En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
No hay digno de ser adorado excepto Al-lah, Muhammad es el Mensajero de Al-lah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

Discurso del Jalifa del islam en la inauguración de la Mezquita Baitul Ikram, en Leicester, Reino Unido.

Califa de la Comunidad Musulmana Ahmadía

Después de recitar el Tashahhud, Ta’awwuz y Bismil’lah, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (aba), Jalifatul Masih V dijo:

“A todos nuestros distinguidos invitados, Assalamo Alaikum Wa Rahmatullahe Wa Barakatohu-que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con todos ustedes.

En primer lugar, quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecerles a todos ustedes que hayan aceptado amablemente nuestra invitación a la apertura de nuestra nueva mezquita aquí en Leicester. Su presencia demuestra que son personas sinceras que respetan los valores humanos y se preocupan por los los sentimientos de los demás. No es exagerado decir que estos son los valores y las cualidades que la gente de esta ciudad ha mostrado durante muchos siglos. Ciertamente, durante más de mil años Leicester ha sido un hogar para personas de diversas culturas y creencias que se dieron cuenta de la importancia de unirse y vivir en paz. Si nos fijamos en la historia antigua de esta ciudad descubrimos que hubo algunas guerras o conflictos entre los vikingos y los anglosajones. Sin embargo, en última instancia entendieron que vivir juntos en paz, seguridad, y protegiendo los derechos de los demás es algo que interesa a todas las personas y algo beneficioso para todos. Cuando estuve recientemente leyendo sobre Leicester y su historia, supe que la tradición de multiculturalismo de la ciudad no se limitaba al pasado, sino que sigue continuando hoy día. Según el censo de 2011, Leicester sigue siendo una de las ciudades étnicamente más diversas del Reino Unido. Ciertamente, leí recientemente con respecto a Narborough Road que, según la historia de la ciudad, Narborough Road en Leicester ha sido reconocida oficialmente como la calle étnicamente más diversa en todo el país. En mi opinión, esto debe ser considerado como una insignia de honor para esta ciudad y es una prueba del modelo exitoso de Leicester de integración e inclusión. Estas son cualidades que nunca deben ser abandonadas o desatendidas.

Como vivimos actualmente en tiempos extremadamente precarios, en los que gran parte del mundo está cada vez más consumido por el desorden y la injusticia, es la necesidad crítica del momento que promovamos y difundamos los valores tolerantes que la ciudad ha personificado durante tanto tiempo. Basándose en la historia y experiencias pasadas de esta ciudad, es imperativo que la gente entienda que la paz y la seguridad sólo pueden lograrse a través del amor, la tolerancia y el respeto mutuo. Otra cualidad de esta ciudad es que, aparte de las diferentes culturas y etnias presentes, Leicester es también el hogar de los seguidores de varias religiones y creencias. Creo que esta diversidad es algo que enriquece a la ciudad y aumenta aún más su belleza y atracción. Por consiguiente, el hecho de que tantas personas de diferentes orígenes estén asistiendo a la inauguración de nuestra nueva mezquita, atestigua además la excelente moral y valores de la gente de Leicester. Y con estas palabras de introducción, quisiera hablar brevemente de los verdaderos propósitos de las mezquitas según el islam.

Se dice que hay ya cerca de 200 mezquitas o centros islámicos en Leicester y, por ello, la palabra mezquita o el edificio en sí mismo no será probablemente algo nuevo para la gente local. Sin embargo, estamos muy contentos de que hoy, con la Gracia de Al-lah el Todopoderoso, la Comunidad Musulmana Ahmadía haya podido abrir su nueva mezquita en Leicester. Y estoy seguro de que a la vez que proveerá a nuestros miembros con un lugar de culto, también resultará ser una hermosa adición a las mezquitas y lugares de culto existentes en esta ciudad. En términos de su propósito, una mezquita verdadera es un lugar para que los musulmanes se reúnan para adorar al Dios Único. Además, es también un lugar para que los musulmanes se reúnan para cumplir con los derechos de la creación de Dios. Así, donde esta mezquita nos proporciona un lugar para adorar al Dios Todopoderoso, también nos presenta un lugar para unirnos para trabajar por el bien de la sociedad y para servir a la humanidad.

