La distribución justa de la riqueza
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Introducción: los sistemas económicos en el mundo

En el fondo, todos los sistemas económicos tratan de asignar y distribuir los recursos entre una población de la manera más justa posible, equilibrando las necesidades y los deseos del individuo con los de los demás miembros de la sociedad.

Hay diferentes sistemas económicos en el mundo. Normalmente, se entiende que existan en algún lugar en un espectro, con el neocapitalismo (un sistema en el que no hay control gubernamental sobre la economía, caracterizado por la propiedad privada y la empresa con fines de lucro) en un extremo, y el socialismo (un sistema en el que el gobierno participa intensamente en la regulación de la economía y se caracteriza por la propiedad comunal) en el otro. Sin embargo, parece que, como especie, no hemos logrado una distribución justa de la riqueza.

Según el Banco Mundial, en 2015, el 10% de la población mundial, es decir, 734 millones de personas, vivían con menos de 1,90 dólares al día, lo que se clasifica como pobreza extrema1. En el otro extremo del espectro, el 1% más rico del mundo tiene más del doble de riqueza que 6.900 millones de personas2. En términos de impuestos, sólo 4 centavos de cada dólar de ingresos fiscales provienen de los impuestos sobre la riqueza3. Estas desigualdades se manifiestan en miseria y desventajas – la falta de educación, la salud y la malnutrición son algunas de ellas.

Woodrow Wilson, el 28º presidente de los Estados Unidos, lo resumió sucintamente:

“La verdad es que todos estamos atrapados en un gran sistema económico que no tiene corazón.”

Viendo cómo los modelos económicos por los que elegimos vivir tienen efectos tan profundos en nosotros, y el fracaso de los modelos actuales para lograr el bienestar general, deberíamos preguntarnos si la religión nos ha ofrecido alguna solución. Una que devuelva el “corazón” a la filosofía económica.

Entre todas las principales religiones del mundo, el islam ha dado las instrucciones más detalladas sobre cómo lograr este ideal. Como una religión completa, proporciona enseñanzas detalladas sobre todos los aspectos importantes de la vida humana.

“La verdad es que todos estamos atrapados en un gran sistema económico que no tiene corazón.”

El islam tiene un sistema de limosnas y de impuestos religiosos-sociales que es extenso en su teoría y práctica, e intrínsecamente conectado con el sistema socioeconómico islámico. No es un sistema capitalista ni socialista, sino que puede verse exteriormente como un equilibrio entre ambos. Sin embargo, sus fundamentos, sus características únicas y su filosofía lo distinguen de otros sistemas.

Gastar dinero: Un acto de culto en el islam

Todo el dinero que se gaste siguiendo las directrices que Al’lah ha proporcionado se considera un acto de culto y merece una recompensa. Por lo tanto, el gasto responsable de la riqueza y la asignación de recursos es un deber religioso en el islam.

Entre las directrices, encontramos la importancia de proveer a la familia. El Profeta Muhammadsa declaró una vez que el bocado de comida que pones en la boca de tu esposa es un acto de caridad4.

El pago de las deudas, los deberes hacia al gobierno, los regalos y la ayuda a los pobres son tratados con detalle.

Siguiendo estas directrices, se puede esperar una economía fuerte y vibrante, así como un ambiente que fomente las relaciones mutuas de confianza y bondad. Además, Al’lah afirma que recompensará a una persona al menos diez veces más de lo que dé en Su camino5, y esto puede aumentar hasta setecientas veces o incluso más6. Estas bendiciones se reciben tanto en este mundo como en el siguiente. Por lo tanto, el sistema económico islámico beneficia tanto el bienestar mundano como el espiritual.

El modelo económico islámico

El islam prevé un modelo económico en el que las personas son recompensadas de acuerdo con sus esfuerzos e ingenio personales, pero en el que no se pasan por alto las necesidades de los demás. Además, busca erradicar los sentimientos de miseria, envidia y desprecio que a veces existen entre personas de diferentes clases económicas. Es un modelo económico que se sustenta en la bondad y la justicia.

Al hombre se le permite trabajar y disfrutar del fruto de su trabajo, pero no se le permite pasar por alto las necesidades básicas de sus semejantes. La injusta distribución de la riqueza a través de la acumulación de enormes cantidades de bienes en manos de unos pocos no se permite en el islam. En el otro extremo del espectro, el islam tampoco permite que el hombre se quede sentado sin hacer nada y espere que otros lo apoyen. Además, prohibe todo tipo de medios ilícitos de generación de riqueza, como la corrupción, el soborno y el interés.

