En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso
There is none worthy of worship except Allah, Muhammad is the Messenger of Allah
Musulmanes que creen en el Mesías,
Hazrat Mirza Ghulam Ahmad Qadiani (as)

La clave para la paz: la unidad global

Discurso histórico de Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba, Jalifatul Masih V, Líder de la Comunidad Internacional Ahmadía  del Islam, en el Parlamento Europeo, Bruselas (Bélgica).

Introducción

El 3 y 4 de diciembre de 2012, Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba, Jalifatul Masih V, Líder de la Comunidad Internacional Ahmadía  del Islam y quinto Jalifa (sucesor del Mesías Prometido), realizó su primera visita al Parlamento Europeo, en Bruselas, y pronunció un discurso histórico ante un auditorio repleto de más de 350 personas, procedentes de treinta países. El evento fue organizado por el nuevo Grupo multipartidario del Parlamento Europeo “Amigos de los musulmanes áhmadis”, presidido por el eurodiputado Dr. Charles Tannock. Este es un grupo multipartidario y paneuropeo de diputados, creado para promover a la Comunidad Ahmadía del Islam en el Parlamento Europeo y favorecer sus intereses en Europa y el resto del mundo. Durante la visita, Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba también mantuvo una serie de reuniones con parlamentarios y personalidades. Mantuvo reuniones con:

El eurodiputado Dr. Charles Tannock (Reino Unido), Miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, miembro de la Subcomisión de Derechos Humanos, Vice-Presidente de la Delegación parlamentaria para las Relaciones con la Asamblea Parlamentaria de la OTAN y Presidente del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de los musulmanes áhmadis”. Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba habló de la persecución que padecen los musulmanes áhmadis en Pakistán. Su Santidad dijo que mes a mes, los musulmanes Áhmadis siguen siendo brutalmente martirizados en Pakistán. Por su parte, el eurodiputado Charles Tannock afirmó que continuaría apoyando a la Yama’at Ahmadía del Islam en todos los aspectos. Dijo que ese mismo día se había reunido con el ministro de Relaciones Exteriores de Pakistán y le había inquirido directamente sobre la persecución que sufre la Comunidad Ahmadía  del Islam. Su Santidad afirmó que un principio fundamental de humanidad es que los seres humanos siempre estén dispuestos a ayudar a todos los desfavorecidos.

El eurodiputado Tunne Kelam (Estonia), Miembro del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, miembro del Sub-Comité de Seguridad y Defensa y Vicepresidente del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de los musulmanes áhmadis”: dijo que la visita de Hazrat Mirza Masroor Ahmadaba al Parlamento Europeo era “muy importante porque habría de enriquecer nuestra comprensión y entendimiento”. El Eurodiputado Tunne Kelam informó a Su Santidad sobre la situación política en su país natal, Estonia. Su Santidad dijo que le complacía saber que Estonia había salido de las dificultades del pasado y ahora tenía un gobierno estable.

El eurodiputado Claude Moraes (Reino Unido), Vice-Presidente de la Delegación para las Relaciones con la Península Arábiga, miembro de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior, vicepresidente del Partido Laborista en el Parlamento Europeo y Vicepresidente del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de los musulmanes áhmadis”, organizó un almuerzo para Su Santidad y habló del honor que sentía al reunirse con Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba. Dijo que el Jefe Supremo de la Comunidad musulmana Ahmadía  es un “gran líder que destaca entre otros líderes religiosos”. Claude Moraes dijo que Su Santidad era especialmente bienvenido al Parlamento Europeo por traer consigo un mensaje de paz y tolerancia.

La eurodiputada Barbara Lochbihler (Alemania), Presidenta del Subcomité del Parlamento Europeo sobre Derechos Humanos expresó su preocupación por la persecución de los musulmanes áhmadis a nivel internacional y se ofreció a transmitir el mensaje de Su Santidad a la sub-comisión que preside.

