Un gran servidor de la comunidad – Chaudhary Hameedul’lah Sahib
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Un gran servidor de la comunidad – Chaudhary Hameedul’lah Sahib

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Sermón del viernes del 12.02.21.

Pronunciado en la Mezquita Mubarak de Islamabad (Tilford, Surrey), Reino Unido.

 Después de recitar el Tashahud, el Ta’awwuz y el Sura al-Fātihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

Hoy quisiera mencionar a un miembro con un  largo servicio en la Comunidad, el respetado Chaudhry Hamidul’lah Sahib, que ha fallecido recientemente. Trabajó como Wakil-e-A’la de Tahrik-e-Yadid en Pakistán y como presidente local del comité de Tahrik-e-Yadid Anyuman Ahmadía. Sirvió también como Afsar Yalsa Salana durante muchos años. Falleció en el Instituto Tahir Heart el 7 de febrero, a la edad de 87 años:

¡Ciertamente a Al’lah pertenecemos y hacia Él volveremos!

El padre del estimado Chaudhry Hamidul’lah Sahib era Babu Muhammad Bajsh Sahib y su madre era Aisha Bibi Sahiba. Vivían en un área cercana a Bhera. Chaudhry Sahib nació en Qadián en 1934. Su padre aceptó el Ahmadiat aproximadamente cinco años antes de su nacimiento.

En relación con su aceptación del Ahmadiat, narró lo siguiente:

“Invoco a Dios Altísimo como mi testigo y relato el siguiente sueño”… Con respecto a los detalles del sueño, escribió: “estaba en Bangla Bajuwala, en Sargodha (trabajaba en el departamento de riego y se quedaba en Bangla Bajuwala). En octubre de 1929, aproximadamente a las dos de la madrugada, vi al Santo Profeta (sa) en mi sueño y él estaba sentado”…

(Viajaba mucho, por lo  que  es posible que estuviera de viaje y pasara la noche  allí). No obstante, dijo: en mi sueño, vi que el Santo Profeta (sa) estaba sentado en una alfombra de oración. El Santo Profeta (sa) tenía ambas manos sobre sus muslos, como si estuviera ocupado en el recuerdo de Dios recordando Sus atributos y alabanzas, y contándolos con sus dedos. Su rostro bendito estaba vuelto hacia el este. Entonces, el Santo Profeta (sa) me dijo: “las clavijas de la silla en la que estás sentado se han aflojado”. Al oír esto, me levanté de inmediato y vi que una de las clavijas se había aflojado. Expresé mi gratitud y dije: “usted ha salvado la vida de un sirviente. Si me hubiera caído hacia adelante o hacia atrás, mi cabeza se habría partido”. Poco tiempo después, vi que el Santo Profeta (sa) sostenía con sus benditas manos una nueva silla de oficina y los brazos de la silla eran muy amplios. Luego el Santo Profeta (sa) dijo: “toma asiento en esta silla; esta es la silla del Ahmadiat”. Es decir, está respaldada por argumentos y es el verdadero Islam. Después de esto, me desperté. Así pues, este fue el relato relacionado con la aceptación de Ahmadiat por su padre.

Chaudhry Sahib recibió su educación primaria en Qadián. Era estudiante del octavo año cuando en 1946 Hazrat Musleh Ma’ud (ra) pidió a la gente que se presentara para el Waqf [consagración de la vida al servicio del Islam]. Respondiendo a esta llamada, su madre lo llevó hacia Hazrat Musleh Ma’ud (ra) y le dijo: “este es mi hijo y quiero dedicar su vida al servicio del Islam”. Después de esto, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) le dio algunas instrucciones y que debía continuar su educación en la escuela. En 1949, aprobó el examen de matriculación. Posteriormente, siguiendo la orientación de Wakalat-e-Diwan Rabwah, fue a allí para una entrevista. Tras un examen escrito, Hazrat Jalifatul Masih II (ra) lo entrevistó personalmente.

En ese momento, se celebraba una reunión de los Nazran de Anyuman Ahmadiat y Hazrat Jalifatul Masih II (ra) también estaba presente. Entonces, Hazrat Musleh Ma’ud (ra) llamó a los tres o cuatro jóvenes que estaban allí en ese momento: Chaudhry Hamidul’lah Sahib, Musleh-Din Sahib y Sami Ul’lah Sahib. Hazrat Jalifatul Masih II (ra) luego los entrevistó y, siguiendo sus instrucciones, continuaron su educación, graduándose en la escuela y la universidad. Por su parte, siguiendo las instrucciones de Hazrat Jalifatul Masih II (ra), completó su licenciatura en matemáticas, logrando la segunda posición en toda la provincia; y luego obtuvo una maestría en matemáticas de la Universidad de Punjab, en Lahore, en el primer grado. En 1955 fue nombrado profesor en el Talimul Islam College de Rabwah y luego jefe de su departamento de matemáticas. Se casó en 1960 con Razia Janam Sahiba, la hija de ‘Abdul Yabar Khan Sahib de Sargodha. Continuó sirviendo en el Talimul Islam College hasta 1974. Después de la nacionalización de la universidad, Chaudhry Hamidul’lah Sahib se despidió bajo la guía de Hazrat Jalifatul Masih III (rh). Como la universidad había sido nacionalizada por el gobierno, no tenía el  cometido de seguir trabajando en una institución gubernamental, siendo una persona consagrada. No obstante, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) instruyó a algunas personas consagradas – no a todas- que trabajaban en la universidad, a que continuaran sirviendo allí donde eran necesarias, pero instruyó a otras personas consagradas a despedirse y entrar al servicio de la Comunidad Musulmana Ahmadía.

Después de renunciar a la universidad, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) lo nombró Nazir Ziafat. En 1982, Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) lo nombró Wakil-e-A’la Tahrik-e-Yadid y durante un tiempo trabajó además como presidente adicional del comité de Tahrik-e-Jadid. En el año del Jubileo (100 años desde la fundación de la Comunidad), en 1989, fue nombrado presidente del comité de Tahrik-e-Jadid y sirvió en este puesto hasta su fallecimiento. Desde 1986 hasta su muerte, también trabajó como Nazir-e-Ala Adicional y supervisó situaciones de emergencia en Sindh, etc. En la época de Hazrat Jalifatul Masih III (rh)  tuvo el honor de ser nombrado Amir Muqami Rabwah. Sirvió en diversos cargos en la Asociación Ahmadía de Jóvenes de Rabwah y en la Asociación Ahmadía Central de Jóvenes. De 1969 a 1973 fue nombrado presidente de la Asociación Ahmadía Central de Jóvenes. En ese momento había una Asociación Ahmadía Central para los jóvenes áhmadis de todo el mundo. Ninguno de los países tenía un presidente independiente de los jóvenes áhmadis.

Cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) nombró en 1969 a Chaudhry Sahib como presidente de la Asociación Ahmadía de Jóvenes, dio algunos consejos muy importantes. Aunque este extracto del discurso pronunciado por Hazrat Jalifatul Masih III (rh) es bastante largo, sin embargo, es esencial para la progenie física del Mesías Prometido (as), para la progenie espiritual del Mesías Prometido (as) y para aquellos que sirven a la Comunidad. Todos ellos deben tener en cuenta estos consejos en todo momento y aplicárselos a ellos mismos. Deben esforzarse por actuar de acuerdo con esta guía y estar siempre preocupados de si realmente están cumpliendo sus debidos derechos.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) afirmó:

“Deberíais orar por los jóvenes que se están convirtiendo en presidentes locales. Orad también por la juventud consagrada que está completando su permanencia en este puesto, para que Dios Todopoderoso acepte sus esfuerzos; y que Dios Altísimo conceda a los recién llegados la capacidad, mediante la ayuda de Dios, de superar a sus predecesores”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) continúa diciendo:

“Nunca podemos permanecer estáticos en un cargo de responsabilidad. Toda persona a la que se haya confiado una nueva responsabilidad debe esforzarse por superar a los que le han precedido. Esto se debe a que la Comunidad está en continuo crecimiento y expansión. Los trabajos de la Comunidad están aumentando, al igual que las responsabilidades”.

