En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
There is none worthy of worship except Allah, Muhammad is the Messenger of Allah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

El Sistema de Matrimonio Islámico

Introducción

A medida que se avanza en el sistema islámico, se van descubriendo nuevas y atractivas facetas de esta religión, que nos provee de una guía completa para todos los aspectos de la vida cotidiana. Las instrucciones respecto al matrimonio son particularmente extensas tanto en el Santo Corán como en el Hadiz (relatos del Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él). El matrimonio estructura la unidad básica de la sociedad humana y establece las bases de la familia. A las familias que disfrutan de buena salud se les requiere la preservación de la raza humana. Por lo tanto, Dios ordena a los creyentes el matrimonio para su beneficio moral, espiritual, social y psicológico.

El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:

            “El matrimonio es mi precepto y mi práctica. Los que no siguen mi práctica no son de los míos”.

            “Cuando un hombre se casa, ha completado la mitad de su religión”.

            El segundo Jalifa (sucesor) del Mesías Prometido ha definido el papel del matrimonio como el cumplimiento de nuestras obligaciones hacia el prójimo, las cuales nos ayudan a acercarnos aún más a Dios. Afirmó:

            “Es nuestra obligación comprobar que este deber se respeta y se asume fielmente.”

Conlleva una gran responsabilidad tanto para el hombre como para la mujer,pero son escasas las personas que se dan cuenta de ello, y cuando lo intentan, lo hacen de modo inadecuado. La ley islámica se distingue por dos conjuntos de reglas. Uno pertenece al mismo Dios y el otro, a los seres humanos. El matrimonio, por lo tanto, pertenece a la segunda categoría y debe considerarse como su máximo defensor. La ley islámica es la que más lo incentiva, pero hay mucha gente que parece no entenderla (la ley), ni intenta beneficiarse de ella totalmente. Su caso es como el de un bebé que desea cambiar un diamante precioso por una simple moneda. Mi deseo es que la gente se percate de la importancia del matrimonio”.

Como puede comprobarse, el matrimonio es una empresa seria para un musulmán. Sin embargo, experimentará gozo espiritual, emocional e intelectual si sigue la guía de Dios y Su Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) en las relaciones familiares y matrimoniales, desde la elección de la pareja hasta la resolución de los problemas matrimoniales. Descubrirá un sistema organizado en que las estructuras viables, las responsabilidades, los papeles y las metas guían a la persona; en el que el control y la armonía proporcionan una seguridad para ambas partes de la familia. El Islam nos presenta lo ideal, y su consecución depende de las acciones de cada miembro de la familia.

El Objetivo del Matrimonio en el Islam

Según se deduce de lo expuesto, el matrimonio no es un capricho ni algo liviano para los musulmanes. Dios ha prescrito el matrimonio para los creyentes por tres razones básicas. Éstas son:

 Permitir que el hombre y la mujer vivan juntos y experimenten amor y felicidad dentro de la ley islámica.

Tener descendencia y proveerla de un entorno equilibrado y virtuoso para su educación.

Proporcionar una unión legal que salvaguarde a la sociedad de la depravación moral y social.

 Los dos primeros puntos son explícitos; ambos tienen en cuenta las necesidades naturales de los seres humanos. El tercer punto, se aparta de la cuestión individual y se centra en el matrimonio como el instrumento más importante para crear una sociedad ideal. ¿Cómo se puede alcanzar esto en el matrimonio?

En primer lugar, uno de los valores más importantes del Islam es la castidad, es decir, la pureza de ambos sexos en la sociedad. El Islam considera al matrimonio un medio por el que los instintos y necesidades del hombre (tanto físicos como emocionales) son controlados y satisfechos al mismo tiempo. El Islam no permite la satisfacción incontrolada y desinhibida de los deseos físicos. El adulterio y la fornicación son pecados graves. Un musulmán no puede dirigirse simplemente a cualquier mujer y satisfacer sus deseos físicos; ha de hacerlo a través del contrato legal del matrimonio, que conlleva responsabilidades adicionales, obligaciones y deberes respecto a la familia para el resto de su vida.

El resultado de esta restricción es la creación de una sociedad con una moralidad protegida. De hecho, el Santo Corán menciona el contrato del matrimonio (nikah) con la palabra ihsan, que significa fortaleza. El hombre que contrae matrimonio es muhsin, es decir, el que construye una fortaleza y la mujer que contrae matrimonio es muhsinah, es decir, quien se dirige hacia la protección de esta fortaleza, con el fin de protegerse a sí misma y su moralidad.

