Date: 2018-10-05

La excelencia personificada

Después de recitar el Tashahhud, Tawwuz y Surah Al-Fatiha, Hazrat Jalifatul-Masih V (aba) dijo:

En el sermón anterior, mientras hablaba sobre los Compañeros del Santo Profeta (sa), hablé sobre Hazrat Abdul-lah Bin Masud. Hay muchos relatos acerca de él, bien explicados por él mismo o por otras personas. Algunos de ellos quedaron pendientes y los voy a mencionar ahora.

Algunos de los Compañeros más veteranos solían decir acerca de Hazrat Abdul-lah Bin Masud que tenía un estatus excepcional con respecto a su cercanía y relación con Al-lah el Todopoderoso. Además de los nombres de Hazrat Abu Bakr (ra) y Hazrat Umar (ra), el nombre de Hazrat Abdul-lah Bin Masud también se encontraba entre los Compañeros, sobre los cuales el Santo Profeta (sa) solía recomendar especialmente a otros que los consideraran como modelos brillantes. De acuerdo con otro relato, el Santo Profeta (sa) solía decirles que se aferraran a la conducta de Hazrat Abdul-lah Bin Masud. El Santo Profeta (sa) tenía una confianza especial en él y Hazrat Abdul-lah Bin Masud también tenía un amor excepcional por el Santo Profeta (sa).

Anteriormente mencioné algunos de los relatos de su vida. Hay algunos más. Algunos relatos son similares entre sí, pero han sido relatados por diferentes autores. Está escrito acerca de él que, en términos de espiritualidad, la compañía del Santo Profeta (sa) había transformado a Hazrat Abdul-lah Bin Masud en un individuo justo, piadoso y adorador devoto. Su devoción a la adoración y a los Nawafil [oraciones voluntarias] era tal que, además de las oraciones obligatorias y Tahayyud, también observaba la oración en el momento de Chasht [período entre la mañana y el mediodía]. Asimismo, solía observar ayunos voluntarios todos los lunes y jueves. A pesar de esto, le preocupaba no ayunar lo suficiente. Hazrat Abdul-lah Bin Masud solía decir que no guardaba más ayunos dado que mi cuerpo se debilitaba debido a la oración de Tahayyud. Solía ofrecer oración de Tahayyud. Si uno ofrece Tahayyud y Nawafil como realmente merecen ser ofrecidos, entonces uno se siente muy débil. Por lo tanto, solía decir que, dando prioridad al salat sobre el ayuno, ofrezco relativamente pocos ayunos voluntarios. Una vez el Santo Profeta (sa), después de dirigirse brevemente a la gente, ordenó a Hazrat Abu Bakr que también les diera algunos consejos. Hazrat Abu Bakr se dirigió a ellos brevemente. Luego le dio instrucciones a Hazrat Umar (ra). Se dirigió a ellos incluso más brevemente que Hazrat Abu Bakr. Luego instruyó a otra persona, que comenzó a pronunciar un discurso muy largo. El Santo Profeta (sa) le ordenó que se callara y se sentara. Luego, el Santo Profeta (sa) le ordenó a Hazrat Abdul-lah Bin Masud pronunciar un discurso. Hazrat Abdul-lah Bin Masud alabó y glorificó a Al-lah el Todopoderoso y luego dijo solo eso: “¡Oh gente! Al-lah es nuestro Señor. El Corán es nuestra guía. La Casa de Al-lah es nuestra Qibla. Muhammad (sa) es nuestro Profeta”. Según otro relato, dijo que: “estamos satisfechos con tener a Al-lah como nuestro Señor y al islam como nuestra fe. Y deseo para vosotros lo que Al-lah y Su Mensajero deseen”. Sobre esto, el Santo Profeta (sa) dijo: “Abdul-lah Bin Masud ha dicho la verdad y yo también deseo para mi Ummah lo que Ibn Masud ha deseado.” Cuando Hazrat Ali fue a Kufa, Hazrat Abdul-lah Bin Masud, que había vivido allí anteriormente, fue mencionado en una de sus sesiones.

La gente lo elogió y dijo que “¡Oh Amir-ul-Muminin [jefe de los creyentes]! No hemos visto a nadie más grande que Abdul-lah bin Masud ya que poseía una moralidad excelente, nos enseñaba con gran amabilidad, mantenía una compañía excepcional y era extremadamente temeroso de Dios.” Para probarlos, Hazrat Ali se dirigió a todos y dijo: “¡Juro por Al-lah el Todopoderoso y os pido que me digais con sinceridad, si vuestro testimonio se ha realizado con un corazón puro!”. Todos respondieron que efectivamente así era. Sobre esto, Hazrat Ali dijo: “¡Oh Al-lah! Sé testigo de esto. ¡Oh Al-lah! También comparto la misma opinión de estas personas sobre Abdul-lah bin Masud. De hecho, tengo una opinión mucho mejor acerca de él”.

Hazrat Abdul-lah bin Masud cumplió los derechos del vínculo de hermandad, según lo establecido por el Santo Profeta (sa), con su hermano en la fe, Hazrat Zubair bin Al-Awam, de manera excelente. Depositando toda su confianza en él, lo legó para hacerse cargo de todos sus asuntos financieros. En otras palabras, [dijo que] todos sus asuntos y la propiedad que dejará atrás se confiaran a Hazrat Zubair bin Al-Awam y su hijo, Abdul-lah bin Zubair. Además, sus decisiones en relación con los asuntos internos serán definitivas y deberán cumplirse.

