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La labor de los misioneros y las personas con cargos

Después de recitar Tashahhud, Ta’wwuz y el Sura Al-Fatiha, Hazrat Amir-ul-Mu’minin (aba) dijo:

Con la gracia de Dios el Todopoderoso, el Yamia Ahmadía (el seminario Ahmadía) se ha establecido en diversos países a lo largo del mundo. Una vez que los misioneros concluyen sus estudios, comienzan su “trabajo de campo” y esto es lo que (muchos de ellos) están haciendo ahora. Antiguamente solo había Yamias en Rabwah y Qadián donde los misioneros se graduaban con el grado de Shahidin (un grado de siete años en Teología Islámica). Recientemente aquí en el Yamia Ahmadía del Reino Unido hubo una convocatoria conjunta del Yamia Ahmadía del Reino Unido y del Yamia Ahmadía de Canadá de los estudiantes que se habían graduado. Estos misioneros que se han licenciado con el grado Shahid y que se han ofrecido para el servicio (de la fe), son personas que han crecido en una cultura y sociedad occidentales. Habiendo completado su educación, ellos mismos han elegido estudiar en Yamia y han logrado cumplir con este objetivo. Entre ellos, la mayoría, si no todos, son parte del Sistema Waqf-e-Nau [niños consagrados]. Viviendo en estos países occidentales, donde el materialismo, así como su atracción y encanto, está en su apogeo, no cabe duda que son afortunados al haber ofrecido sus vidas para ser incluidos entre los soldados (espirituales) de la fe y, de esta manera, han puesto en práctica su juramento de dar precedencia a la fe sobre las causas mundanas. Sin embargo, deben tener siempre en cuenta que esta (oportunidad) no sería posible si no fuera por la gracia de Dios el Todopoderoso. Por esta razón ellos, al igual que aquellos que estén estudiando en cualquier Yamia de Occidente, e incluso aquellos que estudian en cualquier Yamia normal (por normal me refiero a aquellos estudiando en otros países) deben adoptar humildad y considerar que esta oportunidad se debe únicamente a la gracia de Dios el Todopoderoso. Siempre deben buscar la Gracia de Dios postrándose ante Él.

De la misma forma, durante la ceremonia de graduación también he mencionado que la Yama’at necesita de Murabiyaan y Mubalighin (misioneros) y esta necesidad no solo está en aumento, sino que ha crecido sustancialmente. Por tanto, el mayor número de Waqf-e-Nau [niños consagrados] posibles debe presentarse para estudiar en Yamia Ahmadía. Los padres deben guiar a sus hijos desde una edad temprana y asegurar su formación moral. Su formación moral debe conseguirse de tal manera que tengan un deseo de unirse a Yamia Ahmadía.

En este momento, aparte de Rabwah y Qadian, Yamia Ahmadía está establecido en el Reino Unido y Alemania, donde los estudiantes de países europeos tienen la oportunidad de estudiar. Además, el Yamia Ahmadía de Canadá se encuentra oficialmente reconocido como una institución educativa y como resultado, los estudiantes de otros países tienen la posibilidad de acudir a él. Hay un Yamia Ahmadía en Ghana, donde este año la clase Shahid (último curso) se graduará y es una institución en la que estudian muchos estudiantes de diferentes países. También hay un Yamia Ahmadía en Bangladesh y el Yamia Ahmadía de Indonesia se ha ampliado para poder incorporar el título de Shahid (un título de siete años para convertirse en misionero)

Por tanto, los niños Waqfin-e-Nau deben tratar de unirse al Yamia, y como he mencionado antes, los padres son responsables de formarles para esta responsabilidad. Todas las plazas disponibles en nuestros centros de Yamia deberían por lo menos estar todas ocupadas. Solo entonces seremos capaces de cumplir con nuestros requisitos para Murabiyaan y Mubalighin (misioneros).