En resumen, explicaba que el que se convertía recientemente en presidente de la asociación no era un pariente consanguíneo del Mesías Prometido (as).  Quizás el presidente que precedió a Chaudhry Sahib fue Hazrat Mirza Tahir Ahmad, que luego sería Jalifatul Masih IV (rh) y que era miembro de la familia del Mesías Prometido (as).

En cualquier caso, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) afirmó:

“Él [el nuevo presidente] no es miembro de la familia del Mesías Prometido (as), pero en términos de relación espiritual, toda persona, puede ser incluida en la progenie espiritual del Mesías Prometido (as) por su esfuerzo, lucha, oraciones y humildad”. O sea, a través de esto podemos entrar en la progenie espiritual del Mesías Prometido (as) y deberíamos convertirnos verdaderamente en su progenie. Hay muchos que superan incluso a la progenie física, aunque solo están entre la progenie espiritual. La relación física es una relación mundana que no tiene ningún vínculo con la fe o la espiritualidad. La relación real del Mesías Prometido (as) con su progenie es una conexión espiritual [esto es algo que deben recordar aquellos que están relacionados con el Mesías Prometido (as) con una conexión física de sangre]. La conexión real del Mesías Prometido (as) con su progenie es espiritual. Por eso se dice que los Profetas nunca reciben ni dejan tras ellos ninguna herencia. Esto se debe a que la herencia normalmente se basa en relaciones físicas cercanas y este concepto se niega. En lo que respecta a las bendiciones espirituales y la gracia, esa es ciertamente la realidad, la verdad y la auténtica sabiduría, y la verdadera esencia de convertirse en la progenie espiritual de alguien, por la que se cumple el mandamiento de Dios Todopoderoso de acuerdo con Su voluntad y mandato. Toda persona recibe la recompensa en función de su devoción, sinceridad y sacrificio. En realidad esta es la progenie espiritual de una persona espiritual.

La progenie física no tiene importancia al respecto, porque aquellos que se convierten en la progenie espiritual del Mesías Prometido (as) son los verdaderos descendientes del Mesías Prometido (as). Por esta razón, el Mesías Prometido (as) afirmó que ofreció súplicas y Dios Altísimo aceptó sus oraciones por ellos, y los incluyó en su descendencia espiritual. Si ser la progenie física fuera una característica distintiva, entonces no habría necesidad de que el Mesías Prometido (as) ofreciera esta súplica para ellos, ni sería necesario que Dios aceptara esta oración. Por consiguiente, es vital fortalecer nuestra relación espiritual con el Mesías Prometido (as), independientemente de si estamos o no relacionados por sangre. De manera similar, las personas que afirman que el simple hecho de ser la progenie física del Mesías Prometido (as) es una cualidad distintiva, están equivocadas. Ha habido personas en el pasado que han albergado enemistad contra la progenie del Santo Profeta (sa), solo porque eran sus descendientes. Al mismo tiempo, también es incorrecto suponer que fueron honrados solo porque eran su descendencia física. Si alguien les concede honor y reverencia simplemente por este parentesco consanguíneo, entonces esa persona es completamente ignorante”.

Esto cubre ambos aspectos, pues quien alberga enemistad hacia alguien, simplemente porque es su descendiente de sangre, está equivocado; al igual que el que les honra y los venera simplemente porque son su descendencia directa.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) escribe: “una persona así (que piensa esto) carece de espiritualidad e intelecto. La verdadera conexión y relación es a través de la espiritualidad. Si la descendencia física establece una conexión inculcándose un espíritu de sacrificio y desinterés, entonces Dios Altísimo los recompensará y bendecirá otorgándoles Su cercanía y alegría”.

Si en la descendencia física se inculca esto y adopta las bendiciones espirituales de un profeta, entonces Dios Todopoderoso los recompensará otorgándole Su cercanía y contento. Y a pesar de no estar relacionado físicamente, si una persona adopta estas bendiciones espirituales y demuestra ser lo suficientemente digna para ser considerada suya [es decir, del profeta], entonces es incorrecto decir que no puede alcanzar un elevado rango a los ojos de Dios porque no son su descendencia física. Por tanto, incluso si una persona no guarda un parentesco con él, si demuestra ser su progenie espiritual, recibirá el rango que le corresponde. Cualquiera que diga que no recibirá este rango y este honor está equivocado.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) añade: “ambos puntos de vista son incorrectos. Lo que realmente importa es seguir el camino recto. Solo aquel que se considera honorable y digno a los ojos de Dios Altísimo logra el éxito. Se les concede la oportunidad de servir a la religión de Al’lah según sus capacidades. Dios acepta sus esfuerzos, independientemente de si guardan o no parentesco con aquel que ha sido enviado por Al’lah. Por consiguiente, es irracional pensar como quienes dicen que, por estar emparentados por sangre, deben ser honrados. Del mismo modo, también es incorrecto decir que ciertas personas son buenas porque tienen una relación de parentesco y que han heredado su honor y respeto. Nadie hereda respeto y honor de esta manera. El que piensa que una persona no recibirá honor y eminencia porque no está relacionada directamente, también está en un error. Por lo tanto, se equivoca el que piensa que, dado que están emparentados, merecen honor. En esencia, otro nombre para la conexión espiritual es la rectitud, el inculcar amor por Dios Todopoderoso, sacrificarse por Dios Altísimo, sufrir una transformación equivalente a una muerte, considerarse inútil y recibir una vida nueva y pura después de aniquilarse por completo en el camino de Al’lah. Esta es la verdadera relación, sin la cual no existe ninguna otra relación”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) declara: “por la gracia de Dios Todopoderoso, Juddamul Ahmadía (la organización de los jóvenes) ha logrado un progreso significativo en los últimos tres años. Sin embargo, al igual que hay varios picos montañosos, no hay un pico designado para Juddamul Ahmadía, que tras ascender al mismo, pueden pensar que han alcanzado su objetivo y que su trabajo está hecho. Tenemos que ascender esa montaña que no tiene pico, porque sobre este pico está el reino del Señor Benevolente. La distancia entre el hombre y Dios es inconmensurable. Debemos hacer todo lo posible, como si se tratara de un caso de vida o muerte, para no quedarnos parados en un punto, ni detenernos en un lugar y pensar que hemos logrado todo lo que deseamos lograr. ¡No! Se ha decretado que nuestro progreso y rangos espirituales sean ilimitados. Si nos esforzamos al máximo y la sinceridad y el amor que tenemos por Al’lah en nuestros corazones también son corroborados y aceptados por Él, entonces Dios continuará otorgándonos Su Gracia, tal como lo ha estado haciendo. Como resultado de esto, el hombre desarrolla un amor cada vez más profundo por Dios Altísimo y se aleja aún más de su yo más básico.

Por consiguiente, estas fueron las palabras de consejo que Hazrat Jalifatul Masih III (rh) impartió a Chaudhry Sahib y fue gracias a Chaudhry Sahib que también escuchamos estas palabras. Siempre que un consagrado, un trabajador de la Comunidad, o un miembro de la familia del Mesías Prometido (as), reflexionen sobre estas palabras, debe orar para que se le otorgue a Chaudhry Sahib una posición elevada en el Paraíso, ya que conocemos este valioso consejo gracias a él.

Al pronunciar un discurso en el illtema de Juddamul Ahmadía Markaziya en 1970, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) dijo lo siguiente sobre Chaudhry Sahib:

“Le he asignado el liderazgo de Juddamul Ahmadía a un joven sincero, quien a pesar de no ser de la progenie del Mesías Prometido (as), tiene una fuerte relación espiritual con él. Dios Todopoderoso le ha dado la oportunidad de trabajar duro, ha bendecido sus esfuerzos y también ha aceptado nuestras oraciones”.

