Carta desde la frontera norte de España

Impresiones de unos misioneros áhmadis al entrar en España

Karam Ilahi Zafar Sahib y Maulvi Muhammad Ishaq Saqi Sahib escribieron una carta al diario Al-Fazal al pisar el suelo español por primera vez, el 9 de junio de 1946.

Hendaya es la última estación colindante con Francia. Está situada a orillas del mar y está atravesada por un río que fluye desde la parte este. Los que viven al sur del río pertenecen a España y los que están en la orilla norte pertenecen a Francia. Sin embargo, los que habitan en ambas partes del río dominan tanto el idioma francés como el español.

Un puente enlaza a ambas partes del río. También existe un puente ferroviario, pero debido a las tensiones entre los dos países, las fronteras permanecen cerradas y no circula el ferrocarril. Los mozos transportan el equipaje en carros a través del puente, y desde allí se alquilan taxis para llegar a la estación de Irún, que está a aproximadamente a una milla de distancia. Allí es donde nos dirigimos ahora.

España forma parte de Europa, una Europa que ha progresado increíblemente en los últimos doscientos años. Sin embargo, lo que debemos plantearnos es: ¿Hacia donde nos ha conducido esta prosperidad?  El alejamiento del mundo de Dios, los intentos de asesinar a la humanidad en la tierra; la destrucción causada por guerras, la avaricia, tiranía y opresión… Todo esto es el resultado de la civilización moderna, a la que Europa tiene que enfrentarse.

Hace mil cuatrocientos años, el Sol del Islam salió para iluminar no solamente las tierras árabes y convertir a su población salvaje en humanos (más bien en humanos celestiales), sino para iluminar también otras tierras. España era una de esas tierras.

Hoy, Dios desea iluminar al mundo, especialmente al mundo occidental, con la luz del islam, a través de la llegada del Mesías Prometido, para poner fin al desasosiego y la destrucción globales, promover la fraternidad y hermandad entre las naciones y razas, y para utilizar la tecnología moderna en aras del fomento de la paz a través del mensaje del islam.

Para cumplir este objetivo, entramos hoy, nosotros dos, en la tierra de España, sin ningún recurso aparente. La gente local contempla con asombro nuestros turbantes y nuestra indumentaria. No saben lo que Dios tiene reservado para cumplir Su decreto.

Tariq [bin Ziyad] entró en España desde el sur junto con sus ejércitos de Marruecos y Argelia. Mi compañero y yo no entramos en España con estos recursos. Nuestra única arma es el tabligh y la oración. Nosotros también entramos a través de un paso montañoso, pero no desde el sur, sino desde el norte. Nuestra victoria consistirá en conquistar los corazones. Para conquistar el corazón, el propio corazón debe poseer fortaleza.

¿Qué es la fortaleza de corazón? Seguir el camino recto con piedad y establecer una relación cordial con Dios, pues el corazón que está repleto del amor divino conseguirá ciertamente conquistar los corazones. Pedimos a todos que nos recuerden en sus oraciones. Nuestros objetivos en España requieren que cada áhmadi implore muy humildemente a Dios para que nos ayude ser verdaderos representantes del Mesías Prometido y de Hazrat Musleh Maud.

(Al Fazl, 15 de julio de 1946)

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