Date: 2017-01-13

La búsqueda de la excelencia moral: Las enseñanzas islámicas

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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A continuación se presenta un extenso resumen del discurso pronunciado por Su Santidad, Hazrat Jalifatul Masih V.

Tras recitar el Tashahhud, Ta’uz, Tasmia y Sura Fatiha Hazrat Amir-ul-Mu’mineen (aba) dijo:

Algunas personas piensan que la fe y la religión limitan sus libertades y les imponen restricciones. Sin embargo, Dios el Todopoderoso explica en el Sagrado Corán:

[árabe]

“Él no os ha impuesto dificultad alguna en la religión.”

En realidad, la Sharia [principios islámicos] está diseñada para aliviar al hombre de las cargas, no sólo esto, de hecho, es para proteger al hombre de todo tipo de pruebas y peligros. Por lo tanto, de esta afirmación de Dios Todopoderoso se evidencia que la religión del islam, que ha sido revelada para vosotros, no contiene ninguna enseñanza que os cause dificultades, más bien, cada enseñanza, ya sea una directiva menor o mayor, es una fuente de misericordia y de bendiciones. El razonamiento del hombre puede ser defectuoso, pero la palabra de Dios es infalible. Puesto que somos la creación de Dios, si dejamos de actuar conforme a estos mandamientos, nosotros seremos los únicos perjudicados. Si no actuamos con sentido común, Satanás, que ha jurado causar daño al hombre desde el principio de la creación [prometiendo que descarriando a los humanos, les iba a perjudicar], condenará al hombre al abismo de la perdición. Por lo tanto, si quieren salvarse de su ataque, entonces deben obedecer los mandamientos del Dios el Todopoderoso. Ciertas cuestiones pueden parecer pequeñas, sin embargo, a su debido tiempo estas cuestiones aparentemente pequeñas llevan consigo consecuencias extremadamente terribles. En consecuencia, un creyente nunca debe considerar que una directiva es pequeña o insignificante.

En esta época somos testigos del hecho de que la mayoría del mundo se ha alejado de la religión. En consecuencia, los estándares de lo que es bueno y lo que es malo también han cambiado. Por ejemplo, en el mundo de hoy vemos que la desnudez es cada vez más frecuente entre hombres y mujeres, todo en nombre de la moda y la libertad. El indicador de ser civilizado es que uno debe disfrutar de una promiscuidad injustificada al aire libre. La modestia y la decencia no parecen existir más. Esto naturalmente tiene un efecto -y en cierta medida está teniendo ya un efecto- en nuestros hijos pequeños, tanto niños como niñas. Cuando algunas chicas llegan a la adolescencia, algunas me escriben preguntando ‘¿por qué es obligatorio observar pardah [el velo] en el islam? ¿Por qué no podemos usar vaqueros o blusas ajustadas y salir de casa sin el velo o el abrigo? ¿Por qué no podemos usar la misma ropa que usan las mujeres de Europa, en nombre de la libertad?’

Lo primero que siempre debe recordarse es que, si queremos permanecer firmes en nuestra fe, entonces debemos obedecer los mandamientos. Si profesamos que “somos musulmanes que se atienen a su fe”, entonces, debemos cumplir con las restricciones. Debemos seguir las directrices y los mandamientos de Dios el Todopoderoso y Su Mensajero (sa). El Santo Profeta (sa) ha declarado que,

“la modestia es parte de la fe”.

Por lo tanto, vestirse con modestia y cubrirse con el velo es vital para proteger nuestra fe. Aunque los países desarrollados están abandonando la modestia en nombre de la libertad y el progreso, en realidad lo están haciendo porque se han alejado de la religión. Por lo tanto, una niña áhmadi que ha aceptado al Mesías Prometido (as) también ha afirmado que dará prioridad a la fe sobre todos los asuntos mundanos. Un joven o una joven áhmadi o un hombre o una mujer áhmadi que ha profesado su creencia en el Mesías Prometido (as) ha hecho un pacto según el cual dará precedencia a su fe sobre todos los deseos mundanos, y esto sólo puede ocurrir cuando actúen de acuerdo con las enseñanzas de la fe. Somos muy afortunados de haber aceptado al Mesías Prometido (as), que ha hecho todo esto evidente para nosotros. En relación a esto, el Mesías Prometido (as) declaró en una ocasión, mientras hablaba de esta vulgaridad e inmoralidad:

“Muchas personas insisten en adoptar la permisividad como la que prevalece en Europa, pero esto sería muy imprudente. Tal libertad desenfrenada de las mujeres es la raíz de toda inmoralidad. Observad la situación moral en los países que han adoptado esta libertad. Si esta libertad y desnudez ha ayudado a aumentar su castidad y virtud, aceptaremos que estábamos equivocados. Pero es muy evidente que cuando los hombres y las mujeres son jóvenes y tienen la licencia para mezclarse libremente sin restricciones, sus relaciones serán mucho más peligrosas. Es propio del ser humano intercambiar miradas licenciosas y sentirse abrumado por deseos lujuriosos. Como también hay intemperancia y vicio, a pesar de observar el velo, es fácil imaginar cual sería la situación en el caso de una libertad sin límites. ¡Observen el comportamiento de los hombres, y cómo su comportamiento es similar al de un caballo sin bridas! No tienen miedo de Dios ni fe en el Más Allá. Su única forma de adoración son los placeres mundanos. Por lo tanto, es necesario que, antes de conceder la libertad que se defiende, se mejore y rectifique la condición moral de los hombres. Después de que los hombres hayan desarrollado suficiente auto-templanza y sean capaces de contener sus pasiones hasta el punto de que no son subyugados por ella, se podrá considerar si el velo es necesario o no. Insistir en la libertad sin restricciones en las circunstancias actuales sería como poner ovejas a merced de leones. ¿Qué impide a nuestra gente reflexionar sobre las consecuencias de tales cosas? Que por lo menos pidan consejo a sus conciencias para averiguar si la condición de los hombres ha mejorado hasta el punto de que las mujeres puedan vagar entre ellos sin velo”.

La inmoralidad a los que nos enfrentamos en nuestra sociedad hoy en día dan testimonio de cada palabra del Mesías Prometido (as). Por lo tanto, todas las niñas y niños, hombres y mujeres áhmadis deben protegerse de la indecencia de la sociedad incrementando su propio estándar de modestia. No debemos sentir ningún complejo de inferioridad y cuestionarnos por qué el velo es un mandamiento necesario o por qué no se nos permite usar los pantalones vaqueros o blusas ajustados. Es responsabilidad de los padres, especialmente de las madres, explicar a los niños desde la temprana edad las costumbres y tradiciones islámicas y explicar los males morales de la sociedad. Sólo entonces nuestra descendencia permanecerá firme en la fe y protegida del veneno de las supuestas sociedades desarrolladas. Viviendo en países como éstos, los padres deben hacer un esfuerzo concertado muy importante para mantener a sus hijos unidos a su fe y para que ellos protejan su castidad. Para ello tendrán que dar un ejemplo que puedan seguir.

En relación a esto, una chica me escribió recientemente diciendo,

“he completado toda mi educación y estoy esperando recibir contestación en relación a un posible trabajo en un banco. Quería preguntar si tengo permiso para trabajar en este lugar si no me permiten llevar mi velo y hay restricciones para el uso del hiyab o de una chaqueta. Cuando salga de mi lugar de trabajo volvería a usar el hiyab.”

También escribió,

“escuché que usted [es decir, Hazrat Jalifatul Masih (aba)] afirmó una vez que las chicas pueden buscar empleo, aunque no tengan permitido usar el hiyab o velo en su lugar de trabajo.”

Esta chica por lo menos ha tenido la decencia de escribir junto a esto,

“si me prohíbe trabajar, entonces me abstendré de hacerlo”.

Esta chica no es la única que ha planteado esta cuestión, sino que muchas han expresado preocupaciones similares. Por eso estoy tratando este tema. En primer lugar, me gustaría recordar que lo que he mencionado anteriormente es que debido a la situación laboral de ciertas médicas no les permite trabajar usando el hiyab o el pañuelo tradicional, por ejemplo, en el quirófano. Aun así, en esa situación su vestimenta incluye un gorro en la cabeza y una máscara sobre su cara. Su ropa es bastante holgada; a pesar de esto, incluso algunos médicos pueden trabajar con un pañuelo. Teníamos médicos trabajando en Rabwah [como la] doctora Fehmida; siempre la vimos trabajar manteniendo el pardah [el velo]. La Dr. Nusrat Yahan era muy firme a la hora de observar el pardah. Durante una época estudió aquí para aumentar su conocimiento y conocer los últimos métodos de investigación, volvía a Londres cada año, y siempre puso en práctica el pardah. De hecho, era más estricta en observar el pardah que incluso los límites prescritos. Tampoco nadie la criticó con respecto a su trabajo, ni tampoco supuso ningún obstáculo en su vida profesional. También realizó operaciones de mucha envergadura. Por lo tanto, si uno tiene la intención correcta, entonces siempre se puede encontrar una manera de actuar en base a las enseñanzas de la fe.

