En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
There is none worthy of worship except Allah, Muhammad is the Messenger of Allah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
Date: 2018-10-26

Los atributos de un verdadero áhmadi

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Taawwuz y Sura Al-Fatiha, Hazrat Jalifat-ul-Masih V (aba) declaró:

Es un gran favor de Al-lah el Todopoderoso sobre nosotros que Él nos ha permitido, por Su Gracia, aceptar al Mesías Prometido (as). Nos ha permitido creer en ese ardiente devoto del Santo Profeta (sa), a quien se dirigió y mencionó con las palabras “Nuestro Mahdi”. Esta es una muestra del gran amor y del elevado estatus de cercanía que el Santo Profeta (sa) otorgó al Mesías Prometido y al Imam Mahdi (as) al dirigirse a él diciendo “Nuestro Mahdi”. Por un lado, el Mesías Prometido (as) ha declarado sobre el islam en sus escritos que es la religión más excelente y ha rebatido a aquellos que formulan acusaciones contra el islam y, por lo tanto, ha demostrado que, si existe una verdadera religión hoy – y de hecho tal religión existe- que nos permite alcanzar la cercanía de Al-lah el Todopoderoso y que permite la liberación de los pecados, es únicamente el islam. Por otro lado, también ha pronunciado innumerables discursos en sus alocuciones, escritos y sesiones para el Tarbiyyat [disciplina moral] de su propia Comunidad, que nos sirven de guía en cada paso y son una forma de orientación para nosotros. Aconsejó con mucho dolor a sus seguidores que cumplieran con su deber hacia el pacto del Bai’at [pacto de lealtad] y se conviertan en verdaderos creyentes. Siempre debemos mantener presentes esas palabras, ya que son los medios para nuestro desarrollo espiritual.

Podemos lograr un entendimiento de la fe a través de estos medios y encontrar las maneras de alcanzar la cercanía de Al-lah el Todopoderoso. Y es a través de estos medios, que podemos alcanzar los secretos y profundas percepciones del Sagrado Corán. Es a través de estos medios, que podemos reconocer el estado y rango del Santo Profeta (sa). Es a través de estos medios, que podemos mejorar nuestro estado de fe y creencia. Es a través de estos medios, que podemos mejorar nosotros mismos. Sería una lástima que no nos beneficiáramos de este tesoro a pesar de tenerlo en nuestro poder. La Fuerza y el Poder Sagrado que existen en las palabras del Mesías Prometido (as) no se pueden encontrar en las palabras de nadie más. ¿Por qué no ha de ser así? Después de todo, él es ese Imam, a quien Al-lah el Todopoderoso envió en esta era bajo la servidumbre del Santo Profeta (sa) para el renacimiento del islam y para permitir a la humanidad alcanzar la cercanía de Al-lah el Todopoderoso. Por lo tanto, nos incumbe a nosotros, quienes afirmamos haber hecho el Bai’at del Mesías Prometido (as), leer y escuchar sus palabras, tratar de actuar en consecuencia y mejorar nuestra condición de acuerdo a las expectativas que el Mesías Prometido (as) espera de nosotros.

Ahora presentaré algunos de los dichos que forman el código de conducta para nuestras vidas. Representan el objetivo que él nos ha puesto delante. Él ha explicado cuál debería ser el estándar de un áhmadi y cómo debería ser. La importancia de estos dichos ha aumentado significativamente en el mundo materialista de hoy, donde las preferencias de algunos de nosotros se inclinan más hacia este mundo, y no se da suficiente importancia a la fe. En términos de doctrina, nos llamamos musulmanes áhmadis. Sin embargo, en nuestro interior están apareciendo muchas debilidades prácticas.

Todos pueden evaluar su condición a la luz de estas afirmaciones, en qué situación nos encontramos en este momento y dónde deberíamos estar. ¿Qué es el taqwa [la piedad] y cuál es el nivel de piedad que debemos alcanzar? ¿Qué es la virtud y cuál es el estándar de virtud que debemos alcanzar? ¿Cuáles son nuestras responsabilidades?

En relación a ésto, el Mesías Prometido (as) declara en un escrito:

“Con respecto al verdadero taqwa [la verdadera piedad], a través de la cual una persona puede obtener el placer de Al-lah el Todopoderoso, el mismo Al-lah el Todopoderoso ha dicho repetidamente que:

[árabe]

Es decir, “¡Oh vosotros que creéis! Temed a Al-lah.”

Además, también ha declarado que:

[árabe]

Es decir, “en verdad, Al-lah está con los que son justos [los que adoptan el taqwa] y los que hacen el bien”.

El Mesías Prometido (as) dice, además:

“Abstenerse de los vicios se llama taqwa [piedad]. Además, los que hacen el bien son aquellos que no solo se limitan a abstenerse de los vicios, sino que también realizan virtudes. Además de esto, Al-lah ha declarado que:

[árabe]

Es decir, “realizan estas virtudes de la mejor manera posible”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Recibí repetidamente esta revelación”:

[árabe]

[Al-lah está con los que son justos y los que hacen el bien].

Recibí esta revelación en tal abundancia que soy incapaz de contarla. Solo Al-lah sabe si ha sido revelado dos mil veces. El propósito de ello es para que la Yama’at entienda y se dé cuenta de no debe regocijarse simplemente por el hecho de haber entrado, o simplemente de sentirse complacido con una fe superficial. Al contrario, solo recibiréis la compañía y la ayuda de Al-lah el Todopoderoso cuando adoptéis la verdadera piedad junto con actos virtuosos”.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Una persona no debe enorgullecerse por el mero hecho de que, por ejemplo, no ha cometido adulterio, no ha asesinado o matado a nadie o no ha cometido un robo”.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“¿Hay alguna excelencia en el hecho de enorgullecerse de abstenerse de los vicios?” El hecho de que nos abstenemos de los vicios no tiene importancia.