Cuando terminó su mandato como sadr [presidente] de Juddamul Ahmadía, durante la ceremonia de despedida, en el discurso pronunciado en esa ocasión, se mencionó lo siguiente, y lo que se ha dicho sobre él no es una exageración: “la ceremonia especial de hoy es en honor de Chaudhry Sahib. El mandato de cuatro años de Chaudhry Hamidul’lah Sahib supone la adición de un capítulo dorado en la historia de Ahmadiat. Durante este tiempo, bajo la dirección especial de Hazrat Jalifatul Masih (aba) [esto se refiere a la era de Jalifatul Masih III (rh)], cada departamento de Juddamul Ahmadía Internacional ha trabajado muy diligentemente con respecto a su capacidad y número. Chaudhry Hamidul’lah Sahib ha trabajado con la mayor humildad y con un espíritu desinteresado, esforzándose constantemente por inculcar entre los jóvenes los maravillosos atributos de obediencia, lealtad y conexión con el Jalifato, los cuales les guiarán en el futuro, con la voluntad de Dios. Bajo su mandato como sadr (presidente), cada departamento de Juddamul Ahmadía trabajó de acuerdo con los deseos de Hazrat Amir-ul Muminin, Jalifatul Masih III (rh). Durante su mandato como presidente, las directrices fundamentales de Hazrat Musleh Ma’ud (ra) se recopilaron en un libro llamado “Mash’al-e-Rah” (La lámpara del camino); para Atfal-ul-Ahmadía, se publicó el folleto “Yaad Rakne ki Batein” [Puntos clave para recordar]; se fortaleció el Mall´lis Central en general y en particular el sistema financiero. Con amor y espíritu de devoción, se mantuvo firme en los principios de que toda instrucción, directiva o indicación de Jalifatul Masih debe ser obedecida de todo corazón y con plena convicción. Además, para actuar según todas las órdenes y mandamientos de Su Santidad al pie de la letra, se deben utilizar todos los medios posibles. Antes de recibir la estimada responsabilidad de la presidencia, tuvo la oportunidad de trabajar en varias capacidades en el Markazi Mall’lis Aamla [equipo directivo]”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) también estuvo presente durante esta ceremonia de despedida. Presentaré una parte del breve discurso que pronunció. Hazrat Jalifat-ul-Masih III (rh) declaró:

“Respecto al sadr saliente, rezo para que Al’lah lo recompense generosamente y para el nuevo sadr, pido que Dios Altísimo le permita prestar servicios excepcionales y que sus esfuerzos sean aceptados. Majlis Juddamul Ahmadía ha pasado por varias fases hasta llegar a la etapa actual y que puede ser presenciada por el mundo entero. Inicialmente era una pequeña semilla, pero ahora esta semilla se ha transformado en un hermoso árbol joven y saludable que está floreciendo. Bajo cada sadarat, los presidentes han realizado dos tareas: en ciertos aspectos de su trabajo, algunos de ellos han trabajado excepcionalmente bien en este sentido; mientras que otros han alcanzado un nivel razonable y otros simplemente han terminado su mandato. Sin embargo, cada sadarat trabajó en torno a dos aspectos: uno era mantener las tradiciones que ya estaban establecidas y, en segundo lugar, cubrir las necesidades que habían surgido”.

Nos enfrentamos a nuevos desafíos y pueden surgir nuevos acontecimientos y requisitos debemos superar. Así pues, una entidad viva tiene que realizar estas dos tareas.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) luego dijo:

“Juddamul Ahmadía continuará hasta el Día del Juicio, porque esta organización es parte de la Comunidad establecida por el Mahdi [el Guiado por Al’lah] del Santo Profeta (sa); y con respecto a esta Comunidad hay noticias de que se le asignarán todas las responsabilidades hasta el Día del Juicio. Estas responsabilidades están principal y totalmente relacionadas con los seguidores del Santo Profeta (sa) y del Islam, porque la Comunidad Musulmana Ahmadía continuará floreciendo hasta el Día del Juicio. Así pues, todas las organizaciones auxiliares de la Comunidad Musulmana Ahmadía también continuarán hasta el Día del Juicio. Así pues, a quienquiera que se le entreguen las riendas del liderazgo de esta organización, le incumbe salvaguardar la belleza, magnificencia y gloria anteriores de la organización primaria (o sea, la Comunidad) y sus organizaciones auxiliares, y luego seguir incrementándolas”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) dijo entonces: “no podemos permanecer quietos en un punto, porque esto es similar a la muerte. Este es un principio fundamental de la vida”.

En todos los niveles y en todos los departamentos y organizaciones de la Comunidad, debemos tener en cuenta que nunca podemos permanecer parados, porque permanecer quietos es como la muerte y esto es un principio fundamental de la vida.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) añadió: “cada nuevo presidente tiene una mayor responsabilidad que el presidente anterior, porque el presidente anterior trabaja de acuerdo con la situación que prevaleció los dos años anteriores y luego trabaja sobre ello. Por tanto, el nuevo presidente debe basarse en el trabajo realizado por su predecesor”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) dijo a continuación: “el trabajo aumenta y hay nuevas instrucciones y guías emitidas por Markaz [sede central], es decir, por el Jalifa de la época. Se asignan nuevas responsabilidades al presidente de acuerdo con las circunstancias cambiantes. De esta manera, mantener las tradiciones anteriores y cumplir con los nuevos requisitos y luego comprender las circunstancias cambiantes requiere un enfoque y un esfuerzo vigorizados”.

Hazrat Jalifatul Masih III (rh) finalmente expuso: “que Dios recompense amablemente al respetado hermano y joven Hamidul’lah Sahib, por la manera en que ha prestado todos sus servicios a la Comunidad. Además, cualquier responsabilidad relacionada con la fe que se ponga sobre sus hombros y para cualquier departamento o cargo en el que sirva, que continúe trabajando de manera excelente hasta el final”.

Por otra parte, Chaudhry Sahib jugó un papel importante trabajando como parte del comité de emergencia establecido bajo las directivas de Hazrat Jalifatul Masih III (rh), debido a las difíciles circunstancias de 1974. Después de que Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) emigrara a Londres, instruyó a Chaudhry Sahib para que viniera aquí, donde permaneció durante más de un año organizando los departamentos centrales; jugó un papel clave en la organización y el establecimiento del sistema aquí.

De 1982 a 1999 tuvo la oportunidad de trabajar como presidente nacional del Majlis Ansarul’lah. En aquellos días, no existía ninguna condición de plazos fijos. Trabajó durante aproximadamente 17 años como presidente nacional de Ansarul’lah. Durante su mandato como presidente de Ansarul’lah, se preparó y publicó el primer volumen de Sabil-ul-Rishad, que era una recopilación de los diversos dichos de Hazrat Jalifatul Masih II (ra). Además, se realizó un trabajo muy encomiable en lo que respecta a la ampliación y construcción de la casa para los huéspedes. Además tuvo la oportunidad de ocupar el cargo de presidente del comité de planificación para el Jubileo del centenario de la Comunidad Musulmana Ahmadía en 1989 y, antes de esto, fue secretario del comité de planificación para el mismo Jubileo del centenario de la Comunidad Musulmana Ahmadía. En 2005, trabajó como presidente del comité central para el Jubileo del centenario de Jilafat-e-Ahmadía, en 2008. Fue nombrado presidente del comité central para el Jubileo del centenario de Jilafat-e-Ahmadía y, dado que los proyectos de este comité siguen su curso, continuó sirviendo como su presidente hasta ahora. Incluso en este momento, se está publicando cierta literatura bajo este proyecto. Tras el fallecimiento de Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) en 2003, tuvo el honor de presidir el comité electoral del Jalifato. Como Wakil-e-A’la, visitó oficialmente muchos países de África y Europa.

Después del fallecimiento del respetado Syed Mir Dā’ūd Ahmad Sahib en 1973, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) lo nombró Afsar Yalsa Salana. Desde 1973 hasta su fallecimiento, continuó sirviendo como Afsar Yalsa Salana. A pesar de que después de 1983 el Yalsa Salana [convención anual] no se ha celebrado en Pakistán, el sistema administrativo se mantiene y él continuó administrándolo.  Proporcionaba regularmente actualizaciones sobre cómo podrían acomodar a un número máximo de asistentes si Dios Todopoderoso les brindara la oportunidad de celebrar el yalsa y mejoraban las circunstancias allí. Poseía grandes habilidades administrativas y siempre las utilizó en su trabajo.  Antes de convertirse en el Afsar Yalsa Salana (responsable de la convención anual), sirvió como administrador de la convención anual de distintas maneras. Cuando Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) viajó a Qadián para la convención anual de 1991, le eligió como Afsar Yalsa Salana.

