Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar Tashahud, Ta’awuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

Hazrat Yazid bin Zabit fue un Compañero Badri del Santo Profeta (sa). Perteneció a una familia de Banu Malik bin Nayar de la tribu Jazrall de los Ansar. El padre de Hazrat Yazid (ra) era Zabit bin Zahaak, y su madre se llamaba Nawar bint Malik. Hazrat Yazid (ra) era el hermano mayor de Hazrat Zaid bin Zabit (ra). Se casó con Dubaiya bint Zabit. Se menciona que participó tanto en las batallas de Badr como en Uhud. Fue martirizado el 12 DH en la Batalla de Yamama, durante el jalifato de Hazrat Abu Bakr (ra). Según otro relato, fue alcanzado por una flecha el día de Yamama y debido a esta lesión, falleció mientras regresaba de esta batalla.

Hazrat Yazid bin Zabit (ra) relata que había personas que estaban sentadas en compañía del Santo Profeta (sa), cuando vieron pasar un funeral por ellos. El Santo Profeta (sa) se puso de pie y todos los que estaban sentados alrededor del Santo Profeta (sa) también se pusieron de pie. Permanecieron de pie hasta que pasó el funeral.

Los detalles de este incidente se registran en otro relato de la siguiente manera:

Hazrat Yazid bin Zabit (ra) relata que estaba sentado junto con un grupo de Compañeros (ra) en compañía del Santo Profeta (sa) cuando pasó un funeral. Cuando el Santo Profeta (sa) vio esto, se puso de pie rápidamente, y los Compañeros también hicieron lo mismo con rapidez. Continuaron de pie hasta que el funeral pasó por ellos. Hazrat Yazid dice: “¡Juro por Dios! No creo que el Santo Profeta (sa) se haya levantado debido a alguna incomodidad o falta de espacio. También creo que este fue el funeral de un hombre judío o una mujer judía y no le preguntamos al Santo Profeta (sa) por qué lo defendió.”

Hay otro relato de Hazrat Yazid bin Zabit donde ellos estaban en compañía del Santo Profeta (sa) – este incidente es de Sunan an-Nasai y el incidente anterior fue de un libro de historia – .Hazrat Yazid bin Zabit dice: “El Santo Profeta (sa) salió y vio una nueva tumba”. De hecho, este es un incidente completamente diferente. Él dice: “Salimos con el Santo Profeta (sa). Al ver una nueva tumba, el Santo Profeta (sa) preguntó: “¿Qué es esto?” Los Compañeros respondieron diciendo: “Esta es la tumba de la esclava que pertenecía a tal o cual tribu”. El Santo Profeta (sa) sabía a quién pertenecía la tumba. Los Compañeros informaron al Santo Profeta (sa) que ella falleció en la tarde cuando él estaba descansando. Dijeron que no consideraban adecuado despertarlo en ese momento mientras descansaba. Cuando el Santo Profeta (sa) escuchó esto, se puso de pie. Los Compañeros formaron filas detrás del Santo Profeta (sa), quien luego recitó Takbir (para decir: “Al’lahu Akbar” – Al’lah es el más grande) cuatro veces”. Lo que significa que el Santo Profeta (sa) estaba junto a su tumba, instruyó a todos a formar filas y ofreció la oración fúnebre. Luego declaró: “Mientras esté en medio de vosotros, debéis informarme cuando fallezca alguno de vosotros, porque mi oración sirve como una misericordia para el difunto”.

Del mismo modo, este relato también está registrado en Muslim, Sunan Abi Daud e Ibn-e-Mayah. Se menciona en Ibn-e-Mayah de la siguiente manera: Hazrat Yazid bin Zabit, que era mayor que Zaid, afirma: “Estábamos en compañía del Santo Profeta (sa) cuando llegó a Yannat-ul-Baqi’, descubrió que se había cavado una nueva tumba. El Santo Profeta (sa) preguntó acerca de la tumba, a lo que los Compañeros respondieron que era la tumba de una determinada mujer. El narrador dice que el Santo Profeta (sa) la reconoció y dijo que ¿por qué no me habéis informado sobre ella? Le respondieron que estaba descansando por la tarde y que también estaba ayunando. Por lo tanto, no deseaban molestarle. Ante esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “No hagáis algo de lo que yo no tenga conocimiento”. En otras palabras, “nunca os he ordenado ésto. Mientras permanezca entre vosotros, debéis informarme de quien fallece. La razón es que mi oración se convertirá en una fuente de misericordia para esa persona”. Después de esto, el Santo Profeta (sa) fue a su tumba. Formaron filas detrás del Santo Profeta (sa) que luego recitó cuatro Takbirats para ella.