Similarmente aconsejé a aquellas chicas que trabajan en el campo de la investigación que si son capaces de acceder al campo de la investigación y deben llevar una determinada vestimenta en su laboratorio en ese caso pueden seguir el código de vestimenta y no es necesario que lleven el hiyab. Aun así, en estos entornos tendrán que cubrir su cabeza. En cualquier caso, en el momento en el que salgan fuera, el nivel de pardah deberá ser acorde al requerimiento islámico. Trabajar en un banco no es una profesión que preste servicio a la humanidad. Por ello uno no puede permitirse quitarse el velo para trabajos rutinarios, especialmente en profesiones donde las chicas se visten con ropa común llevando maquillaje. No existe un código de vestimenta especial para ese trabajo.

Por lo tanto, se debe recordar siempre que la modestia requiere que nos vistamos con decencia y, dadas las circunstancias, vestir con modestia es una forma de pardah. Si uno se relaja en la práctica del pardah eventualmente encontrará una excusa para relajarse en la forma de vestirse. Gradualmente serán absorbidas por la sociedad, que ya está consumida por la inmoralidad. El mundo desea distanciar a aquella gente que practica la religión, especialmente a los musulmanes, de ejercer su fe.

En Suiza una chica presentó una demanda en la que expuso que se sentía avergonzada nadando con chicos y su colegio la obliga nadar con ellos; por ello, solicitaba permiso para nadar sólo con chicas. Las organizaciones de derechos humanos que son dicen ser los abanderados de los derechos de las personas declararon que, a pesar de que ella quiera nadar por separado y tiene derecho a ello, sin embargo esto es un problema personal y no puede darse un veredicto a su favor. Cuando surge el tema de las enseñanzas del islam y la modestia de las mujeres, incluso las organizaciones de derechos humanos buscan excusas. Por ello los áhmadis deben ser incluso más cautos que antes en estas circunstancias. Si en ciertos países es obligatorio para los niños atender a clases de natación entonces las chicas deberán ir con trajes completos de natación conocidos como el “Burkini”, pero sólo las pequeñas. Y ello para que sean conscientes de que se deben vestir con modestia desde una edad temprana. Los padres deben enseñar a sus hijos que las clases de natación deben ser separadas para chicas y chicos y deberán hacer un esfuerzo en este tema.

Las entidades que son hostiles al islam están esforzándose para destruir los valores religiosos y las costumbres de los musulmanes. También quieren exterminar la religión en el nombre de la libertad de expresión y la libertad de conciencia de tal manera que nadie pueda culparles que lo están haciendo por la fuerza. Lo expresan pretendiendo conseguir el bienestar de todos mediante la erradicación de la religión y de esta forma ser compasivos.

Al igual que Satanás intentan atraer a las personas con tentaciones dulcificadas. Debemos recordar pues que en esta era la tarea de la segunda propagación del islam ha sido asignada a la comunidad del Mesías Prometido (as). Para conseguir esto es necesario un esfuerzo descomunal por nuestra parte y tendremos que padecer sufrimiento. No conseguiremos esto peleando con los demás, sino usando la sabiduría para hacer que las personas comprendan. Si ahora cedemos a uno de sus deseos relacionados con nuestras enseñanzas islámicas, entonces paulatinamente harán más demandas y pondrán más restricciones en nuestras enseñanzas. Debemos poner énfasis en nuestras oraciones para que Al-lah el Todopoderoso nos ayude y nos de coraje para poder vencer estas estratagemas de Satanás. Si en verdad estamos sustentados en la verdad [y ciertamente lo estamos] entonces un día alcanzaremos el éxito y la victoria. Las enseñanzas del islam ciertamente conquistarán el mundo. En un lugar el Mesías Prometido (as) escribe:

“La veracidad conlleva valentía y coraje, mientras que una persona falsa es cobarde. Cuando la vida de alguien está llena de actividades sucias, impuras y pecaminosas, dicha persona siempre se mostrará temerosa y es incapaz de enfrentarse a otras. Es imposible para dicha persona expresar su honestidad sin miedo o demostrar su bondad de la misma manera que lo haría una persona honesta. Simplemente observen como en el mundo hay personas que disfrutan de la prosperidad y se les ve indudablemente con envidia por algunos (a las personas con riqueza siempre se les observa con envidia). Lo mismo se aplica a materia de religión. Satanás es el enemigo de la reforma. Por tanto, el hombre deberá mantenerse firme en todos los temas y siempre deberá tener una relación honesta con Dios el Todopoderoso. Si satisfaces a Dios el Todopoderoso no temerás ni te preocupará nadie. Eviten hacer aquellas cosas que atraigan el castigo sobre ustedes. Sin embargo, nada de esto puede obtenerse excepto a través de la ayuda de lo invisible y de la habilidad otorgada por Dios. El hombre no puede obtener nada a través de sus propios esfuerzos, salvo que la Gracia de Dios esté también presente.

[Árabe]

“… puesto que el hombre ha sido creado débil”.

El hombre es débil, lleno de faltas y está rodeado de problemas. Por tanto, debemos suplicar a Al-lah el Todopoderoso que nos permita ser piadosos, nos otorgue Su ayuda desde lo invisible y que derrame sobre nosotros la beneficencia de Sus bendiciones y recompensas”.

Tenemos que convencer al mundo a través de las oraciones y por tanto debemos tener una relación fuerte con Al-lah el Todopoderoso. Debemos siempre tener en cuenta que otras religiones no fueron ideadas para todos los tiempos. Aparecieron en una era específica y sus enseñanzas de reforma cumplieron con los requerimientos de aquel periodo de tiempo en particular, y después de ello las religiones llegaron a su fin. Por eso, vemos que ha habido tantas inclusiones, exclusiones y modificaciones en sus escrituras, mientras que en el islam las escrituras se han preservado. Sin embargo, el islam es para todos los tiempos y las enseñanzas del Corán están destinadas a perdurar hasta el Día del Juicio. Por tanto, debemos intentar cumplir con las enseñanzas con constancia y sin ningún tipo de complejo de inferioridad. Debemos decir a los demás que lo que profesan es contrario al Decreto de Dios el Todopoderoso y terminará por conducirles a la ruina. La religión del islam no restringe inapropiadamente ni limita a las personas con sus enseñanzas. Por el contrario, también enseña la gentileza y la apertura cuando es requerida. Por ejemplo, como he mencionado, algunas pacientes tienen que ser observadas por doctores de género masculino y el pardah no es estricto en ese caso. El objetivo primario aquí es el de salvar la vida de una persona o eliminar su dolor y sufrimiento. Por ello, cuando una persona está ante una situación de vida o muerte, se la permite comer cerdo o carroña, únicamente con la finalidad de salvar su vida. Similarmente, el alcohol es empleado en medicinas. Sin embargo, el camino que las fuerzas satánicas desean que tomemos es el de lenta pero gradualmente eliminar los límites establecidos por la religión y erradicar junto con ellos la propia religión. Somos nosotros, los áhmadis, quienes tenemos que tomar una Yihad (esfuerzo) contra esto. La única forma mediante la cual esto será posible es si damos más importancia a las enseñanzas del islam sobre todo lo demás y nos postramos ante Al-lah el Todopoderoso para que podamos obtener éxito por medio de la ayuda Divina. En la época del Mesías Prometido (as) ya no hay ninguna Yihad de la Espada, sino que ahora es una Yihad del propio ego (una lucha encaminada a la reforma personal). Aquí me dirijo a todos los musulmanes áhmadis, en particular a aquellos que viven en países desarrollados, pero también a todos los demás áhmadis viviendo en el resto del mundo. Deben luchar por alcanzar el estándar más alto de lealtad, servicio y sacrificio hacia cualquier forma de progreso de su país. Las fuerzas malvadas serán automáticamente silenciadas si actuamos de esta manera, ya que verán que éstos son musulmanes que trabajan para dirigir a su país hacia sus auténticas virtudes, en lugar de hacer algo para dañar a su país. Tenemos que convencer a las gentes y los gobiernos de que, si nosotros mismos seguimos las enseñanzas del islam e imponemos condiciones sobre nosotros mismos, no es la responsabilidad de los gobiernos el interferir o decidir sobre dichas materias. Esto provocará inquietud entre la gente que vive aquí y distanciará a la comunidad inmigrante. De forma frecuente en los países, se considera como ‘inmigrantes’ a aquellos que son inmigrantes de segunda o tercera generación. Ciertamente, si alguno de ellos está causando daño al país, mostrando deslealtad o esparciendo falsedad y odio, entonces el gobierno tiene el derecho de detenerles y castigarles. Sin embargo, no tienen el derecho de impedir a alguien practicar su religión y decir que actuar acorde a dicha enseñanza equivale a no integrarse en el país.

