En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El reformador prometido: La profecía y su cumplimiento

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Khalifatul Masih V (aba) declara:

En estos días conmemoramos en la Yama’at el Yaum-e-Musleh-e-Maud [Día de Musleh Maud], es decir, la profecía con la que Dios el Todopoderoso dio al Mesías Prometido (as) la buena nueva de un hijo prometido. Sobre este hijo, Dios  el Todopoderoso dijo que sería alguien con  cualidades especiales, un verdadero sirviente de su fe, con una larga vida, y que continuaría las obras y la misión del Mesías Prometido (as). Esta profecía fue revelada el 20 de febrero de 1886 y es una hermosa prueba de la veracidad del Mesías Prometido (as) y de que el apoyo de Dios el Todopoderoso estaba con él. Así, en la época mencionada, este hijo nació el 12 de enero de 1889, le pusieron de nombre Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad y  Dios el Todopoderoso le otorgó el liderazgo del Jalifato después del fallecimiento de Hazrat Jalifatul Masih I (ra).

Presentaré algunos relatos de esa época sobre cómo él realmente llevó  a cabo el cumplimiento de esta profecía.  Pero antes de hacerlo, presentaré las palabras del Mesías Prometido (as) con respecto al significado y la veracidad de la profecía. Esta profecía no se refería solamente al nacimiento de un hijo, sino que predijo el nacimiento de un hijo extraordinario que sentaría las bases de una revolución espiritual en el mundo. Como he mencionado, expondré  la respuesta del Mesías Prometido (as) a sus críticos, algo que se puede entender perfectamente si uno lee sus mismas palabras.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Uno debe analizar con los ojos abiertos que esto no es solamente una profecía, sino una magnífica señal celestial que el Dios Benevolente puso de manifiesto para demostrar la veracidad y grandeza de nuestro Indulgente y Misericordioso Santo Profeta Muhammad, el Elegido, la paz y las bendiciones de Al-lah sean sobre él. Y lo cierto es que esta señal es cientos de veces más grande, noble, plena, excelente y perfecta  que incluso devolver a los muertos a la vida, porque la realidad que subyace tras  la resurrección de  los muertos es que uno ora y pide que el alma pueda regresar. Esta resurrección de los muertos se ha atribuido al Mesías y a otros Profetas en la Biblia,  y sobre ellos los críticos tienen mucho que decir.

Además de los argumentos racionales y textuales, el hecho es que un cadáver solo puede resucitar y permanecer con vida unos pocos minutos, luego se va definitivamente  de este mundo  y entonces sus seres queridos tienen que pasar de nuevo por el luto  – un alma que regresa al mundo no beneficia ni al mundo, ni obtiene paz en sí misma,  ni supone un alivio real para sus seres queridos. Así pues, si de hecho el alma regresa a este mundo a través de la oración del Mesías,  entonces verdaderamente el regreso y la permanencia en el mundo son una misma cosa. Y si, por poner un ejemplo, el alma se recuperara y permaneciera en el cuerpo incluso durante algunos años,  entonces ¿qué beneficio tendría el alma imperfecta de una persona moralmente corrupta o materialista que no es más que un hombre de entre los hombres comunes? ¿Para concederle la vida?”

En relación a la profecía de Musleh Maud, el Mesías Prometido (as) explica que si alguna vez los profetas del pasado resucitaron a los muertos fue solamente de forma temporal, y además, quienes  volvían a la vida eran personas normales y corrientes.

Sin embargo, también dice:

“En este caso, por la gracia y la generosidad de Dios el Todopoderoso, y en virtud de la bendición del Sello de los Profetas (sa), ese Dios Benevolente aceptó la oración de este humilde ser y prometió enviar un alma tan santa, que sus aparentes y ocultas bendiciones se extenderían por todo el mundo”. 

Por lo tanto, a pesar de que esta señal es aparentemente igual a otorgar vida a los muertos, después de reflexionar sobre ello, es evidente que esta señal es, de hecho, cientos de veces mayor que dar vida a los muertos.  Es únicamente el alma de una persona que muere la que regresa como resultado de la oración,  y en este caso, se adquiere una nueva alma a través de la oración.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Se adquirió una nueva alma a través de las mismas oraciones por un hijo.  Sin embargo, hay una enorme diferencia entre otras almas y ésta. Las personas que son apóstatas pero que se esconden bajo la apariencia de ser musulmanas, no se regocijan al ver los milagros del Santo Profeta (sa) que se cumplen. Más bien, se sienten profundamente afligidos por el hecho de que tales milagros trascienden”. (Majmu‘ah Ishtiharat, Vol. 1, pp. 114-115)

