Date: 2018-07-13

La excelencia personificada

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’wwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) afirmó:

Hoy hablaré sobre dos compañeros más del Santo Profeta (sa). [El primero es] Hazrat Abu Usaid Maalik bin Rabia Sa’idi. Hazrat Maalik bin Rabia es más conocido como Abu Usaid. Algunos han dicho que su nombre era Bilal bin Rabia. Pertenecía a la rama Banu Sa’da de la tribu Jazrall. Hazrat Abu Usaid Maalik bin Rabia era de baja estatura. Su cabello y su barba se habían vuelto grises, pero tenía mucho pelo. En su vejez perdió la vista y murió en el 60 Hillri, durante el tiempo de Muawiyah, a la edad de 75 años. Fue el último en fallecer de entre los Ansar y participó en la Batalla de Badr. Hazrat Abu Usaid acompañó al Santo Profeta (sa) en las Batallas de Badr, Uhud, Jandaq [La Batalla de las Trincheras] y batallas posteriores. Llevaba el estandarte de Banu Sa’da en el momento de la conquista de Meca. Según Hazrat Sahl bin Saad, Hazrat Abu Usaid invitó al Santo Profeta (sa) a su boda. El día de la boda, su futura esposa servía en la casa del Santo Profeta (sa) y más tarde se convertiría en la novia de esa boda. Fue una ocasión simple y la novia misma estaba cocinando y sirviendo a los invitados. Hazrat Sahl dice: “¿Sabes lo que ofreció al Santo Profeta (sa) para beber? (ese era su estilo, él hacia la pregunta y luego el mismo la respondía). Ella puso algunos dátiles en una taza con agua la noche anterior y ofreció ese jugo al Santo Profeta (sa) cuando él terminó de comer.”

En una ocasión, unos prisioneros fueron llevados al Santo Profeta (sa). Entre ellos vio a una mujer que estaba llorando. El Santo Profeta (sa) le preguntó por qué lloraba. Ella dijo que [su captor] se había llevado su hijo y lo había vendido a los Banu Ubbais. El Santo Profeta (sa) convocó a su captor y descubrió que era Hazrat Abu Usaid Sa’idi. Cuando el Santo Profeta (sa) le preguntó si había separado a la madre de su hijo, dijo que el niño no podía caminar y que la mujer no podía cargarlo, y por eso lo había vendido a Banu Abbas. El Santo Profeta (sa) le ordenó traer de vuelta al niño. Así que el mismo Abu Usaid trajo al niño y se lo devolvió a su madre. El Santo Profeta (sa) dijo que una madre, no importa si es una mujer libre o una esclava, no debe ser separada de su hijo incluso si ella es incapaz [de cuidarlo].

El Santo Profeta (sa) organizó una vez una carrera de camellos y caballos. Su propio camello, que estaba montado por Hazrat Bilal ganó la carrera. Del mismo modo, durante una carrera de caballos, el caballo del Santo Profeta (sa) que iba montado por Abu Usaid Sa’idi, dejó atrás a todos los demás.

Hazrat Sahl dice que Abu Usaid llevó a su hijo recién nacido, Munzir bin Usaid, al Santo Profeta (sa) quien lo tomó en su regazo. Abu Usaid también estuvo en la reunión. Poco tiempo después, el Santo Profeta (sa) se ocupó en otra cosa y se fue. (Él no se fue, en realidad estaba ocupado con otro trabajo mientras estaba en la misma reunión). La gente se encargó del bebé. Cuando el Santo Profeta (sa) terminó su trabajo, preguntó dónde estaba el bebé. Hazrat Abu Usaid dijo que lo habían llevado lejos. El Santo Profeta (sa) preguntó qué nombre le había puesto al bebé, Hazrat Usaid le dijo tal y tal nombre, y el Santo Profeta (sa) dijo: “No, él se llamará Munzir”. Así que el Santo Profeta (sa) le llamó Munzir. Comentaristas de los hadices han dicho que Abu Usaid tenía un primo con el nombre de Munzir bin Amr, quien fue martirizado en Bi’r-e-Ma’unah. La razón de llamar al bebé Munzir se hizo con la esperanza de que demostrara ser un buen sucesor para su homónimo.

Hazrat Sulaiman bin Yassar narra que antes del martirio de Hazrat Usman, Hazrat Abu Usaid Sa’idi perdió la vista y sus ojos quedaron permanentemente dañados. Por lo tanto, sobre esto solía decir:

“Doy las gracias a Al-lah por concederme la facultad de la vista durante la vida del Santo Profeta (sa) y por darme la oportunidad de ser testigo de todas esas bendiciones. Además, cuando Al-lah el Altísimo deseó poner a la gente a prueba, me quitó la visión y perdí la vista para no tener que presenciar estas terribles circunstancias”.

Hazrat Usman bin Ubaidul’lah, quien fue el esclavo liberado de Hazrat Saad bin Abi Waqqas, narra:

“Yo he visto a Hazrat Ibn Umar, a Hazrat Abu Huraira, a Hazrat Abu Qatada y a Hazrat Abu Usaid Sa’idi. Estas son las personas que pasaban por delante de nosotros mientras estábamos en la escuela [recibiendo educación] y podíamos oler la fragancia de ‘Abeer’ que emanaban.”

Esta fragancia se crea a partir de una mezcla de azafrán y otras cosas.

