En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
There is none worthy of worship except Allah, Muhammad is the Messenger of Allah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Esta es una traducción parcial de un discurso pronunciado por Su Santidad Jalifa tul Masih IIra y publicado en The Muslim Sunrise ( Vol. IV. No I – April – July, 1931).

Asumimos toda la responsabilidad de  cualquier error que aparezca en el texto. Para leer el discurso original completo en urdu, haga clic aquí  (Anwarul Uloom Volume 9, pg 497-503 [páginas traducidas]).

Este discurso fue pronunciado en Habibia Hall, Lahore, el 3 de marzo de 1927,  a petición  de la Science Union of Islamia College, y presidido por Sir Muhammad Iqbal.

 El conflicto entre ciencia y religión es muy antiguo. Parece no tener  principio y se remonta desde tiempos inmemoriales. Durante las diversas etapas del desarrollo intelectual del hombre, ha tomado diferentes formas. Los grandes científicos fueron sometidos a todo tipo de persecución. Fueron despreciados y objeto de burla y mofa. Fueron denunciados y condenados como magos y hechiceros. Algunos de ellos incluso fueron quemados vivos. Sufrieron todas las privaciones  conocidas por el hombre a manos de los devotos de la religión y los llamados grandes paladines de la causa. Pero ellos y sus prototipos, los filósofos,  a su vez tomaron en consideración y estigmatizaron  a los fundadores de las religiones como víctimas de la apoplejía, la histeria y la melancolía. Aquellos que se han preocupado por leer la historia del conflicto entre  ciencia y religión saben que los hombres religiosos han perseguido a los científicos y a los filósofos,  y a estos últimos les han calificado de forma muy ofensiva. Pero la pregunta es: ¿qué conflicto es este y a qué se debe? ¿Existen realmente razones válidas y sustanciales para tal conflicto? ¿La enseñanza religiosa contrarresta o contraviene el conocimiento científico? La mejor y más fácil manera de saber si la religión realmente entra en conflicto con la ciencia es descubrir sus definiciones. El desacuerdo entre dos personas que tienen el mismo punto de vista se debe a veces a la diferencia en las propias definiciones e interpretaciones. A veces, una mera diferencia de definición y fraseología utilizada para explicar un mismo punto de vista conduce a un desacuerdo grave,  e incluso al antagonismo activo y la hostilidad. Veamos primero, por lo tanto,  cuál es la definición de ciencia y religión.

Definición de ciencia y religión

Mazhab (religión) significa el camino por el que se  conoce y se encuentra a Dios  y de lo que  Él mismo ha informado al hombre a través de una revelación;   por ciencia se entiende ese cuerpo organizado de conocimiento que depende de deducciones de verdades evidentes, o también aquellas ramas del conocimiento que se ocupan de fenómenos materiales y se basan principalmente en la observación, el experimento y la inducción. ¿Podría haber algún conflicto entre estas dos definiciones de religión y ciencia? Si estas son de hecho las definiciones, respectivamente, de religión y ciencia, entonces no hay conflicto entre ellas. Si la definición de religión no es la que se da, es probable que entonces entre en conflicto con la ciencia. Si se afirma que por religión se entiende esa etapa del desarrollo mental del hombre mediante la cual , por la fuerza de ese desarrollo y evolución, se puede llegar a conocer algunas cosas que las personas con mentes menos desarrolladas  no podrían descubrir; es decir, si la religión es el resultado  del desarrollo de la mente subconsciente, o en otras palabras, si se entiende por esas ciencias el resultado del pensamiento y la deliberación del hombre, entonces la esfera o ámbito de la ciencia y la religión es la misma. Si se entiende que religión significa aquellas ideas que surgen y nacen de sentimientos  y no se basan en ningún principio, entonces es enteramente el producto del ejercicio de la facultad deliberada del hombre y de ninguna religión en absoluto. Tales ideas pueden, en el mejor de los casos, ser bellas palabras que no merecen una discusión seria. Si la religión  se entiende claramente  como  el conjunto de  pensamientos e ideas que son el resultado del desarrollo de la mente subconsciente, entonces es  la ciencia misma. Lo que no se basa en el conocimiento sólido y verificado y es solo la creación de la mente es un producto de la imaginación y la irrealidad infundada,  y no lo que llamamos por el gran nombre de la religión.