El Mesías Prometido (as) hizo esta declaración en Tabligh-e-Risalat [un libro del Mesías Prometido (as)]. Así, el Mesías Prometido (as) declaró que no rogó por un alma ordinaria. Más bien, oró por una señal,  y como resultado de lo cual, Al-lah el Exaltado le dio la buena nueva de un hijo que tendría numerosas cualidades. Le dio la noticia de la llegada de un hijo tan magnífico que alcanzaría una larga vida, sería extremadamente inteligente y brillante y poseería grandeza, majestad y riqueza. Las naciones se beneficiarían de él. Estaría lleno de conocimiento secular y espiritual. Estaría dotado de una comprensión extremadamente profunda de la Palabra de Al-lah, es decir, el Sagrado Corán. Además, utilizaría este conocimiento dado por Dios y serviría al Sagrado Corán de una manera tan magnífica que iluminaría al mundo en cuanto al estado de la Palabra de Al-lah. Él sería el medio para lograr la liberación de los que están en cautiverio. Él sería Aalime Kabab, lo que significa que durante su vida se producirían catástrofes universales que  atormentarían al mundo entero. Su fama se extendería hasta los confines de la tierra.(Swaneh Fazle Umar, Vol 1, pp. 53-54)

Somos testigos de algunas catástrofes universales mencionadas en la profecía que tuvo lugar en  la era de Hazrat Musleh Maud (ra), como las dos Guerras Mundiales y otras calamidades.  Además, en lo que respecta a la propagación de su fama,  esta se extendió a muchos rincones de la tierra ya que durante su vida estableció nuevas misiones, hizo Tabligh [predicó el verdadero mensaje del islam] y difundió el mensaje del islam a otros países del mundo.  De hecho, en relación con esta profecía, vemos que  continúa hasta hoy.

Como ya he mencionado, ahora  diré  algunas palabras en relación con la vida y el carácter de Hazrat Musleh Maud (ra).

En cuanto a su educación, después de completar la recitación del Sagrado Corán, se matriculó en una escuela oficial y tuvo la oportunidad de adquirir una enseñanza laica. Incluso recibió clases adicionales  de urdú e inglés en su casa. En relación con esto, Hazrat Pir Manzur Ahmad Sahib (ra) le enseñó urdú durante algún tiempo. Los maestros designados para enseñarle en su casa incluyen a Pir Manzur Muhammad Sahib (ra), quien le enseñó urdú durante algún tiempo, y posteriormente Maulvi Sher ‘Ali Sahib (ra) quien le enseñó inglés. ¿Qué tipo de ambiente y con qué asiduidad era adquirida esta educación? Cuando Hazrat Jalifat-ul-Masih IV escribió la biografía “Fazl-e-‘ Umar”, narró un incidente interesante que vale la pena escuchar del propio Hazrat Sahibzada Mirza Mahmud Ahmad Sahib.  Como decía, ¿cuál era el estado de su educación?

Parafraseando al propio Hazrat Musleh Maud, afirma:

“En relación con mi educación, Hazrat Jalifat-ul-Masih I (ra) me otorgó el mayor favor. Al ser también médico, era consciente del hecho de que era incapaz de leer un libro de texto durante demasiado tiempo debido a mi salud, así que su método [de enseñanza] era que me sentara a su lado y me decía: ‘¡Mian! Continuaré leyendo y tú continuarás escuchando’. La razón de ello era que durante mi infancia padecí una forma severa de tracoma (una enfermedad ocular) y durante tres o cuatro años tenía dolores constantes en mis ojos. Debido a los efectos de las lesiones tracomatosas, sentía un dolor muy agudo en mis ojos, y los médicos decían que perdería la vista. Al enterarse, el Mesías Prometido (as) comenzó a orar particularmente por mi salud y también comenzó a ayunar al mismo tiempo”.

Además, afirma:

“Ahora mismo no recuerdo cuántos ayunos observó. En cualquier caso, observó tres o siete ayunos. Cuando estaba a punto de romper su último ayuno y se puso algo en la boca para abrir el ayuno, de repente abrí los ojos y proclamé que podía ver. Sin embargo, el resultado de esta enfermedad y sus brotes repetidos fue que la visión en uno de mis ojos se debilitó significativamente. Por lo tanto, soy incapaz de ver correctamente a través de mi ojo izquierdo. Puedo ver el camino, pero no puedo leer un libro. Si una persona que conozco está sentada a dos o cuatro pies de distancia, puedo reconocerla. Sin embargo, si una persona desconocida está sentada allí, soy incapaz de ver su rostro. Sólo mi ojo derecho funciona completamente. Sin embargo, también se formaron lesiones tracomatosas en este ojo y su gravedad fue tal que pasaba muchas noches despierto debido a esto. El Mesías Prometido (as) les dijo a mis maestros que me educaran de acuerdo con mis deseos. Debía estudiar todo lo posible y no debían obligarme a ello porque mi salud no me permitía soportar la carga de la educación.