Algunos se sorprenderán al saber que el islam prohibe el interés7, viendo su naturaleza ubicua y su percepción de esencialidad en la economía mundial actual. Sin embargo, el brillante barniz de interés oculta muchas realidades antiestéticas. La codicia desenfrenada, la dureza de corazón, un estilo de vida que sobrepasa los medios y el fuerte movimiento ascendente de riqueza con su acumulación en manos de los ricos son sólo algunos de los males que van de la mano del interés, y que va en contra de los ideales que el islam trata de desarrollar en la sociedad.

En lugar de préstamos con interés, el islam prevé que los préstamos se den como una inversión o como caridad. De esta manera, el riesgo se comparte entre todas las partes en vez de sólo el deudor.

En la economía capitalista estándar, la acumulación de riqueza se recompensa con interés, mientras que, en el modelo islámico, la acumulación de riqueza se penaliza.

Esencialmente, lo que el islam propone es un impuesto a la riqueza para “igualar el campo de juego”, por así decirlo. Este impuesto se conoce como Zakat. A continuación se exponen más detalles sobre este impuesto.

Detalles de una economía islámica

El islam establece sistemáticamente, con un enfoque de arriba a abajo, cómo debe funcionar una economía y bajo qué filosofía.

Primero nos llama la atención la idea de que toda la riqueza que existe en el mundo en forma de recursos naturales pertenece en primer lugar a Al’lah8, que es el Creador de este mundo y todo lo que contiene. Luego, nos dice que Dios ha creado todo para el beneficio del hombre9. Como custodio y guardián de la riqueza de este mundo, se le ha instruido para que se beneficie de ella responsablemente. Debe trabajar, gastar y distribuir la riqueza que ha recibido como un encargo sagrado de una manera justa.

El islam anima al hombre a ser un miembro responsable y compasivo de su sociedad. Donde cada persona es responsable de su propio bienestar[10], y hasta cierto punto, también de sus semejantes, y se le enseña que los demás, los que son menos afortunados que él, tienen derecho a una parte de la riqueza que gana, independientemente de si la piden o no.

El Sagrado Corán afirma:

“Y en su riqueza hay una parte que corresponde al mendigo y al necesitado.” (51:20)

El islam dicta que, dentro de una sociedad, la comida, la ropa, el agua y alojamiento son los derechos básicos de los que todos deben ser provistos11.

Además, hay innumberables necesidades (seguridad, transporte, sanidad, etc.) que deben ser satisfechas para el buen funcionamiento del gobierno y la sociedad.

Para satisfacer estas necesidades, el islam ha enseñado un sistema en el que el hombre está obligado en ciertos casos a entregar su riqueza, y en otros se le anima a que se desprenda voluntariamente de ella para un bien mayor. No se fomenta el acaparamiento de la riqueza. Más bien, se establecen sistemas para asegurar que la riqueza circule continuamente en la sociedad y que haya un fuerte movimiento descendente, es decir, de los ricos hacia los necesitados. Al tomar una porción de la riqueza de los ciudadanos por derecho, las necesidades legítimas del gobierno y la sociedad se satisfacen día a día. Además, al alentar al hombre a regalar voluntariamente una parte de su riqueza, el islam desarrolla en la sociedad las cualidades de compasión, generosidad y simpatía, y elimina en gran medida la codicia y la tacañería.

El gasto de la riqueza según los dictados de Dios se conoce como Infaq Fi Sabilil’lah, o gasto en el camino de Al’lah. Todos estos gastos, aunque no parezcan directamente religiosos, también se conocen como Sadaqat, comúnmente traducido como “limosna”. Sadaqat es el plural de Sadaqah, que se deriva de la raíz de tres letras árabes Sad-Dal-Qaf. El significado de la raíz implica sinceridad y veracidad. De manera similar, Zakat en árabe denota purificación. Por lo tanto, una persona que gasta su riqueza en el camino de Al’lah demuestra la sinceridad que existe en su corazón por su fe y su prójimo mientras purifica el resto de su riqueza en el proceso.