Abu Wail narra que Hazrat Abdul-lah bin Masud vio una vez la prenda de una persona atada alrededor de la cintura de manera que la tela alcanzaba la parte inferior de sus tobillos, sobre la cual le pidió que la levantara por encima de sus tobillos. La persona le respondió que también debía levantar su prenda por encima de los tobillos. Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: “No soy como tú. Mis pantorrillas son delgadas y también soy delgado”. Cuando Hazrat Umar se enteró de esto, reprendió a esta persona por hablar y responder a Hazrat Ibn Masud de la manera que lo hizo. También es posible que esta persona fuera arrogante. Era una costumbre en ese momento llevar prendas largas como una indicación del orgullo propio. Por lo tanto, él le explicó esto y en respuesta a esto, sin mirar lo modesto que era, con cuánto fervor seguía los mandamientos de Al-lah el Todopoderoso y cuánto temía a Al-lah el Todopoderoso, respondió de esta manera. Por lo tanto, cuando Hazrat Umar se enteró de esto, lo reprendió.

Con respecto a la obediencia de Hazrat Abdul-lah bin Masud hacia el Santo Profeta (sa), Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) ha declarado en una ocasión que encontramos un incidente en los ahadiz [dichos y tradiciones de la Santa Profeta (sa)], donde podemos medir el espíritu de su obediencia. Una persona puede escuchar esto y considerarlo como una tontería. Sin embargo, como he mencionado, Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) declara que el secreto de su progreso radicaba en el hecho de que tan pronto como escuchara una instrucción del Santo Profeta (sa), se preparaba de inmediato para cumplir con ello. Hazrat Jalifat-ul-Masih II (ra) afirma que en el hadiz se menciona que Hazrat Abdul-lah bin Masud una vez caminaba hacia una reunión que se celebraba en compañía del Santo Profeta (sa). Todavía estaba de camino, cuando escuchó las siguientes palabras del Santo Profeta (sa), “¡Sentaros!”. Parece que la multitud era demasiado grande y la gente posiblemente estuviera de pie a los lados, por lo cual el Santo Profeta (sa) les dio instrucciones para tomar asiento. Hazrat Abdul-lah bin Masud todavía no había llegado a la reunión. Sin embargo, escuchó esta voz del Santo Profeta (sa) mientras estaba de camino e inmediatamente se sentó y se arrastró de rodillas hacia la mezquita, al igual que se arrastra un niño. Cuando una persona, que era incapaz de entender el secreto de cómo la obediencia y el espíritu mismo de ella permite a las naciones tener éxito en el mundo, vio que Hazrat Abdul-lah bin Masud se arrastraba de esta manera, le criticó y le preguntó qué tipo de tontería era esta. Consideraba que esto era un acto sin sentido y desconocía por completo el hecho de que el principio principal para que las naciones triunfen es en realidad la obediencia. Sin embargo, él le dijo que “la intención del Santo Profeta (sa) era que las personas que están de pie en los bordes de la mezquita deben sentarse. Sin embargo, te has sentado en el camino y te estás arrastrando hacia la mezquita. Deberías haber entrado en la mezquita y luego haberte sentado. ¿Para qué te sientas en el camino?”. Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió diciendo: “Ciertamente, esto podría haber sido correcto. Sin embargo, si hubiera fallecido antes de llegar a la mezquita, no habría cumplido con esta instrucción del Santo Profeta (sa) y entonces habría al menos un punto que no obedecí.”

Este fue el fervor de aquellas personas, en el sentido de que deseaban cumplir cada palabra del Santo Profeta (sa). Dijo: “Escuché esta instrucción y me preocupé, ya que si hubiera fallecido en ese momento, se habría contabilizado como una acción no realizada por mí, a pesar de haberla escuchado.” Sin embargo, le dijo a él que, por esta razón, no consideraba apropiado continuar caminando y sentarse solamente cuando hubiera entrado en la mezquita. Dijo que pensaba en lo impredecible de la vida y si llegaría o no a la mezquita. Por lo tanto, debía sentarse inmediatamente para cumplir con esta instrucción. Así que estas personas controlaban todo con el más mínimo detalle.

