Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Jalifas guiados – Hazrat Abu Bakr (ra)

Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

SERMÓN DEL VIERNES, 4 DE FEBRERO DE 2022.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

Después de recitar el Tashahud, el Taawwuz y el Sura Al-Fatiha,

Hazrat Jalifatul Masih V (aba) pronunció las siguientes palabras:

Estos días seguimos narrando episodios de la vida de Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) y en concreto se habían relatado en los sermones anteriores ciertos incidentes relacionados con algunas batallas.

Una de estas batallas fue la “Batalla de Banu Quraizah”:

Al Waqidi ha mencionado los nombres de aquellas personas que formaron parte de esta batalla y, según esta lista, de la tribu Banu Taim participaron: Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) y Hazrat Talha bin Ubaidul’lah (ra).

Por su parte, Hazrat Abdul’lah bin Ghanam (ra) relata que cuando el Santo Profeta (sa) salió para enfrentarse a Banu Quraizah, entonces Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra) le dijeron:

“¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! Si la gente te ve llevando prendas de vestir muy bonitas, serán más los que estarán inclinados a aceptar el Islam. Por ello, deberías ponerte la ropa que te regaló Sad bin Ubadah (ra), para que la gente incrédula te vea vestido con una prenda bella”. 

El Profeta (sa) respondió:

“Lo hare, pues juro por Dios que si vosotros dos estáis de acuerdo en algún asunto, no me opondré a vuestros consejos. Además, mi Señor me ha mencionado vuestros ejemplos de la misma forma que me ha mostrado los de los Ángeles Gabriel (as) y Miguel (as). En cuanto se refiere a Ibn Jattab (Hazrat Umar -as-), en el reino de los ángeles, su ejemplo es como el de Gabriel (as) y Al’lah ha causado la destrucción de la gente malvada de cada pueblo a través de Gabriel (as); y de entre los Profetas, su ejemplo es como el de Hazrat Noé (as) cuando afirmó:

‘Noé dijo: Señor mío: no dejes en la tierra, como moradores de ella, a uno solo de los incrédulos’, (71:27).

Y de entre los ángeles, el ejemplo de Ibn Abi Qahafa (es decir, Hazrat Abu Bakr -as), es como el del Ángel Miguel (as), en el sentido de que busca el perdón de los moradores de la tierra; y entre los Profetas su ejemplo es como el de Hazrat Abraham (as) cuando dijo:

‘Por ello, quien me siga será ciertamente de los míos;

y quien me desobedezca que sepa que Tú eres en verdad el Sumo Indulgente, Misericordioso’, (14:37)”.

El Mensajero de Dios (sa) dijo a continuación:

“Si vosotros dos estáis en acuerdo sobre algún asunto, entonces no voy a ir en contra de vuestra sugerencia, puesto que vuestras condiciones respecto a vuestros consejos son distintas como el ejemplo de Gabriel (as) y Miguel (as) de entre los ángeles, y el ejemplo de Hazrat Noe (as) y Hazrat Abraham (as) de entre los Profetas”.

Hay también una narración sobre el asedio del Profeta (sa) a los Banu Quraizah en la que se menciona que Aisha bint Sad narra que su padre le contó este relato:

“Él Mensajero de Al’lah (sa) me instruyó: ‘¡Oh Sad, avanzad y atácalos con flechas!’. Entonces, avancé hasta que con ellas podía alcanzar al enemigo. Tenía más de cincuenta flechas que lanzamos en cuestión de unos momentos y parecía como si nuestras flechas fueran una plaga de langostas. A continuación, el enemigo entró en sus casas y nadie se atrevió a salir fuera por miedo. Sin embargo, temíamos quedarnos sin flechas, así que decidimos lanzar algunas y al mismo tiempo tuvimos que quedarnos con otras”.

Hazrat Kab bin Amr (ra) era también uno de los arqueros y narra lo siguiente:

“Ese día lancé todas las flechas que tenía en mi carcaj, hasta el punto que ya había pasado una parte de la noche y finalmente dejamos de lanzarles flechas. Pues bien, habíamos disparado nuestras flechas mientras el Santo Profeta (sa) estaba montado en su caballo y llevaba su armadura, y tenía varios jinetes alrededor suyo para su protección. Entonces, cuando el Mensajero de Dios (sa) nos dio permiso, fuimos a nuestros lugares de descanso para pasar la noche. Nuestra comida consistía en dátiles que enviaba en abundancia Hazrat Sad bin Ubadah (ra). Nos arreglamos para pasar la noche comiendo dátiles y vimos que el Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra) también comían de esos dátiles; luego escuché decir al Mensajero de Al’lah (sa) decir: ‘¡Qué excelente es el dátil como alimento!’.”

 

Más tarde, cuando Hazrat Sad bin Muaz (ra) dio su veredicto sobre el destino de los Banu Quraizah, el Santo Profeta (sa) elogió su decisión y exclamó:

“Has emitido tu veredicto de acuerdo con los mandamientos de Dios”.

 

Al oír esto, Hazrat Sad (ra) suplicó:

“¡Oh Al’lah! Si es Tu voluntad que el Profeta (sa) tenga que combatir de nuevo contra los qureish, mantenme vivo para ello; aunque si Tu Voluntad es que las batallas entre el Mensajero de Dios (sa) y los qureish han terminado ya, entonces hazme morir”.

En este sentido, Hazrat Aisha (ra) relata:

“La herida de Hazrat Sad (ra) se abrió, aunque ya se había curado por completo y solo quedaba una pequeña marca de la misma. Así pues, regresó a la tienda de campaña que había sido alzada para él por orden del Santo Profeta (sa). Prestos, el Mensajero de Al’lah (sa), Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra) fueron a visitarle; y juro por Aquel que posee la vida de Muhammad (sa) en Su Mano, que pude escuchar y distinguir el llanto de Hazrat Umar (ra) y el de Hazrat Abu Bakr (ra), a pesar de tener una carpa separada [o sea, cuando Hazrat Sad (ra) estaba a punto de morir, ambos estaban llorando profusamente]. Yo estaba en mi carpa y su estado era tal y como menciona Dios Altísimo en las siguientes palabras:

‘Muhammad es el Mensajero de Al’lah.