Su Santidad Mirza Ghulam Ahmadas fue el Mesías Prometido y reformador de la época. Su propósito era restablecer la simpatía humana y la piedad en nuestro tiempo a través de las enseñanzas prístinas del islam. En una ocasión, declaró sobre Zakat:

“La raíz de la palabra Zakat significa purificación. Cuando una persona que adquiere algo legalmente y de ello gasta en la causa de la fe, el resto se purifica.”12

La institución de Zakat

La institución de Zakat es quizás la que más contribuye a la realización del modelo socioeconómico islámico. Los musulmanes han sido animados repetidamente en el Sagrado Corán a pagar Zakat[13]. Zakat es uno de los pilares del islam, que son las acciones básicas que todos los musulmanes están obligados a cumplir. Los cinco pilares son La Kalima Shahadah (la Declaración de Fe), Salat (la oración diaria), Zakat (la distribución justa de la riqueza), Saum (el ayuno en el mes sagrado de Ramadán) y el Hall (el peregrinaje)

Es la cantidad mínima obligatoria que debe darse para garantizar el funcionamiento del gobierno, la distribución equitativa de la riqueza en la sociedad, salvaguardando la moral del hombre y la satisfacción de las necesidades de la religión dentro del modelo socioeconómico islámico más amplio.

En su núcleo, el Zakat es un impuesto que se aplica tanto a las ganancias comerciales como a los ahorros personales. Por lo tanto, puede considerarse un impuesto que se impone a los ricos, con el fin de devolverlo a los pobres.

En el Corán, el libro sagrado del islam, Dios explica dónde se deben gastar estos fondos:

“Las limosnas son únicamente para los pobres y necesitados, para los empleados en relación con ellos, para aquellos cuyos corazones deben reconciliarse, para la liberación de los esclavos, para los que tienen deudas, para la causa de Al´lah y para el viajero: he aquí una orden de Al-lah. Pues Al´lah es el Omnisciente, Sabio.” (9:60)

El Mesías Prometidoas explicó que un propósito principal de Zakat es aliviar el sufrimiento de los pobres:

“¿Qué es Zakat? Se toma de los ricos y se da a los pobres. El Zakat enseña así el más alto nivel de simpatía humana. Al unirse tanto los ricos como los pobres, la comunidad musulmana gana fuerza colectiva. Los ricos están obligados a pagar el Zakat. Incluso si no fuera una obligación, la simpatía humana por sí misma exigiría que los pobres fueran asistidos. Pero hoy en día, veo que, aunque su vecino se muera de hambre, la gente no se molesta en lo más mínimo, tan absortos están en su propia comodidad y disfrute. No puedo dejar de declarar lo que Al’lah ha puesto en mi corazón. La simpatía es una gema muy preciosa dentro del hombre. Al’lah el Altísimo dice: “No puedes alcanzar la virtud hasta que gastes de lo que amas”… Hay muchos que dan a los pobres migajas podridas que no sirven a nadie, y dan por sentado que han dado caridad. Al’lah no acepta tales cosas, ni tampoco es aceptable tal caridad. Él lo dice claramente: “No puedes alcanzar la virtud hasta que gastes de lo que amas”. La virtud no puede ser llamada verdaderamente virtud hasta que gastes de tus posesiones que amas en el camino de Al’lah para los propósitos de la propagación de la fe y la simpatía por la humanidad”.14

Dos formas de Zakat

Hay dos formas de Zakat, la que se impone a la riqueza comercial y la que se impone a los ahorros personales.

Históricamente, el Zakat era la principal forma de tributación regular que los gobiernos islámicos recaudaban. Había tasas distintas sobre diferentes formas de riqueza comercial, como los cultivos, el ganado y las operaciones mineras. Estas se denominaban Amwal-e-Zahira (riqueza observable).

Hoy en día, los gobiernos seculares han implementado otros tipos de impuestos sobre la riqueza comercial y las ganancias. Así, cuando existan tales impuestos, no será necesario que los musulmanes den el Zakat sobre la riqueza que ya está gravada, si están pagando lo que es igual o mayor que lo que se recaudó históricamente durante la época del Profeta Muhammadsa.

El segundo tipo de Zakat es el que se recauda sobre los ahorros personales, conocido como Amwal-e-Batina (riqueza que está escondida). Los musulmanes están obligados a dar este Zakat por su propia voluntad, ya que no es responsabilidad del gobierno recolectarlo o distribuirlo. La tasa de este impuesto es del 2,5% sobre la riqueza personal disponible cuyo valor exceda los 87,48 gramos de oro, que según las tasas actuales (julio de 2020), asciende a aproximadamente 4900 USD.