Hazrat Musleh-e-Mau’ud (ra) escribe además que hay otro incidente relacionado con el mismo Abdul-lah bin Masud. Durante el Jalifato de Hazrat Usman ra, ofreció en una ocasión cuatro Raka’ats [unidades de oración] en La Meca durante los días del Hall [peregrinación islámica a La Meca]. Había ido para el Hall, la estancia fue corta y había ofrecido cuatro Raka’atss. Cuando el Santo Profeta (sa) se dirigió hacia el Hall, ofreció dos Raka’atss, puesto que se indica que cuando una persona está de viaje ofrezca solo dos Raka’ats. Después de esto, cuando Hazrat Abu Bakr fue a hacer Hall durante su Jalifato, también ofreció dos Raka’ats. Cuando Hazrat Umar fue a hacer Hall, también ofreció dos Raka’ats. En otras palabras, cuando tenían derecho a acortar las oraciones, lo hacían. Sin embargo, Hazrat Usman ofreció cuatro Raka’ats. Como resultado, esto creó cierta conmoción entre la gente. Dijeron que Hazrat Usman había modificado la tradición del Santo Profeta (sa). Así que las personas se acercaron a Hazrat Usman y preguntaron por qué había ofrecido cuatro Raka’ats. Hazrat Usman respondió: “El hecho es que tomé esta decisión de acuerdo con mi entendimiento, ya que actualmente muchas personas han entrado al Islam desde lugares distintos y también han comenzado a venir para el Hall desde esos lugares. Muchos de ellos no son tan conscientes de los asuntos relacionados con el Islam como la gente lo era anteriormente. Ahora, simplemente miran nuestra práctica. Observan lo que hacemos los musulmanes mayores. Además, imitan lo que nos ven hacer y dicen que este es el mandato islámico. Como estas personas vienen a Medina muy poco y no tienen la oportunidad de quedarse allí y observar nuestras oraciones, pensé que si me observaban ofreciendo dos Raka’ats con ocasión del Hall, y me ven acortar la oración, volverán a sus territorios e inmediatamente anunciarán que observaron que el Jalifa ofrecía solo dos Raka’ats y por tanto, la instrucción islámica real es ofrecer solamente dos Raka’ats. Cuando estas personas regresen a sus territorios y lo anuncien, se creará una sensación de disensión dentro del Islam y la gente se sentirá confundida, ya que no serán conscientes del hecho de que los dos Raka’ats fueron ofrecidos como resultado de estar en un viaje.” Esta fue la decisión de Hazrat Usman según su razonamiento. Además Hazrat Usman dijo: “Debido a esto, consideré apropiado ofrecer cuatro Raka’ats para que no olvidaran que en realidad hay cuatro Raka’ats de oración. En cuanto a si es o no admisible ofrecer cuatro Raka’ats, la respuesta fue (Hazrat Usman (ra) respondía por qué había ofrecido cuatro Raka’atss y por qué era permisible para él): “Me he casado con alguien aquí en la Meca y dado que la ciudad natal de mi esposa es también mi ciudad natal (toda la familia de su esposa, y sus suegros vivían allí), no me considero un viajante y por tanto, debo realizar la oración en su totalidad.” Esta es la prueba que dio en apoyo a su razonamiento. Por lo tanto, Hazrat Usman (ra) explicó por qué había ofrecido cuatro Raka’ats y afirmó que el propósito era que la gente no se equivocara y tropezara al aprender las verdaderas enseñanzas del Islam.

Esta fue una explicación muy exquisita y llena de sabiduría, y cuando los Compañeros oyeron esto, la mayoría de ellos lo comprendieron, pero algunos no lo hicieron y permanecieron en silencio. Sin embargo, otros que deseaban hacer daño causaron un gran revuelo al afirmar que Hazrat Usman (ra) había actuado en contra del camino del Santo Profeta (sa). Por lo tanto, algunos de los responsables de la provocación fueron a Hazrat Abdul-lah bin Masud y le dijeron: “¿No viste lo que ha pasado hoy? El Santo Profeta (sa) actúa de una manera, pero hoy Hazrat Usman (ra) actuó de manera contraria a él”. También mencionaron a Hazrat Abdul-lah bin Masud que durante los días del Hall el Santo Profeta (sa) llegaba a La Meca y solo realizaba dos Raka’ats mientras que Hazrat Usman había realizado cuatro. Tras escucharle, Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: “No es nuestro deber crear desorden. Como Jalifa que es, debe haberlo hecho por su sabiduría, de la que aún no nos damos cuenta. Así que no causéis conflicto”. Hazrat Abdul-lah bin Masud dijo: “También hice cuatro Raka’ats detrás de Hazrat Usman, pero inmediatamente después de la oración levanté mis manos en súplica al Al-lah el Todopoderoso, diciendo: ‘¡Oh Al-lah, acepta de mi oración solo aquellos dos Raka’ats que solíamos ofrecer con el Santo Profeta (sa) y no hay necesidad de aceptar los otros dos como parte de mi oración!”. Hazrat Musleh Mau’ud (ra) declara cuán maravilloso era el estado de adoración en el que se encontraba Hazrat Abdul-lah bin Masud, ya que realizó cuatro Raka’ats pero no se conformó con obtener más recompensa que los dos Raka’ats realizados por el Santo Profeta (sa), y suplicó a Al-lah el Todopoderoso diciendo: ‘Oh Dios, acepta solo dos Raka’ats y no cuatro.’ En cuanto a los que siguieron, realizaron los cuatro Raka’ats detrás del Jalifa de la época, por pura obediencia. Así que obtuvieron la recompensa de la oración y también la recompensa de la obediencia. Sin embargo, la perspectiva de Abdul-lah bin Masud era que había obedecido, pero al mismo tiempo había orado a Al-lah el Todopoderoso diciendo: “No deseo recibir más recompensa que la que el Santo Profeta (sa) nos permitió alcanzar cuando oró ante nosotros”. Por esta razón, oró a Al-lah el Todopoderoso para que aceptara solo sus dos Raka’ats.

