Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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Los Compañeros (Sahaba) del Profeta Muhammad (sa)

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahud, el Ta’awuz y el Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

A la luz de la situación actual y de acuerdo con las reglas establecidas por el gobierno, el sermón del viernes no puede ser dirigido ante una congregación, en la que generalmente los fieles están sentados delante de mí. Sin embargo, permaneciendo dentro de las leyes vigentes, se ha acordado que dirija el sermón del viernes desde la mezquita, porque habiendo o no una congregación sentada delante de mí, hay miles, y cientos de miles de personas, que lo están viendo y escuchando en este momento en todo el mundo. Por eso siempre debemos esforzarnos por mantener esta unidad y seguir orando a este respecto. ¡Que Dios Altísimo mejore la situación y elimine esta pandemia, para que la belleza y la vivacidad de la mezquita puedan volver una vez más!

Ahora me referiré al tema del sermón de hoy. Ya hablé sobre relatos de la vida de Hazrat Talha bin Ubeidul’lah (ra), hace dos sermones, y su martirio, que tuvo lugar durante la batalla de Yang-e-Yamal (la batalla de Yamal). Este tema estaba siendo discutido y dije entonces que hablaría sobre esto en el futuro. Por lo tanto, hoy hablaré sobre esto y, hasta cierto punto, responderé a los interrogantes que existen con respecto a la batalla de Yang-e-Yamal.

Antes de su fallecimiento, Hazrat Umar (ra) formó un comité para la elección del Jalifa. Este tema se encuentra bien detallado en Sahi Bujari: “Cuando se acercaba el momento de la muerte de Hazrat Umar, la gente le dijo: ¡Oh, líder de los creyentes, nombra a un sucesor después de ti como parte de tu testamento”. Hazrat Umar (ra) dijo: No encuentro a nadie más adecuado para el rango de Jalifa a una de las personas con las que el Santo Profeta (sa) había estado satisfecho antes de su fallecimiento. Entonces Hazrat Umar (ra) mencionó los nombres de Hazrat Ali (ra), Hazrat Uzman (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Talha (ra), Hazrat Sa’ad (ra) y Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) y dijo: Abdul’lah bin Umar estará junto a vosotros, pero no tendrá derecho al puesto de Jalifa. (Esto se dijo para otorgar consuelo a Abdul’lah bin Umar –ra-). Si el Jalifato se le otorga a Sa’ad (ra), entonces permanecerá como Jalifa; de lo contrario, quien se convierta en el Jalifa debe buscar la ayuda de Sa’ad (ra), ya que no lo he apartado de su posición debido a cualquier incompetencia o deshonestidad de su parte.

Hazrat Umar (ra) agregó: “Hago el testamento que mi sucesor se encargue de los primeros Muhayirin (los musulmanes que emigraron a Medina), para cumplir con sus derechos y proteger su honor. También instó a mostrar amabilidad a los Ansar, ya que permitieron que la fe entrara en sus hogares de Medina antes de recibir a los Muhayirin.

Hago el testamento igualmente de que quién haga un buen trabajo, debe ser aceptado, y que se haga el bien a toda la gente de la ciudad, ya que son los protectores del islam y la fuente de riqueza y frustración del enemigo. También que no se les quite nada excepto su excedente, con su consentimiento.

Aparte recomiendo que se haga el bien a los beduinos árabes, ya que son los nativos de Arabia y constituyen la materia prima del islam. Debería tomarse ese excedente de entre las posesiones que no necesiten, para distribuirlo entre sus necesitados. Pongo bajo responsabilidad de Al’lah y de Su Mensajero a aquellas personas que han establecido un pacto, que cumplan con lo acordado, para defenderlos y no sobrecargarlos con lo que está más allá de su capacidad.

Cuando Hazrat Umar (ra) falleció, salimos fuera mientras lo transportábamos a pie. Abdul’lah bin Umar (ra) dijo “assalamu alaikum” a Hazrat Aisha (ra) y dijo: “Umar bin Al-Jattab pide permiso para entrar”. Hazrat Aisha (ra) dijo: “Tráelo”. Lo llevaron y lo dejaron allí junto a sus dos Compañeros.