Quienes están con él son firmes contra los incrédulos y compasivos entre sí’, (48:30)”.

En referencia al “Tratado de paz de Hudaibiyah”, se registra -como se ha mencionado en otros sermones- que el Profeta (sa) vio un sueño en el que estaba haciendo el “tawaf” (dar vueltas alrededor de la Kaaba) con sus Compañeros (ra). Basándose en este sueño, el Mensajero de Dios (sa) salió de Medina con 1.400 Compañeros (ra), con la intención de hacer la Umrah, en el mes Zul Qada del sexto año después de la Hégira, un lunes por la mañana.

Cuando el Santo Profeta (sa) se enteró de que los incrédulos de La Meca habían se estaban preparando para impedirle entrar en dicha ciudad, buscó el consejo de sus Compañeros (ra) y Hazrat Abu Bakr (ra) dijo humildemente: “¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! Hemos salido solo con la intención de hacer la Umrah, no hemos salido para combatir con nadie. En mi opinión, debemos continuar hacia nuestro destino y si alguien impide nuestro avance hacia la Sagrada Kaaba, entonces lucharemos contra ellos”.

Durante la formulación del “Tratado de Hudaibiyah”, cuando empezaron las negociaciones entre los representantes de los qureish y los musulmanes, un representante de los primeros, Urwah bin Masud, señaló al  Profeta (sa): “¡Oh Muhammad (sa)! Díme una cosa: si pretendes destruir a tu propio pueblo, ¿acaso has escuchado alguna vez que un árabe haya hecho algo similar? Y si ocurre lo segundo (o sea, si vencen los qureish), entonces, por Al’lah, veré las caras hundidas de tus Compañeros (ra), que han venido hasta aquí desde diferentes lugares, y saldrán huyendo y te abandonarán”.

 

Al escuchar eso, Hazrat Abu Bakr (ra) dijo a Urwah con palabras muy fuertes:

“Márchate de aquí y besa a tu ídolo Laat, (en otras palabras, vete y continúa adórandolo)”. Urwah respondió: “¿Quién dijo eso?”. La gente afirmó que fue Abu Bakr (ra). Entonces, Urwah replicó: “Juro por el Ser que tiene mi vida en Sus manos, que si no estuviera endeudado contigo por el favor que me hiciste, ciertamente te habría respondido de forma adecuada”.

El favor que Hazrat Abu Bakr (ra) le hizo era que, cuando Urwah una vez tenía que pagar una deuda de sangre sobre algo que había ocurrido, Hazrat Abu Bakr (ra) le ayudó con diez camellas preñadas. En cualquier caso, Urwah dijo eso y continuó hablando con el Santo Profeta (sa).

Durante el episodio del “Tratado de paz de Hudaibiyah”, se estaba formulando un pacto entre el Mensajero de Dios (sa) y los qureish, y Hazrat Umar (ra) relata que:

“Fui al Santo Profeta (sa) y le dije: ‘¿No eres verdaderamente el Mensajero de Al’lah (sa)?’. El Profeta (sa) respondió: ‘Si’; y añadí: ‘¿Acaso nuestra religión no se basa en la verdad y nuestros enemigos en la falsedad?’. Ante esto el Santo Profeta dijo: ‘Sí, así es’. Y le pregunté: ‘Entonces, ¿por qué tenemos que aceptar estas condiciones humillantes respecto  a nuestra religión?’. El Mensajero de Dios (sa) replicó: ‘Soy el Mensajero de Al’lah y no le voy a desobedecer. Él me va ayudar’, (es decir, ‘si acepto estas condiciones humillantes no voy en contra de los mandatos de la religión y Él me ayudará’).

Hazrat Umar (ra) sigue narrando:

“Yo repliqué: ‘¿No es verdad que nos habías dicho que pronto iríamos a la Casa de Al’lah y daríamos vueltas alrededor de ella?’. El Santo Profeta (sa) respondió: ‘Por supuesto que sí, ¿pero acaso dije que llegaríamos a la Kaaba este mismo año?’.” 

Hazrat Umar (ra) continúa su relato:

“Yo respondí: ‘No’. Así que el Profeta Muhammad (sa) dijo: ‘Ciertamente llegarás a la Kaaba y harás el tawaf (dar vueltas alrededor de la misma)’. Después de escuchar esto, fui a hablar con Abu Bakr (ra) y le dije: ‘¡O Abu Bakr (ra)! ¿No es cierto que Muhammad (sa) es el Mensajero de Dios?’. Abu Bakr (ra) respondió: ‘Sí, por supuesto’; y le pregunté también: ‘¿Acaso no seguimos la verdad y nuestro enemigo la falsedad?’. Él afirmó: ‘Es cierto’. Entonces le dije: ‘¿Por qué debemos aceptar condiciones humillantes en cuanto a nuestra fe?’. En ese momento Hazrat Abu Bakr (ra) proclamó: ‘¡Oh siervo de Al’lah! Sin duda Muhammad (sa) es el Mensajero de Al’lah (sa) y los Profetas no desobedecen a su Señor. Él ciertamente le ayudará’.” 

 

En este sentido, Hazrat Abu Bakr (ra) repitió casi las mismas palabras que el Santo Profeta (sa) había dicho.

Por su parte, Hazrat Abu Bakr (ra) le dijo en ese momento a Hazrat Umar (ra):

“Adhiérete fuertemente al tratado que el Mensajero de Dios (sa) ha realizado. ¡Por Al’lah, él es un Profeta veraz!”.

Hazrat Umar (ra) entonces preguntó:

“¿Acaso el Profeta (sa) no nos dijo que ciertamente llegaríamos a la Kaaba y que daríamos vueltas alrededor de ella?”. Hazrat Abu Bakr (ra) replicó: “Sin duda, ¿pero acaso también te dijo que llegarías a la Kaaba este mismo año?”. Luego, Hazrat Umar (ra) narra que ante esto respondió: “No”. Finalmente, Hazrat Abu Bakr (ra) exclamó: “Ciertamente llegarás a ella y darás vueltas a su alrededor”. 

El narrador, Zuhri, relata que Hazrat Umar (ra) decía:

“Por este error mío, como expiación, hice diferentes tipos de buenas acciones”.