Hazrat Musleh Mau’ud (ra) escribe que él también poseía un nivel ejemplar de obediencia hacia el Jalifato. No estaba al tanto de la razón por la que Hazrat Usman (ra) había realizado cuatro Raka’ats en lugar de dos, aunque esta razón ha sido considerada correcta por muchos. Porque cada vez que iba a la casa de su esposa, no lo consideraba un viaje. Cada vez que iba a la casa de su hijo, nunca lo consideraba un viaje. Cada vez que iba a la casa de sus padres, nunca lo consideraba un viaje. Por lo tanto, su [solución ante la] cuestión era correcta. Esta precaución de Hazrat Usman (ra) para que las personas que vinieran de lejos no se equivocaran, y para evitar cualquier obstáculo en [el progreso del] Islam, es una prueba de su extremadamente alto nivel de justicia. Por el extraordinario estado de su piedad, su intención era que la gente no tropezara. Sin embargo, Hazrat Abdul-lah bin Masud no estaba al tanto de este razonamiento en el momento de explicar por qué Hazrat Usman (ra) había ofrecido cuatro Raka’ats, y sin embargo, no había finalizado su oración bruscamente. Más bien, completó la oración y mostró obediencia hacia el Jilafat y luego suplicó a Al-lah el Todopoderoso diciendo: “¡Oh Al-lah, acepta dos de mis Raka’ats, no cuatro!”. Esta fue la extraordinaria obediencia y el espíritu de seguir al Santo Profeta (sa) en cada paso que daba. Por eso, a pesar de que los Compañeros eran completamente analfabetos; se decía frecuentemente que solo había 7 personas alfabetizadas en toda la Meca, a pesar de esto triunfaron sobre el mundo entero. Como resultado de su obediencia, este es el puesto que alcanzaron y el éxito que obtuvieron. Es por ello que siempre debemos recordar este punto particular. Este incidente no solo muestra la obediencia de Hazrat Abdul-lah bin Masud hacia el Jalifato, sino también su ardiente amor por el Santo Profeta (sa). Esta es la razón por la cual el Santo Profeta (sa) elogió la actitud de Abdul-lah bin Masud en muchas ocasiones y esta es la forma de evitar la provocación y el desorden. Por lo tanto, este es el ejemplo que cada áhmadi debe tratar de seguir.

En una ocasión, Hazrat Umar (ra) se encontró con una caravana de personas durante la noche. Pero debido a la oscuridad no pudo verlos. Entre ese grupo estaba Hazrat Abdul-lah bin Masud. Hazrat Umar (ra) envió a alguien para preguntar de dónde venía el grupo. Cuando él les preguntó, Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: “Fayyul Amiq,” es decir, desde un camino lejano. Entonces él preguntó “¿A dónde os dirigís?”. Respondió: “Al Baitul Atiq (Casa Antigua)”, es decir, a la Ka’bah. Hazrat Umar (ra) preguntó: “¿Hay algún erudito entre ellos?,” y pidió a alguien que les preguntara qué versículo del Sagrado Corán era el más sublime. Sobre esa investigación de Hazrat Umar (ra), Hazrat Abdul-lah bin Masud, que estaba en esa delegación respondió: “[árabe] ¡Al-lah: no hay Dios sino Él, el Viviente, el Auto-subsistente y quien sostiene todo. No se apoderan de Él ni el sopor ni el sueño!”. (Al-Baqarah 256). Recitó Ayatul Kursi.

Hazrat Umar (ra) luego preguntó: “¿Cuál es el versículo más sintetizado del Santo Corán?” Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: “[árabe] En verdad, Al-lah os ordena permanecer en la justicia y dispensar un trato amable, y dar como se da a los parientes. ’(Al-Nahl 91).

Hazrat Umar (ra) ordenó al hombre que preguntara cuál es el versículo más exhaustivo del Sagrado Corán. Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: “[árabe] Entonces, quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá, y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá también.” (Al-Zilzal 8-9).

Luego preguntó cuál es el versículo del Sagrado Corán que más hace temblar a uno. Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: [árabe] No será según vuestros deseos, ni según los deseos de la gente del Libro. Quien haga el mal recibirá su merecido; y fuera de Al-lah no encontrará amigo ni defensor para él. (Al-Nisa 124).

Hazrat Umar (ra) le dijo que preguntara cuál de los versículos del Sagrado Corán es el más prometedor. Hazrat Abdul-lah bin Masud respondió: [árabe] “Diles: ‘¡Oh siervos Míos, que habéis cometido excesos contra vuestras propias almas! No desesperéis de la misericordia de Al-lah, pues en verdad Al-lah perdona todos los pecados. Ciertamente Él es el Sumo Indulgente, Misericordioso.’ (Al-Zumar 54)

Después de escuchar todo esto, Hazrat Umar (ra) dijo: “Pregunta si entre ellos está Abdul-lah bin Masud”. El grupo dijo: “Sí, por Dios, él está entre nosotros”. Habiendo escuchado todo esto, Hazrat Umar (ra) opinó de él que estaba lleno de conocimiento, y que estaba seguro de que solo Hazrat Abdul-lah bin Masud era quién podía dar tales respuestas eruditas.

Hazrat Abdul-lah Bin Masud relata: “En el día de Badr, el Mensajero de Al-lah (sa) preguntó a su Compañeros: ‘¿Qué sugerís con respecto a estos prisioneros?’ Hazrat Abu Bakr dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah, ellos son tu gente y tu familia; mantenlos vivos y dales respiro, quizás Al-lah pueda hacer que se arrepientan!’. Entonces Hazrat Umar dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah, te expulsaron y te descontentaron, tráelos aquí y decapítalos!’ Entonces Hazrat Abdul-lah bin Rawahah dijo: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah, encuentra una selva profunda y luego déjalos allí, y préndeles fuego!’ El Santo Profeta (sa) escuchó las sugerencias de todos pero no tomó ninguna decisión y regresó a su campamento.” Hazrat Abdul-lah Bin Masud afirma que la gente comenzó a discutir sobre qué consejo se tomaría. Después de un rato el Santo Profeta (sa) salió de su campamento y dijo: “Al-lah hace los corazones de algunos hombres tan suaves que son más suaves que la leche, y Él hace los corazones de algunos hombres tan duros que son más duros que las rocas. Tu semejanza, ¡oh Abu Bakr!, es la de Hazrat Ibrahim (as), quien dijo: “Así que quienquiera que me siga, ciertamente es de mí; y para quien me desobedezca, Tú [Al-lah] eres, seguramente, el más Indulgente, Misericordioso”. También dijo: “¡Oh Abu Bakr!, tu semejanza es la de Hazrat Isa (as), quien dijo: “Si los castigas, son tus sirvientes; y si los perdonas, seguramente eres el Poderoso, el Sabio”.