El eurodiputado Jean Lambert (Reino Unido), Presidente de la Delegación Sudasiática del Parlamento Europeo, y el eurodiputado Phil Bennion (Reino Unido), Miembro de la Delegación Sudasiática del Parlamento Europeo y Presidente del Grupo Europeo Liberal Demócrata. Ambos eurodiputados informaron a Su Santidad sobre su reciente visita oficial a Pakistán. Se comprometieron a ayudar a los musulmanes áhmadis, que eran objeto de persecución. Su Santidad dijo que se debía hacer un gran esfuerzo para evitar la radicalización de los niños inocentes en Pakistán, pues muchos de los centros, denominados madrasas, no cumplían con sus funciones de impartir educación religiosa sino que impartían doctrinas extremistas a los niños. Su Santidad dijo que: “las personas sin formación adecuada pueden ser fácilmente influenciadas y adoctrinadas”.

La eurodiputada Marina Yannakoudakis (Reino Unido) dijo que siempre había admirado el lema de la Comunidad Ahmadía  “Amor para todos, odio para nadie”. Como respuesta, Su Santidad le dijo: “Este es un mensaje para el mundo entero”.

El 4 de diciembre, antes del evento principal y del discurso de Su Santidad, se celebró una conferencia internacional de prensa en la sala de prensa del Parlamento Europeo. Su Santidad respondió a las preguntas de diferentes medios de comunicación durante la conferencia, a lo largo de cuarenta minutos, a la que asistieron periodistas y organizaciones de medios de comunicación de Reino Unido, España, Francia, Bélgica y Pakistán, entre otros países. En respuesta a una pregunta de la BBC sobre el papel del Islam en el mundo, Su Santidad dijo: “el mensaje de paz del Islam es universal, por eso nuestro lema es amor para todos, odio para nadie”. En respuesta a otra pregunta de un representante de los medios de comunicación españoles, Su Santidad dijo que todas las grandes religiones en su estado original enseñaron un mensaje de paz y, por tanto, los verdaderos musulmanes creen en todos los Profetas. Cada Profeta trajo el mensaje de un único Dios. Ante otra pregunta, formulada por un representante de los medios de Malta, Su Santidad dijo que el deber de los musulmanes áhmadis era acercar a la humanidad a Dios, y concienciar a los habitantes del mundo de su deber de salvaguardar los derechos de los demás.

El acto principal se llevó a cabo ante un auditorio repleto. El Presidente y los Vicepresidentes del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de musulmanes áhmadis” subieron al escenario para recibir a Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba, Líder de la Comunidad Internacional Ahmadía  del Islam. El Eurodiputado y Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, también efectuó una visita especial para reunirse con Su Santidad. Antes del discurso de Su Santidad, algunos diputados del Parlamento Europeo se dirigieron al público y hablaron de su admiración por el Islam pacífico promovido por la Yama’at Ahmadía del Islam. El eurodiputado presidente del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de musulmanes áhmadis” Dr. Charles Tannock, dijo que “los musulmanes áhmadis son un excelente ejemplo de tolerancia en el mundo”. Condenó la persecución de los musulmanes áhmadis en Pakistán y resaltó: “El lema Aḥmadí amor para todos, odio para nadie es un antídoto para los yihadistas extremistas”. El eurodiputado Tunne Kelam, Vice-presidente del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de musulmanes áhmadis”, dijo que asistía al evento porque era una oportunidad de “unirse en la aspiración por la paz”. Elogió a la Yama’at Ahmadía  del Islam por “rechazar todo tipo de violencia y terrorismo” y se comprometió a apoyar a la Yama’at a nivel internacional. La eurodiputada Baronesa Sarah Ludford, Vice-Presidenta del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de musulmanes áhmadis”, habló de su larga relación con la Yama’at Ahmadía  del Islam en el Reino Unido. Dijo que el lema de la Yama’at era “una inspiración que necesitamos desesperadamente en el mundo moderno”. El eurodiputado Claude Moraes, Vicepresidente del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de musulmanes áhmadis”, dijo que el evento atrajo “una participación mayor de la que generalmente suele haber en otras reuniones del Parlamento Europeo”. Añadió que era preciso que la Comunidad Ahmadía  tuviera mayor reconocimiento por sus “prestaciones y asistencia sanitaria, esfuerzos por servir a la humanidad sin prejuicios, y su compromiso absoluto con la educación de las niñas y los niños”. El eurodiputado Jean Lambert, Presidente de la Delegación Sudasiática del Parlamento Europeo, dijo que trataría la cuestión del derecho a voto de los musulmanes áhmadis con el Gobierno pakistaní. Insistió en que era necesario que todas las personas tuvieran el derecho a votar libremente y sin discriminación. El Presidente Nacional de la Comunidad Ahmadía  del Islam en el Reino Unido, Rafiq Hayat, expresó su satisfacción por la creación del Grupo del Parlamento Europeo “Amigos de musulmanes áhmadis” que ha posibilitado la presentación de la Comunidad Ahmadía .