En el islam, Al-lah el Todopoderoso ha llamado la atención de los musulmanes para el cumplimiento de los derechos de todas las demás personas según la vinculación que tengan con ellas y el grado de su relación. En este contexto, puedo decir con certeza que los musulmanes áhmadis locales mantendrán una relación muy cercana con los vecinos de esta mezquita y darán gran importancia al cumplimiento de sus derechos. Confío en que todo musulmán áhmadi que venga a adorar aquí no sólo busque cumplir con sus obligaciones con Al-lah el Todopoderoso, sino que también tratará de cumplir con las responsabilidades y obligaciones con los vecinos de esta mezquita y, ciertamente, con la comunidad en general. Por lo tanto, no hay necesidad de temer a esta mezquita, porque sólo resonarán los sentimientos de amor y compasión hacia nuestros vecinos en todas las direcciones. Ciertamente verán por ustedes mismos que nuestro lema de Amor por todos, odio por nadie no es sólo una proclamación vacía o eslogan sin sentido; sino que ustedes mismos podrán apreciar que sinceramente buscamos vivir nuestras vidas de acuerdo a este principio básico ya que esto es lo que nuestra religión nos enseña. Dios mediante, todos los días llegarán a apreciar la belleza y la magnificencia de las enseñanzas islámicas.

Como mencioné anteriormente, esta ciudad tiene una abundante tradición de absorber a gente de diferentes culturas y religiones, y es una ciudad donde las personas se han unido durante mucho tiempo por el bien común de la sociedad. Ciertamente, los musulmanes áhmadis siempre tratarán de mantener esta noble tradición. Sin duda, en lugar de simplemente apoyarles, siempre buscaremos mejorar está base sólida y fortalecer aún más estas cualidades de tolerancia mutua y sinceridad. De acuerdo con las enseñanzas del islam, amaremos y cuidaremos a nuestros vecinos y cumpliremos sus derechos de la mejor manera. El islam ha dejado muy claro a los musulmanes que sus vecinos tienen abundantes derechos sobre ellos. Así como el Sagrado Corán estipula los derechos de un padre sobre su hijo, de la misma manera designa que un vecino tiene muchos derechos. A los musulmanes se les ha enseñado a amar, proteger y honrar a sus vecinos. Ciertamente, el Santo Profeta Muhammad (sa) dijo una vez que Al-lah el Todopoderoso le había advertido tan repetidamente acerca de los derechos de los vecinos que llegó a pensar que, tal vez, los vecinos de una persona serían incluidos entre los legítimos herederos de un musulmán.

Además, el Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) enseñó a sus seguidores a desear para los demás lo que deseas para ti mismo. Creo que este principio, sencillo pero magnífico, es la clave para establecer una verdadera y duradera paz en el mundo. Esta propuesta eterna es tan verdadera hoy como lo fue en el pasado. En efecto, cuando reflexiono sobre este punto me doy cuenta de que, si quiero que otros me traten con bondad, con paz y seguridad, entonces me incumbe tratar a los demás de la misma manera. Como un musulmán, es necesario para mí desear la verdadera paz para mis vecinos. Es necesario para mí desear la verdadera paz para los que viven en mi pueblo o ciudad. Es necesario para mí desear la verdadera paz para mis conciudadanos. De hecho, es necesario para mí desear la verdadera paz para cada persona en todas las partes del mundo. La definición de vecino en el Sagrado Corán es extremadamente amplia y de gran alcance e incluye muchas categorías de personas, incluyendo compañeros de viaje y otros. En esencia, el verdadero espíritu que subyace detrás de la definición, requiere que un musulmán considere a toda la humanidad como su vecino.

En el capítulo 4, versículo 37 del Sagrado Corán, Al-lah Todopoderoso ha vinculado los derechos que se le deben a Él con los derechos debidos a la humanidad, diciendo:

“Y adorad a Al-lah y no asociéis nada con Él, y mostrad bondad a los padres y a los parientes, y a los huérfanos y necesitados, y al vecino que es pariente y al vecino que es extraño, y al compañero que está a vuestro lado, y al viajero, y a aquellos que poseen vuestras diestras. Al-lah no ama a los arrogantes ni a los jactanciosos.”