En este momento me gustaría tratar algunas de las cuestiones que surgen en las mentes de algunos misioneros que han empezado su “trabajo de campo”. Con frecuencia oriento a los Murabiyaan y Mubalighin (misioneros) y respondo sus preguntas. Pero la razón por la cual estoy tratando esto aquí es para que las personas con cargos en la Yama’at entiendan cómo trabajar con ellos, es decir, la cooperación mutua entre Murabiyaan, Mubalighin (misioneros) y las personas con cargos en la Comunidad. En este caso, me refiero especialmente a los Sadaraan (presidentes locales o regionales) y a los Amires (presidentes nacionales) porque en ocasiones surgen malentendidos entre ellos y las personas con cargos que terminan por causar fricciones entre ambas partes. Esto posteriormente impide que trabajen juntos de forma eficiente y una parte empieza a sentir como si hubiese habido un corte en la comunicación. Los misioneros frecuentemente preguntan hasta qué punto un Sadar (presidente) puede intervenir en sus asuntos y también cuáles son sus propios límites y los límites de los responsables de la comunidad. Se podría dar el caso en el que a veces un misionero es capaz de ver un tema desde un punto de vista moral y desea implementar un sistema en su localidad, pero el presidente discrepa con él y cree que se debería actuar de una manera diferente. Alternativamente podría ocurrir que, debido a su naturaleza o por haber servido como presidente de una Yama’at durante un largo periodo de tiempo, dicho presidente crea que sus planes son correctos y que el misionero debería actuar acorde a sus deseos. Entonces se dan casos donde en una reunión abierta, en frente de otras personas, el presidente pueda pedir respuestas del misionero o hablarle de una forma que sea inapropiada. Un joven misionero puede sentirse molesto por esta conducta o puede no gustarle y sentirse insultado, o quizás incluso le replique.

El punto fundamental que los misioneros deberían siempre recordar es que deben obedecer a todos aquellos en la administración que se encuentren en una posición de autoridad sobre ellos. Si surgiese una situación como esta, deben dar un ejemplo de obediencia y permanecer en silencio, para evitar crear un impacto negativo en los miembros de la Yama’at y prevenir cualquier perturbación dentro de dicha localidad. Si se estuviesen cometiendo injusticias entonces uno debe informar a su Amir nacional (presidente nacional), o al presidente, o reportarlo a la sede central y también pueden escribirme a mí. Al mismo tiempo es responsabilidad de los presidentes locales y nacionales el asegurar que muestran un nivel de respeto a los misioneros. El presidente local y el presidente nacional de una Yama’at deben actuar de una manera en la que sean los que muestran el mayor respeto al misionero y trabajen con él a través de la cooperación mutua y consulta. Similarmente, el resto de personas con cargos deberían también trabajar en armonía con el misionero dentro de sus departamentos y los misioneros deben cooperar totalmente con los presidentes locales o nacionales de la Yama’at con la mayor humildad y piedad posible.

Nuestros objetivos son los mismos, y consisten en la formación moral y secular de los miembros de la comunidad, establecer el respeto por la Yama’at, atraer a todos hacia el Jalifato y establecer la unidad de Dios el Todopoderoso, así como extender las verdaderas enseñanzas del islam al resto del mundo. ¿Por qué se prueban los límites y el nivel de control de alguien? Debemos convertirnos en uno y trabajar juntos. En este respecto debemos siempre recordar una orden fundamental de Dios el Todopoderoso que es:

[árabe]

“Y ayudaos el uno al otro en la rectitud y la piedad”

Cada miembro de la Yama’at es consciente de que no hay mayor bendición que tener la oportunidad de servir a la Yama’at, independientemente de cual sea su capacidad, y con el fin de servir a la Yama’at uno siempre debe recordar que la piedad es un componente clave de esto. Cuando se sirve a la Yama’at solo la piedad asegura que uno sea capaz de llevar a cabo un servicio que sea aceptado. Esta naturaleza de trabajo conlleva buscar el beneplácito de Dios el Todopoderoso mediante la interiorización del temor a Dios en el corazón.