El Mesías Prometido (as) simplemente solía decirme una y otra vez que debía estudiar la traducción del Sagrado Corán y Bujari de Hazrat Maulvi Sahib (es decir, de Hazrat Maulana Nur-ud-Din, Hazrat Khalifat-ul -Masih I (ra)). Aparte de esto, el Mesías Prometido (as) también dijo que debía estudiar medicina, ya que esta es la profesión asociada con nuestra familia. Afirma que el maestro Faqirul’lah Sahib fue nuestro profesor de matemáticas en la escuela. Solía ​​resolver preguntas en la pizarra para explicarlas a los niños. Sin embargo, no podía verlas debido a mi visión débil. La razón de esto fue que mi vista no funcionaba lo suficientemente bien como para ver la pizarra. Aparte de esto, no podía ver la pizarra por mucho tiempo ya que mis ojos se cansaban. Debido a esto, solía considerar inútil sentarme en clase. Si alguna vez quería ir, a veces me iba y a veces no. Una vez, el Maestro Faqirul’lah Sahib se quejó de mi al Mesías Prometido (as) diciendo: ‘¡Hazur! No estudia nada. A veces viene a clase y otras veces no.”

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe:

“Recuerdo que cuando el maestro hizo esta queja al Mesías Prometido (as), me asusté y fui a esconderme, sin saber cuán molesto estaría el Mesías Prometido (as). Sin embargo, cuando el Mesías Prometido (como) escuchó esto, le dijo al maestro ‘es muy amable de su parte que esté preocupado por el niño y me complace mucho escucharle decir que asiste a la escuela a veces. Es muy bueno que asista a la escuela a veces porque, según mi opinión, su salud no es lo suficientemente buena como para permitirle estudiar en absoluto.’ Después de esto, el Mesías Prometido (as) sonrió y dijo: ‘No le estamos enseñando matemáticas con la esperanza de que él abra una tienda. No importa si él aprende matemáticas o no.’ Luego dijo: ‘¿Qué nivel de matemáticas estudiaron el Santo Profeta (sa) y sus compañeros? Es bueno si asiste a la escuela, pero si no lo hace, no debe ser obligado.’”

Cuando el maestro escuchó esto, regresó. Comencé a aprovechar aún más esta indulgencia y dejé de asistir a la escuela por completo. Iba a la escuela una o dos veces al mes. Por lo tanto, fui educado de esta manera, pero al mismo tiempo tuve algunas limitaciones. Aparte de los problemas con mis ojos, también tuve complicaciones con mi hígado y para esto tuve que beber agua extraída de frijoles mungo [una forma de lentejas] o saag [verdura de hoja verde] durante seis meses a la vez. Además de esto, tenía un bazo agrandado y necesitaba masajes con yoduro rojo de mercurio. También lo usaban para masajear mi cuello ya que también tenía amigdalitis. Por lo tanto, tenía lesiones tracomatosas, problemas con mi hígado y un bazo agrandado. Además de esto, solía padecer fiebre durante seis meses. Mis mayores aconsejaron no presionarme mucho para estudiar y me permitieron estudiar todo lo que quisiera. Se puede determinar mi competencia educativa en base a todos estos factores”.

Hazrat Musleh Maud (ra) dice:

“Una vez, mi abuelo materno, Hazrat Mir Nasir Nawab sahib (ra) puso a prueba mi nivel de urdu”.

Además, dice:

“Mi letra es desordenada incluso ahora, pero en aquellos días era tan mala que ni siquiera se podía leer lo que había escrito. Mir sahib se esforzó por descifrar lo que había escrito, pero no pudo hacerlo”.

Además, escribe:

“La mayoría de mis hijos tienen mejor letra que yo. Las similitudes de mi escritura a mano se pueden encontrar en mi hija, la escritura de Amatul Al-Rashid. Prometí una recompensa de una rupia si alguien, incluida Amatul Al-Rashid, podía leer lo que ella había escrito. Esta era mi condición exactamente porque a veces no podía leer mi propia letra. Cuando Mir Sahib examinó mi artículo, se irritó y dijo: ‘Este escrito está todo revuelto y es ilegible’ (Mir Sahib tenía mal genio). Presentó su queja ante el Mesías Prometido (as) y, casualmente, yo también estaba presente en casa. Ya teníamos miedo del temperamento ardiente de Mir Sahib. Mir Sahib fue al Mesías Prometido (as) y me sentí preocupado por lo que sucedería a continuación. Mir Sahib vino y dijo: ‘Usted no presta atención a la educación de Mahmud. Puse a prueba su nivel de urdu. Por favor, eche un vistazo a su papel. Su escritura es tan mala que nadie puede leerla.’ Continuó en este estado de enojo y le dijo al Mesías Prometido (as): ‘No se ocupa de este asunto en absoluto y este muchacho está perdiendo el tiempo.’ El Mesías Prometido (as) observó el fervor de Mir Sahib y declaró: ‘Llama a Hazrat Maulvi Sahib.’”

