La vida del Santo Profeta (sa)
Sermón del viernes 13-06-2025
Después de recitar el Tashahud, Taawuz y la Surah Al-Fatihah, Su Santidad, el Jalifa V del Mesías (aba) dijo:
Hace unos viernes comencé a hablar de la conquista de La Meca. Hoy voy a mencionar algunos detalles más al respecto.
En cuánto a la razón de esta expedición, se afirma que los Quraish rompieron el juramento que hicieron en Hudaibiyah. Ellos dijeron con mucha altivez al mensajero del Santo Profeta (sa) que rompemos nuestro juramento y declaramos la guerra contra el Santo Profeta (sa). Cuando el Santo Profeta (sa) tuvo constancia de este hecho, se dirigió hacia La Meca. Los detalles de cómo rompieron su juramento son los que a continuación se describen.
Cuando se firmó el Tratado de Hudaibiyah, una de las condiciones fue que a cualquiera de las tribus árabes se les permitiría entrar en un pacto con el Santo Profeta (sa) o con los Quraish. Posteriormente, de entre los Banu Bakr y los Banu Juza’ah, que residían alrededor del Haram [Santuario Sagrado en La Meca], los Banu Juza’ah hicieron un pacto con el Santo Profeta (sa), mientras que su tribu rival, los Banu Bakr, hicieron un pacto con los Quraish. De esta forma, ambas tribus evitaron confrontarse entre sí. Durante el periodo de la ignorancia, los Banu Juza’ah y los Banu Bakr se confrontaron. En aquel entonces, los Banu Bakr mataron a una persona de los Banu Juza’ah, y los Banu Juza’ah mataron a tres hombres de los Banu Bakr dentro de los límites del Haram. Los Banu Bakr y los Banu Juza’ah estaban en estado de guerra, es decir, luchando entre sí, en el momento del advenimiento del Santo Profeta (sa). Cuando él afirmó ser profeta, la gente centró su atención hacia el islam. Apareció ante ellos algo nuevo y comenzaron a hablar sobre ello y se abstuvieron de atacarse unos a otros. Sin embargo, su ira y su furia permanecieron ocultas en sus corazones.
En Shaban 8 d.H., después de 22 meses desde el Tratado de Hudaibiyah, una persona de los Banu Bakr recitó unos “Hallw” (versos difamatorios sobre el Santo Profeta [sa]). Un individuo de Banu Juza’ah escuchó recitar [estos versos], lo mató abriéndole la cabeza. Debido a este incidente, estalló una pelea entre las dos tribus, que anteriormente habían estado confrontadas entre sí. Habían dejado de [pelear] de forma transitoria. El individuo de Banu Bakr, que escribió estos versos difamatorios, pertenecía a la familia de Banu Nafazah. Cuando el joven de los Banu Juza’ah hirió a este poeta, los Banu Nafazah de entre los Banu Bakr hicieron una petición a los Quraish para recibir ayuda mediante hombres y armas contra los Banu Juza’ah. Los Quraish aceptaron ayudarlos, excepto Abu Sufyan. No fue consultado ni tenía conocimiento del incidente. Según una narración, le consultaron, pero se negó a luchar. Sin embargo, a pesar de esto, los Quraish les ayudaron mediante armas, caballos y hombres. Todos ellos los atacaron en secreto por lo que los Banu Juza’ah no pudieron defenderse. Los Banu Juza’ah se consideraban seguros gracias al pacto y por ello estaban desprevenidos [ante el ataque].
Los Quraish, los Banu Bakr y los Banu Nafazah acordaron reunirse en Watir. Se trataba de una zona baja situada al suroeste de La Meca, a una distancia de 16 kilómetros de los límites del Haram. Las casas de los Banu Juza’ah estaban precisamente en esta zona. Estos oponentes se encontraron allí a la hora señalada. Los líderes de los Quraish se habían disfrazado cubriendo sus rostros con cobertores. Estos incluían a Safwan bin Umayyah, Ikrimah bin Abi Yahl, Huwaitib bin Abd al-Uzza, Shaibah bin Uzman y Miqraz bin Hafs. Junto a todos ellos estaban sus sirvientes, así como el líder de los Banu Bakr, Naufal bin Muawiyah.
Los Banu Juza’ah, sintiéndose seguros e inconscientes, dormían por la noche. La mayoría de ellos eran niños, mujeres y débiles. Los Quraish y Banu Nafazah lanzaron un ataque contra ellos comenzando a matar gente. Algunos de ellos huyeron y lograron llegar a los límites del Santuario Sagrado.
Los Banu Juza’ah suplicaron al líder de los Banu Bakr, Naufal bin Muawiyah, diciendo: “¡Oh Naufal! Ahora hemos entrado en el Santuario Sagrado; te rogamos en el nombre de tu dios. Pero Naufal, lleno de arrogancia, respondió: “Hoy no hay ningún dios”, y continuó la matanza incluso dentro del Santuario Sagrado. Ese día, Banu Bakr mató a veinte hombres de Banu Juza’ah.
