En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Hablar de un “choque de civilizaciones” entre el islam y occidente es extremadamente peligroso e irresponsable –  líder de la Comunidad Musulmana Ahmadía

  • Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad, pronuncia un discurso histórico en la capital alemana.
  • Su Santidad dice que el ateísmo está minando las tradiciones y la herencia occidentales.
  • El Jalifa dice que el islam no es una amenaza para la civilización occidental.
  • El líder musulmán condena la “esclavitud económica” moderna y advierte sobre el riesgo de una guerra nuclear.

El 22 de octubre de 2019, el líder mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, el Quinto Jalifa, Su Santidad  Hazrat Mirza Masrur Ahmad, pronunció un discurso histórico en el centro de Berlín, titulado Islam y Europa: un choque de civilizaciones?

Tres décadas después de la edificación de ese famoso símbolo de división, el Muro de Berlín fue derribado. Ahora, Su Santidad ha instado a los líderes y gobiernos actuales a demoler los muros de odio y conflicto que afectan a la sociedad moderna.

Dirigiéndose a una audiencia compuesta por más de 80 dignatarios e invitados influyentes, incluidos miembros del Bundestag (parlamento), diplomáticos, académicos, líderes religiosos y representantes de los medios de comunicación, y a solo unos cientos de metros de la Puerta de Brandenburgo, en el Hotel Adlon Kempinski, Su Santidad abordó sin complejos la acusación común de que la presencia del islam y los musulmanes son una amenaza para la civilización occidental y la cultura.

Mediante una exposición poderosa en defensa del islam y de la religión en general, Su Santidad declaró que el ateísmo y la impiedad son  la verdadera amenaza para la herencia y la civilización occidentales y estaban llevando a que las costumbres y valores centenarios fueran abandonados repentinamente sin pausa para pensar.

Su Santidad definió  ‘civilización’ y   ‘cultura’ desde una perspectiva islámica, y citando versículos del Sagrado Corán y el ejemplo personal del Profeta del islam (la paz y las bendiciones sean con él), refutó las opiniones de que el islam no tiene cabida en occidente o en la sociedad moderna.

Su Santidad respondió a las acusaciones de que el islam es una religión “misógina” y también condenó lo que él denominó “esclavitud económica”, mediante la cual los países ricos y poderosos usan su riqueza y poder militar para dominar a las naciones más débiles.

Al principio, Su Santidad habló de las crecientes tensiones y temores en el mundo occidental debido a la migración de un gran número de musulmanes a los países occidentales.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“En el mundo de hoy, particularmente en las naciones occidentales y desarrolladas, existe un gran debate sobre la inmigración y su efecto en las sociedades. Gran parte del debate se centra en los musulmanes. Ciertos gobiernos y miembros de la sociedad temen un ‘choque de civilizaciones’ y creen que los musulmanes son una amenaza para su sociedad y que no pueden integrarse en el mundo occidental.”

Su Santidad procedió a definir el concepto de “civilización” y “cultura” de acuerdo con los principios islámicos.

Describiendo “civilización” como el “progreso material y el desarrollo de una sociedad”, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Los factores que indican el poder de una civilización incluyen su progreso económico, el nivel de innovación tecnológica, el avance de los medios de transporte y comunicación y el progreso intelectual de la sociedad. Además, los esfuerzos de una nación para fomentar la paz y la estabilidad, ya sea en virtud de su aplicación de la ley y su dominio militar o por otros medios, también son una medida de su civilización.”

Haciendo una distinción entre “civilización” y “cultura”, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“La cultura de una nación es algo separado y distinto de la civilización. La cultura es una manifestación de los puntos de vista de un pueblo, sus actitudes hacia los problemas sociales y sus prácticas,  y  en lugar de basarse en el progreso material, la cultura tiene sus raíces en la moralidad y en los valores y tradiciones religiosas de una nación.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Por lo tanto, la civilización es el desarrollo material, tecnológico e intelectual de una sociedad, mientras que la cultura se basa en la composición religiosa, moral y filosófica de esa sociedad”.