Hazrat Musleh Maud (ra) escribe además:

“Siempre que se enfrentaba a una situación difícil, el Mesías Prometido (as) llamaba a Hazrat Jalifatul Masih I (ra). Hazrat Jalifatul Masih I (ra) tenía un inmenso amor por mí. Vino y, como era su costumbre, se quedó a un lado con la cabeza baja. El Mesías Prometido (as) dijo: ‘Maulavi Sahib, te he llamado aquí porque Mir sahib dice que es imposible leer la letra de Mahmud. Me gustaría que se preparara una prueba para él.’ Después de decir esto, el Mesías Prometido (as) tomó su pluma y escribió algunas oraciones. Me dio la hoja de papel y me ordenó que la copiara. Esta fue la prueba simple realizada por el Mesías Prometido (as). Copié este escrito muy cuidadosamente con la máxima concertación. En primer lugar, las frases no eran largas, y en segundo lugar, solo tenía que copiarlas, lo cual fue muy sencillo porque el original estaba frente a mí. Lo copié lentamente y escribí meticulosamente las letras en urdu ‘Alif’ y ‘Baa’. Cuando el Mesías Prometido (as) vio esto, dijo: ‘Me sentía perturbado por los comentarios de Mir sahib, pero su letra se parece a la mía.’ Hazrat Jalifatul Masih I (ra) ya estaba a mi favor y dijo: ‘¡Hazur! Mir sahib se enfureció sin ninguna razón. La letra de Mahmud es muy clara.’ Hazrat Jalifatul Masih I (ra) siempre me decía: ‘¡Mian! Tu salud no es lo suficientemente buena como para que puedas estudiar por tu cuenta. Visítame y te enseñaré de manera que solo necesites escuchar. Hizo mucho hincapié en esto y me enseñó el Sagrado Corán primero y luego Sahih Bujari. No me enseñó el Corán a un ritmo lento; más bien, solía recitar el Sagrado Corán seguido de su traducción y elaboraba cualquier cosa que fuera necesaria. De lo contrario, él enseñaba a un ritmo rápido. Me enseñó todo el Corán en tres meses, después de lo cual hubo una pausa. Después del fallecimiento del Mesías Prometido (as), Hazrat Jalifatul Masih I (ra) me dijo: ‘¡Mian! Déjame terminar de enseñarte Bujari.’ Le había informado de lo que el Mesías Prometido (as) había declarado durante su vida: ‘Aprende el Sagrado Corán y Bujari de Maulavi Sahib.’ Por lo tanto, comencé a aprender el Corán y Bujari de Hazrat Maulavi Sahib (ra) durante la vida del Mesías Prometido (as), aunque hubo algunas pausas entre las clases. De manera similar, bajo las instrucciones del Mesías Prometido (as) comencé a aprender medicina de él. Mir Ishaaq sahib y yo comenzamos a aprender medicina el mismo día.’”

Luego escribe:

“Hubo una broma sobre Mir sahib que se hizo popular en nuestra casa: el segundo día cuando los dos habíamos completado solo una lección, Mir Ishaaq sahib le dijo a su madre: “¡Madre! Por favor, despiértame mañana temprano, para que pueda ir a la clínica temprano. Maulavi sahib llega tarde, por lo tanto puedo ir allí y escribir recetas para los pacientes antes de su llegada”; a pesar de que solo había estudiado medicina por un día.

“En resumen, aprendí medicina y el comentario del Sagrado Corán de Hazrat Jalifatul Masih I (ra). Él terminó de enseñarme el comentario del Sagrado Corán en dos meses. Hacía que me sentara junto a él y, a veces, me enseñaba media parte o una parte completa del Corán. Él explicaba también el comentario de ciertos versos. Del mismo modo, terminó de enseñarme Sahih Bujari en dos o tres meses. Una vez, dio una disertación de todo el Sagrado Corán durante el mes de Ramadán, a la que también asistí. También tuve la oportunidad de leer algunas revistas árabes con él. Esta fue mi educación. Durante esos días cuando estaba terminando este curso, Al-lah el Todopoderoso me mostró un sueño.”