Marwan bin Al-Hakam solía designar a Hazrat Abu Usaid Sa’idi para la recogida y distribución del Sadqa [caridad]. Cuando Hazrat Abu Usaid Sa’idi llegaba a su puerta, hacía sentar a su camello y le daba todo para la distribución. El último elemento que le daba era el látigo y mientras lo hacía le decía que era de su parte. Una vez, Hazrat Abu Usaid vino para distribuir el Zakat [limosna]. Se fue después de haber distribuido todo. Se fue a su casa, se quedó dormido y vio en sueños que una serpiente se había enrollado alrededor de su cuello. Se despertó perturbado por el sueño y preguntó a una sirvienta o quizá a su esposa si había dejado atrás algo de lo que le habían dado con el fin de distribuir.  Ella dijo que no. Hazrat Abu Usaid preguntó entonces por qué la serpiente se había enrollado alrededor de su cuello. Dijo: “Ve y echa un vistazo. Tal vez ha quedado algo atrás.” Cuando fue a echar un vistazo dijo que, de hecho, había una cuerda para atar el camello, que también se había usado para atar una pequeña bolsa [para la distribución]. Por lo tanto, Hazrat Abu Usaid fue y devolvió esta cuerda también. Al-lah el Exaltado deseaba que los compañeros pisaran los caminos más sutiles de la rectitud y mantuvieran y cumplieran los más altos estándares para devolver los fideicomisos que se les confiaron. Esta es la razón por la que recibieron orientación incluso en sus sueños.

Ammarah bin Radhiya narra en esta declaración de su padre que algunos jóvenes le preguntaron a Hazrat Abu Usaid sobre las excelencias que el Santo Profeta (sa) había mencionado de los Ansar [musulmanes nativos de Medina]. Sobre esto, dijo que escuchó al Santo Profeta (sa) decir que de entre las tribus de los Ansar, los mejores hogares son el de Banu Nayyar, luego el de Banu Abdul Ash’al, luego el de Banu Haris bin Jazrall y luego el de Banu Sa’da. Además, cada hogar de los Ansar está lleno de virtud. Sobre esto, Hazrat Abu Usaid solía decir que, si aceptara nada más que la verdad, habría empezado con un hogar de entre los Banu Sa’da.

Con referencia a un incidente de la historia, Hazrat Musleh Maud (ra) ha declarado en una ocasión que cuando Arabia fue conquistada y el islam comenzó a extenderse, había una dama de la tribu de Qinda, cuyo nombre era Asma o Umaima, también llamada Yunia o Bint-ul-Yaun. Su hermano, Luqman, visitó al Santo Profeta (sa) como representante de su tribu. En esa ocasión, expresó también su deseo de que la mano de su hermana fuera entregada en matrimonio al Santo Profeta (sa). Él hizo la solicitud directamente al Santo Profeta (sa) diciendo:

“Mi hermana, que anteriormente estaba casada con un pariente, ahora está viuda. Ella es muy hermosa e inteligente. Por favor acepte su propuesta de matrimonio.”

Como el Santo Profeta (sa) deseaba unir a las tribus de Arabia, aceptó su pedido y dijo que el Nikah [ceremonia de matrimonio] debía anunciarse sobre la base de doce onzas y media de plata [como su dote]. Él dijo:

“¡Oh, Profeta de Al-lah (sa)! Nos contamos entre las familias honorables y jefes de mi pueblo. Esta dote es muy baja.” El Santo Profeta (sa) respondió: “No he establecido una dote más alta para ninguna de mis esposas, ni para ninguna de mis hijas.” Después de expresar su satisfacción, se anunció el Nikah [matrimonio ceremonia]. Además, solicitó al Santo Profeta (sa) que enviara a alguien para recogerla. El Santo Profeta (sa) asignó a Abu Usaid para esta tarea.

Yaunia le invito a su casa, ante lo cual Hazrat Usaid dijo que las esposas del Santo Profeta (sa) han sido instruidas a que cuiden el velo. Sobre esto, ella le pidió que le explicara más en detalle acerca de esta instrucción, lo cual él hizo. El la trajo a Medina en un camello y le buscó una casa, que estaba rodeada de palmeras datileras. Los familiares de esta señora también le enviaron a su nodriza.

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe que, en nuestros países, los ricos y las personas de un estatus superior solían tener criadas. Esto ya no es la costumbre hoy en día. Sin embargo, solía ser así en los viejos tiempos para que ella (la novia) no sintiera ningún tipo de incomodidad o problema. Como esta señora, que estaba casada con el Santo Profeta (sa), o cuyo hermano propuso y deseó que ella estuviese casada con él y con quien finalmente se casó (con el Santo Profeta (sa)), era conocida por su belleza y como es costumbre que las mujeres del área local deseen conocer a una nueva novia en el área, las mujeres de Medina también fueron a verla. Esta señora era conocida por su belleza y según su propio testimonio, otra señora le había enseñado a imponer su autoridad y dignidad desde el primer día. “Cuando el Santo Profeta (sa) se acerque, debes decir ‘busco la protección de Al-lah de ti’. De esta manera, él se volverá más afectuoso a ti.”

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe que, si la mujer no estaba mintiendo, es muy posible que algún hipócrita hubiese planeado este acto malintencionado a través de su esposa u otro pariente. Sin embargo, cuando el Santo Profeta (sa) recibió la noticia de su llegada, fue a la casa designada para ella. En los Hadices [dichos del Santo Profeta (sa)] está escrito que cuando el Santo Profeta (sa) se le acercó y le dijo: “Ofrécete a mí [en matrimonio]”. Ante esto, ella respondió:

“¿Acaso una reina se ofrece a los hombres comunes?” Abu Usaid dice que, como el Santo Profeta (sa) pensó que ella estaba nerviosa por no estar familiarizada con él, le puso la mano encima para consolarla. En cuanto puso su mano sobre ella, pronunció estas palabras tan terribles e irracionales “yo busco la protección de A-lah de ti”.