El Mesías Prometido (as) dice:

“La verdad del asunto (y la razón por la cual uno no se debe enorgullecer de ello) es que si se conoce que ha cometido un robo, será encarcelado de acuerdo con la ley (es decir, le atraparán, le castigarán y le encarcelarán)”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“A los ojos de Al-lah el Todopoderoso, el islam no significa simplemente abstenerse de los vicios. Esto no es el islam. Más bien, hasta que una persona se abstenga de los vicios y realice virtudes, no podrá sobrevivir en este mundo espiritual. Las virtudes sirven de alimento. Del mismo modo que una persona no puede sobrevivir sin alimento, no puede sobrevivir sin adoptar virtudes”.

Por lo tanto, absteneos de los vicios y adoptad la virtud ya que esto os otorgará vida espiritual.

Algunos vicios son tales que una persona ni siquiera se da cuenta de que los está cometiendo. Sin embargo, llega un momento en que Al-lah el Todopoderoso le atrapa a causa de esos vicios.

En relación con esto, el Mesías Prometido (as) declara:

“Algunos pecados son prominentes, como decir mentiras, cometer adulterio, traicionar a alguien, dar testimonio falso, usurpar los derechos de otros y el Shirk [asociar socios con Dios], etc. Algunos vicios son tan sutiles que una persona ni siquiera se da cuenta cuando se enreda en ellos.

Comienza cuando es joven y continua con ellos hasta su vejez, y aún así, no se da cuenta de que está cometiendo esos pecados”.

Pasa su vida cometiendo pecados. Los considera pequeños e insignificantes y ni se da cuenta. El Mesías Prometido (as) ha dado ejemplos de tales pecados, cómo, por ejemplo, el hábito de quejarse, ponerse triste por pequeñas cosas, cotillear, etc. El Mesías Prometido (as) afirma que esas personas consideran que esto es completamente insignificante, mientras que el Sagrado Corán declara que esto tiene gran importancia. Estos pequeños e insignificantes aspectos, como por ejemplo las quejas, en última instancia se convierten en calumnias. Por lo tanto, Al-lah el Todopoderoso ha declarado que [árabe].

[¿A alguno de vosotros le gustaría comer la carne de su hermano muerto?]

Al-lah el Todopoderoso se disgusta ante el hecho de que una persona pronuncie palabras que degraden a su hermano. Al-lah el Todopoderoso ha declarado: “¿Quiere alguno de vosotros comer la carne de su hermano muerto?” El Mesías Prometido (as) afirma que a Al-lah el Todopoderoso le disgusta el hecho de que una persona pronuncie palabras tales que degraden a su hermano y actúe de una manera que le cause dolor. Dicho de otra manera, uno ni siquiera debe pronunciar esas palabras, porque luego esas mismas expresiones se convierten en quejas, y las personas empiezan a guardar rencor, a pensar y hablar mal de los demás y, por último, la persona llega a una etapa en la que intenta causar daño a la otra persona.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Hacer una declaración con respecto al hermano de alguien, haciéndole parecer ignorante e insensato, o crear de manera secreta una sensación de enemistad y falta de respeto con respecto a sus hábitos; se consideran todos malos hábitos”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“El mismo caso se aplica a la miseria y la ira, ya que todos son vicios.”

Ser codicioso y enfadarse son vicios. Por lo tanto, de acuerdo con este mandamiento de Al-lah el Todopoderoso, el primer paso para una persona es abstenerse de esto y continuar absteniéndose de toda forma de pecado, ya esté relacionado con sus ojos, oídos, manos o pies. Él debe seguir absteniéndose de cometer pecados, que pueden cometerse a través de cualquiera de sus miembros, ya que Al-lah el Todopoderoso ha declarado que:

[árabe]

Es decir, “no sigas aquello de lo que no tienes conocimiento, ya que el oído, el ojo, el corazón y cada miembro tendrá que rendir cuentas”. Cuando una persona se presente ante Al-lah el Todopoderoso después de su muerte, estos miembros serán llamados a rendir cuentas. El Mesías Prometido (as) declara:

“Muchos vicios se forman simplemente como resultado de pensar mal sobre los demás; escuchar algo acerca de alguien y creer inmediatamente que algo es verdad sin verificarlo antes”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Este es un hábito extremadamente malo. No permitáis que un asunto del cual no estáis absolutamente seguro se arraigue en tu corazón.”

Este principio sirve para evitar pensar mal de los demás, ya que una persona no debe permitir que un asunto, que no haya presenciado o visto directamente, afecte su corazón, ni debe pronunciar tales palabras.

El Mesías Prometido (as) declara:

“¡Qué poderoso y fuerte es este principio! Hay muchas personas que serán procesadas a causa de sus lenguas”.

Por lo tanto, si nos abstenemos de pensar mal de los demás, gran parte del desorden, las disputas y el dolor en nuestra sociedad desaparecerán. Se creará unidad y armonía. El Mesías Prometido (as) declara:

“Incluso en este mundo se puede observar que muchas personas son procesadas a causa de sus lenguas, y como resultado de ello, se enfrentan a una gran humillación y daño”.

Dicen algo y quedan atrapados y si resulta que es falso, deben enfrentarse a la humillación. Por lo tanto, es mejor no pensar mal de los demás y pensar bien. Si escucháis algo investigad sobre el asunto. Los humanos son débiles. Algunos pensamientos entran en nuestro corazón, pero si los ignoramos, Al-lah el Todopoderoso los perdona. Al-lah el Todopoderoso no responsabiliza a una persona simplemente por lo que pasa en el pensamiento de alguien. Más bien, Él considera a una persona responsable como resultado de sus actuaciones. En relación a cómo Al-lah el Todopoderoso atrapa y responsabiliza a una persona, el Mesías Prometido (as) dice:

“No hay castigo para el pensamiento momentáneo y fugaz que pasa por la mente de una persona”.