Tras ser enterrado, los individuos que fueron nombrados por Hazrat Umar (ra) se reunieron. Entonces Abdur Rahman (ra) dijo: “Seleccionad cualquiera de los tres candidatos entre vosotros para el Jalifato’. Hazrat Zubair (ra) dijo: ‘Renuncio a mi derecho de votar en favor de Abdur Rahman bin Auf’. Abdur Rahman (ra) luego dijo a Hazrat Uzman (ra) y Hazrat Ali (ra): ‘Cualquiera de vosotros puede retirar su nombre y dar prioridad al que consideren más digno a los ojos de Al’lah, le confiaremos este manto y Dios Altísimo y el islam serán sus guardianes’. Estos nobles hombres (como Hazrat Uzman –ra- y Hazrat Ali –ra-) permanecieron en silencio. Hazrat Abdur Rahman (ra) dijo: “¿Si me dejáis esto a mí, tomo a Al’lah como mi testigo de que no elegiré sino el mejor de vosotros?”. Ambos estuvieron de acuerdo. Entonces Hazrat Abdur Rahman (ra) tomó la mano de uno de ellos y dijo: “Eres familiar del Mensajero (sa) de Al’lah y tienes un estatus elevado dentro del islam, del que eres consciente. Dios es Tu vigilante. Te pido que prometas por Dios que si te selecciono como nuestro líder, harás justicia, y si selecciono a Uzman como nuestro líder, le escucharás y le obedecerás. Entonces Hazrat Abdur Rahman (ra) se llevó al otro a un lado en solitario y le dijo lo mismo. Cuando Hazrat Abdur Rahman (ra) aseguró este pacto de ambos, entonces dijo: ¡Oh Uzman! Extiende tu mano”. Por lo tanto, Hazrat Abdur Rahman (ra) hizo la promesa de lealtad seguido de Hazrat Ali (ra) y los miembros de dicha reunión también vinieron y prometieron su lealtad”. Esta es la narración encontrada en Bujari.

Con respecto a la elección de Hazrat Uzman (ra) como Jalifa, Hazrat Musleh Maud (ra) ha declarado lo siguiente: Cuando Hazrat Umar (ra) resultó herido y se dio cuenta de que su fallecimiento era inminente, nominó a seis personas y les aconsejó que eligieran un Jalifa de entre ellos. Incluyó a Hazrat Uzman (ra), Hazrat Ali (ra), Hazrat Abdur Rahman (ra) bin Auf, Hazrat Sa‘ad bin Abi Waqqas (ra), Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Talha (ra). Además de ellos, incluyó a Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) como asesor, pero no lo declaró con derecho al Jalifato. También hizo el testamento que estas personas deberían dar su veredicto dentro de tres días y Suhaib (ra) debería dirigir la oración durante ese período de tiempo. Designó además a Miqdad bin Al-Aswad (ra) para supervisar el proceso de consulta y elección, y le ordenó que reuniera el colegio electoral en un lugar para emitieran necesariamente una decisión y que los vigilara desde la puerta espada en mano.

Dijo que la gente debería hacer el bai’at (pacto de alianza) de la persona elegida por mayoría de votos; y si alguien se negara a hacerlo, entonces debería ser asesinado. Si hubiera tres votos en cada lado, entonces Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) recomendaría quién debería ser Jalifa. Si los miembros del colegio electoral no estaban de acuerdo con la decisión de Abdul’lah bin Umar (ra), entonces la persona favorecida por Abdur Rahman bin Auf (ra) debería ser nombrada Jalifa.

Pero solo estos cinco Compañeros discutieron el asunto, ya que Talha (ra) no estaba en Medina en ese momento, aunque no pudieron llegar a ninguna conclusión. Después de una larga discusión, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) preguntó si alguien quería retirar su nombre, pero todos permanecieron callados. Entonces, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) retiró su nombre, luego Hazrat Uzman (ra) retiró su nombre también, y después otros dos hicieron lo mismo. Hazrat Ali (ra) permaneció callado. Finalmente, los miembros del colegio electoral hicieron una promesa a Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) de que serían completamente imparciales si se les confiaba la responsabilidad de tomar la decisión. A continuación, durante tres días, Hazrat Abdur Rahman bin Auf (ra) visitó todas las casas de Medina para obtener la opinión de todos los hombres y mujeres sobre el tema. Todos ellos expresaron su acuerdo con el Jalifato de Hazrat Uzman (ra). Por lo tanto, dio su veredicto a favor de Hazrat Uzman (ra) y éste se convirtió en Jalifa”. Hazrat Musleh Maud (ra) ha narrado esto usando varias referencias históricas.

En Fath-ul-Bari, un comentario de Sahi Bujari, se afirma que Hazrat Talha (ra) no estaba presente cuando Hazrat Umar (ra) estaba haciendo su testamento. Regresó solo cuando Hazrat Umar (ra) había fallecido y se afirma que para entonces la consulta había llegado a su fin. Pero según otra narración, que se considera aún más fiable, Hazrat Talha (ra) regresó después de que Hazrat Uzman (ra) había sido elegido como Jalifa. Cualquiera que sea el caso, Hazrat Uzman (ra) fue elegido como Jalifa y todos los asuntos volvieron a la normalidad.