Conducta Prematrimonial

Hasta aquí ha quedado claro que el Islam no permite las relaciones sexuales, ni siquiera los actos preliminares del amor físico fuera del matrimonio. Permanecer sexualmente inactivo y casto antes del matrimonio constituye un mandamiento muy importante del Santo Corán. El adulterio, la fornicación y las relaciones íntimas secretas con el sexo opuesto constituyen un fallo moral grave condenado enérgicamente con los términos más severos por el Islam. Esta prohibición incluye citas amorosas, amores secretos y una convivencia íntima experimental. Al ser considerados pecados graves, acarrean severas penalizaciones. (Véase el Santo Corán, 24:3-4)

Como ya se ha expuesto en el apartado segundo, el Santo Corán nos ofrece los medios para preservar la castidad. Ordena a los hombres y mujeres creyentes que se abstengan de contemplarse mutuamente, de tal forma que lleguen a la atracción sexual. También, les ordena abstenerse de escuchar flirteos y diálogos tentadores, así como evitar ocasiones que puedan conducir a las tentaciones. El ayuno, la dieta y el ejercicio también ayudan a controlar las pasiones y a preservar la castidad.

La Selección de la Pareja y los Matrimonios Concertados

Uno de los factores claves en la creación del matrimonio, es sin duda, la elección de la persona adecuada con quien compartir el resto de la propia vida. El Islam también ofrece orientación a este respecto. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:

            “Algunas personas se casan por la belleza, otras por rango y otras por la riqueza, pero tú debes casarte con una mujer buena y piadosa”.

            La piedad o la bondad moral es la cualidad más importante que se ha de buscar en la pareja potencial. Si ambos esposos son piadosos, alcanzarán todos los aspectos del matrimonio por temor a Dios, logrando la prosperidad. Otros factores a tener en cuenta en la selección de la pareja son: la posición de la familia, la edad, la educación y el interés. La oración es también un instrumento esencial para la elección de una pareja futura. A los musulmanes se les enseña la oración de Istijara para buscar la ayuda de Dios a la hora de tomar esta importante decisión.

Teniendo en cuenta estos preceptos, los matrimonios entre musulmanes son generalmente concertados, y cuentan con el consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Los padres o tutores conciertan el matrimonio de sus hijos cuando éstos alcanzan una edad y un nivel de madurez adecuados. Para quien ya ha sido educado en la sociedad occidental, esta idea será difícil de aceptar en un principio. Pero este método de selección de pareja ha sido adoptado durante siglos y ha producido matrimonios estables y felices. Una comparación entre las cifras de divorcio entre la sociedad occidental, donde el noviazgo es habitual, y las sociedades islámicas, demuestra claramente que los matrimonios concertados son más duraderos y más seguros.

            La razón de esto es que los padres o tutores conocen mejor que nadie la personalidad de sus hijos e intentan escoger la pareja más compatible. Cuando un hombre y una mujer conciertan una cita, existe el peligro de que las pasiones temporales puedan ofuscar su razón y juicio. Contraen matrimonio a causa de la atracción física solamente y encuentran incompatibilidades mutuas cuando ya es demasiado tarde.

La atracción física o “el enamoramiento” pueden desvanecerse rápidamente ante otros problemas y desembocar en la insatisfacción y en una separación eventual. Por el contrario, en un matrimonio concertado, la atracción física juega un papel de menor importancia y las parejas no se casan con la misma expectativa de “amor romántico”, sino considerando el matrimonio una asociación en la que ambos han de hacer sacrificios personales y esforzarse por complacer a su pareja. El incremento gradual del respeto, confianza y afecto crea, por lo general, un lazo entre el marido y la mujer que es más sólido y duradero que el que se apoya en la atracción física solamente.

Ningún matrimonio puede ser concertado ni acordado sin el consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Sin embargo, la mujer necesita un tutor o representante para tal acuerdo. La razón es salvaguardar sus derechos y preservar su modestia. El Islam permite tanto al hombre como a la mujer verse y conversar mutuamente antes del matrimonio, con un testigo presente en estas reuniones.