Por ejemplo, si alguien tiene un deseo de adquirir cierta riqueza, es un tipo de codicia, pero el mero deseo fugaz no es suficiente para merecer el castigo. Sin embargo, si uno se entretiene con esos pensamientos y comienza a pensar en adquirir esa riqueza a través de medios impropios, tales como evadir impuestos para conseguir el dinero, Al-lah el Todopoderoso no le responsabilizará porque solo tenga el pensamiento, pero si actúa de tal manera, es decir, perjudicando al gobierno evadiendo impuestos o no declarar sus verdaderos ingresos para el Chanda [contribución financiera], entonces Al-lah el Todopoderoso le hará responsable. Hay muchos ejemplos en los que los ingresos de las personas también comienzan a disminuir gradualmente de acuerdo con lo que habían declarado a pagar en las cuotas del gobierno o en las de Al-lah el Todopoderoso. El Mesías Prometido (as) dice, después se convierte en un pecado del cual es responsable. Cuando deciden seguir con su plan, utilizan medios injustos y engañosos. Cuando las personas materialistas, hombres de negocios u otros, desean adquirir algo por medios inapropiados, actúan en base a esos pensamientos y comienzan a planificar y tramar cosas para lograr sus deseos, el Mesías Prometido (as) dice que es un pecado del cual serán responsables. Por lo tanto, este tipo de pecados generalmente se ignoran, pero se convierten en un medio de su destrucción.

Generalmente, las personas evitan los pecados grandes y claros. El Mesías Prometido (as) dice:

“Muchas personas nunca han matado a nadie, nunca han cometido asesinatos, nunca han robado a nadie, y evitan pecados importantes como estos. Pero la pregunta es, ¿cuántos hay que no se quejan, que no participan en la calumnia o en las malas sospechas? ¿Cuántas personas hay de las que no hieren los sentimientos de su hermano insultándolo? ¿Cuántas personas hay que no dicen falsedades? Hay muchos tipos de falsedades. Al-lah el Todopoderoso ha ordenado a los musulmanes que eviten incluso el más mínimo grado de falsedad y que sean completamente sinceros en todos sus asuntos”.

El Mesías Prometido (as) afirma además,

“No se mantienen firmes en sus malos pensamientos fugaces. Entonces, ¿cuánta gente hay que no sigue a sus pensamientos impuros?” El Mesías Prometido (as) dice: “Puedo decir con certeza que hay muy pocos que nunca han lastimado a nadie, ni se han quejado de nadie, ni se han visto involucrado en malas sospechas acerca de las personas o falsedades y no tenga pensamientos impuros”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Son muy pocos los que cuidan estas cosas y temen a Al-lah el Todopoderoso. Aquellos que evitan estas malas acciones se abstienen de hacerlo debido al temor de Dios porque hay muchos que frecuentemente mienten y se quejan de los demás cuando se sientan entre amigos y lastiman a sus hermanos débiles e indefensos de muchas maneras. Pensad en vuestras propias reuniones. Si todos reflexionan sobre sus propias reuniones, verán que hay muchas críticas, insultos y exageraciones, unas personas se burlan de otras y eso crea animosidad entre todas las personas.”

Este es el estándar de las buenas acciones en el sentido de que uno debe evitar todos esos vicios en los que no se comportan como creyentes.

Entonces el Mesías Prometido (as) afirma:

“Al-lah el Todopoderoso dice que el primer paso es desarrollar el Taqwa”.

Él dice:

“Por ahora no puedo entrar en los detalles de las malas acciones. Sin embargo, el Sagrado Corán está lleno de mandamientos de lo que uno debe hacer y de lo que debe abstenerse, desde el comienzo hasta el final. Las cosas que uno debe o no debe hacer se describen detalladamente en el Sagrado Corán. Un momin [creyente] deber leer y comprender el Corán”.

El Mesías Prometido (as) afirma además que:

“Hay cientos de ramas de estos mandamientos que han sido descritos. En resumen, os digo que es completamente inaceptable para Al-lah el Todopoderoso que vosotros sembréis la discordia en la tierra. Al-lah el Todopoderoso quiere difundir la unidad en este mundo. Sin embargo, una persona que hiere a su hermano, comete injusticia o deshonestidad es un enemigo de la Unidad. Semejante comportamiento no puede traer unidad, amor y hermandad”.

El Mesías Prometido (as) dice que la verdadera unidad es imposible a menos que se eliminen tales ideas nocivas de los corazones. Por eso el Taqwa es el primer paso. Esta es la bendición de ser una Yama’at, es decir, poder crear la unidad y la unión. Este es el propósito del advenimiento del Mesías Prometido (as). Era también el propósito de la venida del Mahdi Prometido: unir a los musulmanes en una sola mano o crear una ummah wahidah [mancomunidad única].

El Mesías Prometido (as) luego dice:

“También se ha observado que cuando las personas se encuentran en una reunión (noble), usualmente sus corazones se impresionan, y encuentran en éstas cosas buenas”.

Es decir, cuando escuchan cosas nobles, por ejemplo ahora, escuchando el Sermón, la mayoría se siente impresionada. La gente me escribe sobre eso también.

Pero el Mesías Prometido (as) dice:

“Cuando se van de la reunión y regresan con sus amigos, sus viejas costumbres comienzan a prevalecer de nuevo y se olvidan de todas las cosas buenas que habían oído.”

Esta es la razón por la que digo que debemos repetir estas cosas continuamente y mantenerlas en primer plano, para que antes de olvidarnos, siempre nos acordemos de ellas.