Presentamos a continuación el histórico discurso pronunciado por Hazrat Mirza Masrur Ahmadaba, Jalifatul Masih V, Jefe de la Comunidad Ahmadía  del Islam en todo el mundo.

Bismillahir-Rahmanir-Raheem; En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.

Assalamo Alaikum Wa Wa Rahmatullahe Barakatohu; a todos los distinguidos invitados: la paz y las bendiciones de Al-lah  sean con ustedes.

En primer lugar me gustaría agradecer a los organizadores de este evento la oportunidad que me han dado de hablar ante todos ustedes, aquí presentes, en el Parlamento Europeo. También me gustaría dar las gracias a todos los delegados, representantes de los distintos países y demás invitados, que han hecho un gran esfuerzo para a asistir a este evento.

Las personas que están familiarizadas con la Yama’at o Comunidad Ahmadía, e incluso aquellos que están menos informados pero tienen contacto con personas áhmadis, son plenamente conscientes de que, como comunidad, llamamos constantemente la atención del mundo hacia el establecimiento de la paz y la seguridad. Ciertamente, hacemos todos los esfuerzos posibles, dentro de nuestra capacidad, para el logro de estos objetivos.

Como Líder de la Yama’at Ahmadía  del Islam, trato estos temas siempre que se me presenta la oportunidad. El hecho de que hable de la necesidad de la paz y amor mutuo no se debe a ninguna doctrina nueva impartida por la Comunidad Ahmadía. Si bien es cierto que lograr la paz y la reconciliación fue uno de los objetivos principales del advenimiento del fundador de la Comunidad Ahmadía  del Islam, también es cierto que todos nuestros esfuerzos se deben a las enseñanzas impartidas por el Fundador del Islam, el Santo Profeta Muhammadsaw.

Por desgracia, en los 1400 años posteriores a la época del Santo Profetasaw, sus enseñanzas cayeron en el olvido por parte de la mayoría de los musulmanes. Por lo tanto, con el fin de rejuvenecer el verdadero Islam, Al-lah  Todopoderoso envió, de acuerdo con la profecía del Santo Profetasaw del Islam, al fundador de la Comunidad Ahmadía  musulmana, Hazrat Mirza Ghulam Ahmadas de Qadian. Me gustaría pedir a todos que tengan este punto en consideración mientras les hablo acerca de las enseñanzas del Islam en relación con el desarrollo de la paz y la armonía en el mundo.

También debo mencionar que la “paz” y la “seguridad” tienen varios aspectos. Cada faceta individual es importante en sí misma y, al mismo tiempo, el camino que  imbrica cada aspecto también es muy importante. Por ejemplo, la pieza básica para que exista la paz en la sociedad es la tranquilidad y la armonía en el hogar familiar. La situación existente dentro de un hogar no está restringida a dicho hogar, sino que tiene un efecto en cadena sobre la tranquilidad de la zona, que a su vez afecta a la paz del pueblo o la ciudad en general. Si hay perturbaciones en el hogar, éstas afectarán negativamente a su entorno, y este, a su vez, alterará al conjunto del pueblo o de la ciudad. De la misma manera, el estado del pueblo o de la ciudad afecta a la paz de todo el país, y, finalmente, el estado de una nación afecta a la paz y armonía de la región o del mundo entero. Se hace con ello evidente que cuando pretendemos discutir un único aspecto de la paz, nos damos cuenta de que su alcance no es limitado, sino que es extenso. De la misma manera, vemos que allá donde hay falta de paz, se requieren diferentes métodos para la resolución del problema, en función de los problemas de fondo existentes, y en base a los aspectos particulares de la paz y la seguridad que hayan sido violados. Si tenemos esto en mente, se hace obvio que para discutir y abordar estas cuestiones en detalle y de forma completa se precisa de mucho más tiempo del que hoy disponemos. En cualquier caso, voy a tratar de cubrir al menos algunos aspectos de las verdaderas enseñanzas del Islam.