Este relato se ha extraído de Sahih Bujari.

Cuando menciona los detalles del “Tratado de Hudaibiyah”, Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) ha escrito lo siguiente:

“Urwah se presentó ante el Santo Profeta (sa) y comenzó a discutir con él. El Mensajero de Dios (sa) reiteró las mismas palabras que le había dirigido con anterioridad a Budail bin Warqa. En principio, Urwah estaba de acuerdo con el punto de vista del Profeta (sa), pero a fin de cumplir con su deber como embajador de los qureish y para asegurar el mayor número posible de derechos a favor de los mismos, comenzó a decir: ‘¡Oh Muhammad (sa)! En esta guerra, si aniquilas a tu pueblo, ¿has oído alguna vez el nombre de algún hombre entre los árabes que haya cometido tal crueldad antes que tú? Si, por el contrario, los qureish os vencen, entonces, por Al’lah, veo tales rostros a tu alrededor, que no tardarán en huir. Pues todos ellos te abandonarán’.

Al oír esto, Hazrat Abu Bakr (ra), que estaba sentado junto a Muhammad (sa), se enfureció muchísimo y gritó: ‘Vete de aquí a besar a tu ídolo Laat. ¿Acaso piensas que abandonaremos al Mensajero de Dios (sa)?’. Laat era un ídolo de la tribu Banu Zaqif y lo que Abu Bakr (ra) quería decir era: ‘Vosotros sois gente que adora ídolos y nosotros los que adoramos al Dios Único”. ¿Acaso piensas que mientras vosotros mostráis paciencia y perseverancia a causa de esos ídolos, nosotros abandonaremos al Mensajero de Al’lah (sa)?’. 

Ante esto, Urwah preguntó indignado: ‘¿Quién es esta persona que me interrumpe?’. La gente dijo: ‘Es Abu Bakr (ra)’. Al oír el nombre de Abu Bakr (ra), Urwah bajó la mirada por vergüenza y dijo: ‘Si no fuera por el favor que me hiciste (se menciona que en una ocasión Urwah tenía una deuda y Hazrat Abu Bakr (ra) la pagó, y así lo liberó de esta carga), por Dios, ciertamente te habría dado una excelente respuesta’.”

Por otro lado, se menciona en una narración que aparece en Bujari que durante el “Tratado de Hudaibiyah”, se estaba realizando un pacto entre los qureish y el Profeta Muhammad (sa), y las condiciones del pacto ya se habían acordado. En ese momento, Abu Yandal (ra), hijo de Suhail bin Amr, vino tambaleándose hacia ellos mientras seguía encadenado. Entonces, Suhail bin Amr, que había participado como embajador por parte de los qureish, pidió que Abu Yandal (ra) fuera devuelto a los qureish, por lo que el Santo Profeta (sa) lo devolvió a los qureish.

Explicando los detalles acerca de esto, Hazrat Mirza Bashir Ahmad (sa) también ha mencionado el episodio de la discusión entre Hazrat Umar (ra) y el Profeta (sa), en el que le preguntó que si era el Mensajero de Dios Altísimo (sa), por qué debían aceptar sus condiciones humillantes, -o sea, Hazrat Umar (ra) habló de esta manera porque sentía que estaban siendo injustos con Abu Yandal (ra).

En este sentido, Hazrat Mirza Bashir Ahmad (as) afirma:

“Los musulmanes al contemplar esta situación (la injusticia contra Abu Yandal -ra), se indignaron muchísimo por amor a su fe y sus ojos se llenaron de ira. No obstante, por respeto permanecieron en silencio delante del Santo Profeta (sa). Al final, Hazrat Umar (ra) ya no pudo aguantar más y se acercó al Mensajero de Al’lah (sa) y en una voz temblorosa profirió estas palabras: ‘¿No es cierto que eres el verdadero Mensajero de Dios (sa)?’. El Profeta (sa) respondió: ‘Sí, por supuesto que lo soy’. Hazrat Umar (ra) añadió: ‘¿No es cierto que seguimos el camino recto y nuestro enemigo el falso?’. El Santo Profeta (sa) respondió: ‘Así es’; y Hazrat Umar (ra) proclamó: ‘¿Por qué debemos aguantar tanta humillación respecto a nuestra fe, si nuestra religión es verdadera?’. Al ver la condición de Hazrat Umar (ra), el Mensajero de Al’lah (sa) proclamó lo siguiente con pocas palabras: ‘¡Escucha Umar (ra)! Yo soy el Mensajero de Dios, conozco la Voluntad de Al’lah, no puedo ir en contra de ella y Él será mi Ayudante’. A pesar de esto, la indignación en el estado de ánimo de Hazrat Umar (ra) iba creciendo cada vez más. 

A continuación, empezó a decir: ‘¿No es cierto que nos dijiste que realizaríamos el tawaf (dar vueltas alrededor de la Kaaba)?’ y Muhammad (sa) respondió: ‘Sí, por supuesto que lo dije. ¿Pero acaso mencioné que lo haríamos este mismo año?’. Umar (ra) replicó: ‘No, no lo dijiste’. El Profeta (sa) le calmó diciendo: ‘Entonces, sé paciente. Ciertamente entrarás en La Meca y harás el tawaf’.

Sin embargo, Hazrat Umar (ra), en ese estado emocional, no se sintió del todo satisfecho con esta respuesta y por el respeto extraordinario que tenía hacia el Mensajero de Dios (sa) se alejó de allí y se acercó a Hazrat Abu Bakr (ra). Aún sintiéndose de esa forma, le hizo la misma pregunta y Hazrat Abu Bakr (ra) también le respondió de la misma forma que lo hizo el Santo Profeta Muhammad (sa), pero además le aconsejó: ‘¡Mira Umar (ra), tranquilízate! No permitas que las riendas que te conectan con el Mensajero de Dios (sa) se aflojen’. 

Y añadió: ‘¡Por Al’lah! Esta persona, en cuyas manos hemos puesto las nuestras, es sin duda verdadera’. Hazrat Umar (ra) sigue narrando: ‘En ese momento dije todas estas cosas debido al estado emocional que experimentaba, aunque luego me sentí muy avergonzado. Por lo tanto, para eliminar los efectos de esa debilidad y como forma de arrepentimiento, hizo muchas acciones voluntarias en forma de expiación; es decir, daba caridad, ayunaba, ofrecía oraciones voluntarias y liberaba a esclavos, para que se limpiara esta mancha dejada por dicha debilidad’.”