Está recogido de otra forma en Sahih Bujari, que ha sido relatado por Hazrat Abu Huraira y está relacionado con una mujer de tez oscura y sobre la que se ofrece una oración fúnebre en su tumba. En este relato, se menciona que ella solía barrer el suelo de Masyid Nabawi [la mezquita del Santo Profeta (sa) en Medina]. Un día esta mujer falleció. Cuando el Santo Profeta (sa) no la vio durante varios días, preguntó por ella, y los Compañeros le informaron de que ella había fallecido. Ante esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “¿No ibais a informarme sobre esto? Decidme dónde está la tumba de esta mujer”. Por lo tanto, el Santo Profeta (sa) visitó su tumba y dirigió su oración fúnebre.

El autor de Inyaz-ul-Hayah, un comentario de Sunan Ibn Mayah, escribe que esta mujer tenía una tez oscura. El Imam Bayhaqi ha mencionado que su nombre era Umme Mehyan e Ibn Manda ha mencionado que su nombre era Jarqah. Ella ha sido contada entre las Compañeras. También es posible que se llamara Jarqah y que Umme Mehyan fuera su título. Es decir, ambos nombres son correctos.

El nombre del próximo Compañero que se mencionará es Hazrat Mu’awiz bin Amr bin Yamuh. Hazrat Mu’awiz pertenecía al Banu Yasham de la tribu Jazrall de los Ansar. El padre de Hazrat Mu’awiz se llamaba Amr bin Yamuh y el nombre de su madre era Hind bint Amr. Hazrat Mu’awiz bin Amr bin Yamuh participó en la Batalla de Badr junto con sus dos hermanos, Hazrat Ma’az y Hazrat Jal’lad. Aparte de esto, también participaron en la Batalla de Uhud. El padre de Hazrat Mu’awiz era Amr bin Yamuh, a quien sus hijos le impidieron participar en la Batalla de Badr debido a su cojera y dolor en el pie. Ya he mencionado este incidente en un sermón anterior, pero lo mencionaré brevemente nuevamente. Con motivo de la Batalla de Uhud, Hazrat Amr bin Yamuh dijo a sus hijos que no le permitieron ir a la guerra con motivo de Badr. Sin embargo, esta vez seguramente particiParé en la batalla de Uhud y no podréis detenerme. Sus hijos le explicaron que, debido a su impedimento, no estaba obligado a participar en la batalla en tales circunstancias. Sin embargo, Hazrat Amr bin Yamuh no aceptó esto. Se presentó ante el Santo Profeta (sa) y dijo: “¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah! Mis hijos me impiden participar en la batalla debido a mi pie lesionado. Sin embargo, deseo participar en la Yihad junto a ti”. El Santo Profeta (sa) también dijo: “En cuanto a ti, Dios Altísimo te ha eximido al ser minusválido y, como tal, la Yihad no es obligatoria para ti”. Sin embargo, al ver su celo y pasión, el Santo Profeta (sa) le concedió permiso. Hazrat Amr bin Yamuh recolectó sus provisiones para la guerra y cuando estaba a punto de partir dijo: “¡Oh Al’lah! Concédeme el martirio y no me devuelvas a mi familia sin éxito”. Posteriormente, este deseo suyo se cumplió y fue martirizado en la Batalla de Uhud. Después de su martirio, su esposa, Hazrat Hind, lo llevó a él y a su hermano, Abdul’lah bin Amr, en el mismo caballo y los enterró a los dos en la misma tumba. El Santo Profeta (sa) dijo: “¡Juro por Aquel que tiene mi vida en sus manos! He visto a Amr caminando por el cielo con su cojera.

El nombre del próximo Compañero es Hazrat Bishr bin Baraa bin Ma’rur. Hazrat Bishr pertenecía a los Banu ‘Ubaid bin‘Adi de la tribu Jazrall de los Ansar. Según otra narración pertenecía a Banu Salama; estas son dos narraciones diferentes. El padre de Hazrat Bishr se llamaba Hazrat Baraa bin Ma’rur y el nombre de su madre era Julaida bint Qais. El padre de Hazrat Bishr, Hazrat Baraa bin Ma’rur, estaba entre los doce jefes nombrados durante el Segundo Baiat (juramento de iniciación) en Aqabah y era el jefe de la tribu de Banu Salama. Hazrat Baraa falleció en un viaje un mes antes de la migración a Medina. Cuando el Santo Profeta (sa) emigró a Medina, visitó su tumba y recitó cuatro Takbirats. Hazrat Bishr participó en el segundo Baiat en Aqabah junto con su padre. Además, entre los Compañeros, Hazrat Bishr bin Baraa era un experimentado arquero. El Santo Profeta (sa) estableció un vínculo de hermandad entre Hazrat Bishr y Hazrat Waqid bin Abdul’lah, quien había venido de La Meca a Medina. Hazrat Bishr participó junto al Santo Profeta (sa) en las batallas de Badr, Uhud, Jandaq, Hudaybiyah y la batalla de Jaibar.