Y tu semejanza, ¡Oh Umar!, es la de Hazrat Noah (as), quien dijo: “Mi Señor, no dejes en la tierra uno solo de los incrédulos”. El Santo Profeta (sa) volvió a decir a Hazrat Umar: ‘¡Oh Umar!, tu semejanza es la de Hazrat Musa [Moisés] (as), quien dijo: ‘¡Señor Nuestro! Destruye sus riquezas y ataca sus corazones, y ellos no van a creer hasta que vean el grave castigo.’

El Santo Profeta (sa) dijo entonces: “Como todos vosotros os encontráis en necesidad, los prisioneros serán liberados si pagan un rescate, de lo contrario se le decapitará”. Hazrat Abdul-lah Bin Masud declara: Yo dije: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah!, exime a Sahl bin Baida de esta decisión porque lo escuché hablar bien del islam’. Sin embargo, el Santo Profeta (sa) permaneció en silencio.”

Hazrat Abdul-lah Bin Masud dice: “Nunca tuve tanto miedo a que una piedra cayera sobre mi desde el cielo, como tuve ese día, pero finalmente el Santo Profeta (sa) eximió a Sahl bin Baida”.

Creía que el silencio del Santo Profeta era debido a su descontento, y por consiguiente, por el miedo de Al-lah el Todopoderoso y el temor a Su ira, su estado cambió dramáticamente. El estado de su temor a Al-lah el Todopoderoso era increíble.

De acuerdo con la práctica del Santo Profeta (sa), Hazrat Abdul-lah Bin Masud solo daba una charla los jueves, que era corta y concisa. Sus palabras fueron tan efectivas y elocuentes que Hazrat Abdul-lah bin Mirdas relata que cuando Hazrat Abdul-lah Bin Masud terminaba su discurso, su deseo era que él dijera algo más. Por las noches solía mencionar un dicho de entre los dichos del Santo Profeta (sa) y al tiempo que relataba el Hadiz su afecto y amor por el Santo Profeta (sa) se hacían más evidentes. Su alumno Masruq dice:

“Un día nos narró un dicho del Santo Profeta (sa). Cuando él dijo las palabras: ‘Oí al Santo Profeta (sa) decir…’, su cuerpo comenzó a temblar de miedo de tal manera que su ropa empezó a moverse rápidamente. Después de eso, siendo más cauteloso agregó las palabras: ‘Quizás el Santo Profeta (sa) dijo estas palabras o usó palabras similares’. Mientras narraba un dicho del Santo Profeta, tomaba precauciones adicionales. Esto se debió a la advertencia del Santo Profeta (sa) de que cualquiera que narrara un falso Hadiz sería juzgado por ello”.

También encontramos otro ejemplo del nivel de precaución que él tomaba, en la siguiente narración. Amr Bin Maimun relata: “Visité con frecuencia a Hazrat Abdul-lah Bin Masud durante un año completo. Era muy cauteloso al narrar un Hadiz. Lo vi una vez cuando dijo: “El Mensajero de Al-lah dijo…”, entró en un estado de angustia y el sudor le goteaba por la frente. Luego dijo que ‘el Santo Profeta usó estas palabras o similares…’ El estado de su temor de Al-lah era tal que decía que después de la muerte ojalá no sea levantado de nuevo, para no tener que rendir cuentas”.

Hazrat Abdul-lah narra: “Una vez Hazrat Abdul-lah Bin Masud enfermó y se aterrorizó. Le dijimos: “Nunca te habíamos visto tan preocupado en tiempos de enfermedad antes de esto”. Él respondió:” Me puse enfermo de repente y no me considero tan bien preparado para enfrentarme a la otra vida, y esto me preocupa”. Mientras hablaba de su propia muerte dijo: “Ese día no será fácil para mí. Mi deseo es no ser levantado después de mi muerte”.

Narra Ibn Masud: “El escribió: ‘En el Nombre de Dios, el clemente, el Misericordioso’, en su testamento.” Hoy día es bastante común escribir: ‘En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso’. Sin embargo, el hecho de que Ibn Masud haya mencionado específicamente esto significa que Hazrat Abdul-lah Bin Masud poseía el verdadero entendimiento de estas palabras cuando las escribió en su testamento. Entendió que los atributos de Al-lah el Todopoderoso eran Compasivos y Misericordiosos y, por esta razón, comenzó este documento utilizando estos atributos. Era consciente del hecho de que si hay algo en su voluntad que pueda llevar al descontento y al castigo de Al-lah el Todopoderoso, entonces que el Dios Compasivo y Misericordioso le proteja de ello. Por la gracia de Al-lah el Todopoderoso Hazrat Abdul-lah Bin Masud se había vuelto tan rico que en los últimos años de su vida dejó de aceptar su estipendio. En esta condición de no tener preocupaciones financieras, cuando su valor financiero era de noventa mil dirhams, escribió en su testamento que en el momento del entierro, su sudario debería consistir en paños muy simples cuyo coste era de doscientos dirhams y después de su muerte debería ser enterrado junto a la tumba de Hazrat Usman bin Mazun. Como se mencionó anteriormente, Hazrat Usman dirigió sus oraciones funerarias y fue enterrado en Yannatul Baqi por la noche. Hay otra narración de que después del entierro de Hazrat Abdul-lah Bin Masud, la persona que narra este incidente caminó junto a su tumba en la mañana y notó que había agua rociada sobre ella. Esto demuestra el gran respeto que la gente tenía por él. Ellos solidificaron su tumba durante la noche rociando agua sobre ella.

