Sin viaje de vuelta
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Un evento histórico tuvo lugar en 2017. Cada año, la Comunidad Musulmana Ahmadía del Reino Unido celebra una convención internacional en la que decenas de miles de musulmanes áhmadis, invitados y dignatarios de diferentes creencias de todo el mundo convergen para participar en este evento espiritualmente edificante. Por supuesto, lo más destacado son los diversos discursos pronunciados por el Quinto Jalifa y jefe mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Su Santidad Mirza Masrur Ahmadaba. En 2017, la Asociación Ahmadía de Jóvenes de Canadá, alquiló un avión completo para llevar a cientos de jóvenes áhmadis a participar en este bendito evento y también para ayudar en la instalación y preparación del encuentro de tal magnitud. Fue la primera vez que se alquiló un avión completo para asistir a la convención.

Aunque ya había asistido a esta convención en el pasado, deseaba formar parte de un momento tan histórico. Desafortunadamente, no tenía los fondos para unirme a este vuelo. Estaba triste, pero seguí buscando vuelos que estuvieran dentro de mi presupuesto. El único pasaje que pude encontrar fue un vuelo con conexión de ida. En ese momento, decidí reservarlo, a pesar de que no encontrar la forma de volver a casa. Pensé que dejaría el asunto a Dios y confiaba en que me ayudaría a encontrar el camino a casa.

Así que viajé a Londres y por la gracia de Dios, me empapé de las bendiciones de esta auspiciosa convención. Mientras tanto, aproveché cada oportunidad para rezar detrás de su Santidadaba, e imploré a Dios que me ayudara a encontrar la forma de volver a casa. Durante todo este tiempo, hasta donde puedo recordar, no mencioné a nadie el hecho de que no tenía un billete de vuelta a casa; era un asunto entre Dios y yo.

Un día, después de ofrecer oraciones en la mezquita Fazl, en Londres, salía por la puerta cuando otro hermano de Canadá me detuvo y sin esperarlo me dijo:

“Hemos reservado un vuelo para que vuelvas a Canadá con nosotros”.

¡Estaba completamente asombrado!

Aunque reconocí a este hermano, ni siquiera le había insinuado que estaba buscando la forma de regresar a Canadá.

Hasta el día de hoy, no sé qué fue lo que impulsó a este hermano a reservarme un billete de vuelta a Canadá para que pudiera volver sin ningún coste. Me di cuenta de que esto fue, únicamente, el resultado de mis humildes y fervientes súplicas ante el umbral del Todopoderoso. De esta manera, Dios Altísimo aceptó mis plegarias y me concedió un vuelo de vuelta a casa.

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