Elogiando sus esfuerzos en uno de sus sermones, Hazur dijo:

“Chaudhry Hamidul’lah Sahib y Mia Ghulam Ahmad Sahib de Pakistán han trabajado muy diligentemente durante mucho tiempo. Han viajado a Qadián y han comprendido cuales eran las deficiencias y, siguiendo mis instrucciones, han ofrecido un servicio ejemplar organizando todos los asuntos.  La población áhmadi de la Comunidad de Qadián es muy pequeña y no era posible para ellos gestionar este trabajo a una escala tan grande”.

Además de ser elegido como Afsar Yalsa Salana en 1977, también fue elegido como Nazir Ziafat. Desde 1977 hasta 1987 trabajó como Nazir Ziafat.

Le sobrevive su mujer, Razia Janam, un hijo y dos hijas. Su hijo, Rashidul’lah Sahib reside en Canadá y una de sus hijas vive aquí en Londres; es la mujer de Zahir Hayat Sahib. La otra hija, Rizwana Hamid, es la nuera de Kamal Yusuf Sahib y la mujer de Nisar Ahmad Sahib en Suecia. Su mujer dice: “nuestro matrimonio tuvo lugar en 1960. Después de nuestro matrimonio me di cuenta de que lo primero que hacía con cualquier salario que recibía, era pagar el chanda (donativo). También me aconsejaba hacer lo mismo y decía que lo primero era contribuir al donativo y luego cubrir el resto de gastos. Aparte me aconsejo ser miembro de la institución de Al-Wasiyyat (el Testamento). Cuando nos casamos, el salario de Chaudhry Sahib era 80 rupias”.

Actualmente, no podemos ni siquiera imaginarnos esto. A pesar de que en aquel entonces, las cosas no costaban tanto, no obstante, 80 rupeas era una cantidad muy pequeña.

Y continua diciendo: “debido a esto, me sentía muy preocupada por cómo nos las arreglaríamos con la pequeña cantidad que quedaba después de contribuir con el donativo, pero debido a las bendiciones del donativo (chanda), Dios Todopoderoso continuamente nos bendecía y vivíamos cómodamente”.

Creo que enseñaba en la universidad en aquella época y el personal de la universidad tenía un salario más alto; pero los demás empleados de la Comunidad, como los misioneros y las personas que habían consagrado su vida, tenían un salario incluso menor.

Escribe además: “era muy regular en sus oraciones de Tahayyud y ofrecía sus cinco oraciones diarias en congregación en la mezquita o en su oficina. Si no se encontraba bien, entonces ofrecía sus oraciones en casa. Siempre prestó especial atención a sus oraciones hasta el momento de su fallecimiento y continuó ofreciéndolas todas a su debida hora. Tras observarle, el hábito de ofrecer la oración de Tahayyud también se inculcó en mí. Aprendí todo de él”.

Y añade: “me trataba con mucha amabilidad. Cuando recibíamos algo en casa, siempre me lo ofrecía a mi primero y luego lo distribuía entre los niños. A menudo volvía a casa muy tarde debido a que trabajaba hasta altas horas en la oficina. Observé que nunca me molestaba y abría la puerta él mismo con la llave. Independientemente de lo tarde que llegara, nunca me despertaba llamando al timbre de la casa. Solía colocar la comida en la olla en función de lo que iba a comer y junto a ella dejaba algunos rotis (pan), y me iba a dormir. Cuando venía de fuera calentaba la comida él mismo y se la comía. Nunca tenía exigencias en relación a la comida o la ropa y comía felizmente cualquier plato que le presentaba; y además se ponía felizmente cualquier ropa que compraba para él. Nunca se quejaba de ello”.

Este es un principio fundamental para establecer la paz y la armonía en los hogares. Si seguimos esto, entonces el ochenta por cien de los problemas domésticos ni siquiera surgirían.

“Siempre participaba en los funerales de los mártires, aquellos que ostentaban cargos, las personas reconocidas de la Yama’at, los trabajadores de la Comunidad y sus familiares. Permanecía allí hasta el entierro. Nunca albergaba ira hacia nadie en su corazón y ocultaba las faltas de los demás.  Era un marido y un padre muy amable y compasivo. Nunca se enojaba con ningún familiar y siempre era el primero en buscar reconciliación, y constantemente decía: “a Dios pertenece todo honor”.

Cuidaba mucho de sus hermanos y otros parientes. Todos los jueves visitaba la casa de su hermana, que reside en Rabwah. Chaudhry Sahib también cuidó mucho de sus padres”.

Y continúa diciendo: “una vez me operaron y estuve ingresada diez días en el hospital. No había un lugar para que él durmiera allí y por eso dormía en el suelo de mi habitación. Nunca se quejó por dormir en el suelo. Era un esposo extremadamente amable y cariñoso. Cuando enfermaba y me ingresaban en el Tahir Heart Institute, él se quedaba allí conmigo y me cuidaba en todos los sentidos”.

Su hija afirma: “nunca le habló a mi madre en voz alta. Nuestro padre no solo era padre sino además nuestro amigo y podíamos compartir todo con él”.

Continúa diciendo: “cuando era niña, a menudo ofrecía su oración Tahayyud (oración voluntaria nocturna) en mi habitación y todavía recuerdo la oración que recitaba repetidamente: “¡oh Poderoso Dios, sálvame de toda clase de aflicciones! Cuando éramos niños, nos contaba historias antes de irnos a dormir y cada vez que venía a Suecia, también contaba historias a mis hijos cuando eran pequeños. Nuestro padre era una gran fuente de oraciones para nosotros”.

Una hija dice: “siempre era su costumbre salir de la oficina después de desayunar y regresar a casa a última hora de la tarde. Volvía a la oficina después de la oración de ásar y regresaba a casa tarde de noche, después de la oración de ishaa. Durante nuestra niñez, si necesitábamos ayuda en matemáticas, él solo tenía una hora después del fáyar para enseñarnos.

En una ocasión,  después de la inspección de la convención anual, los trabajadores de la misma estaban sentados en compañía de Hazrat Jalifatul Masih III (rh) para comer y este le dijo: “ven y come conmigo de mi tazón”. En aquellos días, presentaban la comida en tazones hechos de arcilla. Cuando el tazón fue presentado ante Hazrat Jalifatul Masih III (rh), llamó a Chaudhry Sahib para que viniera y comiera también del mismo. Realmente hizo justicia al título de Waqf [persona consagrada].  Aparte de comer, beber y dormir, todo su tiempo lo dedicaba al servicio de la Comunidad y no perdía su tiempo”.

Una hija dice: “cuando era joven, una vez me enseñó que la mano superior es mejor que la inferior. Antes de esto, yo abría mi mano (es decir, dejándola con la palma hacia arriba) y cogía algo. No obstante, me aconsejó sobre ello y con su propia mano explicó que debía tomar algo con la mano colocada en la parte superior, ya fuese dinero o cualquier otra cosa que se me diera. (Esto es también un buen método de tarbiyyat [educación moral]). Él no deseaba nada mundano”.

Ella sigue diciendo: “nunca he visto esta cualidad en ninguna otra persona, en el sentido de que no le importaba cuán grande era el regalo que se le daba, nunca mostraba ninguna expresión de asombro por él. Servir a la comunidad era lo que realmente le agradaba y era su deseo. Siempre tenía su teléfono junto a la cama y estaba disponible para todos las 24 horas del día”.

Luego, su hija mayor afirma: “siempre fue muy protector de sus hijos y cuidaba mucho de sus emociones y sentimientos. Nunca nos impuso ninguna carga por sus propias necesidades personales. Nunca pedía que se le hiciera este o aquel trabajo, sino que siempre hacía su trabajo él mismo y  en todo momento intentaba ayudarnos. Sentaba a mis hijos a su lado y les contaba los relatos de la Comunidad, las bendiciones del Waqf, así como sus relatos inspiradores de fe con los Julafa (los Jalifas). Todo lo que decía era con un propósito particular en mente y ello tenía un impacto muy positivo en nosotros”.

