El Quinto Jalifa del Mesías pide justicia absoluta en aras de alcanzar la paz mundial en el XIX Simposio Nacional por la Paz
“En lugar de permitir que la gente común construya una vida mejor para sus familias, ¿por qué los líderes mundiales empujan a la humanidad hacia el abismo de una calamidad inimaginable?” – Su Santidad Mirza Masrur Ahmad
“Algunas grandes potencias actúan con impunidad, ignorando descaradamente las normas internacionales y anteponiendo sus propios intereses a todo lo demás.” – Su Santidad Mirza Masrur Ahmad
“Creo firmemente que, si bien ciertos individuos y naciones codician el poder, la riqueza y los recursos de otros, el corazón común de la humanidad simplemente desea vivir en paz.” – Su Santidad Mirza Masrur Ahmad
“Actuemos ahora, para que quienes nos sucedan hereden un mundo de paz y prosperidad, en lugar de cargar con el peso de nuestros fracasos.” – Su Santidad Mirza Masrur Ahmad
El 16 de mayo de 2026, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad, Líder Mundial y Quinto Jalifa del Mesías, pronunció el discurso de apertura del XIX Simposio Nacional por la Paz, organizado por la Comunidad Musulmana Ahmadía del Reino Unido.
El evento se celebró por primera vez en el Salón Masrur, ubicado en el complejo de la Mezquita Mubarak de Islamabad, en Tilford, Surrey. Asistieron más de 600 personas procedentes de todo el mundo. Entre los invitados se encontraban ministros de estado, miembros del parlamento, representantes de gobiernos locales, académicos, representantes de los medios de comunicación, así como diversas personas de comunidades del Reino Unido y de otros países.
Durante el acto, Su Santidad otorgó el Premio Musulmán Ahmadía para el fomento de la paz 2025 al Sr. Gregoire Ahongbonon, fundador de la Asociación de San Camilo.

En su discurso de apertura, Su Santidad habló del aumento de los conflictos y las guerras en todo el mundo y afirmó que correspondía a los líderes mundiales, los gobiernos y a toda la población centrarse en poner fin a la guerra. Criticó a ciertos gobiernos y líderes por no adherirse a los principios de justicia, que señaló como la causa fundamental de la inestabilidad mundial.
Su Santidad hizo hincapié en la doble moral que existe en las relaciones internacionales, donde las naciones están dispuestas a hacer la vista gorda ante las faltas o injusticias de sus aliados, mientras que toman medidas enérgicas contra quienes consideran sus adversarios. Su Santidad citó a varios líderes y analistas que, en los últimos tiempos, habían condenado la guerra y la injusticia. Si bien elogió sus palabras, afirmó que era necesario actuar para abordar las causas profundas de la injusticia en el mundo. Su Santidad también se dirigió a los críticos del islam, declarando que las guerras que se libran hoy no tienen ninguna relación con el islam ni con ninguna otra religión, y que se libran para satisfacer intereses geopolíticos particulares, a menudo motivados por la codicia y el egoísmo. Su Santidad concluyó hablando sobre el estándar de justicia que defiende el islam y oró por la paz mundial.
Al iniciar su discurso, Su Santidad señaló que la Comunidad Musulmana Ahmadía ha organizado este evento durante más de dos décadas y que algunas personas, con toda razón, se preguntan qué beneficios ha aportado y si ha generado algún cambio significativo en la sociedad.
En relación con esto, Su Santidad dijo:
“Muchas personas influyentes, incluyendo políticos, académicos y líderes religiosos, han condenado la creciente ola de guerras e injusticias a nivel mundial e instado a gobiernos y ciudadanos por igual a priorizar la paz y la seguridad. Cuando estas personas, que a ojos del mundo gozan de fama e influencia, ven que sus advertencias son ignoradas, ¿quién escuchará entonces mi voz, o la voz de nuestra Comunidad?”
