El elevado estatus de la mujer en el islam

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Hazrat Mirza Masrur Ahmad

Jalifatul Masih V

Su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad (Mir‐za Mas‐ rur Ah‐mad), es el quinto Jalifa (Califa) de la Comunidad Musulmana Ahmadía. Elegido para esta posición vitalicia el 22 de abril de 2003, desempeña su cargo como jefe espiritual y administrativo mundial de una organización religiosa internacional con decenas de millones de miembros repartidos en 200 países.

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El 24 de febrero de 2018, su Santidad, Hazrat Mirza Masrur Ahmad(aba), Jalifatul Masih V, líder mundial de la Comunidad Musulmana Ahmadía, pronunció un discurso en la sesión de clausura de la reunión nacional de Reino Unido  Waqfaat-e-Nau Ijtema 2018. El evento tuvo lugar en la Mezquita Baitul Futuh en Londres y asistieron más de 1600 mujeres y niñas, incluidos más de 1200 miembros del programa de Waqf-e-Nau, por encima de la edad de 7 años. A continuación se transcribe el discurso completo de su Santidad para esta ocasión.

Después de recitar Tashhahud, Ta’awwuz y Surah Al-Fatihah, Hazrat Khalifatul Masih V (aba) dijo:

“Alhamdulillah, hoy estáis celebrando vuestro I’lltema de Waqfaat-e-Nau. Espero que el evento os resulte beneficioso. En el Reino Unido, hay más de 2500 mujeres miembros del programa Waqf-e-Nau, lo que representa aproximadamente el 44% del número de Waqf-e-Nau en este país. Por lo tanto, la proporción de mujeres y niñas es muy significativa e importante para el futuro de nuestra Yama’at y, al mismo tiempo para el resto del mundo.

Para el establecimiento y desarrollo de cualquier nación o comunidad, las mujeres desempeñan un papel fundamental y vital, ya que la responsabilidad de la formación de las futuras generaciones está en manos de las madres. Ellas son las constructoras de la nación. Entre  vosotras hay muchas Waqfaat-e-Nau que ahora son madres o están en una edad en la que pronto se casarán, Insha’lah. Incluso las más jóvenes [aquí] presentes,  dentro de unos años alcanzarán una edad similar, Insha’lah, y por lo tanto también ellas  algún día tomarán el relevo de la formación  de las generaciones venideras. Es por ello que  todas debéis comprender vuestras responsabilidades.

Sentiros orgullosas de que vuestro deber principal sea elevar los estándares de las futuras generaciones, estableciendo para ellas un gran ejemplo que puedan seguir.. Es vuestra tarea guiar a vuestros hijos para que entiendan su fe y puedan vivir sus vidas de acuerdo con las verdaderas enseñanzas del islam. Esto supone una gran responsabilidad y un desafío para todas vosotras porque sois las que podéis facilitar y abrir las puertas a una revolución espiritual en la sociedad.

Sin duda, es esencial para todos los musulmanes áhmadis dar un ejemplo piadoso a los hijos.  Sin embargo, es particularmente importante para vosotras, miembros del programa Waqf-e-Nau o Waqfaat-e-Nau, establecer los estándares más altos, porque vuestros padres comprometieron sus vidas por el bien de vuestra fe y al llegar a la madurez, habéis renovado voluntariamente ese compromiso. Por lo tanto, es fundamental que viváis vuestras vidas conforme a los mandamientos de Al-lah y sigáis las enseñanzas del Santo Profeta (sa) en todo momento. Procurad imitar los niveles de fe y moral que mostraron las primeras mujeres musulmanas en los tiempos del Santo Profeta (sa).

Somos muy afortunados porque, en esta era, Al-lah el Todopoderoso nos ha bendecido con el advenimiento del Mesías Prometido (as), quien nos ha iluminado acerca de las verdaderas enseñanzas del islam. A lo largo de su vida, el Mesías Prometido (as) ha brillado con una luz incandescente sobre nuestra fe, iluminando el camino hacia Al-lah el Todopoderoso. Por lo tanto, lo que no debería ocurrir es que, mientras crecéis en el mundo occidental, comencéis a adoptar hábitos o creencias que son contrarios a las enseñanzas del islam.