Si una mujer acaba de aceptar el Islam y sus padres no son musulmanes, ha de intentar procurarse un tutor para sí misma si desea contraer matrimonio. Esto se puede realizar por elección personal o, aceptando la recomendación de la autoridad de la Comunidad. El tutor, que ha de ser varón, es responsable de la protección de los derechos legales, religiosos, sociales y matrimoniales de la novia. Si se precisa de algún consejo prematrimonial, el tutor actúa como consejero o intermediario.

El departamento matrimonial del Movimiento Ahmadía posee una base de datos de hombres y mujeres aptos para el matrimonio, que proporciona información sobre las personas áhmadis incluidas dentro de la categoría (edad, etc.) que interesa a determinada persona. Si alguien en cuestión se muestra interesado, ha de inquirir al presidente de su Comunidad local cómo contactar con el secretario del departamento matrimonial para incluir su nombre en la base de datos. Por supuesto, toda la información es estrictamente confidencial.

Prohibiciones Relativas al Matrimonio

Dios ha impuesto prohibiciones relativas al matrimonio, así como otras prescripciones sobre las relaciones entre el hombre y la mujer.

 Al musulmán no se le permite contraer matrimonio con ciertas personas. Se mencionan en el Santo Corán (véase 4:24), e incluyen a la madre, el padre, la hermana, hermano, tías, tíos, sobrinos y sobrinas. Sin embargo, a los  musulmanes se les permite contraer matrimonio con sus primos. Existen además otras relaciones matrimoniales prohibidas. Por ejemplo, un hombre no puede casarse con su hija adoptiva si ha cohabitado con su madre biológica. Tampoco puede casarse con dos hermanas al mismo tiempo. (Véase Santo Corán, 4:23)

El Islam también clarifica con quién debe casarse un musulmán en lo respectivo a su religión. El matrimonio con idólatras está totalmente prohibido (véase S. Corán, 2:222) para ambos.

Sin embargo, al hombre se le permite contraer matrimonio con una mujer “de la gente del Libro” (es decir, quienes siguen una Escritura revelada), aunque no se considera recomendable.

Aparte de esto, ha de tenerse en cuenta que el Mesías Prometido (la paz sea con él) limitó la categoría de “Gente del Libro” a las mujeres cristianas y judías. También, prohibió a las mujeres áhmadis casarse con hombres no áhmadis. El motivo de ello es evidente: a la mujer no se le permite casarse con alguien que profese otra fe, pues al vivir en el hogar, ambiente y entorno de su marido, ella y sus hijos quedan expuestos a la cultura y entorno no áhmadi y no musulmán. Esto le acarreará grandes dificultades a la hora de permanecer firme en su propia fe y educar a sus hijos como musulmanes. Por el contrario, un hombre puede influenciar más fácilmente a su esposa y atraerla hacia el estilo de vida islámico.

La Ceremonia Matrimonial Islámica

Existen ciertas condiciones para que un matrimonio sea legal:

 El hombre y la mujer deben dar su consentimiento voluntario antes de que se éste se realice.

 El matrimonio debe hacerse público, con dos testigos por parte de cada uno, presentes en la ceremonia. El Islam no permite matrimonios secretos.

Los tutores del novio y la novia deben estar presentes en el Nikah (ceremonia matrimonial). El novio tiene la opción de estar o no estar presente.

La dote (mehr) es un regalo obligatorio del marido a la mujer. (Véase Santo Corán, 4:25). Esta suma de dinero debe ser proporcional a los medios del marido. La cantidad de la dote se anuncia en el momento de la ceremonia matrimonial y se puede entregar en un solo pago o en varios. Una vez que se ha entregado, es propiedad de la mujer que puede administrarlo como le plazca. La cantidad debe ser acordada por ambas partes.

La auténtica ceremonia matrimonial (nikah) la dirige una autoridad islámica legal, por ejemplo, el misionero o el Presidente de la Comunidad. El procedimiento de la ceremonia religiosa es en sí misma simple. El contrato es legal después de cumplimentarse los formularios del nikah, y tras anunciarse públicamente la ceremonia en presencia de testigos.

La persona que oficia la ceremonia del nikah recita el sermón que fue pronunciado por el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) y pide el consentimiento de ambas partes. Esto va seguido de una oración. (Véase el libro de “La Oración Musulmana”).