Hazrat Musleh Maud (ra) también habla de los incidentes que rodearon el “Tratado de Hudaibiyah” y  escribe:

“Cuando los incrédulos de La Meca se enteraron de que el Santo Profeta (sa) salió de Medina para hacer el ‘tawaf’ de la Kaaba, los jefes de los incrédulos de La Meca enviaron a uno de ellos hacia él para informarle de que no podía ir ese año a realizar el ‘tawaf’. Ese jefe llegó a Muhammad (sa) y empezó a hablar con él. Ahora bien, mientras hablaba tocó la bendita barba del Profeta (sa) y dijo que no hiciera el ‘tawaf’ ese año y que pospusiera sus planes hasta el año siguiente”. 

Hazrat Musleh Maud (ra) continúa diciendo:

“Es costumbre común de la gente de Asia que, cuando quieren convencer a alguien de alguna cosa, tocan su barba a modo de petición; o agarran su propia barba y dicen: ‘Mira, soy una persona mayor y el jefe de mi pueblo, acepta lo que te digo’. Por ello, este jefe tocó la barba del Mensajero de Al’lah (sa) en forma de petición. Al ver esto, un Compañero (ra) del Santo Profeta (sa) se le acercó y golpeó su mano con la empuñadura de su espada y le dijo al jefe: ‘Aparta tus sucias manos’. 

Este representante de los qureish reconoció a la persona que le había pegado con la empuñadura de la espada y le espetó: ‘¿No eres tú la misma persona a la que hice un favor en tal o cual ocasión?’. Al escuchar esto, ese Compañero (ra) se calló y se alejó. Una vez más, como súplica, este jefe tocó de nuevo la barba del Mensajero de Dios (sa) en forma de petición. Ante esto, los Compañeros (ra) manifestaron que se sintieron furiosos de ver la manera en que el jefe tocaba la barba del Santo Profeta (sa). Pero en ese momento no veían a ninguna persona a quién este jefe no hubiera hecho algún tipo de favor. Por lo que en ese instante, nuestros corazones anhelaban que hubiera alguna persona a quien este jefe no hubiera hecho ningún favor.

No obstante, de repente, una persona que estaba cubierta de la cabeza hasta los pies con una armadura se acercó al jefe y le dijo con gran emoción: ‘Retira tus manos impuras’. La persona que dijo esto era Hazrat Abu Bakr Siddiq (ra) y cuando le reconoció dijo: ‘A ti no puedo decirte nada ya que no te he hecho ningún favor en el pasado’.”

 

Se menciona en “Sirat Jatamun Nabiyin” (‘La vida y carácter del Sello de los Profetas -sa)’ de Hazrat Mirza Bashir Ahmad (ra) que se prepararon dos copias del tratado de paz que se escribió el “Día de Hudaibiyah”, cosa que ocurrió en el mes de Zul Qada del sexto año después de la Hégira; y como testigos, varias personas relevantes de ambas partes firmaron el pacto como testigos. Pues bien, entre los que lo hicieron por parte de los musulmanes estaban Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Umar (ra), Hazrat Uzman (ra), Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra), Hazrat Saad bin Abi Waqas (ra) y Hazrat Ubaida bin Yarrah (ra). En este sentido, Hazrat Abu Bakr (ra) solía decir que en el Islam no había habido mayor victoria que el “Tratado de Hudaibiyah”.

Luego, con respecto a la expedición de Hazrat Abu Bakr (ra) hacia los Banu Fuzarah, se menciona que la misma tuvo lugar en el sexto año de la Hégira:

Los Banu Fuzara habitaban en el Nayad y el valle de Qura. Al respecto, está escrito en “Tabakatul Qubra” y “Sirat Ibne Hasham” que esta expedición se envió bajo las órdenes de Hazrat Zaid bin Hariza (ra), aunque según  los hadices de Sahih Muslim y Sunan Abi Daud se sabe que el Mensajero de Dios (sa) nombró a Hazrat Abu Bakr (ra) Amir (o jefe) de la misma. Así pues, se menciona en una narración de Sahih Muslim que Ayyaz bin Salam relata que su padre le contó: “Luchamos contra la tribu Fuzarah y nuestro Amir era Hazrat Abu Bakr (ra). El Profeta (sa) lo eligió como nuestro líder”.

Hazrat Mirza Bashir Ahmad Sahib (ra) también hace referencia a esta ‘sariya’ (expedición) y escribe:

“A continuación, Muhammad (sa) envió un ejército de Compañeros (ra), bajo las órdenes de Hazrat Abu Bakr (ra), hacia la tribu de Banu Fuzarah, que se encontraba en ese momento luchando contra los musulmanes. En ese grupo estaba Salamah bin Aqwa (ra), que era un famoso arquero y que además poseía una gran habilidad para correr. En este sentido, el propio Salamah bin Aqwa (ra) relata: ‘Llegamos cerca del emplazamiento de esta tribu más o menos a la hora de la oración de la madrugada (fayar) y una vez acabada, Hazrat Abu Bakr (ra) nos dio la orden de combatir. Luchamos pues contra la tribu Fuzarah y llegamos a su pozo.

 

Muchos de los idólatras murieron y el resto huyó del campo de batalla, tras lo cual capturamos a muchos hombres y los hicimos prisioneros. Entre los que salieron corriendo había un grupo de mujeres y niños que rápidamente se dirigieron a una montaña cercana, y cuando comencé a tirar flechas entre ellos y la montaña, el grupo se detuvo por temor y los hicimos prisioneros. Entre esas personas había una mujer anciana que se cubría con un manto rojo de piel y que iba acompañada de su hermosa hija. Atrapé a esta gente y la llevé a donde estaba Hazrat Abu Bakr (ra) y él se hizo cargo de esta joven. Cuando más tarde regresamos a Medina, el Profeta (sa) la tomó de él y la envió a La Meca, y a cambio de ella adquirió la libertad de algunos de los musulmanes encarcelados por los mequíes; o sea, a cambio de esta joven consiguió liberar a algunos prisioneros musulmanes que habían sido detenidos en La Meca”.