Abul Ahfaz narra: “Después del fallecimiento de Hazrat Abdul-lah Bin Masud estuve en presencia de Hazrat Abu Musa y Hazrat Abu Masud. Uno de ellos le dijo al otro: “¿Ibn-e-Masud ha dejado atrás a alguien como él?” Respondieron: “En este momento no hay nadie entre nosotros como él”. Quizás después de que fallezcamos, nacerá alguien como él.”

Hazrat Amin bin Haram narra: “He asistido a numerosas reuniones de los Compañeros del Santo Profeta (sa); sin embargo, nunca he conocido a nadie más desinteresado con el mundo y más preocupado por el Día del Juicio que Hazrat Abdul-lah Bin Masud.”

El otro Compañero que mencionaré hoy es Hazrat Qudama bin Mazun. Hazrat Qudama bin Mazun era el hermano de Hazrat Usman bin Mazun y era el esposo de Hazrat Safiya, quien era la hermana de Hazrat Umar. Hazrat Qudama bin Mazun tuvo múltiples matrimonios. Una de sus esposas fue Hind bint Walid, quien dio a luz a Umar y Fátima, otra esposa fue Fatima bint Abu Sufiyaan, quien dio a luz a Aisha. Luego estaba Umm-e-Wald, quien dio a luz a Hafzah y Hazrat Sufiya bin Jitab dio a luz a Hazrat Ramlah. Tenía diecinueve años de edad cuando aceptó el Islam, por lo que aceptó el Islam a una edad muy temprana y toda su familia abandonó sus hogares en La Meca y se reasentaron cuando tuvo lugar la migración a Medina. Su familia fue recibida por Abdul-lah bin Salma Ayy-lani en Medina. Cuando el Santo Profeta (sa) emigró de La Meca a Medina, organizó residencias permanentes para Hazrat Qudama y sus hermanos, asignándoles trozos de tierra.

Hazrat Qudama estuvo entre los primeros musulmanes que habían participado tanto en la migración a Abisinia como a Medina. Él participó en la batalla de Badr, Uhud y todas las otras batallas junto con el Santo Profeta (sa). Cuando Hazrat Usman bin Mazun falleció, dejó a una hija y aconsejó su hermano Hazrat Qudama que la cuidara. Hazrat Abdul-lah bin Amr narra: “Tanto Hazrat Usman bin Mazun como Hazrat Qudama fueron mis tíos maternos. Visité Hazrat Qudama y solicité la mano de la hija de Hazrat Usman bin Mazun en matrimonio y él estuvo de acuerdo. Mughirah bin Shaba visitó a la madre de esta niña y la convenció para que ofreciera algún incentivo económico, y la niña también era de la misma opinión que su madre”. En otras palabras, hubo una propuesta de matrimonio, pero la niña y la madre se inclinaron hacia la otra proposición que vino.

“Este asunto fue presentado al Santo Profeta (sa) y llamó a Hazrat Qudama y le preguntó sobre esta propuesta de matrimonio. Hazrat Qudama respondió: ¡Oh, Profeta de Al-lah (sa)! Esta niña es la hija de mi hermano. No seré negligente al seleccionar a alguien para que se case con ella. (Es decir, ella es la hija de mi hermano que falleció. Encontraré a la mejor persona posible para que ella se case). Por lo tanto, acepté la primera propuesta de matrimonio porque la considero mejor. El Profeta de Al-lah (sa) respondió: “Esta niña es huérfana. Se casará con quien desee (no tiene padre y aunque hayas aceptado la mejor pareja, sin embargo, se debe buscar su consentimiento). Ella aceptará cualquiera de las dos propuestas de matrimonio que prefiera”. Por lo tanto, esta fue la decisión del Santo Profeta (sa). El mismo narrador era el pariente de la niña y había enviado una propuesta de matrimonio primero, pero afirma que en lugar de él, su matrimonio se resolvió con Mughirah y aceptaron la propuesta que la niña y su madre habían elegido. Así es como el Santo Profeta (sa) estableció la libertad de elección para las mujeres y enseñó a los musulmanes a cuidar especialmente a los huérfanos. Se aseguró de que ella no se equivocara porque su padre había fallecido.

Así que la opinión de la niña debe ser considerada [en cuestiones de matrimonio]. Hazrat Qudama falleció el treinta y seis de la Hégira a la edad de sesenta y ocho años.

¡Que Al-lah el Todopoderoso nos permita seguir los pasos de estas personas que tenían una visión profunda de la fe y, a través de su lealtad y fidelidad, mostraron un nivel sobresaliente de amor por el Santo Profeta (sa), y que Él nos proteja de que formemos parte de cualquier desorden!