Las parejas deben obtener un certificado legal de matrimonio, así como otros requerimientos que exija la ley del país en que residen. En algunos Estados americanos la ley exige que la persona que oficia el nikah esté inscrita en el  Registro Civil. En tal caso, la celebración de los ritos es suficiente para legalizar el matrimonio. De no hallarse inscrita, la pareja deberá celebrar una ceremonia civil previamente a la ceremonia religiosa, que se realiza, por lo general, en el Registro Civil. El guardián o tutor de la novia debe asegurarse de que se cumplen todos estos requisitos, para que los derechos de la novia estén protegidos legal y civilmente.

La tradición (sunnah) del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) requiere que se ofrezca una recepción a la novia (walima) después del matrimonio para celebrar su consumación. Ésta es la parte obligatoria de la ceremonia matrimonial y debe celebrarse de acuerdo con los medios del marido. El presente Jalifa ha reconocido la necesidad de la hospitalidad, pero ha amonestado a los musulmanes sobre la extravagancia en las relaciones matrimoniales.

Relaciones entre Marido y Mujer en el Matrimonio

De nuevo, el Islam nos ofrece orientación sobre cada aspecto de la vida familiar. El papel del marido y la mujer queda definido claramente, de tal forma que cada uno es consciente de sus obligaciones. El Islam considera el matrimonio como una sociedad entre dos personas, mediante la cual pueden obtener el agrado de Dios a través de la cooperación mutua, confianza, respeto y fidelidad. Si se cumplen las siguientes pautas establecidas por Al-lah, se disfrutará de una convivencia satisfactoria.

 A cada cónyuge se le ha asignado un papel determinado. Dios dice en el Santo Corán:

            “Él dijo: “Nuestro Señor es Quien dio a todo su forma correcta y después lo guió a su función adecuada’”. (20:51)

Por consiguiente, al hombre se le ha asignado el trabajo fuera del hogar como responsable de la familia debido a su superior fuerza física y aptitud  psicológica. Del mismo modo, al estar la mujer más capacitada psicológicamente y emocionalmente para la crianza de sus hijos, se le asigna la responsabilidad de su crianza y el cuidado del hogar.

Para asegurar que la relación de la pareja discurra en armonía, se ha concedido autoridad a uno de ellos. Dios ha encomendado al marido el papel de tutor sobre su esposa. (Véase el Santo Corán, 4:35). Esto no le da derecho a dominar a su esposa o abusar de ella en modo alguno. Quiere decir simplemente que es responsable de su bienestar y que ha de emplear sus ganancias para mantener  a su familia. En su lugar, se espera obediencia por parte de la esposa.

El respeto mutuo y la cooperación son esenciales para una buena relación entre el marido y la mujer. Dios dice:

            “Ellas son una vestidura para vosotros y vosotros una vestidura para ellas…” (Santo Corán, 2:188)

De igual forma que la vestidura sirve de protección y adorno para tapar los defectos, el hombre y la mujer deben proteger el honor y la moral mutua y, confortarse mutuamente con amor, apoyo y comprensión. No deben hacer  público sus defectos mutuos y deben guardar sus secretos.

El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) hizo gran hincapié en el bienestar de la mujer. Aconsejaba continuamente a sus seguidores a tratar a  sus esposas con amabilidad. Su propia conducta  hacia sus esposas constituye un ejemplo perfecto. He aquí algunos hadices:

“El mejor de vosotros en cuestión de fe es aquel cuya conducta sea la mejor; y el mejor entre vosotros es quien mejor trata a su mujer”.

“Ningún hombre musulmán debe guardar rencor a ninguna mujer musulmana. Si no le satisface determinada cualidad en ella, encontrará otra que le resulte agradable”.

Planificación Familiar y Control de Natalidad

El Corán recomienda un intervalo de dos años entre el nacimiento de cada hijo para permitir la recuperación física de la madre. (Véase Santo Corán, 31:15; 2:234). También recomienda la lactancia durante un período de dos años con este propósito. Se prohíbe el aborto como medio de control de natalidad, aunque se permite cuando peligra la vida de la madre.

El control de natalidad está prohibido si se lleva a cabo por temor a una escasez de medios. También ha de tenerse en cuenta que el uso del control de natalidad para evitar la responsabilidad de la crianza del hijo anula uno de los objetivos primordiales del matrimonio. Esta actitud se opone al espíritu de la enseñanza islámica sobre el matrimonio.