Abdur Rahman bin Abdul’lah narra que el Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh Banu Nazala! (en algunas narraciones está escrito como Banu Salama) ¿Quién es vuestro líder?” Ellos respondieron que es Yadd bin Qais. El Santo Profeta (sa) dijo: “¿Sobre qué base lo consideráis vuestro líder?” Ellos respondieron: “Él es más rico y acomodado que nosotros. Y por eso lo hemos hecho nuestro líder.” También afirmaron que lo único que les disgustaba de él es que era un ávaro. No les gustaba su tacañería. El Santo Profeta (sa) dijo: “¿Existe un defecto mayor que la avaricia?” En otras palabras, la avaricia era una grave deficiencia y debido a esto no podía ser su líder. Ellos respondieron: “¡Oh Mensajero (sa) de Al’lah! ¿Entonces dinos quién es nuestro líder? El Profeta (sa) dijo: “Bishr bin Baraa bin Ma’rur, es vuestro líder”, es decir, el Compañero que está siendo mencionado. Según otra narración se registra que el Santo Profeta (sa) dijo: “Vuestro líder es Bishr bin Baraa bin Ma’rur, que tiene tez clara y cabello rizado.” Hazrat Bishr bin Baraa se casó con Hazrat Qubaisa bint Saifi y tuvieron una hija llamada Alia. Hazrat Qubaisa aceptó el islam e hizo el juramento de lealtad al Santo Profeta (sa).

Hazrat Ibn Abbas (ra) narra:

“Antes del advenimiento del Santo Profeta (sa), los judíos solían orar por la victoria contra las tribus de Aus y Jazrall a través de la mediación del Santo Profeta.” Solían pelear entre ellos y oraban para que se les concediera la victoria en nombre del Profeta, cuyo advenimiento había sido prometido, y le suplicaban a Dios Altísimo por esto. Sin embargo, cuando Dios Altísimo suscitó al Santo Profeta (sa) de entre los árabes, ellos mismos fueron los que lo rechazaron a él y a su mensaje. Esta ha sido la práctica de quienes rechazan (a los Profetas) desde tiempos inmemoriales.

Después Hazrat Mu’az bin Yabal (ra), Hazrat Bishr bin Baraa (ra) y Daud bin Salama les dijeron: “¡Oh judíos! Temed a Dios y aceptad el islam. Antes de esto, orábais por la victoria a través del advenimiento de un Profeta llamado Muhammad y decíais que este Profeta aparecería, cuyo nombre sería Muhammad. Orabais por la victoria a través de él, diciendo que éramos nosotros quienes asociábamos participes con Dios.” Hazrat Bishr bin Bara (ra) luego dijo: “Estábamos entre los que asociábamos copartícipes con Dios y con respecto a nosotros decíais que aparecería un Profeta, y ahora ha llegado la hora de que apareceriera. Nos contabais signos de su venida. Ahora que ha aparecido, ¿por qué no lo aceptáis?”

Salaam bin Mishkam – el líder y tesorero de la tribu judía Banu Nazir y también el esposo de Zainab bint Hariz, la mujer que dio carne envenenada al Santo Profeta (sa) durante la batalla de Jaibar -, respondió: “Este Profeta no nos ha traído nada que reconozcamos y él no es el Profeta que describíamos.” A pesar de que todos los signos que solían mencionar ellos mismos se cumplieron, su respuesta fue que el Santo Profeta (sa) no había traído los signos que esperaban y, por lo tanto, todas las señales no se habían cumplido. Así que no le aceptaron.

Posteriormente, Dios Altísimo reveló el siguiente versículo:

[árabe]

“Y cuando les llegó un Libro enviado por Al-lah, cumpliendo lo que ya tenían, –y antes de eso habían implorado la victoria sobre los incrédulos-, no obstante, cuando les llegó lo que ya sabían, lo rechazaron. ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los incrédulos!” (2:90)

Hazrat Zubair bin Awwam (ra) relata:

“Durante la batalla de Uhud, cuando todo estaba contra nosotros, yo estaba cerca del Santo Profeta (sa). En ese momento nos quedamos atónitos y anonadados, cuando un sueño profundo se apoderó de nosotros. Un sopor nos sobrepuso. No había ninguno de nosotros cuya barbilla no descansara sobre su pecho (es decir, mantenían las cabezas gachas en estado de sueño y somnolencia). Por Dios, entonces me pareció como si hubiera escuchado la voz de Mu’atib bin Qushair mientras dormía y me decía que si dependiera de nosotros decidir, no hubiésemos sido asesinados aquí de esta manera. (Hazrat Mu’atib bin Qushair (ra) fue un Compañero Ansari que participó en el Baiat en Aqabah, las batallas de Badr y Uhud). Me comprometí a recordar las palabras que había escuchado durante mi sueño.