Hazrat Musleh Maud (ra) afirma:

“Puesto que un profeta se vuelve humilde al escuchar el nombre de Dios el Exaltado y se siente asombrado por Su magnificencia, el Santo Profeta (sa) dijo inmediatamente al oír sus palabras que ‘has buscado refugio y protección del Ser Superior, quien otorga protección en gran abundancia. Por lo tanto, acepto tu propuesta’. Así pues, el Santo Profeta (sa) salió inmediatamente de la casa y dijo ‘¡Oh Abu Usaid! Dale dos trozos de tela y envíala con su familia.’ Por tanto, después de eso, aparte de su dote, el Santo Profeta (sa) instruyó que se le diera dos telas como un gesto de bondad de acuerdo con el mandamiento del Sagrado Corán de:

[árabe] (AlBaqarah: 238) ‘no os olvidéis de hacer el bien unos a otros’ 

El Santo Profeta (sa) le dio de más como muestra de su amabilidad.”

Hazrat Musleh Maud (ra) dice:

“Este (versículo) tiene relación con las mujeres que están divorciadas sin haber consumado su matrimonio. El Santo Profeta (sa) la envió de vuelta y Abu Usaid la llevó a su casa. La gente de su tribu se sintió muy molesta y la regañaron. Sin embargo, ella continuó respondiendo que había tenido mala suerte. A veces, ella incluso decía que le engañaron y le dijeron que ‘cuando el Santo Profeta (sa) se acerque a ti, debes apartarte y expresar tu disgusto, de esta manera, impondrás tu rango y tu dignidad.’ Sea cual fuere el caso, expresó su disgusto y el Santo Profeta (sa) se separó de ella y la despidió.”

Todo este incidente es suficiente como respuesta a las acusaciones que surgen contra el Santo Profeta (sa) en relación con sus esposas y que, Dios no lo permita, él estaba interesado en la belleza de las mujeres.

Hazrat Abu Usaid solía decir que cada vez que se le pedía algo al Santo Profeta (sa), él nunca lo rechazaba o lo denegaba.

El otro compañero es Hazrat Abdul’lah bin Abdil Asad. Su nombre era Abdul’lah y conocido como Abu Salmah. Su madre era Barrah bint Abdil Muttalib. Él era el primo del Santo Profeta (sa) y el hermano adoptivo del Santo Profeta (sa) y también Hazrat Hamza. Él había sido amamantado por Sobías, la criada de Abu Lahab. Se casó por primera vez con Umme Salmah. Con referencia a esto, Hazrat Mirza Bashir Ahmad también escribe en Seerat Khatamun Nabiyyin que Abu Salmah bin Abdil Asad fue el hermano adoptivo del Santo Profeta (sa) y perteneció a Banu Makhzum. Después de su fallecimiento, su esposa Umme Salmah se casó con el Santo Profeta (sa). Hazrat Abdul’lah bin Abdil Asad fue uno de los primeros en aceptar el Islam.

Según Ibn Ishaaq después de las primeras 10 personas, él aceptó el Islam, por lo que estuvo entre los primeros musulmanes. En una narración, Hazrat Abu Ubaidah bin Harith, Hazrat Abu Salmah, Hazrat Arqam bin Abu Arqam y Hazrat Uthman bin Maz’un fueron al Santo Profeta (sa). Él les predicó el mensaje del Islam y les recitó el Sagrado Corán después de lo cual aceptaron el Islam y atestiguaron que el Santo Profeta (sa) es rectamente guiado. Hazrat Abdul’lah bin Abdil Asad y su esposa Umme Salmah estaban entre los de la primera migración a Abisinia. Después de regresar de Abisinia a La Meca emigraron a Medina. Su migración a Abisinia se menciona en Seerat Khatamun Nabiyyin:

“Cuando el sufrimiento de los musulmanes había llegado a su límite y los Quraish continuaron agravando los problemas de los musulmanes, el Santo Profeta (sa) instruyó a los musulmanes a emigrar a Abisinia, y dijo: ‘El rey de Abisinia es justo y equitativo. Ninguno está sujeto a la opresión bajo su gobierno.'”

El país de ‘Ḥabashah’, que se conoce como Etiopía o Abisinia en el idioma inglés, está situado al noreste en el continente de África. Está exactamente opuesto al sur de Arabia y a excepción del Mar Rojo, ningún país lo intercede. Durante esa época, un gobierno cristiano poderoso se estableció en Abisinia y el rey era conocido como Negus. De hecho, el gobernante todavía recibe el mismo nombre. Arabia tenía relaciones comerciales con Abisinia, y en la época que estamos mencionando actualmente, la capital de Abisinia fue Axsum, que se encuentra cerca de la ciudad actual de Adowa, y hasta ahora se considera una ciudad sagrada. En aquellos días, Axsum era el centro de una soberanía muy poderosa. Durante ese tiempo, el nombre personal del Negus era Aṣḥamah, que era un rey justo, inteligente y poderoso. En cualquier caso, cuando el sufrimiento de los musulmanes superó sus límites, el Santo Profeta (sa) ordenó que aquellos que pudieran permitírselo debían migrar a Abisinia.