Por consiguiente, tanto para los misioneros como para las personas con cargos, los límites que se prefijan son lograr la virtud y la piedad, y cuando se desarrolle una relación de amor mutuo y hermandad, ambos podrán trabajar para conseguir un mayor desarrollo intelectual y espiritual de la comunidad.

El Mesías Prometido (as) indicó una vez:

‘[Arabe]

“ayudaos el uno al otro en la rectitud y la piedad’’ significa aliviar las cargas de tu hermano débil, ayudar en debilidades tanto financieras como espirituales y cuidar a aquellos que tienen enfermedades físicas”.

Esto solo se puede lograr cuando los misioneros y las personas con cargos trabajen juntos por simpatía y compasión hacia los miembros de la comunidad. Acompañar a alguien en la debilidad de su conducta y en las faltas de su fe no significa ser como ellos. Significa que el presidente de la Yama’at y las personas con cargos deberán trabajar en su plena capacidad para eliminar las debilidades en las acciones y en la fe. Al mismo tiempo los misioneros (que están más versados en el conocimiento religioso) y en su capacidad de educadores de la Yama’at como representantes del Jalifa, deberán trabajar con sus plenas capacidades.

El Mesías Prometido (as) indico a continuación:

“Una Yama’at no puede ser catalogada como comunidad hasta que los fuertes sean un pilar de apoyo para los débiles”.

Por consiguiente, se ha establecido la administración de la Yama’at para trazar programas de avance de las facultades espirituales, seculares y físicas de los miembros de la comunidad. El Mesías Prometido (as) indicó:

“Los mayores de la Yama’at deberán servir a los miembros jóvenes de la comunidad y tratarlos de una manera agradable.”

Esto es importante para la relación entre las personas con cargos, incluidos los presidentes, el presidente nacional y los miembros de la comunidad, pero al mismo tiempo también juega un papel vital en la relación entre el presidente y el misionero. Mostrar un ejemplo a otro de una conducta piadosa y honesta es esencial para los miembros de la comunidad y así incrementar su progreso y conocimiento en la espiritualidad. Observamos que a menudo cuando existen los más mínimos malentendidos entre los misioneros y las personas con cargos y presidentes, Satanás los divide creando fisuras y esto hace temblar los cimientos de la piedad y la honestidad. Algunos se alían y simpatizan con el misionero y le dicen que ha sido maltratado por el presidente. Otros se alían con el presidente y le dicen que el misionero se ha comportado mal. Aquellos que iban a ser reformados espiritualmente por los misioneros y por presidente de la Yama’at, entre ellos mismos crean un abismo y lejanía en la relación de estos dos. Al final esto crea ansiedad y recelo entre los miembros.

El Mesías Prometido (as) dijo:

“Daros cuenta que una comunidad no pueden seguir siendo una comunidad cuando los miembros se devoran el uno al otro ni cuando un grupo se junta y se queja de los pobres hermanos ausentes y discuten sobre sus defectos. Nunca debe pasar esto, al contrario, debemos ser una unidad colectiva fuerte. Así, unidos para exhibir esta fuerza, poder y unidad que fomenta el amor y las bendiciones.”

El Mesías Prometido(as) dice:

“Será posible expandir vuestras facultades morales cuando ensanchéis la mira de vuestra compasión, amor y perdón, para que pueda llegar a todas las esferas. Dad siempre prioridad a cubrir los defectos de otros y mostrarles clemencia independientemente de su temperamento.”

Los misioneros y las personas con cargos que se les asignan importantes tareas deben actuar especialmente con esta guía del Mesías Prometido (as)

“y mostrar misericordia, compasión y cubrir las faltas hacia la gente con diferentes cualidades. Debéis albergar la mayor empatía, simpatía y ocultar las faltas de los demás”.