Sin embargo, más tarde los Quraish sintieron arrepentimiento y preocupación por esta acción. Se percataron de que con este acto habían roto el tratado que existía entre ellos y el Santo Profeta (sa).
Suhail bin Amr le dijo a Naufal: “Sabes bien lo que tú y tus compañeros han hecho: cómo masacraron a esta gente e incluso quisieron acabar con el resto. Pero no te apoyaremos en ello. “Déjalos ir.” Entonces, Naufal los dejó ir, y partieron.
Hariz bin Hisham y Abdul’lah bin Abi Rabiah fueron juntos a Safwan bin Umayyah, Suhail bin Amr y Ikrimah bin Abi Yahl, y los reprendieron fuertemente por apoyar a Banu Bakr contra Banu Juza’ah, diciendo: “¿Qué habéis hecho? ¡Manteníais un tratado en vigor! Lo que habéis forzado equivale a romper el acuerdo entre nosotros y Muhammad (sa)”.
Luego, Hariz bin Hisham fue a ver a Abu Sufyan y le informó de lo que había ocurrido. Al oír esto, Abu Sufyan dijo: “este es un incidente del que no he sido partícipe ni tampoco estuve completamente al margen de ello. Es un asunto muy grave. ¡Por Dios! Ahora Muhammad (sa) seguramente nos declarará la guerra”.
Abu Sufyan agregó además: “mi esposa Hind me dijo que tuvo un sueño terrible. Vio un río de sangre fluyendo desde la dirección de Hallun –una montaña a una milla y media de la Kaaba hacia el valle de Muhassab– y esta corriente de sangre llegó a Jandamah, una montaña muy conocida en el camino a Mina. Al pueblo le disgustó esta visión y le aterrorizó el río de sangre que seguía fluyendo”.
En cualquier caso, Dios Altísimo informó al Santo Profeta (sa) del ataque a Banu Juza’ah a través de una visión. Ummul Muminin Hazrat Maimunah bint Hariz (ra) narra que el Santo Profeta (sa) pasó la noche con ella. Se levantó para realizar la ablución para la oración, y mientras estaba en el lugar de la ablución, ella lo escuchó decir tres veces:
“Labbaik, Labbaik, Labbaik”, es decir, “Estoy presente, estoy presente, estoy presente”.
Luego dijo tres veces: “Nasirta, Nasirta, Nasirta” – “Habéis sido ayudados, habéis sido ayudados, habéis sido ayudados”.
Cuando el Santo Profeta (sa) regresó después de realizar la ablución, ella le dijo: “¡Oh, Mensajero de Al’lah (sa)! Te escuché decir ‘Labbaik’ tres veces y luego ‘Nasirta’ tres veces. ¿Alguien te estaba hablando, con el que Usted conversaba?
Respondió: “Era un hombre de Banu Ka‘b –una rama de Banu Juza’ah– que estaba recitando poesía “rayaz” contra los Banu Bakr, pidiéndome ayuda (en una visión). Me decía que los Quraish habían apoyado a los Banu Bakr ibn Wail contra ellos “.
Hazrat Maimunah (ra) narra que tres días después, el Santo Profeta (sa) dirigió a la gente en la oración de la mañana, y escuchó a alguien recitar el siguiente verso:
[árabe]
“¡Oh Señor mío! Invoco a Muhammad (sa), para recordarle el pacto hecho por nuestros antepasados y sus nobles antepasados”.
Según otra narración, en la mañana siguiente a la noche en que tuvo lugar el incidente entre Banu Nafazah y Banu Khuda’ah en un lugar llamado Watir, el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat A’ishah (ra): “¡Oh A’ishah! Ha ocurrido un incidente en Juza’ah!”. Hazrat A’ishah (ra) dijo: “¡Oh Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Se atreverán los Quraish a romper el tratado entre Usted y ellos, a pesar de que las guerras ya los han arruinado?”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Han roto el tratado por algo que fue planeado por Dios Altísimo”. Hazrat Aishah (ra) dijo: “¡Mensajero de Al’lah (sa)! ¿Hay algún beneficio en esto?”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí, esto tiene beneficio”. En otras palabras, estaba de acuerdo con la voluntad de Dios que rompieran el tratado y luego fueran castigados por ello.
Hazrat Musleh Maud (ra) también mencionó este mismo incidente a su manera. Escribe:
“Hazrat Maimunah (ra) relata: ‘Una noche, fue mi turno y el Santo Profeta (sa) estaba durmiendo a mi lado. Se despertó para el Tahayyud [oración voluntaria antes del amanecer], y mientras realizaba la ablución, le oí decir: “Estoy aquí, estoy aquí, estoy aquí”. Entonces dijo: ” Os han ayudado, os han ayudado, os han ayudado”‘.