Su Santidad, Mirza Masrur Ahmad continuó:
“Sin embargo, mi respuesta es que el islam nos enseña a esforzarnos incansablemente por el bien y a nunca rendirnos. ¿Y qué mayor bien podría haber que esforzarnos por salvar a la humanidad de la autodestrucción? Si no ponemos fin a la guerra, la violencia, el odio y la injusticia que están corroyendo rápidamente el tejido de la sociedad moderna, esto no solo causará una devastación generalizada en nuestra vida, sino que proyectará una larga sombra sobre la vida de las generaciones venideras.”

Su Santidad afirmó que más de 70 millones de personas perecieron durante la segunda
guerra mundial, la mayoría civiles inocentes. Si bien gran parte de la destrucción se limitó a esa época, Japón sufrió una tragedia particularmente terrible cuando se lanzaron dos bombas atómicas en 1945. Su Santidad señaló que, más allá de la pérdida inmediata de vidas, los efectos de la radiación continuaron impactando a las generaciones futuras, y diversos estudios mostraron un mayor riesgo de discapacidades y mortinatos entre los expuestos.
Al respecto, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad comentó:
“En 1945, solo Estados Unidos poseía una bomba atómica, pero hoy en día, varias naciones poseen armas nucleares, cuyo poder y capacidad destructiva empequeñecen las bombas lanzadas sobre Japón. Por consiguiente, si, Dios no lo quiera, incluso uno o dos países llegaran a desplegar tales armas, la carnicería resultante y las catastróficas consecuencias a largo plazo estarían mucho más allá de nuestra comprensión”.
Posteriormente, Su Santidad explicó que, mientras algunos líderes mundiales y figuras influyentes advierten contra la guerra y la injusticia e instan a las naciones a alejarse del abismo antes de que sea demasiado tarde, otros se mueven en la dirección opuesta.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“En lugar de permitir que la gente común construya una vida mejor para sus familias, ¿por qué los líderes mundiales empujan a la humanidad hacia el borde de una calamidad inimaginable? En efecto, como humanidad, debemos preguntarnos por qué libramos guerras no solo entre nosotros, sino también contra nuestros hijos, nietos y las generaciones futuras”.
A continuación, Su Santidad presentó una selección de declaraciones recientes de figuras públicas sobre la guerra moderna y el fracaso en el respeto a la justicia en el mundo.
Hazrat Mirza Masrur Ahmad citó a Michael Higgins, expresidente de Irlanda, y cómo advirtió que el mundo ha entrado en una era en la que la retórica beligerante de la guerra domina el discurso global, mientras que la diplomacia tradicional y la búsqueda de puntos en común han sido relegadas.
Asimismo, Su Santidad citó al primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, quien afirmó recientemente: “Todo el mundo habla de guerra. En todas partes, todos hacen sonar sus armas”.
Su Santidad explicó entonces que las palabras por sí solas no bastan, y que quienes ostentan autoridad e influencia deben tomar medidas concretas para alcanzar los objetivos que proclaman.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Si bien aplaudo a cualquiera que se manifieste contra la injusticia, quienes ostentan autoridad e influencia también deben demostrar con hechos las medidas que están tomando para cumplir sus promesas. Lamentablemente, cuando se trata de políticas concretas o acciones decisivas, hacen poco o nada. Las meras palabras, por muy impresionantes o sabias que sean, no pueden traer la paz por sí solas”.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad continuó:
“El Papa y otros reconocen ahora lo que he advertido durante mucho tiempo: que la guerra mundial ya ha comenzado y que, poco a poco, el mundo se hunde cada vez más en ella”.
Posteriormente, Su Santidad citó a figuras como Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, quien afirmó que las grandes guerras estallan debido a una cadena de reacciones de ambas partes en conflicto que se descontrolan.
Al respecto, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad declaró:
“Esta es una observación sabia e importante: que la injusticia cometida por una parte no da licencia a otras para hacer lo mismo”.
