Date: 2018-04-06

Las responsabilidades de los musulmanes áhmadis emigrantes

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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Después de recitar el Tashahhud, Ta’wwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Jalifatul Masih V (aba) dijo:

Aunque España se encuentra indudablemente entre los países occidentales, en términos de estabilidad económica, se cuenta entre los países menos estables de Europa. Las oportunidades de empleo, los salarios y la calidad de vida es menor en comparación con otros países europeos como: Francia, Alemania, Holanda o Reino Unido, etc. y eso es generalmente lo que se afirma. Sin embargo, a pesar de estas cosas, en comparación con Pakistán, las condiciones económicas son mucho mejores para las personas que han emigrado de Pakistán y han venido aquí. Y es por eso que muchos pakistaníes también llegan aquí por negocios o por motivos de empleo.

En lo que respecta a los áhmadis, cuando emigran de Pakistán lo hacen por dos razones; la principal de ellas es la prevalencia de las restricciones impuestas a las actividades religiosas y la falta de libertad religiosa para los áhmadis en Pakistán. La segunda [razón] es para la mejora de su situación económica. La mayoría de los que emigran a este país solicitan asilo o intentan obtener visa para residencia permanente al declarar que debido a las condiciones para los áhmadis en Pakistán no pueden denominarse libremente a sí mismos como musulmanes o realizar actos de adoración o seguir las prácticas religiosas de acuerdo con su fe.

Algunas personas expresan sus condiciones con sinceridad cuando presentan sus casos, pero algunos también crean historias, aunque menos en este país y más en otros países europeos de occidente, cuando esto es innecesario. He dicho muchas veces que si uno menciona con sinceridad las atrocidades cometidas contra nosotros en Pakistán en nombre de la religión y simplemente declara que “viviendo en Pakistán bajo tales circunstancias me someten a una presión psicológica extrema que es similar a una continua tortura”, por lo general, las autoridades y los jueces entienden esto y, por lo tanto, adoptan una actitud servicial y amable. Por lo tanto, al presentar estos casos, no hay necesidad de formular declaraciones exageradas bajo la presión de otras personas o sus abogados. Del mismo modo, la declaración de uno debe ser consistente desde el principio hasta el final, en lugar de alterarla, lo que podría llevar a las autoridades a sospechar una posible falsificación.

En cualquier caso, un áhmadi debe salvaguardarse de la mentira. Al-lah el Exaltado ha equiparado la mentira con shirk [asociar socios con Dios]. Nadie debe pensar que un áhmadi pueda cometer shirk. Es decir, por un lado, [los áhmadis] afirman que ‘estoy a la vanguardia al proclamar la Unidad de Dios el Exaltado, entro en la servidumbre del Santo Profeta (sa) y que yo creo en el Imam de la época, el Mesías Prometido y el Imam Mahdi (as).’ Sin embargo, por otro lado, no se protegen contra este pecado fundamental, que es el deber principal de un creyente de la Unicidad de Dios. Por lo tanto, todos los áhmadis deberían analizarse a sí mismos a este respecto y evaluar si están realizando acciones para obtener ganancias mundanas, que les llevará a ser extremadamente pecaminosos ante los ojos de Al-lah el Exaltado.

Por lo tanto, como ya he dicho, una vez que hemos emigrado de nuestra tierra natal para salvaguardar nuestra fe y para tener la posibilidad de permanecer firmes en ella, debemos dar la máxima prioridad a los mandamientos de Al-lah el Exaltado. Deberíamos ver cuáles son y cuáles deberían ser nuestras preferencias después de haber aceptado el Ahmadiat, el verdadero islam. Si estas preferencias no están de acuerdo con los mandamientos de Al-lah el Exaltado, no hemos logrado el objetivo de nuestra migración. Sin embargo, si estas [preferencias] están de acuerdo con esto [los mandamientos de Dios] entonces hemos logrado el propósito de nuestra migración. Además, en este caso también seremos los receptores de las bendiciones de Al-lah el Exaltado. Si nuestros propios cimientos se basan en una mentira y si hemos hecho que la búsqueda del mundo sea nuestro único objetivo, entonces no seremos los destinatarios de las bendiciones de Al-lah el Exaltado.

