El objetivo supremo del matrimonio en el islam es ganar la complacencia de Al’lah, a través de la castidad, la plenitud, la satisfacción y la continuidad de la especie. Por ejemplo, entre las características de los verdaderos creyentes, se enfatiza la salvaguardia de la castidad a través del matrimonio, junto con el cumplimiento devoto y humilde de la oración, el rechazo de todo lo vano, el pago del Zakat y la fidelidad en los fideicomisos y pactos:
“Éstos son los herederos, que heredarán el Paraíso. Allí morarán.” (23:11-12)
Se incluye también la instrucción:
“Y casad a las viudas de entre vosotros, y a vuestros esclavos y esclavas que sean apropiados para el matrimonio. Si son pobres, Al’lah les concederá medios de Su magnanimidad;” (24:33)
El Santo Profeta sa expresó:
“La vida conyugal es nuestro camino; quien se aparte de este camino no es de los nuestros.”
Desgraciadamente, Occidente ya no considera la castidad una virtud, y más bien se ha convertido en un reproche. La con- vivencia experimental y la promiscuidad se han normalizado. La perversión y la sensualidad, tanto dentro como fuera del matrimonio, son vistos como el verdadero propósito del sexo. La mujer, en este contexto, se ha degradado hasta convertirse en un mero objeto de indulgencia sexual.
Según el islam, la relación entre esposo y esposa debe estar caracterizada por la gracia. El Sagrado Corán menciona:
“Convivid con ellas con benevolencia, pues si no os gustan, es posible que no os guste algo en lo que Dios ha puesto un gran bien.” (4:20)
El carácter de la relación conyugal puede evaluarse a partir de lo indicado por el Santo Profetasa:
“Cuando os reunáis, suplicad: ‘Oh Al’lah, protégenos de Satanás y mantén a Satanás alejado de lo que Tú nos concedas’”.
Como ya se ha señalado, el Sagrado Corán describe al esposo y a la esposa como vestimentas el uno para el otro (2:188); es decir, como un medio de seguridad, dignidad y adorno. La relación conyugal en el islam se trata a un nivel elevado de responsabilidad moral y espiritual, lo que excluye toda idea de una mera satisfacción carnal. Esto se ilustra bien con el siguiente conjunto de instrucciones y exhortaciones:
“Y te preguntan sobre la menstruación. Diles: ‘Es una indisposición, por lo que debéis manteneros alejados de las mujeres durante la menstruación y no cohabitar con ellas hasta que estén limpias. Pero cuando se hayan purificado, acercaos a ellas como Al’lah os ha ordenado. Al’lah ama a los que se vuelven a Él y ama a los que se conservan limpios.’ Vuestras mujeres son un campo labrado para vosotros; así pues, acercaos a vuestro campo cuando y como deseéis, y haceos preceder con algún bien; y temed a Al’lah y sabed que Le encontraréis; y dad la buena nueva a los que obedecen.” (2:223-224)
Por lo tanto, cualquier actitud que pueda afectar negativa- mente la capacidad y posibilidades de procreación de la esposa es desaprobada. La pureza y el fomento de la rectitud (Taqwa) deben mantenerse siempre presentes. Una de las oraciones de los justos que enseña el Sagrado Corán es:
“Y quienes dicen: ‘Señor nuestro, concédenos de nuestras esposas e hijos el consuelo de nuestros ojos, y haz de cada uno de nosotros un líder para los justos.’” (25:75)