Con respecto a esta ocasión, Dios Altísimo reveló el siguiente versículo:

[Árabe]

“Después, tras la aflicción, Él hizo descender la paz sobre vosotros –un sopor que envolvió a una parte de vosotros- mientras que los de la otra parte se sentían inquietos respecto a sí mismos, pensando equivocadamente de Al-lah con pensamientos propios de los ignorantes. Dijeron: ‘¿Tenemos algo que decir en este asunto?’ Diles: ‘Todas las decisiones corresponden a Al-lah.’” (3:155)

Hazrat Ka’b bin Amr Ansari (ra) afirma:

“El día de la batalla de Uhud, estaba con 14 de mis Compañeros tribales junto al Santo Profeta (sa). Entonces, se apoderó una somnolencia que nos otorgó paz” (es decir, el sueño provocó tranquilidad en ellos). A pesar de que todavía estábamos en medio de una batalla, sin embargo, este sueño nos dio satisfacción. No hubo una sola persona de entre nosotros que no pudiera escuchar el sonido de los ronquidos.”

A veces es posible que se dé una somnolencia profunda. Él dice además:

“Fui testigo de que la espada de Bishr bin Bara bin Ma’rur (es decir, el Compañero que ha sido mencionado) cayó de su mano, pero él no se dio cuenta de esto, y mientras los idólatras avanzaban hacia nosotros.” Sin embargo, bien puede ser que percibiera cómo se le caía la espada, porque a pesar de su somnolencia, agarraban sus armas firmemente o sentían una sacudida repentina si las espadas comenzaban a resbalarse de sus manos. La palabra usada en este versículo es Nu’aas, y Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) ha explicado su significado con gran detalle en sus alocuciones. Dijo que analizando todos los diversos significados de las palabras Amantan Nu’aasan, el significado en este versículo sería ‘después de tu pena, se te envió tal tranquilidad que podría ser una forma de sueño, o un sueño que otorga paz; o que Dios les envió paz y tranquilidad, con efectos similares al sueño. Por lo tanto, este es el significado de Amantan Nu’aasan. Dormir también significa “bajar temporalmente la cabeza en un estado de somnolencia”. Sin embargo, este significado de Nu’aas no se aplica aquí. Más bien el significado en este contexto es un estado entre el sueño y la vigilia. Antes de conciliar el sueño, hay un estado en el que todo nuestro sistema nervioso y cada parte del cuerpo experimenta la calma, y es un estado de bienestar. Si este estado se prolonga, uno se queda dormido. Si uno está caminando mientras experimenta este estado, no se caerá, o al menos, sentirá una repentina sacudida y luego se dará cuenta del estado en que estaba. Sin embargo, si uno se duerme, no tiene control voluntario sobre su sistema nervioso o las partes del cuerpo. Este podría ser el caso que Bishr bin Baraa experimentó este estado de sueño profundo, un sueño placentero. A pesar de que estaban en el medio de una batalla y uno podía tropezar fácilmente. Por esta razón, si aceptamos esta interpretación, cuando sus manos se relajaron ligeramente, su espada se cayó. Sin embargo, en este estado uno rápidamente se da cuenta de que está a punto de caer en un sueño profundo, y debido a cualquier movimiento repentino, se despierta. Así, Dios Altísimo declara que les envió la paz, que fue similar al sueño, pero no un sueño profundo por medio del cual uno pierde el control voluntario sobre sus sentidos. Les otorgó paz y tranquilidad, pero no les volvió ineficaces.

En un Hadiz de Bujari, Hazrat Abu Talha narra: “El día de Uhud, nos encontrábamos somnolientos en el apogeo de la batalla”. Este era el sueño al que me he referido anteriormente. Hazrat Abu Talha (ra) declara: “Mi espada se deslizaba constantemente de mi mano pero la volvía a agarrar firmemente de nuevo”. Así, este Hadiz muestra que no era un sueño tan profundo que los objetos se les caían de sus manos o que se caían mientras caminaban. Aunque era un estado de tranquilidad, tenían el control total sobre sus sentidos. Dice: “Cuando la espada se resbalaba, la agarraba firmemente”. Este no es el caso de que el sueño les venciera de repente sino que era un estado que descendió sobre ellos durante un corto tiempo.