Cuando Hazrat Uzman (ra) fue martirizado, todos acudieron a Hazrat Ali (ra), entre los cuales estaban los Compañeros del Santo Profeta (sa) y los Tabe’in (la generación de musulmanes que vieron a los Compañeros), y dijeron que Hazrat Ali (ra) era el nuevo líder de los creyentes (Amir-ul-Mumenin). Fueron a su casa y expresaron su deseo de hacer la promesa de lealtad. Le pidieron que extendiera su mano para realizar el bai’at, ya que lo consideraban el más merecedor de este rango elevado.

En respuesta, Hazrat Ali (ra) dijo: “No tenéis derecho a hacer esta suposición. Esta responsabilidad es de los Compañeros que participaron en la batalla de Badr. El Jalifa solo puede ser alguien que agrade a ellos”.

Después, todos los Compañeros Badri acudieron a Hazrat Ali (ra) y dijeron: “No vemos a nadie más digno que tú en este asunto, así que extiende tu mano para que podamos jurar nuestra lealtad”. Hazrat Ali (ra) dijo entonces: “¿dónde están Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra)?”. Por lo tanto, Hazrat Talha (ra) fue el primero en hacer la promesa verbal y Hazrat Sa’ad (ra) fue el primero en jurar lealtad tomando la mano de Hazrat Ali (ra). Cuando Hazrat Ali (ra) vivió estas secuencias, fue a la mezquita, subió al púlpito, y la primera persona en acercarse a él para jurar su lealtad fue Hazrat Talha (ra). Posteriormente, Hazrat Zubair (ra) y otros Compañeros prometieron lealtad en la mano de Hazrat Ali (ra).

Con respecto a si Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Aisha (ra) prometieron o no su lealtad a Hazrat Ali (ra), Hazrat Musleh Maud (ra) comenta este asunto en uno de sus discursos, en el que responde a las acusaciones de Jwayah Kamaluddin Sahib. Esta referencia es de significado vital, por eso lo mencionaré aquí. Hazrat Musleh Maud (ra) declara:

“No caigáis en la impresión de que Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Aisha (ra) no tomaron la promesa de lealtad y presentaron esto como una excusa (Hazrat Musleh Maud (ra) está respondiendo a Jwayah Kamaluddin). No lo rechazaron (es decir el Jalifato de Hazrat Ali), sino que estaban más preocupados por los asesinos de Hazrat Uzman (ra). También os digo que quien os haya dicho que estas personas no prometieron su lealtad a Hazrat Ali (ra) está terriblemente equivocado. Hazrat Aisha (ra) fue, se sentó, confesó su error y se estableció en Medina, y tanto Hazrat Talha (ra) como Hazrat Zubair (ra) no fallecieron sin haber jurado su lealtad. En este sentido, algunas referencias históricas se presentan a continuación.

De Jasa’is Kubra, volumen 2, leemos: (leeré la traducción de la parte árabe). “Hakim narra que Zaur bin Mallzaa me relató un incidente:

El día de la batalla de Yamal, pasé junto a Hazrat Talha (ra) cuando estaba en sus últimos momentos de vida. Me preguntó: ¿De qué grupo eres? Le respondí: Soy del grupo de Hazrat Ali (ra), el líder de los creyentes. Luego dijo: Entonces extiende tu mano para que yo pueda tomar el juramento a través de tu mano. Por lo que prometió su lealtad en mi mano y luego falleció. Relaté el incidente completo a Hazrat Ali (ra). Habiendo escuchado esto, dijo: ‘Al’lahu Akbar (Al’lah es el Más Grande), el Mensajero (sa) de Al’lah ha dicho la verdad. Dios Altísimo no deseaba que Hazrat Talha (ra) entrara al Paraíso sin antes prometerme su lealtad. Estaba entre las diez personas a quien se les ha concedido el Paraíso.

Una vez, la batalla de Yamal fue mencionada en presencia de Hazrat Aisha (ra) y dijo: “¿La gente habla de la batalla de Yamal? Una persona respondió: sí, eso es de lo que estamos hablando. Hazrat Aisha (ra) luego dijo: ¡Ay, si tan solo me hubiese quedado atrás como las personas que se quedaron atrás en ese día! Esto me hubiera complacido más que si hubiese tenido diez hijos del Santo Profeta (sa) y cada uno de ellos fuera como Hazrat Abdur Rahman bin Hariz bin Hisham (ra)”.