Relata: “cuando volvió a salir, le dije: ‘¡Oh, Mensajero de Dios (sa)! ¿Hablabas con alguien?’. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí, en una visión un grupo de la tribu Juza’ah estaba ante mí y proclamaban en voz alta: ‘Decimos a Muhammad, jurando por su Dios que pactamos contigo y con tus antepasados y siempre te hemos ayudado. Pero los Quraish han roto su tratado con nosotros y nos han atacado por la noche cuando algunos de nosotros estábamos en postración, otros en genuflexión, y nos han matado. Ahora, hemos acudido a ti en busca de tu ayuda'”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Vi a un hombre de los Juza’ah de pie ante mí. Cuando vi a ese hombre en la visión, dije “estoy aquí, estoy aquí, estoy aquí” tres veces, lo que significa que estoy aquí para ayudarte. Luego también dije: “Se os va a ayudar, se os va a ayudar, se os va a ayudar” tres veces”‘.
Entonces, Hazrat A’ishah (ra) relata: “Esa misma mañana, el Santo Profeta (sa) vino a mi casa y dijo: “Ha ocurrido un trágico incidente con los Juza’ah”. Hazrat A’ishah (ra) dice: ‘Comprendí que un trágico incidente con los Juza’ah sólo podía significar que estando en la frontera de La Meca, y los habitantes de ella, que tienen un pacto con los Banu Bakr, atacaron a los Banu Juza’ah. Dije: “¡Oh Mensajero de Dios (sa)! Es posible que después de hacer tantos juramentos, los Quraish rompan el tratado y ataquen a los Juza’ah?”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí. Están quebrantando este tratado de acuerdo con la sabiduría de Dios Altísimo”‘. La sabiduría era que el Santo Profeta (sa) no tenía permiso para emprender un ataque, pero ante la ruptura del tratado, tenía ese permiso. Hazrat A’ishah (ra) dice: “Le dije: ‘¡Oh Mensajero de Dios (sa)! ¿Tendrá esto resultados positivos?’. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí”. El resultado será positivo.”
Detallando esto, está escrito que después de esta injusticia llevada a cabo por los Banu Bakr y los Quraish, Amr bin Salim, junto con cuarenta jinetes de los Banu Juza’ah, partió en busca de ayuda del Santo Profeta (sa). El jefe de la tribu Juza’ah, Budail bin Waraqah Juza’ahi, también formaba parte de este grupo. Explicó los detalles al Santo Profeta (sa), diciendo que les hicieron enfrentarse a dificultades y cómo los Quraish ayudaron a los Banu Bakr contra ellos con armas, hombres y caballos, y cómo Safwan, Ikrimah y otros jefes de los Quraish participaron en esta matanza. En ese momento, el Santo Profeta (sa) se encontraba en la mezquita junto con los Compañeros. Cuando hubo dicho lo que quería, Amr bin Salim, un jefe de los Juza’ah, se levantó y recitó unas coplas para pedir ayuda. Una de esas coplas era:
[árabe]
“¡Oh mi Señor! Le recuerdo a Muhammad el tratado que hicieron nuestros antepasados y los suyos”.
El Santo Profeta (sa) dijo: “Amr bin Salim, serás ayudado”.
Hazrat Abdul’lah bin Umar (ra) narra que cuando la caravana procedente de Juza’ah llegó hasta el Santo Profeta (sa), éste les preguntó: “¿Quién creéis que ha cometido esta injusticia?” Dijeron: “Los Banu Bakr”. El Santo Profeta (sa) dijo: “¿Todos los Banu Bakr?”. Dijeron: “No, los Banu Nafazah, cuyo jefe es Naufal bin Muawiyah”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Esta es una tribu de los Banu Bakr.” Por lo tanto, después de que los Banu Juza’ah le contaron al Santo Profeta (sa) todo lo que había sucedido, el Santo Profeta (sa) dijo: “Regresen por separado” (como estaban a punto de regresar, no debían ir juntos en grupo, sino que debían regresar por separado). El Santo Profeta (sa) dijo esto para que nadie se enterara de que regresaban después de encontrarse con él. Mantuvo este asunto oculto. Por lo tanto, los Banu Juza’ah regresó por separado. Algunos de ellos tomaron la ruta a lo largo de la orilla del mar, mientras que Budail bin Waraqah y algunos otros tomaron la ruta común.
Hazrat A’ishah (ra) afirma: “Debido al asunto de Banu Ka’b, en otras palabras, Juza’ah, el Santo Profeta (sa) se enojó mucho. Nunca lo había visto tan enojado”.