En Tirmidi Abwab-ut-Tafsir, Hazrat Abu Talha (ra) relata: “Durante la batalla de Uhud, miré a mi alrededor y vi que todas las personas estaban aletargadas detrás de sus escudos en un estado de sueño”. Esto era debido al cansancio por haber permanecido mucho tiempo despiertos. Los Compañeros se encontraban en una condición difícil. Dios Altísimo hizo que un estado de paz y tranquilidad descendiera sobre ellos. No era el estado que generalmente experimentan los soldados que se cansan después de una batalla. Hazrat Jalifatul Masin IV (rh) ha declarado que fue como si algo de repente descendiera de los cielos sobre los Compañeros y sobre el Santo Profeta (sa) que se encontraban luchando contra el enemigo, y este estado se apoderó de los Compañeros. En ese momento, necesitaban urgentemente esta fuente de paz. Necesitaban refrescarse y despertar sus sentidos, pero no había tiempo para dormir. Cuando alguien está muy cansado, puede experimentar esta situación.

Sin embargo, si todos al unísono experimentan un estado de sueño como este, cuando la batalla está en su apogeo, y uno teme un ataque del enemigo, entonces esto es un milagro y no una coincidencia. Esto puede sucederle a ciertas personas, pero no ocurrió por casualidad, sino que fue un milagro y Dios Altísimo hizo descender este estado de paz sobre ellos en ese momento.

Durante la batalla de Jaibar, Hazrat Bishr también comió carne de cabra envenenada que una mujer judía le regaló al Santo Profeta (sa). Cuando Hazrat Bishr tragó un trozo de carne, y aún no se había movido de su sitio, su rostro cambió y se volvió como un Telasaan -una tela predominantemente de color negro-. El dolor fue tan intenso que durante todo un año no podía darse la vuelta en la cama sin ayuda y finalmente murió en este doloroso estado. También se relata (en otras narraciones) que el veneno fue tan mortal que sin haberse movido de su sitio y después de haber consumido la carne, murió.

Cuando Hazrat Bishr bin Bara falleció, su madre estaba muy afligida. Fue a ver al Santo Profeta (sa) y dijo:

“¡Oh Mensajero de Al´lah! ¡La muerte de Bishr destruirá a los Banu Salama! ¿Se reconocerán los fallecidos entre sí tras la muerte? Los agresores han cometido su malvada acción, ¿se reconocerán los difuntos y hay alguna manera de enviarle saludos a Bishr?”

El Santo Profeta (sa) respondió:

“¡Oh Umme Bishr! De hecho lo harán. ¡Juro por Aquél, en cuyas manos está mi vida! Igual que los pájaros se reconocen entre sí en los árboles, de la misma manera, los habitantes del Paraíso se reconocerán entre sí”.

Esto significaba que podrían reconocerse mutuamente y que a través de los próximos a fallecer, ella podría enviar saludos a Bishr.

En otra narración se relata que después de escuchar la respuesta del Santo Profeta (sa), cada vez que una persona de entre los Banu Salama estaba a punto de fallecer, la madre de Hazrat Bishr (ra) se dirigía a esa persona y le decía: “¡Que la paz sea contigo! A lo que respondía amablemente. Ella entonces decía: “Por favor, transmita mis saludos a Bishr”. Siempre que una persona de los Banu Salama estaba a punto de morir, ella iba y les decía que le trasladara sus saludos.

En la cita anterior, al referirse a la declaración “la muerte de Bishr destruiría a los Banu Salama, y si los difuntos podrían reconocerse entre sí” parecía como si la madre de Hazrat Bishr fuera hostil a los Banu Salama. Sin embargo, este era el modo en que ella expresaba su dolor y luego le pedía si podía enviar sus saludos a Bishr. El Santo Profeta (sa) respondió afirmativamente y como resultado, visitaba a las personas que estaban a punto de morir para transmitir sus saludos a Bishr en el Paraíso.

En otro relato, la hermana de Hazrat Bishr visitó al Santo Profeta (sa) cuando estaba a punto de fallecer. El Santo Profeta (sa) le dijo: “el bocado que comí junto a tu hermano en Jaiber siento que ha cortado mis entrañas”. Explicando este incidente en detalle, Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“Una mujer judía preguntó a los Compañeros qué parte del animal prefería comer el Santo Profeta (sa). Le dijeron que le gustaba la paletilla de cordero o cabrito. La mujer sacrificó una cabra e hizo chuletas sobre piedras calientes. Después las mezcló con un veneno mortal, especialmente en los trozos cortados del hombro, pensando que el Santo Profeta (sa) los preferiría. El Santo Profeta (sa) volvió a su tienda, después de haber dirigido las oraciones de la tarde tras ponerse el sol en congregación. Vio a esa mujer esperándole cerca de su tienda y le preguntó: ‘hay algo que pueda hacer por tí?’

