En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)
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La verdad y la falsedad

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

La sinceridad es la condición previa a las buenas acciones. Si se llevan a cabo con sinceridad, Dios no permite que quede sin recompensa ni siquiera la más pequeña virtud.

Al-lah envió al Mesías Prometido para fomentar las buenas acciones, y una de ellas es evitar la falsedad.

Todos los áhmadis deben analizarse internamente para comprobar si (Dios no lo permita) dependen de la falsedad. Deben gestionar sus asuntos de conformidad con las normas del “taqwa” (rectitud).

El 5 de Febrero de 2016, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Al-lah le ayude) pronunció el Sermón del Viernes en la Mezquita Baitul Futuh en Londres.

Su Santidad (Al-lah le ayude) dijo que el 27 de diciembre 1905, el Mesías Prometido (la paz sea con él) dio un discurso explicando que él no había sido enviado solamente para demostrar la muerte de Jesús. Dios no necesitaba iniciar un movimiento nuevo solamente con este propósito, sino que más bien su llegada tenía otros muchos objetivos. Su Santidad (Al-lah le ayude) dijo que, en esa época, se habían corrompido las prácticas de la gente, y una de las prácticas cuya reforma se había encomendado al Mesías Prometido (la paz sea con él) era la falsedad, pues vino para establecer la verdad. A este respecto, Hazur (Dios le ayude) exhortó a la Yamaat a elevar sus niveles de veracidad. Al-lah describe a los creyentes como aquellos que no dan falsos testimonios.  Por lo tanto, los hombres de Dios son los que no mienten ni asocian a nadie con Dios. Si cada uno de nosotros se esfuerza por evitar la falsedad, podremos experimentar una transformación que nos convertirá en verdaderos creyentes.

El Mesías Prometido (la paz sea con él) dijo que el amor al mundo es la causa primordial de toda discordia. La gente tiende a dar más importancia al mundo que al amor por Dios y a la obediencia al Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él). La obediencia verdadera significa seguir los pasos del Santo Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), quien siempre dio preferencia a la fe ante el mundo, y no al contrario. Los Compañeros siguieron su ejemplo y experimentaron una transformación extraordinaria como resultado de ello. Abandonaron el mundo y sus deseos y aniquilaron prácticamente todos sus anhelos. Hoy podéis compararos con ellos y analizar si estáis siguiendo sus pasos. Al-lah ha descrito la falsedad como una abominación y siempre debéis evitarla.  No hay desgracia más grande que depositar toda la confianza en la falsedad. Pero os aseguro que es la verdad la que al final prevalece, pues en ella descansa el bien y el triunfo. El Mesías Prometido (la paz sea con él) relató la historia del pleito que la oficina de correos presentó contra él, y dijo ¿cómo es posible que diga que no se puede vivir sin falsedad? Decir tal cosa es pura necedad. La realidad es que no se puede vivir sin la verdad. Cuando confiamos en Dios, Él es suficiente para nosotros.

El Mesías Prometido (la paz sea con él) dijo:

“Recordad que no hay nada más vil que la falsedad. Dios apoya y protege la verdad. El que adopta la verdad nunca será deshonrado, ya que está bajo la protección de Dios y no hay ninguna ciudadela más segura que el santuario de Dios”.

El Mesías Prometido (la paz sea con él) dijo que las acciones parciales no proporcionan un beneficio completo. A menos que logremos la perfección en nuestras acciones, no podremos cosechar los resultados deseados.

No podemos agradar a Dios con acciones equivocadas, y tales acciones no pueden dar fruto.  Según la promesa de Al-lah, si actuáis conforme a Su voluntad, entonces Él os bendecirá. La gente mundana comenta que “no se puede vivir sin la falsedad”, pero estas ilusiones provienen de la falta de conocimiento verdadero. El Mesías Prometido (la paz sea con él) dice que una virtud que está manchada con el mal es inútil y no tiene valor ante los ojos de Dios. Si se actúa con sinceridad, Al-lah no permite que se quede sin recompensa ni siquiera la más pequeña de las virtudes. Pero la sinceridad es la condición previa a las buenas acciones.  Liberaos de la idolatría y actuad de forma que no quede ningún resquicio de ella. Estableced la verdad y detestad la mentira.

Su Santidad (Al-lah le ayude) dijo que teniendo esto presente, los áhmadis deberían analizarse internamente para comprobar si utilizan la falsedad y la mentira en los procesos legales, en sus negocios para recibir ganancias, o en sus asuntos matrimoniales o, por el contrario,  se adhieren a la verdad. Deben analizar si utilizan la falsedad para recibir beneficios y prestaciones sociales del gobierno o en asuntos relacionados con la búsqueda de asilo. De la misma forma, los hombres de negocio deberán comprobar si sus informes contienen algo que sea contrario a la verdad. Debemos manejar nuestros asuntos ateniéndonos al Taqwa (la rectitud). Es necesario examinar con profundidad casa asunto, liberarnos de nuestro ego y tener siempre presente el temor a Dios. El mayor pecado en el que están absortos a las personas, y que las ha destruido, es el amor por el mundo material. Si sois conscientes de la grandeza de Dios y tenéis la certeza de la muerte, debería desaparecer todo tipo de laxitud y negligencia. Por ello debemos tener en mente la majestuosidad de Dios y sentir temor a Él. Su castigo puede ser severo. Que Al-lah nos permita transformarnos en la práctica y darnos cuenta de la verdad, dando preferencia a nuestra fe sobre el mundo.

Al final del sermón, Su Santidad (Al-lah le ayude) informó a la comunidad del triste fallecimiento de Kassim Touré Sahib, un misionero local de la Costa de Marfil. Su Santidad (Al-lah le ayude) dirigió la oración fúnebre in absentia después de la oración del viernes.