En el mundo moderno hay muchas personas que objetan contra el Islam y atribuyen a la religión una gran parte de la culpa de las discordias y conflictos presentes en el mundo. Se hacen estas acusaciones, muy a pesar de que el propio significado de la palabra Islam es “paz” y “seguridad”. Por otra parte, el Islam es la religión que ofrece una guía específica sobre la manera de establecer la paz, presentando para ello normas específicas. Antes de pasar a presentarles una imagen de las enseñanzas verdaderas y pacíficas del Islam, me gustaría comentar brevemente el estado actual del mundo. Estoy seguro de que estarán bien versados en este asunto pero, aun así, lo mencionaré para que lo tengan presente cuando hable de las enseñanzas del Islam sobre la paz y la armonía. Todos somos conscientes y aceptamos que el mundo de hoy se ha convertido en una aldea global. Todos estamos conectados a través de diversos medios, ya sea a través de los medios modernos de transporte, ya sea a través de los medios de comunicación e internet, o a través de otros medios. Todos estos factores permiten que las naciones del mundo estén más cerca que nunca. Vemos que en los países más grandes, se ha asentado y viven juntas, personas de todas las razas. De hecho, en muchos países hay una importante población de inmigrantes extranjeros, que se han integrado tan bien que sería muy difícil, o incluso imposible, que los gobiernos o las personas nativas les pudieran ahora expulsar. Aunque se han hecho intentos de limitar la inmigración y se han implantado algunas restricciones, siguen existiendo medios mediante los que un ciudadano de una nación puede entrar en otro país. En efecto, al margen de la inmigración ilegal, existen leyes internacionales a favor de quienes se ven obligados a emigrar por razones genuinas.

También se observa cómo la inmigración masiva está provocando en algunos países el crecimiento de la inquietud y el desorden. La responsabilidad de ello recae tanto sobre los inmigrantes como sobre la población local. Por un lado, algunos inmigrantes provocan a los lugareños, al rechazar integrarse en cualquier medida, mientras que, por el otro, determinados lugareños muestran su intolerancia y falta de cordialidad. De vez en cuando el odio hierve a un nivel muy peligroso. En particular y a menudo, la población local de occidente manifiesta su odio o enemistad hacia el Islam como reacción a la conducta negativa de algunos musulmanes, en su mayoría inmigrantes. Esta ira y reacción no se manifiestan únicamente a pequeña escala, sino que pueden y, de hecho, llegan, a niveles extremos. De ahí que los líderes occidentales hablen regularmente sobre estos problemas. Así, en ciertas ocasiones, la canciller alemana habla de los musulmanes como una parte de Alemania; o el Primer Ministro del Reino Unido habla de la necesidad de integrar a los musulmanes; otros líderes de ciertos países van tan lejos como para amonestar a los musulmanes. El estado interno de los conflictos, si bien es cierto que no está empeorando, se ha convertido, al menos, en motivo de preocupación. Estas cuestiones podrían agravarse y avivar la destrucción de la paz. Y, sin duda alguna, el efecto de conflictos similares no quedaría restringido a Occidente, pues tendría un impacto en todo el mundo, sobre todo en países musulmanes, y se deteriorarían seriamente las relaciones entre Oriente y Occidente. Por tanto, la mejora de la situación y el desarrollo de la paz requieren un trabajo conjunto de todas las partes involucradas. Los gobiernos deben hacer políticas que establezcan y protejan el respeto mutuo y a través de las cuales se ilegalicen aquellos actos que hieran los sentimientos de otras personas o les causen cualquier tipo de daño.