Continuó:
“Hoy, ciertas grandes potencias actúan con impunidad, ignorando descaradamente las normas internacionales y anteponiendo sus propios intereses a todo lo demás. Sin embargo, deben recordar que las acciones injustas o ilegales nunca se llevan a cabo en el vacío. No deben ignorar la realidad de que también sufrirán las consecuencias si el mundo se sume en el caos y se destruyen los cimientos de la paz. Sin duda, la injusticia es un virus maligno que se propaga rápidamente”.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad añadió:
“Si hoy las grandes potencias violan el derecho internacional sin consecuencias, mañana las potencias menores se envalentonarán para actuar con igual desprecio por la ley y la vida humana”.
Continuando con su discurso, Su Santidad afirmó que cuando ciertas naciones temen que su poder esté amenazado, recurren a la fuerza y la injusticia en un intento por preservar su supremacía, mientras que aquellos sometidos a tal opresión pueden llegar a consumirse por un deseo de venganza.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Precisamente por esta razón, el islam enseña que debemos contener tanto al opresor como al oprimido. Si bien tenemos el deber de ayudar a los oprimidos, también debemos asegurarnos de que no busquen venganza y que actúen con estricta proporcionalidad”.
Su Santidad afirmó que el economista estadounidense Jeffrey Sachs había ofrecido una cruda evaluación del fracaso mundial para aprender de las lecciones de la historia, argumentando que los marcos internacionales establecidos tras la segunda guerra mundial se habían desmantelado, dejando a las Naciones Unidas tan ineficaces hoy como lo era la Sociedad de Naciones a finales de la década de 1930.
Al respecto, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad declaró:
“El fracaso de las Naciones Unidas es un tema que he abordado en numerosas ocasiones. Sigue operando bajo un sistema en el que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad ostentan un veto absoluto, un privilegio y un poder muy superiores a los de otras naciones. Esta desigualdad fundamental es la raíz de su fracaso. Sin embargo, si existiera verdadera justicia y equidad en las relaciones internacionales, ni Estados Unidos, ni Israel, ni Irán, ni ninguna otra nación tendría motivo alguno para recurrir a la guerra”.
Su Santidad se refirió a las declaraciones realizadas a principios de este año por el primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien afirmó que el orden internacional basado en normas se estaba desvaneciendo y que ahora los fuertes imponen su voluntad a los débiles. Su Santidad explicó que, si bien tales comentarios reconocían la desigualdad existente en los asuntos globales, las naciones poderosas deben reconocer que la fuerza y la coerción solo conducen a una mayor frustración, inestabilidad y desorden.
Su Santidad también citó las recientes declaraciones del Canciller alemán Friedrich Merz, quien advirtió que el orden internacional basado en derechos y normas se encontraba amenazado. Sin embargo, Su Santidad señaló que muchas naciones poderosas siguen priorizando los intereses estratégicos sobre la justicia y a menudo ignoran las injusticias cometidas por sus aliados.
Citando a la eurodiputada española Irene Montero, Su Santidad destacó que muchas mujeres y niños inocentes son víctimas de los efectos de la guerra y muchos pierden la vida.
La eurodiputada afirmó: “Ninguna mujer ha sido jamás liberada por las bombas estadounidenses ni por la agresión ilegal. Ni en Siria. Ni en Irak. Ni en el Líbano. Ni en Afganistán. Y tampoco sucederá en Irán. Estamos hartas de que nuestros derechos, nuestros cuerpos y la violencia que sufren las mujeres se utilicen como excusas para justificar bombardeos ilegales y la agresión imperialista”.