Aquellos que creen en la unidad de Al-lah y lo adoran nunca pueden asociar ningún compañero a Él. Las personas que han entendido el propósito de su creación, entienden que su principal objetivo es adquirir el placer de Dios el Exaltado. Siempre debemos recordar que nuestro objetivo no es obtener ganancias materiales y estar absorto en el brillo de los asuntos mundanos. Tampoco es este el propósito de la creación de un creyente. Solo si tratamos de obtener el propósito de nuestra creación establecido por Él para alcanzar el placer de Al-lah el Exaltado, podremos adquirir el verdadero éxito y cumplir con el propósito de venir a  este mundo. Seguramente adquiriremos este mundo y sus bendiciones ya que Al-lah el Exaltado no priva de las bendiciones religiosas y mundanas a aquellos que se dirigen hacia Él. Al-lah el Exaltado no priva a aquellos que luchan para adquirir Su placer de las bendiciones del mundo. De hecho, Al-lah el Exaltado nos ha enseñado esta oración para que busquemos, a través de Él, el bien de este mundo así como el del Más Allá. Él dice: [árabe] (Al-Baqarah: 202) [“Señor nuestro, concédenos el bien en este mundo, así como también el bien en el mundo venidero, y protégenos del tormento del Fuego”].

En relación con esto, el Mesías Prometido (as) declara:

“Una persona necesita dos aspectos para su prosperidad; en primer lugar, mantenerse a salvo de todas las dificultades, adversidades y pruebas, etc. que se producen en esta corta vida mundana. En segundo lugar, salvaguardarse de los pecados, los males y las dolencias espirituales, que lo alejan de Dios.”

Hay dos aspectos (necesarios) para una persona. En primer lugar, las penalidades y dolencias del mundo y, en segundo lugar, las penalidades y dolencias espirituales.

Por lo tanto, una persona debe tratar continuamente de mantenerse a salvo de ambos. El Mesías Prometido (as) declara:

“El bien del mundo es permanecer protegido de toda forma de maldad, indecencia y deshonor, tanto física como espiritualmente”.

Más detalles sobre [la palabra] Rabbana [nuestro Señor], el Mesías Prometido (as) declara:

“Observad, Al-lah el Exaltado dice: [árabe] (AlBaqarah: 202) [‘Señor nuestro, concédenos el bien en este mundo]. Aquí Él ha usado Rabbana [Señor nuestro].”

En relación con esto, el Mesías Prometido (as) declara:

“El hecho es que, en la palabra Rabbana [Señor nuestro], hay una sutil indicación hacia el arrepentimiento. Cuando una persona dice Rabbana [Señor nuestro], él se inclina completamente hacia Al-lah el Exaltado.”

El Mesías Prometido (as) luego declara:

“La razón de esto es que la palabra Rabbana [Señor nuestro] requiere [e implica que] una persona ha dejado otros dioses que él había creado previamente, y se ha vuelto hacia este Señor. Además, esta palabra no se puede pronunciar desde el corazón de una persona salvo con una verdadera angustia y fervor”.

Cuando una persona recita Rabbana [nuestro Señor] en su verdadero sentido, se expresa con una angustia. Hay personas que dicen Rabbana [Señor nuestro] y ofrecen esta oración superficialmente y no lo hacen de todo corazón. Sólo si una persona ofrece esta oración de todo corazón serán pronunciadas las palabras de Rabbana [nuestro Señor] en su verdadero sentido. Además, según el Mesías Prometido (as), la palabra Rabbana [Señor nuestro] no se puede pronunciar hasta que haya un estado de verdadera angustia y fervor. El Mesías Prometido (as) afirma:

“El hecho es que una persona crea múltiples dioses para sí misma. Lo hace cuando tiene plena fe en sus planes y proyectos, ya que esos son sus mismos dioses. Si él está orgulloso de su conocimiento o poder entonces ese es su dios. Si él está orgulloso de su belleza o riqueza, entonces ese es su dios. En resumen, hay miles de tales dioses que están unidos a él. Hasta que no los abandone, incline la cabeza ante el Único Señor Verdadero y caiga ante Su umbral recitando la oración que derrite al corazón: Rabbana (Señor nuestro), él no ha entendido la naturaleza del verdadero Señor”.

Como he mencionado, la gente dice que suplicamos Rabbana, sin embargo, la verdadera súplica de Rabbana solo se logra cuando lo hacemos con los sonidos resonantes de angustia que derriten el corazón y cuando uno sabe muy bien que diciendo Rabbana, me dirijo al Único Dios Inigualable quién es mi Señor. El Mesías Prometido (as) declara que:

“Solo cuando esto suceda puede comprender a su verdadero Señor y puede suplicarLe. Por lo tanto, [una vez que esto se logra] solo entonces uno puede admitir sus pecados frente a Él con dolor y fervor, arrepentirse y dirigirse a Él diciéndole Rabbana. Es decir que Tú eras en realidad el Dios verdadero, sin embargo, por nuestro error, nos hemos alejado; pero ahora hemos abandonado los dioses falsos y proclamamos sinceramente de corazón Tu Providencia y nos postramos ante Tu umbral”.

