En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La unicidad de Dios

Es prácticamente imposible resumir en las páginas de este simple boletín el mensaje sobre la unicidad de DIOS, de un hombre cuyos escritos, discursos y poemas cubrieron el espacio de una generación entera. El aspecto más sobresaliente de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (la paz de Dios sea con él) fue su contacto íntimo y constante con DIOS, encontrándose sometido completamente a Su voluntad. Para el Mesías Prometido DIOS no era un ser abstracto y remoto, sino una presencia permanente, compañero vivo de todos los lugares y tiempos.

Como dice en uno de sus escritos místicos:

“Que escuche quien tenga oídos para oír: ¿Qué es lo que Al-lah desea de vosotros? Que nos volvamos a Él solamente y que no le atribuyamos iguales tanto en el cielo como en la tierra. Nuestro DIOS es ÚNICO y está vivo ahora como lo estuvo en el pasado y escucha como escuchaba de antaño. Es vano pensar que oye pero no habla en esta época, pues en verdad, El oye y también habla. Él es ÚNICO pero sus manifestaciones son múltiples,  no tiene compañero, hijo o esposa; es Él Ser eterno incomparable a quien nadie puede asemejarse, nadie puede compararse a Él en atributos, y sus poderes no disminuyen nunca. Combina en sí los más perfectos atributos y manifiesta virtudes que son dignas de alabanza, pues es la fuente de toda la excelencia Él es Todopoderoso. Está libre de defectos y debilidades y es el ÚNICO que tiene derecho a ser adorado por todos los que habitan en la tierra, en el cielo y en todos los demás mundos”.

(Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, Una selección de los escritos del Mesías prometido pág. 8, Islam Internacional Publications LTD)

El Mesías prometido y Mahdi, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (la paz de Dios sea con él), en todos sus escritos siempre invita al ser humano a buscar a DIOS, por lo que en otro escrito dice:

“Para los que cambian su modo de vida, Él es un DIOS nuevo y sus maneras de obrar es novedosa. Ven una transformación en DIOS según en la medida en que se transforman ellos mismos. Sin embargo, no es DIOS que cambia, pues invariable y perfecto en sus atributos es, una nueva manifestación de la divinidad, que se revela al hombre cuando este se transforma por una renovación de su espíritu. DIOS Todopoderoso le descubre manifestaciones extraordinarias de su Poder, la fuente de donde brotan todos los signos y milagros”.

(Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, Nuestras enseñanzas, pág. 4)

La naturaleza humilde de Hazrat Mirza Ghulam Ahmad (la paz de Dios sea con él), estaba dominada por la unidad de DIOS, como lo expresa en la primera condición del BAI’AT “No asociar ningún coparticipe a DIOS” lo que se conoce como SHIRK; el Shirk no solo significa inclinarse ante las piedras, etc. el Shirk es también, que dependamos de los medios materiales, y se resalte la importancia de los ídolos mundanos. Esto es lo que es el Shrik. El Mesías prometido declara:

“El TAUHID (la unidad de DIOS) no consiste simplemente en decir: la ilaha il-lAl-lah y al mismo tiempo se oculte a centenares de ídolos en nuestro corazón”.

Hay que tener claro que Shirk no es sólo adorar ídolos. El Mesías prometido también expone:

“Aún en el caso de que uno no se dejara tentar a manifestar el Shirk venerando ídolos o a la luna, el recurso a la ostentación (jactancia, presunción, petulancia, afectación, vanagloria) y a dejarse llevar por los deseos propios, también son formas de Shirk. Todo el que rinde honor a sus propios planes, estratagemas o diseños, como debiera venerar a Dios; o depende de otra persona como debería depender sólo de Dios; o venera su propio ego como sólo debería venerar a Dios, en todas estas condiciones, es un adorador de ídolos a la vista de Al-lah.”

Se debe recordar que la verdadera UNIDAD DE DIOS, que DIOS nos exige que afirmemos, y de la que depende la salvación, es creer que DIOS en Su Ser es libre de cada socio, tanto si es un ídolo como un ser humano, sea el sol o la luna, o el ego de uno mismo, o la destreza de uno, o el engaño; y también concebir que no hay nadie (descartando a Al-lah) poseedor del Poder, o pensar que nadie es el sustentador, o creer que nadie otorga el honor o la deshonra, o considerar que no hay socorredor u Auxiliador a quien confiar nuestro amor y nuestra adoración, nuestra humildad, y nuestras esperanzas, y nuestro temor a Él.

Ninguna unidad puede ser completa sin poseer los siguientes 3 tipos de particularidades:

  • En primer lugar, está la Unidad del Ser, es decir, concebir que el universo entero es inexistente en oposición a Él y considerarlo (al universo) como una realidad mortal y deficiente;
  • En segundo lugar, la Unidad de los Atributos Divinos, es decir que el RABUBIYYAT (Señorío) y ULUHIYYAT (la divinidad) están confinados en Su Ser, y que todos los demás que aparecen como sustentadores o bienhechores son sólo una parte del sistema preparado por su mano; y
  • En tercer lugar la Unidad de amor, sinceridad y devoción, es decir, no considerar a nadie como socio de DIOS en materia de amor y adoración, y estar enteramente perdidos en Él.

(Las diez condiciones del  Bai’at, Hazrat Mirza Masrur Ahmad pag 37, 38, 39,40).

Este pequeño resumen sobre los escritos del Mesías prometido, nos demuestra un poco de la devoción y el amor que sentía el fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía por Al-lah, el creador de todo lo que existe, invisible o visible, y nos describe como es la verdadera unicidad de Dios Todopoderoso y la manera correcta en que Le debemos de adorar. Que la paz de Al-lah sea con Hazrat Mirza Ghulam Ahmad.