Su Santidad citó el ejemplo histórico del Imperio Romano y el período temprano del cristianismo para explicar lo que distinguía a una civilización de una cultura.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Debido a su prosperidad material, urbanización y  forma de gobierno de sus territorios, los romanos eran considerados tremendamente civilizados y educados. Sin embargo, su sofisticación no implicaba un elevado nivel de moralidad”.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo a continuación:

“Más bien, fue durante el período inicial del cristianismo cuando su pueblo recibió una cultura progresista. El cristianismo otorgó a la sociedad principios rectores basadas ​​en la religión y en la moralidad, mientras que los romanos prescribieron las leyes y los límites materiales […] Por lo tanto, el progreso y el avance de los romanos reflejaron su gran civilización, mientras que el cristianismo  otorgó  al pueblo una cultura loable”.

Su Santidad dijo que  cuando los romanos aceptaron el cristianismo,  su gran civilización se fusionó con una gran cultura y ese período sentó las bases de los valores que continuaron apuntalando la sociedad occidental.

Contrariamente a la opinión popular, Su Santidad dijo que los musulmanes no desean atacar o menoscabar la civilización occidental.

En realidad, los musulmanes buscan emular el avance material y tecnológico de Occidente.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“En lugar de rechazar a la civilización occidental, estamos viendo lo contrario. Debido a los medios modernos de transporte y comunicación, el mundo se ha convertido en una aldea global. El advenimiento de la televisión, los medios de comunicación y particularmente Internet han supuesto que nada quede oculto en el mundo y que incluso las personas que viven en países económicamente desfavorecidos pueden ver cómo viven las personas en las naciones más ricas. Están siendo influenciados por la civilización occidental y desean alcanzar niveles similares de avance material e innovación.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Por lo tanto, la afirmación de que la civilización occidental o europea está amenazada por la presencia de musulmanes no es válida. Más bien, la civilización occidental está influyendo en otras partes del mundo y esto incluye al mundo musulmán.”

Después de afirmar que la civilización occidental no estaba amenazada, Su Santidad dijo que el temor de que los musulmanes desafiaran a la “cultura” occidental era un miedo más racional o “legítimo”. Entonces, Su Santidad citó varios versículos del Sagrado Corán y ejemplos del Profeta del islam (la paz y las bendiciones sean con él) para anular tales preocupaciones.

En una formidable exposición en defensa de la religión y el islam, Su Santidad declaró que la religión es la base de la cultura occidental y, por lo tanto, es el continuo ascenso del ateísmo y la incredulidad lo que estaba cambiando la sociedad, en lugar de la inmigración de musulmanes.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“En los países occidentales, los censos que se realizan muestran que las personas están cada vez menos inclinadas hacia la religión o la creencia en Dios. Ante esto, creo que el rápido aumento del ateísmo es una amenaza mucho mayor para la cultura occidental que el islam.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Los valores occidentales tienen siglos de antigüedad y se basan en sus tradiciones religiosas y especialmente en su herencia cristiana y judía. Sin embargo, estos valores religiosos y normas culturales están siendo atacados por aquellos que se oponen a todas las formas de religión y fe.”

Su Santidad llamó la atención de los líderes occidentales para que protejan y preserven su identidad religiosa.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Como líder religioso musulmán, creo que debéis proteger vuestra herencia y cultura centrando vuestros esfuerzos en detener el declive de la religión y llevar a las personas de vuelta a la fe y a la creencia, ya sea en el cristianismo, el judaísmo o cualquier otra.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“No debéis permitir que, en nombre del ‘progreso’, esos valores y estándares morales que han sido parte de la sociedad durante muchos siglos se abandonen repentinamente.”

Su Santidad citó varios versículos del Sagrado Corán que afirman el gran significado e importancia de los derechos humanos. Dijo que el islam defiende los derechos de las mujeres, y de miembros vulnerables de la sociedad y buscó abolir la esclavitud desde el principio. Además, la libertad de creencia es una piedra angular de la fe islámica.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“En el capítulo 2, versículo 257, el Sagrado Corán declara categóricamente que no debe haber obligación en materia de religión. Por lo tanto, no hay razón para que los no musulmanes teman que los musulmanes difundan sus creencias o intenten imponer sus puntos de vista en esta parte del mundo. La odiosa ideología de una pequeña minoría de supuestos musulmanes que han adoptado el extremismo no tiene correlación con las enseñanzas del Sagrado Corán.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“En lo que se refiere a la Comunidad Musulmana Ahmadía, creemos que en ninguna circunstancia el islam permite el uso de la fuerza o cualquier tipo de coerción en la difusión de la fe. ¿Por qué entonces hay una necesidad de temer al islam? ¿Por qué la gente piensa que su civilización o cultura está en riesgo por parte de los musulmanes?”