Respecto a la “Batalla de Jaibar”, se menciona que el Mensajero de Al’lah (sa) partió para Jaibar en el mes de Muharram del séptimo año después de la Hégira.

“Jaibar” era un oasis que estaba a unos 184 km al norte de Medina y un lugar de roca volcánica y basáltica. Allí había muchas fortalezas que los judíos habían construido y aún quedan hoy día las ruinas de algunas de ellas. Así pues, los musulmanes conquistaron estas fortalezas en la Batalla de Jaibar. La zona en sí era muy fértil y además el centro principal y más importante de los judios. En este contexto, el Santo Profeta (sa) designó a Sibah bin Urfata Guifari (ra) como Amir (jefe) de Medina en su ausencia.

El asedio a las fortalezas de Jaibar se mantuvo durante más de diez días y respecto a ello, Hazrat Buraida (ra) afirma:

“El Mensajero de Dios (sa) sufría de dolores de cabeza, razón por la que no salió durante uno o dos días. Así, cuando el Profeta (sa) llegó a Jaibar, aún sufría de migrañas, por lo que no salió fuera, ni se presentó ante la gente (este dolor de cabeza se llama ‘darde shaqiqa’ -migraña). Muhammad (sa) envió a Hazrat Abu Bakr (ra) hacia la fortaleza de ‘Kutaibah’ y portando la bandera del Santo Profeta (sa), se puso firme frente al enemigo y lanzó un ataque feroz con mucho valor, tras lo que tuvo lugar una batalla bastante dura. Tras el combate, regresó sin obtener la victoria final, aunque lo intentó con todas sus fuerzas. Después, el Mensajero de Al’lah (sa) envió a Hazrat Umar (ra), quien también  tomó su bandera y luchó todavía más intensamente que en la primera lucha, pero incluso él volvió sin obtener la victoria definitiva”.

En la mayoría de los libros de historia islámica y biografías se dice que tanto Hazrat Abu Bakr (ra) como Hazrat Umar (ra) fueron nombrados, uno tras otro, jefes del ejército, aunque no pudieron conquistar la fortaleza. Sin embargo, sobre esto existe un libro titulado “Sayedina Siddiq-e Akbar” y publicado en Lahore en febrero del 2010 que nuestros investigadores han estudiado y me han dicho que en él se menciona que Hazrat Abu Bakr (ra) conquistó la fortaleza, pero el autor no da ninguna referencia.

En cualquier caso, menciona que:

“Hazrat Abu Bakr (ra) fue elegido como comandante en jefe del ejército para la conquista de una fortaleza y lo consiguió. Luego, otra fortaleza fue encargada a Hazrat Umar (ra) y también consiguió la victoria. La expedición para la conquista de la tercera fortaleza fue encargada a Muhamad bin Musalimah (ra), pero él no consiguió conquistarla con éxito. Ante esto, el Profeta (sa) dijo: ‘Mañana nombraré al comandante en jefe del ejército y le daré el estandarte a aquel que es muy querido por Al’lah y Su mensajero, y será él quien conquiste la fortaleza’. Así pues, el Mensajero de Dios (sa) le pasó la bandera a Hazrat Ali (ra) y la fortaleza llamada Qamus fue finalmente conquistada”.

Asimismo, existe una narración del historiador Al-Waqidi con respecto a la Batalla de Jaibar y ya que hay gente que lee su libro de historia, por tanto lo mencionaré aquí, si bien no es necesario que sea todo correcto en su totalidad.

Pues bien, Al-Waqidi relata que:

“Durante la ‘Batalla de Jaibar’, un Compañero del Santo Profeta (sa), Hazrat Hubab bin Munzir (ra) dijo: ‘¡Oh Mensajero de Dios (sa)! Los judíos aprecian más las palmeras datileras que a sus propios hijos, por eso debes cortarlas’. El Santo Profeta (sa) ordenó entonces que se cortaran las palmeras y los musulmanes se apresuraron a hacerlo’.”

(En este aspecto, la narración no parece que sea cien por cien fidedigna, aunque la siguiente parte sí parece ser correcta).

“Entonces Hazrat Abu Bakr (ra) se presentó ante Muhammad (sa) y dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! En verdad Dios Altísimo te ha prometido la victoria en Jaibar y Él va a cumplir Su promesa para contigo. No cortes las palmeras datileras’. Al escuchar esto, el Profeta (sa) ordenó a su pregonero que anunciara la prohibición de cortar las palmeras datileras”.

Al final, cuando Al’lah concedió al Santo Profeta (sa) la victoria en Jaibar, el Mensajero de Dios (sa) repartió entres sus allegados, las mujeres de sus parientes y los hombres y mujeres musulmanes un valle especial de esa zona llamado “Katiba”. En esta ocasión, Muhammad (sa), además de a sus otros parientes, concedió a Hazrat Abu Bakr (ra) cien “wasaks” de grano y dátiles. Un “wasaq” contiene 60 “saas” y un “saa” es 2,5 kilos. Esto es, le dio aproximadamente 375 “maunds” de grano, (unidad de medida en el subcontinente -India y Pakistán-, que equivale a unos 40 kg.).

Respecto al envío de Hazrat Abu Bakr (ra) en “expedición hacia Nayad”, está escrito que esta era una región un tanto desértica pero a la vez fértil, con muchos valles y montañas, y que al sur limitaba con Yemen, al norte con el desierto de Siria, llegando a Iraq, y al oeste con el desierto de Hiyaz. Esta zona se encuentra a 1.200 metros por encima del nivel del mar y por eso recibe el nombre de “Nayad” (‘tierra elevada’) debido a esa altitud. Pues bien, precisamente allí los Banu Qilab empezaron a prepararse para luchar contra los musulmanes y el Profeta (sa) envió a Hazrat Abu Bakr (ra) a fin de combatirlos y acabar con su amenaza. Esta “sariya” (expedición) se llevó a cabo en el mes de Shaban del séptimo año de la Hégira. Y por su parte, Hazrat Salamah bin Aqwa (ra) relata que el Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Abu Bakr (ra) y lo nombró Amir o comandante en jefe de dicho ejército.