El sueño fue sobre su progreso intelectual. (Swaneh Fazle Umar, Vol. 1, pp. 104-105)

Por lo tanto, hemos escuchado sus discursos y podemos medir el nivel de comprensión que alcanzó. Sus discursos, alocuciones, escritos y exégesis del Sagrado Corán son un testimonio del hecho de que definitivamente Dios el Todopoderoso le formó. Este es un gran signo de la veracidad de esta profecía. Hazrat Musleh Maud (ra) pronunció su primer discurso público durante la vida del Mesías Prometido (as) en el Yalsa Salana de 1906. Uno puede empezar a entender el efecto y la impresión que este discurso académico y erudito tuvo en los oyentes, por medio de las palabras de un destacado compañero del Mesías Prometido (as) – Hazrat Qazi Muhammad Zuhooruddin Akmal Sahib (ra) – quien también fue poeta y tenía un gran dominio del idioma; él afirmó:

“Mahmud, la estrella más brillante y la joya más espectacular de la profecía, que Al-lah le proteja, se puso de pie para dar un discurso sobre el tema de shirk [asociar socios con Dios]. Escuché este discurso con especial atención. ¿Cómo voy a expresar esto en palabras? Era un océano de elocuencia fluyendo con gran fuerza. Sin duda, tener pensamientos tan sensatos a una edad tan temprana no es menos que un milagro. En mi opinión, esto también es un signo de la veracidad del Mesías Prometido (as) y es evidente a través de esto que la belleza de su entrenamiento bajo el Mesías Prometido (as) ha alcanzado tal medida que habló de una manera extraordinaria con respecto a las excelencias espirituales”. (Al Hakam, 10 January 1907) (Swaneh Fazle Umar, Vol 1, pp. 121-122)

Las actividades religiosas [en las que participó Hazrat Musleh Maud (ra)], su pasión y su desarrollo intelectual y espiritual demostraban por sí mismas que rápidamente se convertiría en la encarnación de las palabras de esta profecía. Además, el Mesías Prometido (as) mismo percibió esta pasión en él por la religión. En una ocasión, afirmó: “Mian Mahmud siente una pasión tan grande por por la religión que a veces ofrezco súplicas especiales para él”. (Tarikh-e-Ahmadiyyat, Vol. 4, p. 26) Estas fueron las palabras del Mesías Prometido (as). Ciertamente hizo esta oración para que Dios el Todopoderoso le concediera más y para convertirle en ese hijo cuyas buenas nuevas le fueron dadas, y para que Dios el Todopoderoso derramara Sus bendiciones para que todas las buenas nuevas se cumplieran a su favor. En la biografía escrita por el Cuarto Jalifa, Hazrat Mirza Tahir Ahmad Sahib (rh), escribe en un lugar con respecto al tiempo después de la muerte de Hazrat Jalifatul Masih II (ra) declarando:

“Al comienzo del 1er Jilafat, Hazrat Sahibzada [Mirza Mahmud Ahmad (ra)] tenía 19 años de edad, y cuando Hazrat Jalifatul Masih I (ra) falleció, iba a cumplir 26 años. Presentaré algunos ejemplos de la manera en que él pronunciaba discursos y escribía sus escritos a esa edad juvenil. Había desarrollado la madurez de un pensador experimentado en sus pensamientos e ideas. Sus palabras se entrelazaban con profundo efecto, atracción y sinceridad. Su discurso era completamente libre de artificialidad y sus escritos no estaban contaminados por ningún tipo de pretensión. Él tenía una fluidez natural en su discurso y sus escritos eran como un río que fluía con simplicidad. Estaba tan lleno de conocimiento y sabiduría del Sagrado Corán que que irrigaban simultáneamente su corazón y su mente. Tenía 19 años de edad cuando falleció el Mesías Prometido (as) y con respecto al primer discurso que pronunció, Hazrat Maulwi Sher Ali Sahib, un intelectual académico, afirma:

“Otro incidente que deseo relatar sobre este tema es el primer discurso de Hazur (ra). El primer discurso de Hazrat Jalifatul Masih II (ra) durante el primer Yalsa Salana después del fallecimiento del Mesías Prometido (as). Este Yalsa fue alojado en el patio de la Madrasa Ahmadía y Hazrat Jalifatul Masih I (ra) estaba sentado al lado derecho de Hazur (ra) en el estrado. El estrado estaba orientado hacia el norte”.

Maulwi Sher Ali Sahib escribe: “Hay dos puntos dignos de mención con respecto a este discurso: el primer punto sorprendente es que la voz, la expresión, el tono y el estilo de oración de Hazur eran tan similares a los del Mesías Prometido (as) que  recordó a la audiencia al Mesías Prometido (as), quien había fallecido muy poco antes. Además, habían muchos entre la audiencia cuyas lágrimas comenzaron a brotar como resultado de la voz del Mesías Prometido (as) que escuchaban de los labios de su hijo prometido, al igual que uno puede escuchar la voz de una persona invisible a través de un gramófono. Así es como sus lágrimas fluían y yo también estaba entre los que lloraban.