Además, Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) están entre los Ashara Mubashara, a quienes el Santo Profeta (sa) les dio las buenas nuevas de su entrada en el Paraíso. Ciertamente, las buenas nuevas del Santo Profeta (sa) son ciertas. Además de esto, al irse, se arrepintieron por sus acciones”.

Hazrat Musleh Maud (ra) también ha mencionado este relato, pero además aporta detalles sobre el martirio de Hazrat Uzman (ra), el juramento de lealtad a Hazrat Ali (ra) y la batalla de Yamal. Dice:

“Varios grupos de asesinos se dispersaron por diferentes áreas para protegerse de ser declarados culpables del asesinato de Hazrat Uzman (ra) y comenzaron a echar la culpa a otros. Cuando supieron que los musulmanes habían prestado su juramento de lealtad a Hazrat Ali (ra), esto les dio una oportunidad perfecta para buscar culpables. Es cierto que, de entre los que estaban cerca de Hazrat Ali (ra), algunos pertenecían al grupo que asesinó a Hazrat Uzman (ra). Esto les dio a los hipócritas una oportunidad ideal para culpar a los demás.

Entonces, la facción que se dirigía hacia La Meca convenció a Hazrat Aisha (ra) para que anunciara la yihad para vengar el asesinato de Hazrat Uzman (ra). Seguidamente, Hazrat Aisha (ra) declaró la yihad y buscó a Compañeros del Profeta (sa) para apoyarla. Por su parte, Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) prometieron lealtad a Hazrat (Ali) con la condición de que dispensaría rápidamente el castigo a los asesinos de Hazrat Uzman (ra). No obstante, su interpretación de “rápidamente” fue contraria a la opinión de Hazrat Ali (ra), dadas las circunstancias en ese momento; ya que Hazrat Ali (ra) sintió que la prioridad era consolidar primero el orden en las distintas regiones y luego ocuparse del castigo de los asesinos. Sintió que el objetivo principal tenía que ser salvaguardar el islam y no había problema con retrasar el castigo para los asesinos.

También hubo diferencias de opinión sobre la identidad de los asesinos. Hazrat Ali (ra) no sospechaba de aquellos que se le acercaron en primer lugar, quienes mostraron un profundo remordimiento y tristeza, y expresaron su preocupación por la discordia entre los musulmanes, de ser los artífices de esta crueldad. Sin embargo, había otros que tenían dudas sobre estas mismas personas. Así pues, como resultado de estos puntos de vista diferentes, Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) sintieron que Hazrat Ali (ra) había olvidado su promesa, porque ellos habían prometido lealtad a Hazrat Ali (ra) con una condición y ahora consideraban que dicha condición se había roto. Por lo tanto, tomaron decisiones ajenas a su juramento de lealtad a Hazrat Ali (ra).

A continuación después de enterarse de la declaración de Hazrat Aisha (ra), ellos también unieron fuerzas con ella y todos ellos fueron hacia Basora. El gobernador de Basora intentó evitar que la gente se uniera a ellos. Sin embargo, cuando los residentes se enteraron de que Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) habían jurado lealtad a Hazrat Ali (ra), bajo ciertas condiciones, la mayoría se unió a ellos. Cuando Hazrat Ali (ra) fue notificado de esto, preparó también un ejército y avanzó hacia Basora. Al llegar allí, Hazrat Ali (ra) envió una persona hacia Hazrat Aisha (ra), Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra). Esta persona primero habló con Hazrat Aisha (ra) y le preguntó cuáles eran sus intenciones. Hazrat Aisha (ra) respondió que nuestra intención solo es buscar la reconciliación y nada más. El enviado luego preguntó a Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) si ellos también se habían preparado para la batalla por la razón que arguían, a lo que respondieron afirmativamente. El enviado contestó: ‘si esta es vuestra intención, entonces cometéis un error al recurrir a la acción y esto solo conducirá a la discordia. Las circunstancias actuales en la nación son tales que si matáis a una persona, mil más se levantarán en su defensa. Por lo tanto, la reconciliación se puede lograr uniendo primero a la nación en una sola mano. Luego, castigad al grupo malicioso, porque dispensar el castigo en el clima actual sería similar a causar más estragos y desorden. Dejad que se establezcan primero la ley y el orden, y luego llevad a cabo la retribución. Entonces, al escuchar esto, dijeron que estaban listos para reunirse con Hazrat Ali (ra) basados en esta noción. El enviado informó a Hazrat Ali (ra) del resultado. Ambos partidos finalmente se encontraron y resolvieron que la guerra era el camino equivocado y, en cambio, la reconciliación debía cumplirse.