En lo que respecta a los inmigrantes, éstos deben llegar con la voluntad de integrarse con la población local que, por su parte, ha de estar dispuesta a abrirles sus corazones y mostrarles tolerancia. Por otra parte, implantar determinadas restricciones contra los musulmanes no conducirá a la paz, en la medida en que dichas restricciones, por sí solas, no pueden cambiar las mentes y las opiniones de las personas. Este hecho no se limita a los musulmanes, pues dondequiera que una persona se sienta reprimida por la fuerza a causa de su religión o su creencia, se producirá una reacción negativa que perjudicará gravemente a la paz. Como ya he dicho, hay ciertos países donde los conflictos van en aumento, en particular entre la población local y los inmigrantes musulmanes. Es evidente que ambas partes son cada vez menos tolerantes y hay una resistencia a intentar conocerse unos a otros. El liderazgo europeo debe aceptar esta realidad y entender que el establecimiento del respeto mutuo y la tolerancia religiosa es su responsabilidad, que es esencial para que se desarrolle una atmósfera de buena voluntad, y no se quebrante la paz mundial, tanto en lo que se refiere al interior de los países europeos, como entre los países europeos y los musulmanes.

A mi parecer, la causa de estos conflictos y divisiones no es únicamente la religión y las creencias, ni tampoco se trata de una simple cuestión de diferencias entre los países occidentales y musulmanes. Una causa importante de la discordia ha sido la crisis financiera global. Cuando no había recesión o crisis crediticia, nadie se sentía molesto por la afluencia de inmigrantes; ya fueran éstos musulmanes, no musulmanes o africanos. Sin embargo, ahora la situación es diferente y es la causante de todo. Tanto es así que ha afectado incluso a las relaciones mutuas de los países europeos, de manera que la ira y el resentimiento entre la gente de algunas naciones europeas con respecto a los ciudadanos de otros países europeos aumenta día tras día. Este estado de desesperación es visible en todas partes.

La formación de la Unión Europea ha constituido un gran logro por parte de los países de Europa, ya que ha servido de medio para unir el continente. Por lo tanto, ustedes deben hacer todo cuanto les sea posible para preservar esta unidad mediante el cumplimiento de los derechos de los demás. Deben ser erradicados los temores y las preocupaciones del público en general. Deben estar dispuestos a aceptar sus demandas justas y equitativas para proteger a sus respectivas sociedades. Y, por supuesto, los ciudadanos de cada país deben plantear demandas justas y equitativas.

Recuerden que la fuerza de Europa radica en que permanezcan unidos y juntos como uno sólo. Esta unión no sólo beneficia a Europa, sino que es la vía para mantener la fuerza e influencia del continente a nivel global. De hecho, hablando desde una perspectiva islámica, debemos esforzarnos para unir a todo el mundo. En términos económicos, el mundo también debe estar unido. En cuanto a la libre empresa y el comercio, el mundo ha de estar igualmente unido, y, en términos de libertad de circulación e inmigración, se deben desarrollar políticas prácticas de cohesión mediante las cuales todo el mundo pueda también llegar a unirse. En esencia, los países deben tratar de cooperar entre sí para que la división se sustituya por la unidad. Cuando se toman estas medidas, la desaparición de los conflictos existentes y su sustitución por la paz y el respeto mutuo no tardará en hacerse evidente; todo ello siempre y cuando se practique la verdadera justicia y cada país sea consciente de su responsabilidad. Pero, con gran pesar debo decir que, a pesar de ser ésta una enseñanza islámica, los países islámicos han sido incapaces de unirse entre sí. Si fueran capaces de cooperar y unirse no tendrían que buscar constantemente la ayuda y el socorro occidental para aliviar sus problemas y necesidades internas.

