oficina durante los últimos tres años del jalifato de Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra). Continuó sirviendo en esta oficina durante el jalifato de Hazrat Jalifat-ul-Maish III (rh). Después de la migración de Hazrat Jalifat-ul-Masih IV (rh), la oficina del secretario privado también continuó operando allí y sirvió allí hasta 2014. En 1985, fue nombrado secretario privado asistente y cumplió con sus obligaciones de la mejor manera y conducta. El total de años de su servicio abarca 62 años, de los cuales sirvió durante 53 años en la oficina del secretario privado en varios roles.

Tenía gran habilidad y talento para su trabajo, y lo hizo con mucha diligencia. Aparte de su trabajo, también tenía un gran interés por el conocimiento religioso y había estudiado extensamente la literatura de la Comunidad. Particularmente tuvo la oportunidad de servir en los asuntos de organización del shura durante el jalifato de Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh) y también después. Mientras servía en la oficina del secretario privado, se le asignaron varias responsabilidades, entre las cuales estaba comprar artículos en nombre de la oficina y lo hacía gastando el dinero de la Yama’at con gran cuidado y atención. Después de la independencia de Pakistán, también tuvo la oportunidad de servir en la seguridad de Markaz (sede central) en Qadián, durante un período de tiempo. Tiene un hijo y 5 hijas, y unos días antes de su fallecimiento, una de sus hijas también falleció, que era la esposa de Zarif Ahmad Qamar Sahib y su hijo es misionero. Tres de sus hijas están en Londres y también su hijo, Atiq Ahmad, que también está sirviendo aquí (en la Yama’at).

Uno de los trabajadores de la oficina del secretario privado, Rana Mubarak Sahib, afirma que tuvo la oportunidad de trabajar junto con él durante 32 años y durante muchos años prestó sus servicios para los asuntos administrativos del Shura por su cuenta. También aconsejaba que cada vez que uno se enfrentara a un problema o inquietud mundana, aparte de las oraciones, uno debería trabajar aún más diligentemente en su trabajo de la Comunidad, para que entonces Dios Altísimo alivie sus preocupaciones. Si alguna vez un compañero de trabajo cometía un error, le aconsejaba de una manera muy amorosa.

Muchos otros trabajadores de la oficina han escrito lo mismo: que trabajó con mucha diligencia y aconsejó a los compañeros de oficina. Tenía un gran conocimiento de las normas y reglamentos del Anyuman (Organización Central de la Yama’at). También era muy hábil en la escritura y siempre seleccionaba las palabras más adecuadas. Cada vez que compraba un bolígrafo nuevo, escribía Bismil’lah [en el nombre de Dios] con él y luego continuaba su trabajo con él.

Fue muy puntual al ir a la oficina, pero no se iba simplemente cuando era el final de las horas prescritas; de hecho, permanecía sentado en la oficina hasta que su trabajo estuviera completo. A veces, pasaba toda la noche trabajando en la oficina y se iba a casa a la mañana siguiente. Cuando estaba en Rabwah, también observé esto: venía a la oficina y noté que incluso a la hora de maghrib venía a la mezquita desde su oficina y a veces a la hora de ishaa, o incluso a la hora de fallr, venía directamente desde la oficina. Ponía un gran esfuerzo en su trabajo y nunca le preocupaba volver a casa, o que las horas oficiales de oficina hubieran terminado. Su principal objetivo era cumplir con el trabajo de la Comunidad. Otra gran cualidad suya era que nunca discutía ningún asunto con nadie: respecto a cualquier documento que caía en sus manos, siempre era discreto y confidencial.

De manera similar, Nasir Said Sahib escribió que, en 1974, cuando Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh) fue a la Asamblea Nacional de Islamabad, Latif Sahib también fue parte del personal del secretario privado que fue con Hazur. Además de cumplir con sus deberes de oficina, también ayudó a otros en su trabajo, como por ejemplo a lavar los platos. En otras palabras, era una persona extremadamente desinteresada.

¡Que Dios Altísimo le conceda Su perdón y misericordia y eleve su estatus! ¡Que Él también permita que sus hijos y su progenie continúen sus buenas obras!