En cualquier caso, adoptad todo aquello que sea beneficioso de la sociedad, pero nunca olvidéis que nuestra verdadera guía divina es, y siempre será, el Sagrado Corán, y nuestro verdadero modelo es el Santo Profeta del islam (sa). En lugar de seguir el glamour superficial del mundo, o dejarse influenciar por las tendencias modernas que van y vienen, debemos seguir y prestar atención a las enseñanzas eternas y atemporales del Sagrado Corán. En el mundo actual, personas y naciones que se declaran extremadamente modernas y desarrolladas opinan con frecuencia sobre los derechos de la mujer.. . Sin embargo,  lo que  no mencionan es que, hasta hace apenas unas décadas, no  otorgaron a las mujeres derechos de ningún tipo. Cuando los hombres de estas naciones finalmente decidieron conceder derechos a las mujeres, lo hicieron sobre todo para demostrar que estaban a favor de la igualdad,  aunque sus consignas a favor de las mujeres a menudo eran vacías y falsas.

Todos los derechos otorgados a las mujeres en los últimos tiempos han sido el resultado de la necesidad, más que cualquier deseo profundo de progreso, pero también un medio de los hombres para cumplir su propios deseos egoístas. Esto es algo que la historia ha demostrado una y otra vez.  Además, sólo en los últimos tiempos las mujeres no musulmanas se han dado cuenta de que ellas también tenían derechos. Debido al hecho de que previamente estaban desfavorecidas y  que sus religiones no las protegían, estas mujeres han hecho campaña a favor de aquellas cosas que se consideraban derechos a los ojos del mundo. Sin embargo, desde el principio, el islam estableció los derechos de las mujeres en función de su papel en la sociedad y teniendo en cuenta sus mejores intereses. Ciertamente, los derechos otorgados por el islam se basan en la sabiduría y la naturaleza humana.

Una vez, Hazrat Musleh-e-Maud (ra), dirigiéndose a las mujeres áhmadis, mencionó que las mujeres mundanas, o las de otras religiones, a menudo levantaban consignas llamando a la igualdad y esto había llevado a algunos grupos de mujeres musulmanas a expresar demandas similares. Hablando de esos grupos musulmanes, Hazrat Musleh-e-Maud (ra) narró una historia en la que se veía a un chacal corriendo a gran velocidad. Ante esto, alguien le preguntó por qué corría y el chacal respondió que el rey había ordenado que todos los camellos fueran acorralados y capturados. La persona  preguntó al chacal por qué  lo hacía entonces,  dado que  las instrucciones del rey eran para los camellos. En respuesta, el chacal dijo que tal vez el rey también ordenara atrapar a los chacales y por eso huía.

Hazrat Musleh-e-Maud(ra) dijo que los grupos musulmanes eran como ese chacal, es decir, estaban siendo innecesariamente guiados por el camino equivocado por mujeres activistas, o grupos cristianos o hindúes, en busca de derechos. Cuando Al-lah el Todopoderoso ya ha concedido una verdadera igualdad a las mujeres musulmanas, ¿por qué debéis seguir a aquellos cuyas religiones no les han otorgado derechos? En vez de seguirles a ellos, deberíais ver los derechos que os han concedido vuestros propios libros religiosos.

Otra característica de esta época es que las mujeres demandan sus derechos a los hombres, y, como resultado, algunos hombres también han formado grupos para promover los derechos de la mujer. Sin embargo, las mujeres áhmadis deben preguntarse a sí mismas, que ¿quiénes son los hombres para concederles derechos cuando su Creador, el mismo Dios Todopoderoso, les ha concedido todo lo que necesitan y desean? Deberían entender que Dios les ha concedido una verdadera igualdad basada en la lógica y en la sabiduría. En verdad, la forma en la cual las mujeres han sido descritas en el Sagrado Corán y el modo en el que se han establecido sus derechos es única y no se encuentra en ninguna otra escritura religiosa.

De hecho, si observamos otras religiones, algunas de ellas afirman que las mujeres ni siquiera tienen alma, y otras enseñan que las mujeres nacen pecadoras o que las mujeres son la raíz del mal. Otras muchas afirmaciones despectivas e injustas sobre las mujeres han sido vertidas por diferentes religiones a lo largo del tiempo. Sin embargo, las enseñanzas islámicas son completamente diferentes y evidentes al afirmar que las mujeres no son de ningún modo inferiores a los hombres. Por ello, cuando el Sagrado Corán menciona “hombres creyentes”, también menciona “mujeres creyentes”. Esta es la verdadera igualdad.