Nosotros, Ahmadis, tenemos que recordar siempre que vivimos en tiempos muy peligrosos. Satanás está desencadenando ataques feroces en todas las direcciones. Si los musulmanes, especialmente los hombres, mujeres y jóvenes musulmanes áhmadis fracasamos en establecer nuestros valores religiosos, entonces no hay garantía de nuestra supervivencia. Caeríamos bajo el castigo de Al-lah el Todopoderoso aún más que los demás porque pese a haber comprendido la verdad, pese a que el Santo Mesías Prometido (as) nos la ha enseñado, sin embargo, hemos fracasado en cumplir con ella. Por tanto, si deseamos salvarnos de la destrucción completa, debemos vivir acorde con cada enseñanza islámica con total confianza. Nunca debemos de pensar que el progreso de los países desarrollados es lo que garantizará nuestro progreso y que de él depende únicamente nuestra supervivencia. Estos países desarrollados han alcanzado la cumbre de su progreso. Sus acciones moralmente degradantes les están llevando al declive. Hemos empezado a observar signos de este fenómeno. Están invitando al castigo de Dios y pidiendo su destrucción. Por tanto, por compasión hacia la humanidad, somos nosotros quienes debemos mostrarles el camino correcto y luchar por salvarles, en lugar de asimilar sus formas y hábitos. Si fracasan en reformarse, lo cual parece una tarea extremadamente ardua considerando su arrogancia y aversión a la religión, entonces en el futuro las riendas del progreso recaerán sobre aquellos países que han establecido valores morales y religiosos. Por tanto, como he dicho anteriormente, nosotros – especialmente los jóvenes – necesitamos reflexionar profundamente sobre las enseñanzas de Dios el Todopoderoso. En lugar de dejarnos influenciar por el mundo e intentar emularlo, tenemos que hacer que el mundo nos siga y nos imite. Empecé hablando del pardah y la vestimenta en general, y a este respecto me gustaría añadir, con dolor y tristeza, que algunas personas dicen “¿es el pardah lo único que necesita el islam y el Ahmadíat para progresar?” Otros dicen que las enseñanzas del islam están anticuadas y debemos abandonarlas para competir en este mundo (¡Dios nos perdone!). Debería quedar claro para la gente que dice estas cosas que si siguen imitando a la gente mundana e imitando su forma de vida, entonces simplemente sucumbirán al mundo en lugar de hacerle frente. Las oraciones gradualmente pasarán a realizarse como un ejercicio superficial. Otros actos de piedad o prácticas en la religión quedarán limitados únicamente a su expresión externa. Finalmente, incluso esas prácticas se perderán.

Por tanto, ninguna orden de Dios el Todopoderoso debe ser considerada como ordinaria. Este es un tema extremadamente grave. El progreso del islam recae en las instrucciones dadas por Dios el Todopoderoso y su Mensajero (sa). La dureza del pardah no es únicamente aplicable a las mujeres, ni las restricciones en el islam son únicamente para las mujeres. Al contrario, esta orden es tanto para hombres como mujeres. Son los hombres a quienes se dirige primero Al-lah el Todopoderoso mencionando el método del pardah y la modestia. Dios el Todopoderoso dice:

“Di a todos los hombres creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes privadas. Es más puro para ellos. Ciertamente, Al-lah es conocedor de lo que hacen”