Al respecto, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad comentó:
“Sus palabras revelan una cruda realidad: que las naciones poderosas buscan justificar sus injusticias y guerras con pretextos de defensa de los derechos humanos. Cada vez más, la gente toma conciencia de los peligros del momento”.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad continuó:
“Sin embargo, es motivo de tristeza para todos los musulmanes sinceros saber que muchos buscan culpar al islam y afirmar que es la causa del desorden mundial. Tales acusaciones, amplificadas por los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales, son completamente falsas y extremadamente dañinas. En lugar de convertir al islam o a cualquier otra religión en chivos expiatorios, lo que el mundo necesita urgentemente es que las personas se unan con un propósito común: el establecimiento de la paz y la armonía”.

Posteriormente, Su Santidad explicó que la Comunidad Musulmana Ahmadía siempre ha estado a la vanguardia en la promoción de la paz y seguirá estándolo. Afirmó que eventos como este reflejan la esperanza de la Comunidad de que “fomenten el entendimiento mutuo y, al menos, inspiren a algunas personas a servir a la causa de la paz”.
Al hablar sobre los esfuerzos para promover la paz, Su Santidad recordó a la audiencia que había escrito a varios líderes mundiales instándolos a dejar de lado sus diferencias y trabajar juntos por el bien de la humanidad.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Por ejemplo, escribí al primer ministro israelí invocando las enseñanzas de la Torá, y al presidente iraní y a otros líderes musulmanes, basándome en el Sagrado Corán, exhortándolos a todos hacia la justicia y la reconciliación.
Extendí el mismo mensaje, instando a la paz, al primer ministro británico, al presidente estadounidense, al presidente chino y a muchos otros jefes de Estado. Mi único objetivo era que reflexionaran sobre el deterioro del mundo y reconocieran los riesgos existenciales que enfrenta la humanidad. Lamentablemente, no estuvieron dispuestos a escuchar. Y la creciente volatilidad y el desorden en el mundo son prueba de ese fracaso”.
Su Santidad afirmó que el islam suele ser visto como una fuente de extremismo y conflicto global. Su Santidad calificó esto de grave injusticia, explicando que las causas de la inestabilidad moderna no residen en la religión, sino en fracasos geopolíticos y en la búsqueda de poder por parte de naciones ricas e influyentes.
Su Santidad explicó que, lejos de promover el conflicto, el islam ofrece principios atemporales para establecer la paz. Para ilustrar esto, Su Santidad citó el capítulo 4, versículo 136 del Sagrado Corán, que ordena a los musulmanes defender la justicia incluso si va en contra de sí mismos, sus padres o sus seres queridos.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad afirmó:
“Aquí, Al’lah exhorta a los musulmanes a defender la justicia y la equidad absolutas. Requiere que la persona esté dispuesta a testificar en contra de sí misma, sus padres, sus seres queridos o su comunidad en nombre de la verdad y la justicia… El estatus social o la riqueza material de una persona no tienen importancia ante los ojos de Dios; lo que importa es la sinceridad del compromiso con la verdad y la justicia”.
Asimismo, Su Santidad recitó el capítulo 5, versículo 9 del Sagrado Corán, que establece que la enemistad entre pueblos no debe incitar a nadie a actuar de manera contraria a la justicia.
Respecto a este versículo, Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Aquí también, Al’lah ordena a los musulmanes que mantengan la justicia y la integridad en toda circunstancia, incluso con quienes se oponen a ellos. Es fácil cumplir con los derechos de quienes están de nuestro lado; la prueba mucho mayor es cumplir con los derechos de quienes se oponen a nosotros”.
Su Santidad mencionó el capítulo 49, versículo 10 del Sagrado Corán, en el que Dios Altísimo afirma que, si dos naciones o partes entran en conflicto, es deber de los demás esforzarse por reconciliarlas.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad explicó:
“Si se establece un acuerdo de paz, pero una de las partes lo viola, las demás deben unirse contra el agresor y aplicar la fuerza proporcional para poner fin a sus crueldades. Sin embargo, una vez que el agresor regrese a la paz, no se le debe tomar represalias. Por el contrario, se debe respetar su honor y dignidad. Este es el medio para garantizar una paz duradera. En toda situación, ya sea que se trate de poderosos o débiles, justos o transgresores, el islam nos enseña a actuar con justicia… no puede ser que una nación espere concesiones de otras mientras se niega a hacer las suyas.”