Después de las oraciones dirigiré dos oraciones funerarias in absentia. El primero es de la Sra. Amatul Hafiz Bhatti Sahiba, esposa de Mahmud Bhatti Sahib, de Karachi, que sirvió durante mucho tiempo como Sadr Lallna del distrito de Karachi. Falleció el 27 de septiembre a los 93 años; a Al-lah pertenecemos y a Él volveremos. El nombre de su padre era el Dr. Ghulam Ali y estaba entre los Compañeros del Mesías Prometido (as). Debido al hecho de que su padre desempeñaba como médico en el ejército, vivían en varias ciudades, ya que estaba destinado en varios lugares. Dondequiera que se quedara, se aseguraría de que hubiera una atmósfera espiritual a su alrededor. Esta era una característica única de los Compañeros, ya que dondequiera que residieran, establecían una atmósfera espiritual a su alrededor. Después de unos meses de predicación, la mayoría de las personas bajo él se convertían en áhmadis. El Dr. Sahib establecía una Yama’at y utilizaba su casa como centro. De esta manera estableció varias Yama’ats.

Su deseo era que su familia se beneficiara de la atmósfera espiritual de Qadian y, por lo tanto, su familia se estableciera en Qadian. La madre de Amatul Hafiz Sahiba también ha dedicado su vida al servicio de Yama’at. Amatul Hafiz Sahiba se benefició de la atmósfera de Qadian desde 1936. Habiendo completado sus estudios obligatorios, estudió la carrera de estudios religiosos durante 4 años. Durante este tiempo, tuvo la suerte de asistir regularmente a las conferencias del Darsul Corán [Serie de conferencias sobre el Sagrado Corán] impartidas por Hazrat Musleh Maud (ra). Desde el principio ha servido activamente a la Yama’at. Se casó con el hijo de su tía materna, Mahmud Bhatti. Hay un largo incidente relacionado con su matrimonio.

Hazrat Musleh Maud (ra) dice: “En una visión, la madre de la niña me envió una carta a través de su hija y le preguntó acerca de cierta propuesta de matrimonio y también mencionó su nombre. A partir de entonces, exactamente lo que se había visto en la visión luego ocurrió cuando la chica vino con la carta preguntando por la propuesta”. Hazrat Musleh Maud (ra) aprobó esta propuesta y dijo: “Exactamente lo que vi en mi visión ahora se está cumpliendo de la misma manera que lo había visto”. Por lo tanto, Hazrat Musleh Maud (ra) también aceptó esta propuesta. Después de su matrimonio en 1948, se establecieron en Karachi y ella sirvió diligentemente en Lallna Imail-lah de Karachi. Además de esto, continuó sus estudios y en su madurez y obtuvo un Máster en árabe de la Universidad de Sindh en 1972. Lo logró con un excelente resultado de matrícula de honor.

En 1975, el marido de Amatul Hafiz Sahiba viajó a África por motivos de trabajo y, de vez en cuando, también iba a África. Trabajó como presidenta nacional (para Lallna) en Liberia (África Occidental). Luego, debido a la guerra (civil), tuvieron que abandonar el país y regresar a Karachi. Ella se encuentra entre los cinco mil muyahidines para Tehrik-e-Yadid. En 1991 fue elegida como vicepresidenta y también como secretaria de educación del distrito. Durante las celebraciones del Jubileo, recibió un título por sus 15 años de servicio de Lallna Markaziyya (Asociación / Cuerpo Central de Mujeres). Desde 1997 hasta 2018, tuvo la oportunidad de servir como Sadr Lallna [presidenta de mujeres] para el distrito de Karachi. Ella llevó a cabo muchos eventos a lo largo de Karachi, que es una gran ciudad. Celebró reuniones con diferentes oficinas y fortaleció su organización administrativa. Sus servicios fueron desde 1938 hasta 2018, un período de setenta años.

Amatul Nur Sahiba, quien se desempeña como presidenta de Lallna en Karachi, dice:

“Ella prestó un gran servicio durante 70 años. Era habitual en ella ser extremadamente amable de corazón, saludar a otros con una sonrisa y hablar suavemente. Ella era muy puntual y cualquiera que fuera el deber que se le asignara, lo anotaría en su diario de inmediato, para que no lo olvidara. Cada vez que recibía instrucciones u órdenes de la oficina central, llamaba al departamento correspondiente y les notificaba de inmediato, no esperaba a que se abriera la oficina y luego transmitía el mensaje. Cumplió sus deberes con gran devoción y mostró un verdadero ejemplo en su completa devoción y obediencia al Jalifato. Amatul Bari Nasir Sahiba también trabajó con ella y también escribió: “Ella hacía el trabajo de una manera muy cariñosa y no dejaba que sus subordinados sintieran como si estuviera asumiendo su estatus de encargada sobre ellos. Durante su permanencia en el cargo, la Yama’at de Karachi publicó 50 libros y el libro que contiene la colección completa de las obras persas del Mesías Prometido (as) fue publicado por las Lallnas de Karachi durante su mandato como su presidenta. Tuvo mucha paciencia y creo que una de sus mayores cualidades fue su paciencia y calma. Tenía la capacidad de reflexionar profundamente sobre los asuntos, particularmente en casos de problemas domésticos, escuchaba a ambas partes y, en consecuencia, daba consejos. Su esfuerzo siempre sería lograr una reconciliación”.