Su Santidad también habló sobre las crecientes desigualdades dentro de las sociedades y dijo que la educación era necesaria para corregir el desequilibrio y garantizar la armonía social.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Creemos que una de las claves para ayudar a los pobres es la educación. Si los miembros más jóvenes de la sociedad, que provienen de hogares rotos o que sufren la pobreza, reciben educación, podrán liberarse de los grilletes de la miseria.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Se abrirán oportunidades para ellos y, por lo tanto, libres de frustración y resentimiento, esos jóvenes crecerán para convertirse en miembros productivos de la sociedad, en lugar de ser atraídos hacia una vida de crimen o cultura de pandillas”.

A nivel internacional, Su Santidad dijo que a los países ricos les interesa ayudar y apoyar a los países más débiles.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“También creemos que los países ricos deben ayudar a las naciones más débiles del mundo a construir bases sólidas. Si los países más pobres pueden desarrollar sus economías e infraestructuras, sus gentes tendrán oportunidades y muchas menos razones para emigrar al extranjero. Si sus naciones son estables y prósperas, naturalmente se deduce que la región y el mundo en general se beneficiarán.”

Este fue un tema al que Su Santidad volvió más tarde en su discurso, cuando habló de la esclavitud económica que ha reemplazado a los horrores de la esclavitud física en el mundo moderno.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“En el mundo actual, la esclavitud física ya no existe, pero ha sido reemplazada por la esclavitud económica y la servidumbre, en la que la relación entre las naciones más poderosas de la tierra y los países más débiles se ha convertido en una relación de amo y esclavo”.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Por ejemplo, los países ricos conceden ‘préstamos’ disfrazados de ‘paquetes de ayuda’ a países más débiles que no tienen otra opción que aceptar las condiciones que se les imponen. Invariablemente, los niveles de interés paralizantes significan que los préstamos a corto plazo conducen a miseria y la deuda a largo plazo. El resultado final es que el país en incumplimiento no tiene más remedio que doblegarse a la voluntad de la nación dominante. Tal esclavitud es completamente inmoral.”

Con respecto a los derechos de las mujeres, Su Santidad señaló el hecho de que varios estudios e informes oficiales producidos en occidente demuestran que la mayoría de los casos de abuso doméstico y crímenes contra las mujeres están siendo perpetrados por no musulmanes. Por el contrario, el islam enseña a los hombres musulmanes a respetar y valorar a las mujeres y proporciona igualdad de oportunidades para la educación entre los sexos.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Otra acusación muy común en el mundo occidental es que los musulmanes no respetan a las mujeres ni a sus derechos. En primer lugar, cabe señalar que el islam fue la primera religión en otorgar a las mujeres el derecho a heredar, el derecho al divorcio y otros derechos. Además, el islam enfatiza la gran importancia de educar a las niñas y darles oportunidades de crecimiento y desarrollo personal”.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Además, en un dicho famoso, el Santo Profeta del islam (la paz y las bendiciones sean con él) dijo que ‘el paraíso yace bajo los pies de la madre’. Estas palabras ilustran el papel trascendental que juegan las mujeres y su estatus único y distinguido en la sociedad […] Por lo tanto, es completamente injusto calificar al islam como una religión misógina.”

Después de explicar que la mayoría de los medios modernos y los que se oponen al islam han interpretado erróneamente la Yihad, Su Santidad presentó el incomparable ejemplo de perdón y paciencia manifestado por el Santo Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) en el momento de la victoria sobre la Meca.

Acto seguido, Su Santidad concluyó llamando a las naciones del mundo, sus líderes y miembros del público, a dejar de lado las diferencias y forjar lazos de unidad.