Hazrat Ibn Abbas (ra) relata que cuando el Santo Profeta (sa) recibió noticias sobre el incidente con los Juza’ah, dijo: “¡Juro por Aquel en Cuyas manos está mi vida, que los protegeré contra todo aquello con lo que protejo a mi familia y a mi casa!”.
Hazrat Musleh Maud (ra) ha detallado esta expedición a su manera. Escribe:
“En Ramadán del año 8 d. H., el Santo Profeta (sa) se embarcó en la batalla final que establecería el islam en toda Arabia. El incidente ocurrió de la siguiente manera: en el momento del Tratado de Hudaibiyah, se decidió que cualquiera de las tribus árabes podía convertirse en aliada de los habitantes de la Meca o de Muhammad (sa), el Mensajero de Dios. Además, durante diez años, a ninguna de las partes se les permitió entrar en batalla contra la otra, excepto si una de ellas rompía el tratado y atacaba a la otra.
En virtud de este tratado, la tribu árabe de los Banu Bakr se convirtió en aliada de los habitantes de la Meca y la tribu Juza’ah se convirtió en aliada de Muhammad (sa), el Mensajero de Dios. A los incrédulos de Arabia no les importó mucho respetar los tratados, especialmente con los musulmanes. Por lo tanto, debido a que los Banu Bakr tenían una antigua discrepancia con la tribu Juza’ah, algún tiempo después del Tratado de Hudaibiyah, se reunieron con los habitantes de la Meca, diciendo que debido al tratado, los Banu Juza’ah estaban tranquilos y ahora era la oportunidad de vengarse.
Entonces, los Quraish de La Meca y los Banu Bakr unieron sus fuerzas y lanzaron un ataque sorpresa por la noche contra los Banu Juza’ah, matando a muchos de sus hombres. Cuando los Juza’ah se enteraron de que los Quraish habían unido fuerzas con los Banu Bakr para emprender este ataque, enviaron cuarenta de sus hombres en camellos rápidos a Medina para informar al Santo Profeta (sa) e implorarle que, basándose en su pacto mutuo, le correspondía tomar represalias por ellos y atacar La Meca. Cuando esta delegación llegó hasta el Santo Profeta (sa), dijo: “Vuestro dolor es mi dolor. Me mantengo firme en mi acuerdo”. Dijo: “Esta nube que llueve ante nosotros (llovía en ese momento), así como la lluvia cae de ella, hará las fuerzas islámicas llegarán en vuestra ayuda de la misma manera, con la misma rapidez”.
Según un relato, el Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Zamrah a los Quraish con un mensaje pidiéndoles que eligieran una de tres opciones: pagar dinero de sangre por los asesinados de Banu Juza’ah, desvincularse abiertamente de Banu Nafazah o terminar el Tratado de Hudaibiyah. Éstas eran las tres opciones.
Hazrat Zamrah se acercó a los Quraish como mensajero del Santo Profeta (sa). Se desmontó de su camella cerca de la puerta de la Mezquita Sagrada y entró. Los Quraish se reunieron en sus respectivos lugares. Hazrat Zamrah se anunció a sí mismo como el mensajero del Santo Profeta (sa) y transmitió el mensaje del Santo Profeta (sa). Qardah bin Abd Amr respondió: “si tuviéramos que pagar el dinero de sangre por los asesinados entre los Banu Juza’ah, nos quedaríamos sin grano ni ganado, ya que pagar esa compensación requeriría recursos significativos. En lo que se refiere a distanciarse de los Banu Nafazah, no hay ninguna tribu entre los árabes que venere la Sagrada Ka’aba tanto como ellos. Son nuestros aliados y no romperemos esta alianza mientras podamos. “Sí, mientras quedemos algunos de nosotros, lucharemos contra Muhammad (sa) (él dijo que lucharemos contra él); por lo tanto, terminemos el Tratado de Hudaibiyah”. Hazrat Zamrah regresó e informó al Santo Profeta (sa) de lo que había sucedido con los Quraish.
Posteriormente, los Quraish se arrepintieron de su decisión y enviaron a Abu Sufyan al Santo Profeta (sa). Dios Altísimo ya había informado al Santo Profeta (sa) sobre la llegada de Abu Sufyan, y lo anunció de antemano a la gente. Según la profecía del Santo Profeta (sa), Abu Sufyan llegó para renovar el tratado. Los detalles registrados indican que antes de que Abu Sufyan llegara a Medina, el Santo Profeta (sa) informó a sus Compañeros: “Abu Sufyan viene a veros. Solicitará la renovación del tratado y buscará su prórroga, pero regresará decepcionado, pues ninguna de sus peticiones será aceptada”.