Ella dijo: ‘Sí, Abdul Qasim, ¿puedes aceptar un regalo de mi parte?’ El Santo Profeta (sa) pidió a un Compañero que cogiera lo que la mujer había traído. Cuando el Santo Profeta (sa) se sentó a comer, este regalo de carne asada también le fue ofrecido. El Santo Profeta (sa) tomó un bocado. Un Compañero llamado Bashir bin al-Bara´bin al-Ma´rur también cogió un trozo. Algunos libros de historia registran el nombre como Bishr bin Bara, mientras que en otros lugares aparece como Bashir bin Bara. Hazrat Musleh Maud (ra) ha mencionado el nombre de Bashir bin Bara, es decir, el mismo Bishr bin Bara.

Los otros Compañeros presentes en la comida extendieron sus manos para comer la carne, pero el Santo Profeta (sa) los detuvo diciendo: ‘mi mano me ha informado que la carne ha sido envenenada.’ Esto no significa que había tenido una revelación, sino que es una expresión utilizada por los árabes, que significa que al probar la carne, el Santo Profeta (sa) pensó que estaba envenenada. Por ello, este es el significado de la frase anteriormente mencionada y el Santo Profeta (sa) la utilizó como una expresión. El significado de “mi mano me ha informado” es que, al probar la carne, el Santo Profeta (sa) se dio cuenta de que la carne estaba envenenada.

La siguiente cita (de este incidente) aclarará más el asunto. Hazrat Musleh Maud (ra) ha comentado este relato diciendo que el Sagrado Corán ha mencionado un muro en la época del Profeta Moisés (as). Dice que un muro deseaba caerse, sin embargo, esto simplemente se refería al hecho de que parecía que el muro se derrumbaría en cualquier momento. Por lo tanto, incluso en este incidente, esta declaración era, en realidad, una expresión. Hazrat Musleh Maud (ra) luego dice:

“Bashir, es decir, Bishr bin Bara, luego dijo: ‘Juro por Dios, Quien te ha otorgado el honor, que yo también pensé que el bocado estaba envenenado. Quería escupir el bocado, sin embargo, pensé que si lo hacía, entonces tal vez no te gustara mi acción y pudiera molestarte mientras comías.’ (Dijo que dudaba de la comida y pensó que había algo sospechoso con eso).

‘Al verte tomar un bocado, yo también tomé uno, pero pronto comencé a desear que no hubieras tomado el tuyo ya que sospechaba que podrías haber sido envenenado.’ Poco después, Bashir enfermó y, según algunos informes, murió allí en Jaiber. Según otros informes, murió después de permanecer enfermo durante algún tiempo. El Santo Profeta (sa) luego tomó un pedazo de carne y se lo dio a un perro, pero también murió poco después de comer la carne.

El Santo Profeta (sa) luego llamó a la mujer y le preguntó si había envenenado la carne. La mujer le preguntó al Santo Profeta (sa) cómo lo sabía. El Profeta (sa) cogió un trozo de carne de cabra en su mano y dijo: ‘Mi mano me lo ha dicho.’ La mujer se dio cuenta de que el Santo Profeta (sa) había descubierto la verdad. La mujer admitió lo que había hecho. El Santo Profeta (sa) preguntó: ‘¿Qué te ha hecho cometer un acto tan atroz?’ Ella respondió: ‘Mi gente estaba en guerra contigo y mis parientes fueron asesinados en esta batalla. Decidí envenenarte, creyendo que si fueras un impostor morirías y que estaríamos a salvo, pero si fueras un Profeta, Dios te salvaría.’ Al escuchar esta explicación, el Santo Profeta (sa) perdonó a la mujer. De lo contrario, ciertamente le habrían condenado a muerte. Este incidente muestra que el Santo Profeta (sa) siempre estuvo dispuesto a perdonar a quienes le atacaron a él y a sus seguidores, y castigar solo cuando el castigo era necesario, cuando se temía que el culpable continuaría causando daños y conflictos.”