Al-lah el Todopoderoso dice a los hombres creyentes primero que “bajen su mirada y contengan sus ojos”. ¿Por qué es así? Porque esta actitud es necesaria para alcanzar la pureza. Si uno no es puro, entonces no puede alcanzar a Dios el Todopoderoso. Por ello, antes de que se exija a las mujeres a observar el pardah, los hombres han sido advertidos a que se abstengan de recrearse en aquellas cosas que inciten sus pasiones. Uno pierde su pureza cuando mira a las mujeres y se mezcla con ellas libremente, ve películas lascivas o chatea con no familiares en Facebook o por otros medios. Estas cosas no permanecen puras. Esta es la razón por la que el Mesías Prometido (as) nos ha advertido acerca de esto muy claramente en numerosas ocasiones. El Mesías Prometido (as) dijo:

“Es la Palabra de Dios la que ha definido y especificado claramente dónde están los límites de nuestras palabras y acciones en cada situación. Nos ha enseñado el camino de la disciplina, la buena conducta y la iluminación pura. Es esta [la Palabra de Dios] la que nos ha advertido que protejamos nuestros ojos, oídos, lengua y todas las partes del cuerpo:

[árabe]

En otras palabras, los creyentes deben salvaguardar sus ojos, oídos y partes privadas de aquellos con los que no tengan relación. Deben evitar todo lo que no es apto de ser visto, escuchado o puesto en práctica. Este será el medio para su purificación interior. Es decir, que sus corazones serán protegidos de todas las pasiones del ego, porque son esas partes del cuerpo las que con frecuencia originan el desorden entre las propias pasiones carnales, dando lugar a actos indignos. Observar cómo el Sagrado Corán nos ha advertido que evitemos a aquellos con los que no guardamos relación, en términos tan claros; indicando a los seguidores que se mantengan bajo control y controlen sus ojos, oídos y partes privadas; y así les salva del caos de la impureza.”

Profundizando en el término Ghadd-e-Basar, el Mesías Prometido (as) declara:

“En árabe Ghadd-e-Basar significa refrenarse de mirar lo que es ilícito entrecerrando los ojos, y al mismo tiempo ver aquello que sea permisible.”

(En otras palabras, en árabe Ghadd-e-Basar significa echar sólo una mirada superficial con los ojos entrecerrados a todo aquello que ha sido prohibido y abstenerse de mirarlo y, por otro lado, mirar abiertamente todo lo demás.)

“No incumbe a una persona piadosa, que quiera mantener su corazón puro, levantar la mirada de una manera desenfrenada como las bestias. Es necesario que esa persona cultive el hábito de Ghadd-e-Basar [bajar la mirada] en su vida social. Este es un hábito bendito a través del cual los impulsos naturales de una persona son convertidos en una condición moral elevada sin afectar negativamente a sus necesidades sociales. Esta cualidad en el islam se llama Ihsan o castidad.”

En otra ocasión, el Mesías Prometido (as) afirmó:

“Decid a los hombres creyentes que refrenen su mirada para que no puedan visualizar claramente los rasgos faciales de las mujeres y que no tengan una visión sin restricciones de aquello que está fuera de los límites prescritos ni de todo aquello que despierte los impulsos lujuriosos. Deben ser estrictos y no permitir que sus ojos miren abiertamente, ya sea con un deseo lujurioso o sin él, porque esto eventualmente hará que uno tropiece. En otras palabras, no se puede alcanzar un estado de máxima pureza si permitimos que nuestros ojos vaguen libremente y, en última instancia, sean puestos a prueba. El corazón no puede llegar a ser puro hasta que los ojos no se purifiquen y tampoco se puede alcanzar el rango de la máxima pureza al que un buscador de la verdad pretende llegar. Este versículo también nos instruye para que protejamos cada parte de nuestro cuerpo a través del cual el mal puede entrar. La palabra partes que se menciona en este versículo incluye las que están relacionadas directamente con las pasiones carnales [partes privadas], las orejas, la nariz y la cara, etc. Observar la grandeza y la nobleza de esta enseñanza que no enfatiza una extremidad en concreto, sino que adopta la vía de la moderación con gran sabiduría. El que lee este versículo se dará cuenta inmediatamente de que el precepto de abstenerse de la costumbre de mirar abiertamente es para que uno nunca tenga que enfrentarse a una prueba, y para que ninguna parte, ya sean hombres o mujeres, den un mal paso.”