Él dice que uno debe evitar volver a sus viejos caminos. Debéis manteneros alejados de la compañía o de la reunión que instiga tal comportamiento. Debéis ser conscientes de todos los componentes de estas malas acciones, como también es imperativo tener conocimiento de lo que estáis buscando. Es decir, si deseáis algo, necesitáis ser conscientes de lo que estáis pidiendo, ya sea bueno o malo. Debemos conocer sus aspectos buenos o malos, para que podamos dejarlo si es malo, o tomarlo si es bueno.

Él dice: “¿Cómo podemos adquirir algo si no sabemos lo que es?”

El Sagrado Corán explica estos detalles repetidamente. Así que leed el Sagrado Corán una y otra vez, haced una nota escrita de todos los hechos que han sido descritos como malos y luego intentad evitarlos con la ayuda y gracia de Al-lah.

Evitar las malas acciones es la primera etapa del Taqwa. Al-lah el Todopoderoso os permitirá evitar las malas acciones si lo intentáis. Seréis bendecidos con la bebida del alcanfor, que hará que el deseo del pecado se enfríe. Los médicos dicen que el alcanfor ayuda a calmar las emociones. La gente lo usa también como medicina.

El Mesías Prometido (as) ha dado este ejemplo en el contexto de la enfermedad espiritual: evitar las malas acciones se convertirá en una bebida de alcanfor para vosotros, enfriando vuestra pasión por el pecado y haciéndolo desaparecer finalmente. Entonces nacerán las buenas obras. A menos que el ser humano cumpla con el Taqwa, no se le concederá esta bebida, ni serán escuchadas o aceptadas sus oraciones.

En definitiva, si alguien desea que su adoración y sus oraciones sean aceptadas, debe abstenerse del mal y realizar buenas obras. Esto es Taqwa (rectitud). Para que las oraciones de uno sean aceptadas esta es una condición necesaria, porque Al-lah el Todopoderoso afirma:

[Arabic]

es decir, Al-lah con toda seguridad acepta la adoración de los justos. Es absolutamente cierto que son aceptadas las oraciones y el ayuno de los justos. ¿Cuál es la aceptación de este culto, y qué significa esto?

Al tiempo que expone sobre esto, el Mesías Prometido (as) afirma:

“La aceptación de las oraciones significa que los efectos y las bendiciones de la oración han sido inculcadas en el suplicante y mientras estas bendiciones y efectos no se produzcan, todo es superfluo. ¿Qué beneficio puede haber en el ayuno y la oración realizada en la mezquita si a su vez también se critica y se queja del otro?

La gente a menudo pregunta cómo podemos saber si Al-lah el Todopoderoso ha aceptado o no nuestras oraciones. Una señal de ello será que, después de las oraciones y las súplicas, uno debe ver si los pecados mayores y menores se están disipando, si estamos desarrollando odio hacia ellos, si estamos prestando mayor atención a la realización de buenas obras y si nos estamos acercamos cada vez más a la verdad. Si no es así, entonces significa que es un mero teatro. El Mesías Prometido (as) afirma además, que algunos rezan en la mezquita y en el mismo lugar comienzan a criticar y a quejarse de alguien, piensan y hablan mal de los demás, y son deshonestos en lo que se les confía. También las reuniones son confidenciales y las personas con cargos deben prestar especial atención a esto, puesto que no deben difundir lo que se menciona en sus reuniones oficiales de la Yama’at a los miembros de su familia ni innecesariamente a cualquier otra persona. Debería haber una restricción sobre esto. La mayoría de los problemas y conflictos ocurren cuando los asuntos oficiales se filtran a otros alrededor. Entonces se muestran recelos con respecto al puesto de otra persona, se ataca el honor de alguien, etc.

El Mesías Prometido (as) luego declara que si uno está envuelto en tales males, entonces la oración no le ha servido de nada. Hay muchos jóvenes de los que tengo conocimiento personalmente y me escriben con regularidad, que atestiguan tales cosas sobre algunos cargos oficiales y mayores, que hacen que se alejen lentamente de la Yama’at, luego se alejen de la mezquita, luego se alejen de la adoración y finalmente se alejen de Dios. Por lo tanto, tales oraciones no sólo no son de ningún beneficio para ellos mismos, sino también dañan a otros a través de ellos. Por eso, si queremos proteger a la próxima generación, en primer lugar, los titulares de cargos y los mayores deben adoptar la rectitud. Por lo tanto, el Mesías Prometido (as) ha declarado que el primer obstáculo para un hombre que desea convertirse en un verdadero creyente es abstenerse de hacer el mal y esto en sí mismo es Taqwa.

En otra ocasión el Mesías Prometido (as) declara:

“Tened también en cuenta que Taqwa no significa simplemente abstenerse de cometer pecados mayores, sino que uno debe mantenerse alejado incluso de los males más sutiles. Por ejemplo, debe evitar sentarse en aquellas reuniones donde otros son ridiculizados o son motivo de burla de manera injusta, o en reuniones donde se burlan de Dios y de Su Mensajero, o donde está siendo atacada la dignidad de un hermano, incluso si no estamos de acuerdo con él, porque a la vista de Al-lah el Todopoderoso sigue siendo pecado. Sentarse en esas reuniones y escuchar tales palabras de esa gente también es un pecado a los ojos de Al-lah el Todopoderoso. Si uno no está participando en esa conversación, ¿por qué entonces hay que escucharla? Este es un rasgo de las personas con corazones enfermos, porque si fueran completamente conscientes de la realidad de los pecados, entonces ¿por qué los cometen y por qué se sientan en tales reuniones para escuchar lo que se dice en ellas?”.

El Mesías Prometido (as) a continuación dice:

“Recordad que el que escucha este tipo de conversaciones es igual que el que las pronuncia.”