Según una narración, Hariz bin Hisham y Abdul’lah bin Abi Rabi’ah fueron a Abu Sufyan e insistieron en la necesidad de reconciliar el asunto. Le advirtieron que si no se llegaba a una resolución, Muhammad (sa) los atacaría junto con sus Compañeros. Por lo tanto, Abu Sufyan, acompañado por su sirviente en dos camellos, viajó rápidamente a Medina. Al llegar, lo primero que hizo fue ir a ver a su hija, Umm Habibah, que era la noble esposa del Santo Profeta (sa). Cuando Abu Sufyan intentó sentarse en la cama del Santo Profeta (sa), Umm Habibah la plegó. Preguntó: “¡Hija mía! ¿Esta cama es poco digna de mí, o soy yo poco digno de ella?”. Hazrat Umm Habibah respondió: “Esta cama pertenece al Mensajero de Dios (sa), y tú eres un idólatra y un impuro. No quiero que te sientes en la cama del Santo Profeta (sa)”. Abu Sufyian comentó: “¡Hija mía! El mal se ha apoderado de ti desde que me dejaste”. Umm Habibah respondió: “¡No! Más bien es Dios quien me ha guiado hacia el islam”. Tú, ¡padre mío!, eres jefe y líder de los Quraish; ¿cómo puedes retrasar tu conversión al islam? (le estaba predicando). Adoras ídolos que son incapaces de oír o ver”.
Abu Sufyan se levantó y se dirigió hacia el Santo Profeta (sa), que se encontraba en la mezquita. Dijo: “¡Oh, Muhammad (sa)! Yo no estuve presente en el Tratado de Hudaibiyah. Por favor, renueve nuestro tratado y amplíe su duración”. El Santo Profeta (sa) preguntó: “¡Abu Sufyian! ¿Es esta la única razón de tu visita?”. Afirmó: “Sí”. El Santo Profeta (sa) preguntó además: “¿Habéis hecho algo que incumpla el tratado?”. Abu Sufyan juró por Dios, afirmando que seguían siendo fieles al Tratado de Hudaibiyah. Mintió y además afirmó no haber alterado nada. El Santo Profeta (sa) respondió: “Nosotros también seguimos siendo fieles a nuestro tratado y no hemos hecho ningún cambio” (hemos hecho un pacto, que se mantiene; no lo hemos cambiado en absoluto)”. Abu Sufyan repitió su súplica, pero el Santo Profeta (sa) permaneció en silencio, sin ofrecer ninguna respuesta alguna.
Abu Sufyan se acercó entonces a Hazrat Abu Bakr (ra) y le pidió: “Habla con Muhammad (sa) o anuncia a la gente que me has concedido protección”. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “Mi protección está bajo la protección del Mensajero de Dios (sa)”. Abu Sufyan acudió a Hazrat Umar (ra), quien le dio una respuesta similar a la de Hazrat Abu Bakr (ra). Luego se acercó a Hazrat Uzman (ra) y le dijo: “Nadie es tan amable y considerado con sus parientes como tú”. Renueva y extiende el tratado. Tu Compañero no rechazará tu sugerencia”. Hazrat Uzman (ra) respondió: “Mi protección está bajo la protección del Santo Profeta (sa)”.
Al fracasar de nuevo, Abu Sufyan se acercó a Hazrat Ali (ra) y le dijo: “¡Oh, Ali! Tú eres mi pariente más cercano aquí”. He venido por un asunto importante y no deseo volver con las manos vacías. Ruega al Santo Profeta Muhammad (sa) en mi nombre. Hazrat Ali (ra) respondió: “¡Ay de ti, Abu Sufyan!”. Una vez que el Santo Profeta (sa) ha tomado una decisión sobre un asunto, ninguno de nosotros se atreve a intervenir o discutirlo con él (ninguno de ellos tenía la valentía de hacerlo). Abu Sufyan dijo: “¡Oh, Ali! Este asunto me ha superado”. Dame algún consejo. Hazrat Ali (ra) respondió: “¡Por Dios, no sé de nada que pueda beneficiarte!. Sin embargo, tú eres el jefe de los Banu Kinanah. Levántate y proclama la paz entre el pueblo y regresa a tu ciudad”.
Abu Sufyan se dirigió entonces a la mezquita del Santo Profeta (sa) y declaró públicamente: “¡Oh, pueblo, declaro la paz entre vosotros!”. Confío en que no romperéis mi promesa. Al acercarse de nuevo al Santo Profeta (sa), dijo: “¡Oh, Muhammad, he declarado la paz entre el pueblo!”. El Santo Profeta respondió: “¡Oh, Abu Hanzalah! Esta declaración es sólo tuya. Esta es una afirmación parcial, y nosotros no hemos hecho tal afirmación! Abu Sufyan montó entonces en su camello y regresó a casa.