Con estas palabras, ahora voy a proceder a hablar de las verdaderas enseñanzas islámicas en relación con el establecimiento de una paz duradera en el mundo. En primer lugar, una enseñanza fundamental y básica del Islam es que un verdadero musulmán es aquél de cuya lengua y manos están a salvo todas las demás personas pacíficas. Esta es la definición de un musulmán dada por el Santo Profeta Muhammadsaw. Después de escuchar este hermoso principio básico, ¿podría alguien lanzar una acusación o reproche contra el Islam? Por supuesto que no. El Islam enseña que sólo merecen ser castigados quienes emplean sus lenguas y manos para difundir la injusticia y el odio. Por lo tanto, desde el nivel local hasta el nivel global, si todas las partes se mantuvieran dentro de los límites de este principio de oro, nunca tendría lugar el desorden religioso, ni habría conflictos políticos, ni tampoco existiría el desorden basado en la codicia y el deseo de alcanzar el poder. Si se siguieran estos verdaderos principios islámicos, entonces, dentro de cada uno de los países, los ciudadanos en general salvaguardarían los derechos y sentimientos de los demás, y los gobiernos cumplirían con sus funciones de proteger a todos los ciudadanos. A nivel internacional, todas las naciones trabajarían juntas con un espíritu de sincera simpatía y compasión hacia los demás.

Otro principio clave que el Islam enseña es que en el esfuerzo por promover la paz, es necesario que ninguna de las partes muestre ninguna forma de orgullo o arrogancia. Este principio fue perfectamente ilustrado por el Santo Profetasaw cuando dijo la famosa frase de: ni el negro es superior al blanco, ni tampoco el blanco es superior al negro. Tampoco el europeo es superior a ningún ciudadano de otro país; ni lo son los africanos, asiáticos o la gente de cualquier parte del mundo. Las diferencias de nación, color o etnia tienen el mero valor de forma de identidad y reconocimiento.

Lo cierto es que, en el mundo moderno, todos dependemos unos de otros. Hoy en día incluso las grandes potencias, como Europa o Estados Unidos, no pueden sobrevivir absolutamente aisladas de los demás. Los países africanos tampoco pueden permanecer aislados y esperar prosperar, ni tampoco pueden hacerlo los países asiáticos o las personas de cualquier parte del mundo. Por ejemplo, si ustedes quieren que su economía prospere, deben estar dispuestos a aceptar el comercio internacional. Un claro ejemplo de cómo el mundo está interrelacionado queda ilustrado por el hecho de que la crisis financiera europea o mundial de los últimos años ha afectado negativamente, en mayor o menor medida, a todos los países del mundo. Por otra parte, el avance en la ciencia u otros campos de la experiencia obliga a los países a cooperar y ayudarse mutuamente.

Siempre debemos recordar que Al-lah  Todopoderoso ha dotado a todas las personas del mundo, sean de África, Europa, Asia o de cualquier otro lugar, de grandes capacidades intelectuales. Si todas las partes utilizaran por el bien de la humanidad  las mejores habilidades y facultades que Dios les ha otorgado encontraríamos que el mundo se convertiría en un oasis de paz. Sin embargo, si los países desarrollados intentan suprimir el crecimiento y el progreso de los países menos desarrollados o en vía de desarrollo, y no dan oportunidades a las mentes fértiles y brillantes de las demás naciones, entonces se extenderá el desasosiego, y la inquietud consiguiente arruinará la paz y la seguridad internacional.

Otro de los principios del Islam para desarrollar la paz es que no debemos tolerar la injusticia hacia los demás, ni que sus derechos sean usurpados. De la misma manera que no aceptaríamos que se tomen decisiones por nosotros, tampoco debemos esperarlo de los demás. El Islam enseña que cuando se hace precisa la imposición de un castigo, éste debe ser proporcional al acto de transgresión. Sin embargo, si el perdón puede conducir a la reforma, entonces, se ha de perdonar. Los objetivos verdaderos y globales deben ser siempre la reforma, la reconciliación y el desarrollo de una paz duradera. Pero, en realidad, ¿qué sucede hoy día? Cuando alguien comete un agravio o injusticia, la víctima busca vengarse de una manera completamente desproporcional, mucho mayor que la injusticia original cometida.