Aquellos que profieren de sus lenguas tales cosas son, sin duda, responsables del castigo divino. Merecen ser castigados porque han cometido un pecado. Pero también lo son los que se sientan y escuchan tranquilamente. Ellos también son culpables y como resultado se extraviarán. El Mesías Prometido (as) declara que uno debe escuchar esto con mucho cuidado y meditar sobre el Sagrado Corán ya que es un mandamiento de Al-lah el Todopoderoso. Por ello, debéis tener esto en cuenta.
Por lo tanto, aquellos que se sientan tranquilamente y disfrutan escuchando esas conversaciones, tendrán también que responder ante Al-lah el Todopoderoso. El Mesías Prometido (as) explica detalladamente que un creyente no es feliz por el hecho de no cometer un pecado. Esto también ha sido mencionado previamente. No cometer pecados es algo que se encuentra en la gente piadosa de otras religiones y naciones y en la mayoría de la gente. Por lo tanto, el Mesías Prometido (as) declara:

“Entre los hindús, los cristianos y otras naciones hay gente que no comete pecados. Por ejemplo, no mienten, no usurpan la riqueza de los demás, ni piden préstamos que luego no devuelven, por el contrario los devuelven y son activos en las causas sociales. Pero Al-lah el Todopoderoso declara que no está contento con aquellos que simplemente se abstienen de cometer pecados. Por supuesto, uno debe abstenerse de pecar, pero al mismo tiempo debe realizar buenas obras sin las cuales no hay salvación. El que se enorgullece de no haber cometido ningún pecado, es un insensato. El islam no sólo lleva al hombre a esta etapa y lo deja allí, en vez de eso desea satisfacer ambas partes, es decir renunciar a toda clase de mal y hacer el bien con toda seriedad. Hasta que uno no posea estas dos cualidades, no podrá conseguir la verdadera salvación”.

El Mesías Prometido (as) declara:

“Una vez más exhorto a mi Comunidad a sobresalir en rectitud y decencia, solo entonces Al-lah el Todopoderoso estará con vosotros.

[árabe]
Es decir, en verdad, Al-lah está con los que son justos y los que hacen el bien”.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“Tened en cuenta que si fracasáis en adoptar la rectitud y no participáis completamente en la virtud que Al-lah el Todopoderoso desea [de vosotros] entonces seréis los primeros en ser destruidos por Al-lah el Todopoderoso, ya que habéis aceptado una verdad, pero en la práctica, la habéis negado. Es como aceptar al Imam de esta época y clamar ser mejores que todos los otros musulmanes y caminar por el camino de las buenas acciones. Pero en realidad, si estáis vacíos de Taqwa entonces estaréis rechazándolo. Nunca confiéis en esto, ni os enorgullezcáis por haber tomado el juramento de lealtad [Bai’at]. Si no adoptáis completamente la rectitud, no podréis ser salvados. Al-lah el Todopoderoso no está vinculado a nadie, ni acepta los favores de los demás. Aquellos que se oponen a nosotros son Su creación también. Los adversarios son creación de Al-lah el Todopoderoso, nosotros también somos la creación de Al-lah el Todopoderoso, y por lo tanto, una mera afirmación de la creencia religiosa no valdrá si nuestras palabras y hechos no están en armonía unos con otros: en la creencia de los otros musulmanes, Dios también es único, y el Santo Profeta (sa) es Jatamun Nabiyyin (Sello de los Profetas) y el Corán la Ley Final. Es nuestra fe y la suya. Por eso, si hay una inconsistencia en nuestras palabras y hechos entonces nuestras creencias no tendrán ningún beneficio.

Esto en realidad es lo que deberíamos esforzarnos por lograr. Por lo tanto, es insuficiente aceptar solo el islam o convertirse solo en áhmadi, sino que uno debe moldearse de acuerdo con los mandatos de Al-lah el Todopoderoso para convertirse en un verdadero creyente, tal como Al-lah el Todopoderoso espera de nosotros.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Al-lah el Todopoderoso desea que demostréis la verdadera práctica…” (para que uno muestre la verdad a través de sus acciones) “para que Al-lah el Todopoderoso pueda apoyaros. Si sois negligentes en mostrar misericordia a la creación de Dios, bondad, obras virtuosas, compasión, humildad y docilidad, entonces estoy seguro de que esa Comunidad será la primera en perecer, y esto es algo que he declarado en muchas ocasiones”.

El Mesías Prometido (as) afirma después:

“En el tiempo del profeta Moisés (as), a pesar del hecho de que Moisés (as) estaba presente entre su pueblo, los suyos no mostraron ningún respeto por los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y como resultado de esto fueron castigados con estruendosos truenos y relámpagos”.

El Mesías Prometido (as) afirma además:

“¿Creéis entonces que simplemente prometiéndome lealtad [haciendo sólo el pacto del Bai’at] seréis salvados?”

Luego, aconsejando a la Comunidad sobre dar prioridad a la fe sobre los esfuerzos mundanos, el Mesías Prometido (as) cita los ejemplos de los Compañeros y afirma:

“No es una condición fácil de adoptar que uno siempre esté dispuesto a sacrificar esfuerzos mundanos por una fe y adoptar el taqwa por Al-lah el Todopoderoso”.

El Mesías Prometido (as) luego afirma:

“¿Cuál fue el ejemplo mostrado por los Compañeros del Santo Profeta (sa)? Estaban dispuestos a sacrificar sus vidas en el camino de Al-lah el Todopoderoso. Por lo tanto, esta es la condición interna que uno debe desarrollar y no es una simple tarea ofrecer la vida de uno en el camino de Dios. Sin embargo, la condición de los Compañeros fue tal que cumplieron fácilmente con esta obligación. Cuando se les ordenó que dieran sus vidas en el camino de Dios, nunca se inclinaron hacia el mundo. Por lo tanto, es imprescindible que den prioridad a su fe sobre todas las actividades mundanas”.