Su Santidad afirmó entonces que cree firmemente que la justicia es un derecho universal que pertenece a todas las personas por igual. Explicó que la verdad y la bondad deben aceptarse independientemente de la fe o el origen de la persona, y que nunca se debe rechazar una oportunidad para hacer justicia simplemente porque provenga de alguien de una religión diferente.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Aunque hablo desde una perspectiva islámica, creo firmemente que la justicia es un principio universal que sirve como garante de la paz en todos los niveles de la sociedad y entre personas de todas las religiones y creencias. Las diferencias religiosas nunca deben llevar a una persona a rechazar la sabiduría de un seguidor de otra fe o tradición”.
Su Santidad continuó:
“El Islam enseña que toda palabra sabia es un tesoro perdido para el creyente, que debe adoptarse dondequiera que se encuentre, ya sea que provenga de un cristiano, un judío, un ateo o cualquier otra persona. Este espíritu de mente abierta no solo fortalece el carácter moral de una persona, sino que también profundiza su compromiso con la justicia, la tolerancia y la paz”.
Posteriormente, Su Santidad afirmó que, si bien el mundo se encuentra al borde del desastre, aún existe la oportunidad de salvar a la humanidad.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“A pesar de las preocupantes realidades globales que he descrito, creo firmemente que, aunque ciertos individuos y naciones codician el poder, la riqueza y los recursos de otros, el corazón común de la humanidad simplemente desea vivir en paz. Por lo tanto, cada persona tiene un papel que desempeñar. Y la urgencia de ese papel se hace más patente cada día”.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad continuó:
“Como dijo el Papa, la tercera guerra mundial ha comenzado de forma gradual y debemos esforzarnos por detener su propagación antes de que azote al mundo entero. De lo contrario, me temo que su magnitud y la consiguiente pérdida de vidas superarán con creces los horrores de las dos guerras mundiales anteriores, alcanzando un nivel sin precedentes en la historia de la humanidad.
Tal catástrofe no nos afectará solo a nosotros; su larga y ominosa sombra ensombrecerá el horizonte de las generaciones futuras. Por lo tanto, no debemos pensar solo en nosotros mismos. Todos tenemos el deber de considerar el mundo que dejamos a nuestros hijos y a quienes nos sucedan”.
Hacia el final de su discurso, Su Santidad hizo un llamamiento a la unidad mundial y a la acción inmediata, antes de que sea demasiado tarde.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad dijo:
“Actuemos ahora, para que quienes nos sucedan hereden un mundo de paz y prosperidad, en lugar de cargar con el peso de nuestros fracasos. Actuemos ahora, para evitar las miradas reprochadoras de nuestros hijos que nos pregunten por qué les legamos un mundo en llamas”.
Su Santidad continuó:
“Solo entonces este Simposio por la Paz habrá cumplido la promesa de su nombre y no será simplemente una reunión de buenas intenciones, sino un punto de inflexión en la búsqueda de la paz. De hecho, es mi profunda esperanza y oración que este evento sirva como un verdadero catalizador para la paz y la justicia, generando un cambio duradero en el mundo”.
Su Santidad Mirza Masrur Ahmad continuó y concluyó su discurso con las siguientes palabras y oraciones:
“¡Que Dios Altísimo permita a la humanidad comprender la gravedad de este momento y que todas las personas, independientemente de su fe o creencias, se unan en el propósito común de establecer la paz en el mundo!
¡Que las oscuras nubes de la guerra que nos rodean se disipen y den paso a un cielo azul brillante de paz, amor y compasión!
Con estas palabras, una vez más, les expreso mi más profundo agradecimiento por acompañarnos esta noche.”