Tras el “Tratado de Hudaibiyah”, cuando Abu Sufian regresó a La Meca, se menciona lo siguiente:

“Los Banu Bakr, que eran aliados de los qureish, atacaron la tribu aliada de los musulmanes llamada Banu Juzá. Los qureish ayudaron a Banu Bakr con armas y monturas, lo cual iba en contra de las condiciones del ‘Tratado de Hudaibiyah’, y dijeron con gran orgullo y vanidad que no reconocían ningún tipo de acuerdo. Más tarade, Abu Sufian vino a Medina y quiso que se actualizaran los términos del ‘Tratado de Hudaibiyah’ y para eso fue a ver al Mensajero de Al’lah (sa), pero Muhammad (sa) no respondió en absoluto a nada de lo que le dijo. Luego fue hacia Hazrat Abu Bakr (ra) y le pidió que hablara con el Profeta (sa), aunque le respondió: ‘No haré tal cosa’.”

Posteriormente, como ya mencioné en los relatos de Hazrat Umar (ra), Abu Sufian fue a ver a Hazrat Umar (ra), pero él también se negó y al final regresó sin éxito.

La “Conquista de La Meca”, que se conoce además como “Ghazwah Al-Fath Al-Azam”, tuvo lugar en el mes de Ramadán del octavo año después de la Hégira y en el libro “Tarij Al-Tabari” (‘La historia de Al-Tabari’) está escrito que:

“Cuando el Mensajero de Dios (sa) ordenó a la gente que comenzara los preparativos, le dijo a su familia que hiciera acopio de provisiones para él. Entretanto, Hazrat Abu Bakr (ra) fue hacia su hija, Hazrat Aisha (ra), y en ese momento ella estaba preparando provisiones para el Mensajero de Al’lah (sa). Al ver esto, Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: ‘¡Oh hija mía! ¿Te ha ordenado el Profeta (sa) que prepares provisiones?’; ante lo cual ella respondió afirmativamente; y de nuevo inquirió: ‘¿A dónde crees que el Santo Profeta (sa) tiene la intención de ir?’. Hazrat Aisha (ra) contestó: ‘No lo sé’. Luego, el Mensajero de Dios (sa) informó a la gente que se dirigían hacia La Meca y que debían prepararse de inmediato y entonces oró lo siguiente: ‘¡Oh Al’lah! Mantén a los espías e informadores de los qureish ajenos de esto, hasta tal punto que lleguemos a su área sin que ellos lo sepan’; y al oír esto, la gente comenzó a prepararse de inmediato”.

Profundizando más en este incidente, está escrito en el libro “Sirat Al-Halabiyah” que:

“Mientras Hazrat Abu Bakr (ra) preguntaba a Hazrat Aisha (ra), llegó el Profeta (sa) y Hazrat Abu Bakr (ra) le preguntó: ‘¡Oh Mensajero de Dios (sa)! ¿Tienes la intención de viajar?’. El Santo Profeta (sa) respondió afirmativamente, por lo que Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: ‘¿También debo prepararme?’. El Mensajero de Al’lah (sa) respondió de nuevo afirmativamente. A continuación, Hazrat Abu Bakr (ra) inquirió: ‘¡Oh Profeta de Dios (sa)! ¿A dónde piensas viajar?’; y Muhammad (sa) contestó: ‘Para luchar contra los qureish, pero Abu Bakr, mantenlo en secreto’.”

En otras palabras, le explicó a dónde iban a ir y además le pidió que lo mantuviera como algo confidencial. Al mismo tiempo, el Profeta (sa) mandó a la gente que se preparara, aunque no les dijo en absoluto a dónde se dirigían.

Y la narración continúa:

“Entonces Hazrat Abu Bakr (ra) afirmó: ‘¡Oh Mensajero de Dios (sa)! ¿No sigue vigente el período de tiempo del pacto y el tratado entre nosotros y los qureish?’. El Santo Profeta (sa) respondió: ‘Sí, pero han deshonrado su tratado y lo han roto. Ahora, por favor, debes mantener en secreto todo lo que te he dicho”.

En otro lugar se relata que Hazrat Abu Bakr (ra) proclamó:

“¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Tienes la intención de emprender un viaje?”. El Profeta (sa) respondió afirmativamente y a continuación Hazrat Abu Bakr (ra) añadió: “Tal vez tienes intención de viajar hacia los Banu Asfar (o sea, los bizantinos)”. Ante esto, Muhammad (sa) respondió: “No”. Por lo que Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: “¿Planeas viajar hacia Nayad?”. Nuevamente, el Profeta (sa) contestó: “No”. Luego, Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¡Oh Mensajero de Dios (sa)! ¿Quizás tienes la intención de viajar hacia los qureish?” y el Santo Profeta (sa) respondió afirmativamente.

Al oír eso, Hazrat Abu Bakr (ra) expresó lo siguiente: “¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! El periodo del tratado de paz establecido entre tú y ellos aún sigue vigente”. Llegados a este punto, el Profeta (sa) exclamó: “¿No sabes lo que le han hecho a los Banu Kab (es decir, a los Banu Juza’ah)?”. A partir de entonces, Muhammad (sa) envió un mensaje a los pueblos vecinos y a los musulmanes y declaró: “Quien crea en Dios Altísimo y en el Día del Juicio debe reunirse en Medina en el mes de Ramadán”. 

Tras esta instrucción del Mensajero de Dios (sa), varias tribus de Arabia comenzaron a converger en Medina y entre las que llegaron hasta allí se encontraban Banu Aslam, Banu Ghaffar, Banu Muzainah, Banu Ashya y Banu Yuhainah; y en ese momento, el Mensajero de Dios (sa) pidió: “¡Oh Al’lah! Impide que los mensajeros y espías de los qureish hagan su trabajo, a fin de que podamos llegar a sus áreas sin que ellos se enteren”.

Luego, el Santo Profeta (sa) colocó varios grupos a lo largo de todo el camino para recopilar información de cualquiera que pasara. El Profeta (sa) les instruyó que, si algún extraño pasaba junto a ellos, debían detenerlo y los qureish no debían enterarse de los preparativos que estaban haciendo los musulmanes.