Por lo tanto, esta es la enseñanza islámica en lo que respecta a los hombres. Son los hombres a los que se han impuesto todo tipo de restricciones primero y luego se les ha dicho a las mujeres que, después de tomar estas precauciones también deben observar el pardah [velo]. Además, ¿cómo podemos decir que el pardah [velo] no es necesario, particularmente en aquellos países donde la promiscuidad es generalizada? La libertad sin restricciones de los sexos y la formación de relaciones está provocando muchas de las perversiones en la sociedad y tenemos que esforzarnos en salvaguardarnos de esto. También resulta evidente que, si a las mujeres no se les permite nadar con hombres, tampoco se les permite a los hombres nadar con mujeres. Por lo tanto, las restricciones no solo aplican a las mujeres sino también a los hombres. El honor de las mujeres se ha establecido instruyendo a los hombres a bajar la mirada cuando las mujeres están a la vista. Así, cada precepto del islam está lleno de sabiduría y disuade incluso la posibilidad de que ocurra un acto inmoral.

El año pasado, en el Yalsa Salana [Convención Anual] de Alemania, en mi discurso dirigido a las mujeres hablé de las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a sus deberes y responsabilidades. También hablé sobre los derechos de las mujeres y más tarde una señora alemana, quien asistió y escuchó todo el discurso, dijo:

“Anteriormente, yo era de la opinión de que el islam usurpa los derechos de las mujeres, sin embargo, después de escuchar sus palabras, me he dado cuenta de que el islam en realidad establece con mucho detalle los derechos de las mujeres y también su honor y dignidad.”

Por lo tanto, ninguna chica, mujer u hombre musulmán debe ser presa de ningún tipo de complejo de inferioridad. Sólo las enseñanzas del islam pueden establecer la paz en el mundo y acercar a la humanidad a Al-lah, el Todopoderoso. El mundo pronto se dará cuenta de que no tiene otra opción más que reflexionar sobre las prácticas y las enseñanzas del islam.

Después de instruir a los hombres a honrar a las mujeres bajando la mirada, Al-lah el Todopoderoso dio instrucciones detalladas a las mujeres de que ellas también deben bajar la mirada y también cómo y de quién deben cubrirse. Si se adhieren a estas instrucciones, entonces prosperarán. Al final, Al-lah el Todopoderoso afirma que el pardah [velo] y la modestia son un signo de éxito y al hacerlo, podrán mejorar su vida en este mundo y en el Más Allá. Así, Al-lah Todopoderoso dice:

[Árabe]

“Y dile a las mujeres creyentes que recaten su mirada y protejan sus partes privadas, que no revelen su belleza y sus adornos excepto lo que sea aparente por sí misma, que coloquen sus velos sobre sus pechos, y que no revelen su belleza y sus ornamentos sino a sus maridos, o a sus padres, o a los padres de sus maridos, o a sus hijos, o a los hijos de sus maridos, o a sus hermanos, o a los hijos de sus hermanos, o a los hijos de sus hermanas, o a sus mujeres , o a los que poseen sus diestras, o a aquellos de los criados varones que no tengan maldad, o los niños que no tienen conocimiento de las partes privadas de las mujeres. Y que no caminen de manera que pueda mostrarse lo que ocultan de su belleza. Y volved todos a Al-lah, ¡Oh creyentes! para que triunféis.” [24:32]

Sólo bajando la mirada y observando el pardah es como el honor y la castidad de las mujeres pueden ser salvaguardados – tanto hombres como mujeres tienen que frenar su mirada. Las normas para salvaguardar el honor y la castidad de las mujeres han cambiado en los países desarrollados. Si aquellos cuya interacción en circunstancias normales está dentro de los límites prohibidos, se involucran en una relación extramatrimonial con el consentimiento mutuo de su respectiva pareja, entonces no se considera adulterio. Sin embargo, se considera conducta adúltera si uno se involucra en una relación extramatrimonial sin el consentimiento de su pareja. Cuando existe tal conducta promiscua entonces un creyente necesita orar y esforzarse aún con mayor rigor para obtener la protección de Al-lah el Todopoderoso. Los que critican las enseñanzas del islam afirman que el islam ha usurpado el derecho de las mujeres al decirles que se cubran con un velo, y las chicas jóvenes con mentes susceptibles son influenciadas por esos comentarios. En el islam, el velo no significa encarcelamiento, ni confinar a una mujer dentro de las cuatro paredes de su morada. Más bien es para mantener la modestia.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Hoy el velo está siendo criticado, pero los críticos no saben que el velo islámico no significa encarcelamiento, sino que es una barrera que busca restringir la libre mezcla de hombres y mujeres. El velo los protegerá de dar un mal paso.”