En las últimas semanas he estado narrando incidentes de las vidas de los Compañeros. Incidentes extraordinarios han salido a la luz sobre la forma en que ofrecieron inmensos sacrificios y cómo inculcaron la virtud en sí mismos; cómo destacaron en la piedad y cuáles eran sus niveles de adoración. Es por todas estas razones que sirven de modelo para nosotros, y sobre quienes el Santo Profeta (sa) dijo: “Mis Compañeros son como las estrellas. Cualquiera de los que decidáis seguir, os guiarán en el camino correcto”. Por lo tanto, los Compañeros nos sirven como un excelente modelo.

El Mesías Prometido (as) afirma:

“Aquel cuyo objetivo principal es obtener posesiones materiales y luego se une a mi Comunidad, a los ojos de Al-lah el Todopoderoso ese individuo no se encontrará en esta Comunidad. A los ojos de Al-lah el Todopoderoso, solo el individuo que renuncie a este mundo material será considerado parte de esta Comunidad”.

El Mesías Prometido (as) ha detallado sobre este punto diciendo:

“Nadie debe albergar el pensamiento de que al abandonar el mundo material perecerá. El hecho de pensar que si uno se inclina hacia este mundo entonces perecerá es lo que lleva al hombre lejos del camino de Al-lah el Todopoderoso”.

El Mesías Prometido (as) luego afirma:

“Al-lah el Todopoderoso nunca permite que quien se une a Él se arruine, sino que Al-lah el Todopoderoso se convierte en Su guardián. Al-lah el Todopoderoso es el más honorable, y quien abandona algo para seguir el camino de Dios, descubrirá ese mismo objeto en su camino. Les digo sinceramente que Al-lah el Todopoderoso ama solamente a aquellas personas que actúan de acuerdo con Sus mandatos y la progenie de estas personas se vuelve bendecidas. Nunca ha ocurrido, y nunca podrá ocurrir, que un individuo que es verdaderamente obediente a Dios sufra la ruina, ni que su progenie sufra este destino. Solo se arruinan las vidas de aquellos que abandonan a Al-lah el Todopoderoso y se inclinan hacia este mundo material. ¿No es verdad que todo asunto está en manos de Al-lah el Todopoderoso? Sin Dios, nadie puede ganar ningún caso legal ni lograr ningún éxito, ni puede sentir ningún tipo de calma o felicidad”.

El Mesías Prometido (as) dice además:

“Es muy posible que uno acumule una gran cantidad de riqueza, pero nadie puede decir con total certeza que después de la muerte de ese individuo, su esposa e hijos podrán hacer uso de esa riqueza”.

Hay muchos ejemplos ante nosotros en los que esa riqueza se desperdicia o es usurpada.

El Mesías Prometido (as) después afirma:

“Reflexionad sobre mis palabras y luego realizad una transformación dentro de vosotros mismos”.

Luego dice:

“Hasta ahora, cualquier elogio que haya alabado a la Comunidad Ahmadía o a los áhmadis, es solo como resultado del atributo de Dios de Sattar: el que oculta las faltas. Sin embargo, cada vez que se produce una prueba o dificultad en un individuo, esa prueba expone las faltas de la persona y en ese momento la enfermedad de su corazón se propaga, causando la muerte de una persona.

La norma de piedad y virtud en la época del Mesías Prometido (as), a la que se refiere, era mucho mayor que la de hoy; sin embargo, incluso el Mesías Prometido (as) tenía un anhelo en su corazón. Hoy conocemos nuestras propias condiciones y podemos analizar dónde estamos, cuál es nuestro reclamo y cuáles son nuestros estándares de piedad.

Además, explicando quién es un verdadero creyente, el Mesías Prometido (as) dice:

“Siempre hay que recordar que ante los ojos de Al-lah el Todopoderoso, un creyente y el que verdaderamente entra en esta Comunidad es quien da prioridad a la fe sobre las actividades mundanas, tal como afirman mediante las palabras del Bai’at [juramento de lealtad]. Si luego dan prioridad a las actividades mundanas, ellos rompen este pacto y ante los ojos de Al-lah el Todopoderoso son transgresores.

El Mesías Prometido (as) afirma después:

“Ciertamente debéis recordar que hasta que no se reforme el estado práctico, las declaraciones verbales no representan nada y son solo declaraciones. La verdadera fe es algo que penetra en el corazón y luego da testimonio a través de los hechos físicos. Hazrat Abu Bakr y otros Compañeros, la paz sea con todos ellos, tenían fe verdadera, porque sacrificaron toda su riqueza e incluso sus vidas en el camino de Al-lah el Todopoderoso y no les importó”.

El Mesías Prometido (as) afirma después:

“Siempre me pregunto, a través de la contemplación de la grandeza del Santo Profeta (sa), que queda grabada en mi corazón, hasta qué punto fueron bendecidos esos Compañeros y también cuán efectivo fue el poder espiritual del Santo Profeta (sa), que empujó a una nación a una condición tan loable. Reflexionad sobre su condición [original] y hasta dónde el Santo Profeta (sa) los elevó. Hubo un tiempo en que su condición era tal que se permitían todos los actos prohibidos, como si se tratara de la leche materna para un niño. Se cometieron fácilmente todos los actos del mal: robar, beber alcohol, adulterio e instigar a la rebelión y al conflicto. En resumen, ¿qué pecado estaba presente que no llevaran a cabo? Sin embargo, la influencia de la compañía del Santo Profeta (sa) y su entrenamiento moral fue tan grande y tuvo un efecto tan profundo que el mismo Profeta (sa) dio su testimonio diciendo:

[árabe]

Lo que significa que ellos se quitaron la vestimenta de los mortales y se convirtieron en una manifestación de los atributos de Al-lah el Todopoderoso. Su condición se convirtió como la de los ángeles, en el sentido de que actuaban exactamente como les había sido instruido. La condición de los Compañeros era tal que todas sus pasiones y deseos fueron completamente abolidos.“

El Mesías Prometido (as) menciona que, habiendo realizado el Bai´at, cada ahmadi debe convertirse en una rama fuerte para la Comunidad, e incluso en el tiempo del Mesías Prometido (as), os aconsejó a permanecer unidos a la institución del Jilafat que comenzaría después de él y sería eterno.