Poligamia

Éste es el tema que mayor número de malentendidos origina respecto al Islam. El Islam permite la poligamia, es decir, tener más de una esposa al mismo tiempo, pero no lo alienta. De hecho, el Islam es la única religión que limita esta antigua práctica tan extendida. Las Enseñanzas anteriores permitían una poligamia sin límite ni restricciones. El Islam limita el número de esposas a cuatro y no fomenta su práctica. Dios dice:

            “Pero si teméis no poder mantener la equidad, casaos sólo con una o con lo que posea vuestra diestra”. (Santo Corán, 4:4).

            Si un hombre no puede quedar satisfecho con una sola mujer, es mejor para la sociedad que asuma la responsabilidad moral y financiera de una segunda esposa. Los amores secretos y el adulterio son un grave pecado, siendo la causa del declive moral de la sociedad.

            La poligamia se convierte en una necesidad en ciertas circunstancias, pero sólo puede ser llevada a la práctica en ciertas condiciones y bajo ciertas restricciones.

Un hombre puede contraer un nuevo matrimonio si su mujer está crónicamente enferma y se ve incapacitada para cumplir las obligaciones del matrimonio; cuando no puede tener descendencia, o, en ciertas condiciones en tiempos de guerra, cuando el matrimonio con viudas para el sustento de los huérfanos se convierte en una necesidad para proteger la moral de la sociedad. Cabe destacar, por otro lado, que las normas del Movimiento Ahmadía requieren que los ciudadanos áhmadis obedezcan las leyes del país en que residan, siempre que tales leyes no entren en conflicto con un expreso mandamiento divino.

El Islam prohíbe la poliandria, es decir, que la mujer se case con más de un marido. La mujer que haya contraído matrimonio con un marido impotente, estéril o crónicamente enfermo, puede optar por el recurso del divorcio si considera que la situación es insoportable.

Divorcio

El Islam permite el divorcio, pero según los hadices, es uno de los actos más abominables ante la vista de Dios. De hecho, el procedimiento del divorcio está diseñado para permitir cualquier oportunidad de reconciliación. Bajo la ley islámica, el divorcio ha de ser pronunciado tres veces con un intervalo de un mes entre cada anuncio. Durante este intervalo, la esposa ha de permanecer en el hogar familiar (a menos que haya cometido adulterio), y se insta a ambos a una reconciliación. Si el divorcio se ultima, se ordena al marido a “despedirla con amabilidad”. Él es el responsable de mantener a sus hijos a nivel económico hasta que sean mayores de edad, así como de su mujer durante un período determinado (iddat) durante el divorcio.

He aquí algunas razones aceptables para el divorcio en el Islam son:

  • El adulterio. Sin embargo, se requiere el testimonio de cuatro testigos si el acusado lo niega.
  • La negativa del marido de mantener económicamente a la familia.
  • La negativa del marido a mantener relaciones conyugales durante más de tres meses.
  • El abuso físico o sexual de la esposa o de los hijos.
  • La incompatibilidad entre los esposos hasta el punto de que sus diferencias no puedan solventarse.

      El divorcio puede ser iniciado tanto por el marido como la mujer. Si el marido inicia el divorcio, que se llama talaq, no debe reclamar ningún regalo entregado a su esposa. Si la mujer desea el divorcio (jula), debe restituir su dote. A ambos, el hombre y la mujer, se les permite contraer matrimonio de nuevo.

Para más información

Holy Qur ’an con comentario. Traducción & Ed. Malik Ghulam Farid. Reino Unido, 1994. Capítulo 4.
Holy Qur’an con comentario. 5 volúmenes. Traduc. & Ed. Malik Ghulam Farid. Reino Unido, 1988. Capítulo 4º.
Gardens of the Righteous. Hadiz (dichos del Santo Profeta). Traducción, Mohammad Zafrulla Khan.
Ahmad, Maulana Sheikh Mubarak. Islam on Marital Rights. Reino Unido.
Baveja Malik Ram. Woman in Islam. Nueva York 1981.Khan, Muhammad Zafrullah. Punishment of Adultery in Islam. Reino Unido.

 

Fuente: “Pathway to Paradise”; Lajna Imaillah, USA

Imagen: cortesía de Jeff BelmonteLicencia Creative Commons

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