Por lo tanto, siguiendo las instrucciones del Santo Profeta (sa), en el mes de Rajab 5 Nabawī, once hombres y cuatro mujeres emigraron a Abisinia. Algunos nombres conocidos entre ellos fueron los siguientes: Ḥazrat Usman bin Affān (ra) y su esposa Ruqayyah (ra) la hija del Santo Profeta (sa), Abdur-Raḥmān bin Auf (ra), Zubair bin Al-Awwām (ra), Abū Ḥuzaifah bin Utbah (ra), Usman bin Maẓ’ūn (ra), Muṣ’ab bin Umair (ra), Abū Salamah bin Abdul-Asad (ra) y su esposa Umme Salamah (ra). Es muy extraño que la mayoría de estos inmigrantes pioneros pertenecían a poderosas tribus de los Quraish, y había pocos de entre los más débiles y distantes. Esto ilustra dos cosas: en primer lugar, incluso aquellos que pertenecían a las poderosas tribus de la Quriash no estaban a salvo de las crueldades de los Quraish. En segundo lugar, las personas débiles como los esclavos, etc., en ese momento estaban en un estado tan precario de debilidad y miseria que ni siquiera pudieron migrar. De camino al sur, cuando los inmigrantes llegaron a Sha’ibah, que era un puerto de mar en Arabia en ese momento, por la Gracia de Al-lah encontraron un barco comercial que estaba listo para partir hacia Abisinia y, por lo tanto, todos ellos abordaron con seguridad. Cuando los Quraish fueron informados de esto, se enfurecieron profundamente porque esta “presa” se escapó de sus manos. Por lo tanto, persiguieron a estos inmigrantes, pero cuando sus hombres llegaron a la costa, el barco ya se había ido, y por esta razón regresaron decepcionados. Cuando llegaron a Abisinia, los musulmanes encontraron una vida llena de paz y seguridad de las crueldades de los Quraish después de muchas dificultades y oraciones.”

Ibn Ishaaq relata que cuando Abu Salma regresó de Abisinia y buscó la protección de Hazrat Abu Talib, algunas personas de Banu Majzum visitaron a Abu Talib y le preguntaron: “Has dado protección a tu sobrino Muhammad, pero ¿por qué has dado protección a nuestro hermano Abu Salma?” Abu Talib respondió: “Él buscó mi protección y también es mi sobrino (hijo de mi hermana). Si no le hubiese dado protección a mi sobrino (el Santo Profeta) entonces no le hubiese dado protección a mi otro sobrino”. Abu Lahab se dirigió a la gente de Banu Majzum y dijo: “Enfadáis constantemente a Abu Talib; una persona noble entre nosotros, y habláis en vano. Por Dios, absteneos de esto o de lo contrario, estamos de su lado en todo caso hasta que cumpla con lo que desea”. Al escuchar esto, la gente a la que Abu Lahab se estaba dirigiendo dijo: “Oh Abu Utbah, nos abstenemos de aquello que no te gusta”. Puesto que Abu Lahab era un amigo y simpatizante de Banu Majzum en su oposición al Santo Profeta (sa); de esta manera se abstuvieron de insistir en relación a Abu Salma. Al escuchar las palabras del acuerdo de Abu Lahab según el cual: “Está hablando a mi favor y ha detenido al otro grupo; por tanto, aceptará apoyarnos”, Abu Talib recitó unas estrofas en las que elogió a Abu Lahab e intentó persuadirle para apoyar al Santo Profeta (sa). Sin embargo, esto no tuvo efecto alguno sobre él y aumentó su oposición.

Ibn-e-Ishaaq dice que la madre de los creyentes, Hazrat Umme Salma (ra) narra que:

“Cuando mi marido Hazrat Abu Salma (ra) decidió emigrar a Medina, preparó un camello y nos montó en él a mí y a mi hijo Salma, quien estaba en mi regazo y salimos. Tras un rato, algunas personas de Banu Majzum nos emboscaron. Declararon que Umme Salma (ra) es de nuestra tribu y no permitiremos que vaya contigo para que viaje de ciudad en ciudad”.

Hazrat Umme Salma (ra) dice que:

“Estas personas nos separaron a mi marido y a mí. La tribu de Hazrat Umme Salma (ra), los Banu Abdal se ofendieron tremendamente ante esto”.

Declararon que este niño es de Abu Salma y, por tanto, no le dejarán estar junto a Hazrat Umme Salma (ra). Así separaron al chico de su madre. Así, la madre estaba retenida por su tribu, y el niño por la tribu de su padre. Hazrat Umme Salma (ra) relata que “me quedé completamente sola”. Dice que:

“Sufrí esta agonía durante un año. Todos los días iba a un lugar llamado Abta y lloraba. Un día, uno de los hijos de mi tío paterno me vio llorando allí y le di lástima. Fue hacia mi clan de los Banu Mugueera y les dijo ‘¿Por qué estáis atormentando a esta pobre mujer? La habéis separado de su marido y su hijo, dejadla ir’. Ante esto, mi clan me dijo que me fuese junto a mi marido”.

Hazrat Umme Salma (ra) dice que:

“Después de que Banu Abdal me devolviera mi hijo, preparé un camello y me fui con mi hijo. Cuando salí hacia Medina, no tenía ayuda alguna. Cuando llegué a un sitio llamado Tan´im, me encontré a Hazrat Usman Bin Abu Talha (que en aquel momento no era musulmán. Aceptó el islam en el 6 Hillri). Me preguntó ‘Umme Salma, ¿dónde vas?’ Le contesté que iba a encontrarme con mi marido en Medina. Hazrat Usman me preguntó ‘¿está viajando alguien contigo?’ Le contesté, por Dios, no tengo a nadie. Somos únicamente mi hijo y yo y Dios está con nosotros. Usman dijo, por Dios, no permitiré que viajes sola de esta manera. Iré contigo. Y así tomó las riendas de mi camello”.

Hazrat Umme Salma (ra) dice:

“¡Por Dios digo! Nunca he visto a un hombre tan honorable entre los hombres de Arabia. Cuando tomábamos un descanso en el viaje, dejaba el camello y se iba a un lado”.

Viajaron acampando en varios lugares. Hazrat Umme Salma (ra) dice:

“Cuando llegábamos al lugar de acampada, dejaba el camello y se iba a otro lado. Cuando me desmontaba del camello, él quitaba la montura, ataba el camello a un árbol y se iba a dormir bajo la sombra de un árbol lejano. Cuando era hora de partir de nuevo, preparaba el camello y me volvía a montar, mientras que él tomaba las riendas del camello. Así, hasta que llegamos a Medina”.

