Islam- el liberador de la mujer

El 8 de marzo se celebra el “Día Internacional de la Mujer” y nos recuerda cada año los grandes sacrificios que las mujeres hicieron para lograr la igualdad y la emancipación. Fue un viaje largo y severo, y desafortunadamente el viaje aún no ha terminado:

Hay grandes partes del mundo dónde las mujeres aún se ven privadas de la igualdad y los derechos humanos básicos. En ciertos países, el año pasado las mujeres se vieron privadas del derecho a conducir un automóvil y, en algunos otros, todavía no tienen la libertad de prevenir el parto, la libertad del aborto o la libertad de poder disfrutar de una educación. Sin embargo, en general, el siglo XX fue un hito para las mujeres que lograron sus derechos humanos básicos, como el derecho al voto, a heredar, a divorciarse, a casarse, al trabajo, a poseer bienes, a abortar y a tener acceso a la educación.

Todos estos derechos que las mujeres en Occidente comenzaron a disfrutar en el último siglo, ya fueron anteriormente otorgadas por el islam a las mujeres en el siglo VII, pero algunas partes del mundo simplemente las rechazaron o algunas otras con el tiempo no las aplicaron nunca más. Hace 1400 años no había necesidad de que las mujeres se manifestaran en las calles para apelar a los gobiernos u organizaciones políticas o implorar a los hombres por los mismos derechos ya que Dios mismo declaró la igualdad de estado de las mujeres con el advenimiento del islam y el Profeta Muhammad (que la paz sea con él) – el fundador del islam.

Desde el comienzo del advenimiento del islam, las mujeres recibieron el derecho de heredar, trabajar, poseer propiedades de manera independiente, casarse sin consentimiento, divorciarse, casarse de nuevo, votar, simplemente tener todos los derechos como los hombres. A diferencia de otras religiones, el Islam claramente condena la creencia de que la mujer ha sido creada a partir de las costillas del hombre o que una mujer es el origen del pecado. El islam enseña a hombres y mujeres que, a pesar de haber sido creados de manera diferente y de tener diferentes responsabilidades en la sociedad, son completamente iguales en términos del estado espiritual, intelectual y social como se menciona en el Sagrado Corán:

“Y ellas (las mujeres) tienen derechos similares a los que ellos tienen (los hombres) en justicia” (Capitulo 2: Versículo 229)

De hecho, en el islam, el hombre y la mujer no son solamente iguales, sino que las mujeres también son consideradas modelos y ejemplos, como la Virgen María, madre de Jesucristo (que la paz sea con él), ha sido mencionada por su castidad y lealtad hacia Dios como un modelo a seguir, no sólo para las mujeres musulmanas sino también para los hombres musulmanes. Además, la primera persona que aceptó el islam fue una mujer y la persona que construyó la primera universidad también era una mujer musulmana. Lo que es más, fue una mujer a quien el Santo Profeta Muhammad (que a paz sea con él) recomendó como una gran maestra y erudita de la fe islámica.

Al elevar aún más el estado de las mujeres, el islam ha atribuido el paraíso a estar debajo de los pies de las madres, lo que significa que la bondad y el respeto hacia su madre es el puente hacia el paraíso en este mundo y en el más allá. Según el islam, las mujeres construyen las naciones y, por lo tanto, desempeñan un papel clave en la reforma y el desarrollo de las sociedades. Por lo tanto, a los hombres musulmanes se les ordena que traten a las mujeres con el máximo respeto, ternura y amabilidad como el Santo Profeta Muhammad (que la paz sea con él) declaró:

“El mejor de ustedes es el que es mejor con su esposa”.

Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el fundador de la Comunidad Mundial Musulmana Ahmadía y en quien creemos que es el Mesías Prometido, la paz sea con él, elabora aún más el alto estado de las mujeres:

“¿Cómo puede uno reclamar ser piadoso cuando no se porta bien con su esposa? Sólo puede ser bueno y piadoso con los demás si se comporta bien con su esposa”.

Ahora, algunos pueden objetar que no encuentran a los países musulmanes de hoy en día implementando estos derechos y estados de las mujeres. Sin embargo, la acusación de negar los derechos de las mujeres no puede identificarse con las enseñanzas del islam, sino que es un debate más bien político y cultural. Es un hecho demostrado que hay una diferencia entre la cultura secular y la filosofía islámica. El islam es una religión basada en la naturaleza humana que asigna derechos de acuerdo con la disposición intrínseca del hombre y la mujer y de acuerdo con sus capacidades respectivas. Nadie puede afirmar que las enseñanzas islámicas eliminan los derechos y la igualdad de las mujeres ya que, evidentemente, los derechos que se les concedieron en el siglo VII fueron algo completamente revolucionarios y muy avanzados. El hecho de que el islam otorgó estos derechos y el estado igual a las mujeres en el siglo VII, que lamentablemente no fue más que un sueño para la mujer Occidental hasta el siglo pasado, nos muestra que el verdadero islam es un fuerte defensor de los derechos de las mujeres y la igualdad.