Cuando los hombres de Abdul’lah bin Saba escucharon esta noticia, que fueron quienes realmente habían perpetrado el asesinato de Hazrat Uzman (ra), se pusieron extremadamente ansiosos y un grupo de entre ellos se reunió en secreto para preparar un plan. Después de la consulta, concluyeron que si los musulmanes se reconciliaban entre sí, eso podría ser extremadamente desfavorable para ellos, porque sabían que solo evadirían el castigo por el asesinato de Hazrat Uzman (ra) siempre y cuando los musulmanes siguieran luchando entre sí. Sabían que si había paz y armonía entre los musulmanes, no tendrían escapatoria. Por lo tanto, bajo ninguna circunstancia podían permitir que esto sucediera. Mientras tanto, Hazrat Ali (ra) llegó y al segundo día después de su llegada, él y Hazrat Zubair (ra) se reunieron.

Hazrat Ali (ra) le dijo a Hazrat Zubair (ra): “¿Has preparado un ejército para luchar contra mí? ¿Has preparado también una justificación para presentar ante tu Señor? ¿Por qué os empeñáis en destruir el islam con vuestras propias manos, cuando sacrificasteis vuestras propias vidas por ello? ¿Acaso no soy vuestro hermano? ¿Por qué antes el derramamiento de sangre de unos a los otros se consideraba ilegal y ahora se ha vuelto permisible? Si se hubiera revelado un nuevo mandato, se podría entender, pero este no es el caso, ¿por qué entonces os oponéis?”.

Hazrat Talha (ra) que estaba posicionado junto a Hazrat Zubair (ra) en ese momento, dijo: “Tú incitaste a los que mataron a Hazrat Uzman (ra). Maldigo a todos los que estuvieron involucrados en el asesinato de Hazrat Uzman (ra), dijo Hazrat Ali (ra) y dirigiéndose a Hazrat Zubair (ra), Hazrat Ali (ra) manifestó: ¿No recuerdas que el Santo Profeta (sa) dijo en una ocasión: Por Dios, lucharás contra Ali y te encontrarás entre los transgresores?

Al escuchar esto, Hazrat Zubair (ra) regresó a su ejército y juró que no lucharía contra Hazrat Ali (ra), y admitió que se había equivocado en la interpretación de los hechos. Cuando esta noticia se extendió entre su ejército, todos se alegraron de que la batalla entre los dos destacamentos no se llevaría a cabo y que las dos partes se reconciliarían. Sin embargo, los rebeldes que intentaron propagar el caos se sintieron ansiosos, y para evitar la reconciliación, al caer la noche, aquellos traidores que se habían infiltrado en el ejército de Hazrat Ali (ra), lanzaron un ataque contra el ejército de Hazrat Aisha (ra), Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra); y los que se habían infiltrado en el campamento de estos últimos atacaron al ejército de Hazrat Ali (ra). Como consecuencia se produjo el caos y los dos ejércitos asumieron que el otro les había engañado, aunque en la realidad, fue una estratagema de los hombres de Abdul’lah bin Saba.

Cuando la batalla comenzó, Hazrat Ali (ra) anunció que se informara a Hazrat Aisha (ra) ya que, a través de ella, quizá Dios Altísimo apaciguaría el desorden. Entonces, el camello de Hazrat Aishah (ra) se puso delante, pero esto creó una situación más peligrosa todavía porque los rebeldes, temiendo que su estratagema fuera a fracasar una vez más, comenzaron a disparar sus flechas hacia el camello de Hazrat Aisha (ra), pero ella comenzó a proclamar en voz alta: “¡Oh gente! Dejad de luchar y recordad a Al´lah el Altísimo, y el Día del Juicio Final”. Sin embargo, los rebeldes no le prestaron atención y continuaron lanzando flechas hacia su camello. La gente de Basora que estaba con el ejército de Hazrat Aisha (ra), al presenciar estas escenas y la deshonra hacia Ummul Mumenin (Hazrat Aisha –ra-) se enfureció mucho, desenvainaron sus espadas y lanzó un ataque contra el ejército contrario. Así, el camello de Hazrat Aisha (ra) se convirtió en el punto central de la batalla. Muchos Compañeros (ra) y hombres valientes se colocaron alrededor del camello y uno a uno fueron martirizados, pero lograron mantener el control de las riendas de su camello.