Al mencionar los detalles de este episodio, Hazrat Musleh Maud (ra) escribe:

“Muhammad (sa) una vez se dirigió a una de sus esposas y le dijo: ‘Prepara mis provisiones, que voy a hacer un viaje’. Así, ella comenzó los preparativos para dicho viaje y más tarde le pidió a Hazrat Aisha (ra) que tostara algunas semillas y granos para él, pues ese era el tipo de provisiones que típicamente se preparaban en esos días. Por consiguiente, comenzó a limpiar el polvo y la suciedad de las semillas. En esos momentos, Hazrat Abu Bakr (ra) vino a visitar a su hija a casa y al ver que estaba organizando todo eso le preguntó a Hazrat Aisha (ra): ‘¿Qué está pasando? ¿Se está preparando el Santo Profeta (sa) para un viaje?’. Ella respondió: ‘Parece que sí, porque el Mensajero de Al’lah (sa) nos dijo que nos preparáramos para un viaje’. Además, Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó si había planes para una batalla, pero ella contestó: ‘No lo sé y el Profeta (sa) solo nos ha dicho que nos preparemos para viajar y eso es lo que estamos haciendo’. 

Dos o tres días después, el Mensajero de Dios (sa) llamó a Hazrat Abu Bakr (ra) y a Hazrat Umar (ra) y les dijo que algunos hombres de la tribu Juzaah habían venido y relatado los detalles de un incidente que había ocurrido. En este sentido, el Santo Profeta (sa) explicó: ‘Dios me ha informado del incidente de antemano y de que iban a traicionarnos a pesar de que habíamos hecho un pacto con ellos. Iría pues en contra de nuestra fe volvernos ahora temerosos y no prepararnos para el combate tras presenciar la valentía y la fuerza de los mequíes. Tendremos que ir allí; entonces, ¿cuál es vuestra opinión sobre este asunto?’.

Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: ‘¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! Has entrado en un pacto con ellos y son tu propio pueblo’. (En otras palabras, le decía si acaso lucharía contra su propia gente). Y el Profeta (sa) respondió: ‘No lucharemos contra nuestra gente, solo lo haremos contra aquellos que han violado el pacto’. Muhammad (sa) más tarde le preguntó lo mismo a Hazrat Umar (ra), quien vino a decir: ‘En el nombre de Al’lah, yo rezaba a diario para poder ver el día en el que pudiéramos luchar contra los incrédulos en defensa del Santo Profeta (sa)’.

Al escuchar esto, el Mensajero de Dios (sa) comentó: ‘Abu Bakr es de naturaleza muy tierna y Umar es más directo en su discurso’. A continuación, Muhammad (sa) anunció: ‘Preparaos’. Al mismo tiempo, el Profeta (sa) hizo un anuncio en las tribus circundantes de que ‘todos los que creen en Al’lah y Su Mensajero (sa) deben congregarse en Medina en los primeros días del mes de Ramadán’.

Así pues, comenzaron a juntarse allí, hasta el punto de que se organizó un ejército de muchos miles de hombres y partieron para la guerra; y cuando el Santo Profeta (sa) estaba a punto de partir exclamó: ‘¡Oh Al’lah! Te suplico que cubras los oídos de los habitantes de La Meca y los ojos de sus espías, para que no nos vean ni oigan hablar de nosotros’. A continuación, el Profeta (sa) partió y a pesar de que había muchos hipócritas en Medina, y un ejército de diez mil hombres acababa de salir, ninguna noticia de esto llegó a la gente de La Meca. Estas son en verdad las obras de Dios Altísimo”.

Luego, está escrito en el libro “Al-Tabaqat” de Ibn Sad que:

“El ejército musulmán llegó a ‘Marr Al-Zahran’ a la hora de ‘isha’ (la oración de la noche). ‘Marr Al-Zahran’ está a 25 kilómetros de La Meca en dirección a Medina; es decir, estaba solo a 25 kilómetros de La Meca. De acuerdo con las instrucciones de Muhammad (sa), los Compañeros (ra) encendieron fuegos en diez mil lugares diferentes. Por otra parte, aunque la noticia de la marcha del ejército musulmán no había llegado a los qureish, sin embargo estaban preocupados por si algún día tenían que luchar contra los musulmanes. En otras palabras, aunque no recibieron noticias, los qureish pensaron que ahora tendrían que pelear y por eso tenían miedo”.

Aquí parece que la palabra “no” (referida al recibimiento de noticias acerca de la llegada de los musulmanes) se ha escrito incorrectamente, puesto que de hecho, habían recibido noticias de su partida después de llegar a “Marr Al-Zahran”.

“Pues bien, cuando los musulmanes acamparon allí y encendieron fuegos en diez mil lugares diferentes, los qureish enviaron a Abu Sufian a recopilar información y le pidieron que si iba a encontrarse con el Profeta (sa), debía hacer un tratado de paz con él. Y así, Abu Sufian bin Harb, Hakim bin Hizam y Budail bin Waraqah salieron y cuando vieron al ejército musulmán, se preocuparon muchísimo. En dicha ocasión, el Santo Profeta (sa) había designado a Hazrat Umar (ra) para supervisar a los que estaban de guardia esa noche. Entonces, cuando Hazrat Abbas (ra) escuchó la voz de Abu Sufian, este exclamó: ‘¡Oh Abu Hanzla!’, (este era el título de Abu Sufian). Ante esto, Abu Sufian respondió: ‘Estoy aquí’ y preguntó a Hazrat Abbas: ‘¿Qué es eso que hay detrás de ti?’. Hazrat Abbas (ra) contestó: ‘Es el Mensajero de Dios (sa) junto con diez mil personas de su pueblo’. Tras este incidente, Hazrat Abbas (ra) le concedió refugio y llevó a él y a sus dos Compañeros (ra) ante el Santo Profeta (sa) y los tres aceptaron el Islam”.

 

Estos relatos se seguirán mencionando próximamente, si Dios quiere.

Resumen

Después de recitar el Tashahhud, el Ta’awwuz y la Surah al-Fatiha, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que continuaría relatando incidentes de la vida de Hazrat Abu Bakr (ra).