Si observamos la historia del islam, sólo necesitamos ver el ejemplo de Hazrat Aisha (ra). Ella consiguió un gran estatus y continúa siendo un ejemplo en nuestros días, no sólo para las mujeres musulmanas sino también para los hombres musulmanes. Se la tiene en gran estima porque fue la esposa del Santo Profeta (sa), pero también la respetamos y honramos por sus cualidades personales, nobleza y logros; y porque siempre será un modelo para los musulmanes. Cuando comparamos y contrastamos el estatus concedido a la mujer en el islam con otras religiones, es como la noche y el día.

Por ejemplo, según la Bíblia, en una ocasión María (ra), la madre de Jesús (as) vino a ver a su hijo, pero Jesús (as) no la recibió e incluso ignoró su presencia y simplemente preguntó: “¿quién es mi madre?” (Marcos, capítulo 3, versículos 31-35)

Si a la madre de una persona no se le conceden los derechos básicos, ¿qué derechos puede tener una esposa, o cualquier otra mujer?

Como he dicho anteriormente, es cierto que las enseñanzas de otras religiones han sostenido incluso que las mujeres no poseen alma y que su estatus está completamente menospreciado y degradado. Pero, por otro lado, el Islam dice que el paraíso se encuentra bajo los pies de la madre. En vista de ello, que las mujeres musulmanas se unan a los coros de las mujeres del mundo, buscando determinar libertades y derechos, es inútil e innecesario, porque Dios el Todopoderoso ha concedido ya la verdadera libertad a las mujeres musulmanas y ha hecho de los derechos de las mujeres una parte inherente del islam que nadie tiene el derecho de infringir.

Hay muchos ejemplos de igualdad de derechos concedidos a la mujer en el islam. Por ejemplo, al marido le corresponde otorgar una dote justa a su mujer en el momento del nikah. Tristemente, algunos hombres no pagan la dote, pero esto es debido a su negligencia y es un error, ya que va en contra de las enseñanzas del islam.  Cuando se informa a la Comunidad de estos casos, se intenta obligar al marido a pagar la dote, dado que es un derecho islámico de la mujer el recibirla. De forma similar, cuando se trata del matrimonio, es esencial que la novia consienta libremente y felizmente, sin ningún tipo de coacción o presión. Los matrimonios forzosos son completamente erróneos y un grave incumplimiento de las enseñanzas islámicas.

Asimismo, mientras que las mujeres no musulmanas consiguieron el derecho a la herencia en un pasado reciente, el islam otorgó a las mujeres el derecho a la herencia hace más de 1400 años. Además, en una época en la que a las niñas generalmente se las privaba de la educación, el islam defendió el derecho al aprendizaje y afirmó categóricamente que a todas las niñas se les debía proporcionar instrucción y los medios para superarse.

El islam incluso nos ha guiado en los pequeños detalles y ha dirigido nuestra atención hacia la verdadera igualdad en todos los asuntos. Por ejemplo, el islam nos enseña que, si una madre está amamantando a su hijo, es decisión tanto de ella como de su marido decidir juntos cuándo es el momento adecuado para abandonar la lactancia. Ninguna otra religión ha guiado a sus seguidores e iluminado de la manera que el islam lo ha hecho.

Igualmente, si una mujer decide renunciar a alguno de sus derechos, estos no deben malinterpretarse y sugerir que es el islam el que no concede a las mujeres los derechos que les corresponden. Hay ciertas narraciones donde las mujeres musulmanas, bien por razones culturales o tradicionales, optaron por renunciar a sus derechos, pero fueron decisiones personales, y no debidas a ninguna razón religiosa. De todos modos, nadie que mire a las enseñanzas del islam de un modo justo e imparcial puede negar el hecho de que el islam ha asumido los derechos de las mujeres y les ha otorgado libertad e igualdad.