Por su parte, Hazrat Zubair (ra) no participó en la batalla y se distanció a un lado, pero un individuo miserable le atacó por la espalda mientras rezaba y lo asesinó. Hazrat Talha (ra) también fue martirizado en el campo de batalla, siendo asesinado a manos de los rebeldes. Cuando el combate se intensificó, algunos de los hombres se dieron cuenta que la única forma de detener la batalla era llevarse a Hazrat Aisha (ra) fuera del campo de batalla. Así pues, cortaron las patas de su camello y colocaron la silla de montar de Hazrat Aisha (ra) en el suelo. Fue entonces cuando la batalla se detuvo. Al presenciar todo este incidente, el rostro de Hazrat Ali (ra) se volvió rojo de tristeza, pero no se podía haber hecho otra cosa. Entonces, cuando Hazrat Ali (ra) vio el cuerpo de Hazrat Talha (ra) entre los que fueron asesinados durante la batalla, se puso muy triste. De estos hechos se deduce que en esta batalla, los Compañeros no fueron culpables y que todo fue debido a la malvada estratagema de los rebeldes que habían asesinado a Hazrat Uzman (ra). Así pues, Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) fallecieron respetando el bai’at [juramento de iniciación] de Hazrat Ali (ra), porque dieron marcha atrás a sus intenciones iniciales y decidieron apoyar a Hazrat Ali (ra). No obstante, fueron asesinados en manos de los rebeldes y Hazrat Ali (ra) maldijo a los que les asesinaron.

Al mencionar la batalla de Yamal (Yang-e-Yamal) y el martirio de Hazrat Talha (ra) en otro lugar, Hazrat Musleh Maud (ra) dice:

“Cuando los profetas aparecen en el mundo, aquellos que los aceptan en los primeros días de su proclamación son, de hecho, considerados los más eminentes. Todo musulmán sabe que después del Santo Profeta (sa), Hazrat Abu Bakr (ra), Hazrat Umar (ra), Hazrat Uzman (ra), Hazrat Ali (ra), Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra), Hazrat Abdur Rehman bin Auf (ra), Hazrat Sa´ad (ra) y Hazrat Said (ra) fueron considerados los Compañeros más ilustres. Aunque ser considerado el más eminente no significaba que disfrutaban de más comodidades, sino que, por el bien de la fe, padecieron más dificultades que nadie. Hazrat Talha (ra) permaneció con vida después del fallecimiento del Santo Profeta (sa) y fue testigo de la época en que comenzó la discordia entre los musulmanes después del martirio de Hazrat Uzman (ra). Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Aisha (ra) eran líderes del grupo que opinaba que debían primero buscar venganza contra quienes asesinaron a Hazrat Uzman (ra).

El otro grupo estaba dirigido por Hazrat Ali (ra) y era de la opinión de que como Hazrat Uzman (ra) era un ser mortal más y como los musulmanes se habían dividido, era mejor primero buscar la unidad de los musulmanes para restablecer la gloria y la grandeza del islam, y después vengarse. Este desacuerdo se intensificó hasta el punto que Hazrat Talha (ra), Hazrat Zubair (ra) y Hazrat Aisha (ra) alegaron que Hazrat Ali (ra) deseaba conceder refugio a quienes habían martirizado a Hazrat Uzman (ra). Hazrat Ali (ra), por su parte, alegó que ellos estaban dando preferencia a sus intereses personales y no estaban pensando en lo que era beneficioso para el islam. Este desacuerdo llegó hasta un nivel extremo y terminó en una batalla entre ellos, una batalla en la que Hazrat Aisha (ra) tomó el mando de uno de los ejércitos.

Hazrat Talha (ra) y Hazrat Zubair (ra) también participaron en esta batalla. Como se ha mencionado anteriormente, ellos se encontraban entre los que se opusieron a Hazrat Ali (ra), pero Hazrat Zubair (ra) escuchó lo que Hazrat Ali (ra) tenía que decir y decidió abandonar. Hazrat Talha (ra) también quería reconciliarse, pero los rebeldes urdieron un malvado plan. Por eso, dos grupos participaron en la batalla, y mientras esta se desarrollaba, un Compañero se aproximó a Hazrat Talha (ra) y le dijo: “¡Oh Talha, recuerdas cuando tú y yo estábamos sentados junto al Santo Profeta (sa) y él dijo: Talha, llegará un momento en que formarás parte de un ejército y Ali formará parte de otro ejército diferente, pero Ali estará del lado de la verdad y tú serás el que se equivoque”. Hazrat Talha (ra) escuchó esto e inmediatamente se dio cuenta y dijo: “Sí recuerdo eso”. Entonces abandonó el ejército al instante y mientras se alejaba de la batalla para cumplir las palabras del Santo Profeta (sa), un individuo miserable que luchaba en el ejército de Hazrat Ali (ra), vino por detrás y le apuñaló por la espalda martirizándole.

