El materialismo nos aleja de la paz interior
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al'lah, Muhammad es el Mensajero de Al'lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El materialismo nos aleja de la paz interior

Mynor Joel Aguirre, originario de Guatemala, emigró a los EE.UU. en 1993, donde se licenció en Asuntos Globales y Relaciones Internacionales. Fue voluntario durante la diáspora emigrante guatemalteca y desde entonces ha centrado sus esfuerzos en ayudar a los más necesitados en las zonas más pobres de Latinoamérica. Fue presidente de la Asociación Primaveral, y ha colaborado en multitud de proyectos con organizaciones como Seattle Washington, Hispanic Fundation o Muslim Doctors Community. Ha liderado proyectos de educación, ayuda humanitaria en desastres naturales, asistencia laboral, etc.

A continuación, presentamos un reportaje especial en el que nos cuenta todo sobre su trayectoria y su dedicación a la labor humanitaria.

¿Qué le inspiró a dedicarse al servicio humanitario y como ha sido su trayectoria?

Siempre es un gusto y una satisfacción poder dar a conocer lo que uno pueda aportar a nuestra sociedad. Yo vine aquí hace 22 años y mi historia es como la de muchas personas; tenemos que dejar nuestro barrio, nuestra familia porque queremos buscar un futuro mejor. Primero por apoyar económicamente a nuestras familias y en segundo lugar  para buscar mejores oportunidades laborales, una aventura que sin duda alguna que muchos la han vivido. Luego yo creo que uno se dedica a trabajar sin darle un lugar a la educación, pero cuando uno está asentado mira también la necesidad de la educación.

Entonces ese fue mi caso, afortunadamente, actualmente me dedico a  la administración de propiedades , y llevo unos 20 años trabajando para la administración de un edificio federal. Luego trabajé en la radio por unos 12 años y ahí fue donde inicié mi labor humanitaria al interactuar con el oyente.

Eso es lo que identifica a uno con su gente,  con aquellos que lo necesitan, y así es como empezó a despertar en mí esa idea de poder hacer algo más por quienes se han quedado allá atrás en nuestros países en vías de desarrollo. Yo creo que aquí en los Estados Unidos, aunque no todos tal vez tenemos la misma oportunidad, pero si hay más oportunidades que en nuestros países de origen. Entonces, el punto es que cuando ya estamos establecidos, yo creo que es preciso dar un vistazo hacia atrás, de donde venimos y ver qué podemos hacer por esa gente. Y así es como en la radio, quise hacer un evento para poder aliviar un poquito los efectos de una tormenta que había azotado parte del occidente de Guatemala, para así poder recaudar fondos. Así fue como logré contactar con un grupo de guatemaltecos, lo que hizo que naciera la Asociación Primaveral, y desde ahí hemos venido trabajando en diferentes áreas.

Según su experiencia,  ¿cuál cree usted que debe ser el principio fundamental sobre el cual debe establecerse la paz en una sociedad?

Creo que hay muchos factores que hay que tener en cuenta. Primero a nivel local; en  nuestras familias, sus enseñanzas, sus valores, sus principios, como seres humanos influyen en nosotros. Al crecer, buscamos ese ejemplo de paz, de bienestar y de cómo queremos que vivan nuestras familias. Y lógicamente en un país como el nuestro (Guatemala) u otros de Latinoamérica, cuando tenemos que salir fuera de las cuatro paredes de nuestras casas, es ahí donde está ese conflicto.

Nos damos cuenta, primero con las autoridades del gobierno, de que existe la corrupción; y es un factor que viene a lastimar a gran parte de la población. La pobreza, la falta de educación, la falta de salud todos estos factores creo que generan esa falta de satisfacción en nuestros pueblos y viene a despertar la violencia familiar, la inmigración como resultado de esa falta de oportunidades dentro de nuestro territorio. Esto nos obliga a desplazarnos a otro lugar queriendo buscar una seguridad, y dejar atrás esa inseguridad que existe en nuestros territorios. Entonces, yo creo que falta  concienciar a las familias, enseñar valores. La religión por supuesto, juega un papel importante que independientemente de la doctrina que tenga la persona, en el fondo lo hacemos por obtener el bienestar, y allí es donde yo creo que está fallando mucho el ser humano. Se han perdido muchos esos valores, eso sin mencionar a nivel gubernamental. Esto es algo que no termina lamentablemente, y es lo que nos empuja muchas veces a estar lejos de las familias. Entonces falta mucha unidad, y falta  alimentar más a la juventud y a la niñez de esos valores.

Creo que el materialismo, nos ha hecho dejar a un lado ese alimento espiritual, que nos llena y nos mantiene esa paz interior y si tenemos esa paz interior, lógicamente vamos a proyectarla a nuestro alrededor. Y eso sería el mundo ideal que quisiéramos.

¿Cómo han beneficiado sus obras humanitarias a los individuos, por ejemplo, aquellos que sufren de pobreza o de otros problemas similares?