Su hijo también ha escrito lo mismo y afirma: “constantemente hacía hincapié en dos puntos: independientemente de las circunstancias, nunca hay que perderse las oraciones ni el sermón del Jalifa de la época; y cualquier instrucción que dé el Jalifa de la época, esfuérzate al máximo por cumplirla”.

Continúa diciendo: “a menudo me decía que si quería abrir un camino para el tabligh, debía tratar de dejar una impresión en los canadienses en la que sintieran que este individuo les respeta y tiene amor por ellos”.

El Sr. Yamil-ul-Rehman Rafiq, que es Wakil-ul-Tasnif en Tahrik-e-Yadid, escribe: “tuve una relación muy larga con el Sr. Chaudhry. El padre del Sr. Chaudhry, el Sr. Muhammad Bajsh, era un hombre muy piadoso y de carácter virtuoso. Estas mismas cualidades se transmitieron al Sr. Chaudhry, que las perfeccionó aún más. Su padre, el Sr. Muhammad Bajsh predicaba al Sr. Chaudhry Fazl Ahmad -hace unos 60 ó 70 años- y debido a los esfuerzos de predicación de su padre, el Sr. Chaudhry Fazl Ahmad aceptó el Ahmadiat”.

El Sr. Yamil-ul-Rehman afirma además: “más tarde, el Sr. Chaudhry Fazl Ahmad se convirtió en mi suegro y de esta manera tuvimos un vínculo especial, y él hizo todo lo posible para cultivar esta relación”.

Continúa: “aparte de esto, también fue mi maestro. Mientras yo estudiaba la licenciatura, él acababa de terminar su máster en matemáticas y nos dio clases durante un tiempo. Siempre enseñaba con gran dedicación y nos impresionaba mucho. Se ceñía estrictamente a sus principios, pero también era muy compasivo y cariñoso, y además ayudaba de forma confidencial y discreta a los trabajadores que necesitaban ayuda. Por la gracia de Dios, era extremadamente trabajador. Tenía una disposición muy intelectual y un gran conocimiento de la historia y la geografía, y también enseñaba a los demás. Por la gracia de Dios, gastaba el dinero de la Comunidad con mucha cautela y a menudo decía que si uno tiene que escribir una nota de pocas palabras, debería usar la mitad del papel en lugar de la página entera. Tenía por costumbre investigar a fondo los asuntos. Si alguna vez se le asignaba una tarea, evaluaba cuidadosamente cada aspecto de la misma y luego tomaba su decisión. Por la gracia de Dios, esta era una cualidad sobresaliente suya”.

Laiq Nasir, que es el Wakil-ul-Diwan, escribe: “el Sr. Chaudhry me dijo una vez que cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) era Sadr Juddam-ul-Ahmadía, el Sr. Chaudhry servía como muawin [asistente] del illtemá (reunión). Hazrat Jalifatul Masih III (rh) le dijo que fuera a evaluar la situación en el langar jana [cocina], pues el langar también funcionaba durante el illtemá. Hazrat Jalifatul Masih III (rh) le dijo que viera cómo se preparaba la comida. El Sr. Chaudhry dijo que estaba a punto de marcharse cuando Hazrat Jalifatul Masih III (rh) le llamó y le dijo que el encargado del langar era muy estricto, y no le dejaría entrar porque iba sin ninguna autoridad y además era mucho mayor que él. Por lo tanto, Hazrat Jalifatul Masih III (rh) se quitó su insignia de presidente de Juddam-ul-Ahmadiyya (jóvenes áhmadis) y me la colocó a mí cuando estaba sirviendo como su muawin [asistente] y dijo: esta es tu autoridad ahora, es decir, el presidente de Juddam-ul-Ahmadía te ha enviado y te ha dado su insignia. Ahora ve a hacer una evaluación y mantenme informado”.

Una vez di instrucciones a todos los Naziraan y Wukala (y más tarde en algunas otras ocasiones) para que salieran a visitar las comunidades, conocieran a sus miembros y les transmitieran mi saludo. El Sr. Chaudhry también fue. La persona que narra este relato afirma que acompañó al Sr. Chaudhry en dos ocasiones. Al Sr. Chaudhry se le asignó el distrito de Sargodha y no dejó fuera ni una sola casa en estas visitas. Iba a todas las casas y si alguien no estaba en casa y le informaban de que había ido a su tierra o a trabajar, entonces iba allí y se encontraba con ellos. Había ciertas zonas a las que el coche no podía llegar y, en numerosas ocasiones, recorría muchos kilómetros a pie para reunirse con los miembros y transmitirles mi saludo.

Otra cualidad especial suya era que mostraba una completa obediencia y llevaba a cabo meticulosamente la implementación de la directiva que yo le había dado. Leía una y otra vez el mensaje que yo había dado a los miembros y decía a los que estaban con él que si se equivocaba en el orden de las palabras al leer el mensaje debían señalarlo y corregirlo. Así de particular era. Siempre instruyó en lo que respecta a los asuntos oficiales que, independientemente de lo grande o pequeño que fuese el asunto o incluso si uno hubiera cometido un error, siempre debían asegurarse de informar a Jalifatul Masih y ponerle al día. De esta manera, es posible recibir las oraciones de Jalifatul Masih y tener la oportunidad de reformarse. Tenía un nivel de sencillez excepcional. Durante sus visitas oficiales, daba instrucciones a la Comunidad para que no le dieran ningún protocolo formal. Cuando llegaba la hora de comer, comía donde encontraba la oportunidad. A veces, comía mientras estaba en el coche o se sentaba en el borde del campo mientras visitaba los pueblos. Otras veces, durante esas visitas, las Comunidades le pedían que diera una charla y él se negaba diciendo que sólo cumplía con el deber que le habían encomendado.

Una instrucción de Hazrat Musleh Ma’ud (ra), el Segundo Jalifa, a los residentes de Qadián y Rabwah fue que debían ofrecer sus oraciones en las mezquitas de sus localidades. El Sr. Chaudhry se esforzó por cumplirlo hasta el final. Por tanto, incluso si iba a la mezquita Mubarak, que era la mezquita central, al menos ofrecía una de sus oraciones en la mezquita local. Incluso iba a su oficina por la noche y algunas veces no había nadie para abrir las puertas, así que las abría él mismo y se realizaba su trabajo. Desarrolló este hábito desde su época en la universidad.

Hay un incidente interesante de su época en la universidad. Escribe que una vez estaba sentado trabajando por la tarde en la sala de profesores del Colegio Ta’lim-ul-Islam. Un asistente vino con una caja en la que había algo de comida. La abrió y dentro había biriani o pilau (arroz). La persona dijo que el director lo había enviado. El director en ese momento era el Hazrat Jalifatul Masih III, Hazrat Mirza Nasir Ahmad (rh). No sabía si estaba sentado allí. Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) le dijo más tarde que sabía que estaría sentado allí y, por consiguiente, le dijo al asistente que se lo diera a quien estuviera sentado allí.

Cada vez que alguien visitaba al Sr. Chaudhry en su casa, él le brindaba personalmente su hospitalidad. Presentaba lo que tenía con mucha franqueza a sus colaboradores y subordinados. El Sr. Laiq Abid ha escrito que era muy diligente incluso en los asuntos más pequeños, pues nunca firmaba un proyecto de ley o una carta sin leerla primero por completo. Este es un punto muy importante para todos los que tienen cargos, no deben firmar cosas sin leerlas primero con atención.

El Sr. Chaudhry era muy puntual y su hábito de terminar sus tareas a tiempo estaba tan inculcado en él, que era como si tuviera el control del tiempo y pudiera ajustarlo a su antojo. A pesar de su gran apego a la puntualidad, prestaba mucha atención a la conducta. Cuando iba a la mezquita se ocupaba en el recuerdo de Dios y no miraba la hora; a menudo se observa que cuando llega la hora de la oración la gente empieza a mirar la hora pensando en por qué no ha empezado la oración. Sólo comenzaba la oración cuando el imām llegaba y les dirigía.

Aconsejaba a los misioneros que venían del extranjero. Normalmente les aconsejaba que leyeran los libros del Mesías Prometido (as) y que actuaran según las enseñanzas de esos libros. De este modo, podrían dar una imagen unificada del Ahmadiat en todo el mundo.