Por tanto, este es el verdadero significado de postrarse ante Dios de manera sincera y adorarlo y de comprender el objetivo de nuestra creación, el cual el Mesías Prometido (as) desea ver en todos nosotros. Cuando cumplamos con las responsabilidades asociadas a proclamar a nuestro Señor de esta manera, obtendremos las recompensas de este mundo y del Más Allá. De hecho, el hombre pide las bendiciones de este mundo con el objetivo de obtener las bendiciones del Más Allá; por ejemplo, salud, para que uno pueda adorar a Al-lah el Todopoderoso. La salud es una bendición del mundo; y entre todas las cosas buenas, si el hombre tiene una buena salud, éste puede adorar a Al-lah el Todopoderoso de la forma correcta. Si tiene riqueza, entonces puede realizar sacrificios por la causa de su religión y tener la oportunidad de cumplir con los debidos derechos de la creación de Al-lah.

Por lo tanto, debemos tener siempre en cuenta este principio. Se ha mencionado el cumplimiento de los derechos de la adoración, así que debemos recordar que únicamente podemos hacer esfuerzos para ello cuando cumplamos con los objetivos de nuestra creación acorde con los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso. En relación a esto, Al-lah el Todopoderoso dice:

“Pues sólo he creado a los yinn y a los hombres para que Me adoren”. (Al-Dhariyat 57)

Por tanto, si estudiamos los mandamientos de Al-lah uno tras otro, [llegamos a la conclusión] de que cada uno de ellos llama nuestra atención hacia el recuerdo de Al-lah el Todopoderoso. Vuestros objetivos mundanos no deberían haceros olvidar el recuerdo de Al-lah, ni deberíais proponeros cumplir únicamente con vuestros deseos mundanos y obtener el mundo.

En relación a esto el Mesías Prometido (as) dice en un pasaje:

“Al-lah el Todopoderoso dice que ‘sólo he creado a los yinn y a los hombres para que Me reconozcan y Me adoren.’

Por tanto, a la luz de este versículo, el verdadero objetivo de la vida del hombre es la adoración de Al-lah el Todopoderoso, conocerle y volverse Suyo. Queda claro que el hombre no está en posición de decidir el objetivo de su propia vida puesto que ni vino a este mundo por elección propia, ni se irá del mismo por su voluntad. En realidad él es una creación; pero aquel quien lo creó y le otorgó amplias facultades y más elevadas que las bestias (es decir, en comparación con otras criaturas, Dios creó al hombre como la más noble de todas las criaturas) puede ser el Único que declare el objetivo de Su creación. Tanto como si uno lo entiende o no, no hay duda de que el objetivo de la creación del hombre es la adoración de Dios el Todopoderoso, conocerLe y dedicarse completamente a Él. Cuando los hombres tienen en cuenta este objetivo, se convierten en verdaderos creyentes y dichas personas también obtienen la aceptación de Al-lah el Todopoderoso a través de bendiciones de este mundo. Las capacidades intelectuales de una persona, sus capacidades físicas y una buena posición financiera o las invenciones modernas y el esplendor de este mundo no deberían hacernos ajenos al propósito de nuestra creación. Nuestra salud, el dinero, la capacidad intelectual y la atracción de los objetos mundanos que nos rodea no nos deberían superar hasta el punto de abandonar el objetivo de nuestra creación.

Tal y como he dicho antes, la mayoría de musulmanes áhmadis emigraron a esta parte del mundo debido a su fe, debido a las restricciones religiosas impuestas en su país. Por tanto, siempre deberíamos tener esto presente. Los musulmanes áhmadis proclaman que tras un prolongado período de oscuridad, el radiante sol del islam se alzó en la época del Mesías Prometido (as) de acuerdo con la profecía del Santo Profeta (sa). Este sol sacó a los corazones de los musulmanes de la oscuridad hacia la luz de las verdaderas enseñanzas. Los atrajo hacia las verdaderas enseñanzas del islam; que están libres de innovaciones y también informó a los no musulmanes sobre las hermosas enseñanzas del islam.