Si es apropiado decir que el espíritu de uno puede pasar a otro, entonces diría que en ese momento el espíritu del Mesías Prometido (as) descendió sobre Hazur (ra) y proclamó que este es mi hijo amado que me ha sido otorgado como un signo de misericordia, y con respecto a quien se dijo que se parecería a mí en belleza y benevolencia.

El segundo punto que vale la pena mencionar con respecto a este discurso es que cuando llegó a su fin, Hazrat Jalifatul Masih I (ra), quien había pasado toda su vida estudiando el Sagrado Corán y para quien era un alimento para su alma, dijo, “Mian ha explicado muchos versos de una manera que es muy nueva para mí”.

Maulwi Sher Ali Sahib escribe: “Este fue el primer discurso que Hazur (ra) pronunció ante la Yama’at y en este discurso explicó la profunda sabiduría del Sagrado Corán. Es decir, después del fallecimiento del Mesías Prometido (as) mostró tanta sabiduría, que incluso aquellos que tenían un gran conocimiento del Sagrado Corán, como Hazrat Jalifatul Masih I (ra), reconocieron que esto era nuevo para ellos. ¿Quién podría haberle dado todo este conocimiento a este joven? ¿Quién pudo enseñarle esta sabiduría y entendimiento a tan temprana edad? Él mismo Quien afirmó con respecto al profeta José (as):

[Árabe] “Y cuando alcanzó su edad de plena fuerza y ​​madurez, le dimos la sabiduría y el conocimiento; y así recompensamos a los que hacen el bien”.

Maulwi Sahib dice: “Hazur (ra) no se limitó a comentar las nociones comunes de sabiduría, sino que destacó ideas únicas y visiones novedosas sobre el Sagrado Corán. Dios el Todopoderoso afirma  con respecto a la Sagrado Corán:

[Árabe] La traducción de esto es: ‘Nadie tocará este [Corán], excepto aquellos que están purificados’. Por lo tanto, emerger de la soledad de la infancia y transmitir puntos tan únicos y sutiles del Sagrado Corán ante todo el mundo es una clara evidencia del hecho de que pasó su infancia bajo el entrenamiento especial de Dios el Todopoderoso y de que incluso en su infancia se encontraba entre ‘los que están purificados’”.(Swaneh Fazle Umar, Vol. 1, pp. 217-219)

Existen también comentarios de un periodista no-áhmadi que nos hablan de su personalidad. Escribe que, en marzo de 1913, un periodista no-áhmadi, Muhammad Aslam Sahib, viajó de Amristar a Qadian y permaneció allí unos días antes de partir. Después de estudiar la Comunidad de cerca, dio un informe detallado sobre Hazrat Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad Sahib (ra): Dice: “Fue todo un placer conocer a Sahibzada Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad Sahib. Sahibzada Sahib era una persona extremadamente amable y muy sencilla. Además de su amabilidad, es extremadamente erudito y posee un gran entendimiento.

Aparte de otros temas, tuvimos una conversación sobre el futuro de la India. En la misma, la visión que él expuso, en base a la historia de las relaciones internacionales, estaba cargada de clarividencia y reflexión”. Este incidente es anterior a su Jalifato, en 1913, durante la época de Hazrat Jalifatul Masih I (ra).

Además, escribe: “Por amor, Sahibzada Mirza Mahmud expresó su sincero deseo de que me quedara en Qadian durante, al menos, una semana, pero debido a diversos motivos, me fue imposible cumplir su petición. Sin embargo, le estoy sumamente agradecido por su benevolencia y amabilidad. Recordaré siempre su pureza, rectitud, pensamiento profundo y modestia”.

En relación al estándar de sus oraciones, incluso cuando era niño, uno de sus maestros durante su infancia, Hazrat Mufti Muhammad Sadiq Sahib, dijo:

“Debido a que este servidor había prometido lealtad al Mesías Prometido (as) a finales del 1890, estaba continuamente yendo y viniendo (a Qadian). He estado observando a Hazrat “Ulul Azm” [de determinación firme], Mirza Bashiruddin Mahmud Ahmad desde su infancia. Su aptitud y disposición siempre estuvieron inclinados hacia la modestia, la nobleza, la veracidad y la religión. Incluso en sus primeros años, sentía fascinación por las actividades religiosas del Mesías Prometido (as). Solía ir a menudo a la Mezquita Yaami [central] con el Mesías Prometido (as) y escuchaba el sermón allí”. Continúa diciendo: “Recuerdo que en una ocasión, cuando Mian Mahmud tenía aproximadamente 10 años, estaba de pie en oración en la Mezquita Aqsa con el Mesías Prometido (as), y cuando se postró comenzó a llorar profusamente. Ya desde una temprana edad, poseía una relación excepcional de amor a Dios y a Sus mensajeros”.