Hazrat Ali (sa) estaba sentado en su posición y este individuo, el asesino de Hazrat Talha (ra), pensando que recibiría una gran recompensa, corrió hacia Hazrat Ali (ra) y le dijo: ¡Oh líder de los creyentes! [Amirul Momenin], te doy las buenas nuevas de que tu enemigo ha sido asesinado. Hazrat Ali (ra) preguntó quién era el enemigo y respondió: ¡Oh líder de los creyentes, he matado a Talha! Hazrat Ali (ra) dijo: ¡Oh tú, hombre que has perpetrado este acto! También te doy la noticia del Mensajero (sa) de Al´lah que serás lanzado al infierno, porque el Santo Profeta (sa) dijo una vez en una reunión en la cual Talha y yo estábamos presentes: ¡Oh Talha, por el bien de la verdad y el establecimiento de la justicia, tendrás que afrontar humillación y serás asesinado por un individuo que Dios Altísimo arrojará al infierno!

Durante esta batalla, cuando los ejércitos de Hazrat Ali (ra), Hazrat Talha (ra) y Zubair (ra) se enfrentaron, Hazrat Talha (ra) comenzó a presentar argumentos a favor de su postura, cosa que ocurrió antes del momento en que un Compañero (ra) le recordó sobre un dicho del Santo Profeta (sa), como resultado de lo cual abandonó el campo de batalla. Hazrat Talha (ra) comenzó a presentar argumentos a su favor, cuando, de repente, alguien del ejército de Hazrat Ali (ra) dijo: ¡Silencio! ¡Oh paralítico! Le llamó así porque una de sus manos se había atrofiado por completo y no se movía para nada. Por eso se burló de él como discapacitado y le dijo que permaneciera en silencio.

Entonces, Hazrat Talha (ra) dijo: “Puede que me hayas dicho que me quede callado y te refieras a mi mano paralizada, pero ¿sabes por qué mi mano se quedó así? Durante la batalla de Uhud, cuando los musulmanes se dispersaron, sólo había doce Compañeros alrededor del Santo Profeta (sa). El enemigo, compuesto de tres mil personas, nos había rodeado por todos lados y disparó una ráfaga de flechas desde los cuatro costados en el intento de asesinar al Santo Profeta (sa), pensando que si esto se lograba se pondría fin al asunto. En ese momento, cada arquero enemigo tenía su arco apuntando hacia el Santo Profeta (sa) y disparaban las flechas hacia su cara. Fue durante este tiempo cuando puse mi mano frente al rostro del Santo Profeta (sa). Muchas flechas del enemigo golpearon mi mano, hasta el punto de incapacitarla y paralizarla, pero nunca quité mi mano del rostro del Santo Profeta (sa)”.

En cuanto a este incidente de Hazrat Talha (ra) durante la batalla de Yamal [Yang-e-Yamal], en una ocasión, Hazrat Musleh Maud (ra) afirmó: “Alguien gritó que el paralítico había muerto, pero un Compañero que escuchó esto dijo: ¡Oh, miserable! ¿Sabes cómo se paralizó su mano? Durante la batalla de Uhud, cuando debido a un malentendido, los Compañeros se dispersaron del campo de batalla, los enemigos se enteraron de que el Santo Profeta (sa) estaba todavía en el campo de batalla con sólo unos pocos Compañeros a su alrededor. De repente, un ejército de tres mil incrédulos atacó al Santo Profeta (sa). Cientos de arqueros tomaron sus posiciones y apuntaron sus flechas en dirección a la cara del Santo Profeta (sa) para matarlo. En esa ocasión, la persona quien salvaguardaba el bendito rostro del Santo Profeta (sa) era Talha (ra). Colocó su mano al frente y así cada flecha que hubiera golpeado el rostro del Santo Profeta (sa) alcanzó primero la mano de Talha (ra). Las flechas continuaban cayendo y las heridas profundizaban, resultando en un daño permanente en los tendones y vasos sanguíneos de la mano de Hazrat Talha (ra), que quedó paralizada como resultado. Por lo tanto, a quien miras con desprecio debido a su parálisis, consideramos que es una bendición que cada uno de nosotros anhelaría alcanzar”.