El Sr. Samiul’lah Siyal escribe: “completamos juntos los exámenes de matriculación. Después de completar nuestros estudios, nos presentamos a Hazrat Jalifatul Masih II (ra) y solicitamos ser aceptados para el Waqf; lo que Hazur (ra) aceptó amablemente. Trabajé con él en diferentes puestos hasta el final, o sea, durante aproximadamente 71 años. En cuanto a sus cualidades, era un hombre excepcional. Era compasivo, decidido, siempre dispuesto a servir a su fe, y tenía un amor ilimitado por el Jalifato. Otra cualidad que poseía era que entrenaba a las nuevas personas consagradas de una manera maravillosa”. Esta era, en efecto, una gran cualidad suya, por lo que le asigné algunas personas consagradas para que las entrenara, y las entrenó de manera excelente.

El Sr. Halim Quraishi dice que tenía un firme control de los asuntos administrativos y financieros, y que nunca toleraba una mala gestión. Supervisó de cerca los asuntos financieros. Constantemente se mantenía al día con respecto a los precios de los artículos. Si se recibía una factura en la que había un exceso de gasto de incluso 10 rupias, preguntaba por qué se habían gastado 110 rupias en un determinado artículo de una tienda cuando el coste era de sólo 100 rupias.

Amir Muhammad Qaisarani Sahib es ingeniero en la fábrica de pan de la convención anual. Dice que Chaudhary Sahib daba la máxima importancia a la búsqueda de consejo. Antes de tomar cualquier decisión, siempre se dejaba aconsejar por el responsable o el experto en la materia. Antes de dar cualquier nuevo paso, hacía una evaluación completa y sólo después de asesorarse ampliamente llegaba a una conclusión. Los viernes, cuando las oficinas suelen estar cerradas, venía a comprobar la fábrica de pan. Asimismo, en el día libre extra de la última semana del mes, solía ir a la oficina. A este respecto, explicaba a sus colegas que una vez aprendió de Hazrat Jalifatul Masih III (rh), que cuando uno se enfrenta a cualquier preocupación o dificultad en su vida personal, debe dedicar más tiempo a las obras de la Comunidad; de este modo, Dios Altísimo aliviará Él mismo sus preocupaciones.

Mostró un gran respeto y amor a todos los que conoció. Hablaba con todos sobre los temas que les interesaban. El ingeniero dice: “antes del fallecimiento de Chaudhry Sahib, hubo una reunión en la que se trató el tema de algunos retrasos en ciertas obras. Después de esto, expresó su descontento conmigo y con los demás ingenieros. Pero ese mismo día, después de salir del trabajo, me llamó por teléfono y hablando de manera alegre como siempre lo hace, me dijo que tal vez había usado algunas palabras fuertes y que me llamaba para disculparse, y luego siguió preguntando cómo estaba”.

Hafiz Muzaffar Ahmad Sahib escribe: “a petición mía, Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) concedió permiso para construir el departamento de Investigación de Rabwah. También me ordenó que me reuniera con Chaudhry Sahib y en cumplimiento de esta instrucción, de los dos lugares propuestos, construyó las oficinas dentro de Yami’a (universidad teológica islámica). Durante la reunión, dijo: “vosotros prestaréis vuestros servicios a la Comunidad en el futuro, así que, en primer lugar, tenemos que tener siempre presentes las necesidades futuras de la Comunidad; pero, en segundo lugar, debemos además tener presentes los principios de moderación y suficiencia”. Por ello, también aconsejó que en lugar de desear grandes mesas de oficina o sillas cómodas, debemos planificar tener un mobiliario adecuado y suficiente”.

‘Abdul Mayid Tahir Sahib, el Wakil-ut-Tabshir de Londres, escribe: “cada momento que pasaba lo hacía sirviendo a su fe. En cuanto a los diversos asuntos en los que había instrucciones del Jalifa de la época para Chaudhry Sahib, éste actuaba inmediatamente y sin demora al recibirlas. A menudo ocurría que llegaban unas instrucciones por la noche, así que para cumplirlas iba a la oficina, las realizaba y luego volvía a casa. En efecto, cada uno de sus movimientos y cada una de sus palabras se ajustaban a las instrucciones del Jalifa actual en este momento”.

Hay quienes consideran que las normas y reglamentos escritos de la Comunidad sustituyen a las instrucciones del Jalifa y que se debe actuar de acuerdo con ellas. A ellos, Chaudhry Sahib siempre les decía que debían actuar de acuerdo a cualquier guía o instrucción proveniente del Jalifa, ya que estas son las reglas para ellos. En cualquier caso, existe una cláusula de anulación presente, en las reglas y normas.

Mubashar Ayaz Sahib, director de Yamia Ahmadía Rabwah, escribe que “Chaudhry Sahib era una enciclopedia de las tradiciones y la historia de la Comunidad (y esto es absolutamente cierto). En cualquier oportunidad que tuve de estar con él, me di cuenta de una cosa que estaba clara: su dominio y manejo del trabajo que hacía.

Mubashar Ayaz Sahib sigue diciendo: “a menudo les digo a algunos de mis colegas que si alguna vez alguien tenía una reunión con Chaudhry Sahib en relación con Yami’a, Chaudhry Sahib era capaz de decirnos cuántas escaleras hay en Yami’a, cuántas plantas hay y dónde están colocadas, o dónde hay algunas deficiencias. Observaba todo con mucho detalle. Cualquiera que fuera el asunto de una reunión, adquiría toda la información y los más mínimos detalles y esperaba que sus colegas hicieran lo mismo”.

Luego escribe: “era como si toda la historia de Rabwah estuviera impresa en sus ojos, su corazón y su mente. Hace unos meses, me reuní con Chaudhry Sahib y le dije que cuando se trataba de algunos hitos históricos, había algunas diferencias en los relatos narrados por varios ancianos, por lo que le pedí orientación en este asunto. Tras esto, me explicó muchas cosas y me dijo con todo detalle que podía averiguar cierta cosa a través de tal o cual persona, sin embargo la memoria de esa persona se había debilitado un poco, por lo que debía hacer una lista y enviársela, y entonces él iba conmigo a esos lugares históricos y me contaba lo que recordaba”.

Continúa diciendo: “su humildad y templanza era tal, que siempre preparaba él mismo el té y me lo ofrecía”. En este sentido, narra otro incidente de su humildad y templanza; dice: “hace unos años, fuimos a Qadián para la convención anual. Yo, junto con el encargado adjunto del langar jana (la cocina), Mahfuzur Rahman Sahib, estábamos de pie y hablando, y durante ese tiempo pasó Chaudhry Sahib. Intercambiamos saludos, después de lo cual Mahfuzur Rahman Sahib comenzó a decirme de manera sincera, que Chaudhry Sahib es una persona muy sencilla. Dijo que hace poco tiempo, Chaudhry Sahib se dirigió a él y le pidió que le diera rápidamente algo de comer, ya que acababa de llegar de una reunión, y en unos quince o veinte minutos tenía que ir a otra reunión. Como se había acabado la hora de la comida, le dijo a Chaudhry Sahib que había algo de comida en la nevera que iba a calentársela y que mientras tanto Chaudhry Sahib podía ir a refrescarse. Dijo que entonces fue y empezó a calentar la comida y cuando la sacó, se dio cuenta de que había pasado bastante tiempo y como Chaudhry Sahib era muy puntual, quería llegar a su próxima reunión a tiempo y pensó que si esperaba a que llegara la comida podría llegar tarde. Entonces vio que Chaudhry Sahib ya había recogido los trozos de roti (pan) sobrantes en la mesa del comedor y casi había terminado de comerlos con lentejas, o cualquier otra comida que había sobrado. Así, acudió puntualmente a su cita y no mostró en su rostro ningún signo de desagrado para expresar por qué la comida había sido traída tan tarde. Simplemente comió los trozos de roti sobrantes con las lentejas que había sobrado; es decir, se comió lo que quedaba en los platos y la bandeja y se fue”.