Cuando Hazrat Usman Bin Abu Talha vio la ciudad de Abu Umri Bin Auf en Qaba, le dijo a Hazrat Umme Salma (ra) “Oh Umme Salma, tu marido Abu Salma está aquí. Continúa pues con las bendiciones de Dios. Entonces Usman se volvió y regresó a Meca”.

Tras el Segundo año de la Hegira, cuando el Santo Profeta (sa) partió para la Batalla de Ushairah, asignó a Abu Salma como Amir de Medina. En relación con la Batalla de Asheera, Hazrat Mirza Bashir Ahmad escribe:

Tras esto, en Yamadiul-Ula, tras recibir la noticia de los Quraish en Meca una vez más, el Santo Profeta (sa) salió de Medina con un grupo de los Compañeros y eligió a su hermano de acogida, Abu Salamah bin Abdil-Asad (ra) como el Amir en su ausencia. En esta Ghazwah, tras numerosas vueltas, el Santo Profeta (sa) finalmente llegó a Ushairah, que estaba situada cerca de la costa y la zona de Yanbu. A pesar de que no se llevó a cabo una batalla contra los Quraish, el Santo Profeta (sa) estableció un tratado con los Banu Mudlill en términos que fueron acordados de igual manera con los Banu Damrah, y posteriormente regresaron. Las condiciones del pacto con Banu Zamra eran que Banu Zamra mantendría relaciones cordiales con los musulmanes y no ayudaría a los enemigos contra los musulmanes y responderían a la llamada de ayuda de forma inmediata, si el Santo Profeta (sa) hiciera tal llamada. Por otra parte, el Santo Profeta (sa) pidió a los musulmanes el jurar que los musulmanes mantendrían un lazo de amistad con los Banu Zamra y los ayudarían en caso de necesidad. Este acuerdo fue escrito de manera formal, y ambas partes lo firmaron”.

Luego, en Seerat Khataman Nabiyeen está escrito:

“La derrota sufrida en la Batalla de Uhud por los musulmanes, hizo a las tribus de Arabia más atrevidas que antes a la hora de mostrar su oposición contra los musulmanes. Por lo tanto, no había pasado mucho tiempo desde la Batalla de Uhud, y los Compañeros aún no se habían recuperado completamente de sus heridas, cuando, en Muharram 4 después de la Hégira, el Santo Profeta (sa) de repente recibió la noticia en Medina de que Tulaihah bin Juwailid, jefe de la tribu de Asad, y su hermano Salamah bin Juwailid, estaban incitando a la gente de su zona a llevar a cabo una guerra contra el Santo Profeta (sa). Tan pronto como se recibió esta noticia, el Santo Profeta (sa) que, bajo las circunstancias de su propia zona, entendió los peligros de tal noticia, hizo partir de forma inmediata un ejército de 150 Compañeros, y eligió a Abu Salamah bin Abdul-Asad (ra) como su Amir. El Santo Profeta (sa) instruyó rotundamente que debían marchar hacia el enemigo para dispersarlos, antes de que Banu Asad fuese capaz de llevar a la práctica sus crueles motivos. Así, Abu Salamah (ra) avanzó rápida pero sigilosamente y alcanzó a Banu Asad en un sitio llamado Qutn, situado en Arabia Central, pero no se llevó a cabo ninguna lucha. De hecho, la gente de Banu Asad se dispersó tan pronto como vieron a los musulmanes. Tras una ausencia de varios días, Abu Salamah (ra) regresó a Medina. Debido al extenuante esfuerzo de su viaje, la herida que Abu Salamah (ra) recibió en Uhud, que aparentemente había cicatrizado, comenzó a empeorar. A pesar del tratamiento médico, la herida continuó empeorando, y finalmente debido a esto, un fiel y pionero Compañero del Santo Profeta (sa), quien también era el hermano de acogida del Santo Profeta (sa), falleció”.

Su cuerpo fue lavado con el agua de Al-Yaseera, que era propiedad de Banu Ummaiya bin Zaid, en el lugar de Aliya. Durante los días en los que reinaba la ignorancia, este pozo se llamaba Al´Abeer, y el Santo Profeta (sa) cambió su nombre por el de Al-Yaseera. Hazrat Abu Salma (ra) fue enterrado en Medina. Cuando Hazrat Abu Salma (ra) falleció, el Santo Profeta (sa) cerró sus ojos abiertos y rezó que “Oh Al-lah, trata a Abu Salma con perdón y eleva su rango entre los guiados. Sé el Guardián de aquellos descendientes a quienes ha dejado atrás. ¡Oh Señor de todos los mundos! Perdónalo a él y a nosotros también”.

En otra narración se declara que, en los últimos momentos de su vida, Hazrat Abu Salma imploró: “¡Oh Al-lah! Busca a la persona más excelente para reemplazarme, para que cuide de mi familia”.

Su oración su aceptada y el Santo Profeta (sa) contrajo matrimonio con Umme Salma. El hijo de Hazrat Umme Salma narra:

“Hazrat Abu Salma se dirigió a Hazrat Salma y dijo: ‘He oído al Santo Profeta (sa) mencionar un hadiz (tradición) que es más preciado para mí que tal y tal cosa en particular’. El Santo Profeta (sa) dijo: ‘A quienquiera que padezca una aflicción y pida: Sin duda, todos pertenecemos a Al-lah y a Él hemos de retornar y después diga: ¡Oh Al-lah! Busco Tu recompensa a cambio de esta aflicción, Dios Todopoderoso le otorgará tal recompensa.'”

Hazrat Umme Salma declara:

“Cuando Abu Salma fue martirizado, rogué —aunque mi corazón no deseaba realmente implorar tal oración—: ‘¡Oh Al-lah! Concédeme a alguien en lugar de Abu Salma’. Después me pregunté quién podría ser mejor que Abu Salma, pues poseía muchas cualidades. En otras palabras, a pesar de poseer tantas cualidades y atributos, ofrecí esta oración.”