Por lo tanto, Al-lah el Todopoderoso ha ordenado tratar a otras personas con respeto, amor y amabilidad. Este versículo lo abarca todo y demuestra que un musulmán tiene el deber de servir a la humanidad independientemente de su color, casta o credo. En verdad, junto a la relación de una persona con Al-lah está incluida también, en este versículo, cualquier otra relación posible. Es por eso que, cuando dije que cuando el islam enseña a los musulmanes a cumplir los derechos de sus vecinos y a cumplir los derechos de las demás personas con las que se relaciona, engloba realmente a toda la humanidad. En realidad, el Corán no simplemente requiere que los diferentes grupos vivan unos con otros, sino que ha establecido los derechos de todas las personas y todas las comunidades. Además, contrariamente a la descripción de los medios de comunicación, el islam es el abanderado de la libertad universal de la religión y de las creencias. Así, donde Al-lah el Todopoderoso ha establecido los derechos de los musulmanes para realizar su adoración, también ha establecido los derechos de todas las demás religiones. Esto también se demuestra en el capítulo 22, versículo 41 del Sagrado Corán, donde Al-lah ha ordenado a los musulmanes a proteger los lugares de culto de todas las religiones. A raíz de este mandamiento, los primeros musulmanes obtuvieron permiso de Al-lah el Todopoderoso de defenderse después de años de una sostenida y brutal persecución por los no musulmanes de La Meca; pero este versículo deja muy claro que el permiso fue concedido para defender la institución de la religión en sí, y no sólo al islam. En resumen, el versículo afirma que el permiso para luchar fue concedido porque los opositores buscaban destruir todas las religiones. Por lo tanto, si los musulmanes no hubiesen combatido entonces ninguna iglesia, sinagoga, templo, mezquita o cualquier lugar de culto en el que era conmemorado el nombre de Dios el Todopoderoso estaría seguro. Por consiguiente, basándome en las verdaderas enseñanzas del islam, considero que las mezquitas no sólo son lugares para adorar a Al-lah el Todopoderoso, sino también son un medio de servir a la humanidad y cumplir los derechos de los demás. Por lo tanto, es un deber de los musulmanes vivir pacíficamente junto a otros y en vez de oponerse a otras religiones o dañar sus lugares de culto, es deber de los musulmanes protegerlos. Creo que la mayoría de ustedes estarán de acuerdo conmigo en que si estas enseñanzas se siguieran al pie de letra entonces llegaríamos a ver un mundo de paz y armonía. Si se siguieran estas enseñanzas islámicas entonces aquellas personas que afirman que Dios o la religión son la causa principal del desorden y la violencia en el mundo, llegarían a ver el error de sus puntos de vista.

Por supuesto, hay ciertos supuestos musulmanes que están difamando el nombre del islam, cometiendo las crueldades e injusticias más despiadadas. Cualquier persona amante de la paz se siente aterrorizado cuando (él o ella) observa esas barbaridades o ignorancia. Sin embargo, debe quedar absolutamente claro que tales personas están actuando completamente en contra de las verdaderas enseñanzas del islam. Sus acciones son indefendibles y totalmente injustificadas. De todos modos, estoy seguro de que después de la apertura de esta mezquita, los musulmanes áhmadis que viven en esta área serán capaces de manifestar el verdadero islam, mejor que nunca antes. A través de su conducta iluminarán las enseñanzas pacíficas del islam. Ellos demostrarán que Al-lah insta a los musulmanes a cumplir no sólo sus derechos de adoración, sino con los de toda Su creación. Ellos ilustrarán personalmente las enseñanzas hermosas y piadosas del islam. Exhibirán sólo amor, compasión y simpatía para otros. Actualmente, el mundo está al borde del desastre, la necesidad de que la humanidad se una y luche por la paz es más crítica y urgente que nunca. Debemos unirnos en nuestros esfuerzos para promover la paz y la comprensión mutua, para que el mundo pueda salvarse de la horrible destrucción en forma de una catastrófica guerra mundial, que cada minuto parece estar más cerca. En el pasado, la gente de esta ciudad llegó a comprender el beneficio de la paz y la tolerancia después de vivir entre la guerra y la violencia. Por eso rezo para que las lecciones del pasado sean suficientes para que podamos darnos cuenta de nuestras responsabilidades para salvaguardar nuestro futuro. Rezo para que reconozcamos las necesidades del tiempo antes de que sea demasiado tarde y antes de que volvamos a sumergirnos en la guerra y la devastación. Oro para que lleguemos a comprender la importancia de esforzarnos por la paz y el hecho de que nuestro Creador, El Dios Todopoderoso, desea que toda la humanidad viva unida y cumplan con sus derechos mutuos.

Finalmente, también quiero decir a los musulmanes áhmadis quienes viven aquí, que ellos deben procurar retratar en todo momento las verdaderas enseñanzas del islam. Su conducta y carácter deben seguir siendo ejemplares. Siempre deben recordar que, si fracasan en sus deberes de servir a los demás, entonces su adoración no será del agrado de Al-lah, ni les aportará beneficio alguno, ni tampoco habrá ningún beneficio en haber construido esta mezquita. Esta mezquita ha sido nombrada como ‘Baitul Ikram’ – la Casa del Honor. Por ello, la gente que acuda a esta mezquita, a la vez que tratará de mostrar amor, honor y respeto mutuo, también tratará de difundir amor, honor y respeto en toda la sociedad en general. Dios mediante, esta mezquita llegará a ser conocida como un foco de luz que ilumina su entorno y será conocida como un verdadero símbolo de paz en Leicester. Que Al-lah permita a los áhmadis locales cumplir con los verdaderos propósitos para los que ha sido construida esta mezquita – Amén. Al final me gustaría agradecer una vez más a todos nuestros invitados por aceptar nuestra invitación y unirse a nosotros esta noche. Que Dios los bendiga a todos, gracias.”