Después hay otro incidente que ilustra el profundo y ferviente estado de sus oraciones y su hábito de permanecer en postración durante largos períodos.

Cuando la gente mayor contemplaba esto, se quedaba maravillada, sobre todo porque no existía ninguna aparente dificultad o preocupación que pudiera causar esto. Cuando la gente era testigo del ferviente y emotivo estado de sus súplicas, se quedaban atónitos y se preguntaban qué le ocurría a este niño, que, en secreto, se levantaba por las noches y lloraba profusamente, empapando su manta de rezar con sus inocentes lágrimas.

Hazrat Mirza Tahir Ahmad Sahib (rh) escribe en la biografía sobre Hazrat Musleh Mau´ud que la misma fascinación y asombro brotaba del corazón de Sheij Ghulam Ahmad Sahib, un nuevo converso que se había hecho musulmán amanos del Mesías Prometido (as). Su sinceridad y su fe crecieron tan rápidamente, que se cuenta de entre los ancianos puros y santos bendecidos con visiones y revelaciones divinas.

Solía recordar: “Una vez decidí pasar toda la noche solo en la mezquita, y pedir a mi Señor todo lo que deseaba en solitud. Cuando llegué a la mezquita, vi que alguien ya estaba ocupado en postración, y lloraba con tanta angustia que fui incapaz de concentrarme en mi propia oración. La oración de ese individuo tuvo un efecto tan poderoso en mí, que comencé a implorar: “¡Oh mi Señor! concede a esta persona todo lo que te está suplicando”.

Permanecí tanto tiempo a la espera que esta persona se levantara de su postración para poder ver quien era, que me cansé de estar de pie. No sé cuánto tiempo llevaba allí antes de mi llegada, pero cuando levantó su cabeza, vi que era Mian Mahmud Ahmad Sahib. Le dije salam, le estreché la mano y le pregunté: “Mian, ¿qué has pedido hoy a Dios?”- Respondió: “Solo le he pedido a Dios que reviva el Islam ante mis propios ojos”. Después de decir esto, volvió a entrar.

El profundo deseo de ver el día de la victoria del Islam, desde una edad tan temprana, en verdad, dio sus frutos, cuando Dios le bendijo con el manto del Jalifato en su juventud.(Swaneh Fazle Umar, Vol. 1, pp. 151)

Hazrat Sahibzada Mirza Mahmud Ahmad Sahib ha mencionado una oración suya publicada en Tashizul Azhaan en el año 1909. Escribió un artículo, en el que mencionó las bendiciones del Ramadán. Escribe: “Después de esto comencé a buscar otro artículo para Tashizul Azhaan. Buscado en mi despacho, encontré un papel donde había escrito una plegaria que había hecho en el anterior Ramadán.

Mian Mahmud continúa diciendo: “al leer esta oración, mi corazón se sintió obligado a animar a los miembros de la Yama´at a orar usando estas palabras. Después de todo, nadie sabe qué oración puede ser aceptada o cuándo la Gracia de Dios puede descender con una majestuosidad especial sobre nuestra Yama´at. Publico aquí las palabras de esa oración para expresar la angustia de mi propio corazón, y para que, tal vez, el corazón de alguien de naturaleza pura se conmueva e implore a Su Señor para sí mismo, y para la Yama´at Ahmadia, (este es mi verdadero propósito).

Las palabras de esa oración son las siguientes:

“¡Oh Mi Dueño, Mi Poderoso Dios, Mi Querido Amigo, Mi Guía! ¡Oh Creador y Hacedor de los Cielos y la Tierra! ¡Oh Controlador y Regulador del agua y del aire! ¡Oh Tú – que desde el tiempo de Adán hasta el tiempo de Jesús – enviaste cientos de miles de guías espirituales y cientos de proclamadores a la fe para guiar al mundo! ¡Suplico a ese Dios Exaltado y Excelente que erigió a un mensajero tan glorioso y majestuoso como el Santo Profeta Muhammad! ¡Imploro a ese Dios Clemente que creó un guía espiritual como el Mesías (Prometido) de entre los siervos del Santo Profeta!

¡Oh Creador de toda la Luz y eliminador de todo tipo de oscuridad!

En tu umbral, ¡ciertamente solo en Tu umbral! este siervo indigno tuyo, expresa total humildad. Por ello, ¡escucha mi súplica y acepta mi oración, porque han sido Tus promesas, las que, después de todo, me han alentado a tener el coraje de pedirte algo ante Tu Presencia!

¡Yo no era nada y Tú me creaste. Yo no existía y Tú me diste vida! ¡Tú creaste los cuatro elementos para mi desarrollo y creaste a la humanidad para interrelacionarnos. Cuando ni siquiera podía expresar mis necesidades, creaste a personas que se preocuparon por mi bienestar. Después me permitiste progresar y aumentaste mis provisiones!