Yo creo que la pobreza es muy fácil de verla en todas partes en Guatemala, pero es muy difícil erradicarla por ese círculo vicioso que existe. Lamentablemente, no hemos podido hacer mucho, pero sí que hemos intentado aliviar a algunas familias, en Huehuetenango. Se beneficiaron a su vez familias que tenían hijos que padecían la enfermedad de Xerodermia pigmentosa, a quienes se les construyeron viviendas, que les ayuda a no estar tan expuestos a los rayos solares que es lo que les aumenta el problema de la piel. Ahora que ya tienen un techo, una casa, tienen mayor calidad de vida.

Y en otro aspecto también hemos asistido en desastres; en terremotos proporcionando materiales de reconstrucción, víveres, etc. Por ejemplo, en una ocasión mandamos bicicletas para algunos niños en el pueblo de donde soy originario.

Y me dio mucha satisfacción cuando visité el lugar, pues vimos a una de las niñas a quien le dimos una bicicleta que estaba repartiendo tortillas, con la misma bicicleta que le regalamos. Me llenó de satisfacción porque les dimos una herramienta, y les está ayudando.

Eso es lo que queremos. No queremos que haya una sociedad que dependa siempre de la ayuda o de la caridad, porque no estamos creando ni estamos cambiando mucho. Pero al darles herramientas, se pueden crear proyectos sostenibles. Esos proyectos que se desarrollan dentro de la misma comunidad y que puedan lograr realmente una mejor oportunidad para los niños y los jóvenes.

¿Con qué tipos de obstáculos se ha encontrado y cómo llegó a superar dichos obstáculos en este proceso, durante los trabajos humanitarios que usted realiza?

Creo que el mayor obstáculo es mantener una estructura o mantener una unidad con la diáspora. Mantener esa unidad enfocada en los mismos proyectos y querer lograr ese desarrollo en las comunidades; ese es uno de los problemas que a veces nos encontramos. Otro de los problemas es la burocracia. Para contarte otra anécdota, en una ocasión enviamos un contenedor lleno de ropa, con 202 cajas de ropa, de medicina, de zapatos para donarlas en algunas comunidades de Guatemala. El contenedor lo enviamos en el 2018 y continúa retenido en aduanas. Y tener almacenado el contenedor nos está costando una cantidad. Entonces, esa burocracia; que no es para comercializar ni hacer negocios sino que para entregar a la gente para ayudarlos. Esos son obstáculos que muchas veces desaniman. Y yo creo que otro de los obstáculos es el que muchas personas tienen siempre esa idea, de que cuando se contribuye, cuando se da algo, un 80% va para gastos administrativos y solo un 20% es el que llega a beneficiar a donde se quiere.

Pues se cree que muchas organizaciones trabajan siempre así.

En el caso nuestro es todo lo contrario, nosotros somos voluntarios de la Organización Primaveral, damos de nuestro tiempo, damos de nuestro dinero muchas veces. Se ejecuta el 100% de lo que se contribuye. Por ello  buscamos ese apoyo económico, y yo creo que esos son los principales obstáculos que a veces tenemos que superar.

La crisis que ha generado la pandemia del Covid-19, ¿ha  acrecentado aún más los problemas sociales subyacentes en Latino América? y ¿cómo ha afectado en concreto la pandemia a sus actividades y proyectos que están llevando a cabo?

Creo que esto ha generado más problemas, y más problemas sociales. Lógicamente por falta de trabajo y por falta de atención médica. Primero acá en la comunidad inmigrante de la región donde yo resido, en el área de Washington D.C. ha habido mucho temor entre la comunidad inmigrante porque prefieren quedarse en su casa y no ir a un hospital porque no tienen un seguro médico. Por otro lado, hay muchos que prefieren regresar a sus países, como El Salvador, Honduras, Guatemala; y no estar padeciendo quizás la problemática en este país, donde cada vez se complica más.

Hay muchos factores que vienen a complicar realmente que el individuo se pueda movilizar, o que pueda lograr un trabajo digno para poder sostenerse y ayudar a su familia. Allá en nuestros países, como decía la falta de empleo, las personas realmente no saben qué hacer, no saben de quién depender.

También nos está afectando en uno de los proyectos que estamos tratando de culminar; es una cooperativa inmigrante para poder crear empleos, y crear oportunidades en la sociedad civil y ver cómo el gobierno se puede involucrar apoyando estos proyectos. De nuevo, la burocracia es otro obstáculo. Eso nos ha afectado porque no hay como acelerar los procedimientos para poder lograr culminar el proyecto.

¿Cuáles son sus planes de cara al futuro, cuáles son sus propios objetivos que tiene en el trabajo humanitario que realiza?

Yo creo que básicamente queremos mitigar esa inmigración, queremos que los jóvenes logren terminar sus estudios y que puedan encontrar allá realmente fuentes de trabajo, para que el mismo país sea donde esté ese sueño, que vienen a encontrar aquí. Que no sea el sueño en Norteamérica sino que el sueño sea Centroamérica, y que ahí mismo se puedan encontrar esas oportunidades. Esos son los objetivos que queremos ver en el futuro; como por ejemplo esta cooperativa migrante con el fin de desarrollar  una despensa comunitaria, para que el inmigrante acá tenga oportunidad de hacer su remesa a sus parientes, a su familia y que se le entreguen productos básicos. Ese es  uno de los proyectos que queremos alcanzar pronto, y seguir yo creo que haciendo también el esfuerzo por participar en política, porque creo que desde ahí se va generando ese cambio.

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