El Mesías Prometido (as) dice:

“No os volváis ansiosos e irritables en los más nimios problemas ya que esto provocará rencor y dañará los sentimientos de otros.”

Citando esta referencia no se infiere que, ¡Dios nos perdone!, esto sea un problema común y general en los malentendidos y diferencias entre las personas con cargos de la Yama’at y en particular los presidentes, Amires o misioneros. Este no es en absoluto el caso. Puede que haya un puñado de casos y muy pocos incidentes llegan a mi conocimiento cada año. La razón porque he abordado explícitamente este problema es para que los presidentes, Amir [Presidente Nacional] y los misioneros se den cuenta del vasto tamaño de su trabajo y que existe un objetivo vital en esto. Y si ¡Dios nos perdone! las discusiones surgen entre ellos, deberán resolverlas inmediatamente. A menudo vemos que las disputas especificas no se limitan a individuos en cuestión, sino que acaban teniendo un impacto en miembros de la Yama’at. Y, como he dicho antes, Satanás busca sacar beneficio inapropiado de esta situación. Por consiguiente, ambos lados deben siempre mantener el objetivo mayor en sus mentes todo el tiempo, este es, deben trabajar al unísono hacia el entrenamiento de los miembros y educarlos y guiarlos en temas de adquisición del conocimiento, temas espirituales y organizativos.

El Mesías Prometido (as) ha dicho muy claramente que veremos surgir resultados reales cuando trabajemos en armonía y unidad. Dijo que una tarea que requiere dos manos para completar no se puede lograr con una sola mano. Y dijo que el sendero por el que hay que pasar requiere que ambos pies caminen, no se puede andar con un solo pie. El Mesías Prometido (as) dijo además que nuestro éxito depende de trabajar de forma unida y cooperando mutuamente. ¿Puede un individuo solitario realizar alguna obra de la fe o del mundo? ¡Absolutamente no! Sin la ayuda y el apoyo mutuo, no se puede lograr nada en los reinos mundanos o religiosos.

El Mesías Prometido (as) también dijo que en particular con tareas que tienen un objetivo grande y significativo, es absolutamente esencial trabajar estrecha y conjuntamente en equipo. Por lo tanto, ni el Amir ni el presidente [local o regional] deben asumir toda la autoridad y la toma de decisiones para funcionar según sus propios deseos. Y tampoco debe un misionero considerar su opinión sagrada y tratar de implementar sólo sus opiniones. En su lugar, deben trabajar en estrecha cooperación mutua. Como dije, a los misioneros se les confía el Tarbiyyat (formación espiritual y moral) de los miembros de la Yama’at y, en general, poseen y deben poseer un mayor conocimiento religioso. Deben esforzarse para ampliar su conocimiento religioso y también aumentar sus estándares espirituales. Por ello, el nivel de piedad de un misionero debe exceder el de los miembros en general. Una vez que los misioneros comprendan esto y actúen en consecuencia, entonces el respeto a los misioneros se generará automáticamente entre los responsables y los miembros de la Yama’at. El Presidente de la Yama’at o el Amir de la Yama’at debe recordar que, como jefes administrativos son responsables de gestionar el sistema y la administración de la Yama’at correctamente y han sido elegidos como los representantes por la Jalifa de la época para ello. De la misma manera, los misioneros son responsables de emplear todos los medios posibles para mejorar los estándares religiosos y espirituales de los miembros de la Yama’at y son los representantes del Jalifa de la época para cumplir con esa responsabilidad. Y, por tanto, debe haber una estrecha cooperación entre los Amires, los presidentes locales y los misioneros y deben trabajar siguiendo un plan de forma conjunta. Solo de esta manera pueden fortalecer a la Yama’at desde un punto de vista administrativo, y también pueden mejorar constantemente los estándares espirituales y educativos de todos los miembros.

