Jalifa del Islam dirige la sesión clausura del I’lltema del Waqf-e-Nau de las mujeres

“Dejad que sea muy claro al decir que en ningún aspecto el estatus de una mujer es menor que el de un hombre.” – Hazrat Mirza Masrur Ahmad

El 25 de febrero de 2017, el Jefe Mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, el Quinto Jalifa (Califa), Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad, dirigió la sesión de clausura del Waqfat-e-Nau I’lltema (reunión) del Reino Unido, un evento organizado por mujeres miembros de la Comunidad Musulmana Ahmadía en el Reino Unido que han consagrado sus vidas para el servicio pacífico del islam.

El evento tuvo lugar en la mezquita Baitul Futuh en Londres y contó con la asistencia de más de 1500 mujeres y niñas, incluyendo a casi 1.000 miembros de la sección de Waqf-e-Nau.

En su discurso emotivo, Su Santidad habló en detalle sobre los derechos de las mujeres y su alto estatus en el islam. Además, dijo que la afirmación de ciertos oponentes del islam de que la religión degradaba a las mujeres era completamente errónea.

En cuanto a la educación, Su Santidad dijo que el Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) había puesto gran énfasis en la educación de las niñas, sin embargo, a finales del siglo XIX o principios del siglo XX las niñas y las mujeres tenían poco acceso a la educación y particularmente muy pocas chicas musulmanas tuvieron la oportunidad de seguir una educación secular o religiosa.

Su Santidad dijo que una causa importante de esto era que, en contravención de las enseñanzas islámicas, los llamados eruditos religiosos de la época querían que las mujeres fueran confinadas a las cuatro paredes de sus casas. Sin embargo, el Fundador de la Comunidad Musulmana Ahmadía, Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, el Mesías Prometido (la paz sea con él), revivió las verdaderas enseñanzas del islam y alentó la búsqueda del conocimiento secular y religioso entre las mujeres musulmanas áhmadis. Por lo tanto, las niñas musulmanas áhmadis están sobresaliendo en educación y superando a los niños en muchos países.

Su Santidad mencionó los colegios e institutos establecidos por el segundo Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía en India y Pakistán, lo que ha permitido a las niñas que viven en pequeñas ciudades obtener una buena formación académica.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“A través de estos centros de aprendizaje, esas niñas, que no podían permitirse el lujo de viajar a ciudades más grandes para estudiar, recibieron una educación adecuada y fueron capaces de alcanzar altos estándares de conocimiento secular y enseñanzas religiosas”.

Su Santidad dijo que, si bien existía un concepto de “división del trabajo” dentro del islam, la noción de que la religión restringía a las mujeres estaba totalmente equivocada.

Su Santidad dio ejemplos de la época del Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él), donde las mujeres musulmanas trabajaron como enfermeras para ayudar a los heridos durante las guerras defensivas y, en algunas circunstancias, incluso lucharon en las líneas de frente y mostrando así un valor magnífico y un ejemplo de valentía.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“En ninguna parte el islam se indica que las mujeres deben ser confinadas a la casa como se suele alegar. Por ejemplo, hay algunas chicas y damas que sobresalen en los estudios y logran resultados extraordinarios, y el islam no instruye a que pierdan sus talentos o habilidades y se queden sólo en el ámbito del hogar.”

Además, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Por tanto, las mujeres que tienen la capacidad de convertirse en doctores o profesores o de seguir otras profesiones que son de beneficio para la humanidad pueden hacerlo. Sin embargo, al mismo tiempo, no deben ignorar sus deberes hacia sus hijos y sus familias. Estas mujeres deben gestionar su tiempo con eficacia y asegurarse de que sus hijos no se descuiden de ninguna de las maneras.”

Refiriéndose a aquellas mujeres que no salen a trabajar profesionalmente, Su Santidad dijo:

“Esas chicas que están bien educadas y, a pesar de ello, no tienen una actividad profesional, nunca deben tener ningún tipo de complejo de inferioridad o sentirse avergonzadas o como si estuvieran desperdiciando sus talentos. La verdad es que cuidar de sus hogares, cuidar y criar a sus hijos, es de profunda importancia y de valor inestimable.”