Las mujeres musulmanas no necesitan hacer campaña o luchar por sus derechos, sino más bien entender su fe para comprender completamente los derechos que el islam les ha concedido. Solo entonces estarán en condiciones de utilizar esos derechos para su beneficio y progreso. El propio Dios Todopoderoso ha establecido los derechos de las mujeres y por lo tanto es esencial que leáis el Sagrado Corán y sus comentarios y estudiéis los Hadices y los libros del Mesías Prometido (as). Haciendo esto, obtendréis conocimientos sobre vuestras creencias, eliminando cualquier indicio persistente de complejo de inferioridad, o la creencia de que las mujeres musulmanas sufren algún tipo de privación.

Por el contrario, si conocéis vuestra fe, os daréis cuenta de que las mujeres musulmanas son las personas más afortunadas, porque tanto sus derechos como su estatus han sido establecidos y eternamente protegidos por Dios el Todopoderoso y Su noble Profeta (sa). No se trata solamente de entender vuestros derechos, sino que en este momento y en esta época depende de los musulmanes áhmadis educar e informar a otras personas y a otras comunidades sobre lo que el islam les ha aportado. Debéis hacer saber al mundo que no deseáis seguir los caminos de la gente supuestamente progresista y desarrollada de hoy día, ni tampoco tenéis necesidad de revindicar vuestros derechos ya que sois los receptores de todo lo que necesitáis y deseáis. En lugar de seguir al mundo, como miembros de Waqf-e-Nau, os habéis ofrecido a vosotras mismas como voluntarias de por vida al servicio de vuestra religión con el fin de guiar al mundo.

Debéis manifestar y proclamar las bellas enseñanzas del islam en cada ocasión. Incluso aunque no estéis trabajando a tiempo completo para la Comunidad, como Waqf-e-Nau, debéis presentaros para servir a Lallna Ima’ilah, y en vuestra vida personal, debéis siempre demostrar las magníficas enseñanzas del islam. Es vuestra misión ayudar y guiar, no solo a vuestros hijos, sino también a otras chicas y mujeres áhmadis, y a aquellas personas que no son miembros de nuestra Comunidad. Por ejemplo, en algunas ocasiones las jóvenes áhmadis sienten un cierto complejo de inferioridad o incluso vergüenza respecto al hiyab y a las enseñanzas del islam respecto a la modesta vestimenta. Sienten que es difícil adoptar esta enseñanza religiosa viviendo en el mundo occidental en esta época moderna. En este sentido, debéis dar ejemplo a nivel personal. Es fundamental que los miembros del proyecto de Waqfaat-e-Nau mantengan siempre su vestimenta modesta y decente y sean un ejemplo a seguir para otras chicas y mujeres áhmadis. Una vez que una chica áhmadi alcanza la edad de la madurez, debe cubrirse la cabeza con un velo y ponerse ropa holgada con el fin de que no se muestre su cuerpo para que todos los vean.

Como dije anteriormente, hay más de 2500 miembros en el programa de Waqfaat-eNau en el Reino Unido, y creo que, al menos, la mitad de ellas, han alcanzado la edad de madurez o incluso más y por eso deben observar el hiyab. Si dais un buen ejemplo a este respecto, podréis ser y seréis un modelo para otras áhmadis, y el resto del mundo os reconocerá por vuestra decencia y modestia. Seréis un ejemplo de rectitud y moralidad que inspirará a otros y demostrará que sois personas que eligen seguir su fe y seréis los estandartes del islam y de los derechos de las mujeres en esta época. Seréis las que conduciréis a otras hacia el verdadero progreso y desarrollo, en lugar de seguir meramente a la multitud hacia absurda búsqueda del materialismo.

Otra cuestión muy debatida y a menudo condenada por la sociedad occidental es el hecho de que en el islam, los hombres y las mujeres guardan distancias. Por ejemplo, se ha dicho mucho sobre el hecho de que los hombres y mujeres musulmanes eligen no estrechar la mano con personas del sexo opuesto, o prefieren sentarse y rezar por separado. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, incluso aquellos que critican estas creencias se están dando cuenta de la sabiduría que respalda nuestros valores. Por ejemplo, mencioné en una ocasión que una personalidad en Suecia había propuesto conciertos ‘solo para mujeres’, y en las celebraciones del Año Nuevo pasado en Berlín, se erigió un área segregada solo para mujeres y fue de hecho denominada por las autoridades alemanas como “zona de seguridad”. Tanto en Suecia como en Berlín, tuvieron que tomar esta acción debido a la forma indecente en que los hombres habían abusado sexualmente y habían acosado a las mujeres en años anteriores.