Antes he mencionado brevemente y reiteraré una vez más que los presidentes, Amires y todos los responsables tienen el deber de desarrollar el respeto en sus corazones por los misioneros y, de hecho, por todos los Waqif-e-Zindagis (personas que han consagrado su vida). Y también deben infundir este respeto en los corazones de los miembros de la Yama’at. Es vuestra tarea respetar e inculcar el respeto para que se evidencie la importancia de la situación de los Murabbis y Mubalighs (misioneros) y de las personas que han consagrado su vida, para que la máxima cantidad de jóvenes se presente para servir a la fe. Indudablemente, las personas consagran su vida para el servicio de la religión, o se hacen Murabbi y Mubaligh (misionero) sólo para alcanzar el placer de Al-lah el Todopoderoso. Sin embargo, esta comprensión y percepción se obtiene gradualmente. Para que los jóvenes Waqifin-e-Nau consagren sus vidas para servir a la religión, necesitan una motivación e inspiración visibles para estimular su entusiasmo. Este es un hecho de la naturaleza humana que nadie puede negar. Al principio, se necesita una inspiración, sin embargo, cuando uno adquiere conocimiento y comprensión y entiende que todo lo que uno hace debe ser puramente por Al-lah, entonces progresa espiritualmente después de dedicar su vida (haciendo Waqf). A partir de entonces las personas que han consagrado sus vidas no mirarán -ni deben hacerlo- al mundo, o a la gente mundana o cómo le tratan a él. De hecho, este es el verdadero espíritu de Waqaf (consagrar la vida al servicio de la fe).

Por lo tanto, los presidentes, los Amires y las personas con cargos en la Yama’at deben aumentar excepcionalmente su humildad y cooperación cuando trabajan con misioneros y personas consagradas, de manera que sea más fácil adquirir nuevos misioneros en el futuro. Como he dicho, necesitamos un gran número de misioneros. Necesitamos que los corazones de los jóvenes se sientan inspirados en gran medida para convertirse en Murabbis y Mubalighs (misioneros) y consagren sus vidas.

Quisiera decir también a los jóvenes Waqifeen-e-Nau y a los jóvenes misioneros que actualmente están “trabajando en el campo”, que independientemente de si el mundo aprecia vuestro estatus o no, e independientemente de si cualquier presidente local, Amir, responsable o incluso miembro de la Yama’at os trata con respeto o no, debéis continuar manteniendo, con intenciones piadosas, la promesa de sacrificio que habéis hecho con Al-lah el Todopoderoso. Debéis estar constantemente atentos al hecho de que primero vuestros padres dedicaron vuestras vidas antes de que nacierais y, cuando alcanzasteis la edad adulta, reafirmasteis vuestra promesa. Y esto significa que nunca debéis mirar al mundo, sino que debéis mirar hacia Al-lah, el Todopoderoso, y debéis analizar lo que la comunidad de Al-lah el Todopoderoso requiere. Por lo tanto, debéis estar preparados para inscribirse en Yamia Ahmadía. Y una vez que os convirtáis en misioneros entonces ante cualquier problema debéis someteros y postraros solo ante Dios el Todopoderoso. Debéis ignorar completamente cómo la gente os trata y actúan hacia vosotros. El hombre [de forma natural] siempre se prosterna ante Dios Todopoderoso y así debe hacerlo. Sin embargo, lo que quiero decir aquí es que no debéis preocuparos por lo que los responsables digan vosotros. Si surge alguna cuestión de queja, entonces en vez de expresar estas inquietudes a otras personas, debéis presentar el problema ante Dios en postración. No os preocupéis por la actitud de las personas hacia vosotros. Una persona que ha consagrado su vida dedica toda su vida a trabajar para la religión de Al-lah el Todopoderoso, mientras que un responsable está en ese cargo temporalmente. Si no resulta beneficioso para la Yama’at y en lugar de cooperar crea problemas -como también es responsabilidad de los misioneros orar constantemente- entonces deben orar para que los responsables sigan el camino correcto. Deben suplicar a Al-lah que Él se deshaga de tales responsables. Al-lah el Todopoderoso es el Conocedor de lo Invisible y es también el Poseedor de todos los Poderes. Si Él siente que lo mejor es reemplazar a un responsable, entonces Dios así lo hará. Y si siente que es mejor que un responsable permanezca en ese puesto debido a otras cualidades que posee, entonces Al-lah el Todopoderoso reformará las debilidades que muestra el responsable, que conducen a problemas, a través de las oraciones que hagan por él. Un misionero debe cooperar donde quiera que esté y también debe orar.