Diferencia entre ciencia y religión

La religión realmente es el nombre de esas verdades que conciernen a la unión del hombre con su Creador  y cuyo conocimiento Dios le ha otorgado por medio de la revelación, y la ciencia es el nombre de la combinación de esos resultados y conclusiones a los que el hombre ha llegado después de un estudio profundo de la creación del universo y las leyes que lo regulan. Algunas verdades religiosas, sin duda, pueden ser conocidas por el ejercicio del intelecto y las facultades mentales del hombre, pero la ciencia es el resultado total y completo de una reflexión inteligente sobre lo que sucede alrededor del hombre en el universo.

A la vista de estas definiciones  de ciencia y religión, no queda absolutamente ningún motivo para una disputa o conflicto entre ambas. La religión se basa en la propia palabra revelada de Dios y la ciencia es su obra, y posiblemente no puede haber desacuerdos entre la palabra y el trabajo de una persona inteligente. Podría ser posible con un lunático o un impostor, pero Dios no es un lunático ni un impostor. Como no es débil en intelecto ni deficiente en moral, el conflicto entre lo que hace y lo que dice es evidentemente imposible. Por lo tanto, el conflicto entre la ciencia y la religión también es imposible.

Puede surgir una pregunta aquí: si Dios realmente es y habla a sus siervos. Pero no podemos permitirnos tratar aquí la cuestión de la existencia de Dios. Suponiendo que Él existe y que envía revelaciones, entonces no puede haber disputas entre religión y ciencia. O se niega la existencia de la religión misma o se tiene  que admitir que Dios existe. No se puede  creer en uno y no creer en el otro.

Razones del conflicto

Si no es posible un conflicto entre la ciencia y la religión, ¿por qué durante siglos se han enfrentado entre sí? ¿Por qué los científicos  han sido condenados, perseguidos, asesinados y quemados vivos? Debe haber algunas razones para esta divergencia a lo largo del tiempo. El hecho es que esta disputa, este desacuerdo o  este conflicto es irreal, poco inteligente y absurdo. La verdadera religión   simplemente no puede entrar en conflicto con la ciencia, y la verdadera ciencia no puede contradecir y confutar la religión. La religión, como se explica anteriormente, se basa en la palabra revelada de Dios, y la ciencia es su propia obra; y no puede haber una contradicción real y verdadera entre ambas. Si hay alguna, tendremos que admitir que las personas religiosas hicieron una interpretación incorrecta de la definición de religión, o que la definición de ciencia fue mal entendida e interpretada erróneamente. Ambas provienen de un ser que es incapaz de equivocarse. Somos nosotros quienes erramos al entender mal la verdadera ciencia y la verdadera religión y nos engañamos  al creer que se contradicen entre sí.

Al principio, los científicos creían que el agua era un elemento simple, pero ahora se ha demostrado que es una sustancia compuesta. ¿A cuál de los dos grupos de científicos consideraríamos idiota:  a aquellos que primero pensaron que el agua era simple en su composición, o a aquellos que creen que es un compuesto? Supongamos que el Corán hubiera dicho entonces que el agua era una sustancia compuesta, ¿no dirían entonces los científicos que entraba en conflicto con la ciencia, aunque estaban manifiestamente equivocados en lo que consideraban una verdad científica establecida? Del mismo modo, el Corán no considera que la edad del universo sea de 7.000 años. Algunos hombres de religión lo han entendido mal como una creencia coránica. La ciencia contradice muy fuertemente esta opinión. Ahora no puede decirse con razón y propiedad que la ciencia contradice el Corán. Solo contradice una visión que aparentemente se confunde con la visión del Corán. El Corán es controvertido por la fuerza de este punto de vista como lo hace la ciencia. Mohyud-Din Ibn-ul-Arabi ha escrito en su famoso libro, Futûhât al-Makkiya [Las revelaciones de la Meca], que se le dijo en una revelación que las pirámides de Egipto databan de hace cientos de miles de años.