Esto es exactamente lo que estamos presenciando en estos días en el creciente conflicto entre Israel y Palestina. Las grandes potencias han expresado abiertamente su indignación y preocupación por la situación en Siria, Libia o Egipto, a pesar de que se puede argumentar que se trata, en esencia, de sus asuntos internos. Sin embargo, no parecen estar o no están preocupados por el pueblo palestino. Esta doble moral es la causa del aumento de sentimientos de agravio y malicia en los corazones de las personas de países musulmanes contra las grandes potencias del mundo. Esta ira y animosidad es extremadamente peligrosa y podría desbordarse y explotar en cualquier momento. ¿Con qué resultado? ¿Cuánto daño supondrá para el mundo en vías de desarrollo? ¿Se verá comprometida su supervivencia? ¿En qué medida se verán afectados los países desarrollados? Sólo Dios conoce la respuesta a estas preguntas. Ni yo puedo responderlas, ni nadie puede hacerlo. De lo que sí podemos estar seguros es que destruirá la paz mundial.

Quiero dejar claro que no estoy hablando en apoyo o en contra de ningún país en particular. Todo cuanto quiero decir es que todas las formas de crueldad, dondequiera que existan, deben ser erradicadas y suprimidas, indistintamente de si han sido perpetradas por el pueblo de Palestina, el pueblo de Israel o el pueblo de cualquier otro país. Las crueldades deben detenerse porque, si permitimos su extensión, las llamas del odio envolverán al mundo entero hasta el punto de que la gente no tardará en olvidarse de los problemas causados ​​por la crisis económica actual y se enfrentará a una situación mucho más grave y terrorífica. Habrá una pérdida de vidas tan grande, que no podemos abarcar con la imaginacion.

Por tanto, es el deber de los países europeos, que ya sufrieron grandes pérdidas durante la Segunda Guerra Mundial, que aprendan de su pasado y salven al mundo de la destrucción. Deben cumplir con las exigencias de la justicia y estar dispuestos a aceptar sus responsabilidades. El Islam hace un especial hincapié en la necesidad de actuar siempre de manera justa y equitativa. Enseña que ninguna parte debe recibir un trato preferencial, ni debe ser favorecida indebidamente. Todo malhechor debe saber que si trata de actuar injustamente contra cualquier país, indistintamente de su tamaño o estatus, la comunidad internacional no le permitirá hacerlo. Si los Estados Miembros de las Naciones Unidas, los países que obtienen beneficio de la Unión Europea y los países que están bajo la influencia de las grandes potencias, e incluso los países en vías de desarrollo aceptan esto, entonces, sólo entonces, puede emerger la paz.

Además, la justicia sólo puede ser realmente establecida cuando las naciones con derecho a veto en las Naciones Unidas sean conscientes de que tendrán que rendir cuentas de sus acciones. De hecho, iré un paso más allá para decir que el derecho a veto no permite ni facilita el establecimiento de la paz, porque, evidentemente, no coloca a todos los países a un mismo nivel. Este es un punto al que también me referí a principios de este año, cuando me dirigí a los responsables y líderes políticos de los Estados Unidos, en el Capitol Hill. Si analizamos el historial de votación de las Naciones Unidas, vemos que el poder de veto no siempre se ha utilizado para ayudar a quienes están oprimidos o a quienes actúan correctamente. De hecho, hemos visto cómo, en ciertas ocasiones, se ha abusado del poder de veto para ayudar y cooperar con la crueldad, en lugar de prevenirla. Esto es algo que ni está oculto ni es desconocido; hay muchos comentaristas que escriben o hablan abiertamente sobre este tema.