También me gustaría decir a los misioneros y a los responsables que, si esperamos que los miembros de la Yama’at no hagan comentarios negativos en sus casas respecto a otros responsables, en ese caso los presidentes locales, Amires, los responsables y los misioneros deben asegurarse siempre de que en sus propias casas no se hable mal de ningún responsable. Ciertamente se pueden tratar aspectos positivos para que en la progenie de los responsables y misioneros se cree el respeto por la organización de la Yama’at (Nizaam-e-Yamaat) y por los Waqif-e-Zindagis (personas que han consagrado sus vidas) y que se mantenga el respeto por los que sirven a la Yama’at de alguna manera.

Los responsables, en particular los presidentes [de las Yama’ats locales] y los presidentes nacionales, siempre deben recordar que deben tratar a los miembros de la Yama’at con gran amor y afecto. Los cargos que se les asignan son puramente debidos a las bendiciones de Al-lah el Todopoderoso y no porque sea su derecho. Por lo tanto, debéis cuidar de esta bendición con gran humildad y debéis cumplir con la responsabilidad legítima que el Jalifa actual ha puesto sobre vosotros; es decir, cuidar de esta hermosa Yama’at. El presidente local y el presidente nacional deben hacer sentir a todos los miembros de la Yama’at, jóvenes y ancianos, que están protegidos bajo la seguridad de sus alas, al igual que una gallina protege a sus polluelos usando sus alas. Deben dirigirse a cada individuo con un tono suave y de una manera agradable. Su posición de autoridad debe aumentar su humildad en vez de generar arrogancia. La puerta de cada responsable y misionero debe estar siempre abierta para todos. Debemos mantener siempre ante nosotros el noble ejemplo del Santo Profeta (sa). Se relata que el Santo Profeta (sa) siempre saludaba a todos con una sonrisa.

Hay gente que se queja de que envían sus problemas a la administración de la Yama’at, pero pasan los meses y no reciben actualización sobre su progreso. Sin embargo, el año pasado en varias ocasiones, recordé a los miembros sobre este asunto y también lo mencioné en mis sermones. Todos los asuntos deben resolverse rápidamente y no deben prolongarse innecesariamente. En ciertos casos puede haber una necesidad genuina de requerir más tiempo ya que la investigación puede no estar completa. En tales casos, se debe actualizar a las partes interesadas o a la persona que ha presentado su queja sobre el estado de su caso. Sus cartas deben ser visadas.

Si responde a la parte afectada y además los responsables, particularmente los presidentes locales y nacionales, se dirigen a los miembros con una sonrisa, esto resolvería la mitad de sus quejas. El Santo Profeta (sa) nos enseñó incluso los principios más básicos y nos explicó cuál debe ser el estándar de nuestra moral y nuestra conducta. Si uno se adhiere a ello, entonces la gente ya no tendrá el recelo que tienen sobre los presidentes locales, nacionales y responsables: que su conducta personal crea un ambiente desagradable. En relación a saludarse de una manera agradable, el Santo Profeta (sa) declaró en una ocasión:

“No consideréis que ninguna acción piadosa sea insignificante, aunque sea el acto virtuoso de saludar al hermano con amabilidad”.