Una persona razonable apreciará que la mezcla libre entre hombres y mujeres y las actividades conjuntas donde puedan pasear al aire libre los expone al riesgo de sucumbir al estallido de sus emociones. Se ha observado que algunas personas en determinados países no ven ningún daño en que un hombre y una mujer estén a solas en una casa tras puertas cerradas. Esto se considera comportamiento civilizado. Para evitar que surjan tales situaciones adversas, el legislador del islam ha prohibido todos los actos que pudieran resultar ser una tentación para cualquiera.

En una situación de este tipo, donde la ley no permite a un hombre y a una mujer reunirse a solas, se reúnen en privado, Satanás se convierte en el tercer miembro de ese grupo. Imaginemos el daño que se está haciendo en Europa como consecuencia de una libertad tan imprudente. En ciertas partes de Europa se está llevando una vida de promiscuidad descarada que es el producto final de tal pensamiento. Si deseas guardar un fideicomiso, debes vigilarlo. Pero si no estás atento, entonces recuerda que a pesar de que la gente es aparentemente agradable, la confianza sin duda será violada. La enseñanza islámica es tan pura en la medida en que protege la vida social contra la indulgencia ilegal manteniendo separados a hombres y mujeres. La mezcla libre conduce a la destrucción de la vida familiar y a los frecuentes suicidios que tan comunes se han vuelto en Europa. Que algunas mujeres, pertenecientes a familias nobles, adopten el camino de la prostitución, es el resultado directo de la libertad imperante.

El Mesías Prometido (as) también explicó con detalle ​la manera en que debemos observar el pardah [velo]. Él afirma:

“Digan a las mujeres creyentes que Al-lah el Todopoderoso afirma que ellas también deben contener su mirada ante los hombres fuera del límite prescrito y también proteger sus oídos de ellos, es decir, deben abstenerse de escuchar sus voces licenciosas y guardar sus partes privadas y tampoco deben revelar sus adornos a los hombres fuera del límite prescrito y deben poner sus velos de tal manera que se envuelva alrededor de su pecho y luego sobre su cabeza es decir, las orejas, la cabeza y los lados de la frente debe estar cubiertos. Tampoco deben golpear sus pies como lo hacen las bailarinas. Estas son las medidas que si se cumplen, asegurarán que no se dé un mal paso.”

Aquí, también quisiera indicar que algunas mujeres plantean la cuestión de que cuando están maquilladas, si se cubren la cara, se echaría a perder su maquillaje, por lo tanto, ¿cómo pueden observar el pardah? En primer lugar, no deben usar maquillaje, ya que este es el estándar mínimo que el Mesías Prometido (as) ha prescrito: que la cara y los labios se pueden mostrar si no llevan maquillaje y el resto de la cabeza debe estar cubierta. Sin embargo, si uno desea usar maquillaje entonces debe cubrirse la cara también. Tales mujeres deben reflexionar sobre si quieren ocultar su belleza para adherirse a las enseñanzas de Al-lah el Todopoderoso, o si quieren revelar su belleza y maquillarse al mundo.

La gente ante la cual uno puede revelar su belleza ha sido mencionada con detalle, esto incluye parientes cercanos: hermanas, hermanos, marido, padre, madre, hijos. Estas son las personas ante las cuales uno no necesita observar el pardah. Si alguna mujer quiere usar maquillaje entonces puede hacerlo con ellos (sin pardah) pero no ante cualquier otra persona. Esto se ha mencionado con detalle en el Sagrado Corán y también se han mencionado todas las relaciones ante las cuales no se necesita pardah. Aun así, existe la belleza que es aparente por sí misma como la cara, la altura, la estructura física, etc. Esto no significa que puedan usar pantalones y blusas ajustadas que revelen sus partes del cuerpo cuando están con ellos (en casa). Este pardah debe ser observado incluso ante aquellos que están dentro del grado permitido.

Así mismo quisiera decir a los misioneros y a sus esposas que ellos también deben tener mucho cuidado en su vestimenta y restringir sus miradas porque el resto del Yama’at sigue su ejemplo. La esposa de un misionero es también una misionera y por lo tanto debe ser ejemplo en todos los aspectos.

Que Al-lah el Todopoderoso permita a nuestros hombres y mujeres establecer los más altos estándares de modestia y que todos podamos adherirnos a los mandamientos islámicos en todos los asuntos.