Además, en los últimos meses, ha habido un gran escándalo en la industria del cine estadounidense, después de que saltara a la luz que los productores de películas u otros hombres en puestos similares, habían abusado de su poder y habían agredido y acosado a mujeres durante muchos años con total impunidad. Este escándalo trascendió y se vio que el abuso sexual y la conducta inapropiada se habían producido en muchos otros sectores de la sociedad. La pregunta es, ¿por qué se abusa de las mujeres en todo el mundo? La respuesta,  les guste o no, es la mezcla libre que tiene lugar lo que significa que las mujeres no son capaces de protegerse a sí mismas.

Asimismo, estos incidentes han demostrado también que, aunque muchos hombres han levantado su voz a favor de la libertad de la mujer, a menudo, su verdadera motivación es cumplir sus propios deseos egoístas e inmorales. Buscan oportunidades para aprovecharse de  las mujeres y abusar de ellas física y mentalmente, y en algunos casos, llegan hasta lo que podemos denominar tortura. A la luz de todo esto, y del hecho de que se han hecho grandes esfuerzos para desvirtuar y difamar al islam, es el deber y la responsabilidad de todas las mujeres áhmadis explicar a la gente del mundo la belleza de sus enseñanzas.

Sin duda, los miembros del proyecto de Waqfaat-e-Nau debéis encabezar esta tarea. Tenéis que proclamar abiertamente, sin miedo ni complejo, que os sentís orgullosas de vuestras modestas vestimentas, de vuestro hiyab y de guardar las distancias con los hombres. Debéis declarar abiertamente que estas son las garantías fundamentales que Dios el Todopoderoso ha elegido para proteger a las mujeres, y en vez de ser una restricción, el hiyab es realmente un derecho supremo y una protección al alcance de las mujeres musulmanas.

Recordad, el Mesías Prometido (la paz de Dios sea con él) dijo en una ocasión que aquellos que se oponen a la enseñanza del velo del islam, deberían primero reformar la naturaleza de los hombres, porque lamentablemente, muchos hombres no pueden controlarse a sí mismos y buscan cualquier oportunidad para abusar de las mujeres y usurpar sus derechos. El Mesías Prometido (la paz de Dios sea con él) comparó a esos hombres con un perro hambriento, que inmediatamente se abalanza cuando se coloca un poco de pan ante él.

Como he dicho, como Waqfaat-e-Nau, vuestra misión es reflejar las enseñanzas del islam, no solo a nivel personal, sino también extender estas enseñanzas por todas partes. Si bien las jóvenes áhmadis no pueden estudiar en Yamia Ahmadía, es imprescindible que todas vosotras adquiráis un profundo conocimiento de vuestra religión. Así, como he mencionado anteriormente, debéis leer el Sagrado Corán, el Hadiz y los libros del Mesías Prometido (la paz de Dios sea con él), ya que con ello obtendréis el conocimiento de vuestra religión. Cuando más aumentéis vuestro conocimiento, tanto a nivel individual como colectivo, más rápido seréis capaces de atraer a la humanidad hacia su Creador y podréis desempeñar vuestra función de salvar al mundo de la destrucción hacia la que está avanzando debido a la creciente indecencia e inmoralidad prevaleciente en la sociedad.

Finalmente, antes de concluir, me gustaría también mencionar que en la Comunidad existe una gran demanda de médicos y profesores, por eso, tantas chicas waqf-e-nau como puedan, deben intentar atender a esta necesidad formándose en estas áreas.

Para terminar, espero y rezo para que todas reflexionéis sobre lo que he dicho, e intentéis  alcanzar los estándares más altos en vuestra formación y educación religiosa y que nunca seáis vulnerables a ningún tipo de complejo de inferioridad. Rezo para que seáis como las estrellas brillantes que dejan un rastro espiritual detrás para que otros la sigan y aprendan de ello.

¡Que Dios el Todopoderoso bendiga vuestros buenos esfuerzos y os permita a todas a cumplir con el verdadero espíritu de la promesa que habéis hecho de servir a la fe a lo largo de vuestras vidas! (Ahora uníos a mí en una oración silenciosa).”

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