Por lo tanto, cada uno debe procurar aumentar su número de buenas acciones a través de todos los medios posibles. Los responsables deben recordar siempre que cualquier posición que ocupan en la Yama’at debe de hecho aumentar su humildad, en lugar de convertirse en una fuente de arrogancia. Por lo tanto, cada acción y decisión de los responsables debe llevarse a cabo teniendo en mente el temor de Al-lah en sus corazones, adoptando extrema humildad y cumpliendo los estándares de justicia. El Santo Profeta (sa) ha advertido a los que están en el poder y a los gobernantes y, por tanto, si los responsables mantienen esta advertencia en mente entonces la calidad de su trabajo y el cumplimiento de los requisitos de la justicia aumentará de forma manifiesta. En una ocasión, el Santo Profeta (as) declaró:

“Al-lah prohibirá entrar en el cielo a aquella persona que sea responsable sobre otra, pero haya sido negligente en su responsabilidad, no cumpla con sus deberes y no busque su bienestar”.

Esta advertencia es tan severa que indudablemente hará que uno tiemble.

Por lo tanto, si un responsable tiene una firme creencia en Al-lah el Todopoderoso y en el Más Allá, entonces cada acción suya se llevará a cabo con el temor [de Dios]. En otra ocasión, el Santo Profeta (as) declaró:

“En el Día del Juicio, un gobernante justo será el más amado y más cercano a Al-lah el Todopoderoso, y un gobernante injusto será el peor a los ojos de Al-lah el Todopoderoso y será el más alejado de Él.”

Por lo tanto, los responsables deben cumplir con su responsabilidad prestando atención a los detalles mínimos, porque sólo entonces se pueden cumplir los requisitos de la justicia. Del mismo modo, el Santo Profeta (as) también declaró,

“cualquiera que cierra su puerta a los necesitados y destituidos, Al-lah el Todopoderoso también cerrará las puertas del cielo sobre él cuando él esté en necesidad”.

Por lo tanto, todos los responsables, ya sea un presidente nacional o un responsable de una localidad, tienen el deber de cumplir con sus responsabilidades como representantes de la administración, que de hecho gira alrededor del Jalifa. Siempre deben buscar la Gracia de Al-lah el Todopoderoso.
Del mismo modo, los responsables de las organizaciones auxiliares deben entender también sus responsabilidades. Las organizaciones auxiliares; Ansar, Lallna y Judam deben ser activos a todos los niveles. La razón por la cual Hazrat Musleh-e-Mau’ud (ra) estableció estas organizaciones auxiliares fue para que la Yama’at se hiciera más activa en cada etapa y así la Yama’at continúe progresando por diferentes medios. Por otra parte, también es para que se pudiera mantener el contacto con cada miembro de la Yama’at, ya sean mujeres, niños, jóvenes o ancianos, y por lo tanto el Jalifa de la época pueda recibir continuamente actualizaciones sobre los miembros procedente de diversas fuentes. Por lo tanto, todo responsable debe considerar la oportunidad de servir a la fe como un gran favor de Al-lah el Todopoderoso sobre ellos y debe cooperar activamente con los otros responsables. El presidente nacional, los presidentes locales y las organizaciones auxiliares deben trabajar cooperando mutuamente y si esta cooperación mutua existe y las organizaciones auxiliares y el sistema general de la Yama’at se vuelven más activos, entonces esto aumentará en última instancia el progreso general de la Yama’at en gran medida. Por lo tanto, esto siempre debe tenerse en cuenta.

Los responsables también deben tener en cuenta que, incluso si alguien presenta una queja contra ellos o alguien habla en contra de ellos en su presencia, entonces deben tener el coraje de escucharlo. Los responsables deben mostrar el más alto nivel de coraje y no deben tratar de vengarse contra esa persona, sino que deben evaluar si o no ese defecto se encuentra en ellos y si hay alguna verdad en lo que se dice y posteriormente deberían tratar de reformarse. Esto también es importante para que uno pueda cumplir con los requisitos de justicia y equidad.