El Mesías Prometido (as) continúa diciendo:

“La rama que no permanece unida al árbol, a la larga, se marchita y cae. La persona que tiene fe sincera, nunca se preocupa por las posesiones materiales, y por el contrario, se les concede todo tipo de riqueza material. Bendito es aquel que da preferencia a la fe sobre todos los asuntos mundanos. No obstante aquel que da preferencia a los propósitos mundanos sobre la religión, no es más que un cuerpo sin vida que nunca verá el rostro de la verdadera ayuda divina. Uno sólo puede beneficiarse de esta promesa de lealtad [Bai’at] cuando da preferencia a su fe y se esfuerza para progresar en este sentido. El juramento de lealtad es una semilla que ha sido plantada en este día. Si un agricultor se contenta con plantar una semilla y supone que han sido tomadas todas las precauciones pero no toma medidas para obtener el fruto, es decir, no ara la tierra, ni la riega, ni utiliza fertilizantes adecuados, ni toma ninguna otro medio para proteger el cultivo, entonces ¿puede este agricultor esperar a producir frutos?”.

Estas áreas circundantes son también tierras cultivables. Mucha gente nueva que ha emigrado aquí como refugiado o ha pedido asilo procede de aldeas. También saben que si una semilla es plantada pero no se toman las precauciones adecuadas, no produce cosecha alguna.

Por lo tanto, diría que todos los que habéis emigrado aquí que vuestra situación ha mejorado. Sois libres para practicar vuestra religión y podéis cumplir los derechos de vuestra adoración. No hay nada que os impida profesar abiertamente vuestra religión. Por lo tanto, es vital para todos los áhmadis, especialmente aquellos que han emigrado de Pakistán, que os esforcéis en dar preferencia a vuestra religión sobre todos los objetivos mundanos y debéis emplear todas vuestras fuerzas para actuar según los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Aquel que no cuida su huerto o campo de cultivo, lo echará a perder. El individuo que se convierte en un agricultor eficiente puede proteger sus cultivos. Por lo tanto, cada uno de nosotros ha plantado una semilla”.

El Mesías Prometido (as) estaba explicando esto dirigiéndose a las personas que estaban frente a él, y hoy somos nosotros los que estamos siendo abordados y por consiguiente hemos plantado una semilla al aceptar el Ahmadiat. Solo Al-lah el Todopoderoso sabe que está destinado para quién, pero afortunado es aquel que protege sus semillas y reza para su progreso. Por ejemplo, uno debe ver una mejora en sus oraciones, deben prestar atención a sus oraciones. No basta construir una mezquita, sino deben hacer un esfuerzo para cumplir con los derechos de la mezquita.

El Mesías Prometido (as) ha dado a la Yama’at otro consejo muy importante que me gustaría presentaros. Dice:

“La época actual se está deteriorando y han surgido muchas formas de Shirk [idolatría], innovaciones dañinas y otras formas de corrupción. La declaración que se recita en el momento del Bai’at, en la que uno se compromete a dar prioridad a su fe sobre todas las cosas mundanas es una promesa que se realiza ante Al-lah el Todopoderoso.
Por lo tanto, debemos permanecer fieles a este compromiso hasta nuestra muerte; de lo contrario, debemos pensar que no hemos realizado el Bai’at. Sin embargo, si sois leales a este compromiso, entonces Al-lah el Todopoderoso bendecirá vuestra fe y también vuestros esfuerzos mundanos.
Adoptad la piedad, de acuerdo con la voluntad de Al-lah el Todopoderoso. Estamos atravesando tiempos extremadamente peligrosos, y la ira divina se está poniendo de manifiesto. “El que se modela a sí mismo de acuerdo con la voluntad de Al-lah el Todopoderoso traerá la misericordia a su propia alma y a su futura progenie”.

[Dijo: “Observad. El ser humano come pan hasta que llega el sehri [la hora del alba] y hasta entonces tiene hambre”]. Si reflexionamos sobre la ira de Dios que el Mesías Prometido (as) mencionó que se manifestaría, podemos ver ahora en los hechos y cifras oficiales, cómo el mundo nunca hubo presenciado tantos terremotos y tempestades como lo ha hecho en los últimos 100 años. Incluso aquí [en EE. UU.] se presencian innumerables tempestades y lluvias torrenciales, y en cada ocasión se afirma que un incidente como el acontecido no había tenido lugar en los últimos 500 años, o en los últimos 100 años o en tantas décadas, etc. Por lo tanto, deberíamos reflexionar profundamente. La gente mundana no podrá entenderlo, pero sabemos que esta es la manifestación del desagrado de Al-lah el Todopoderoso.
El Mesías Prometido (as) ha hecho una clara advertencia respecto a estos temas, por lo tanto, debemos prestar atención a nuestra reforma.