Es obligación de todo áhmadi que, tras emigrar a estos países cumplan con esta importante obligación. Los áhmadis en todas partes deberían informar a las personas de su entorno sobre el verdadero islam. La conducta de cualquier áhmadi, sus valores morales y sus estándares de adoración deberían ser tales, que atraigan la atención del resto del mundo. A la vez que estas cosas distinguirán a los musulmanes áhmadis del resto, también serán un medio para propagar el mensaje a la gente de aquí. Es necesario que todo áhmadi comprenda primero este objetivo, que es un gran objetivo: que primero entienda el objetivo de su creación y luego llame la atención de los demás sobre el objetivo de su creación.

Debemos familiarizar al mundo con el hecho de que el objetivo de las bendiciones de este mundo provistas por Al-lah el Todopoderoso no es alejarle de Él, sino que estas bendiciones están aquí para acercarnos más a Él. Por tanto, estas bendiciones deben ser usadas con moderación, de lo contrario uno se dirigirá hacia la destrucción.

Hace cuatro o cinco años, el mundo no percibió el hecho de que se estaba dirigiendo hacia la destrucción, o no estaba preparado para admitirlo. Sin embargo, hoy la situación es completamente diferente. La principal causa de esto es que piensan que el progreso de las naciones occidentales nos salvará y seremos capaces de recuperarnos de cualquier posible pérdida. Aquellos que piensan de esta manera están equivocados. Cuando hay destrucción como resultado de una guerra, los gobiernos bien establecidos inicialmente intentan recuperarse primeramente ellos de los efectos económicos adversos. Los gobiernos que no están tan bien establecidos, algunos de los cuales son países europeos, podrían hacer frente a condiciones aún peores. Por tanto, los áhmadis en todas partes deben dirigir su atención en la práctica real y sobre todo en las oraciones, hacia cómo obtener el agrado de Al-lah el Todopoderoso y deben esforzarse en ello. Es únicamente la Gracia de Al-lah el Todopoderoso la que puede salvar al mundo de la destrucción y, con tal de obtener Sus bendiciones es necesario seguir todas las instrucciones que nos ha dado. Únicamente postrándonos ante Él podemos agradarLe. Todo áhmadi debe recordar que únicamente creer en el Mesías Prometido (as) no es suficiente para adquirir las recompensas de este mundo y del Más Allá, ni nos puede salvar del castigo del infierno. De hecho, la aceptación del Mesías Prometido (as) hace que tengamos una mayor responsabilidad de moldear nuestras vidas acorde al agrado de Al-lah el Todopoderoso.

El Mesías Prometido (as) dice:

“Recordad que simplemente hacer el Bai´at [pacto de lealtad] no aporta beneficio alguno. Al-lah el Todopoderoso no se alegra de esta práctica hasta que uno no se adhiere a la verdadera esencia del Bai´at. Hasta entonces, este Bai´at no es el verdadero Bai´at, y es simplemente un rito. Por tanto, es importante hacer un esfuerzo para cumplir el verdadero objetivo del Bai´at”.

¿Cuál es su verdadero objetivo? El Mesías Prometido (as) dice:

“Es el adoptar la rectitud y el leer con atención el Sagrado Corán y reflexionar con profundidad, y luego actuar según ello, puesto que esta ha sido siempre la práctica de Al-lah el Todopoderoso: no se contenta con meras palabras y dichos. De hecho, con tal de obtener el agrado de Al-lah el Todopoderoso, es importante adherirse a los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y abstenerse de aquello que prohíbe [uno debe abstenerse de aquello que Dios ha prohibido]. Esto es evidentemente claro porque observamos que incluso el hombre no se contenta con meras palabras, sino que se contenta con actos que lo agradan”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“La diferencia entre un verdadero musulmán y un musulmán falso es que el musulmán falso únicamente hace planes pero nunca los cumple. De lo contrario, un verdadero musulmán consigue que sus planes sean exitosos en vez de hacer meras conjeturas. Por tanto, cuando Al-lah el Todopoderoso observa que Mi siervo está ofreciendo su adoración por Mi causa y es benevolente hacia Mi creación; entonces manda a Sus ángeles, creando una distinción entre un verdadero musulmán y uno falso, según Su promesa”.

Por tanto, es importante que cada uno de nosotros se esfuerce para convertirse en un verdadero musulmán. Uno debe beneficiarse de los frutos y bendiciones de este mundo de una manera que uno se convierta en recipiente de las bendiciones del Más Allá. Debemos cumplir con los derechos de nuestra adoración. Puesto que hemos sido obligados a abandonar nuestros países debido a nuestra fe; al establecernos aquí debemos esforzarnos en actuar acorde a las enseñanzas de nuestra fe. ¡Que Al-lah nos permita a cada uno de nosotros a conseguir esto!

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