Cuando Hazrat Umme Salma completó su período de Iddat [un periodo de tiempo que observa la mujer tras el fallecimiento de su marido], recibió un mensaje del Santo Profeta (sa) pidiendo su mano en matrimonio. Después, el Santo Profeta (sa) contrajo matrimonio con ella.

Respecto a este matrimonio, Sahibzada Mirza Bashir Ahmad Sahib escribe en Seerat Khataman Nabiyyin;

“El mismo año, en el mes de Shawwal, el Santo Profeta (sa) contrajo matrimonio con Umme Salma. Umme Salma pertenecía a una noble familia de los qureichitas y anteriormente estaba casada con Abu Salamah bin Abdul Asad, un antiguo y leal Compañero, que murió en ese año. Cuando terminó el Iddat (es decir, un periodo fijo de tiempo que, según la Shariah islámica, ha de transcurrir antes de que la viuda o la divorciada pueda volver a contraer matrimonio), al ser Umme Salma una persona inteligente y educada, Hazrat Abu Bakr deseó casarse con ella, pero ella no aceptó. Finalmente, el Santo Profeta (sa) pensó en casarse con ella, pues aparte de sus cualidades personales, que la hacían merecer convertirse en esposa de un profeta portador de ley, era la viuda de un antiguo compañero muy eminente. Además, tenía hijos, por lo que era necesario organizarle algo en especial. Por otro lado, Abu Salamah bin Abdul’lah también era el hermano adoptivo del Santo Profeta (sa) por lo que el Santo Profeta (sa) mostró un interés especial por la familia del difunto. El Santo Profeta (sa), envió, pues, una propuesta de matrimonio a Umme Salma. Al principio, se mostró algo reacia debido a ciertas dificultades y se excusó diciendo: “Tengo muchos años y no puedo tener hijos”. Sin embargo, como el motivo del Santo Profeta (sa) era otro, finalmente accedió. Su hijo actuó como testigo de su madre, casándola con el Santo Profeta (sa). Como se ha mencionado antes, Umme Salma era una mujer distinguida y, aparte de ser muy inteligente y sagaz, poseía un alto grado de sinceridad y fe. Pertenecía a aquellos que emigraron en un principio a Abisinia bajo las instrucciones del Santo Profeta (sa). También se contaba entre las primeras mujeres que emigraron a Medina. Hazrat Umme Salma también sabía leer y jugó un papel importante en la educación y formación de las mujeres musulmanas. También fue una transmisora de los hadices en los libros del hadiz y a este respecto ostenta el segundo puesto entre las esposas del Santo Profeta (sa) y el doceavo entre el total de los compañeros (incluyendo a hombres y mujeres).

Esta es, pues, la descripción de los compañeros. Que Dios continúe elevando su estatus elevado y nos ayude a adoptar sus prácticas virtuosas.

Ahora mencionaré algunos detalles de algunas personas que han fallecido recientemente y también dirigiré su oración de funeral.

El primero es Raja Naseer Ahmad Nasir Saheb, quien dedicó su vida y fue misionero de la Comunidad. También fue Nazir Islaah o Irshaad Markaziyya. Falleció el 6 de julio del 2018 a la edad de 80 años en el Taher Heart Institute [Rabwab] – Ciertamente, pertenecemos a Al-lah y a Él volveremos-. Padecía una enfermedad desde hace muchos años y desde el 2012 su salud fue deteriorándose lentamente. Durante los últimos tres meses estuvo postrado en cama debido a un derrame cerebral.

Nació el 7 de mayo de 1938 en Behra, en el distrito de Sargodha. Adquirió su educación primaria y completó sus exámenes de reválida allí, y más tarde, trabajó como empleado en el Departamento de Regadío de Lahore. Dedicó su vida por la causa de la religión en 1958 y entró en Yamia Ahmadía y obtuvo su título en 1965. Entró en el Ahmadiat por su padre Raja Ghulam Haider Sahib, quien realizó el Bai´at en manos de Hazrat Jalifatul Masih II (ra) y más tarde sus padres y sus hermanos también realizaron el Bai´at. El deseo de su padre, Raja Naseer Ahmad Sahib era que uno de sus hijos dedicara su vida y fue Raja Naseer Ahmad Sahib el que rellenó el impreso y se lo llevó para que su hermano mayor, Raja Naseer Ahmad Zafar Sahib lo firmara. Su hermano mayor le dijo que lo pensara bien porque era una labor muy ardua y exigente, que requería mucha responsabilidad. Sin embargo, él dijo a su hermano que lo había pensado muy bien y el rogó que firmara – su padre para entonces ya había fallecido.

A partir de entonces, y como ya he mencionado, dedicó su vida y entró en Yamia Ahmadía y después de graduarse empezó su experiencia práctica. Después de graduarse en Yamia Ahmadía, tuvo la oportunidad de servir a la Comunidad durante 47 años. Estuvo en varios lugares de Pakistán como misionero y antes de la partición cuando Pakistán y Bangladesh estaban unidos, sirvió en el Pakistán Oriental – Bangladesh. También fue misionero en Uganda, Zaire e Indonesia. También trabajó como maestro durante dos años en Yamia Ahmadía y después como Naib Nazir en Sadr Anlluman Ahmadía y Nazir Islaah o Irshaad Markaziyya durante diez años. Fue asimismo Nazir Rishta Nata Adicional y Nazir Isha’at adicional durante dos años. Se retiró en el 2012. Su mujer, que era también su prima, falleció durante su vida. Tuvieron tres hijos; Raja Muhammad Ahmad Sahib, que vive aquí en Londres, Raja Ataul Manan, que es misionero y trabaja actualmente en Wakalat-e-Tasneef, Rabwah y Raja Muhammad Akbar que también se encuentra en el Reino Unido.