Chaudhry Sahib estudió ampliamente los libros del Mesías Prometido (as). Parecía que siempre estaba estudiando uno de sus libros y no solo meramente los leía, sino que de hecho no sería erróneo decir que estudiaba estos libros muy meticulosamente. Había reflexionado sobre cada una de las palabras y encontraba soluciones para cualquier pregunta que tuviera, o al menos lo intentaba. También aconsejaba a los demás que, siempre que leyeran libros, reflexionaran sobre cada palabra y que cuando surgiera una pregunta, trataran de resolverla.

Mubarak Siddiqi Sahib dice que una vez Chaudhry Sahib vino a Londres y yo (Jalifatul Masih V) le había dado permiso para celebrar una sesión con los miembros del TI College. Mubarak Sahib dice: “fui a ver a Chaudhry Sahib y le informé de que esto es lo que ha dicho Jalifatul Masih, por lo que asistió y durante el evento comenté que como Dios Todopoderoso le había bendecido con la oportunidad de servir durante mucho tiempo y le había concedido grandes honores, podría aconsejarnos sobre el secreto de su éxito. Sobre esto, dijo: “sólo hay un secreto, que es que no debemos considerar que nuestro propio conocimiento y entendimiento tienen algún valor, sino que debemos cerrar los ojos y obedecer completamente al Jalifa actual. Esta obediencia debe ser tal, que tu corazón dé testimonio de que has hecho todo lo posible por cumplir con los debidos derechos de obediencia”.

Mirza Yawad Sahib escribe: “solía narrar un incidente del Hazrat Jalifatul Masih III (rh), según el cual una vez Hazrat Jalifatul Masih III (rh) le dijo a Chaudhry Sahib que antes de la partición, con motivo de la convención anual, los miembros serían asignados a tareas de una semana y durante este tiempo solo se les daría una taza de té a la semana como refrigerio. Una vez, un joven que estaba de servicio trajo felizmente su té a su residencia, (la comida la recibían del langar como de costumbre, pero un trabajador solo recibía té una vez a la semana). Entonces, un trabajador llevó su té a la casa de huéspedes donde se hospedaba y el invitado que estaba en la cama junto a él pensó que él le había traído el té. Cuando el trabajador entró en la habitación, el otro invitado estaba tumbado y pensó que le había traído té. El invitado preguntó al trabajador si le había traído té para él y sin dar ningún tipo de indicación, el trabajador le dio el té al invitado. Chaudhry Sahib solía decir que Hazrat Jalifatul Masih III (rh) relataba esta anécdota para resaltar el ejemplo de los trabajadores y como ofrecían sacrificios, y atendían a los invitados en cualquier circunstancia. Chaudhry Sahib decía: “había una época en la que una taza de té era el único refresco de la semana e incluso eso era sacrificado durante el trabajo”. Actualmente, Dios Altísimo ha bendecido a esta Comunidad financieramente en gran medida, hasta el punto de que es algo común ofrecer té hasta en las reuniones más triviales. Por tanto, debemos tener presente las bendiciones que Dios nos concede y siempre debemos utilizar los fondos de la Comunidad con responsabilidad, y evitar gastar innecesariamente.

En cualquier caso, hay muchas otras cosas que se pueden mencionar, estas son tan solo algunas que he seleccionado. Estos relatos pueden alargarse mucho más, pero me detendré aquí. De todo lo que se ha dicho en relación a Chaudhry Sahib no hay exageración alguna en ello. Hay muchas cosas que ha escrito la gente, algunas son tan extensas que no he sido capaz de extraer una parte de ello, y otras no he podido ni siquiera leerlas. Poseía cualidades extraordinarias; era humilde y trabajaba sumamente duro. También he trabajado con él y siempre me guiaba sobre cómo realizar el trabajo con amabilidad y humildad. Cuando fui elegido como Nazir-e-A’la y como Amir Muqami, su actitud cambió completamente hacia mí y se mostró muy  obediente durante ese periodo. Luego cuando fui elegido Jalifa, cumplió con todas sus responsabilidades de acuerdo con su pacto de iniciación con una lealtad completa; tanto como áhmadi y como un trabajador de la Comunidad. Tomaba cada palabra y cada instrucción del Jalifa muy en serio, y actuaba fielmente según las instrucciones. Nunca presentaba su propia interpretación de las instrucciones, es decir, nunca decía que este es el significado de tal o cual instrucción.

Una vez recomendé que la sección junior de Yami’a Ahmadía, que tenía su propio edificio, debía unirse con la sección senior de Yami’a Ahmadía, ya que suponía un coste adicional y no ya no era necesario tener un edificio separado. Pedí su opinión sobre el asunto y en ese momento, él y algunos otros ancianos de la Comunidad tenían algunas reservas y sugirieron en contra de ello. No obstante, más tarde cuando tome la decisión de continuar con ello, él inmediatamente comenzó a implementar la decisión tomada sin ningún tipo de protesta ni objeción. Pensé que quizá tardaría algunos días en implementarse, pero en 24 horas lo implementó y me presentó el informe del progreso. Que Dios Todopoderoso eleve su rango y que el Jalifato continúe recibiendo a tales Sultan-e-Nasir (ayudantes excelentes).

Continuad orando por la situación actual en Pakistán. Que Dios Altísimo rápidamente mejore las circunstancias para los áhmadis de allí y les permita vivir sus vidas en libertad.

Otro asunto importante que me gustaría mencionar está relacionado con la pandemia del coronavirus que se ha propagado por el mundo. Los áhmadis no están haciendo todo lo posible por tomar las medidas de precaución, ni en el Reino Unido, ni en Estados Unidos, ni en Pakistán, ni en ningún otro país. Se deben tomar todas las precauciones y debemos utilizar las mascarillas. Algunos se ponen las mascarillas y dejan sus narices expuestas a pesar del hecho de que la nariz debe cubrirse; y hay otros que dejan sus mascarillas colgando del cuello, ¿qué sentido tiene llevar la mascarilla en este caso? Luego hay personas que no se abstienen de juntarse con los demás y no observan la distancia social ni las demás normas establecidas por los gobiernos. Debemos seguir todas estas cosas, si no, esta pandemia continuará propagándose. Estos días las personas deben tratar de limitar sus viajes a lo mínimo y evitar realizar desplazamientos innecesarios. Aquellos que viajen de Europa a Pakistán deben tener cuidado y estos días es mejor que no viajen en absoluto. En cualquier caso, que Dios Todopoderoso elimine esta pandemia con rapidez y cure igualmente a todos los áhmadis y como a los no-áhmadis que han sido afectados por la pandemia.

Después de ofrecer las oraciones, Dios mediante, dirigiré la oración funeral in-absentia de Chaudhry Sahib.

Resumen

Después de recitar Tashahhud, Ta’awwuz y Surah al-Fatihah, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba) dijo que relataría la vida de un gran servidor de la Comunidad, Chaudhary Hameedul’lah Sahib, que falleció en los últimos días, el 7 de febrero de 2021.

Su Santidad (aba) dijo que actualmente estaba sirviendo como Wakil-e-A’la en Tahrik-e-Yadid Rabwah. También estaba sirviendo como Afsar Yalsa Salana, una capacidad en la que sirvió durante mucho tiempo.

Padres de Chaudhary Hameedul’lah Sahib

Su Santidad (aba) dijo que el nombre del padre de Chaudhary Sahib era Babu Muhammad Bakhsh Sahib y el nombre de su madre era Aisha Bibi Sahiba. Chaudhary Sahib nació en 1934 en Qadian. Su padre había aceptado Ahmadíat cinco años antes del nacimiento de Chaudhary Sahib al ver un sueño, en el que el Santo Profeta (sa) le indicaba que aceptara el Ahmadíat.

Su Santidad (aba) dijo que cuando el Segundo Califa (ra) hizo un llamamiento para que la gente dedicara su vida al servicio de la fe, la madre de Chaudhary Sahib lo llevó al Segundo Califa (ra), y lo presentó consagrando su vida a la fe. Tras esto, el Segundo Califa (ra) dio ciertas instrucciones con respecto a la continuación de su educación.