La batalla de Banu Quraizah

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) también participó en la Batalla de Banu Quraizah. Mientras se dirigía a Banu Quraizah, Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra) le sugirieron al Santo Profeta (sa) que si se ponía un manto que se le diera y que fuera considerado bello según los estándares mundanos, entonces la gente estaría más inclinada a aceptar el Islam. El Santo Profeta (sa) aceptó su sugerencia, diciendo que no rechazaría un asunto en el que ambos estaban de acuerdo. El Santo Profeta (sa) dijo que Dios había comparado a los dos con los ángeles Gabriel y Miguel, y con profetas como Noé (as) y Abraham (as).

Su Santidad (aba) dijo que durante este tiempo, todo lo que los musulmanes tenían para comer eran dátiles que se enviaban para ellos. Se vio que el Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra) también comían dátiles, y el Santo Profeta (sa) dijo que los dátiles son un alimento excelente para comer.

Su Santidad (aba) dijo que, basándose en un sueño en el que se veía a sí mismo caminando alrededor de la Ka’bah, el Santo Profeta (sa) se puso en marcha junto con 1,400 compañeros hacia la Kabah. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) se enteró de que los de la Meca planeaban impedir la entrada de los musulmanes. Cuando el Santo Profeta (sa) consultó con los compañeros, Hazrat Abu Bakr (ra) dijo que debían continuar ya que su intención no era luchar, y si alguien intentaba detenerlos, entonces se defenderían.

El Tratado de Hudaibiyah

Su Santidad (aba) dijo que en el momento del Tratado de Hudaibiyah, Urwah fue al Santo Profeta (sa) para negociar los términos. Le dijo al Santo Profeta (sa) que si los Quraish eran victoriosos, entonces los compañeros abandonarían al Santo Profeta (sa). Hazrat Abu Bakr (ra) no pudo soportar escuchar esto y dijo que debería marcharse y volver a sus ídolos, queriendo decir que mientras los idólatras se dedicaban a sus falsos ídolos, ¿cómo podrían abandonarlo los musulmanes que estaban arraigados en la verdad y creían en Dios y en Su Mensajero (sa)? Urwah dijo que no respondería a esto, ya que Hazrat Abu Bakr (ra) tenía un favor anterior sobre él que aún no había recompensado.

Su Santidad (aba) dijo que sobre la estipulación de los términos en el Tratado de Hudaibiyah, Hazrat Umar (ra) preguntó al Santo Profeta (sa) que si era veraz, entonces ¿por qué los musulmanes estaban concediendo a tales condiciones cuando el Santo Profeta (sa) había dicho que los musulmanes irían a la Ka’bah? El Santo Profeta (sa) dijo que, basándose en su sueño, no había dicho que ciertamente llegarían a la Ka’bah ese mismo año, y dijo que seguramente seguiría la voluntad de Dios. Más tarde, cuando Hazrat Umar (ra) expresó lo mismo a Hazrat Abu Bakr (ra), él también dio una respuesta similar a la del Santo Profeta (sa) y dijo que nunca iría en contra de la voluntad de Dios. También, Hazrat Umar (ra) dijo que lamentaba haber planteado tales cuestiones y que se encargaba de hacer buenas acciones como expiación.Su Santidad (aba) dijo que se hicieron dos copias del Tratado de Hudaibiyah; una para cada parte. También hubo testigos que firmaron el tratado, entre ellos Hazrat Abu Bakr (ra).

Hazrat Abu Bakr (ra) lidera la expedición a Banu Fuzarah

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) participó en la Expedición de Banu Fuzarah, quienes estaban conspirando contra los musulmanes. Según algunas narraciones, el Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Abu Bakr (ra) como líder de esta expedición. Se produjo una batalla con los incrédulos en la que los musulmanes salieron victoriosos.Participación en la Batalla de Khaibar

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) también participó en la batalla de Khaibar. Los musulmanes asediaron sus fortalezas durante más de diez noches y finalmente las superaron. Durante este tiempo, el Santo Profeta (sa) estaba soportando migrañas y no salía durante algunos días. El Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Abu Bakr (ra) hacia una de las fortalezas donde se produjo una dura batalla, pero el ejército salió victorioso bajo el mando de Hazrat Abu Bakr (ra).

Hazrat Abu Bakr (ra) lidera la expedición a Banu Kilaab

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) también participó en la Expedición de Nayd, donde Banu Kilaab se enfrentó a los musulmanes. El Santo Profeta (sa) nombró a Hazrat Abu Bakr (ra) como líder de esta expedición.

La Conquista de la Meca

Su Santidad (aba) dijo que Hazrat Abu Bakr (ra) también participó en la Conquista de la Meca. Una de las tribus afiliadas de los Quraish había actuado desafiando el Tratado de Hudaibiyah. Después de esto, un día Hazrat Abu Bakr (ra) fue a ver a su hija Hazrat A’ishah (ra) y la vio preparando las pertenencias del Santo Profeta (sa). En ese momento, Hazrat A’ishah (ra) no sabía a dónde pretendía ir el Santo Profeta (sa). Mientras tanto, el Santo Profeta (sa) llegó, e informó a Hazrat Abu Bakr (ra) sobre su intención de ir a La Meca, pero le dio instrucciones de no revelar esto a nadie. Mas tarde, el Santo Profeta (sa) anunció a los musulmanes que debían prepararse para un viaje, pero aún no les dijo a dónde irían. El Santo Profeta (sa) también se aseguró de que nadie de Quraish se enterara de los preparativos de los musulmanes.

Su Santidad (aba) dijo que cuando los musulmanes llegaron a un lugar llamado Marruz-Zuhrah que está a 25 kilómetros de La Meca, el Santo Profeta (sa) instruyó a los musulmanes a encender diez mil fuegos. Los Quraish se preocuparon, ya que estaban seguros de que se produciría una batalla. Abu Sufyan se dirigió hacia los musulmanes para averiguar lo que estaba sucediendo y buscar seguridad. Al llegar, Abu Sufyan y otros dos con él fueron llevados ante el Santo Profeta (sa) y aceptaron el Islam.

Su Santidad (aba) dijo que seguiría narrando estos incidentes en futuros sermones.

Resumen preparado por The Review of Religions

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