Algunos enemigos del islam alegan que el Santo Profeta (sa) falleció debido a este veneno. Esto también se menciona en ciertos libros de historia y biografías del Santo Profeta (sa). Ciertos historiadores están dispuestos a aceptar la narrativa de que el Santo Profeta (sa) falleció debido a este veneno, ya que desean declarar al Santo Profeta (sa) como mártir. Sin embargo, esto es contrario a los hechos. Nuestro equipo de investigación también ha enviado un informe y lo mencionaré aquí.

Está escrito que, independientemente de lo que esté escrito en cualquier libro de historia o biografía del Santo Profeta (sa) o cualquier Hadiz, el fallecimiento del Santo Profeta (sa) no se debió al envenenamiento. Si alguien afirma esto, entonces ignoran todas las narraciones o se equivocan. Debe recordarse que el incidente del envenenamiento tuvo lugar durante la batalla de Jaiber, que ocurrió al final del año 6 o comienzo del año 7 después de la Hégira y el Santo Profeta (sa) permaneció vivo durante aproximadamente cuatro años más. Vivió una vida saludable tal como lo hizo antes del incidente e incluso fue a batallas. Ni siquiera hubo el más mínimo cambio en su rutina con respecto a su adoración u otras actividades diarias. Cuando falleció después de aproximadamente cuatro años, se debió a una fiebre y una migraña, por lo que ningún individuo racional puede afirmar que su muerte se debió a los efectos del envenenamiento.

En realidad, hay un Hadiz registrado en Bujari, así como algunos otros libros de Hadices, y debido a una malinterpretación de la traducción, hay personas que han inferido que el fallecimiento del Santo Profeta (sa) se debió a los efectos del envenenamiento, mientras que esto es incorrecto.

El Hadiz mencionado en Bujari es el siguiente -mencionaré la traducción-:

Hazrat Aisha (ra) narra que durante sus últimos días, en el lecho de muerte, el Santo Profeta (sa) dijo: “¡Oh Aisha! Siempre he sentido los efectos de lo que comí en Jaiber. Incluso hoy, siento que mis entrañas están rotas debido al veneno.”

De este Hadiz, algunos musulmanes, exégetas musulmanes y eruditos de Hadices han inferido que el Santo Profeta (sa) falleció debido a los efectos del veneno. Algunos de ellos explican que debido a esto, el Santo Profeta (sa) puede considerarse como un mártir, mientras que esta narración no respalda este punto de vista. En esta narración, el Santo Profeta (sa) simplemente expresó una sensación de dolor que sintió. Todos saben que una lesión, dolor [específico] o enfermedad pueden revertirse a veces debido a ciertos factores. Si uno analiza los detalles sobre las narraciones sobre el Santo Profeta (sa) comiendo carne envenenada en el momento de Jaiber, también está escrito que el Santo Profeta (sa) se llevó la carne envenenada a la boca, pero no se la tragó. Incluso si la tragó, el hecho de que vivió una vida saludable es una prueba de que su muerte no fue como resultado del veneno. De hecho, el veneno habría tenido un efecto severo en el estómago o los intestinos y esto es una consecuencia natural del mismo. Del mismo modo, dado que el bocado se colocó en su boca, habría afectado la úvula y, debido a esto, puede haber sentido dolor ocasionalmente mientras comía.

Todos los detalles sobre este incidente se pueden encontrar en los Hadices. También está escrito que el Santo Profeta (sa) sabía que la carne había sido envenenada y evitó que sus Compañeros la comieran. Cuando el Santo Profeta (sa) llamó a la mujer responsable de eso y le preguntó, ella dijo que había agregado veneno para ver que si el Santo Profeta (sa) era un verdadero Profeta de Dios, en cuyo caso se salvaría. De lo contrario, moriría. Los judíos incluso admiten el hecho de que el Santo Profeta (sa) sobrevivió. El veneno utilizado era letal, pero el Santo Profeta (sa) sobrevivió. De hecho, según algunas narraciones, esta mujer aceptó el islam. Los judíos mismos admiten que el Santo Profeta (sa) sobrevivió y consideran que esto es un milagro. Por lo tanto, es completamente falso afirmar que el Santo Profeta (sa) falleció debido a los efectos del veneno. Continuaré narrando más relatos en el futuro, si Dios quiere.

Ahora, hablaré sobre dos miembros fallecidos y, si Dios quiere, después de las oraciones, también dirigiré sus oraciones fúnebres en ausencia.