Educación y comienzo de sus servicios a la comunidad

Su Santidad (aba) dijo que Chaudhary Sahib enseñó en el Colegio TI de Rabwah, y por instrucción del Tercer Califa (rh), dejó el colegio y entró al servicio de la Comunidad. Luego fue nombrado por el Tercer Califa (rh) como el Nazir Dhiyafat. Más tarde, el Cuarto Califa (rh) lo nombró Wakil-e-A’la de Tahrik-e-Yadid Rabwah. También fue designado como el Sadr Maylis Tahrik-e-Yadid. Ejerció estos cargos hasta su fallecimiento. También sirvió como Amir Muqami durante algún tiempo en la época del Tercer Califa (rh).

Su Santidad (aba) dijo que Chaudhary Sahib tuvo el honor de servir como Presidente de la Asociación de Jóvenes Musulmanes Ahmadía, en la época en que los jefes de la Asociación de Jóvenes eran centrales en Rabwah para todo el mundo. Su Santidad (aba) leyó las palabras del Tercer Califa (rh) en el momento del nombramiento de Chaudhary Sahib como Presidente de la Asociación de la Jóvenes, en las que indicaba la importancia de servir con el verdadero espíritu, tanto si se es de la progenie directa, como de la progenie espiritual del Mesías Prometido (as). Su Santidad (aba) dijo que esta guía recibida del Tercer Califa (rh) fue gracias a Chaudhary Sahib. Por lo tanto, cada vez que un trabajador de la Comunidad, un devoto que haya consagrado su vida, o un miembro de la familia del Mesías Prometido (as) reflexiona sobre estas palabras, también debe rezar por un elevado rango para Chaudhary Hameedul’lah Sahib.

Su Santidad (aba) leyó el informe que se leyó en el programa de despedida celebrado al finalizar el periodo de Chaudhary Sahib como Presidente de la Asociación de Jóvenes, en el que se señalaron sus diversos logros durante este tiempo. El Tercer Califa (rh) también presidió el programa, en el que agradeció enormemente los esfuerzos realizados por Chaudhary Sahib durante su periodo como Presidente y rezó para que tuviera la capacidad de servir en otras capacidades también en el futuro.

Servicios después de la migración a Londres

Su Santidad (aba) dijo que después de que el Cuarto Califa (rh) emigrara a Londres, siguiendo sus instrucciones, Chaudhary Sahib residió en Londres durante más de un año, donde desempeñó un papel vital en el establecimiento de las oficinas centrales en Londres.

Su Santidad (aba) dijo que Chaudhary Sahib también sirvió como Presidente de la Asociación de Mayores durante diecisiete años.

Su Santidad (aba) dijo que tras el fallecimiento del Cuarto Califa (rh), Chaudhary Hameedul’lah Sahib tuvo el honor de servir como Presidente del Comité de Jilafat. También fue designado en 2005 como Presidente del Comité del Jilafat. Su Santidad (aba) también señaló los diversos servicios de Chaudhary Sahib relacionados con el Yalsa Salana. Su Santidad (aba) también leyó los comentarios del Cuarto Califa (rh) sobre Chaudhary Sahib y sus grandes esfuerzos en la organización del Yalsa Salana Qadian.

El ejemplo de Chaudhary Sahib como esposo y padre

Su Santidad (aba) dijo que a Chaudhary Hameedul’lah Sahib le sobreviven su esposa, un hijo y dos hijas. Su Santidad (aba) leyó los comentarios de la esposa de Chaudhary Sahib y la excelente manera en que la trataba. Dijo que a menudo llegaba tarde a casa desde la oficina, pero que nunca la molestaba, de hecho calentaba su propia comida y se la comía. Dijo que comía con gusto todo lo que se le presentaba y se ponía con gusto la ropa que le daban. Dijo que era muy atento, y Su Santidad (aba) comentó que si todo el mundo actuara así, la mayoría de los problemas domésticos se resolverían automáticamente. Sus hijos decían que no sólo era su padre, sino también un amigo. Siempre hacía hincapié en dos cosas: ofrecer las cinco oraciones diarias y escuchar el sermón del viernes pronunciado por Su Santidad (aba).

El ejemplo de Chaudhary Sahib en su trabajo

Su Santidad (aba) leyó algunos comentarios de quienes trabajaron con Chaudhary Sahib, en los que señalaban la excelente manera en la que Chaudhary Sahib solía trabajar, los detalles en los que se fijaba antes de tomar una decisión y la amabilidad con la que trataba a todos. Su Santidad (aba) dijo que a veces ha dado instrucciones a los encargados de las oficinas en Rabwah para que viajen por todo Pakistán y transmitan su salam [saludo de paz] a los hogares ahmadi. Así, Chaudhary Sahib también realizó esos viajes, y a veces iba a zonas donde no podía circular un coche y entonces visitaba los hogares a pie.

Su Santidad (aba) dijo que a veces el propio Chaudhary Sahib se encargaba de la formación de los devotos de la vida de manera excelente. Así, Su Santidad (aba) dijo que a veces, enviaba a los devotos que habían consagrado su vida a Chaudhary Sahib y le instruía para que los entrenara. Chaudhary Sahib aconsejaba a la gente que oía decir al Tercer Califa (rh) que si uno pasaba por dificultades en su vida personal, debía dedicar más tiempo a servir a la Comunidad. Chaudhary Sahib ejemplificó la obediencia al Jilafat. Cuando recibía alguna instrucción de Su Santidad (aba), siempre la ponía en práctica de inmediato. A veces recibía tales instrucciones por la noche, pero independientemente de la hora, se aseguraba de que su implementación comenzara de inmediato.

La humildad de Chaudhary Sahib

Su Santidad (aba) dijo que Chaudhary Sahib también era muy humilde. Una vez, fue al Langar [cocina del Mesías Prometido (as)] y dijo que acababa de llegar de una reunión y que tenía que ir a otra en unos minutos, y preguntó si había algo que pudiera comer rápidamente. Se calentó algo de comida para él, pero cuando se la llevaron, se vio que ya había tomado algo de la comida sobrante que quedaba en la mesa y se la había comido, pues temía que la espera para que se calentara la comida le hiciera llegar tarde a su próxima reunión.

La obediencia ejemplar de Chaudhary Sahib

Su Santidad (aba) dijo que hay muchas cosas que se podrían mencionar sobre Chaudhary Hameedul’lah Sahib, pero sólo ha tomado algunas debido a la falta de tiempo. Sin embargo, es cierto que no hay ningún adorno en lo que se ha dicho. Su Santidad (aba) dijo que él también trabajó con Chaudhary Sahib, quien le enseñó muchas cosas. Luego, cuando Su Santidad (aba) se convirtió en Nazir-e-A`la, Chaudhary Sahib lo trató con gran respeto. Luego, Su Santidad (aba) dijo que cuando se convirtió en el Jalifa, Chaudhary Sahib ejemplificó el respeto y la completa obediencia.Su Santidad (aba) rezó para que Al’lah eleve su rango en el paraíso, y para que Al’lah siga concediendo al Jilafat tan grandes ayudantes.Su Santidad (aba) instruyó de nuevo a la Comunidad a rezar por la condición a la que se enfrentan los ahmadíes en Pakistán.Precauciones en relación con el coronavirus

Su Santidad (aba) instruyó a los miembros de la Comunidad para que se adhieran estrictamente a las diversas precauciones de seguridad con respecto a la pandemia de coronavirus. Su Santidad (aba) dijo que las máscaras deben ser usadas y de la manera apropiada: no se debe dejar la nariz descubierta ni tampoco permitir que la máscara simplemente cuelgue alrededor del cuello. Su Santidad (aba) dijo que el distanciamiento social también debe ser estrictamente respetado, de lo contrario este virus seguirá propagándose. Su Santidad (aba) dijo que también deben evitarse los viajes innecesarios. Su Santidad (aba) rezó para que este virus sea erradicado rápidamente y para que Al’lah sane a todos los ahmadíes y no ahmadíes que sufren este virus.

Su Santidad (aba) dijo que dirigiría la oración fúnebre en ausencia de Chaudhary Hameedul’lah Sahib después de la oración del viernes.

Resumen preparado por The Review of Religions.

Suscríbete y recibe contenido exclusivo

Recibirás cada semana las últimas novedades de la Comunidad Musulmana Ahmadía directamente en tu mail. ¡Prometo no spamearte!

Share via