Su Santidad dijo que, si las madres se aseguran de educar a sus hijos, esas madres serán “el fundamento para un ciclo de humanidad, moralidad y paz perpetua, para las generaciones venideras”.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Recordad que la clave para que una nación prospere y progrese está en manos de las madres de esa nación.”

Su Santidad también dijo que las mujeres musulmanas áhmadis deben tratar de defender el islam, sin temor ni vergüenza, contra las falsas acusaciones que se están haciendo en su contra. Su Santidad consideró que este esfuerzo era una “Yihad intelectual”, por el cual los musulmanes tenían el deber de escribir y responder a quienes afirmaban que el islam era una religión de violencia u opresión.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Ahora estamos en una época en el que la educación es la clave para desafiar esta propaganda llevando a cabo una Yihad intelectual a través de los mismos medios que están siendo utilizados para atacar el islam. No sólo hombres y niños pueden participar en esta Yihad de la Pluma, sino que nuestras mujeres y niñas pueden y deben participar en ello.”

Hablando de los derechos de las mujeres en el islam, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“El Islam es la religión que, desde el principio, garantiza los derechos de todas las mujeres. Esta religión es la que liberó a las mujeres y estableció su verdadera condición y honor.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Aquellas personas y naciones que condenan al islam, se vieron obligados a otorgar los derechos básicos a las mujeres a lo largo del siglo pasado y, sin embargo, siguen tratando de reivindicar su superioridad moral. Además, en nombre de la ‘libertad’ han creado un entorno en el que las mujeres son tratadas como ‘objetos’ y su dignidad y su verdadero estatus se ven constantemente socavados.”

Su Santidad también respondió a una objeción específica planteada en contra del islam. La acusación se refiere a un dicho del Profeta Muhammad (la paz sea con él) que había visto una visión del infierno en la que había muchas mujeres, que no tenían conocimiento de su religión, que no mostraban sabiduría o intelecto, y que fueron desagradecidas.

Su Santidad dijo que al tomar ciertos hadices del Profeta Muhammad (la paz sea con él) fuera de contexto, algunos críticos no musulmanes alegan que el islam ha denigrado y calumniado la condición de las mujeres. Sin embargo, Su Santidad dijo que nada podía estar más lejos de la verdad.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“A la vez que el Santo Profeta (la paz sea con él) llamó la atención de los hombres musulmanes repetidamente señalando sus debilidades, y les enseñó cómo debían reformarse, de igual forma guio también a las mujeres.”

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad continuó diciendo:

“Sin embargo, en la misma época del Santo Profeta (la paz sea con él), vemos cómo las mujeres musulmanas alcanzaron la cumbre de la moralidad, la virtud y el conocimiento. Por ejemplo, algunas mujeres, notablemente Hazrat Ayesha, enseñaron el islam a los hombres musulmanes. De manera similar, algunas lucharon en batallas junto a los hombres e hicieron grandes sacrificios.”

Su Santidad recordó a las mujeres que, según las enseñanzas del Sagrado Corán y del Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él), había una verdadera igualdad entre ambos sexos.

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“Sea claro que en ningún aspecto el estatus de una mujer es menor que el de un hombre. Al contrario, el Santo Profeta (sa) fue la persona que estableció los derechos de todas las mujeres, en todos los lugares y para todos los tiempos.”

Además, Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad dijo:

“¿Cómo puede ser que, por un lado, el Profeta del islam (la paz sea con él) proclamar que el paraíso está bajo los pies de las madres, y que la mitad de la fe islámica puede aprenderse de Ayesha, y sin embargo por otra parte, afirmar que, Dios no lo quiera, las mujeres estaban atadas al infierno?”

Su Santidad también aconsejó que las mujeres musulmanas áhmadis deben asegurarse de que son regulares en el ofrecimiento de sus cinco oraciones diarias y el estudio del Sagrado Corán. Su Santidad también dijo que debían escuchar de manera regular los sermones del Jalifa.

El evento concluyó con una oración silenciosa, dirigida por Su Santidad.

Anteriormente, tuvieron lugar varias competiciones académicas, juegos y debates sobre temas variados. Se llevaron a cabo talleres sobre una serie de temas contemporáneos, entre ellos “Cómo ser una musulmana áhmadi capacitada”.

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