En el epicentro de la ciudad donde existió una gran división física durante décadas que rompió una nación y se erigió como un símbolo de una división mucho mayor en el mundo, Su Santidad pidió paz a través de la unidad y la justicia.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“La gente debe darse cuenta de que las palabras pueden tener consecuencias de largo alcance y, por lo tanto, en lugar de hablar de   ‘choque de civilizaciones’ o de aumentar innecesariamente las tensiones entre las diferentes comunidades, las personas deben abstenerse de atacar las enseñanzas religiosas de los demás.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“En lugar de tratar de imponer restricciones a la expresión de fe, debemos reconocer que todos somos parte de una única raza humana más conectada que nunca. Debemos abrazar nuestra diversidad y centrarnos en establecer la unidad para que la paz a largo plazo pueda desarrollarse en el mundo.”

Su Santidad expresó su grave temor de que la falta de unión para la paz y el respeto mutuo sea el catalizador de una catástrofe impensable, y cuyas consecuencias perduren durante generaciones.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Con reminiscencias de los días oscuros del pasado, se están formando bloques y alianzas opuestas y parece que el mundo se empeñe en invitar a su destrucción. Hoy en día, hay una gran cantidad de países que han adquirido bombas nucleares u otras armas destructivas que tienen el potencial de destruir la civilización tal como la conocemos.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Si alguna vez se usan armas nucleares, no solo seremos nosotros quienes suframos las consecuencias, sino que nuestros hijos y las generaciones futuras tendrán que sufrir por nuestros pecados. Generaciones de niños nacerán con discapacidades intelectuales y físicas y sus esperanzas y sueños quedarán reducidas a la nada sin que ellos tengan culpa. ¿Es ese la herencia de despedida que deseamos legar a los que nos siguen? ¡Ciertamente, no!”

Concluyendo, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Unámonos todos, independientemente de nuestras diferencias, y trabajemos con un espíritu de respeto mutuo, tolerancia y afecto por la paz del mundo y para promover la libertad de creencia.”

Antes del discurso principal, varios oradores distinguidos subieron al escenario y expresaron su admiración por la Comunidad Musulmana Ahmadía y sus esfuerzos por propagar el mensaje pacífico del islam en todo el mundo, así como su compromiso de servir a la humanidad.

Abdul’lah Wagishauser, Presidente Nacional de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Alemania, dio la bienvenida a los invitados y presentó la Comunidad Musulmana Ahmadía y su historia en Alemania.

El miembro del Parlamento Frank Heinrich (Partido CDU) dijo:

“Todos deberían tener la oportunidad de practicar su propia religión en todas partes. Y es por eso por lo que nos tenéis en el Bundestag apoyando a vuestro movimiento.”

El miembro del Parlamento Omid Nouripour (Partido Verde) dijo:

“La Comunidad Musulmana Ahmadía es una comunidad maravillosa que hace un gran trabajo en sus regiones. También nos hemos reunido aquí para mostrar nuestro agradecimiento por vuestro excelente trabajo.”

El miembro del Parlamento Niels Annen (Partido SPD), ministro de gobierno en el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores dijo:

“En 1949 se promulgó la constitución alemana y es la constitución la que nos proporciona los fundamentos legales para nuestra democracia y para la libertad religiosa […] En el mismo año, una estación de radio alemana emitió una conferencia del jeque Nasir Ahmad, que vivía en ese momento en Suiza y era un imam de la Comunidad Musulmana Ahmadía. ¿Por qué lo menciono? Porque ese fue el primer programa en la radio alemana sobre el islam y esto ilustra la conexión histórica de la Comunidad Musulmana Ahmadía con Alemania.”

La sesión concluyó con una oración silenciosa dirigida por Su Santidad.

Después del evento, Su Santidad se reunió personalmente con muchos de los invitados, y previamente, los tres oradores invitados tuvieron la oportunidad de reunirse con Su Santidad.

Durante la reunión, elogiaron el compromiso continuo de la Comunidad Musulmana Ahmadía con la paz y el diálogo interreligioso.

Al concluir las reuniones, Su Santidad se dirigió hacia la Puerta de Brandenburgo, donde se tomó una foto memorable con el séquito que había viajado con él desde Inglaterra, así como con algunos miembros de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Alemania.