Sobre la forma de recaudación, una vez que alguien alcanza el umbral, cada año, en la misma fecha en que el Zakat se hizo obligatorio para él, se le exigirá que vea si tiene una riqueza equivalente o superior al umbral estipulado. Si es equivalente o superior, pagará el 2,5% del importe total. Si es menor, no se le exige que pague Zakat. Las fluctuaciones de la riqueza antes de la fecha de pago son irrelevantes. Por supuesto, la piedad y la honestidad son necesarias en el cálculo del Zakat – no se debe tratar de evitar pagar el Zakat a través de la reasignación de fondos de última hora.

Ciertos tipos de riqueza están exentos de impuestos. Por ejemplo, la casa personal de alguien, las joyas que se usan regularmente y las piedras preciosas no se cuentan en la cantidad calculada.

Históricamente, el Zakat fue distribuido bajo los auspicios del Profeta Muhammadsa y más tarde de su Julafa (sucesores correctamente guiados). El Corán indica que el sistema del Zakat sólo puede ser verdaderamente implementado cuando los fondos son distribuidos bajo la dirección de un sucesor divinamente designado por el Profeta Muhammadsa.15 En el islam Ahmadía, el Zakat se recoge y distribuye bajo la dirección del Jalifa, el jefe supremo y líder espiritual de la comunidad. El Mesías Prometidoas afirma:

“El que paga Zakat debe enviarlo aquí. Cada persona debe salvarse de las persecuciones vanas y debe gastar su dinero en este camino. Debe mostrarse sincero, para que sea recompensado con la gracia y el Espíritu Santo, porque esta es la recompensa que se prepara para los que han entrado en este movimiento.”16

Conclusión

Zakat es uno de los pilares del islam y su propósito es múltiple. A través de Zakat, el islam pretende asegurar la justa distribución de la riqueza en la sociedad sin pasar por alto las necesidades y deseos legítimos del individuo.

Referencias 

1. The World Bank, Understanding Poverty. https://www.worldbank.org/en/topic/poverty/overview. Accedido el 20 de julio 2020.

2. 5 shocking facts about extreme global inequality and how to even it up. https://www.oxfam.org/en/5-shocking-facts-about-extreme-global-inequality-and-how-even-it. Accedido 20 de julio 2020.

3. Ibid.

4. “Serás recompensado por lo que gastes en la causa de Al’lah aunque sea un bocado que pongas en la boca de tu esposa.” (Sahih Al-Bujari, El libro de la fe, Capítulo: Lo que se dice respecto a la declaración: “La recompensa de los actos depende de la intención y la esperanza de obtener recompensas de Al’lah.”, Hadiz #56)

5. [6:161] Quien realice una buena acción recibirá diez veces su valor, pero quien haga una mala acción tendrá sólo un merecido similar; y no serán defraudados.

6. [2:262] Los que emplean sus bienes en la causa de Al-lah son semejantes a un grano de trigo que da siete espigas, y en cada espiga hay cien granos. Y Al-lah lo multiplica aún más para quien Le place; y Al-lah es Magnánimo, Omnisciente.

7. [2:279] ¡Oh creyentes! temed a Al-lah y abandonad lo que os quede de usura, si es que creéis.

8. “Y a Al-lah pertenece cuanto hay en los cielos y en la tierra; y a Al-lah se someterán todos los asuntos.” (3:110)

9. “Y la tierra muerta es un Signo para ellos: Nosotros la resucitamos y producimos grano de ella, del que se alimentan.” (36:34)

“Hemos colocado en ella jardines con palmeras y viñas, y hemos hecho que broten manantiales en ella” (36:35)

“Para que coman de sus frutos, aunque no fueron sus manos las que los crearon. ¿No serán pues agradecidos?” (36:36)

10. “¡Oh vosotros, los que creéis! Permaneced en guardia respecto a vosotros mismos…” (5:106)

11. “Ha sido provisto para ti, a fin de que no pases hambre en él ni estés desnudo”. (20:119]

“En él no tendrás sed, ni estarás expuesto al sol” (20:120)

12. (Essence of Islam, vol. 2, pág. 318)(Speeches to Jalsah Salana, 1906, pp. 20-21)

13. “Cumplid la Oración, dad el Zakat y obedeced al Mensajero, para que se os muestre misericordia.” (24:57)

14. (Mali Qurbani ka Ta’aruf (una introducción al sacrificio financiero), pág. 78-79, Al-Badr Qadian, October 1908)

15. Mira el comentario del Corán de Hazrat Mirza Bashir-ud-Deen Mahmud Ahmad, Tafsir-e-Kabir (el comentario grande), bajo 24:56, Ayat-e-Istijlaf

16. (Kishti-e-Nuh (El Arca de Noé), pág. 83, Ruhani Jazain vol. 19)

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