Otra narración afirma que Abu Sufyan se acercó a Hazrat Fatimah (ra) para interceder, pero ella también se excusó. Así, Abu Sufyan regresó sin haber logrado ningún nuevo acuerdo ni reconciliación. A su regreso, cuando Abu Sufyan informó a su pueblo de su fracaso, lo criticaron duramente, lamentando que no había conseguido ningún beneficio.
Hazrat Musleh Maud (ra) ha narrado este acontecimiento, teniendo en cuenta los hechos históricos. Afirma: “Los mecanos enviaron a Abu Sufyan a Medina para convencer de alguna manera a los musulmanes de que no lanzaran un ataque”. En Medina, Abu Sufyan suplicó al Santo Profeta (sa), alegando que, dado que él no había estado presente durante el Tratado de Hudaibiyah, este debía renovarse. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) no respondió, porque al hablar revelaría su intención. En su desesperación, Abu Sufyan se presentó en la mezquita y anunció por su cuenta: “¡Oh, gente, renuevo la paz con vosotros en nombre de los habitantes de La Meca!”. Al oír esto, los musulmanes se rieron de su insensatez, y el Santo Profeta (sa) le informó: “¡Abu Sufyan! Esta afirmación es solo tuya; nosotros no hemos hecho ningún acuerdo de ese tipo contigo”.
Nuestro grupo de investigación ha redactado una nota al respecto en la que afirma que la declaración de Abu Sufyan “no estuve presente en el Tratado de Hudaibiyah”, es dudosa según ellos. Es posible que otros ya hayan mencionado esto, por lo que se ha abordado este punto. Esta pregunta no es necesaria para una persona normal, pero aquellos que deseen profundizar en cuestiones históricas tal vez quieran plantear esta cuestión, ya que su afirmación “yo no estaba presente” es dudosa, dado que, aunque algunos libros biográficos e históricos afirman que en aquel momento —es decir, a su llegada a Medina— Abu Sufyan dijo “yo no estaba presente en el Tratado de Hudaibiyah”, la mayoría de los libros guardan silencio [sobre este asunto]. Algunos libros históricos afirman que él dijo que no estaba allí, pero la mayoría de los libros no mencionan nada al respecto, y la mayoría de los historiadores no han mencionado esta declaración de Abu Sufyan.
El tercer punto es el siguiente: ¿no estuvo presente Abu Sufyan en el Tratado de Hudaibiyah? En el Kitabul Magazi de Waqti, en Al-Sirah al-Halabiyyah, y en otros libros está registrado que en esta ocasión él no estaba presente. Sin embargo, en la mayoría de las demás obras históricas y biográficas, se registra que durante el evento de Hudaibiyah, el Santo Profeta (sa) envió a Hazrat Uzman (ra) a La Meca para que informara a Abu Sufyan y a los demás líderes de los Quraish de que los musulmanes no habían venido a hacer la guerra. De esto se entiende que Abu Sufyan estaba efectivamente presente en ese momento. Sin embargo, cabe considerar que no se presentó para hablar con el Santo Profeta (sa) durante el Tratado de Hudaibiyah, ni acudió personalmente a firmar el tratado a pesar de ser el jefe de los Quraish. Su nombre tampoco figura entre los firmantes o testigos del acuerdo. Por eso es posible que cuando más tarde llegó a Medina y dijo: “yo no estaba presente en el momento del Tratado de Hudaibiyah”, lo que quería decir era: “yo no estaba presente en el momento de la firma efectiva del tratado”. O tal vez realmente no estaba presente en absoluto. No obstante, es posible que repitiera este punto cuando llegó a Medina, que no firmó el tratado.
En cualquier caso, como mencioné anteriormente, esta es la opinión del equipo de investigación. Sin embargo, incluso al exponer todo este contexto y estas explicaciones, refuerzan sin querer su propia conclusión: que Abu Sufyan no fue incluido en el tratado porque, a pesar de ser el líder, su firma no aparece en él. Eso es lo que ellos mismos han escrito. Así que tal vez Abu Sufyan utilizó esto como excusa. Por lo tanto, no hay necesidad de caer en dudas o sospechas sobre su declaración en Medina de que él no formaba parte del acuerdo. Si lo dijo, lo dijo correctamente. Sí es posible que al decir que “no estaba incluido “en lugar de «no estaba presente” sea el resultado de un error por parte del narrador. Pero los mismos hechos cuentan la verdadera historia, que él declaró su no participación en el tratado. Esto es lo que parece claro. Hazrat Musleh Maud (ra) también escribió sobre esto, y aceptó (y parece correcto) que Abu Sufyan no formaba parte del tratado. Entendemos que esto significa que él no estuvo presente durante la firma del tratado. No obstante, se trata de una cuestión histórica que ya he abordado. No hay necesidad de ambigüedad ni confusión aquí, ni surge ninguna pregunta después de esto. El asunto está muy claro.