Incluso hoy, estas disputas y problemas internos están aumentando en nuestro país. ¡Que Al-lah el Todopoderoso guíe a ambas partes para que traten de resolver estos problemas y que Él también guíe a aquellos que ostentan cargos para que puedan resolver estas disputas de manera efectiva!

La nuera escribe: “Trató a todas sus nueras como a sus propias hijas y podríamos acercarnos a ella y hablar sobre cualquier asunto nuestro sin dudar”.

La Secretaria General de Lallna también escrito: “Mientras dirigía su trabajo, nos trataba a todos por igual y siempre nos guiaba”. Además, su nuera escribe: “Ella prestó gran atención a la recitación del Sagrado Corán. Ella enseñó a todos sus nietos a leer el Sagrado Corán y les proporcionó sus conocimientos religiosos. Ella trataba a los trabajadores de la casa y también a los pobres con gran amabilidad. De hecho, si alguno de ellos fallecía, ella también cuidaba de los miembros de su familia y siempre se esforzaba por cumplir sus derechos.

¡Que Al-lah el Todopoderoso le conceda su perdón y misericordia y eleve su estatus! ¡Que Él también le permita a su descendencia seguir sus pasos!

El segundo funeral es de Adnan Vandenbroeck Sahib, quien fue el Secretario Nacional Amur-e-Jarya [Asuntos Externos] de Bélgica. Falleció el 29 de septiembre; ¡A Al-lah pertenecemos y hacia Él regresaremos! Su padre fue Rizwan Vandenbroeck Sahib, que fue el primer áhmadi belga en la Yama’at de Bélgica que aceptó el Ahamdiat en los años 60. Adnan Sahib no aceptó el Ahmadiyyat debido a su padre, de hecho dijo que quería investigarlo por sí mismo y luego hizo el Bai’t en 1994. Después de aceptar el Ahmadíat, fue muy activo en el campo de Tabligh. En 1998 hubo una reunión de Tabligh en Bélgica y Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) refiriéndose a él dijo a la reunión: “Tengo un traductor, que puede traducir del inglés al francés y al holandés”.

Por la gracia de Al-lah el Todopoderoso, fue de gran ayuda en este sentido durante esos días. El Dr. Idris Sahib, presidente nacional de la Yama’at en Bélgica, escribe:

“Estaba sufriendo de cáncer y cuando, por la gracia de Al-lah el Todopoderoso, su condición comenzó a mejorar, comenzó a venir nuevamente a la misión. Él siempre dijo que su salud había mejorado gracias a las bendiciones de Al-lah el Todopoderoso, dado que todos los demás pacientes de esta misma enfermedad habían fallecido. Desde el principio fue miembro del equipo de relaciones públicas de Bélgica. En 2016, lo nombré secretario nacional Amur-e-Jarya y prestó este servicio con gran diligencia. Jugó un papel muy importante en la introducción de la Yama’at a nivel gubernamental”. Amir Sahib además escribe: “Iba conmigo a las oficinas gubernamentales y atendía el trabajo administrativo de Amur-e-Jarya incluso cuando estaba enfermo en el hospital durante sus últimos días. También fue miembro del equipo de traducción holandés. Hizo un gran esfuerzo en la traducción de varios libros al holandés e hizo la revisión final de los sermones. Del mismo modo, revisaba la traducción de todos los comunicados de prensa”. Amir Sahib además escribe: “Durante mis diversos viajes, expresó que su enfermedad había demostrado ser una fuente de misericordia para él porque durante este tiempo tuvo la oportunidad de leer los libros del Mesías Prometido (as) y otra literatura de la Yama’at y su fe en Al-lah el Todopoderoso había aumentado aún más. Incluso durante el curso de su enfermedad, se mantuvo contento con la voluntad de Al-lah el Todopoderoso.

Durante sus últimos días, siempre aconsejaba a su hermano mayor que dedicara menos tiempo a los esfuerzos mundanos y dedicara más tiempo al trabajo de la Yama’at. Amir Sahib además escribe: “También solía decirme que su hermano podía ser muy útil en el equipo de Amur-e-Jarya, por lo tanto, debía incluirle en el equipo”. Su madre dice: “El Ahmadíat llegó a su familia a través del padre de Adnan Sahib, quien vivió en Irak durante 7 años y allí tuvo la oportunidad de leer el Santo Corán y también aceptó el Islam allí. Cuando llegó a Holanda, conoció al Imam Bashir Sahib y, como resultado de su predicación, aceptó el Ahmadíat. Una vez se encontró con Hazrat Jalifatul Masih IV (rh) en Bélgica y le pidió que orara para que Al-lah el Todopoderoso le permita permanecer firme.” La madre de Adnan Sahib afirma además: “Su padre no tenía interés por el mundo material”. Ella dice: “Mi hijo Adnan también siguió los pasos de su padre. Ofrecía sus oraciones regularmente, sirvió en la Yama’at y fue leal a la institución del Jalifato. Él escuchaba el sermón de los viernes todas las semanas y también hacía que sus hijos lo escucharan. Siempre estaba dispuesto a servir a la Yama’at y tenía un vínculo profundo con el Jalifato”.

¡Que Al-lah el Todopoderoso eleve su estatus y le conceda Su perdón y misericordia! ¡Que Al-lah el Todopoderoso conceda a la Yama’at muchas personas devotas como él! Deja atrás a su esposa, un hijo y una hija. ¡Que Al-lah el Todopoderoso les permita permanecer firmes en su fe y aumente la fortaleza de su fe y les permita seguir los pasos de su padre!

Send this to a friend