El hecho es que a veces no entendemos correctamente la obra o la palabra de Dios, lo que nos lleva a ver un conflicto entre ciencia y religión. Pero  si la religión se basa realmente en la palabra revelada de Dios y la ciencia es su propia obra, entonces no es posible  ni imaginable ningún conflicto entre ambas.  La ciencia debería entonces apoyar la religión, no contradecirla, porque lo que una persona inteligente dice siempre se respalda con lo que  hace. Por lo tanto, ningún descubrimiento científico puede entrar en conflicto con las verdades religiosas establecidas. No puede haber contradicción entre dos verdades.

El Corán dice:

“No hay falsedad en la Palabra de Dios; por más profundamente que reflexiones sobre Sus enseñanzas, encontrarás que están llenas de verdad impoluta y nada más que verdad.”

Además, dice:

“No hay error, tampoco falta en la obra de Dios.”

Es decir, nunca se detectará ningún desacuerdo o  diferencia entre la palabra de Dios, que es la religión, y la obra de Dios, que es la ciencia.

La ciencia y el Corán

El Corán atrae repetidamente nuestra atención hacia la investigación y la comprensión de las verdades científicas, en lugar de denunciar y encontrar faltas en ellas. El Corán no desalienta el estudio de la ciencia, sino que  lo alienta positivamente porque está convencido de que el aumento del conocimiento y el aprendizaje, el desarrollo intelectual y el refinamiento mental de las personas, en lugar de disminuir el respeto y reverencia por él, realmente lo eleva en su estimación.

Fomenta el estudio de la ciencia al decir:

“Piensa y reflexiona sobre lo que hay en los cielos y la tierra.”

Por “cielos” se entiende aquellas ramas del conocimiento que se relacionan con la creación y los movimientos de los cuerpos celestes, y por “tierra” se entiende aquellas ciencias que se ocupan de los cambios y desarrollo  que tienen lugar en los cuerpos terrestres, como la biología, la geología, la arqueología, etc. Si el Corán considerara que el estudio de estas ciencias se traduciría en desagrado por la religión y todo lo demás, entonces el Corán lo habría prohibido. Pero, por el contrario, ordena  a sus seguidores que estudien todas estas ciencias,  que reflexionen profundamente y realicen una investigación completa de los nuevos descubrimientos científicos porque está convencido de que ninguna investigación científica o  ningún nuevo descubrimiento puede, en el menor de los casos, afectar negativamente a su posición inexpugnable, pero sí corroborar y respaldar la verdad y la realidad de su enseñanza. El Corán no se ha quedado satisfecho con solo hacer una sugerencia pasajera a sus partidarios  para estudiar el conocimiento científico, sino que ha vuelto sobre este tema nuevamente en sus páginas. Abunda en versículos que ordenan a los musulmanes que piensen sobre la naturaleza, la realidad y el significado de todas las numerosas cosas que Dios ha creado.

Uno de esos versos es el siguiente:

“En la creación de los cielos y la tierra y en la sucesión de la noche y el día hay sin duda Signos para los hombres sensatos; Que se acuerdan de Al’lah cuando están de pie, sentados y tumbados sobre su costado, y meditan en la creación de los cielos y la tierra: “Señor nuestro, Tú no has creado esto en vano; no ¡Santificado eres Tú!; ¡sálvanos, pues, del castigo del Fuego!” (3:191-192)

Qué instrucciones tan claras y definidas se incorporan en estos versículos para el estudio de la ciencia. ¿Cómo podríamos saber las propiedades de las cosas que nos rodean y los grandes beneficios que podemos obtener de una comprensión inteligente de estas propiedades,  y cómo podríamos saber esta gran y útil verdad de que nada en el universo se crea en vano, si no  hiciéramos un estudio exhaustivo y una investigación completa sobre ellos?