¡Oh Tú que eres mi vida! ¡Sí! ¡Mi misma vida! Designaste a Adán como mi padre y a Eva como mi madre, y de entre Tus siervos escogiste a quien considerabas digno de tal honor, para que buscara la intercesión y la misericordia para los ignorantes, los de poco entendimiento, y los ignorantes como yo.

Yo era un pecador y Tú ocultaste mis pecados; fui un transgresor y me perdonaste. En todas y cada una de las situaciones de dolor y tristeza estuviste a mi lado. Cada vez que me afectaba una tribulación, venías en mi ayuda, y dondequiera que podía extraviarme, me sostenías y no me dejabas ir. Pasaste por alto mis errores y, a pesar de que me distanciaba, solo Te acercabas más a mí. Incluso cuando me aparté de Tu persona, nunca me olvidaste. En las ocasiones en las que incluso los padres, los parientes, familiares, amigos y simpatizantes se muestran incapaces, Tú mostrabas la mano de Tu poder divino a mi favor. Cuando me ponía triste, me hacías feliz de nuevo; cuando me desanimaba, me hacías sentir júbilo. Lloraba y me hacías reír. Puede que exista quien llore por la agonía de estar separado de Ti, pero Tú mismo me has enseñado Tu rostro. Me hiciste promesas y las cumpliste. Nunca has dejado de cumplir Tus promesas. También yo te hice promesas, y las rompí, aunque Tú lo pasaste por alto. No encuentro otra alma más pecadora que la mía, sin embargo, no veo a otra persona pecadora a quien Tú hayas otorgado más de Tu Gracia. No puedo imaginar a alguien más benévolo que Tú.”

Además, dice, mientras se dirige a Dios el Todopoderoso:

“No puedo imaginar a ningún otro ser más bondadoso que Tú. Cada vez que caigo ante Tu umbral, y me lamento y lloro, siempre escuchas mi invocación y la aceptas. Nunca he sido testigo de que hayas rechazado ninguna de las oraciones en las que Te suplicaba sintiéndome desamparado. ¡Oh mi Señor! Con sincera ansiedad, caigo ante Tu umbral y Te suplico con todo mi corazón, rogándote que escuches mi oración. ¡Mi señor! ¡Santo eres Tú! Mi gente se dirige hacia la ruina, sálvales de esta destrucción. Si se denominan a sí mismos áhmadis, ¿cómo pueden forjar una relación conmigo a menos que sus corazones y su ser interior se vuelvan puros? Hasta que se sumerjan en Tu amor, ¿qué conexión tengo con ellos? ¡Así pues, Oh mi Señor! Derrama Tus atributos de Rahmaniyyah [el Clemente] y Rahimiyah [el Más Misericordioso] y purifícalos. Inculca en ellos la pasión y el espíritu de los Compañeros (ra) para que se sientan ansiosos de servir a la fe, y sus palabras y acciones se vuelvan refinadas y puras. [Oh mi Señor] Que se sacrifiquen a sí mismos por Tu bien, y permanezcan consagrados al Santo Profeta (sa). Que las oraciones de Tu Mesías Prometido (as) en su favor sean aceptadas, y que sus enseñanzas puras y verdaderas se incrusten en sus corazones. ¡Oh mi Señor! Guarda a mi gente de todo tipo de pruebas y penalidades, protégelos de toda clase de calamidades que puedan acaecerles, y haz posible que surjan grandes personas nobles nacidas en su seno. Que se conviertan en una nación con la que estés satisfecho, y en una comunidad que hayas elegido para Ti. Que queden libres de la influencia de Satanás, y que los ángeles desciendan continuamente sobre ellos. Bendice a esta comunidad tanto en sus esfuerzos mundanos como en su fe. Amén, Oh Señor de todos los mundos, Amén.”(Swaneh Fazle Umar, Vol. 1; pp. 309-312)

Como mencioné anteriormente, esta oración es del año 1909, cuando se había iniciado el Jilafat. En ese momento solo tenía 20 años. Sin embargo, sentía un sincero anhelo de servir a su fe y a su gente. Que Dios el Todopoderoso derrame Su infinita Misericordia sobre él, pues pasó día y noche difundiendo la religión del Santo Profeta (sa) y la misión de su Ardiente Devoto, el Mesías Prometido y Mahdi (as); y, habiendo cumplido su promesa, regresó a su Señor. Que Dios el Todopoderoso nos permita comprender y recitar esta oración suya tan sincera, y podamos cumplir con las obligaciones inherentes a los áhmadis. Que Dios el Todopoderoso nos capacite para actuar así.