Tenía una gran confianza en Dios el Todopoderoso y era muy devoto en sus oraciones y súplicas. Su hijo escribe que cuando vivían en Bangladesh, hubo un incendio que casi alcanzó las casas de los áhmadis. En ese momento él oró diciendo:

“Oh Al-lah, Tu Mesías ha declarado [el fuego no es una amenaza para mi] porque el fuego es mi siervo, en verdad, el siervo de mis siervos, por lo tanto, sálvanos del fuego”.

Narra que el fuego se acercó a las casas y las llamas casi llegaron a una de las esquinas de las casas, pero se detuvo allí y no se extendió más allá y las casas de los áhmadis se salvaron.

Mientras estaba en Uganda, las condiciones se volvieron muy peligrosas debido al estallido de la guerra, pero incluso así, salía fuera para hacer tabligh. Salía temprano por la mañana y volvía por la tarde y como no había un lugar para quedarse, sólo iba a zonas cercanas. Un día, un miembro de la Yamaat-e-Islami se le acercó pensando que era un Maulvi del Tablighi Yamaat y le dijo que tenía un coche y que podía vendérselo por 1400 dólares. Finalmente negociaron y acordaron el precio de 1150 dólares. En ese momento, ni la Yama’at, ni el propio Raja Sahib tenían fondos para comprar un coche. Sin embargo, oró a Dios el Todopoderoso para que hiciera algo para poder comprarlo porque le ayudaría en su labor de Tabligh ya que con una pequeña parrilla y ropa de cama podría salir para predicar. Empezó a estar muy preocupado porque el trato estaba hecho y le había dado unos pocos días para pagar dicha cantidad. Dice que un día abrió su buzón y vio que había recibido una carta de uno de sus cuñados en Canadá. En la carta, escribía que la noche última vio en un sueño que se hallaba necesitado de 1150 dólares. Le escribió diciendo que no sabía la razón por la que necesitaba esta cantidad, pero que de todas formas le enviaba el dinero con un cheque de 1150 dólares. Hay muchos otros relatos similares a este respecto a la aceptación de sus oraciones.

Tenía una gran pasión por la recitación del Sagrado Corán. Su hijo escribe que su padre deseaba completar la lectura del Corán en el aire y sobre el agua. Había completado el Corán muchas veces estando en tierra. En consecuencia, tuvo la oportunidad de completar la lectura del Sagrado Corán mientras viajaba en el mar. El viaje en avión nunca fue lo suficientemente largo para hacerlo, pero cuando viajaba en el avión, no dejaba de recitar el Sagrado Corán.

Su hijo, Raja Ataul Manan, que es un consagrado, y que actualmente sirve en Wakalat-e-Tasneef, dice que su padre siempre les aconsejó dos cosas: a no cometer nunca Shirk [asociar participes con Dios] y permanecer siempre unido a la institución del Jilafat-e-Ahmadía en todas las circunstancias. Él siempre se mantuvo adherido a estos dos principios.

Mostraba un gran respeto a su madre. Su hermana escribe:

“mostraba tal obediencia a nuestra madre que, si ella le pedía repetidamente que realizara una determinada tarea, la escuchaba en cada ocasión como si fuera la primera vez que se lo pedía. Nunca decía ‘ya me lo has dicho antes”.

Su nuera, que también es esposa de un misionero, escribe:

“En estos dieciocho años, solo he sentido amor y respeto por parte de mi madre y mi padre. (en referencia a su suegra y suegro). Raja Sahib le decía a mi difunta madre que se asegurara de que su hija olvidara los recuerdos de la casa de sus padres. Mi madre decía que las hijas nunca pueden olvidar el hogar de sus padres. Pero él afirmaba que si los suegros trataban a la nuera como si fuera su hija, fácilmente podría olvidar el hogar de sus padres”.

En consecuencia, siempre mantuvo un lazo de afecto y respeto hacia sus nueras. Ella continúa diciendo:

“Mi suegro sentía el amor y obediencia más elevados por Dios el Todopoderoso, por el Santo Profeta (sa), el Mesías Prometido (as), los Jalifas, el Sagrado Corán y el Jilafat. Poseía un gran conocimiento sobre diferentes asuntos e impartía consejos valiosos, y al mismo tiempo siempre se mostraba amable”.

Ella también relata:

“Otro de sus atributos consistía en que terminaba la lectura completa del Sagrado Corán todos los meses.”

Sus parientes también han escrito diciendo que son testigos de cómo Dios el Todopoderoso cumplió con todas sus necesidades y aceptó sus oraciones.

Fue un misionero con éxito y también poseyó habilidades administrativas. Su relación con el Jilafat fue ejemplar y se puede decir que trabajó unido al Jilafat de la misma manera que el pulso funciona unido al corazón. En Pakistán, cuando Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) me nombró Nazir-e-Aala [Director Ejecutivo del Sadr Anjuman Ahmadiyya], aprecié en él una forma especial de obediencia que no tenía que ver con el mero hecho de obedecer al responsable del cargo designado por Jalifatul Masih. Su obediencia fue ejemplar, como pocas veces se ve en el mundo de hoy. Que Dios el Todopoderoso derrame Su misericordia sobre él y permita que sus hijos continúen sus actos virtuosos. Poseyó muchas cualidades. Siempre se preocupaba de los pobres e indigentes. Además, cualquiera que fuese el misionero con el que trabajaba, lo cuidaba y se ocupaba de sus necesidades. Muchos de los misioneros que me han escrito han mencionado este punto.

