¿Por qué yo creo en el Islam?

Hazrat Mirza Bashirud-Din Mahmud Ahmad


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Se me ha pedido que declare por qué creo en el Islam. Cuando me formulé la pregunta, la respuesta obtenida fue que por la misma razón que creo en cualquier otra cosa, es decir, porque es la verdad. Una respuesta más detallada sería que, en mi opinión, la doctrina central de todas las religiones es la existencia de Dios y la afinidad entre el hombre y El, por lo cual, la religión que logre establecer una afinidad genuina entre Dios y hombre tiene que ser verdadera; y la verdad de una fe es, por supuesto, razón suficiente para creer en ella.

El Islam afirma que el Creador del universo es un Dios vivo y que en esta época se revela a sus criaturas lo mismo que en tiempos pretéritos solía revelarse. Esta afirmación puede examinarse de dos modos distintos: Dios se manifiesta directamente al que le busca o llegamos a creer en Dios estudiando la vida de una persona a quien Dios se revelase. Como por la gracia de Dios soy uno de aquellos a quienes Dios se ha revelado muchas veces, y de modo sobrenatural, para creer en la verdad del Islam no necesito otra razón que la de haber experimentado en mi propia persona su verdad.

Sin embargo, en beneficio de los que no han pasado por experiencia semejante paso a exponer las razones a que, aparte de mi propia experiencia, se debe el que crea en el Islam.

En primer lugar, creo en el Islam porque no me obliga a admitir todo aquello que en conjunto, sólo por el principio de autoridad, se llama Religión, sino que me da argumentos concluyentes en apoyo de sus doctrinas. La existencia de Dios y la naturaleza de sus atributos, los ángeles, la oración y sus efectos, los mandatos divinos y su alcance, la oración y su necesidad, la Ley divina y sus beneficios, la revelación y su importancia, la resurrección y la vida en el más allá, el cielo y el infierno; con respecto a cada uno de ellos, el Islam ha dado explicaciones minuciosas, afirmando su verdad con argumentos sólidos satisfactorios para el intelecto. Así pues, el Islam no sólo me da una fe, sino también la certeza del saber que satisface mi intelecto y le obliga a admitir la necesidad de la religión.

En segundo lugar, creo en el Islam porque no se basa sólo en las experiencias de gentes difuntas, sino que invita a todos a experimentar personalmente lo que enseña y garantiza. Afirma que toda verdad puede comprobarse de algún modo en este mundo y, por lo tanto, satisface a mi razón.

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