También quisiera decir a los miembros de la Yama’at que deben tratar de aumentar su nivel de Taqwa (justicia), ya que ellos también han sido instruidos para ayudarse unos a otros en justicia y piedad. Si los miembros de la Yama’at elevan su nivel de Taqwa y la piedad, entonces automáticamente podrá seguir encontrándose a responsables que se adhieren al Taqwa y a la piedad. Por lo tanto, cada miembro de la Yama’at necesita reflexionar sobre su nivel de Tawqa y piedad y también evaluar si están tratando de aumentarlo. Además, cada miembro de la Yama’at debe cumplir con su deber en lo que respecta a la obediencia. Un deber muy importante que se ha confiado a la Yama’at es que deben mostrar obediencia. Los ejemplos de obediencia que exhiban no sólo os permitirán fortalecer vuestro vínculo con la Yama’at sino también permitirá que sus progenies permanezcan unidas a ella. Si el nivel de Taqwa y piedad continúa aumentando en vuestras generaciones futuras entonces de forma natural se darán cuenta de que los responsables se adhieren al Taqwa en el futuro también.

Por tanto, debemos incorporar esta instrucción del Santo Profeta (sa) en nuestros corazones y también en los corazones de nuestra progenie, es decir, debemos cumplir con nuestro deber en todas las circunstancias, ya sea en momentos de dificultad o abundancia, felicidad o pena, e incluso en las situaciones en que se infringen nuestros derechos y se nos trata con parcialidad. En resumen, se debe prestar obediencia a la decisión del gobernante del momento. Aunque en la Yama’at no tenemos gobernantes mundanos como tales, debemos, sin embargo, prestar obediencia al Nizam de la Yama’at con el mismo espíritu, al margen de si la decisión va a favor o en contra nuestra. Si sientes que la actuación es injusta, debes orar a Al-lah el Todopoderoso e intentar informar al Jalifa del momento, o a las autoridades superiores, pero no debes rebelarte bajo ninguna circunstancia. Según las instrucciones del Santo Profeta (sa), debemos orar por los responsables y los gobernantes tanto en lo que se refiere a lo mundano como a lo religioso, para que nos amen y les amemos, y para que recen por nosotros y también recemos por ellos. Debemos convertirnos en aquellos respecto a los cuales el Santo Profeta (sa) declaró que, en el Día del Juicio, Al-lah el Todopoderoso dirá:

“¿Dónde están esas personas que se amaron las unas a las otras solo por la causa de mi Grandeza y Majestad? Hoy, cuando no hay otra sombra aparte de la Mía, les concederé un lugar bajo la sombra de Mi Misericordia”.

Así, a quien se le concede un lugar bajo la sombra de Dios, consigue la recompensa de ambos mundos.

Que Al-lah el Todopoderoso permita que todas nuestras acciones las realicemos sólo para conseguir Su placer.

Que Al-lah el Todopoderoso nos capacite para cumplir con las responsabilidades que nos han sido confiadas tras habernos unido a la Yama’at del seguidor devoto del Santo Profeta (sa) y que podamos estar a la altura de las expectativas que el Mesías Prometido(as) tenía de su Yama’at.

Respecto a estas expectativas, el Mesías Prometido (as) declaró:

“Al-lah el Todopoderoso desea crear una Yama’at que se convierta en un modelo de piedad y rectitud para el resto del mundo. Por lo tanto, debéis estar atentos y convertiros en corazones puros, humildes y piadosos. Vuestros estándares de sinceridad deben ser muy elevados.”

Dijo, además:

“Vuestras reuniones deben estar libres de todo tipo de vulgaridad y risa (de la risa que acompaña a la burla y la ridiculización de otro). Debéis andar sobre la tierra con el corazón piadoso, con una buena disposición y pensamientos puros.”

Que Al-lah el Todopoderoso nos permita actuar de tal manera que nos podamos cobijar bajo la sombra de Su Misericordia.