Además, dirigiré la oración fúnebre de dos mártires, que, aunque no fueron muertos por la causa de la Yama’at, sufrieron un atraco en su tienda y los ladrones les dispararon con el resultado de que murieron mártires. Uno de ellos es Mubeen Ahmad Sahib, hijo de Mehbub Ahmad Sahib, y el otro es Muhammad Zafrul’lah Sahib, hijo de Liaqat Ali Sahib. El 7 de julio de 2018 aproximadamente a las 15:00 h, en la zona industrial de Korangi en Karachi, unos atracadores armados dispararon contra los tres jóvenes Judam; Mubeen Ahmad sahib, hijo de Mehbub Ahmad sahib, Zafrul’lah sahib y Muhammad Nasrul’lah sahib. Como resultado de esto, Mubeen Ahmad sahib y Zafrul’lah sahib murieron. A Al-lah pertenecemos y a Él debemos retornar. Los ladrones armados querían robar su tienda de electrónica. Como opusieron resistencia, abrieron fuego y los mataron.

El Ahmadíat entró en la familia de Mr Mubeen Ahmad Sahib, hijo de Mehbub Ahmad Sahib, a través de su bisabuelo paterno, Mr Chaudhry Aladaad Sahib. Realizó el Bai’at en 1940 a través de su hermano mayor Abdul Aziz Patvari Sahib. Después de realizar el Bai’at, sus hijos empezaron a hacerle reproches. Hicieron una zona separada en la casa para que permaneciera allí, y separaron tanto su cama como su cubertería. Sin embargo, él lo soportó todo con gran paciencia. Su ya fallecido abuelo, Mr Ali Muhammad Sahib era un firme oponente de la Yama’at y un seguidor de Ataul’lah Shah Bujari, quien era un feroz opositor del Ahmadíat. Durante la división, cuando Ataul’lah Shah Bujari usó lenguaje malsonante contra Qaid-e-Azam [Muhammad Ali Yinnah], llamándole Kafir-e-Azam [El Gran Incrédulo], también dijo obscenidades contra la Liga Islámica, y en ese momento su abuelo se distanció de él. Posteriormente, después de la división de la India, la Yama’at (la sede central) se movió (temporalmente) a Lahore, y él vio el cumplimiento de la profecía del Mesías Prometido (as) en cuanto a la emigración. Consecuentemente comenzó a inclinarse hacia la Yama’at. Después de la división se mudó a Nawabshah con su familia. Cuando Hazrat Musleh Maud (ra) visitó Sindh (Pakistán), su ya fallecido abuelo le vio en la estación de tren. Cuando vio el rostro de Hazrat Jalifatul Masih II (ra) dijo que ese no podía ser el rostro de un mentiroso, y por tanto realizó el Bai’at, pasando a formar parte de la Yama’at.

Mubeen Ahmad Sahib estudiaba para su grado universitario, y tenía 20 años de edad cuando fue martirizado. Mubeen Ahmad Sahib tenía muchas cualidades; era muy tolerante, tenía un temperamento equilibrado y un espíritu vivo. Regularmente realizaba las cinco oraciones diarias y trataba a todos en su casa con amor y respeto. El fallecido solía participar con intensidad en las actividades de la Yama’at y era un Jadim activo. Si tenía que sacrificar su trabajo por el bien de la Yama’at lo hacía sin duda. El fallecido había formalizado su Wasiat y le había sido asignado un número de solicitud. Su Wasiat será aceptado, si Dios quiere. Tenía una buena relación con todos sus vecinos. Todos han realizado comentarios acerca de esto, ya fueran ancianos o jóvenes. Mubeen Ahmad Sahib estaba emparentado con el segundo mártir de este incidente, Muhammad Zafrul’lah Sahib, a través de su tía. Aparte de su padre, Mr Mehbub Ahmad Sahib, y de su madre, Amatul Hafiz Begum Sahiba, deja dos hermanas, Mubeena Mehbub de 23 años de edad y Kinzah Mehbub de 16 años, así como un hermano, Amin Ahmad, de 13 años.

El segundo mártir, cuya oración funeral también se realizará, es Muhammad Zafrul’lah Sahib, hijo de Liaqat Ali Sahib. Durante este incidente fue alcanzado por tres balas que hirieron de forma fatal sus riñones. La operación tuvo éxito, pero, sin embargo, su salud se deterioró. Los doctores decidieron realizarle otra operación, pero falleció la pasada noche. Ciertamente a Al-lah pertenecemos y a Él debemos retornar. El Ahmadíat también entró en su familia a través de su abuelo paterno Ghulam Deen Sahib, quien era del distrito de Gurdaspur y trabajó en un terreno que pertenecía a un compañero del Mesías Prometido (sa), Hazrat Abdul Aziz Patvari. Un día fueron ambos a Qadian y después de entrevistarse con el Mesías Prometido (as), realizó el Bai’at.

El fallecido, Muhammad Zafrul’lah Sahib, nació en octubre de 1993 en Karachi. Era un alegre y educado Jadim que siempre tenía una sonrisa en su rostro. El fallecido tomaba parte en las actividades de la Yama’at y estaba involucrado en diversos departamentos de Judamul Ahmadía. Por la gracia de Al-lah, era Musi (parte de la Institución de Al-Wasiat) y tenía 25 años cuando fue martirizado. Deja atrás a su padre, Liaqat Ali Sahib, a su madre Nasira Begum Sahiba y a cinco hermanos; Wajahat Ahmad, de 33 años de edad, Mansur Ahmad, de 31 años, Mustenser Ahmad, de 28 años, Shuja Ahmad, de 27 años y Hafiz Muhammad Nasrul’lah, que tiene 24 años de edad. La tercera persona herida en este incidente era su hermano Hafiz Nasrul’lah, quien en este momento está en el hospital sometiéndose a una cirugía. Que Al-lah le otorgue una pronta recuperación y le devuelva a una completa salud. Que eleve el rango de los fallecidos y les otorgue estabilidad a sus familias.

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