Entonces, el Corán, al llamar nuestra atención sobre las propiedades de las cosas, nos ha abierto vías de conocimiento científico ilimitado. También nos ha instado a la necesidad y la utilidad de la investigación prolongada y paciente en nuestros estudios al declarar que todo en el universo tiene su uso: nada se crea en vano,  y se nos ha advertido contra las inferencias apresuradas y las conclusiones precipitadas. Los científicos de la vieja escuela consideraban que ciertas partes del cuerpo eran inútiles, y creían que no tenían otro propósito que recordarnos las etapas de la evolución física a través de las cuales el hombre ha pasado. Incluso se consideraban realmente perjudiciales para la salud humana y recomendaron su eliminación, al ser responsables de ciertas enfermedades. Pero el avance y el desarrollo del conocimiento científico, la variada experiencia del hombre y el aumento del aprendizaje han establecido la irrealidad y la falta de fundamento de esta idea y han demostrado inequívocamente la verdad y la solidez de la hipótesis coránica. Hay un intestino en el cuerpo humano que los médicos llaman apéndice vermiforme. En general, se pensaba que pequeños trozos de comida a medio digerir permanecían atrapados en él, causando apendicitis. Al creer que este intestino aparentemente no servía para nada, los médicos lo han estado extrayendo hasta hace muy poco tiempo, cuando realizaban una operación por apendicitis. Pero las investigaciones recientes en cirugía han demostrado que esta idea no tiene fundamento. Los experimentos han establecido su falta de fundamento. El experimento más reciente a este respecto se realizó con doce monos. Se eliminaron los apéndices de seis de ellos y a todos se les puso una misma dieta. Un examen de su salud física general mostró que los  seis monos cuyos apéndices fueron extirpados  habían perdido su agilidad y rapidez de movimiento. El efecto de este y otros experimentos de la misma naturaleza ha sido que los médicos que solían cortar el apéndice vermiforme sin pensarlo, incluso cuando el paciente no padecía una enfermedad grave, se han vuelto más cuidadosos. Se han dado cuenta de que este intestino no es del todo inútil, como generalmente se creía. Experimentos e investigadores han demostrado que nada es inútil.

Si estos experimentos no se hubieran hecho y el apéndice vermiforme hubiera seguido considerándose una reliquia inútil de los cambios físicos a través de los cuales el hombre ha pasado en su evolución, ¿cómo podría haberse probado la verdad del principio islámico de que todas las cosas tienen su uso? El islam, de hecho, alienta el estudio de la ciencia porque, basándose en la Palabra de Dios revelada, los descubrimientos científicos muestran la belleza resplandeciente y la verdad inmutable de la enseñanza del Corán.

Una causa muy común del conflicto entre ciencia y religión es que algunas personas llegan a considerar sus propios caprichos  e ideas basadas en un conocimiento imperfecto y poco sólido como  la religión, que necesariamente choca con hechos científicos aceptados y establecidos. Los experimentos y las observaciones nunca pueden estar de acuerdo con las modas y las fantasías, como tampoco la religión es moda o fantasía. Los hombres de ciencia a veces son tan irracionales e ilógicos en su actitud como lo son algunos de los llamados hombres religiosos. Al igual que estos últimos, ellos también a veces se sienten tentados a considerar sus teorías favoritas  como ciencia. Estas  naturalmente entran en conflicto con las verdades religiosas. Pero las teorías no probadas y no respaldadas por experimentos regulares y fiables no son ciencia, y las ideas y puntos de vista no corroborados por la razón y la inteligencia de algunos de los llamados líderes religiosos no son religión. Una mera invención del cerebro de un hombre no puede tener peso ante la palabra de Dios revelada, ya que las absurdas fantasías de un mullah (clérigo musulmán) son basura ante  hechos históricos establecidos y probados. Las teorías cambian continuamente. El avance del conocimiento y el aprendizaje ha dado lugar a nuevas teorías que dejado sin validez  las antiguas. La teoría de la relatividad de Einstein ha demostrado que algunas teorías generalmente aceptadas carecen de fundamento. Los científicos son tan capaces de cometer errores como los hombres religiosos. Todas las teorías no son ciencia, como no  todo lo que dicen o creen los que son considerados hombres religiosos no es religión.

Deberíamos basar todo el conocimiento verdadero en el experimento y la palabra de Dios. Solo entonces no habría conflicto.  Pero si hay algún conflicto entre ciencia y religión, entonces se ha interpretado incorrectamente la enseñanza religiosa, la palabra de Dios ha sido mal interpretada o tergiversada, o ha habido algún error o  defecto al hacer experimentos científicos.

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