Otro hermoso principio que enseña el Islam es que la paz de la sociedad exige que contengamos nuestra ira, en lugar de permitir que prevalezca sobre los principios de la honestidad y la justicia. La historia del inicio del Islam da testimonio de que los verdaderos musulmanes siempre actuaban en base a este principio, y quienes no lo hicieron fueron severamente reprendidos por el Santo Profeta Muhammadsaw. Sin embargo, hoy día, por desgracia, este no ocurre siempre. Hay situaciones en las que los ejércitos, o los soldados enviados para establecer la paz, se comportan de de manera absolutamente contraria a sus objetivos declarados. Por ejemplo, en algunos países los soldados extranjeros han profanado los cadáveres de sus víctimas de la manera más horrible e irrespetuosa. ¿Puede establecerse la paz bajo estas condiciones? La reacción ante semejantes comportamientos no se limita únicamente al país afectado, sino que se manifiesta en todo el mundo. Por supuesto que si son musulmanes los que son maltratados, los extremistas se aprovechan de la situación, a pesar de que sus respuestas sean contrarias a las enseñanzas del Islam; así queda rota la paz del mundo. El Islam enseña que la paz sólo se pude crear mediante la ayuda que debe ofrecerse tanto a los oprimidos como a los opresores, de una manera completamente imparcial, libre de intereses creados y carente de toda enemistad. La paz se construye proporcionando a todas las partes una plataforma equitativa de igualdad de condiciones.

Debido a las limitaciones del tiempo, mencionaré sólo un punto más: el Islam enseña que la riqueza y los recursos de los demás no deben ser vistos con codicia. No debemos envidiar aquello que pertenece a otros, pues ésta también es una manera de descomponer la paz. Si los países ricos extraen y utilizan la riqueza y los recursos de las naciones menos desarrolladas para cumplir con sus propias necesidades, entonces, naturalmente, se extenderá la inquietud. Cuando proceda, los países desarrollados deben tomar una parte pequeña y justa a cambio de sus servicios, permitiendo que la mayoría de dichos recursos se utilicen para ayudar a los países en vía de desarrollo a elevar su nivel de vida. Se les debe permitir prosperar y se les debe ayudar en sus esfuerzos por alcanzar los mismos niveles que el mundo desarrollado. Entonces, y sólo entonces, se puede establecer la paz. Si los dirigentes de esos países no son honestos, entonces las naciones occidentales, o las naciones desarrolladas, deberán actuar como supervisoras y organizar el desarrollo de tales países, proporcionándoles ayuda necesaria.

Hay muchos otros puntos que se podrían tratar pero, debido a la falta de tiempo, me he  limitado a los pocos que les he mencionado. Ciertamente, todo cuanto he explicado representa las verdaderas enseñanzas del Islam.

Hay una pregunta que quizás pueda surgir en sus corazones y, por ello mismo, permítanme referirme a ella por adelantado. Ustedes pueden preguntarse que si estas son las verdaderas enseñanzas del Islam, ¿por qué, entonces, vemos tantas divisiones y desorden en el mundo musulmán? Ya he contestado anteriormente a esta pregunta, al mencionar la necesidad del advenimiento de un Reformador, ya que creemos que esta persona fue el Fundador de la Comunidad Ahmadía  del Islam. Nosotros, la Yama’at musulmana Ahmadía, siempre tratamos de transmitir estas verdaderas enseñanzas a un público tan amplio como sea posible. Me gustaría pedirles a todos ustedes que también hagan esfuerzos para concienciar a sus propios círculos de influencia sobre estos temas, para que la paz duradera pueda desarrollarse en todas las áreas del mundo.

Si fracasamos en esta tarea, entonces ninguna parte del mundo se mantendrá a salvo de los terribles efectos destructivos de una guerra. Ruego a Al-lah Todopoderoso que conceda a los pueblos del mundo la capacidad de elevarse por encima de sus intereses y deseos personales, en el esfuerzo por salvar al mundo de la destrucción inminente que se avecina. Las naciones desarrolladas del Occidente son las que cuentan con el mayor poder en el mundo de hoy, y su deber, por encima de todo, es prestar atención inmediata a estas cuestiones cruciales.

Para terminar, me gustaría darles las gracias una vez más a todos por acudir hoy aquí y escuchar cuanto les he dicho. Que Dios les bendiga. Muchas gracias.”