También debemos informar al mundo que estas calamidades no son sucesos ordinarios, sino que fueron profetizados hace cien años. En este momento, solo hay una manera de estar a salvo, y es que el hombre se acerque a Al-lah el Todopoderoso. Si no prestamos atención ahora, será imposible salvarse de estas calamidades. Del mismo modo, el hombre se ha creado otras muchas dificultades a sí mismo; por ejemplo, están las guerras y la crueldad que los hombres cometen entre sí. La conclusión final será que cuando estas crueldades alcancen sus niveles extremos a los ojos de Al-lah el Todopoderoso, -aunque ya encontramos que están en un nivel extremo, pero Al-lah el Todopoderoso aún les concede un respiro-, sin embargo, cuando esas crueldades alcancen su punto máximo a los ojos de Al-lah el Todopoderoso, entonces las naciones que perpetran estas crueldades serán destruidas. Solo serán salvadas las personas a cuyo respecto el Mesías Prometido (as) ha declarado en uno de sus pareados:
“Hay fuego, pero se salvarán aquellos que sienten amor por Dios Omnipotente”.

Por lo tanto, es necesario que prestemos una atención especial para salvarnos a nosotros mismos y al mundo en general. Necesitamos hacer un esfuerzo concertado con todas nuestras facultades y capacidades para ver cómo llegar a Al-lah el Todopoderoso.

El Mesías Prometido (as) afirma, además,

“Una persona come pan y no parará de comer hasta que su estómago se llene hasta la hora del alba [sehri], y su hambre se sacie. Si solo come un pequeño bocado, ¿podrá salvarse del hambre? Ciertamente que no. Si uno deja caer una sola gota de agua en su garganta, no le será suficiente para salvarse y eventualmente morirá”.

El Mesías Prometido (as) declara,

“Para salvaguardar la propia vida, uno tiene que comer y beber la cantidad mínima requerida para mantenerse vivo, de lo contrario, no sobrevive. Hay una cantidad mínima de alimentos que se debe comer, y de la misma manera, una cantidad mínima que beber, pues de otra manera no puede mantenerse la vida. Esto mismo ocurre con los asuntos personales relacionados con la fe. Si uno no posee la cantidad mínima de espiritualidad requerida, no puede mantenerse vivo. La fe, la virtud y el cumplimiento de los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso deben practicarse en la misma medida que en el caso de la ingesta de alimentos y bebidas, es decir, se debe seguir comiendo y bebiendo hasta que uno se sienta satisfecho. “

El Mesías Prometido (as) afirma, además,

“Recordad que hay ciertos mandamientos de Al-lah el Todopoderoso que, si no se cumplen, equivalen a abandonar todos Sus mandamientos. Si uno dedica una cierta parte a Satanás y otra a Al-lah el Todopoderoso, entonces ha de saber que a Al-lah el Todopoderoso no le gusta compartir lo que se supone que es exclusivamente Suyo.
Esta Comunidad ha sido establecida para que uno se sienta atraído hacia Al-lah el Todopoderoso. A pesar de que es una tarea ardua acercarse a Al-lah el Todopoderoso, que requiere sufrir una especie de muerte; al final, sin embargo, uno obtiene una nueva vida de este mismo acto.

Aquel que aparta los aspectos satánicos de su interior, se convierte en un individuo bendecido, y su hogar, su alma y su ciudad entera participan de estas bendiciones. Sin embargo, si uno apenas participa en este esfuerzo, no conseguirá dichas bendiciones. Hasta que uno no muestre su Bai’at en la práctica, el Bai’at carece de significado.
Si una persona declara a alguien muchas cosas verbalmente, pero no hace nada en la práctica, sus meras declaraciones no causarán agrado. Lo mismo ocurre en el caso de Al-lah el Todopoderoso. Su sentido del honor es mucho mayor que el de cualquier otro.

Por lo tanto, ¿puede ser posible que, por un lado, Le obedezcáis y, por otro lado, también obedezcáis a Sus enemigos? Eso se llama hipocresía. En estos casos, no deberíamos preocuparnos por nadie, y permanecer fiel a esta promesa de dar prioridad a la fe sobre todas las cosas mundanas hasta el último aliento”.
El Mesías Prometido (as) declara,

“El mal es de dos tipos. El primero consiste en asociar partícipes a Al-lah el Todopoderoso, ignorar Su grandeza, mostrar indolencia en Su adoración y obediencia. El segundo tipo consiste en no mostrar compasión a Su creación y no cumplir con sus debidos derechos. Por lo tanto, uno debe abstenerse de ambas formas de mal, y permanecer ocupado en la obediencia de Al-lah el Todopoderoso. Asimismo, debe permanecer firmemente determinado en el compromiso que ha realizado en el Bai’at.
No debemos causar ningún daño a la creación de Dios; debemos estudiar profundamente el Sagrado Corán y adherirnos a él. Debemos abstenernos de todo tipo de reuniones en las que las personas ridiculizan y se burlan de las demás, y en las que también asocian partícipes con Dios. Observad las cinco oraciones diarias. En resumen, no debemos abandonar ni un solo mandamiento de Al-lah el Todopoderoso. Mantened limpio vuestro exterior y purificad vuestros corazones de todo tipo de malicia, odio y celos. Esto es lo que Al-lah el Todopoderoso desea de vosotros.”

¡Que Al-lah el Todopoderoso nos permita lograr estos cambios puros en nuestro interior mientras cumplimos con las obligaciones de nuestro Bai’at! ¡Que consigamos, mientras vivamos en este mundo, cumplir nuestra promesa de dar prioridad a nuestra fe sobre todas las cosas mundanas! ¡Que podamos actuar de acuerdo con las instrucciones del Mesías Prometido (as), y, teniendo en cuenta la décima condición del Bai’at que instituye obedecer todas las decisiones Ma’ruf, podamos entender la verdadera esencia de la obediencia de Dios, y alcanzar esos niveles que nos permitan convertirnos en receptores de las bendiciones de Al-lah el Todopoderoso que Él ha prometido al Mesías Prometido (as)!

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