Rabi’ bin Hirash narra: “Estaba sentado al lado de Hazrat Ali (ra), cuando Imran bin Talha (ra) vino a verle. Saludó a Hazrat Ali (ra) con el saludo islámico, al que Hazrat Ali (ra) respondió: Marhaba, Imran bin Talha, marhaba. Imran bin Talha (ra) dijo entonces: ¡Oh, líder de los creyentes, me saludas con las palabras ‘marhaba’ [bienvenido], sin embargo mataste a mi padre y tomaste mi riqueza! Hazrat Ali (ra) respondió: Tu riqueza está separada aparte en el bait-ul-maal [tesoro]. Por favor, recógela por la mañana”.

En otra narración se afirma que Hazrat Ali (ra) dijo: “Puse esa riqueza bajo mi control para que otras personas no la usurparan. En cuanto a tu declaración de que maté a tu padre, estoy seguro de que tu padre y yo estaremos entre las personas sobre las que Dios Altísimo dice:

[árabe]

“Y quitaremos todo lo que pueda haber de rencor en sus corazones, para que sean como hermanos sentados en tronos, mirándose unos a otros”.

Por su parte, Muhammad Ansari narra con la autoridad de su padre, que el día de la batalla de Yamal [Yang-e-Yamal], un hombre se acercó a Hazrat Ali (ra) y le preguntó si el que mató a Hazrat Talha (ra) tenía permiso para entrar. El narrador afirma: “Escuché a Hazrat Ali (ra) decir: infórmale que será arrojado al infierno”.

Cuando Hazrat Talha (ra) fue martirizado y Hazrat Ali (ra) vio su cuerpo, comenzó a limpiar el polvo de la cara de Hazrat Talha (ra) y dijo: ¡Oh Abu Muhammad, me duele mucho verte aquí en el polvo, bajo el cielo estrellado! Luego dijo: “confío mis angustias y defectos a Dios Altísimo”; Hazrat Ali (ra) dijo:”confío mi angustia y mis defectos a Dios Altísimo”. Luego rezó por Hazrat Talha (ra) y dijo: “Si tan sólo me hubiera ido de este mundo veinte años antes”. A continuación, Hazrat Ali (ra) y los que estaban con él lloraron profusamente.

En una ocasión, Hazrat Ali (ra) escuchó a alguien recitar el siguiente pareado sobre Hazrat Talha (ra): “Era un joven que disfrutaba de pasar tiempo con sus amigos cuando era rico y acaudalado. Pero durante los tiempos difíciles, cuando estaba necesitado, evitaban su compañía”.

Al escuchar este pareado Hazrat Ali (ra) dijo: “Este pareado sólo puede ser sobre Abu Muhammad, Talha bin Ubaidul’lah. ¡Que Al’lah se apiade de él!”.

Esto concluye los relatos sobre Hazrat Talha (ra).

En cuanto a la situación actual, leeré un extracto del Mesías Prometido (as). En una ocasión, el Mesías Prometido (as) le dijo a Mufti Sahib (ra): “Deja que la luz entre en el hogar, (esto se refería a la época en que hubo un brote de la plaga) y asegúrate de que se mantenga limpio. También hay que asegurarse de que las ropas estén limpias”.

El Mesías Prometido (as) dijo más adelante: “Estos son tiempos difíciles y el aire está contaminado. La limpieza es también sunnah [práctica del Santo Profeta (sa)]. De la misma manera se afirma en el Sagrado Corán:

[árabe]

“Y purifica tu vestimenta (es decir, tus amigos cercanos) y huye de la inmundicia”.

En otra ocasión, el Mesías Prometido (as) dijo: “Cuando la plaga se haya extendido a un cierto pueblo o aldea, esos residentes no deben dejar sus pueblos y viajar a otro lugar. Mantengan sus casas limpias y también mantengan las casas calientes. Adopten todas las medidas preventivas posibles. Sobre todo, arrepiéntanse en serio y, al provocar una transformación piadosa en su interior, reconcíliense con Dios Altísimo. Despiértense en la noche para realizar la oración de tahayyud [oración voluntaria antes del amanecer] y ofrezcan súplicas”.

El Mesías Prometido (as) dijo entonces: “Sólo al provocar una verdadera transformación dentro de uno mismo se puede estar a salvo de este castigo divino, [árabe]”.

Durante estos días, que Al’lah Todopoderoso permita a todos los áhmadis centrar su atención en las oraciones. Aparte, todos deben seguir las directrices emitidas por el gobierno, mantener los hogares limpios y también se debe quemar incienso. También continúen usando los productos anti-bacterianos disponibles como Dettol, etc. ¡Que Al’lah nos bendiga a todos y nos derrame Su misericordia! Finalmente, en estos días, presten especial atención a las súplicas, que Al’lah permita que todos lo hagan.

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