Por otro lado, se ha escrito sobre los detalles de esta batalla que el Santo Profeta (sa) comenzó los preparativos para el viaje en completo secreto. El Santo Profeta (sa) ordenó a la gente que se preparara para un viaje, pero no reveló el destino.
De la misma manera, el Santo Profeta (sa) le dijo a Hazrat Aisha (ra): “Prepara provisiones para mi viaje”. Una vez dicho esto, el Santo Profeta (sa) salió de la casa. Mientras tanto, Hazrat Abu Bakr (ra) entró en la casa de su hija, Hazrat Aisha (ra), mientras ella preparaba las provisiones del Santo Profeta (sa). Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¿El Mensajero de Dios (sa) tiene la intención de partir hacia una batalla?”. Hazrat Aisha (ra) permaneció en silencio. Entonces Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: “Tal vez tenga la intención de ir hacia los romanos, o tal vez hacia la gente de Nayad, o tal vez hacia los Quraish, pero el plazo del tratado con los Quraish aún no ha expirado”.
Ante cada una de sus preguntas, Hazrat Aisha (ra) permaneció en silencio y no respondió. Mientras tanto, el Santo Profeta (sa) regresó. Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Tiene la intención de partir hacia algún lugar?”. Respondió: “Sí”. Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¿Tiene la intención de ir hacia los Banu Asfar” (es decir, los romanos?). Dijo: “No”. Luego Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¿Tiene la intención de ir hacia la gente de Nayad?”. Respondió: “No”. Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “Entonces, ¿quizás tiene la intención de ir hacia los Quraish?” Respondió: “Sí”. Ante esto, Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¿No hay un tratado entre Usted y ellos? (referenciando el Tratado de Hudaibiyah”). El Santo Profeta (sa) respondió: “¿No estás al tanto de lo que le han hecho a los Banu Kaab? (es decir, la tribu de Juza’ah)”.
Se han registrado más detalles de este incidente en Al-Sirah al-Halabiyyah, cuando Hazrat Abu Bakr (ra) le preguntó al Santo Profeta (sa): “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Tiene la intención de embarcarse en un viaje?”. Respondió: “Sí”. Hazrat Abu Bakr (ra) respondió: “Entonces, ¿yo también debo comenzar los preparativos?”. El Santo Profeta (sa) dijo: “Sí”. Luego Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¡Oh Mensajero de Dios! ¿Dónde pretende ir?”. Respondió: “A confrontar a los Quraish”, pero al mismo tiempo agregó: “¡Oh, Abu Bakr! Mantén este asunto oculto por ahora”.
En resumen, el Santo Profeta (sa) instruyó a la gente a hacer preparativos, pero no les reveló dónde tenía la intención de ir. Después de eso, el Santo Profeta (sa) envió mensajes a los musulmanes que residían en las aldeas periféricas y las regiones circundantes, instruyéndoles: “Quien crea en Dios y en el Último Día debe presentarse en Medina durante el mes de Ramadán”. Tras este anuncio del Santo Profeta (sa), varias tribus árabes comenzaron a llegar a Medina. Entre las tribus que llegaron a Medina estaban los Banu Aslam, los Banu Ghifar, los Banu Muzainah, los Banu Ashlla y los Banu Yuhainah.
Según una narración, el Santo Profeta (sa) primero convocó a Hazrat Abu Bakr (ra) y consultó con él, luego convocó a Hazrat Umar (ra) y consultó con él también y después instruyó a todos los musulmanes a prepararse para el viaje.
Mencionando este incidente, Hazrat Musleh Maud (ra) ha escrito lo siguiente: El Santo Profeta (sa) le dijo a una de sus esposas: “Reúne mis provisiones para un viaje”. Ella comenzó a empaquetar las provisiones para el viaje. También le ordenó a Hazrat Aisha (ra): “Tuesta un poco de harina de cebada o granos para mí”. Este tipo de alimentos eran comunes en aquellos tiempos. En consecuencia, comenzó a tamizar la tierra y otras impurezas de los granos y empezó a limpiarlos.
Hazrat Abu Bakr (ra) entró en la casa y se acercó a su hija. Al observar estos preparativos, preguntó: “Aisha (ra), ¿qué ocurre? ¿se está preparando el Mensajero de Dios (sa) para un viaje? Ella respondió: “En efecto, así parece”. El Santo Profeta (sa) ha ordenado que se hagan preparativos para un viaje”.
Hazrat Abu Bakr (ra) preguntó: “¿Viaja con intención de ir a una batalla?”. “Hazrat Aisha (ra) respondió: “No tenemos idea; el Mensajero (sa) de Dios ha ordenado que se preparen sus provisiones de viaje, y nosotros simplemente estamos cumpliendo con sus instrucciones (Hazrat Aisha dijo esto; en cuanto a dónde pretende ir o con qué propósito, no lo sabemos)”.