El primer funeral es del respetado Nasir Ahmad Sahib, hijo del respetado Ali Muhammad Sahib de Rayanpur. Falleció el 21 de noviembre de 2019 a la edad de 63 años. En verdad a Dios pertenecemos y a Él retornaremos. El Ahmadíat ingresó en la familia del difunto a través de su bisabuelo paterno, Muhammad Din Sahib. Pertenecía al pueblo de Malsian, en Zira, distrito de Firozpur. Aceptó el Ahmadíat a través de una carta prometiendo lealtad en 1907 junto con su hermano, el respetado Ilahi Baksh Sahib. Luego tuvo la oportunidad de jurar lealtad a manos de Hazrat Jalifatul Masih I (ra) durante la convención anual de Qadian en 1908.

En Rayanpur, el fallecido, Nasir Ahmad Sahib, tuvo la oportunidad de servir como Naib Amir del distrito, así como Zaim Ansárula y Sadr Yamaat. Era regular al ofrecer las cinco oraciones diarias en congregación y las organizaba cuando era necesario. Tenía un vida familiar conjunta y constantemente recordaba a todos sus hermanos, sobrinas y sobrinos que debían orar. En las oraciones de Fállar, recorría toda la casa señorial. Vivían juntos en una gran casa señorial que tenía viviendas separadas. Despertaba a todos para las oraciones de Fállar. No solo recitaba el Sagrado Corán, sino que también alentaba a todos sus parientes, incluidos los niños, y les preguntaba si lo habían hecho. Si eran negligentes en este asunto, los alentaba al respecto. Leía los libros del Mesías Prometido (as) y animaba a sus hijos y otros parientes, incluidos sus sobrinas y sobrinos. Escuchaba los sermones del viernes en la MTA regularmente y era su costumbre asegurarse de que todos los residentes de su hogar también hubieran escuchado el sermón. A pesar de enfrentarse a una severa oposición, nunca dejó pasar ninguna oportunidad para realizar tabligh (difundir el mensaje). Si los miembros de su familia le aconsejaban que tomara precauciones, él respondía diciendo: “¿Cómo podré presentarme ante Dios Altísimo si no difundo el mensaje del designado por Él a los demás?” El difunto era un Musi (miembro de la Institución de Al-Wasiat). Además de su esposa, deja una hija y tres hijos. Uno de sus hijos, Jalid Ahmad Sahib, actualmente desempeña la función de misionero en Malí, África Occidental y, debido a su trabajo, no pudo asistir al funeral. ¡Que Dios Altísimo eleve el estado del difunto, le otorgue su perdón y permita que sus hijos y su futura progenie continúen sus obras virtuosas!

El segundo funeral es del respetado Ataul Karim Mubashar Sahib, hijo de Mian Al’lah Ditta Sahib, originario de Kirtu, distrito de Sheijupura, pero que actualmente residía en Canadá. Falleció el 13 de noviembre a la edad de 75 años. A Dios pertenecemos y a Él retornaremos. La familia del difunto entró en el Ahmadíat a través de su padre, el respetado Mian Al’lah Ditta Sahib, quien realizó Baiat a manos de Hazrat Musleh Maud (ra) en 1934 y después de realizarlo, dedicó toda su vida a difundir el mensaje. Muchas familias aceptaron el Ahmadíat a través de él y él pasó toda su vida con este espíritu de dedicación. Aparte de esto, sirvió a la Comunidad en muchas otras áreas mientras estaba en Lahore, Pakistán. En 2007, se mudó a Canadá y tuvo la oportunidad de servir como secretario publicaciones de su Comunidad.

Debido a una enfermedad de los pulmones, constantemente usaba oxígeno (a través de una máquina). Mientras que la salud se lo permitía, asistió regularmente a la mezquita para ofrecer las oraciones en su silla de ruedas. Luchó valientemente contra su enfermedad y nunca se quejó de nada. Tenía un vínculo de lealtad y sinceridad con el Nizam y la institución del Jalifato y les mostró mucho amor. Era muy inteligente e influyente, poseía un corazón puro y era honesto. Cada miembro de su familia ha hablado sobre el profundo vínculo que tenía conmigo. Era sincero con todos y proporcionaba tranquilidad a los demás. Nunca se quejó de nadie y tuvo una relación amorosa y amigable con todos.

El fallecido era un Musi. Aparte de su esposa, tiene dos hijos y dos hijas. Uno de sus hijos, Ataul Manan Tahir Sahib es un misionero que actualmente trabaja como Naib Nazir en la oficina de Sadr Sadr Anlluman Ahmadía. Uno de los nietos del fallecido, Yazib Ahmad está estudiando en Yamia Ahmadía de Canadá. El fallecido era el hermano mayor de Abdul Karim Qudsi Sahib, poeta de la comunidad.

¡Que Dios Altísimo derrame Su misericordia y perdón sobre el difunto y eleve su estatus! ¡Que permita que sus hijos y su progenie futura continúen sus esfuerzos virtuosos!

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