Dos o tres días después, el Santo Profeta (sa) llamó a Hazrat Abu Bakr (ra) y a Hazrat Umar (ra) y les dijo: “¿Recordáis cómo los hombres de la tribu de Juza’ah vinieron a nosotros y nos informaron de ciertos acontecimientos?”. Luego explicó: “Dios ya me había advertido sobre ésto y que ellos cometerían traición. Tenemos un pacto con ellos, y ahora sería contrario a la fe si, al ver el coraje y el poderío de los mequíes, tuviéramos miedo y no los desafiáramos. Debemos proceder. ¿Cuál es vuestra opinión al respecto?”.
Hazrat Abu Bakr (ra) dijo: “¡Oh Mensajero (sa) de Dios! Tienes un tratado con ellos y, después de todo, son tu propia gente”. En otras palabras, ¿lucharía el Santo Profeta (sa) contra su propio pueblo? El Santo Profeta (sa) respondió: “No lucharemos contra nuestro pueblo, sino contra aquellos que han roto el tratado”.
Luego se dirigió a Hazrat Umar (ra) y le pidió su opinión. Hazrat Umar (ra), que tenía su propio carácter, dijo: “¡En el nombre de Dios! Rezaba todos los días por este día, para que podamos levantarnos en defensa del Mensajero (sa) de Dios contra los incrédulos”. El Santo Profeta (sa) comentó: “Abu Bakr es tierno de corazón, pero la palabra veraz proviene de la lengua de Umar. En verdad, es Umar quien ha hablado correctamente. Preparaos”.
Después de eso, el Santo Profeta (sa) envió un mensaje a las tribus circundantes, ordenando que toda persona que creyera en Dios y Su Mensajero debía reunirse en Medina en los primeros días de Ramadán.
Para mantener el secreto sobre esta expedición, el Santo Profeta (sa) adoptó varias medidas. Por ejemplo, antes de la partida, envió un grupo de ocho hombres bajo el liderazgo de Hazrat Abu Qatadah bin Rabi (ra) hacia Wadi-e-Izm –una dirección opuesta a La Meca– para que los que especulaban pudieran asumir que tenía la intención de viajar en esa dirección, evitando así que se difundiera cualquier noticia. Izm se encuentra aproximadamente a 36 millas al este de Medina, en la región de Nayad.
Además de esto, el Santo Profeta (sa) también envió algunos hombres a los alrededores de Medina. Su deber era hacer retroceder a cualquier persona desconocida que se dirigiera hacia La Meca. Hazrat Umar (ra) fue designado para supervisar esta operación y patrulló diligentemente el área.
Después de todas estas precauciones, el Santo Profeta (sa) levantó sus manos en súplica ante su Señor y oró:
[árabe]
“¡Oh Dios! Capta los oídos y los ojos de los Quraish, es decir, de sus espías e informantes, para que no nos vean, salvo cuando aparezcamos repentinamente ante ellos, y para que no sepan nada de nosotros, excepto lo que les llegue de repente”.
También se ha registrado otra súplica suya en este sentido:
[árabe]
“¡Oh Dios! Retén a los espías e informantes de los Quraish hasta que aparezcamos inesperadamente en su propio territorio”.
Hay más detalles en relación a esto. Si Dios quiere, se narrarán más detalles con respecto a la partida del Santo Profeta (sa).
También me gustaría comentar las condiciones generales del mundo, lo cual hago a menudo. Continúen orando porque la posibilidad de una guerra generalizada está aumentando. Oremos para que Dios Altísimo nos proteja de las consecuencias devastadoras de ese conflicto.
Israel ha lanzado un ataque contra Irán y el conflicto actual ha entrado en una fase extremadamente peligrosa. El gobierno israelí parece decidido a infligir daño a todos los países musulmanes, uno por uno. Y el mundo musulmán permanece indiferente. Están absortos en sus actividades mundanas y en su desarrollo personal y completamente ajenos a lo que les espera por delante. Los musulmanes no realizan las prácticas correctas ni se centran en las oraciones. En tales circunstancias, ni se imaginan la pérdida que sufrirán. ¡Que Dios Altísimo les conceda sabiduría, que presten atención a esto y busquen establecer su unidad! No debería ocurrir que, simplemente debido a sus diferencias sectarias, no se presten ayuda entre sí. Cada país está en peligro porque los incrédulos se han unido en una mancomunidad y, por tanto, los musulmanes también deberían unirse como una sola nación. Sólo entonces podrán sobrevivir y no hay otra opción aparte de ésta.
¡Que Dios Altísimo proteja a todos aquellos que son inocentes y a todos aquellos que están siendo oprimidos de cualquier daño significativo! Debemos prestar mucha atención a las oraciones. ¡Que Dios Altísimo nos conceda la capacidad de hacerlo!
